Pues eso... me acabo de hacer esta pregunta. ¿Por qué Franco eligió a Juan Carlos como sucesor si realmente quería una monarquía católica, social y representativa?
¡VIVA ESPAÑA! ¡VIVA CRISTO REY! ¡VIVA LA HISPANIDAD!
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Pues eso... me acabo de hacer esta pregunta. ¿Por qué Franco eligió a Juan Carlos como sucesor si realmente quería una monarquía católica, social y representativa?
¡VIVA ESPAÑA! ¡VIVA CRISTO REY! ¡VIVA LA HISPANIDAD!
Hasta 1975, en que se le empezó a ver el plumero, nadie imaginaba que Juan carlos iba a ser un "demócrata"; ni que educado por Franco a base de Academias militares y consejeros del Régimen, realmente estaba recibiendo otras influencias en sentido opuesto.
En vida de Franco (1966) ya Blas Piñar se temía lo peor y cuenta cómo el entonces príncipe les mandó a la porra a él y a un grupo de adictos al 18 de julio que querían intercambiar opiniones para conocer su pensamiento político.
Probablemente Franco conoció, aunque ya demasiado tarde y cuando le había proclamado heredero, las verdaderas intenciones de Juan Carlos, pero nada se podía hacer.
Nada mas morir Franco los españoles vieron estupefactos como el heredero de Franco hacía guiños a los enemigos del sistema y que la traición se iba convirtiendo nada menos que en "virtud". Como Franco lo había apostado todo a la carta de Juan Carlos y esa carta se veía (dramáticamente) que salía rana, todo el régimen pasó a disimular y a disolverse: la derecha tibia se pasó a la democracia partitocrática vía AP y UCD, y desde entonces jugaron a ser tan traidores y veletas como la jefatura del Estado; la derecha dura y los militares disimularon el mal trago y con bastardía cobarde jugaron a adherirse a la traición usando la coartada de “guardar fidelidad a Su Majestad, como heredero del 18 de julio”; y sólo el bunker (Blas Piñar y otros cuatro gatos) le eran críticos, aunque eran silenciados por los mass media.
Para fines de 1976 la catástrofe era ya irremediable y desde entonces ser charlatán chaquetero y mentiroso, imitando a las alturas, ha pasado a ser condición sine qua non para que alguien llegue a ser político.
Franco era como la mayoría de los militares de su época un obtuso en política que jamás quiso ver más allá de las "decoraciones heráldicas de la Revolución que usurpan su nombre", es decir de la (anti)monarquía liberal que pese a su carácter intrínsecamente disolvente era vista como la garantía del "orden y la unidad". Franco no concebía otra monarquía que la de los alfonsos y no nombró sucesor al llamado Conde de Barcelona por ser este un capullo. Franco era plenamente consciente de que con Juan Carlos vendrían los partidos, las libertades de perdición y el troceamiento nacional en autonomías. Había no pocos eximios hombros de su régimen que ya en vida de Franco le insistían en ese sentido, como Miguel Primo de Rivera y Urquijo, sobrino de José Antonio y amigo íntimo de Juan Carlos. El mismo Miguel Primo de Rivera espetó en una ocasión directamente a Franco sobre la conveniencia de legalizar los partidos políticos (ya se había legalizado la libertad religiosa, que moralmente era mucho peor) y Franco le respondió: "eso le corresponde a ustedes, los jóvenes".
Como este ejemplo existen miles que desmienten una visión idealizada de la autocracia franquista. Sólo la coincidencia propagandística de la extrema derecha con la extrema izquierda ha generado una imagen de Franco totalmente distorsionado de lo que supuso para la Historia. Para ambos extremos Franco fue un paradigma de gobernante católico en la línea tradicional, pero en realidad fue un espadón de transición que durante algunos años hizo cosas muy buenas para dejar atada a la postre la europeización de España.
Porque se equivocó de dinastía.
Ningún ser humano es perfecto.
Si Franco hubiese elegido a Don Sixto, la historia (y no sólo la de España, sino la del mundo) sería muy diferente... Pero Dios permitió que esto ocurriera, sólo para ponernos a prueba.
Nosotros no debemos cuestionar lo que Dios ya ha predestinado; como dice en el Evangelio:
"¡Quítate de mi vista, Satanás!, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres." (Marcos 8:33).
Si Dios permitió que eso pasara, por algo será...
El general Franco sí tuvo una reunión con Carlos Hugo, que como primogénito era el legítimo sucesor de Don Javier, y resultó ser tan malo o peor que Juan Carlos: Juan Carlos se cargó el régimen franquista, Carlos Hugo se cargó el carlismo.
También hay que decir que con la muerte de Don Alfonso Carlos de Borbón y Austria en 1936 se extingue la línea dinástica descendiente de Don Carlos V, y aunque se elige a Don Javier, creo que no todos los carlistas lo reconocieron. Por aquel entonces el trilema venía a ser "Dios, Patria, Franco". Por tanto el general Franco, sin decir que fuera acertada su decisión, lo tenía complicado para nombrar sucesor a un pretendiente carlista verdaderamente legítimo por origen y ejercicio, aunque lo hubiese querido (que seguramente no era el caso, siendo como era un militar alfonsino).
Es verdad que Carlos Hugo era el mayor, pero creo que en ese caso podría haber quedado excluído de la corona, por no tener legitimidad de ejercicio, ya que él fue un "socialista autogestionario" (comunismo disfrazado).
También Franco creo que estuvo pensando en nombrar al pretendiente carloctavista, pero no lo nombró porque era austríaco...
No sé, la verdad que la decisión fue difícil. La otra que le quedaba sería hacer una república nacional-sindicalista, pero Franco siempre fue monárquico.
Yo hubiese preferido mil veces una república falangista, antes que un seudo-rey liberal como Juan Carlos.
Pero pasó lo que pasó y por algo habrá sido. Pero Dios ya nos enviará un rey legítimo a todos los españoles, tanto peninsulares como de ultramar. ¡Viva el Rey legítimo! ¡Viva el Carlismo! ¡Viva Cristo Rey!
Franco tenia decidido de antemano que ningún miembro de la Casa de Parma reinaría sobre España llegando al extremo absurdo, ridículo y obsceno de cuestionar la españolidad de los mismos... El mismo Franco que firmaba el reconocimiento de la nacionalidad española a los descendientes de los sefardíes.
Carlos Hugo SÍ que fue en sus inicios el Príncipe del 18 de julio. Toda la comunicación de Carlos Hugo con Franco y su acción política hasta el caprichoso nombramiento de Juan Carlos va en la línea de la identificación total y absoluta con la Cruzada y los ideales del 18 de julio. Pareciese que Franco no quería la continuidad de esos ideales y por eso nombró sucesor a un tipo desconocido en España y que desde el principio, siguiendo primero indicaciones de su padre --que transformó su círculo en una continua conspiración antiespañola rodeado de masones, rojos y agentes del mundialismo-- y luego por íntima y absoluta convicción dejó claro en público y en privado que su vía era la de la partitocracia liberal.
Apreciado Nicus: Ha estado especialmente desacertado al señalar que los carlistas reconocieron a Franco y que incluso llegaron al extremo (infame) de hacerle ocupar el puesto del Rey. Desde el principio el Carlismo ejerció una actividad continua y constante de oposición por pura defensa y supervivencia de si mismo. Aplicando un juicio misericordioso sobre los carlistas que aceptaron el franquismo u ocuparon cargos durante el mismo podemos decir que fueron una minúscula minoría. En cambio el franquismo se mostró combativo contra el carlismo, y según las épocas también contrario a los principios de la Tradición española. La lucha de los carlistas durante el franquismo iba en esas dos direcciones: defenderse del intento de aniquilación social y política y dar la réplica política a las tendencias totalitarias, antitradicionales y laicistas que siempre estuvieron presentes en el franquismo. Para entender la magnitud del desencuentro entre carlismo y franquismo le invito a leer una fundamental obra: Apuntes y documentos para la historia del tradicionalismo español (1039-1966). En esa monumental obra de más de treinta volúmenes está pormenorizado todo lo comentado.
Los carlistas lo ven a su modo, los falangistas lo ven del otro, y la oposición a Franco, de otro. etc.
Ésta era la visión que Carrillo y los opositores a Franco tenían del príncipe Juan Carlos, poquísimo tiempo antes de la muerte de Franco, y que corrobora que nadie por entonces (1975) se imaginaba la traición que Juan Carlos ocultaba :
»¿Qué quiere que le diga de Juan Carlos? Es una marioneta que Franco manipula como quiere, un pobrecito incapaz de cualquier dignidad y sentido político. Es un tontín que está metido hasta el cuello en una aventura que le costará cara. ... ¿Qué posibilidades tiene Juan Carlos? Todo lo más ser rey durante unos meses. Si hubiese roto hace tiempo con Franco, habría podido encontrar una base de apoyo. Ahora ya no tiene ni ésa, y es despreciado por todos. Yo preferiría que hiciese las maletas y se marchara junto a su padre .”
(Santiago Carrillo a Oriana Fallaci, semanario L’Europeo, de Milán de 10 de octubre de 1975.)
Eso que Carrillo afirmaba entonces : "Juan Carlos es una marioneta que Franco manipula como quiere, un pobrecito..." era la impresión que aquel Juan Carlos de 1975 ofrecía a la generalidad de los españoles y al mundo. Nadie que conoció esa época puede decir otra cosa.
Imaginar que aquel príncipe de ínfima personalidad iba a poder dar la vuelta al sistema estaba fuera del alcance de toda lógica, por entonces.
Ahora bien, después de que pasó lo que pasó, a toro pasado, se han sacado a relucir trapicheos, confesiones, querellas, pensamientos ocultos, fobias de Franco, etc etc., que aunque fueran ciertos no modifican la mutación de Juan Carlos ante la opinión pública.
El tema es sencilllo: imaginar que Franco manda jurar las leyes "antidemócratas" del 18 de julio a Juan Carlos... dándole permiso a su vez de que las anule y dé otras en sentido contrario nada más entrar a reinar, es algo inverosimil y descabellado.
Negar que no hubo traición de Juan Carlos y que éste simplemente continuó el "liberalismo" de Franco es una burda calumnia (otra más de las infinitas), y es precisamente ésa la que cierra el círculo de legitimación del juancarlismo como culminación del "franquismo"...
Franco se equivocó no de Príncipe sino de época, pues -gran ingenuo- aun creía en el valor de un juramento dado ante un crucifijo y una biblia.
Me parece, y si permitís a un luso opinar sobre el tema, que la "opción" de Franco no podría ser otra. Luego porque fue una opción. Un rey que pudiera honrar el título de Su Majestad Católica, legítimo y de la rama carlista por tanto, jamás podría aceptar el poder de quien fuese, sino de Dios y de las leyes que por siglos han servido para proteger los españoles de la tiranía de autócratas, oligarcas, ricos hombres y otros no tan ricos. Leyes que, esas sí, habría de jurar.
Y sí que hubo pretendiente para jurar esas leyes y por ellas gobernar a España. S.M.C. el Rey Don Javier I (que lo ha sido, mismo sin las honras y los deberes que le cabían en su vida). La cuestión de Carlos Hugo tampoco se podría poner como opción, una vez que D. Javier ha sobrevivido al propio Generalísimo Franco. Pasó que Franco no quiso; y no quiso porque no era verdaderamente monárquico. Lo mismo pasó con Salazar en Portugal.
Lo mismo es decir: para Franco era infinitamente más importante el movimiento del 18 de julio - y no menos su propio liderazgo del mismo - que la institución monárquica, o un futuro para España como reino, tradicional o no. De lo que sé del pasado de Franco - y que hasta 36 es poco más que discreto, a parte de su brillante carrera castrense - nada indica que fuese monárquico ni tampoco fervoroso católico (al que parece, ha encontrado la Fe ya luchando en la Cruzada, Gracias a Dios!). Y vamos que se puede justificar (que no entender): el usurpador Alfonso XIII ha tenido su cuenta de desvarío y desprestigio de la corona, y su desgobierno ha costado muy caro a los españoles. Franco ha podido ver con sus ojos la explotación que sufrían en aquellos tiempos operarios y braceros, a manos de una aristocracia y burguesía con rienda libre para gobernar, ya que la constitución y la frivolidad de Alfonso a ello conducían. Confundiría Franco monarcas legítimos con usurpadores, pero en fin... y quizás los anos de Primo de Rivera hayan convencido a Franco, todavía más, que solamente un gobierno autoritario podría asegurar un futuro de trabajo, justicia y pan para todos los españoles.
