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Tema: ¿La mascarilla o el bozal?

  1. #1
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    ¿La mascarilla o el bozal?

    Ahora que las CCAA se han metido a jugar a "estaditos" de segunda división B, nos encontramos conque la gran medida estrella del verano ha sido, o está siendo todavía pues aún faltan Madrid y Canarias, la imposición por decretazo de la mascarilla, artefacto guarro que sólo está realmente limpio en el momento en el que te lo pones, se "supone" que es así. La naturaleza nos ha dotado de suficientes medios de autodefensa: mucosidad en el interior de las fosas nasales y en el sistema respiratorio -por ejemplo, los alvéolos de los pulmones están guardados dentro de la pleura, una especie de saco protector-, en la boca a través de la cual no sólo nos nutrimos, sino que también se respira, etc., con la saliva, líquido incluso desinfectante, parece ser que a los políticos -verdaderos expertos en nada que cada día que pasa soporto menos y me producen un mayor grado de irritación-, todo eso les parece poco. Así que nada mejor que poner bozal a la gente, cuyas consecuencias sanitarias y psicológicas corresponde a otros más expertos explicar -por favor, que no sea el tal Simón, esa especie de orco gubernamental-, pero que desde un punto de vista político es un signo clarísimo de "control social" https://elderechoymisapuntes.blogspo...ol-social.html con el que nos convierten en una especie de sociedad de hormigas: todos obedientes al dictado del ordeno y mando. La leyes están hechas para reprimirlos pero no para mí. Casi todos los individuos acaban convertidos en una especie de policía social que controla a los díscolos. En resumen, todos obedientes para que papá político con las riendas del Estado en sus zarpas haga lo que le dé la gana con los idiotas que le votan persistentemente.

    El colmo de la tontuna lo podemos observar en esos conductores que van al volante con la mordaza instalada sobre el rostro. Y no hay que fiarse mucho, aparte de que pueda constituir, o debería ser así, un factor limitante para la conducción, algo que está contemplado en el Reglamento General de Cifrculación ,
    Reglamento General de Circulacion por ejemplo, acorde con el Título I, art., 3, pues sí el conductor usa gafas por la respiración se le pueden empañar dificultando la visión y, en consecuencia, disminuir la atención y la capacidad de reacción. Y lo peculiar del asunto es que se ha insistido hasta el hartazgo que el virus NO se transmite por el aire, sino por contacto, por tanto, estamos ante un verdadero contrasentido. Lo cierto es que dicha norma prohíbe conducir descalzo, o con chanclas, o con taconazos de aguja tipo "simecaigomemato", o con "alzasescalera"que tanto gustan a muchas mujeres, y hablando de algunas conductoras, también es sancionable mirarse en el retrovisor para revisar el maquillaje, y otras actividades propias de la coquetería. Pues resulta que no, que llevar la cara embozada, como en tiempos de Esquilache, es todo un logro social contemporáneo.

    No creo que sea difícil imaginar la escena: atracador entra en joyería embozado con la puñetera mascarilla-bozal, la gorra hasta la orejas y una grandes gafas de sol, y exige a la pobre persona que hay detrás del mostrador que meta en la bolsa todo lo que haya en las vitrinas. Además, cono el delincuente es un buen ciudadano, se pone guantes de látex para no contaminar, o sea, no dejar huellas por parte alguna. Y luego que la policía encuentre al tipo y a las joyas choriceadas. Pero no importa, esos no son más que lamentables daños colaterales, es algo que siempre pasa. Claro que la alternativa es que las joyerías se conviertan en cajas fuertes y todos los clientes en potenciales delincuentes. O eso, o mejor todavía, que no haya joyerías, que son lugares de ostentación y eso ofende a nuestros queridos inmigrantes, o sea, los de los políticos porque hasta donde yo sé nadie ha acogido ninguno en su casa, pero los políticos sí. Así las cosas, y hasta las narices de que intenten imponerme medidas que cumplen con el viejo paremio de aquello "a veces es peor el remedio que la enfermedad" y, particularmente, del imperativo muchas veces sólo en la mirada, de tanto "experto" de pacotilla, y de cotilla, que intenta actuar como agente de los poderes públicos, lo mejor es optar por la resistencia activa. Así, sí alguien te llama la atención por no llevar el perruno bozal colocado, la respuesta es rápida, fácil y sencilla: "¿es usted experto/a en materia sanitaria? ¿no? métase en sus asuntos. Sí aún tiene el valor de replicar que es una norma de las ¿autoridades? (realmente "poderes"), la respuesta es otra pregunta: ¡Ah! ¿es que usted hace todo lo que le imponen?

