Pues eso... me acabo de hacer esta pregunta. ¿Por qué Franco eligió a Juan Carlos como sucesor si realmente quería una monarquía católica, social y representativa?
¡VIVA ESPAÑA! ¡VIVA CRISTO REY! ¡VIVA LA HISPANIDAD!
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Pues eso... me acabo de hacer esta pregunta. ¿Por qué Franco eligió a Juan Carlos como sucesor si realmente quería una monarquía católica, social y representativa?
¡VIVA ESPAÑA! ¡VIVA CRISTO REY! ¡VIVA LA HISPANIDAD!
Hasta 1975, en que se le empezó a ver el plumero, nadie imaginaba que Juan carlos iba a ser un "demócrata"; ni que educado por Franco a base de Academias militares y consejeros del Régimen, realmente estaba recibiendo otras influencias en sentido opuesto.
En vida de Franco (1966) ya Blas Piñar se temía lo peor y cuenta cómo el entonces príncipe les mandó a la porra a él y a un grupo de adictos al 18 de julio que querían intercambiar opiniones para conocer su pensamiento político.
Probablemente Franco conoció, aunque ya demasiado tarde y cuando le había proclamado heredero, las verdaderas intenciones de Juan Carlos, pero nada se podía hacer.
Nada mas morir Franco los españoles vieron estupefactos como el heredero de Franco hacía guiños a los enemigos del sistema y que la traición se iba convirtiendo nada menos que en "virtud". Como Franco lo había apostado todo a la carta de Juan Carlos y esa carta se veía (dramáticamente) que salía rana, todo el régimen pasó a disimular y a disolverse: la derecha tibia se pasó a la democracia partitocrática vía AP y UCD, y desde entonces jugaron a ser tan traidores y veletas como la jefatura del Estado; la derecha dura y los militares disimularon el mal trago y con bastardía cobarde jugaron a adherirse a la traición usando la coartada de “guardar fidelidad a Su Majestad, como heredero del 18 de julio”; y sólo el bunker (Blas Piñar y otros cuatro gatos) le eran críticos, aunque eran silenciados por los mass media.
Para fines de 1976 la catástrofe era ya irremediable y desde entonces ser charlatán chaquetero y mentiroso, imitando a las alturas, ha pasado a ser condición sine qua non para que alguien llegue a ser político.
Franco era como la mayoría de los militares de su época un obtuso en política que jamás quiso ver más allá de las "decoraciones heráldicas de la Revolución que usurpan su nombre", es decir de la (anti)monarquía liberal que pese a su carácter intrínsecamente disolvente era vista como la garantía del "orden y la unidad". Franco no concebía otra monarquía que la de los alfonsos y no nombró sucesor al llamado Conde de Barcelona por ser este un capullo. Franco era plenamente consciente de que con Juan Carlos vendrían los partidos, las libertades de perdición y el troceamiento nacional en autonomías. Había no pocos eximios hombros de su régimen que ya en vida de Franco le insistían en ese sentido, como Miguel Primo de Rivera y Urquijo, sobrino de José Antonio y amigo íntimo de Juan Carlos. El mismo Miguel Primo de Rivera espetó en una ocasión directamente a Franco sobre la conveniencia de legalizar los partidos políticos (ya se había legalizado la libertad religiosa, que moralmente era mucho peor) y Franco le respondió: "eso le corresponde a ustedes, los jóvenes".
Como este ejemplo existen miles que desmienten una visión idealizada de la autocracia franquista. Sólo la coincidencia propagandística de la extrema derecha con la extrema izquierda ha generado una imagen de Franco totalmente distorsionado de lo que supuso para la Historia. Para ambos extremos Franco fue un paradigma de gobernante católico en la línea tradicional, pero en realidad fue un espadón de transición que durante algunos años hizo cosas muy buenas para dejar atada a la postre la europeización de España.
Porque se equivocó de dinastía.
Ningún ser humano es perfecto.