Consecuentemente, cuando Alfonso abdica y es declarada la república, Franco no se revela muy incómodo con la situación y para la situación. Si no fue un leal militar de la república, lo ha disfrazado bien. Eso le permitió se conllevar con los diferentes grupos de militares de la insurrección del 18 de julio, en los que se contaban varios republicanos confesos, como el General Mola y hasta mismo masones, como el General Queipo de Llano - no nos olvidemos de que la adopción de la bandera roja y gualda como el estandarte de los nacionales fue una vehemente exigencia de los carlistas, ya que buena parte del ejército regular no tenía problemas en alzar la tricolor y dar vivas a la república, cuando empezó su alzamiento. Fue esa discreción ambivalente que ha permitido a Franco llegar al comando supremo, después de abrazar el movimiento de manera algo recelosa y reluctante y, más tarde, permitido también controlar y pacificar los diferentes grupos del bando nacional después de la victoria.
Igual, y con la victoria de los aliados en la II Grande Guerra, la suerte de Mussolini - que ha sido entregado por el rey Vittorio Emanuele III a sus verdugos - no ha precisamente dado a Franco más fe en la monarquía, para a ella entregar el poder conquistado en la Cruzada. Así que, para mí, Franco no planteó jamás devolver la monarquía a España, fuera esa monarquía cual fuera. Viendo llegar el fin de su vida, Franco se ha preocupado en encontrar un caudillo sucesor que, siendo rey, podría ser mejor aceptado, aunque falto de valor y de carisma, y siendo falto de valor y de carisma, podría ser controlado, asegurando la paz de sus últimos años y seguindo su legado, aunque siendo rey.
Acabo como he empezado: ese caudillo-sucesor-rey tendría que ser optado. Un rey católico y legítimo de España, un rey carlista por tanto, no podría ser optado por nadie. Mismo que no fuera digno de su sangre y lo aceptara, sus subditos carlistas jamás lo permitirían. Así que la "opción" no podría ser otra sino el Conde de Barcelona o, no "sirviendo" este, un su heredero. Las "opciones" de reyes, como las de gobernantes son así; sirven siempre a quien opta... que no a Dios y al pueblo.
Si Carlos Hugo, sin necesidad alguna, viendo que no iba a ser rey, destrozó el carlismo aliándose, igual que el llamado Don Juan, con rojos, separatistas y demás ralea, que en nada podían beneficiar al carlismo, ¿qué no hubiera hecho Carlos Hugo una vez subido en el trono para no verse jamás destronado? Para mi Juan Carlos y Carlos Hugo son personajes muy similares, ambos parecían leales al 18-J al principio pero luego resultaron no tener patriotismo ni convicción alguna.
Carlos Hugo además, en una entrevista a la televisión catalana TV3, aseguró que cuando se reunió con Franco lo que hizo fue exhortarle a que reinstaurara la democracia en España. Así que, o bien Carlos Hugo mintió en esa entrevista (cosa que no sería de extrañar) o bien Franco ya tenía pruebas más que sobradas para negarle el trono. En cualquier caso Carlos Hugo, por muy legítimo que fuera, nos habría traído este mismo sistema, si no por convicción sí para afianzarse en el poder, no tengo la más mínima duda.
Supongo que se refiere a mi, que dije lo de "Dios, Patria, Franco". Gracias por el libro que me recomienda. Por supuesto, no dudo que hubiese carlistas que se opusieran al general, pero no creo que el Tradicionalismo, en sentido amplio, fuera opositor a Franco, que era quien encarnaba la victoria. Un anciano forero carlista que tuvimos aquí, ya difunto, creo recordar que se mostraba favorable al franquismo, igual que los tradicionalistas en Fuerza Nueva. Quizá a posteriori es más fácil ver una férrea oposición por parte del carlismo en su conjunto.
Por otra parte, partiendo una lanza por el generalísimo, no creo que jamás llegase a imaginar que después de su muerte Juan Carlos iba a legalizar comunismo, separatismo, aborto, "matrimonios" homosexuales, etc, etc. Si fuera cierto lo que muchos dicen de que Franco sabía que después de él venía la democracia, seguramente se imaginaba una democracia como la de la Restauración, en la que el Rey tenía poder de veto y el Estado seguía siendo confesional católico, por muchísimos defectos que pudiera tener.
Un monarca como el rey de Bélgica, que se opuso al aborto, o el gran duque de Luxemburgo y el príncipe de Liechtenstein, que se han opuesto recientemente a la eutanasia y el aborto, sin ser monarcas tradicionales, si son algo intermedio que puede llevar a verlos como monarcas "menos liberales".
"Probablemente", ¡no!, lo sabía con toda certeza. "Paco se dió cuenta de lo que venía años antes de su muerte." Estas palabras, prácticamente textuales, las escuché personalmente cuando a quien dio esa respuesta se le preguntó por lo mismo que se ha planteado en este hilo. Por supuesto, que cada cual intente imaginar quien las pronunció, las circunstancias y el lugar son menos fáciles de adivinar.
Franco no tenía un pelo de ingenuo ni de cándido. En algunas fobias personales era prejuicioso y obcecado, como se pudo ver en el tratamiento dado a la españolísima Casa de Parma; pero sobre todo era escrutador, reflexivo y además poseía un fino sentido gallego-marroquí para salirse siempre con la suya. Lo ingenuo sería pensar que alguién más corto que las mangas de un chaleco pudo torear y engañar a Franco durante casi treinta años, contándo además Franco con un privilegiado servicio de información de todas las actividades antinacionales en las que desde su juventud se prodigó el susodicho y fueron miles las personas muy cercanas que le avisaron cumplidamente de esas actitudes, que ya de por si Franco conocía. En cambio Franco encauzó no pocas de esas acciones. Por ejemplo desde un principio vetó su presencia en los actos del Movimiento Nacional, que en teoría era la organización social y política de la comunión de los españoles en los ideales de la Cruzada. Y usó su figura para las gestiones diplomáticas ante los atlantistas. Precisamente ese era el norte último de la concepción franquista: aliarse con el llamado mundo "libre", es decir las partitocracias de perdición liberales, y para ese fin la única carta que podía usar era la de Juan Carlos por sus poderosos vínculos familiares con la finanza, los mandilones, los poderes ocultos y las "potencias" liberales. Además colateralmente Franco con eso restauraba la (anti)monarquía de los alfonsos, con la que siempre se sintió identificado: Alfonso el llamado XIII fue su padrino de bodas y todos los años asistía a los funerales por su alma. Con esa restauración Franco sabía que se exponía de sobra a lo que ahora tenemos, aunque no lo desease. Existe un documento tremendamente clarividente, reproducido íntegramente en la obra que antes he recomendado a Rodrigo (por Nicus), la Manifestación de los Ideales Tradicionalistas a S.E. el Generalísimo y Jefe del Estado Español. Absolutamente todas las advertencias que ese juicioso documento contiene sobre los peligros de la restauración de la dinastía liberal se fueron cumpliendo con asombrosa exactitud. Esa llamada de alerta constituyó tristemente una crónica de una muerte anunciada.
Por último me remito a la obra monumental citada para desmentir una aceptación de Franco por los carlistas. Desde el principio el franquismo quiso acabar con el carlismo, y este se tuvo que defender para sobrevivir. Un exiguo grupo de ingenuos, siempre representantes del carlismo acomodado económicamente, coparon algunas carteras ministeriales y cargos en el nuevo régimen, siempre de modo muy temporal e incluso se las tuvieron que ver en esos años con las tendencias más totalitarias, oficiales de aquel periodo. Pero el Jefe-Delegado, estaba condenado a muerte, el Regente desterrado, los círculos carlistas cerrados. ¿Como iban a cambiar la lealtad multisecular a un Rey por alguién que pretendía estrangularlos políticamente y que además no aplicaba en su integridad los principios de la Tradición?
Existe una publicación que versa sobre cómo se hizo todo. La Larga Marcha hacia la Monarquía de Laureano LÓPEZ RODÓ, edit. NOGUER, Barcelona 1977 es un estudio muy documentado en el que a través de sus 692 páginas, el antiguo ministro conduce todo el proceso desde el golpe que dio paso a la II República hasta la muerte de Franco y el ascenso a la Jefatura del Estado de Juan Carlos. El trabajo es bastante objetivo y con gran lujo de situaciones, fechas, detalles, y 79 documentos reproducidos.
Sin haber leído ninguno de los dos y sin por tanto poder opinar, más para referencia de Valmadian, el otro día vi una reseña de un libro que quiere refutar el de Laureano López Rodó. Los datos son:
"Franquista equivocado, anticarlista censurable: Don Laureano López Rodó"
Autor: Tomás Echevarría
Reseña: Analiza el famoso libro "La Larga Marcha hacia la Monarquía" con las numerosas incoherencias y fallos históricos. Además, lo acompaña con textos poco conocidos como la conversación entre Franco y Varela, tras el atentado de Begoña, donde Franco define el grito de Viva España como algo decadente o la profundización en la legitimidad de Francisco Franco.
No es ese el asunto sobre el que estamos discurriendo y tampoco creo que hayamos dicho eso. Sobre Carlos Hugo ya hemos hablado en otros hilos, a ellos me remito. Sólo lo cité circunstancialmente para hacer ver una incongruencia más de la designación de Juan Carlos. Aquello de "la monarquía del 18 de julio" era la coartada para embaucar a los hombres del Movimiento Nacional realmente identificados con los ideales de la Cruzada (luego hubo otros hombres de ese Movimiento, siempre encaramados a los principales puestos oficiales, que tenían muy claro el camino hacia la partitocracia, y junto a JC conspiraron). He planteado que si en verdad se hubiese querido instaurar una Monarquía asentada en el 18 de julio no hacía falta proveer sucesor, sino simplemente hacer cumplir el Derecho y restaurar en el Trono a los Legítimos Reyes. CH no obstante llegó a avenirse a ese juego de la sucesión, pero como no podía ser de otro modo presentó las credenciales de ser el único candidato legitimado por la Cruzada, y hasta su repugnante traición se presentó como el continuador de los ideales defendidos por el pueblo que lo sostenía. En cambio JC jamás se identificó con la Cruzada, el peso de los alfonsinos en la misma fue perfectamente despreciable y nada más concluir la misma empezaron a luchar contra ella. Desde el punto de visto del Movimiento era injustificable el nombramiento del hijo del "rey de los rojos", tal como se pavoneaba de ser el llamado Conde de Barcelona con sus continuos ataques a España coincidiendo con el boicot mundialista en su contra (1). Carecía de apoyo o simpatía popular alguna, al no quererle nadie resultaba fácil aquel retruque de querer ser el rey de "todos", pero como se verá cuando caiga nadie se levantará por él ni por los suyos. Además no tenía carisma, atractivo personal, dotes militares, ni virtudes morales. Y desde el principio claramente ajeno en público y contrario en privado y muchas ocasiones en público a los ideales de la Cruzada. ¿Qué broma macabra era entonces aquello de "la monarquía del 18 de julio?
(1) A raíz de este ejemplo merece recordarse la actitud de los carlistas. Pese a que Franco cerraba sus círculos e intentaba su aniquilamiento político y social los carlistas se pusieron de parte del gobierno de Franco cuando el boicot de la ONU, moviendo incluso sus resortes de influencia exterior (sobre el Vaticano, las noblezas tradicionales y los regímenes católicos) en favor del mismo. Por contra desde Estoril se urdían complots junto a los exiliados comunistas y socialistas y se influenciaba sobre las partitocracias, las logias y la sinarquía para hacer más cruento el boicot contra España.
Villores, no veo tan sin lugar a dudas que la única legitimidad de origen recayese en la casa Borbón-Parma. En 1936 muere el último descendiente varón de Don Carlos V sin descendencia, por lo que se plantea la cuestión sucesoria. La casa Borbón-Parma desciende de Felipe V, en cambio Juan Carlos desciende de Fernando VII. Ojo, no digo que Juan Carlos sea legítimo, pues si lo era de origen no lo es de ejercicio y tengo el mayor respeto por Don Sixto (a quien no tengo ningún problema en considerar legítimo regente) y la casa Borbón Parma, salvo por el difunto Carlos Hugo y María Teresa.
