Fuente: Boletín Oficial del Obispado de Salamanca, Número 2, 1 de Febrero de 1929, páginas 42 – 44.
Admonición Pastoral sobre el Rotarismo, Lyceum, Ligas de Bondad e instituciones análogas de carácter neutro
Tiempo hace que vienen preocupándose los Prelados del desarrollo en España de ciertas instituciones de carácter neutro entre los católicos; y en sus conferencias episcopales y reuniones arzobispales han tratado por diversos medios de atajar el peligro.
Mas, en vista de que las gestiones privadas no han sido suficientes y de que las referidas instituciones no sólo van adquiriendo carta de ciudadanía en esta nación católica, sino que están consiguiendo, con su incesante labor de propaganda, nuevos adeptos en el campo católico con grave detrimento para los sagrados intereses de las almas; los Reverendísimos Metropolitanos, interpretando el sentir unánime de todo el Episcopado, creyeron era llegado el momento de cumplir con una de sus gravísimas obligaciones pastorales: la de amonestar al pueblo fiel acerca de la obligación grave de abstenerse de formar parte de estas asociaciones que no están conformes con el espíritu de Nuestra Santa Madre la Iglesia Católica.
Mientras en la ciudad de Dios nuestro Santísimo Padre Pío XI, Pastor de los Pastores, esfuerza su celo apostólico para lograr la Paz de Cristo en el Reino de Cristo, lema de su Pontificado, restaurando en Cristo todas las cosas, lema del Pontificado de Pío X, y reconciliando a los hombres con Dios, lema de Benedicto XV; en la ciudad del Mundo, parece más activo el esfuerzo por difundir ciertas asociaciones que, informadas por el laicismo, condenado por Su Santidad en su Encíclica «Quas primas», se oponen a la Realeza de Jesucristo, proclamada en la misma Encíclica, y son grave obstáculo a la restauración de todas la cosas en Cristo, a la reconciliación de los hombres con Dios y a la Paz de Cristo en Su Reino.
Siendo sacratísimo deber nuestro, según el canon 336, párrafo segundo, «velar por que en el Clero y en el pueblo se conserve la pureza de la fe y de las costumbres», estimamos necesario recordar a todos los fieles el exacto cumplimiento del canon 684 del vigente Código Canónico, que dice así:
«Fideles laude digni sunt, si sua dent nomina associationibus ab Ecclesia erectis, vel saltem commendatis; caveant autem ab associationibus secretis, damnatis, seditiosis, suspectis, aut quae studeant sese a legitima Ecclesiae vigilantia subducere».
«Son dignos de alabanza los fieles que den su nombre a las asociaciones fundadas o, a lo menos, recomendadas por la Iglesia; mas guárdense de dar su nombre a las asociaciones secretas, condenadas, sediciosas, sospechosas o que procuran evadir la vigilancia legítima de la Iglesia».
La asociación titulada «International Rotary Club», conocida entre nosotros con el nombre de los «Rotarios», recientemente condenada por algunos de nuestros Venerables Hermanos, y que hace profesión de un laicismo absoluto, de una indiferencia religiosa universal, intentando moralizar a los individuos y a las sociedades con total prescindencia de Nuestra Santa Madre la Iglesia Católica; la asociación denominada «Lyceum» –Club Femenino Español–, en cuyos estatutos se prohíbe toda tendencia religiosa; la asociación de «Ligas de Bondad», que se muestra no menos moral y moralizadora, especialmente de los niños, con la misma moral neutral y laica, son, y así lo declaramos, de aquellas asociaciones de que deben guardarse los fieles a tenor del citado canon 684.
Debajo de un aspecto comercial, recreativo, pedagógico, filantrópico, internacional, neutral, pero siempre laico, y debajo de la protesta de hacer «caso omiso de la Religión» o de serle indiferente, mientras predican una moral sin religión para llegar a la paz universal, ocultan la negación de la moral verdadera y de la verdadera Religión, que tratan de sustituir con una moral y una religión que no es la de Jesucristo.
Esa neutralidad religiosa de que tales asociaciones blasonan, es la que no pocas veces condenaron los Romanos Pontífices y especialmente León XIII, en su Encíclica «Humanus genus»:
«Abriendo sus puertas a cualesquiera pretendientes, sean de la religión que fueren, logran que penetre en las inteligencias el gran error de nuestros tiempos, que consiste en creer que la Religión pertenece al número de las cosas indiferentes y que todas las religiones son iguales. Principio es éste que, por sí solo, basta para arruinar todas las religiones, y en particular la Católica, la cual, siendo como es la única verdadera, no puede sin gravísimo ultraje ser igualada a las demás».
Con esta neutralidad e iguales protestas de prescindir de la Religión, y aun de la política, para llegar a la paz universal, mediante una moral laica, se presentaron en el siglo pasado aquellas sociedades secretas que tantas persecuciones suscitaron contra el Altar y contra el Trono desde la política, donde les hacía fuertes su propio internacionalismo.
Guárdense los fieles de dar su nombre a asociaciones de esta índole, y no olviden que el Código Canónico declara laudables a los fieles que dan su nombre a las asociaciones fundadas, o a lo menos recomendadas, por la Iglesia.
Toledo, 23 de Enero de 1929.
En nombre y con autorización expresa de los Reverendísimos Metropolitanos,
† PEDRO, Cardenal Segura y Sáenz,
Arzobispo de Toledo
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