    Sí alguien quiere saber lo acertado, o no, de tal medida, lo primero que ha de hacer es conservar su propia capacidad de pensamiento lógico, y dado que todo el mundo dispone de esta herramienta que es el ordenador, molestarse en buscar informes, digo informes, no opiniones de politicastros de tres al cuarto y chichinabo, ni las chorradas de las redes sociales, informes contrastados que pueden contener exposiciones en contrario, no importa, eres tú quien tienes que decidir la oportunidad de usar la mascarilla, y según qué medidas protectoras reales contengan, y no dejarse llevar por esos políticos que no tienen autoridad alguna sobre tu propia salud y sí acaso, todo lo más, sólo deberían aconsejar razonadamente.



    Contra la mascarilla obligatoria, ¿te has parado a pensar?


    LUYS COLETO - 22 JULIO 2020 (A.D.)



    Tomo el título prestado de mis admiradísimos amigos de ediciones El Salmón, inmenso como siempre. Nos une, por encima de todo, la simbología que impregna a ese pescado azul, siempre nadando contracorriente. Buscando hembra, obvio, pero, en definitiva, buscando pura vida no dudando en dejarse, literalmente, la piel en el contracurso del río.

    Siempre contra corriente

    Ediciones El Salmón, siempre a contracorriente de los relatos oficiales sobre el progreso y el desarrollo tecnológico, ambos tan vinculados a la actual barbarie liberticida. Luminosos, ya desde Cul de Sac, nos han ido ofreciendo agudísimos ensayos sobre el letal papel de la tecnología en la sociedad, las consecuencias de la cultura industrial tanto en los seres humanos como en la biosfera, así como otras obras que rechazan cualquier tipo de autoritarismo que se presente como (falaz) solución a la crisis permanente que supone el modo de vida hipercapitalista. Con el imprescindible acompañamiento, eso sí, de la otra testa de la hidra bicéfala: el Estado.

    Más allá de nuestra nula coincidencia sobre el asunto del aislamiento del ARN del presunto nuevo coronavirus. O más acá de ignorar el axiomático simbolismo de ribetes masónicos de los bozales o de la soplapollez de Frodo Simón distinguiendo entre mascarillas altruistas y egoístas, y con matices, coincido bastante con su gran alegato contra los bozales. En ese sentido, estimo que resulta imprescindible difundir esta breve texto ante la tentación totalitaria de cualquier gobierno de hacer obligatorio el uso del bozal en cualquier lugar (¿en tu propia casa, también, lo conseguiréis, gobernante gentucilla?) y circunstancia. Hasta el infinito y más allá. Disfruten con su lectura. Y la desobediencia siempre a punto…

    Bozal, no

    Si eres de los que se da un baño en el mar con la mascarilla y los guantes puestos; o si eres de los que le encasqueta la mascarilla al crío de cuatro años; o si eres de los que considera que llevar la mascarilla ocho, diez, doce o catorce horas en el puesto de trabajo es un derecho de los trabajadores y no un atentado contra su salud y su dignidad; o si eres de los que piensa que llevar mascarilla es de ser buen ciudadano; o si eres de los que va a la manifa contra los recortes, contra el racismo o contra la ley mordaza con la mascarilla puesta; o si estás conforme con que entre en vigor en Cataluña la obligación de llevarla siempre, aunque haya distancia de seguridad; o si sencillamente eres de los que no entiende por qué hay que ponérsela a la fuerza y encima creerse que eso puede ser bueno para algo.

    Razones contra el bozal

    Si te parece oportuna y útil para lo que sea, difúndela y repártela de la manera que mejor te parezca. ¿Te has parado a pensar en si la mascarilla obligatoria de verdad sirve para lo que nos dicen que sirve? ¿Te has parado a pensar en que para lo único que seguro que sirve es para no dejarnos hablar ni respirar, para alimentar el clima generalizado de miedo, para que cada cual muestre su obediencia, para señalar al que no se somete? ¿Te has parado a pensar en que, cuando una orden es tan estúpida y tan dañina, se puede y debe desobedecer? ¿Te has parado a pensar?

    Desde la orden gubernamental del 19 de mayo, confirmada y retocada por Real Decreto el 9 de junio (es decir, en pleno estado de excepción), y hasta que el gobierno tenga a bien declarar "finalizada la situación de crisis sanitaria" (es decir, hasta no se sabe cuándo), "las personas de seis años en adelante" están obligadas a llevar mascarilla.



    Son muchos los estudios que muestran que las mascarillas no sirven para impedir el contagio de enfermedades respiratorias del tipo del virus corona. La propia OMS reconoce que "no hay suficientes pruebas a favor o en contra del uso de mascarillas (médicas o de otro tipo) por personas sanas". ¿Qué sentido tiene entonces imponer su uso por ley, y encima a enfermos y sanos por igual?