Para que no quede ni la más mínima duda de a quien correspondía en Derecho la Corona de España a este libro me remito: Fernando Polo, ¿Quién es el Rey? Inauguramos la Biblioteca Tradicionalista digital de Carlismo.es « Comunión Tradicionalista
Se desprende la lectura atenta de dicho además el carácter totalmente heterodoxo en el que Franco pretendió la instauración monárquica. Me remitiré a la exégesis del mismo: (...) como ofrece una síntesis muy bien hecha de las leyes sucesorias de la monarquía española, explica el carácter «automático» de la designación del heredero a la Corona y da cuenta de las profundas razones en que se fundan esas leyes, tiene extraordinaria vigencia en la actualidad. Es decir, Franco no tenía que crear una ley ad hoc de Sucesión, pues ya existían unas leyes multiseculares que determinaban ese extremo. Carlos Hugo pese a todo entró en el juego, presentó sus credenciales de estar respaldado por el 18 de julio y ni aún por esas. (Todo ello no quita para calificar su posterior evolución como aberrante, deleznable y abominable, siendo precisamente el pueblo carlista quien más la sufrió).
Gracias por el enlace, Villores. La pregunta que yo me planteo ahora es quien es el rey legítimo de España en la actualidad. Si la designación de heredero es automática, ¿cabe entender que Carlos Javier, el primogénito de Carlos Hugo, es el rey legítimo, aun sin ser tradicionalista y habiendo contraído matrimonio morganático? Si no, ¿lo es entonces su hermano? ¿o lo es Don Sixto?
[QUOTE=Villores;99754]carácter totalmente heterodoxo en el que Franco pretendió la instauración monárquica. [QUOTE]
Efectivamente, por lo mismo que fue "heterodoxo" el alzamiento militar del 36 que Franco, con cientos de miles de soldados acaudilló, pasando- todos- de reyes y de poltronas. No olvidemos que Franco siempre llevó a gala ser un rebelde contr la república y por qué no frente a carlistas y falangistas. Ahora bien, el completísmo magisterio carlista también dispondrá de un vademecum casuístico a efectos de alzamientos militares ortodoxos y heterodoxos etc.
De ese libro que citas, yo ni había oído hablar. No hace falta ser carlista para ser objetivo y, aunque ya hace bastante tiempo que leí el de López Rodó -lo tengo en casa, lo que no sé es si dispongo de tiempo para releerlo-, me pareció un libro más que serio, particularmente porque se apoya en los 78 anexos, cada uno correspondiente a declaraciones públicas, institucionales, cartas dirigidas a..., etc., incluidas algunas sobre la situación del Carlismo en aquellos años:
-Declaración de la Comunión Tradicionalista de 15 de agosto de 1943 formulada ante el Jefe del Estado. Anexo nº 11 y firmada por un grupo de dirigentes carlistas, encabezados por D. Manuel Fal Conde. 3 páginas enteras del libro.
-Escrito de la Juventud Tradicionalista (a D. Javier de Borbón-Parma) Anexo nº 32.
-Nota de D. Juan Sáenz Díez a la respuesta del gobierno a la interpelación que le fue dirigida por un grupo de procuradores. (En relación a la expulsión de España de la familia Borbón-Parma, y en la que se hace una extensísima exposición del papel de D. Javier tanto durante la guerra civil, como en sus esfuerzos por España.) Anexo 56. 8 páginas del libro.
A lo largo de todas sus páginas no detecté una sola mención de animadversión contra el Carlismo por parte del autor. La carta del General Varela también está recogida íntegra, páginas 51-54 inclusives, es decir, una cuestión es no coincidir en la forma de interpretar los hechos y otra muy distinta entrar en la descalificación de otros sólo porque no se coincide con sus planteamientos ideológicos. Y dicha descalificación ad hominen ya aparece en el propio título del libro del tal Tomás Echevarría. Por cierto, ¿quién es? ¿cuáles son sus título de autoridad? El texto de López-Rodó es un texto sobre una etapa de la Historia de España, no un ensayo ideológico. Así que yo, por puro objetivismo, voy a mencionar los de Laureano López- Rodó, entre otras razones porque no puede defenderse a sí mismo.
Nació en Barcelona en 1920. Licenciado en Derecho en la universidad barcelonesa, doctorado en Madrid con premio extraordinario. En 1945 obtuvo por unanimidad el número uno de las oposiciones a cátedras de Derecho Administrativo, regentó la de la Universidad de Santiago de Compostela hasta 1953; pasó por concurso de traslado a la Facultad de Derecho de la Complutense de Madrid. Miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, miembro de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras, Consejero del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Doctor "Honoris Causa" de la Universidad de Coimbra y, Presidente Adjunto del Instituto Internacional de Ciencias Administrativas, con sede en Bruselas.
Fue Secretario General Técnico de la Presidencia del Gobierno, Ministro Comisario del Plan de Desarrollo, Ministro de Asuntos Exteriores y Embajador de España en Viena.
Sinceramente, con estos "mimbres" yo le otorgo credibilidad más que sobrada para saber sobre qué escribía al redactar el texto mencionado. ¿Cuáles son los motivos o razones del tal Tomás Echevarría para descalificarlo ya como mismo título? lo ignoro, pero sí me produce el habitual desasosiego de que se ha usado el recurso del título escandaloso para tener más venta. Cualquier estudio, ensayo, artículo, etc, que tiene que recurrir a esas estrategias, es cuando menos sospechoso. Ahora bien, que López-Rodó haya errado algunas interpretaciones, es posible. Que él no era carlista, bueno ¿y qué?, es que tampoco era franquista, vale, con mucha probabilidad era liberal, pero a los efectos fue alguien que conoció a fondo los entresijos del Régimen desde el interior del propio Régimen, ¿y el Sr. Echevarría?
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[QUOTE=ALACRAN;99763][QUOTE=Villores;99754]carácter totalmente heterodoxo en el que Franco pretendió la instauración monárquica.Se sale del tema de reflexión, pero en cualquier caso seria más correcto decir que lo heterodoxo fueron los primeros manifiestos de Franco (señalados por la página que enlazo, hagiográfica de Franco, como uno de los documentos más importantes y definidores de su pensamiento) cuando se unió al alzamiento patriótico y religioso cívico-militar organizado por Sanjurjo, Mola y los Requetés. Franco no pudo llevar siempre a gala ser un rebelde contra la república a la que juró lealtad, pues al menos en sus primeros manifiestos pretendió restaurarla y fortalecerla tras su violentación por las izquierdas dentro de la forma de dictadura transitoria, fórmula defendida por otros muchos jefes militares. Después sus querencias alfonsinos afloraron y ya le llevaron por otros derroteros, con una ley de sucesión caprichosa y que contrariaba preceptos de las leyes de la Monarquía Española (ojo, leyes multiseculares, anteriores al propio nacimiento del carlismo, que en última instancia debió su nacimiento a la defensa de esa legítima legalidad). La ley de sucesión como vía de hecho si lo que pretendía era instaurar una monarquía "del 18 de julio" como se decía para calmar a los patriotas del Movimiento Nacional podría con gran laxitud llegar a ser más o menos comprensible. Lo que de ningún modo se justifica es la decisión absurda y arbitraria desde el primer momento de quien se sabía que nada quería con los ideales del 18 de julio.Cita:
Efectivamente, por lo mismo que fue "heterodoxo" el alzamiento militar del 36 que Franco, con cientos de miles de soldados acaudilló, pasando- todos- de reyes y de poltronas. No olvidemos que Franco siempre llevó a gala ser un rebelde contr la república y por qué no frente a carlistas y falangistas. Ahora bien, el completísmo magisterio carlista también dispondrá de un vademecum casuístico a efectos de alzamientos militares ortodoxos y heterodoxos etc.
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DECLARACIÓN DE LA REGENCIA NACIONAL CARLISTA DE ESTELLA
ANTE LA DESIGNACIÓN DE SUCESOR DEL RÉGIMEN IMPERANTE
En la llamada Ley Orgánica del Estado se ha basado recientemente D. Francisco Franco para designar como sucesor suyo a D. Juan Carlos de Borbón, con la pretensión de que éste sea, en su día, rey de España.
Esta Regencia, en 1º de diciembre de 1966, hubo de constatar y declarar la ilegitimidad y la injusticia, la antitradicionalidad y la nulidad de aquella supuesta Ley que entonces se sometía a referéndum.
Proseguía así la Regencia en el cumplimiento de su misión de defensa y propugnación de la verdad y de la legitimidad españolas, de la vigencia soberana del 18 de Julio y de la España de siempre.
Al igual que hoy, por las propias razones, debe constatar que los actos dimanantes de una Ley ilegítima y nula son necesariamente también ilegítimos, inválidos e injustos, como lo son los actos de futura sucesión que tuvieron lugar en Madrid los días 22 y 23 de julio último.
Su ilegitimidad resulta, además de los siguientes hechos:
1º. LA ILEGITIMIDAD DEL RÉGIMEN. Se origina dicha ilegitimidad el 30 de septiembre de 1936 por la imposición unilateral de una dictadura en contra de los Pactos del Alzamiento. Se agrava después, el 19 de abril de 1937, por la implantación de la tiranía totalitaria, opuesta al Derecho Natural, a la misma esencia de nuestra Patria y a la voluntad de las fuerzas que alumbraron y mantenían con su sangre la Cruzada. Y culmina su ilegitimidad con una sucesión de acciones y omisiones públicas, escalonadas en más de treinta años, tendentes a la total desvirtuación del espíritu religioso y patriótico del Alzamiento-Cruzada de 1936. Para así invertir su resultado y lograr, al final del maquiavélico proceso, el restablecimiento y el predominio de la Revolución que había sido decretada en los campos de batalla. Entre esas etapas están la rotura de la Unidad Católica, el “contraste de pareceres”, el falso sindicalismo, el centralismo opresor de la personalidad de las Regiones, etc., y ahora el anuncio de una pseudo-monarquía con un rey de mera figura, que significan la progresiva y próxima vuelta a una situación análoga a la de vísperas de la II República.
2º. LA ILEGITIMIDAD DE SUS CORTES. Las Cortes actuales no son, en manera alguna, representativas del pueblo español. En realidad sólo representan, y obedecen, al propio Régimen imperante, por cuanto sus miembros no son Procuradores de la Nación, sino servidores de la dictadura. En su abrumadora mayoría, los Procuradores o son funcionarios públicos o detentan cargos designados gubernativamente. Y sin excepción alguna deben todos su candidatura al control y favor del Régimen. En consecuencia, aparte de su ilegitimidad, los actos del 22 y 23 de julio de 1969 no son actos de Cortes, sino actos dictatoriales, que de ningún modo expresan la voluntad nacional.
3º. LA ILEGITIMIDAD DEL PRÍNCIPE IMPUESTO COMO PRETENDIDO REY, EN SU DÍA. Por más que se diga que los actos de 22 y 23 de julio último son de instauración, en realidad son de restauración de la rama Alfonsina revolucionaria y usurpadora. Tal restauración está implícitamente reconocida por el “instaurador” y por el “instaurado” al repetir ambos que en éste confluyen las dos ramas dinásticas, alusión fuera de lugar si de veras pretendiera una instauración.
Esta ilegitimidad de don Juan Carlos de Borbón, que concurre con las demás ilegitimidades de su impuesta designación, está declarada en las disposiciones de los Reyes legítimos de España, con autoridad indudable para decretarla.
Omitiendo, por brevedad, más disposiciones reales al respecto, recordaremos sólo lo decretado el 10 de marzo de 1936, por S.M.C. don Alfonso Carlos I, precisamente el Rey con quien pactaron los militares el Alzamiento y sus condiciones: «Según las antiguas Leyes españolas, la rama de don Francisco de Paula perdió todo su derecho de sucesión por rebeldía contra sus Reyes legítimos, y lo perdió doblemente don Alfonso –llamado XII– para él y para toda su descendencia por haberse batido al frente de su ejército liberal contra su Rey Carlos VII, y así lo perdieron los Príncipes que reconocieron la rama usurpadora».
