(Extraído de “Diccionario para un macuto” (1964) de Rafael García Serrano)
“... - PAGANOS:
Casi resulta divertido recordarlo, pero este vocablo circuló mucho por la zona nacional. Los “paganos” éramos los falangistas.... La más pía, inquisitiva y moralizadora derecha, la flor y nata de lo reaccionario, se inventó aquello de la “paganía” de la Falange por razones evidentemente políticas...
“Los falangistas son patriotas, pero muy poco católicos y desde luego medio rojos”, se proclamaba en corrillos sesudos. “Los falangistas son panteístas”. Al primero que soltó esta majadería casi le levantan un monumento...
(...)
La acusación, como tal, llegó a prender, de modo que muchos trataron de defenderse, de convencer, de demostrar que eran a la vez falangistas y católicos, lo cual era ingenuo y conmovedor.
Copio una de esas cartas o croniquillas que desde la línea llegaban a las páginas de los periódicos.
Escribe Antonio Tolosa, falangista de la Tercera Centuria de la Quinta Bandera de Navarra. Cuenta una mañanica de febrero de 1937 en las posiciones que daban frente al Muneta y a la hondonada de Eibar. El capellán del Tercio de Lácar les había dicho la santa misa. Su propio capellán les platicó. “Ciento cincuenta falangistas... nos acercamos a comulgar. Nuestro capitán es el primero que se acerca, luego los tenientes, clases, los soldados, todos vamos desfilando recogido el semblante, la postura devota. Toda la centuria hemos cumplido con nuestro deber pascual. ¿Somos o no somos católicos?”
Guardaban a Cristo desde los parapetos, pero no sabían mucha teología, yo diría que ninguna. Guardaban a la Virgen Santísima desde los parapetos, pero no habían leído a Maritain, y quien sabe si por eso mismo guardaban a Cristo y a la Virgen Santísima desde los parapetos, y marchaban junto al Cristo Capitán de los de Lácar, y rezaban cada noche por sus enemigos y hubieran corrido a gorrazos a muchos de los que hoy hablan y escriben y dicen bobadas sobre lo difícil que es ser católico no siendo intelectual, chiflado de Bergman y algo amigo de los comunistas y desde luego admirador de todos los que escupen en la bandera, en la memoria de los muertos y hasta en el plato en que comen.
Así eran los “paganos” de aquellos años; así esos ciento cincuenta “paganos” con camisa azul. ¿Cuántos de ellos llegarían a Bilbao? ¿Cuántos de ellos se fueron a cenar con Cristo antes de entrar en la Constantinopla de Napoleonchu?
Recuerdo tres frases agudas que me hicieron reír, las tres publicadas en una sección polémica del primer diario falangista y las tres relacionadas con este problema:
-¿Pero cuándo empiezan los cursos en el Seminario de Friburgo?
- Hijo mío, sé bueno que viene el Panteísmo.
- En las trincheras de Teruel preocupa extraordinariamente estos días el panteísmo y Fichte es ya una obsesión.
Después de todo, nuestra risa era más cristiana que cualquier acusación sobre nuestra tremenda “paganía”. Y bien que nos reíamos....”
En el foro de religión: por el trasfondo del tema y por ser aplicable a tantísimos soldados y guerreros, que hicieron -sin saberlo- más por la causa de la religión que los propios obispos ( por no hablar de teólogos y otros filosofastros del catolicismo)
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