Re: Contra el desorden original el orden primordial
En ciencias esa revolución la quieren establecer mediante el "descubrimiento" de una supuesta, y de antemano falsa, "teoría del Todo". ¿Y por qué falsa?, pues por la sencilla razón de que "no resolvería nada". Es literalmente imposible una teoría que explique las causas desde el "Big Bang" hasta las razones más íntimas de nuestro pensamiento. Por ende, la existencia de semejante teoría, insisto en caso de que fuese posible, tendría los siguientes efectos: "el fin de la libertad del hombre", "el fin de la religión" y, "el fin de la propia ciencia." Pues bien, ahí tenemos a unos grupúsculos de "pseudocientíficos" empeñados en encontrar "una verdad imaginaria totalmente revolucionaria" que desposeería de todo lo que caracteriza al ser humano.
Y señalo y defino como "pseudociencia" lo que no es más que un intento perverso de "dogmatizar" la materia para "controlar" el espíritu, eso si que es una nueva religión. Esperemos que se dejen las pestañas, las cejas y las neuronas en esa misión imposible, mientras tanto al menos que estén callados.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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