    Más razones contra el bozal

    Por otra parte, se nos ha obligado a usar mascarilla justo cuando lo peor de la epidemia ha pasado. Los hospitales ya no están saturados. Y no tiene sentido querer frenar a cualquier precio una enfermedad que, al menos en este momento, sólo resulta peligrosa en una parte muy pequeña de los casos. Siempre ha habido enfermedades de transmisión similar y nunca se nos ha obligado a llevar mascarilla. Ahora mismo hay menos peligro que en plena temporada de gripe en otros años.

    Pero no es sólo que haya muchas dudas, y muy razonables, sobre la capacidad de la mascarilla para evitar contagios. Es que además puede ser perjudicial para la salud. Cualquiera sabe que llevar mascarilla es un incordio y una guarrería que no puede sentar bien a nadie. Pero si alguien necesita que se lo confirme la ciencia, que sepa que no faltan científicos que avisan de que el vapor que exhalamos y se va acumulando en la mascarilla es un caldo de cultivo perfecto para virus, bacterias, hongos y parásitos presentes en el aire, y de que las mascarillas impiden que eliminemos correctamente el anhídrido carbónico que exhalamos, haciendo que ese desecho nocivo vuelva a entrar en la sangre a través de los pulmones, de modo que, en lugar de nutrir las células con el oxígeno que necesitan, se les devuelve una sustancia tóxica, lo que puede hacer enfermar de maneras mucho más graves que las que se pretenden impedir con la mascarilla. ¿Cómo puede ser que en nombre de la salud se nos impida respirar bien?

    Si no sirve para lo que dicen que sirve...


    Utilizar correctamente una mascarilla exige el cumplimiento constante de una serie de instrucciones bastante engorrosas (cambiarla cada cuatro horas, lavarse las manos antes y después de tocarla, etc.) que nadie o casi nadie observa. Cada cual lleva la mascarilla como buenamente puede. O sea, mal. Y no pasa nada, porque lo único que está mandado es que la lleve. Esta imposibilidad de usar correctamente la mascarilla, y la palmaria indiferencia de las autoridades al respecto, demuestra que la función de la mascarilla no es sanitaria, sino político-religiosa: no se trata de recomendaciones más o menos razonables, sino de una imposición legal, de un acto de fuerza; no se trata de mirar por la salud, sino de que se cumpla el ritual de adhesión y de obediencia, que es la manera única y obligatoria de conjurar la amenaza abstracta y de evitar el castigo concreto.

    Pero cualquiera se da cuenta de que el efecto principal que tiene esta imposición legal y este ritual supersticioso es el de separar (en el doble sentido de aislar y clasificar) a la gente: la mascarilla hace que sea muy difícil hablar, oculta la mitad de la cara o más y alimenta así la idea de que somos peligrosos los unos para los otros, dejando señalado como "egoísta" (y quién sabe qué más) a quien no se somete, de forma que los obedientes puedan volverse contra él. La agresividad, los malos modos y la intimidación contra quienes se resisten más o menos a llevar la mascarilla, y el desprecio absoluto por las razones que puedan asistirles, están ya a la orden del día.

    ...¿para qué sirve entonces la mascarilla obligatoria?

    Pues bien, contra una norma tan estúpida y tan dañina, o sea, tan irracional, cabe desobedecer, o al menos no obedecer más de lo que manda la propia ley. Digan lo que digan policías, vigilantes, empleados de comercios y servicios públicos y nuestros propios vecinos, por ahora la mascarilla sólo es obligatoria por ley cuando no se puede guardar la distancia de seguridad de metro y medio, lo mismo en sitios cerrados que abiertos, y en los transportes públicos. Y están exentos de ella los niños de menos de seis años; quienes hagan deporte al aire libre; personas en supuestos de fuerza mayor o situación de necesidad; quienes tengan algún problema de salud que les impida llevarla; quienes estén haciendo cosas incompatibles con el uso de mascarilla. Así que quienes coman pipas en el tren, quienes se besen en los autobuses, quienes se suenen los mocos o fumen o beban o lo que sea donde sea han de estar exentos.

    Claro que las principales actividades incompatibles con el uso de las mascarillas son hablar y respirar. Exentos están también quienes tengan, por ejemplo, algo de asma o les dé ansiedad llevarla, y esto último da la impresión de que nos pasa más o menos a todos. Como las autoridades tienen la manía de no creer a la gente y la cosa se ha puesto tan violenta, hay quien prefiere que un médico le certifique por escrito esta incompatibilidad suya con las mascarillas. Otros prefieren obedecer de manera paródica o exagerada y pintarse en la mascarilla lemas como "Yo obedezco", o el dibujito que ilustra este panfleto, o se ponen un bozal encima de la mascarilla, o salen a la calle con una escafandra o con un burka… Otros desobedecen sin más y no se la ponen nunca, o no se la ponen hasta que no les obligan. Las ocurrencias de la inteligencia no sometida no tienen fin.