Si Franco hubiese elegido a Don Sixto, la historia (y no sólo la de España, sino la del mundo) sería muy diferente... Pero Dios permitió que esto ocurriera, sólo para ponernos a prueba.
Nosotros no debemos cuestionar lo que Dios ya ha predestinado; como dice en el Evangelio:
"¡Quítate de mi vista, Satanás!, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres." (Marcos 8:33).
Si Dios permitió que eso pasara, por algo será...
El general Franco sí tuvo una reunión con Carlos Hugo, que como primogénito era el legítimo sucesor de Don Javier, y resultó ser tan malo o peor que Juan Carlos: Juan Carlos se cargó el régimen franquista, Carlos Hugo se cargó el carlismo.
También hay que decir que con la muerte de Don Alfonso Carlos de Borbón y Austria en 1936 se extingue la línea dinástica descendiente de Don Carlos V, y aunque se elige a Don Javier, creo que no todos los carlistas lo reconocieron. Por aquel entonces el trilema venía a ser "Dios, Patria, Franco". Por tanto el general Franco, sin decir que fuera acertada su decisión, lo tenía complicado para nombrar sucesor a un pretendiente carlista verdaderamente legítimo por origen y ejercicio, aunque lo hubiese querido (que seguramente no era el caso, siendo como era un militar alfonsino).
Es verdad que Carlos Hugo era el mayor, pero creo que en ese caso podría haber quedado excluído de la corona, por no tener legitimidad de ejercicio, ya que él fue un "socialista autogestionario" (comunismo disfrazado).
También Franco creo que estuvo pensando en nombrar al pretendiente carloctavista, pero no lo nombró porque era austríaco...
No sé, la verdad que la decisión fue difícil. La otra que le quedaba sería hacer una república nacional-sindicalista, pero Franco siempre fue monárquico.
Yo hubiese preferido mil veces una república falangista, antes que un seudo-rey liberal como Juan Carlos.
Pero pasó lo que pasó y por algo habrá sido. Pero Dios ya nos enviará un rey legítimo a todos los españoles, tanto peninsulares como de ultramar. ¡Viva el Rey legítimo! ¡Viva el Carlismo! ¡Viva Cristo Rey!
Franco tenia decidido de antemano que ningún miembro de la Casa de Parma reinaría sobre España llegando al extremo absurdo, ridículo y obsceno de cuestionar la españolidad de los mismos... El mismo Franco que firmaba el reconocimiento de la nacionalidad española a los descendientes de los sefardíes.
Carlos Hugo SÍ que fue en sus inicios el Príncipe del 18 de julio. Toda la comunicación de Carlos Hugo con Franco y su acción política hasta el caprichoso nombramiento de Juan Carlos va en la línea de la identificación total y absoluta con la Cruzada y los ideales del 18 de julio. Pareciese que Franco no quería la continuidad de esos ideales y por eso nombró sucesor a un tipo desconocido en España y que desde el principio, siguiendo primero indicaciones de su padre --que transformó su círculo en una continua conspiración antiespañola rodeado de masones, rojos y agentes del mundialismo-- y luego por íntima y absoluta convicción dejó claro en público y en privado que su vía era la de la partitocracia liberal.
Apreciado Nicus: Ha estado especialmente desacertado al señalar que los carlistas reconocieron a Franco y que incluso llegaron al extremo (infame) de hacerle ocupar el puesto del Rey. Desde el principio el Carlismo ejerció una actividad continua y constante de oposición por pura defensa y supervivencia de si mismo. Aplicando un juicio misericordioso sobre los carlistas que aceptaron el franquismo u ocuparon cargos durante el mismo podemos decir que fueron una minúscula minoría. En cambio el franquismo se mostró combativo contra el carlismo, y según las épocas también contrario a los principios de la Tradición española. La lucha de los carlistas durante el franquismo iba en esas dos direcciones: defenderse del intento de aniquilación social y política y dar la réplica política a las tendencias totalitarias, antitradicionales y laicistas que siempre estuvieron presentes en el franquismo. Para entender la magnitud del desencuentro entre carlismo y franquismo le invito a leer una fundamental obra: Apuntes y documentos para la historia del tradicionalismo español (1039-1966). En esa monumental obra de más de treinta volúmenes está pormenorizado todo lo comentado.
