En España bastaría con que se respetase el art. 16 de la Constitución, pero ese texto legal lo hicieron para que toda la chusma de este país haga lo que le dé la gana, desde las instituciones y desde la calle. El problema está en el analfabetismo endémico que padece este mal llamado pueblo español, en ello está la raíz de todos nuestros males.

No obstante, como medida terapéutica es todo un acierto, pese a lo peligrosos que son esos individuos ateos como el tal Michael Nugent. El clásico victimista lloricón irrespetuoso con la Historia y la voluntad de la aplastante mayoría de sus compatriotas. ¿Que no quiere creer en Dios? Que no crea, pero calladito y su ateísmo que lo practique en el ámbito privado.