Lo peor es que eso lo hace sin estupefacientes, las perversiones las dejan para el "finde", no me quiero ni imaginar hasta donde pueden llegar estos hijos de la gran ...
Pues imagina solo a Teresa Fdez. de la Vogue, Aído y a Alborch (aunque no forme parte del gobierno) por ejemplo y tienes un auténtico Akelarre.
"De ciertas empresas podría decirse que es mejor emprenderlas que rechazarlas, aunque el fin se anuncie sombrío"
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