Los carlistas lo ven a su modo, los falangistas lo ven del otro, y la oposición a Franco, de otro. etc.
Ésta era la visión que Carrillo y los opositores a Franco tenían del príncipe Juan Carlos, poquísimo tiempo antes de la muerte de Franco, y que corrobora que nadie por entonces (1975) se imaginaba la traición que Juan Carlos ocultaba :
»¿Qué quiere que le diga de Juan Carlos? Es una marioneta que Franco manipula como quiere, un pobrecito incapaz de cualquier dignidad y sentido político. Es un tontín que está metido hasta el cuello en una aventura que le costará cara. ... ¿Qué posibilidades tiene Juan Carlos? Todo lo más ser rey durante unos meses. Si hubiese roto hace tiempo con Franco, habría podido encontrar una base de apoyo. Ahora ya no tiene ni ésa, y es despreciado por todos. Yo preferiría que hiciese las maletas y se marchara junto a su padre .”
(Santiago Carrillo a Oriana Fallaci, semanario L’Europeo, de Milán de 10 de octubre de 1975.)
Eso que Carrillo afirmaba entonces : "Juan Carlos es una marioneta que Franco manipula como quiere, un pobrecito..." era la impresión que aquel Juan Carlos de 1975 ofrecía a la generalidad de los españoles y al mundo. Nadie que conoció esa época puede decir otra cosa.
Imaginar que aquel príncipe de ínfima personalidad iba a poder dar la vuelta al sistema estaba fuera del alcance de toda lógica, por entonces.
Ahora bien, después de que pasó lo que pasó, a toro pasado, se han sacado a relucir trapicheos, confesiones, querellas, pensamientos ocultos, fobias de Franco, etc etc., que aunque fueran ciertos no modifican la mutación de Juan Carlos ante la opinión pública.
El tema es sencilllo: imaginar que Franco manda jurar las leyes "antidemócratas" del 18 de julio a Juan Carlos... dándole permiso a su vez de que las anule y dé otras en sentido contrario nada más entrar a reinar, es algo inverosimil y descabellado.
Negar que no hubo traición de Juan Carlos y que éste simplemente continuó el "liberalismo" de Franco es una burda calumnia (otra más de las infinitas), y es precisamente ésa la que cierra el círculo de legitimación del juancarlismo como culminación del "franquismo"...
Franco se equivocó no de Príncipe sino de época, pues -gran ingenuo- aun creía en el valor de un juramento dado ante un crucifijo y una biblia.
Me parece, y si permitís a un luso opinar sobre el tema, que la "opción" de Franco no podría ser otra. Luego porque fue una opción. Un rey que pudiera honrar el título de Su Majestad Católica, legítimo y de la rama carlista por tanto, jamás podría aceptar el poder de quien fuese, sino de Dios y de las leyes que por siglos han servido para proteger los españoles de la tiranía de autócratas, oligarcas, ricos hombres y otros no tan ricos. Leyes que, esas sí, habría de jurar.
Y sí que hubo pretendiente para jurar esas leyes y por ellas gobernar a España. S.M.C. el Rey Don Javier I (que lo ha sido, mismo sin las honras y los deberes que le cabían en su vida). La cuestión de Carlos Hugo tampoco se podría poner como opción, una vez que D. Javier ha sobrevivido al propio Generalísimo Franco. Pasó que Franco no quiso; y no quiso porque no era verdaderamente monárquico. Lo mismo pasó con Salazar en Portugal.
