Re: ¿Por qué Franco eligió a Juan Carlos?

Iniciado por
ALACRAN
. Por cierto, esa es la versión de Juan Carlos (eculcorada, se supone, para no pasar por ingrato y perjuro); para evitar conclusiones apresuradas habría que saber si la de Franco hubiera coincidido con ella.
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Soy testigo presencial de lo que respondió Doña Carmen en una recepción en su casa de General Oraá, cuando se le preguntó acerca de si Franco fue consciente de cuales eran las intenciones de su "sucesor a título de rey" lo que, en mi opinión, no lo hace rey. Y ella respondió esto: "Paco, si se dio cuenta, pero ya era demasiado tarde."
También en mi opinión, uno de los mayores errores de Franco, sino el mayor de todos o al menos el más evidente, fue elegir al personaje y dejarlo en su lugar. A los hechos y sus resultados me remito: Juan Carlos I, "El Dinamitador de España".
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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