    Coda

    Porque la salud no puede ser obligatoria. Porque no tiene sentido perder la vida para salvarla. Porque lo que nos están obligando a sacrificar no son nimiedades o lujos prescindibles, sino la vida misma…CONTRA LA MASCARILLA OBLIGATORIA. ¿POR QUÉ NO DAMOS LA CARA?

    …Grande, muy grandes. Ante tanta demente credulidad, creyendo una cosa y la contraria, creyendo que hay en el aire un bicho tan mortal tan mortal, que con una mascarilla de tela de los chinos y con un desinfectante marca ya están inmunizados de tan mal bicho. Y hasta se creen que en el coche se tienen que poner bozal para protegerse y cuando llegan a la cafetería o el restaurante, se activa un aura divina de protección que les hace ser inmunes mientras jalan y no paran de reírse con las familias, amigos o compañeros de trabajo. Y al salir del restaurante, de repente, se desactiva el aura divina y ya se tienen que poner de nuevo el bozal. Tiempos difíciles, demasiado teleabducido. Espero, al menos, que hayan disfrutado con los chavales de El Salmón. En fin.


    https://elcorreodeespana.com/opinion...ys-Coleto.html
    Última edición por Valmadian; 22/07/2020 a las 13:21
    Hyeronimus dio el Víctor.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


    Nada sin Dios

  2. #2
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    Re: ¿La mascarilla o el bozal?

    Aunque sólo sea por la parte que me toca, y aunque tengo la convicción de que las mascarillas solamente son una medida profiláctica más dentro de un conjunto de ellas, no por eso hay que dejarse llevar por la antipatía hacia quienes están pretendiendo callarnos de diversas formas. Así que pasemos a ver qué hay de todo esto, particularmente porque la polémica está servida y hay más resistencia hoy que hace dos meses.

    Pero también hay que considerar otros factores que la habitual forma de legislar, y posteriormente interpretar por los agentes, no tienen jamás en cuenta. Exigen, y amenazan con multas -siempre presente el factor de la prepotencia coactiva, nunca el de la razón-, en cualquier circunstancia y situación. Con todas las reservas se puede aceptar que en lugares muy expuestos, tales como interiores, calles y plazas muy transitadas, etc., se ejerza un mayor control. Pero resulta grotesco comprobar como el guardia de turno, que muchas veces no se entera de la misa la mitad, exija el bozal de marras a alguien que pasea por un sendero en el monte sin más compañía que la de los pájaros, los insectos y los árboles, realmente patético. Y el argumento de que las leyes se elaboran para todos, es un criterio falaz, es mentira dicho en román paladino. Lo que deberían hacer esta pandilla de parásitos políticos es usando el sentido común y la lógica, es elaborar un listado de situaciones en las que se debe ir con la mascarilla. Listado que debería hacerse llegar a toda la población y que en las mentes de los agentes debería inscribirse en altorrelieve. Pero es pedir demasiado, particulamente cuando ya apenas es noticia que tales políticos son los primeros en pasarse por el arco de triunfo sus propias medidas.



    La controversia de las mascarillas sigue más viva que nunca.

    JAVIER JIMÉNEZ

    Hoy, la OMS ha publicado un informe en el que sintetiza lo que se sabe sobre los modos de transmisión del coronavirus y vuelve a reiterar sus directrices sobre el uso de las mascarillas. Algunos medios han entendido que esto confirmaba que "las mascarillas son ineficaces" y así lo han titulado. Sin embargo, esta conclusión no puede estar más lejos de la realidad.

    En Xataka, ya hemos analizado la cuestión de las mascarillas desde un punto de vista epidemiológico; sin embargo parece oportuno centrar el debate donde quizás sea más relevante, la decisión individual sobre llevarlas o no llevarlas. Esto es todo lo que se sabe sobre la utilidad de las mascarillas para disminuir el riesgo de infectarse con el virus.

    ¿Cómo se trasmite el virus?


    La primera clave que debemos tener en mente cuando pensamos en formas de evitar un contagio es en cómo se transmite el virus. Como explicaba Scott Alexander, hay cuatro formas básicas de contraer una enfermedad. Por contacto directo (solo contraes la enfermedad si tocas a un paciente infectado), por contacto indirecto (tocando objetos contaminados con el virus), por el flujo respiratorio (se contrae a través de las gotas que expulsamos cuando tosemos, estornudamos o hablamos) y por el aire (el virus es capaz de vivir en el aire y retener su capacidad infectiva de tal forma que uno se puede contagiar aunque esté lejos de otras personas).