Lo mismo es decir: para Franco era infinitamente más importante el movimiento del 18 de julio - y no menos su propio liderazgo del mismo - que la institución monárquica, o un futuro para España como reino, tradicional o no. De lo que sé del pasado de Franco - y que hasta 36 es poco más que discreto, a parte de su brillante carrera castrense - nada indica que fuese monárquico ni tampoco fervoroso católico (al que parece, ha encontrado la Fe ya luchando en la Cruzada, Gracias a Dios!). Y vamos que se puede justificar (que no entender): el usurpador Alfonso XIII ha tenido su cuenta de desvarío y desprestigio de la corona, y su desgobierno ha costado muy caro a los españoles. Franco ha podido ver con sus ojos la explotación que sufrían en aquellos tiempos operarios y braceros, a manos de una aristocracia y burguesía con rienda libre para gobernar, ya que la constitución y la frivolidad de Alfonso a ello conducían. Confundiría Franco monarcas legítimos con usurpadores, pero en fin... y quizás los anos de Primo de Rivera hayan convencido a Franco, todavía más, que solamente un gobierno autoritario podría asegurar un futuro de trabajo, justicia y pan para todos los españoles.
Consecuentemente, cuando Alfonso abdica y es declarada la república, Franco no se revela muy incómodo con la situación y para la situación. Si no fue un leal militar de la república, lo ha disfrazado bien. Eso le permitió se conllevar con los diferentes grupos de militares de la insurrección del 18 de julio, en los que se contaban varios republicanos confesos, como el General Mola y hasta mismo masones, como el General Queipo de Llano - no nos olvidemos de que la adopción de la bandera roja y gualda como el estandarte de los nacionales fue una vehemente exigencia de los carlistas, ya que buena parte del ejército regular no tenía problemas en alzar la tricolor y dar vivas a la república, cuando empezó su alzamiento. Fue esa discreción ambivalente que ha permitido a Franco llegar al comando supremo, después de abrazar el movimiento de manera algo recelosa y reluctante y, más tarde, permitido también controlar y pacificar los diferentes grupos del bando nacional después de la victoria.
Igual, y con la victoria de los aliados en la II Grande Guerra, la suerte de Mussolini - que ha sido entregado por el rey Vittorio Emanuele III a sus verdugos - no ha precisamente dado a Franco más fe en la monarquía, para a ella entregar el poder conquistado en la Cruzada. Así que, para mí, Franco no planteó jamás devolver la monarquía a España, fuera esa monarquía cual fuera. Viendo llegar el fin de su vida, Franco se ha preocupado en encontrar un caudillo sucesor que, siendo rey, podría ser mejor aceptado, aunque falto de valor y de carisma, y siendo falto de valor y de carisma, podría ser controlado, asegurando la paz de sus últimos años y seguindo su legado, aunque siendo rey.
Acabo como he empezado: ese caudillo-sucesor-rey tendría que ser optado. Un rey católico y legítimo de España, un rey carlista por tanto, no podría ser optado por nadie. Mismo que no fuera digno de su sangre y lo aceptara, sus subditos carlistas jamás lo permitirían. Así que la "opción" no podría ser otra sino el Conde de Barcelona o, no "sirviendo" este, un su heredero. Las "opciones" de reyes, como las de gobernantes son así; sirven siempre a quien opta... que no a Dios y al pueblo.
Si Carlos Hugo, sin necesidad alguna, viendo que no iba a ser rey, destrozó el carlismo aliándose, igual que el llamado Don Juan, con rojos, separatistas y demás ralea, que en nada podían beneficiar al carlismo, ¿qué no hubiera hecho Carlos Hugo una vez subido en el trono para no verse jamás destronado? Para mi Juan Carlos y Carlos Hugo son personajes muy similares, ambos parecían leales al 18-J al principio pero luego resultaron no tener patriotismo ni convicción alguna.
