Dios ni es comunista ni un mierda de yonkie
Ha muerto Diego Armando Maradona. En realidad, llevaba décadas sin vivir nada con dignidad. Es más: todo lo que tocaba sin su zurda excelsa lo transformó en parodia nauseabunda. El que fuera considerado el Pablo Neruda del balompié, poco pudo ofrecer ya al mundo cuando descubrimos, tras años de engaños encubiertos por demasiados, que era un yonkie tolerado con el que se podían hacer grandes negocios y tapar muchas carencias. Tanto en Argentina como en Nápoles.
Maradona, el comunista millonario, no tuvo reparo en tatuarse al sanguinario y psicópata Che Guevara, de dejarse querer por las cutre dictaduras de Cuba, Venezuela o fotografiarse con el cocalero pederasta Evo Morales. Diego “El Revolucionario” de pacotilla, quiso hacerse perdonar por aquellos que le seguirían hasta el infierno, incluido el Gulag. Convertido en un falso profeta en su tierra, hoy lo lloran como hijo predilecto de una nación que ha engendrado una casta política que ha hundido el país en la miseria económica y moral sin precedentes. En este contexto, el Pibe que fue producto de su época, acabaría representando uno más de infinitos monstruos que alumbra la nación argentina desde hace cuarenta años. Entre los soldados caídos por liberar la Malvinas del corsario inglés y el astro 10, ya saben con quiénes me quedo.
Eso sí, y lo juro sobre los píes de mi madre: cuando Diego Armando Maradona abandonó el Barça, el fútbol dejó de interesarme para siempre.
Sandra Ventura
https://somatemps.me/2020/11/26/dios-ni-es-comunista-ni-un-mierda-de-yonkie/
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