La dinastía ilegítima de don Juan Carlos, por otra parte, advino siempre al Poder no por hechos de arraigo popular, sino por maniobras revolucionarias fraguadas desde el mismo poder, como en los casos de los llamados Isabel II y Alfonso XII.
No es de extrañar, pues, que don Juan Carlos, fiel a la índole de su rama dinástica, acepte la sucesión que le da el propio Poder revolucionario y se muestre indiferente a que ni antes ni después de su impuesta designación se haya producido una sola manifestación popular de adhesión.
La dinastía ilegítima de don Juan Carlos, por su propia naturaleza usurpadora y revolucionaria, llevó a España a la disolución y a la ruina –como reconoció el propio Franco en su contradictorio discurso “justificativo” de la designación–, degradando a nuestra Patria, desde su ser de brazo de la Cristiandad en el mundo, hasta convertirla en esclava de la Revolución satánica y antiespañola y en palenque de sus intereses y sus luchas intestinas.
Así, la rama usurpadora de don Juan Carlos es la dinastía de los tristes destinos que convirtió a España de potencia internacional en impotencia nacional. Tal dinastía, también por su propia naturaleza, es incapaz de lograr que nuestra Patria se recobre a sí misma. En esta rama dinástica, servil instrumento de la Revolución, sea cualquiera la forma en que se presente, sus pretendidas catolicidad, españolidad y tradicionalidad, son máscaras que la misma Revolución impone para engaño de incautos y consiguiente mejor logro de sus fines.
Por su ilegitimidad y por su injusticia intrínseca, el hecho revolucionario y dictatorial de la imposición de sucesor de 22 de julio y el hecho revolucionario y servir de la aceptación de 23 de julio, agravan considerablemente el problema de vida o muerte, ya tres veces solapadamente impuesto a los españoles desde 1833 por la dinastía isabelina al servicio de la Revolución extranjera, de la anti-España.
El problema que se plantea a los españoles es el ser leales a la Patria auténtica, católica –pero oscurecida y en apariencia inerme–, o el traicionarla, sirviendo a la anti-Patria, a la Revolución mundial antiespañola y satánica –pero prepotente, arrolladora y rebosante de promesas y dádivas–.
Pero todo esto ocurre porque, a pesar de cualquier apariencia contraria, la dictadura imperante ha sido revolucionaria desde su nacimiento.
Y, en consecuencia, enemiga natural y radical del espíritu y carácter del 18 de julio de 1936, tan español y tradicional como antirrevolucionario.
Por ello, por radicalmente revolucionario, aunque a su modo retorcido, ecléctico e inconfesado, el Régimen ha estado siempre al servicio de la Revolución, desde su primera cerrazón totalitaria hasta sus últimas aperturas “democráticas”.
Por ello, por revolucionaria, maquiavélica y materialista, la situación gobernante implanta en su día la Revolución nacional-sindicalista con su Partido único, a la vez que patrocina grupos de presión liberal-capitalistas, hijos también de la Revolución, y se beneficia ampliamente de ellos y de su sistema.
Y por ello, para ser revolucionaria hasta después de muerta, la tiranía que esclaviza a España impone hoy a D. Juan Carlos de Borbón como futuro rey del Movimiento, previo juramento de sus principios. Aunque, con el doble propósito de continuar el engaño de incautos y ampararse en el prestigio de lo tradicional, la dictadura elogie a la Tradición y adopte nombres suyos.
La Tradición no vive del elogio, sino de la virtualidad de su ser propio. No es la Tradición cuestión de nombres, sino de contenido y espíritu.
La Monarquía tradicional española es una Institución con características peculiares, que nada tuvieron de común con el absolutismo y el liberalismo de ayer, y nada tienen hoy de común con la forma “monárquica” elaborada por el Régimen, ni con el democratismo, falsamente monárquico, en boga en países extranjeros.
La Monarquía, en el conjunto de la Causa carlista, es una fecunda y gloriosa bandera, a la que sigue todo un ejército de instituciones propias, de libertades concretas, de concepciones autóctonas, de modos de pensar, de ser y de vivir, que España está ansiando intuitivamente en medio de sus angustias, inquietudes o inconformismos. Porque únicamente en ellas está la salud de una sociedad gravísimamente enferma por el virus de la Revolución que fracasa en todo el mundo y en todas sus vertientes, desde la liberal y democrática a la socialista y comunista.
El Régimen imperante, por revolucionario, repugna y rechaza lo real y efectivo de la Tradición, su contenido y espíritu, para limitarse a unas proclamaciones nominales que no son más que apariencias con las que necesita encubrirse, ante la traicionada España del 18 de Julio, para consumar su obra revolucionaria.
Consumación que pretende realizar con la tiránica imposición de D. Juan Carlos. Con lo cual la frase dictatorial de que el Movimiento se sucede a sí mismo, descubre su verdadera pretensión: la Revolución se sucede a sí misma.
En consecuencia, la Regencia Nacional, considerando cuanto se ha dicho y con la autoridad que le confiere el ser depositaria de la Legitimidad tradicional y abanderada auténtica del Carlismo –único representante de la verdad de España y del sano pueblo español– declara pública y solemnemente la absoluta ilegitimidad y la total nulidad de los actos de Madrid de 22 y 23 de julio de 1969.
Y exhorta a todos los españoles –y muy en particular a los más directamente vinculados al 18 de Julio de 1936– para que no sólo de modo pasivo, con frialdad y despego, sino positiva y decididamente, tengan también dichos actos por ilegítimos o inválidos.
Con conciencia firme de que en el artificio y la mentira está la esclavitud y en la verdad está la libertad, según la sentencia evangélica.
Y de que en la liberación de todo engaño está el primer paso seguro para sanar a la Patria y encauzarla hacia su futuro definitivo.
En el nombre de Dios y con Su ayuda esperamos dar los pasos consiguientes.
¡Viva Cristo Rey! ¡Viva España! ¡Viva el Rey legítimo!
LA REGENCIA NACIONAL DE ESTELLA
En España, a 26 de octubre de 1969,
Festividad de Cristo Rey.
2ª EDICIÓN – xi.1969 – La primera edición fue intervenida gubernativamente.
¿Qué se habían fumado los redactores de esta declaración tan delirante?. No sabía yo que en 1969 estaban tan de extendido el uso de psicotrópicos por aquella zona de Estella. No me extraña que la primera edición fuera intervenida gubernativamente... Lo raro es que no acabaron todos con sus huesos en la cárcel por consumo de estupefacientes ilegales.
La declaración corresponde a un grupo político neointegrista capitaneado por Mauricio de Sivatte. Este grupo (junto con los legitimistas, algunos franquistas blaspiñaristas críticos y algunas publicaciones católica apolíticas) era uno de los pocos que en aquella época denunciaban el carácter objetivamente revolucionario (es decir anticatólico, antiespañol, y antitradicional o antiprincipios del 18 de Julio) de las políticas llevadas a cabo por Franco por medio de sus respectivos Gobiernos y Ministros.Cita:
¿Qué se habían fumado los redactores de esta declaración tan delirante?. No sabía yo que en 1969 estaban tan de extendido el uso de psicotrópicos por aquella zona de Estella. No me extraña que la primera edición fuera intervenida gubernativamente... Lo raro es que no acabaron todos con sus huesos en la cárcel por consumo de estupefacientes ilegales.
Se ve que, según su "razonamiento" Jasarhez, debía haber una preocupante epidemia de "fumados" de procedencias políticas diversas (neointegristas como en este caso; fuerzanovistas; legitismistas, etc...) en aquel entonces que no se enteraban de la realidad político-social que tenían ante sus ojos al realizar sus -sorprendentemente- coincidentes diagnósticos de la situación.
Le pongo otro botón de muestra de la Revista Fuerza Nueva:
"LA HISTORIA LO CONFIRMA. VIGENCIA DE LA TRADICIÓN COMO FUERZA POLÍTICA. PORQUÉS DEL DIVORCIO ENTRE LA TRADICIÓN y EL ESTADO ACTUAL (EN LA PRÁCTICA)", publicado el 5 de enero de 1973 en Revista FUERZA NUEVA
Por Julián Gil de Sagredo
«Llegamos a 1973, y...
»… Existe un profundo divorcio entre la sangre que fecundó al Alzamiento del 18 de Julio y el cuerpo social, político y económico que late bajo la estructuración administrativa de 1973.»
EXISTE DIVORGIO EN EL ORDEN POLÍTICO
«1) Porque el poder estatal ha franqueado libremente las fronteras de su competencia, absorbiendo dentro de su órbita facultades y funciones que pertenecen a la sociedad a través de sus cuerpos intermedios. El Estado educador, asegurador, médico, agricultor, industrial, comerciante, etc., ha sustituido el cometido que corresponde por propia competencia y derecho a la familia, a sus delegaciones sociales y escolares, a las clases y cuerpos, oficios y profesiones, a los labradores, industraales, comerciantes, etc.
»2) Porque la Administración ha centralizado de tal manera las funciones y los servicios públicos, que ha producido la anulación de los órganos regionales, provinciales y locales, extirpando su autonomía, su vida propia y su desarrollo.
»3) Porque el poder público ejerce un control absorbente sobre casi todas las actividades de los ciudadanos. De ahí esa proliferación monstruosa y deforme de disposiciones oficiales, a tres mil por año —véase Colección Legislativa Aranzadi—, que ahogan la iniciativa y el ejercicio de las facultades naturales de la persona, a través de trabas, barreras, obstáculos, requisitos y murallas administrativas insalvables. (La apertura hoy de una industria —por ejemplo— constituye un auténtico calvario.) De ahí también que el ciudadano, al carecer de una proyección propia y natural de orden municipal, comarcal, regional y social, que pueda eficazmente proteger sus intereses, se encuentra minúsculo y enano en su pequeñez frente a la acción directa del poder descomunal del Estado.
»4) Porque en contraste con aquella centralización administrativa no ahoga en raíz los brotes de separatismo político que atentan contra la unidad de la Patria.
»5) Porgue —resumiendo— contra el principio tradicionalista "más sociedad y menos Estado" (Vázquez de Mella), hoy tenemos un Estado inmenso sobre una sociedad ridicula, o bien, un Estado tan social que la sociedad ha pasado a ser Estado.
»Existe divorcio en el orden económico entre los Principios de la Tradición y la estructuración real y de hecho de la sociedad, porque lo que impera hoy sobre las estructuras sociales es el liberalismo capitalista (adueñado del poder político), que, mediante la exaltación sin control moral, social ni político de las fuerzas económicas, acapara todas las fuentes de la riqueza en los monopolios de unas pocas sociedades anónimas plurinominales y plurinacionales, reduciendo el campo de la propiedad a límites exhaustivos, depauperando las poblaciones agrícolas, extinguiendo la mediana y pequeña empresa, trasvasando el sector agrícola al industrial, saturando hasta la asfixia el cuerpo de la burocracia parásita y ampliando sin tasa y sin medida la llamada clase proletaria.
»Esa divergencia política, social y económica entre las estructuras de hecho vigentes y los Principios de la Tradición se traduce en la reacción natural y espontánea de la sociedad contra los moldes artificiales que la aprisionan: esa reacción adoptará diversos nombres, se manifestará en diversos planos, constituirá agrupaciones diversas, admitirá diferencias accidentales, pero poseerá un "substratum" común: la defensa de los valores tradicionales, basados en el Derecho Natural, que en el orden político significan soberanía social frente a soberanía política y por tanto limitación del derecho del Estado por el Derecho Natural anterior de las sociedades y cuerpos intermedios que integran a la Nación, y en el orden económico comportan el equilibrio entre las dos funciones de la economía, la individual y la social, equilibrio que implica la negación tanto del capitalismo liberal como del socialismo en cualquiera de sus matices.»
Visto aquí.
Fuente: FUNDACIÓN SPEIRO
Bueno, siendo rigurosos, no sé en que se basan algunos, para afirmar que con arreglo a "las leyes tradicionales" de la monarquía hispánica, la casa legítima incuestionable es la (muy respetable por otra parte) casa de Borbón-Parma, que siendo serios, no es más que una rama menor de los borbones, y que en teoría tiene otras líneas de mayor jerarquía por encima; sin ir más lejos, (que no se entienda que postulo a favor de ellos), en principio los Borbón dos Sicilias tendrían más derecho; y que nadie me diga que las leyes de la corona duosiciliana impiden que un príncipe heredero de su casa lo sea a su vez de España, porque las leyes de dicha corona no forma parte del ordenamiento dinástico español, ni tendrían validez alguna en éste reino.