Carlos Hugo además, en una entrevista a la televisión catalana TV3, aseguró que cuando se reunió con Franco lo que hizo fue exhortarle a que reinstaurara la democracia en España. Así que, o bien Carlos Hugo mintió en esa entrevista (cosa que no sería de extrañar) o bien Franco ya tenía pruebas más que sobradas para negarle el trono. En cualquier caso Carlos Hugo, por muy legítimo que fuera, nos habría traído este mismo sistema, si no por convicción sí para afianzarse en el poder, no tengo la más mínima duda.
Supongo que se refiere a mi, que dije lo de "Dios, Patria, Franco". Gracias por el libro que me recomienda. Por supuesto, no dudo que hubiese carlistas que se opusieran al general, pero no creo que el Tradicionalismo, en sentido amplio, fuera opositor a Franco, que era quien encarnaba la victoria. Un anciano forero carlista que tuvimos aquí, ya difunto, creo recordar que se mostraba favorable al franquismo, igual que los tradicionalistas en Fuerza Nueva. Quizá a posteriori es más fácil ver una férrea oposición por parte del carlismo en su conjunto.
Por otra parte, partiendo una lanza por el generalísimo, no creo que jamás llegase a imaginar que después de su muerte Juan Carlos iba a legalizar comunismo, separatismo, aborto, "matrimonios" homosexuales, etc, etc. Si fuera cierto lo que muchos dicen de que Franco sabía que después de él venía la democracia, seguramente se imaginaba una democracia como la de la Restauración, en la que el Rey tenía poder de veto y el Estado seguía siendo confesional católico, por muchísimos defectos que pudiera tener.
Un monarca como el rey de Bélgica, que se opuso al aborto, o el gran duque de Luxemburgo y el príncipe de Liechtenstein, que se han opuesto recientemente a la eutanasia y el aborto, sin ser monarcas tradicionales, si son algo intermedio que puede llevar a verlos como monarcas "menos liberales".
"Probablemente", ¡no!, lo sabía con toda certeza. "Paco se dió cuenta de lo que venía años antes de su muerte." Estas palabras, prácticamente textuales, las escuché personalmente cuando a quien dio esa respuesta se le preguntó por lo mismo que se ha planteado en este hilo. Por supuesto, que cada cual intente imaginar quien las pronunció, las circunstancias y el lugar son menos fáciles de adivinar.
Franco no tenía un pelo de ingenuo ni de cándido. En algunas fobias personales era prejuicioso y obcecado, como se pudo ver en el tratamiento dado a la españolísima Casa de Parma; pero sobre todo era escrutador, reflexivo y además poseía un fino sentido gallego-marroquí para salirse siempre con la suya. Lo ingenuo sería pensar que alguién más corto que las mangas de un chaleco pudo torear y engañar a Franco durante casi treinta años, contándo además Franco con un privilegiado servicio de información de todas las actividades antinacionales en las que desde su juventud se prodigó el susodicho y fueron miles las personas muy cercanas que le avisaron cumplidamente de esas actitudes, que ya de por si Franco conocía. En cambio Franco encauzó no pocas de esas acciones. Por ejemplo desde un principio vetó su presencia en los actos del Movimiento Nacional, que en teoría era la organización social y política de la comunión de los españoles en los ideales de la Cruzada. Y usó su figura para las gestiones diplomáticas ante los atlantistas. Precisamente ese era el norte último de la concepción franquista: aliarse con el llamado mundo "libre", es decir las partitocracias de perdición liberales, y para ese fin la única carta que podía usar era la de Juan Carlos por sus poderosos vínculos familiares con la finanza, los mandilones, los poderes ocultos y las "potencias" liberales. Además colateralmente Franco con eso restauraba la (anti)monarquía de los alfonsos, con la que siempre se sintió identificado: Alfonso el llamado XIII fue su padrino de bodas y todos los años asistía a los funerales por su alma. Con esa restauración Franco sabía que se exponía de sobra a lo que ahora tenemos, aunque no lo desease. Existe un documento tremendamente clarividente, reproducido íntegramente en la obra que antes he recomendado a Rodrigo (por Nicus), la Manifestación de los Ideales Tradicionalistas a S.E. el Generalísimo y Jefe del Estado Español. Absolutamente todas las advertencias que ese juicioso documento contiene sobre los peligros de la restauración de la dinastía liberal se fueron cumpliendo con asombrosa exactitud. Esa llamada de alerta constituyó tristemente una crónica de una muerte anunciada.
