Fuente: Así sucedió (Quinta parte de Escrito para la Historia), Blas Piñar, FN Editorial, Madrid, 2004, página 486.
Diario 16, del día 23 [de Noviembre de 1981], publicó este artículo de Luis Carandell:
La “güija” del 20-N
Dice don Blas Piñar que la concentración de la plaza de Oriente demuestra que Franco no ha muerto. La extrema derecha tiene algo de parapsicológico, con losas que se mueven y voces del más allá. Cuenta incluso con algún milagro. El día 20, por ejemplo, cayeron cuatro gotas sobre Madrid y no faltaron beatas que lo atribuyeron a la intercesión del difunto. Total, que no se sabe si a esa gente que cada otoño nos abochorna se les debe enviar al señor Rosón [1] o si sería mejor ponerles en manos de don Germán de Argumosa.
Y el caso es que el fallecido general nunca fue tan ultra como los que ahora pretenden resucitarle. Fue él el que jubiló a los estentóreos líderes de la concentración de ayer, enviándoles a las fuengirolas de la corrupción [2] y utilizándoles sólo como espantajos que hicieron buena su dictadura.
La extrema derecha espiritista pone hoy los fantasmas y las partidas de jóvenes cafres que asustan a los ciudadanos esgrimiendo navajas y agitando banderas a modo de sudarios funerales, con total falta de respeto no sólo por los vivos sino también por el difunto, su difunto, al que invocan en la “güija” del 20-N.
Pero el franquismo, no. El franquismo no lo ponen ellos. Si en alguna parte se decanta, es en los filtros ucedeos, gota a gota, impregnándolo todo. Don Blas se desgañita, pidiéndoles a los concentrados que, aparte de concentrarse, le voten a él. Vana esperanza. La parapsicología política rinde poco. La voz de la “güija” les aconsejará votar a UCD.
[1] Nota mía. Juan José Rosón Pérez, Ministro del Interior en aquel entonces.
[2] Nota mía. Luis Carandell hace referencia sobre todo a Girón de Velasco, quien, con ocasión de la llegada del primer Gobierno tecnocrático-demoliberalizante en el ´57, deja de ser Ministro y se dedica principalmente a sus negocios urbanísticos en la llamada Costa del Sol, siendo conocido por ello como el “León de Fuengirola”.
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