Por otra parte, ni en las Partidas, ni en el Auto Acordado, ni en la Novísima Recopilación, HE ENCONTRADO YO DISPOSICIÓN ALGUNA que nos aclare que tiene que ser la casa de Borbón-Parma la reinante en España; válgame Dios, que además por desgracia se han vuelto socialdemócratas y morganáticos como todos, no digamos despropósitos. Lo que pueden reclamar con derecho dichos príncipes, son las plazas y presidios de Parma, Plasencia y Guastalla que es lo que les corresponde legítimamente.
A mi el duque de Aranjuez me cae muy bién, y pienso que es un gran español, y además legionario (olé sus coj) pero no creo sinceramente que le asista el derecho para ser rey, aunque le voy a conceder que ha sido un buen "regente" del carlismo tradicionalista, un buén principe católico, aunque debió haber tenido hijos como era su obligación (por lo menos para dar tranquilidad a sus partidarios).
Sobre lo de si Franco era "Alfonsino" o no, pues la verdad es que aunque éste fuera su padrino de boda, no se puede afirmar sériamente, ya que entre otras cosas le impidió volver a España acabada la guerra; por no hablar de que se negó en redondo a proclamar a su hijo don Juan, para gran disgusto de los verdaderos alfonsinos que había en el Régimen, (Kindelán, Aranda, Jordana etc); esto no se puede discutir históricamente bajo ninguna circunstancia.
Franco era MONÁRQUICO a machamartillo, como era "PAPISTA" convencido (en lo ideológico), pero no se podía imaginar ni que la iglesia cambiara como cambió tras el Concilio, ni que aquel príncipe tan obediente, catolicísimo y ENFRENTADO A SU PADRE, le fuera a dar la puñalada nada más comparecer ante Dios. Buena culpa la tuvo, y no es broma, el ascendiente que tenía Sofía (mujer inteligentísima, seria como pocas, germánica y protocolaria) sobre doña Carmen; algun historiador ya lo ha remarcado. Por otra parte si le hubiese dado la gana (y hubiera sido tan liberal), podría haber emulado a Napoleón y coronarse él mismo como le pedían sus aduladores, o nombrar heredero al marido de su nieta como le pidió su mujer, pero era BASTANTE MÁS RESPETUOSO con la institución monárquica de lo que piensan algunos.
Todo esto está muy bien y si alguna vez se inventa la máquina del tiempo puedes viajar a 1950 y debatirlo con la gente que le importaba el asunto; pero a día de hoy sólo tenemos 2 familias que se consideren reyes de España, y son Juan Carlos y su prole y los descendientes de Javier de Borbón-Parma, cualquier otro contendiente queda descalificado por no presentarse al terreno de juego, por muchos derechos teóricos que le puedan asistir. Y entre Juan Carlos y Javier, la elección es fácil.
Pero si quieres analizar este tema histórico (porque esto ya es historia) aquí tienes un libro entero de argumentos para que te convenzan o los refutes: http://hispanismo.org/historiografia...ea-en-pdf.html
La unidad de España, lo único que le interesaba a Franco. No le pidió que mantuviese a raya a los comunistas, ni le dijo que si volvían los partidos políticos sería la ruina total de España a largo plazo, ni le pidió que se mantuviese alejado de la Europa liberal enemiga de España y de la Fe. Ni siquiera le dijo lo que Carlos IV a Napoleón, que mantuviese el catolicismo en España... Sólo la unidad política de España...
Me pregunto que tendrán que decir a esto los franquistas. Para mí cada vez está más claro que los verdaderos herederos del último franquismo eran AP y su evolución lógica y natural en la España que contribuyeron a descristianizar: el actual PP. Por eso es natural que el franquismo sociológico se fuera con Fraga y no con Blas Piñar. Está claro que Fuerza Nueva y su espíritu del 18 de julio encajaba más en el tradicionalismo o como mucho en la FET de las JONS inicial (no la Falange izquierdista actual ni en la de José Antonio).
Cita:
"yo le decía a Franco: Mi general: ¿por qué no abre un poco la mano? Y él me decía: Yo no, eso lo tendrá que hacer usted. Yo no puedo cambiar".
El Rey Juan Carlos: 'Franco me pidió que preservara la unidad de España'
Detalles Publicado el Martes, 16 Febrero 2016 11:35 Escrito por El Mundo
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"Días antes de morir, Franco me cogió la mano y me dijo: Alteza, la única cosa que os pido es que preservéis la unidad de España. No me dijo 'haz una cosa u otra', no: la unidad de España, lo demás... Si lo piensas, significa muchas cosas".
Quien así hablaba anoche, en primera persona, y desvelando por vez primera momentos clave de su vida y de la propia Historia de España, era el Rey Juan Carlos. Pero no lo hacía en España, sino en Francia, en la televisión francesaTF3 y a través de un documental que fue realizado varios meses antes de su abdicación, coproducido con TVE,y que la televisión pública española se ha negado a reproducir.
La relación del Monarca con el General Franco es uno de los capítulos que mayor interés acapararon los 90 minutos de una emisión fundamentalmente protagonizada por el propio Don Juan Carlos. Sentado en su despacho de Zarzuela y convertido en inédito comentarista de las imágenes de archivo de su propia historia, el Rey confesaba lo muy "impresionado" que se sintió al llegar de niño aEspaña, hablando en "español con acento francés"; su sensación durante aquellos primeros años de ser "una pelota de ping-pong": "A un lado, Franco; a otro, mi padre. Cuando la cosa iba bien entre ellos, estudiaba en España; cuando no, me repatriaban a Portugal"; la vigilancia constante del Generalísimo: "Él me estudiaba siempre y yo trataba de ser natural, de ser yo mismo"; y la conquista final delafecto del dictador: "Hablaba poco a la gente, era hermético, pero conmigo hablaba y se reía...".
Contaba en el propio programa el escritor Mario Vargas Llosa -el tercer y último testimonio intercalado en el documento audiovisual- que en aquella España en la que creció el Rey, él vivía en una pensión desde la que por las noches los estudiantes escuchaban Radio París"para enterarnos de lo que ocurría en España".
Y anoche, en un guiño de la Historia, algunos españoles tuvieron que recurrir a un subterfugio similar para conocer de labios del Rey de España lo que décadas atrás ocurrió en su país: "Franco pensó que sería mejor que fuera el hijo que el padre, porque a mi padre, las fuerzas del Régimen no le habrían aceptado", relató Don Juan Carlos, quien también desveló el consejo de algunos "jefes de Estado"cuando el dictador le cedió transitoriamente los poderes durante su primera convalecencia: "Me dijeron: No devuelvas el poder. Pero me dije: Si muere, me lo quedo, y si no, se lo devuelvo. Cuando me llamó y me dijo que lo retomaba, yo dije: me parece bien".
Y es que, pese a declararse preocupado por el "endurecimiento" del Régimen en su recta final, con los fusilamientos a los etarras, el Rey no reniega de su herencia y admite que sólo se tomó "en serio" sus posibilidades de reinar "cuando Franco me designó". "No era fácil", repetía años después, para justificarse ante el periodista acerca del título de sucesor a título de Rey y la jura de los Principios del Movimiento: "Si no hubiera aceptado, ¿cómo cree que iba a poder estar aquí, con los españoles. Lo que se hizo no se podría llegar a hacer". Y lo que "se hizo" aseguró tenerlo claro desde el principio: "una democracia. Cómo, no sé...".
Según llegaba a decir el Rey ante aquellas imágenes en blanco y negro de los años 70, "yo le decía a Franco: Mi general: ¿por qué no abre un poco la mano? Y él me decía: Yo no, eso lo tendrá que hacer usted. Yo no puedo cambiar".
Don Juan Carlos se revela en el programa como un hombre determinado -"de la Ley a la Ley", de acuerdo con su antiguo profesor de Derecho, Torcuato Fernández Miranda- pero conservador: "Creí que era bueno mantener a un jefe de Gobierno franquista para que no hubiera ruptura, aunque hubo que soportar cosas difíciles", decía sobre Carlos Arias Navarro; "Adolfo representaba el cambio suave, que era lo que queríamos hacer. Y lo hizo muy bien, le estoy eternamente agradecido", añadía sobre Suárez.
Y también hacía un reconocimiento expreso hacia el cardenal Enrique Tarancón: "Dijo lo que yo pensaba hacer", decía sobre la homilía de su proclamación, "y fue una ayuda muy importante que lo dijera delante de todos los jefes de Estado extranjeros. No me sentí solo".
El ahora rey emérito se mostraba orgulloso de haber "cedido" todos los poderes que le cedió Franco y de haber refrendado la Constitución en una sesión en la que "casi me temblaba la mano". Según su relato, del que no faltan testimonios inéditos acerca del 23-Fy una pequeña emoción al recordar a las víctimas de ETA, el ex monarca sólo se arrepiente de una cosa de manera expresa: no haber dado más "boato" e "importancia" al acto por el que su padre, Don Juan, hizo expresa renuncia al trono en su favor.
>>>>> TVE censura un documental sobre el Rey Juan Carlos
Mecachis en la mar, qué pena, oye; y sobre todo sabiendo que Juan Carlos, honesto y digno donde los haya, lo hubiera cumplido a rajatabla, el chaval; qué pena más grande que no se lo hubiera pedido.
Vaya, y menos mal que le pidió que "mantuviera la unidad política de España", porque, si no, el robot Juan Carlos se hubiera creído con licencia para romperla... ¿no?
Y de paso vaya de piropos que has echado al Caudillo: ...mantuvo a raya a los comunistas, sabía que partidos políticos eran la ruina total de España, ...que estuvo alejado de la Europa liberal enemiga de España y de la Fe; que mantuvo el catolicismo en España... y la unidad política de España, además.
Por cierto, esa es la versión de Juan Carlos (eculcorada, se supone, para no pasar por ingrato y perjuro); para evitar conclusiones apresuradas habría que saber si la de Franco hubiera coincidido con ella.
Soy testigo presencial de lo que respondió Doña Carmen en una recepción en su casa de General Oraá, cuando se le preguntó acerca de si Franco fue consciente de cuales eran las intenciones de su "sucesor a título de rey" lo que, en mi opinión, no lo hace rey. Y ella respondió esto: "Paco, si se dio cuenta, pero ya era demasiado tarde."
También en mi opinión, uno de los mayores errores de Franco, sino el mayor de todos o al menos el más evidente, fue elegir al personaje y dejarlo en su lugar. A los hechos y sus resultados me remito: Juan Carlos I, "El Dinamitador de España".
Pues, en mi opinión, poco importaría, de ser verdad, que lo único que le pidiera Franco a Juan Carlos fuera que mantuviera la unidad de España... porque eso tampoco lo ha cumplido ¿O acaso podemos decir que sí visto el éxito del autonomismo? Vamos, que no creo que sea justo pretender que si Franco "hubiera pedido más" el otro hubiera cumplido. Porque ya vemos que ni cumplió lo que (supuestamente) le pidió Franco, para más inri "en la cama días antes de morir" (de larga enfermedad).
De todos modos, yo creo que lo que de verdad "le pidió" Franco a Juan Carlos es lo que éste último juró delante de un Crucifijo, es lo que yo veo tangible y objetivo más allá de intrigas más difíciles de desentrañar y de los juicios que se sacan ahora dado el catastrófico desarrollo posterior. Y salvo pruebas más sólidas, no creo que las declaraciones del personaje muchos años después deban ser muy creíbles en este asunto.
Que yo sepa, por "Unidad de España" Franco nunca entendió sólo unidad "territorial", eso es ridículo si se tiene en cuenta la trayectoria política del personaje. Por "unidad" entendía en primer lugar "Unidad Católica" que, PERSONALMENTE, consideraba como Menéndez Pelayo el elemento aglutinador más importante (algo lógico en una persona de profundas creencias religiosas que nadie puede negar). Después, y como dejó por escrito en su TESTAMENTO creía en la unidad fraternal de todos los españoles, incluidos sus enemigos (que él nunca consideró volviesen a alcanzar el poder), más allá de "partidismos" en los que como buen militar JAMÁS creyó, y además despreció profundamente. Por último creía, naturalmente, en la unidad territorial "exaltando la rica multiplicidad" de la tierras de España; expresión ésta en la línea del más puro Tradicionalismo, todo hay que decirlo.