Por último me remito a la obra monumental citada para desmentir una aceptación de Franco por los carlistas. Desde el principio el franquismo quiso acabar con el carlismo, y este se tuvo que defender para sobrevivir. Un exiguo grupo de ingenuos, siempre representantes del carlismo acomodado económicamente, coparon algunas carteras ministeriales y cargos en el nuevo régimen, siempre de modo muy temporal e incluso se las tuvieron que ver en esos años con las tendencias más totalitarias, oficiales de aquel periodo. Pero el Jefe-Delegado, estaba condenado a muerte, el Regente desterrado, los círculos carlistas cerrados. ¿Como iban a cambiar la lealtad multisecular a un Rey por alguién que pretendía estrangularlos políticamente y que además no aplicaba en su integridad los principios de la Tradición?
Existe una publicación que versa sobre cómo se hizo todo. La Larga Marcha hacia la Monarquía de Laureano LÓPEZ RODÓ, edit. NOGUER, Barcelona 1977 es un estudio muy documentado en el que a través de sus 692 páginas, el antiguo ministro conduce todo el proceso desde el golpe que dio paso a la II República hasta la muerte de Franco y el ascenso a la Jefatura del Estado de Juan Carlos. El trabajo es bastante objetivo y con gran lujo de situaciones, fechas, detalles, y 79 documentos reproducidos.
Sin haber leído ninguno de los dos y sin por tanto poder opinar, más para referencia de Valmadian, el otro día vi una reseña de un libro que quiere refutar el de Laureano López Rodó. Los datos son:
"Franquista equivocado, anticarlista censurable: Don Laureano López Rodó"
Autor: Tomás Echevarría
Reseña: Analiza el famoso libro "La Larga Marcha hacia la Monarquía" con las numerosas incoherencias y fallos históricos. Además, lo acompaña con textos poco conocidos como la conversación entre Franco y Varela, tras el atentado de Begoña, donde Franco define el grito de Viva España como algo decadente o la profundización en la legitimidad de Francisco Franco.
No es ese el asunto sobre el que estamos discurriendo y tampoco creo que hayamos dicho eso. Sobre Carlos Hugo ya hemos hablado en otros hilos, a ellos me remito. Sólo lo cité circunstancialmente para hacer ver una incongruencia más de la designación de Juan Carlos. Aquello de "la monarquía del 18 de julio" era la coartada para embaucar a los hombres del Movimiento Nacional realmente identificados con los ideales de la Cruzada (luego hubo otros hombres de ese Movimiento, siempre encaramados a los principales puestos oficiales, que tenían muy claro el camino hacia la partitocracia, y junto a JC conspiraron). He planteado que si en verdad se hubiese querido instaurar una Monarquía asentada en el 18 de julio no hacía falta proveer sucesor, sino simplemente hacer cumplir el Derecho y restaurar en el Trono a los Legítimos Reyes. CH no obstante llegó a avenirse a ese juego de la sucesión, pero como no podía ser de otro modo presentó las credenciales de ser el único candidato legitimado por la Cruzada, y hasta su repugnante traición se presentó como el continuador de los ideales defendidos por el pueblo que lo sostenía. En cambio JC jamás se identificó con la Cruzada, el peso de los alfonsinos en la misma fue perfectamente despreciable y nada más concluir la misma empezaron a luchar contra ella. Desde el punto de visto del Movimiento era injustificable el nombramiento del hijo del "rey de los rojos", tal como se pavoneaba de ser el llamado Conde de Barcelona con sus continuos ataques a España coincidiendo con el boicot mundialista en su contra (1). Carecía de apoyo o simpatía popular alguna, al no quererle nadie resultaba fácil aquel retruque de querer ser el rey de "todos", pero como se verá cuando caiga nadie se levantará por él ni por los suyos. Además no tenía carisma, atractivo personal, dotes militares, ni virtudes morales. Y desde el principio claramente ajeno en público y contrario en privado y muchas ocasiones en público a los ideales de la Cruzada. ¿Qué broma macabra era entonces aquello de "la monarquía del 18 de julio?