    Lo que sabemos sobre el coronavirus y las superficies: los investigadores empiezan a poner cifras a unos de los miedos más extendidos


    EN XATAKA lo que sabemos sobre el coronavirus y las superficies: los investigadores empiezan a poner cifras a unos de los miedos más extendidos
    Hay un sistema intermedio entre el "flujo" y el "aire", los aerosoles: circunstancias en las que el virus puede estar en el ambiente durante ventanas de tiempo que van de unos pocos minutos a varias horas. Lo que viene a confirmar la OMS en su resumen de hoy es que, por lo que sabemos, el virus no parece contagiarse por el aire. Hay cierto debate sobre si puede o no puede transmitirse por aerosoles, pero (en general) parece claro que los dos vectores fundamentales en el caso del SARS-CoV-2 son el "contacto directo" y el "flujo respiratorio". Aerosoles y contacto indirecto quedarían, en todo caso, como vías menos importantes.

    ¿Qué papel juegan en todo esto las mascarillas?


    La pregunta puede parece engañosa porque existen distintos tipos de mascarillas y cada una juega un papel distinto en una epidemia como esta. En términos generales, podemos hablar de mascarillas quirúrgicas y mascarillas con filtro:

    Las mascarillas quirúrgicas son las que vemos más a menudo y, en esencia, son un trozo de tela o papel (liso o plisado) que se pone frente a la nariz y la boca. Se llaman así porque se suelen usar en las operaciones y, su función fundamental, es proteger al resto de nuestro flujos. Es decir, son barreras muy efectivas para impedir que expulsemos gotas estornudando, tosiendo o hablando). Por el otro lado, no son herméticas y ofrecen alguna protección frente a flujos entrantes (aunque no demasiado elevada).

    Las mascarillas con filtro son instrumentos que aíslan la boca y la nariz del exterior y filtran el aire de las posibles partículas que pueda haber en él. Existen distintos tipos (FFP1, FFP2 o FFP3) dependiendo de la eficacia de filtración y el porcentaje de fuga, siendo las FFP3 las más seguras. En cambio, son muy incómodas de llevar. La imágenes de sanitarios con marcas en la cara que han circulado en las últimas semanas dan una idea de esto.

    Si quisiéramos resumir sus diferencias, veríamos que las mascarillas quirúrgicas son baratas y cómodas, pero menos seguras; mientras que las mascarillas con filtro son caras e incómodas, pero más seguras (siempre y cuando usemos un filtro adecuado para la enfermedad en cuestión). No obstante, si nos atenemos a la epidemia actual, extender el uso de máscarillas de filtro eficaces en toda la sociedad no es realista. La incomodidad y dificultad de usar correctamente estas mascarillas hace que haya estudios que señalen que hasta un 65% del personal sanitario entrenado y en situación de riesgo no las usa correctamente.

    En cambio, las mascarillas quirúrgicas sí son una opción que se podría implementar. En teoría, si hacemos caso a lo que sabemos sobre la transmisión del coronavirus, las quirúrgicas serían muy útiles para evitar la propagación del virus y solo ligeramente útiles para protegernos de ella. Es decir, "no proporcionan una protección completa".

    ¿Cuánta protección proporcionan realmente?


    Hasta ahora hemos hablado de teoría, pero ¿y a nivel práctico? ¿cómo es esa protección? Este es uno de los grandes temas de debate porque lo cierto es que no lo sabemos a ciencia cierta. De hecho, como repasábamos en nuestro artículo anterior hay diversidad de estudios en un sentido o en otro. De hecho, los pocos metaanálisis que hay sobre el tema rechazan llegar a algún tipo de conclusión.

    El encarnizado debate sobre si las mascarillas funcionan (o no) en la población general

    No obstante, esto no debería ser un obstáculo para impedirnos optar por las mascarillas. Pese a que los estudios que sugieren que sí tienen efectos son pobres, el elemento de "plausibilidad epidemiológica" es relevante en este caso. Uno de los principios básicos en las intervenciones de salud pública es que si tienes una intervención barata y sin riesgos es razonable aplicarla aunque no esté muy claro si su eficacia es tan buena como nos gustaría. Este principio (de precaución) es el que está detrás de buena parte de las políticas pro-mascarillas de los países asiáticos.

    ¿Por qué la OMS no recomienda usar mascarilla a todo el mundo?

    Con esto en mente, sorprende el criterio de la OMS de que "si usted está sano, solo necesita llevar mascarilla si atiende a alguien en quien sospeche la infección por el SARS-CoV-2". El resto de recomendaciones (como la de llevarla si se "tiene tos o estornudos" o la de que "las mascarillas solo son eficaces si se combinan con el lavado frecuente de manos") tienen sentido, pero ¿por qué no recomendar a todos el uso de mascarilla?

