Palabras sabias las de Valmadian, pero yo sigo pensando que odiar el Odio que representa el Mundo Moderno hacia la Verdad, es legítimo: el amor sea sin fingimiento, aborreced lo malo, seguid lo bueno (San Pablo).
Se entiende que aborrecer es sinónimo de odiar, abominar, detestar. No debemos entender el odio como una furia extrema y ciega hacia algo o alguien, en el sentido de fanatismo; fanatismo que ciega en la mayoría de los casos los sentidos y la percepción que del mundo tenemos. No solo nubla muestra mente, también pervierte el alma. Se debe entender el odio como sinónimo de aborrecimiento, y por eso hay que acudir al verdadero sentido del étimo:
Aborrecer: del latín aborrescere, el que se aparta de algo o alguien con horror y terror (de ab- alejamiento, horrere- horror).
El Señor aborrece el camino de los malvados, pero ama a quienes siguen la justicia (Proverbios 15:9).
Porque Yo, el Señor, amo la justicia, pero odio el robo y la iniquidad (Isaías 61:8-10).
Por tanto el verdadero odio no es un acto irracional, fanático y desmedido, sino un mecanismo de defensa y salvaguarda: probablemente también esté equivocado, pero es lo que yo pienso.
En Xto.
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