(1) A raíz de este ejemplo merece recordarse la actitud de los carlistas. Pese a que Franco cerraba sus círculos e intentaba su aniquilamiento político y social los carlistas se pusieron de parte del gobierno de Franco cuando el boicot de la ONU, moviendo incluso sus resortes de influencia exterior (sobre el Vaticano, las noblezas tradicionales y los regímenes católicos) en favor del mismo. Por contra desde Estoril se urdían complots junto a los exiliados comunistas y socialistas y se influenciaba sobre las partitocracias, las logias y la sinarquía para hacer más cruento el boicot contra España.
Villores, no veo tan sin lugar a dudas que la única legitimidad de origen recayese en la casa Borbón-Parma. En 1936 muere el último descendiente varón de Don Carlos V sin descendencia, por lo que se plantea la cuestión sucesoria. La casa Borbón-Parma desciende de Felipe V, en cambio Juan Carlos desciende de Fernando VII. Ojo, no digo que Juan Carlos sea legítimo, pues si lo era de origen no lo es de ejercicio y tengo el mayor respeto por Don Sixto (a quien no tengo ningún problema en considerar legítimo regente) y la casa Borbón Parma, salvo por el difunto Carlos Hugo y María Teresa.
Para que no quede ni la más mínima duda de a quien correspondía en Derecho la Corona de España a este libro me remito: Fernando Polo, ¿Quién es el Rey? Inauguramos la Biblioteca Tradicionalista digital de Carlismo.es « Comunión Tradicionalista
Se desprende la lectura atenta de dicho además el carácter totalmente heterodoxo en el que Franco pretendió la instauración monárquica. Me remitiré a la exégesis del mismo: (...) como ofrece una síntesis muy bien hecha de las leyes sucesorias de la monarquía española, explica el carácter «automático» de la designación del heredero a la Corona y da cuenta de las profundas razones en que se fundan esas leyes, tiene extraordinaria vigencia en la actualidad. Es decir, Franco no tenía que crear una ley ad hoc de Sucesión, pues ya existían unas leyes multiseculares que determinaban ese extremo. Carlos Hugo pese a todo entró en el juego, presentó sus credenciales de estar respaldado por el 18 de julio y ni aún por esas. (Todo ello no quita para calificar su posterior evolución como aberrante, deleznable y abominable, siendo precisamente el pueblo carlista quien más la sufrió).
Gracias por el enlace, Villores. La pregunta que yo me planteo ahora es quien es el rey legítimo de España en la actualidad. Si la designación de heredero es automática, ¿cabe entender que Carlos Javier, el primogénito de Carlos Hugo, es el rey legítimo, aun sin ser tradicionalista y habiendo contraído matrimonio morganático? Si no, ¿lo es entonces su hermano? ¿o lo es Don Sixto?
[QUOTE=Villores;99754]carácter totalmente heterodoxo en el que Franco pretendió la instauración monárquica. [QUOTE]
Efectivamente, por lo mismo que fue "heterodoxo" el alzamiento militar del 36 que Franco, con cientos de miles de soldados acaudilló, pasando- todos- de reyes y de poltronas. No olvidemos que Franco siempre llevó a gala ser un rebelde contr la república y por qué no frente a carlistas y falangistas. Ahora bien, el completísmo magisterio carlista también dispondrá de un vademecum casuístico a efectos de alzamientos militares ortodoxos y heterodoxos etc.