    ¿Por qué la OMS es tan torpe comunicando?


    Esto es aún más pertinente en el contexto del coronavirus porque recordemos que se hasta un 25% de la transmisión es por individuos presintomáticos. Es decir, el paciente tiene capacidad de contagiar el virus antes de mostrar los primeros síntomas y, siguiendo los criterios de la OMS, antes de tener necesidad de ponerse la mascarilla.

    La explicación puede ser algo contraintuitiva, pero se basa esencialmente en la idea de "compensación de riesgos", el principio de que las personas cambiamos nuestra conducta según la percepción de riesgo que tenemos. Las mascarillas y los guantes pueden ser herramientas muy eficaces si tenemos una "alta percepción de riesgo" porque, a lo que haríamos normalmente (lavarnos las manos, no frotarnos la cara, distanciarnos de la gente) le sumamos una capa extra de aislamiento.

    El problema es que eso no suele ocurrir. Cuando la gente se pone la mascarilla, su percepción del riesgo tiene a bajar y, como consecuencia de la "compensación de riesgos", su conducta se vuelve más laxa (tocan más superficies, se acercan más a las personas, salen más veces a la calle, etc.). Este fenómeno, se especula, puede hacer que la gente con medidas de seguridad más altas incurra en más conductas de riesgo más a menudo y, en términos absolutos, acaben corriendo más peligro que si no llevaran mascarillas.

    Entonces, ¿es razonable llevar mascarilla quirúrgica para no contagiarse?


    La conclusión desde este entendimiento es que el mejor consenso sería llevar mascarilla sin descuidar el resto de elementos de precaución como higiene o distancia social.

    El consenso entre las autoridades sanitarias occidentales que la protección extra que aportan las mascarillas se reduce vía compensación de riesgos. En términos agregados, habría que añadir. Y esto es importante porque, como señalan las recomendaciones de la OMS, no quiere decir que las mascarillas sean ineficaces, sino que hay que usarlas para conseguir el mejor resultado final. Si alguien, especialmente alguien de un grupo de riesgo, va a estar (sí o sí) en una situación de exposición, no hay razones para no llevar mascarilla. Así se debe entender (a la luz de las evidencias disponibles) el "si atiende a alguien en quien sospeche la infección por el SARS-CoV-2" de las recomendaciones.

    Pero no debe bajar la guardia. En el fondo, a nivel individual, la decisión de usar mascarillas o no usarlas viene a hacer hincapié en nuestra capacidad de gestionar la 'compensación de riesgos'. Es decir, de tener claro que "sentirnos más seguros" juega en nuestra contra y, en el caso de las enfermedades infecciosas, puede llegar a ser peligroso.

    Desde el punto de vista de un riesgo asimétrico, que todos llevemos mascarillas se presenta como la mejor idea. Algo con una alta probabilidad de ayudar a reducir la expansión de la pandemia que nos cuesta relativamente poco para evitar una tragedia de contagios y muertes. La conclusión desde este entendimiento es que el mejor consenso sería llevar mascarilla sin descuidar el resto de elementos de precaución como higiene o distancia social.


    https://www.xataka.com/medicina-y-sa...duras-pandemia
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  3. #3
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    Re: ¿La mascarilla o el bozal?

    Y por si todo esto no fuera suficiente, ahora ALERTA INVASSAT. Condiciones de Trabajo de la Comunidad Autónoma del Reino de Valencia, publica toda una ¡¡¡ ALERTA !!! (entre exclamaciones y en rojo en el original) sobre nada menos que un centenar de marcas y tipos de mascarillas que no sirven para nada. Y seguro que las de muchos que pasan por aquí están en ese listado.

    ¡¡NUEVA ALERTA 17.07.2020!!!

    El INVASSAT publica Equipos de protección individual frente COVID-19 : mascarillas no conformes, dentro de su serie de alertas públicas. El documento tiene por objeto proporcionar información sobre aquellas mascarillas respecto de las que se han publicado alertas por los organismos competentes relativas a su no adecuación respecto a requisitos esenciales de salud y seguridad.


    Equipos de protección individual frente COVID-19 mascarillas no conformes - Noticias publicaciones - Generalitat Valenciana
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

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  4. #4
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    Re: ¿La mascarilla o el bozal?

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    Re: ¿La mascarilla o el bozal?

    Coronavirus. Se triplican los contagios y con ello la histeria, pero el virus es mucho menos letal que en marzo

    Histeria Simón: en España hay gente que no ha salido de casa por miedo desde el 14 de marzo.