Sobre los herederos de Franco, bueno, haciendo excepción de aquella frase de Fraga sobre el "franquismo sociológico" de las primeras Elecciones Democráticas, lo cierto es que en puridad LO SON TODOS. Pensar que son sólo los del PP es una pura ilusión muy propia de hoy en día; más gente del Movimiento votó a UCD en 1977 que al PP (y no sólo los votantes, muchos eran JERARCAS); por no hablar de los que sacó el PSOE, donde hasta Felipe González provenía del Frente de Juventudes, o por poner un ejemplo, Bono de Escuela de Mandos de Falange. Hasta los nacionalistas recibieron votos de familias que habían sido Carlistas, y los de "izquierdas" abandonaron a Carlos Hugo para irse directamente al Partido Comunista y a Herri Batasuna. Tales fueron los efectos de la borrachera democrática y del Concilio Vaticano II, puro veneno en el alma PATRIÓTICA de España.
Tampoco hay que olvidar aquella famosa frase de; "España es un país que se acuesta monárquico y se levanta republicano", como tan fehacientemente comprobamos cada poco tiempo. Muchos miles de ellos levantaban el brazo con gran vigor todavía en 1975, en los estertores del Franquismo.
¿Os habéis planteado alguna vez vosotros los franquistas que si Franco eligió como su sucesor a Juan Carlos fue precisamente por el simple hecho de ser éste miembro de la única dinastía de la que Franco era partidario (es decir, de la dinastía liberal-revolucionaria)?
Como muy bien decía el publicista legitimista Luis Ortiz y Estrada: No se debe tentar a Dios.
Le respondo no como franquista, pues no lo soy aunque si hijo de uno que lo era y con muy poderosos motivos personales para serlo, y es que Franco si hubiese sido partidario de tal dinastía, hubiese llegado a un acuerdo con Don Juan, algo mucho más lógico que con el hijo. En mi opinión, y dado el críptico carácter del general, poco acostumbrado a explicar sus motivos, razones y actos, dejó como sucesor a quien dejó, porque no había otro del que fiarse. Y aún así, lo dejaba bajo una cierta tutela. El problema viene de que quienes tenían la misión de dar paso a otra situación política, lógica puesto que el régimen personalista de Franco desaparecía con él, sin embargo, tuviese una línea de continuidad, que no de igualdad. Esto es algo que parece que no se entiende. Sin embargo, lo que se produjo fue una traición, y el suicidio político e histórico de esa línea de continuidad.
En cualquier caso, Franco no era carlista, ni se puede exigir a nadie que lo sea. Pero de ahí a esas continuas descalificaciones media un abismo. Guste o no guste, Franco fue un hombre providencial en el peor momento de la Historia de España. No sólo fue capaz de reconducir una nación sin Estado, fragmentada y con un régimen ilegal y criminal, sino que tuvo los santos bemoles de parar el avance de Hitler en Hendaya que, de otro modo, hubiese sido nefasto para España. ¿Qué debería haberse retirado tras finalizar la posguerra? bueno, eso puede ser objeto de discusión, de si venía al caso o no venía. Pero estar buscándole las vueltas con que tenía objetivos revolucionarios, me parece que a estas alturas de la película no tiene ya ningún sentido. Además, ¿qué otro escenario hubiese sido posible? ¿acaso con un monarca carlista se hubiera arreglado un problema que venía de atrás ya más de cien años? Por otro lado, ¿qué monarca, D. Carlos Hugo?
Luego, del mismo texto que enlaza, yo discrepo con que Don Javier fuese rey en algún momento. Que tenía sus derechos está por confirmar, y es que hasta el propio Don Alfonso Carlos así lo dejó bien expresado, como sucesor abanderado, independientemente de los "posibles", que no constatados ni ciertos, derechos que le pudieran asistir.
El hecho de que el General fuera más partidario de uno u otro miembro particular de esa dinastía, no es algo contradictorio con el hecho de que fuera partidario de dicha dinastía (tomada en su conjunto) desde sus mozos tiempos de la época alfonsina en la que él se crió y creció.Cita:
Le respondo no como franquista, pues no lo soy aunque si hijo de uno que lo era y con muy poderosos motivos personales para serlo, y es que Franco si hubiese sido partidario de tal dinastía, hubiese llegado a un acuerdo con Don Juan, algo mucho más lógico que con el hijo. En mi opinión, y dado el críptico carácter del general, poco acostumbrado a explicar sus motivos, razones y actos, dejó como sucesor a quien dejó, porque no había otro del que fiarse.
A mí me parece algo lógico y normal que si una persona solamente está familiarizada con un tipo de dinastía, nombre como su sucesor a un miembro (sea cual sea, eso es indiferente) de dicha dinastía. Si a Franco le sudaba por completo la Legitimidad sucesoria tradicional (que le hubiera instado a reponer inmediatamente en el poder al Rey o Regente legítimo), ¿cómo iba a tener escrúpulo alguno por si ponía antes a Don Juan o a Juan Carlos como su sucesor? Eso le daba igual: los prejuicios de Franco eran a favor de la dinastía liberal-revolucionaria, no en favor de un miembro en particular de la misma (esto último era indiferente para él).
Curioso lo que usted dice (y que yo comparto) sobre la tutela, porque eso limitaría la responsabilidad de Juan Carlos muchísimo (eliminando así el mito del "perjurio" o "traición" de Juan Carlos, pues éste se habría limitado, como un buen pupilo, a seguir obedientemente los pasos de sus tutores).Cita:
Y aún así, lo dejaba bajo una cierta tutela. El problema viene de que quienes tenían la misión de dar paso a otra situación política, lógica puesto que el régimen personalista de Franco desaparecía con él, sin embargo, tuviese una línea de continuidad, que no de igualdad. Esto es algo que parece que no se entiende. Sin embargo, lo que se produjo fue una traición, y el suicidio político e histórico de esa línea de continuidad.
Ahora bien, todos esos tutores franquistas precisamente se limitaron a llevar hasta sus últimas consecuencias lo que se había realizado por los gobiernos del franquismo (en sus múltiples y sucesivas etapas). Por eso, los franquistas democristianos (en contraposición a los fuerzanovistas) llamaban continuidad o continuismo a lo que ellos (que tenían derecho a llamarse tutores de la situación pues ahí los puso Franco) hicieron después de Franco.
Éste es el famoso : "después de mí las instituciones", que parece que no se han dado cuenta muchos de sus implicaciones políticas reales. Y la causa de no haberse dado cuenta es la distinta concepción que se tiene del constitucionalismo entre los legitimistas españoles y los franquistas de mentalidad fuerzanovista. Una cosa es una constitución escrita (al modo revolucionario) que es puro papel mojado, y otra cosa distinta es la constitución considerada como forma en que está estructurada la comunidad política (al modo tradicional). En pocas palabras: sí hubo "ruptura" constitucional al modo revolucionario-formalista, pero no hubo ruptura ninguna sino continuidad constitucional (considerada la constitución al modo realista-tradicional o prerrevolucionario) entre el revolucionarismo franquista y el revolucionarismo juancarlista.
A los legitimistas españoles, por ejemplo, no les importa (como cuestión primaria) que en un texto constitucional aparezca escrito que "España es catolicísima", "España es tradicionalísima", "España es monarquísima", o cualquier otra cosa. Desde la Constitución de Pepe Botella y desde las Cortes de Cádiz siempre nos hemos desayunado con las grandilocuentes palabras de una España católica y de una genuina recuperación de nuestras esencias políticas tradicionales, y ya sabían los realistas (1808-1814) y los legitimistas (1833-2016) que todas esas declaraciones pomposas no valen ni el papel en el que están escritas. El concepto del constitucionalismo para los legitimistas es diametralmente opuesto. Lo que se pregona y defiende es la efectiva restauración de la sociedad orgánica, como única constitución no escrita de la Monarquía Española, conforme a nuestra Tradición de Régimen de Cristiandad.
Vale, bien. No era carlista.Cita:
En cualquier caso, Franco no era carlista, ni se puede exigir a nadie que lo sea. Pero de ahí a esas continuas descalificaciones media un abismo.
Pero de lo que se quejaban los carlistas no era de que Franco no fuera carlista. De lo que se quejaban era de que Franco fuera anticarlista. Se podría decir (y ya sería mucho decir) que Franco no tenía obligación de ayudar al desarrollo del carlismo, de acuerdo; pero de lo que se quejaban los legitimistas era de que los persiguiera hasta buscar su destrucción total.
¿Usted cree que yo he hecho descalificaciones a Franco? No he hecho ni el 1% de los "piropos" que le lanzaban los legitimistas españoles. Y le recuerdo que el concepto de traición en referencia a Franco está bien justificado.
El que Franco fuera, objetivamente, providencial para los internacionalistas revolucionarios como tapón para la política originaria del 18 de Julio que querían los legitimistas españoles, y desarrollador, en su lugar, de las políticas de dichos revolucionarios, no implica necesariamente la existencia expresa de objetivos revolucionarios por parte de Franco (aunque en su primera etapa bien que se le llenaba la boca con la verborrea revolucioonaria, que luego aparcó en las siguientes etapas de su dictadura). Le bastaba simplemente con estar en sintonía con las políticas del resto de países occidentales. Me viene a la cabeza también, como ejemplo de lo que digo, el General Narváez, saludado por Donoso como salvador de España contra la Revolución europea de 1848. El que Franco no fuera revolucionario progresista no quita que fuera revolucionario --objetivamente hablando-- conservador (conservador de la Revolución, con sus lógicas y naturales consecuencias).Cita:
Guste o no guste, Franco fue un hombre providencial en el peor momento de la Historia de España. No sólo fue capaz de reconducir una nación sin Estado, fragmentada y con un régimen ilegal y criminal, sino que tuvo los santos bemoles de parar el avance de Hitler en Hendaya que, de otro modo, hubiese sido nefasto para España. ¿Qué debería haberse retirado tras finalizar la posguerra? bueno, eso puede ser objeto de discusión, de si venía al caso o no venía. Pero estar buscándole las vueltas con que tenía objetivos revolucionarios, me parece que a estas alturas de la película no tiene ya ningún sentido.
Precisamente el escenario que la Comunión Legitimista, a través de sus jerarquías, señalaba en los prolegómenos que dieron lugar al pacto del 18 de Julio de 1936 (es decir, cuando el republicano Franco ni estaba ni se le esperaba) como verdadera y única solución política española (y que no era más que un resumen del Dios, Patria, Fueros, Rey; únicos ideales que pueden salvar a las Españas).Cita:
Además, ¿qué otro escenario hubiese sido posible?
Precisamente ésa es la idea: la restauración previa del Rey o Regente Legítimo, como requisito necesario previo a la restauración del régimen de la Monarquía Española o de Cristiandad tradicional española. Solución válida antes, durante y después de Franco hasta el día de hoy.Cita:
¿acaso con un monarca carlista se hubiera arreglado un problema que venía de atrás ya más de cien años? Por otro lado, ¿qué monarca, D. Carlos Hugo?
Son 183 años ya con el Capitán "No importa" al frente de la Comunión, contra todos sus enemigos revolucionarios (incluido Franco).
Un repasillo al libro de Fernando Polo, "¿Quién es el Rey?", nunca viene mal de vez en cuando.Cita:
Luego, del mismo texto que enlaza, yo discrepo con que Don Javier fuese rey en algún momento. Que tenía sus derechos está por confirmar, y es que hasta el propio Don Alfonso Carlos así lo dejó bien expresado, como sucesor abanderado, independientemente de los "posibles", que no constatados ni ciertos, derechos que le pudieran asistir.
Al "yo soy yo, y mi circunstancia" orteguiano nunca me he opuesto. Es decir, el hecho de que Franco naciese y se criase durante la etapa alfonsina, siguiendo con su razonamiento, no le hace alfonsino necesariamente. Creo que tener que recordar que durante dicha etapa ya había izquierda republicana, o los carlistas, que entonces estaban bien activos y no como hoy en día que parecen haber desaparecido, tenían hasta representación parlamentaria. Por tanto, a Franco le pudo influenciar la época en que vivió, es una obviedad. Pero de ahí a deducir que la época era alfonsina y él tenía que serlo, media un abismo.