    Coronavirus. Se triplican los contagios y con ello la histeria, pero el virus es mucho menos letal que en marzo

    Si no fuera por miedo, sería la novia en la boda, el niño en el bautizo y el muerto en el entierro. La chifladura del Fuenlabrada, magnificada por la presidenta del Consejo Superior de Deportes, Irene Lozano, por su inconmensurable vanidad resulta una buena muestra de lo que ocurre en España. La que se ha armado, con demandas incluidas porque unos jugadores del Fuenlabrada den positivo en un país con casi 300 brotes abiertos, da muestras de la histeria reinante en España… y me temo que en el mundo.

    Seguimos sin saber nada del virus (ahora ataca a jóvenes y adultos) y sin tratamiento (de vacuna ni hablamos). Continuamos en medicina preventiva

    Al tiempo, el caradura del ministro de Sanidad, Salvador Illa ha descubierto que la descentralización es una gran cosa: ahora son las comunidades autónomas las que se encargan de luchar contra el coronavirus. Illa puede dedicarse a aplaudir a Sánchez y Sánchez a dejar que le agasajen. De paso, don Salvador esconde su fracaso cuando le tocó afrontar la epidemia: aplicó un confinamiento sádico y, aún así, fue el país europeo (salvo Reino Unido, que al final nos superó) con la cifra más alta de muertos por habitante.

    La realidad: los contagios se han triplicado y con ello la histeria, pero el virus es mucho menos letal que en marzo. Esto es lo segundo más importante.

    El consejo más necesario: viva normalmente y no se angustie. No merece la pena y es contraproducente

    Ahora bien, y esto es lo más relevante, seguimos sin saber nada del virus (ahora ataca a jóvenes y adultos) y sin tratamiento (de vacuna ni hablamos). Continuamos en medicina preventiva.

    El consejo más necesario: viva normalmente y no se angustie. No merece la pena, es contraproducente y no colabora a su salud ni a huir del virus. Porque en España, es triste decirlo, hay personas, no pocas, que no han salido de la cabaña desde el 14 de marzo y ya se les está escamando la piel: tienen miedo y la histeria le domina. Le llaman “histeria Simón’.


    https://www.hispanidad.com/confidenc...19994_102.html


  6. #6
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    Re: ¿La mascarilla o el bozal?

    Cuando se pincha en el vídeo se nos dice que el propietario lo ha retirado, pero si se accede directamente a YouTube es posible verlo.

    https://www.youtube.com/watch?v=2nz5...e=emb_err_woyt


    Desde luego, sí la gente supiera a lo que se nos está obligando podría pasar cualquier cosa y no seria nada bueno.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  7. #7
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    Re: ¿La mascarilla o el bozal?

    Las mascarillas no son para el verano


    CARTAS AL DIRECTOR - 24 JULIO 2020
    AD


    Esta mañana he madrugado de lo lindo para disfrutar un baño en el mar sin vigilancia y sin amenazas de uso obligatorio de mascarilla. Sí, han leído bien, porque en Andalucía y en otros lugares es obligatorio llevar ese incómodo elemento asfixiatorio en todo momento y en todo lugar, hasta en la playa. Excepto en el momento del baño, vaya por Dios, qué privilegio. Sólo faltaba que tuviésemos que nadar y a la vez hacer flotar el "bozal" en el agua, sólo faltaba que nos ahogáramos para prevenir el puñetero Coronavirus.

    Uno de los pocos placeres gratuitos de esta vida es pasear por la orilla del mar libremente y hasta eso nos quieren quitar, y lo más perverso es que es supuestamente en pos de una seguridad y un cuidado de la salud general que rozan lo claustrofóbico amén de la ilegalidad. Con el uso obligatorio de la mascarilla se consigue justo lo contrario, ya que su uso nos impide respirar libremente el yodo, las sales marinas y todos los beneficios de sobra conocidos del mar regalados en toda su grandeza.

    Observo a la gente a pie de orilla desfilando con mascarilla con una mezcla de lástima e indignación. Indignación por el lavado de cerebro al que los están sometiendo y lástima por su nula capacidad de crítica y cuestionamiento al Sistema. Borregos, simplemente veo borregos por todas partes.

    La metáfora perfecta de este absurdo continuo en el que vivimos la pude ver hace unos dias en la calle, no sin estremecerme por la crudeza irónica que irradiaba la escena. Una persona sin hogar, acostada entre cartones y ropa sucia, con su mascarilla puesta. Por supuesto, no tiene casa, ni comida, ni nada, es un "outsider", un ser ajeno al sistema, pero no representa un peligro ni atenta contra nada porque lleva ese pequeño elemento de normalización con el que pretenden uniformar a la masa.