Por otro lado, es notorio que padre e hijo siempre fueron bien distintos, hasta el extremo de que en este país durante dos años tuvimos una especie de "diarquía", o extraño fenómeno durante el cual habiendo "dos reyes" que reclamaban sus derechos, sólo uno fuera Jefe de Estado, mientras el otro fue llevado al "Pudridero" del Panteón de Reyes de S. Lorenzo de El Escorial. No sé cómo será su lápida, supongo que pondrán algo así como: Juan II, Rey de España, más no Jefe de Estado y las correspondientes fechas que se solaparán con las de su hijo cuando a éste le toque el mismo destino.
Es evidente que mientras el padre estaba "perdido" para la causa del 18 de Julio, el hijo era un tierno infante al que poder educar convenientemente, aunque tal como se demostró después, salió muy díscolo. De ahí el error de Franco al elegirlo. Y de ahí la respuesta a la pregunta formulada a la Señora por una delegación fuerzanovista de la que yo mismo era parte y que comenté unos mensajes arriba. Es decir, Franco fue consciente en vida de que se había equivocado en la elección, pero ya era tarde para cualquier cambio, lo que podría convertirse en un perfecto argumento demostrativo de que no tenía un poder omnímodo, como pretenden algunos.
Pero la respuesta a mis preguntas del mensaje anterior, no las veo: ¿cuál era la alternativa? Y no me sirven las ucronías, eso no son argumentos, sino las respuestas objetivamente razonadas. Es muy fácil criticar los actos de otros sin haber vivido sus circunstancias, sin contemplar los escenarios en los que se desarrollaron los hechos. También, por que no, podría haber renunciado a su régimen y haber dejado a los españoles que salieran adelante, nos hubiésemos ahorrado las transiciones y las traiciones, o tal vez andaríamos a leche limpia desde entonces, o convertidos en una pléyade de naciones independientes entre si en el concierto europeo.
No, no limita sus responsabilidades en modo alguno a partir de su entronización. Dio muestras de lo que se venía encima en la forma en que encaró la cuestión del Sáhara, pero nada más. Una vez ascendido a la Jefatura del Estado hizo salir a su camarilla -no sólo Suárez-, e incurrió en lo que todos conocemos.Cita:
Curioso lo que usted dice (y que yo comparto) sobre la tutela, porque eso limitaría la responsabilidad de Juan Carlos muchísimo (eliminando así el mito del "perjurio" o "traición" de Juan Carlos, pues éste se habría limitado, como un pupilo, a seguir obedientemente los pasos de sus tutores).
Es evidente que el sector duro de lo que quedaba del franquismo ya no tenía los resortes esenciales del Poder. Éstos habían ido cayendo poco a poco en manos de los tecnócratas opusdeístas, que son quienes ayudaron a la ruptura, pero esos ya no eran franquistas. Habría que ver que habría pasado si Franco hubiese dejado como sucesor a Don Javier, el cual, a su vez, habría dejado a Don Carlos Hugo y éste de nuevo a su hijo Don Carlos-Javier. ¿Tradicionalistas? ¡ya!Cita:
Ahora bien, todos esos tutores franquistas precisamente se limitaron a llevar hasta sus últimas consecuencias lo que se había realizado durante el franquismo. Por eso, los franquistas democristianos (en contraposición a los fuerzanovistas) llamaban continuidad o continuismo a lo que hicieron después de Franco. Éste el famoso : "después de mí las instituciones", que parece que no se han dado cuenta muchos de sus implicaciones.
Nuevamente la ucronía de por medio, pero también hubo la oportunidad de haber dado paso a la III República, ¡fantástico!
-El Fuero de los Españoles, está redactado al modo tradicional.
-La Constitución de 1978 al modo revolucionario, y cosa que la gente ignora, contiene al Fuero íntegro con puntos y comas, el modelo territorial alemán, y las declaraciones de derechos recogidas en la ONU.
Ahora bien, el hecho de que dicho texto revolucionario recoja al anterior, no significa que convierta a aquél en revolucionario. Si en España un grupo de liberales incorporase a una constitución futura toda la Doctrina Social de la Iglesia, no convertiría a ésta en revolucionaria, a ver si no decimos cosas raras.
Y, desde luego, los revolucionarios iniciales del franquismo, no fueron los liberales de su postrera etapa, sino los falangistas. Si con los años muchos se quityaron la camisa azul y la dejaron en el baúl junto con sus entusiasmos, es otra historia. Lo que no parece usted entender, es que pasase lo que pasase, lo que tgenía que llegar es lo que ha llegado. Repase Los Evangelios y comprenderá en sus textos que esto "tiene que pasar". También debería abrir su mente a otras razones que muestran claramente que una cosa es el SISTEMA y otro el RÉGIMEN. El primero es MUNDIAL, el segundo es NACIONAL. El primero es POLÍTICO-ECONÓMICO, el segundo POLÍTICO-ECONÓMICO LOCAL, y la AUTARQUÍA es igual a UTOPÍA.
Como resulta que España no era, ni es, la primera potencia mundial; como resulta que España no tiene hoy en día entidad territorial, ni demográfica, ni suficiencia económica, ni posee 14 flotas de guerra, ni 27 millones de tercios, no le queda otra que adaptarse o desaparecer. Es así de simple.
Ahora bien, en medio de este marasmo, ¿dónde están los carlistas? porque aparte de unas misas al año, algunas cenas, y unas cuantas conferencias, ni están, ni se les espera. Más todavía, me produce un profundo desasosiego cada vez que digo que soy carlista escuchar el mismo mantra: ¡Ah! ¿pero eso existe todavía? Y es que por más que miro a los cuatro puntos cardinales, no veo el Carlismo por ninguna esquina, ni por nube alguna. Y mire, de nada me sirven los textos, las buenas intenciones, quien tiene que ser el rey, ni quien no, si no hay contenido alguno en ninguna parte. Yo también dispongo de una nutrida biblioteca carlista ¿y qué? ¿qué resuelvo con ello?
De eso López-Rodó da toda la información que quiera, pero vuelvo a lo de antes: no era carlista, ni tenía intención de serlo. Tampoco era falangista, y no era alfonsino, pues de serlo hubiese enlazado directamente a Don Juan con su señor padre, y no que se inventó una nueva dinastía. Le interesaría leer de Juan Balansó La familia rival, y siendo un autor juanista, sin embargo, muestra simpatías por el Carlismo y al traidor lo llama directamente "usurpador", o sea, usando ese mismo término.Cita:
Vale bien. No era carlista.
Pero de lo que se quejaban los carlistas no era de que Franco no fuera carlista. De lo que se quejaban era de que Franco fuera anticarlista. Se podría decir que Franco no tenía obligación de ayudar al desarrollo del carlismo; pero de lo que se quejaban los legitimistas era de que los persiguiera hasta buscar su destrucción total.
Mire, no me cuente películas a las que tan acostumbrado está. Soy miembro de alguna que otra organización carlista y he asistido a muchos eventos carlistas, y en todos ellos hay elementos que cuando hablan de Franco usan estos términos: El Caudillo; El Generalísimo; el General Franco; el Dictador. De todo, y es que el Carlismo siempre ha tenido muchas familias y no necesariamente bien avenidas, porque el Carlismo se define a si mismo como Pueblo Carlista, y según como soplen los vientos en cada una de dichas familias, así se usan los términos.Cita:
¿Usted cree que yo he hecho descalificaciones a Franco? No he hecho ni el 1% de los "piropos" que le lanzaban los legitimistas españoles? Y le recuerdo que el concepto de traición en referencia a Franco está bien justificado.
No lo ha entendido usted, fue providencial para los españoles, no de los revolucionarios internacionalistas, que esos eran los rojos. Pero veo que usted sabrá mucho de Economia, pero poco de Relaciones Internacionales. En fin, que nadie es sabio y experto en todo.Cita:
El que Franco fuera, objetivamente, providencial para los internacionalistas revolucionarios como tapón para la política originaria del 18 de Julio que querían los legitimistas españoles, y desarrollador, en su lugar, de las políticas de dichos revolucionarios, no implica necesariamente la existencia expresa de objetivos revolucionarios por parte de Franco. Le bastaba simplemente con estar en sintonía con las políticas del resto de países occidentales. Me viene a la cabeza también, como ejemplo de lo que digo, el General Narváez, saludado por Donoso como salvador de España contra la Revolución europea de 1848. El que Franco no fuera revolucionario progresista no quita que fuera revolucionario --objetivamente hablando-- conservador.
Mucho me temo que haya que esperar al Santo Advenimiento. Por cierto, coincido con usted en que el 17 de Julio, verdadera fecha del Alzamiento, ni estaba, ni se le esperaba, para eso quien estaba al frente era Emilio MOLA, alias "El Director" y le convendría leer a José maría IRIBARREN su secretario personal, MOLA, Datos para una biografía y para la historia del Alzamiento Nacional. Ahí le cuenta cómo fue todo.Cita:
Precisamente el escenario que la Comunión Legitimista, a través de sus jerarquías, señalaba en los prolegómenos que dieron lugar al pacto del 18 de Julio de 1936 (es decir, cuando el republicano Franco ni estaba ni se le esperaba) como verdadera y única solución política española (y que no era más que un resumen del Dios, Patria, Fueros, Rey, únicos ideales que pueden salvar a las Españas).
Ponga los pies en el suelo, no hay nadie para hacer lo que dice. No hay nadie. Hace años ya me dijo alguien con responsabilidades dentro del Carlismo Tradicionalista: "Va a llegar el día en el que nos tendremos que plantear un nuevo Compromiso de Caspe." Y es que en pocos años el Carlismo va sufrir una nueva escisión, y ésta definitiva: devendrá en "Legitimismo" o en "Javiersimo" para los seguidores de Carlos Javier, y punto. Lo demás, le repito lo dicho, esperar al Santo Advenimiento, y no es metafórico.Cita:
Precisamente ésa es la idea: la restauración previa del Rey o Regente Legítimo, como requisito necesario previo a la restauración del régimen de la Monarquía Española o de Cristiandad tradicional. Solución válida antes, durante y después de Franco hasta el día de hoy.
Son 183 años ya con el Capitán "No importa" al frente de la Comunión, contra todos sus enemigos revolucionarios (incluido Franco).
Un repasillo al libro de Fernando Polo, "¿Quién es el Rey?". nunca viene mal de vez en cuando.
Valmadian, volvamos al tema del hilo que si no nos vamos por las ramas (y yo el primero).
Voy a utilizar un argumento ad absurdum.
Si Franco hubiera escogido como sucesor (en vida o para después de su muerte, da igual) a un miembro (da igual quien sea) de la dinastía o familia católica tradicionalista (es decir los Borbón-Parma), ¿no se le habría calificado lógicamente a Franco por ese acto como carlista, filocarlista o partidario de la dinastía carlista?
Entonces, habiendo elegido a un miembro (da igual quien sea) de la dinastía liberal revolucionaria, ¿por qué me dice usted que eso no se podría calificar como un acto expresivo o manifestativo del carácter partidario de Franco por la susodicha dinastía?
Usted mismo lo dice. Pero, salvando a Don Javier, con algunas reservas, pues dejó una herencia en Carlos Hugo, ¿o no? y uso su propio razonamiento, y a Don Sixto -nada dudoso, pero soltero y sin hijos-, ya me dirá que se podía hacer. No es una cuestión de las filias y fobias de Franco, sino de qué recursos disponía para la más o menos continuidad del régimen.
Quizás, la mejor postura hubiese sido, haciendo caso al general Muñóz Grandes, haberse retirado en vida y con todas sus facultades en pleno vigor, y haber permitido que la sociedad española de entonces se hubiese organizado por si misma. Digo quizás, porque a la vista de lo que hay tengo severas dudas de la viabilidad de semejante medida. Incluso, si hubiese cedido la Jefatura del Estado a un rey legitimista, ¿qué cree usted que hubiese podido hacer dicho monarca con el género de sociedad española que hay? Y es que lo de hoy, no es producto sólo reciente, sino que viene así ya desde el XIX y ahora ha eclosionado del todo.
Retomo este hilo con una crítica sobre el libro del año 2000 "¿Por qué Juan Carlos? Franco y la Restauración", que trataba del tema:
"Desde que Sainz Rodríguez publicó en su libro Testimonios y recuerdos (1978) lo fundamental de la correspondencia entre Franco y el Conde de Barcelona, se ha escrito mucho sobre la operación restauradora de Franco. Entre tan extensa bibliografía, en gran parte palatina y adulatoria, destaca por su objetividad la obra de De la Cierva Don Juan de Borbón (1997). Parecía difícil ir más lejos en el esclarecimiento de los hechos y, sin embargo, Torres lo ha logrado sobre la base de una ingente documentación que se refleja en millares de notas y referencias. En medio de tanto dato, ¿cuáles son las principales conclusiones de esta investigación?
1. La versatilidad de don Juan.
La primera exposición de los cambios de don Juan se publicó en estas columnas (vid. G. Fernández de la Mora: "Don Juan de Borbón", en Razón Española, núm. 60, julio de 1993, págs. 33-58) y, desde entonces, los historiadores no han podido rehuir la cuestión. Ahora Torres, apoyado en textos irrebatibles, es definitivamente rotundo y enumera "los bandazos constantes" (p. 512) y concluye que "las posiciones ideológicas de don Juan variaban con el viento de los acontecimientos y con el interlocutor al que se dirigiera» (p. 638). El Conde de Barcelona osciló entre el halago y el ultimátum a Franco, entre la adhesión al Movimiento y los pactos con rojos.
2. El monarquismo de Franco.
En declaraciones publicadas por ABC de Sevilla en 1937, Franco declara acerca de la monarquía: "Mis preferencias desde antiguo son bien conocidas". Y, como demuestra documentalmente el autor, persiste en ese monarquismo durante toda su vida. ¿Convicción especulativa o emocional? Torres se inclina, con razón, por definir el monarquismo de Franco como "sentimental" (p. 30).
3. La designación de sucesor.
Franco podía haber instaurado la realeza en España con el príncipe que hubiera querido. Sobraban candidatos, desde Otón de Habsburgo hasta Hugo de Borbón-Parma. El autor demuestra que Franco jamás concibió otra línea que no fuera la establecida por Alfonso XIII en el tercero de sus hijos, Juan, y, durante años, pensó sólo en él como futuro rey. Incluso después del Manifiesto de Lausana, Franco no eliminó al Infante. Fue el propio don Juan quien con sus bandazos llevó a Franco a descartarlo, a pesar de "haber intentado una y otra vez convencerle para que fuera ese rey" (p. 327) identificado con el espíritu y con la obra del nuevo Estado.
¿Cuándo tomó la decisión de proponer a don Juan Carlos? Según doña Sofía, ya antes de su boda. Según Pemán, Franco le insinuó en 1964 que se inclinaba por el hijo. Pero Torres prefiere la fecha de 1954, que es cuando Franco escribe al Conde de Barcelona que don Juan Carlos debe estudiar en España "para prepararse para responder en su día a los deberes y obligaciones que la dirección de la nación entraña". De todo ello se deduce que don Juan habría sido rey de España a la muerte de Franco si hubiera persistido en su inicial antiliberalismo y adhesión al alzamiento de 1936. Lo impidieron sus consejeros y su falta de firme criterio.
4. La II Restauración.
Franco dijo a don Juan Carlos que tendría que gobernar de modo diferente que él, cosa obvia pues las Leyes Fundamentales configuraban unos poderes regios limitados. Pero siempre concibió la monarquía instaurada como una continuidad. Por eso se exigió a don Juan Carlos el solemne juramento de "total identificación con los Principios del Movimiento y Leyes Fundamentales del Reino" (p. 759), juramento que fue reiteradamente prestado por don Juan Carlos ante las Cortes e incluso ante el Consejo de la Vieja Guardia.
No obstante, el nuevo monarca fue el "motor del cambio político" (p. 771), el "desmantelador" y "enterrador" (p. 789) del régimen que lo había designado. ¿Cómo fue posible? Gracias a lo que el autor denomina "un golpe de Estado legislativo" (p. 717), porque Franco y los legisladores no previeron que "el Jefe del Estado se convirtiera en el elemento activo que impulsara la conculcación de los Principios" (p. 717), o sea, "que fuese el propio monarca quien decidiera poner en marcha el proceso de desmantelamiento del Nuevo Estado que había hecho posible el regreso de la monarquía" (p. 820).
Hay que añadir que ni siquiera el genocida de Paracuellos lo previó cuando era el líder del PC en los años 70.
5. El agonista.
Es muy conocida la sentencia "la derrota no tiene padres, la victoria muchísimos". Después de efectuada la coronación de don Juan Carlos han proliferado los que se atribuían el protagonismo en la operación. Pero muchos de ellos eran ajenos a la política cuando Franco configuró a España como Reino por la Ley de Sucesión de 26 de julio de 1947. Sólo de Franco fue la decisión de inclinarse por don Juan Carlos desde, por lo menos, 1954. Aunque la presión de Carrero y otros quizás adelantara el nombramiento de un sucesor, "la designación fue única y exclusivamente de Franco" (p. 734).
En suma, sin Franco no habría monarquía, y todos los libros que se escriben sobre la instauración no habrían ni siquiera sido pensados. Los herederos de Alfonso XIII estarían tan olvidados como los de Faruk de Egipto. Mayoritariamente los falangistas eran republicanos, y los carlistas no eran juanistas; cuando Franco impuso a don Juan Carlos fue, por primera y única vez, más allá de los ideales cuya realización se le había confiado en 1936. Sólo hay un "agonista" de la instauración, Franco.
6. Los futuribles.
¿Qué hubiera sucedido si Franco renuncia al poder que le habían confiado los españoles victoriosos y lo entrega a la dinastía de Alfonso XIII? Los filósofos no aconsejan este tipo de especulaciones con los futuros contingentes, pero en política son habituales. El autor aporta el testimonio de uno de los cronistas más áulicos e imaginativos quien atribuye al nada sospechoso Sainz Rodríguez esta opinión: "Si la monarquía se hubiese restaurado en 1945, el Frente Popular se la hubiera llevado por delante en las primeras elecciones y Stalin se hubiera adueñado de España" (p. 456). Es lo más verosímil. El triunfo electoral socialista fue en 1982, pero ya con industrialización, con las clases medias creadas por Franco, y con el comunismo en caída libre.
Las conclusiones históricas de Torres son irrebatibles, lo cual no obsta para que los aduladores palatinos, los políticos resentidos o remunerados, y los escribas dóciles a las consignas continúen falsificando los hechos, aunque éstos siempre acaben imponiéndose. Torres ha realizado un inmenso esfuerzo de documentación y de exégesis textual para presentar un panorama objetivo del que se podrá discrepar en detalles, pero no en la línea general.
Un libro muy importante sobre Franco, quien probablemente pasará a la Historia universal, entre otras gestas, como el último instaurador de una monarquía hereditaria en Occidente.
(Angel Maestro sobre el libro de Francisco Torres : ¿Por qué Juan Carlos? Franco y la restauración de la Monarquía, ed. Denuncia, Madrid 2000 )
http://hispanismo.org/image/jpeg;bas...QCgFADQCgFAf/Z
http://www.galeon.com/razonespanola/r105-jua.htm
Si lo que quería era un rey antiliberal, ¿por qué eligió a Juan Carlos, que en los 60 todo el mundo sabía que era proliberal, igual que su padre? Ciertamente Carlos Hugo no era mejor opción (aunque todavía no se había señalado como marxista, sino como defensor del 18 de julio), pero en cualquier caso se podía haber tanteado la posibilidad de nombrar al infante Don Sixto, príncipe católico y recto, en quien habían de recaer los derechos de su augusto padre tras la defección de su hermano. En 1969 todavía se estaba a tiempo de salvar a España, si hubiese habido voluntad de hacerlo. ¡Bien distinta sería hoy nuestra España bajo el cetro de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón, que Dios guarde!
No nos inventemos cosas; en los 60 nadie podía decir de Juan Carlos que era liberal porque ESTABA BIEN PERO QUE BIEN calladito y poniendo cara de bueno. Tal era la cosa, que hasta el cara dura de su padre iba de "carlista" y católico tradicional, como aquí más de un veterano avezado sabrá mejor que yo (y no pocos se tragaron en su momento).Cita:
Si lo que quería era un rey antiliberal, ¿por qué eligió a Juan Carlos, que en los 60 todo el mundo sabía que era proliberal, igual que su padre? Ciertamente Carlos Hugo no era mejor opción (aunque todavía no se había señalado como marxista, sino como defensor del 18 de julio), pero en cualquier caso se podía haber tanteado la posibilidad de nombrar al infante Don Sixto, príncipe católico y recto, en quien habían de recaer los derechos de su augusto padre tras la defección de su hermano. En 1969 todavía se estaba a tiempo de salvar a España, si hubiese habido voluntad de hacerlo. ¡Bien distinta sería hoy nuestra España bajo el cetro de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón, que Dios guarde!
Lo de nombrar a Sixto es bonito; pero va a ser que no, porque su padre JAMÁS LO HUBIERA CONSENTIDO. Para don Javier, el orden de sucesión era invariable, y primero iba su querido hijo primogénito Hugo (Carlos) hiciera lo que hiciese y por encima de todo (al que nunca desautorizó, incluidas fundaciones espúreas de Partidos Ekarras ya en el 70). Don Sixto, con tal de no llevar la contraria a su padre, tampoco se ha postulado más que como Regente de la Tradición por esa misma razón.
A lo mejor estas cosas se pasan por alto demasiado (o no interesa enseñar) en determinados sitios y blogs de internet a los jóvenes carlistas. Imaginar a don Sixto como sucesor directo no es más que una fantasía absolutamente extemporánea y sin base racional.
A don Juan se lo impidió su dignidad (que por lo menos la tuvo) no como el fantasmón de su hijo, que engañó y sorprendió a todos.Cita:
De todo ello se deduce que don Juan habría sido rey de España a la muerte de Franco si hubiera persistido en su inicial antiliberalismo y adhesión al alzamiento de 1936. Lo impidieron sus consejeros y su falta de firme criterio.
Cita:
ni siquiera el genocida de Paracuellos lo previó cuando era el líder del PC en los años 70.
Esa hipótesis es fantasmagórica. Una monarquía con Frente Popular incluido, tras la reciente hecatombe vivida es un absurdo. El Ejército recientemente victorioso contra el Frente Popular jamás habría consentido la vuelta de Carrillos y Pasionarias. Es inconcebible que Franco y los demás mandos militares cedieran a algo así.Cita:
¿Qué hubiera sucedido si Franco renuncia al poder que le habían confiado los españoles victoriosos y lo entrega a la dinastía de Alfonso XIII? Los filósofos no aconsejan este tipo de especulaciones con los futuros contingentes, pero en política son habituales. El autor aporta el testimonio de uno de los cronistas más áulicos e imaginativos quien atribuye al nada sospechoso Sainz Rodríguez esta opinión: "Si la monarquía se hubiese restaurado en 1945, el Frente Popular se la hubiera llevado por delante en las primeras elecciones y Stalin se hubiera adueñado de España"
Y ya lo de traca es imaginar que, encima, el Frente Popular habría vuelto a ganar.. y que España hubiera caído, así sin más, en manos de Stalin...
...Claro, y Franco, Moscardó, Yagüe, Muñoz Grandes, etc corriendo a salvarse, huyendo de España despavoridos como nenas ¿noooo?
(¡Hombre! Si aquel Ejército hubiera estado en manos de un Gutiérrez Mellado o de alguna ministrilla de defensa DE Zapatero o de Rajoy, pues quien sabe...)
Compruebo que, poco después de ese mensaje, aparece en otro hilo esa misma frase dicha por Don Sixto de Borbón, pero parece que contra él no hubo crítica:
Cita:
S.A.R. Don Sixto Enrique: La unidad de España debe mantenerse a toda costa
29 SEPTIEMBRE, 2017
A los carlistas y a todos los españoles de buena voluntad
Hoy es necesario aprestarse a defender la unidad de las Españas, por encima de cualquier otra reivindicación...
http://hispanismo.org/catalunya/2426...de-borbon.html