    Estamos actualmente en presencia de un régimen político obscenamente intrusivo en la vida de las personas. Y por supuesto, hay que defenderse. Ahora, pequeños trucos como comer o beber por la calle- también fumar, aunque en mi caso tras dejar el tabaco hace más de diez años ni se me pasa por la cabeza- hacen que el omnipresente uso de la mascarilla pueda sortearse de forma más o menos satisfactoria, no sin generar cierto nivel de estrés en personas responsables y rebeldes sólo con buena causa.

    Ante este panorama, se hace más necesario que nunca reivindicar el tratado sobre la Desobediencia Civil de Thoreau, ahora que nuestras libertades y derechos fundamentales sufren recortes progresivos y cada vez más restrictivos. Porque señores y señoras, siento decirles que ya están aquí los "nazis de la mascarilla". Hoy mismo iba paseando por la calle, guardando adecuadamente la cacareada distancia de seguridad y un abuelo gruñón me ha espetado con cierta agresividad: "la mascarillaaaaaaa", y todo porque la llevaba ligeramente bajada para poder beber mi café recién comprado.

    ¿A qué extremos estamos llegando en que ya no podemos beber o comer un café o un bollo recién comprado por la calle con tranquilidad?. ¿Esto es libertad, esto es Democracia, esto es Estado del bienestar? Va a ser que no. Prefiero pillar el virus antes que someterme a esta censura constante de cada paso que damos. Es insoportable la intromisión permanente del Gobierno en nuestras vidas.

    En la Alemania nazi señalaban a los judíos, ahora te señalan o se te quedan mirando como si fueras un alienígena si no llevas el bozal atado y bien atado. Los tiempos cambian, la estupidez humana permanece. Durante el confinamiento ilegal al que estuvimos sometidos, había miedo y paranoia a salir a la calle, miedo a la multa, al vecino delator y cotilla, miedo a ser señalado. Ahora podemos salir a la calle pero- ¡oh, sorpresa! - hay un nuevo elemento de acoso y denuncia: el uso o no uso de la mascarilla. No contentos con eso, la amenaza de un nuevo confinamiento ondea en el aire intentando impedir el disfrute de la momentánea libertad tan deseada por todos.

    Porque aquí a nadie le importa nuestra salud, no sean ustedes ingenuos. Aquí se trata de otra cosa, se trata de tener al ciudadano siempre asustado, siempre en tensión, a la defensiva. Que baje Dios y me diga si ese estado permanente de alerta y estrés perpetuo no es mil veces peor que cualquier virus. Como mínimo baja las defensas, el estrés siempre es perjudicial y no hay que ser médico para saberlo. No contentos con estar cargándose la economía del país con su chapucera gestión de la- supuesta - pandemia, ahora quieren asfixiarnos poco a poco. Nos están "matando suavemente" como dice la canción.

    Y para ello se entrometen en nuestra intimidad de una forma cuasi ilegal, si no, ilegal en su totalidad. ¿Por qué, para probar mi eximente del uso de la mascarilla, tengo que enseñar mi historial médico a un policía?, ¿por qué tengo que revelar datos sanitarios que estan especialmente protegidos por la ley? Es que, sencillamente, no tengo que hacerlo.

    El ser humano no nació para ser esclavo de un sistema dictatorial, abusivo e intimidatorio; nació para ser "libre e independiente", como bien recitó Kennedy en su último discurso antes de ser asesinado, presumiblemente por el mismo grupo que ahora nos quiere convertir en una masa de esclavos robots felizmente amordazados, en todos los sentidos posibles.

    Tras todo lo dicho, tengo la cada vez más cierta sensación de que por parte de las autoridades sólo buscan fastidiar al personal, agobiarnos con medidas más y más limitadoras, nos quieren quitar la espontaneidad, la naturalidad cotidiana, la alegría de vivir, y eso es lo realmente grave.

    Porque cuando perdemos eso ya sólo nos queda dejarnos morir, y no de Coronavirus precisamente.

    Por Inma del Moral Ramos


    https://elcorreodeespana.com/politic...el-verano.html


    A ese abuelete gruñón NAZI sé muy bien lo que le hubiese respondido, aunque no lo voy a reproducir aquí. Pero sí que es verdad que no se está prestando atención a esta especie de policía social espontánea, porque carece absolutamente de toda autoridad y, por tanto, ese mismo gesto de ese viejales es una muestra de odio, así, como suena. Si la firmante de esta carta considera que una multa de cien euros bien merece la pena con tal de respirar en libertad, pues tendrá que abonarla ante el poder coactivo y momentáneamente irresistible del Estado, pero son absolutamente intolerables esas actitudes de individuos "donnadies", la pena es que la señora no le soltara un cacharrazo en la cabeza al tipo.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  8. #8
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    Re: ¿La mascarilla o el bozal?

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    El citado tratado de Thoreau se puede leer aquí:

    https://www.ausaj.org/sites/default/...ia%20Civil.pdf
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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