1ª.- Parte: FUNDAMENTOS DE LA FE.
Una acusación común hacia los cristianos es: ¡Los cristianos me enferman, todo lo que tienen es una fe ciega!
Insinuando que el acusador piensa que para ser cristiano hay que cometer un suicidio intelectual. Negar toda razón. Personalmente pienso que la creencia involucra el corazón, la mente, la voluntad y las emociones de cada uno.
La fe cristiana está basada en la evidencia. Es una fe que aunque va más allá de lo razonable no va contra la razón. Fe es la certidumbre del corazón en lo adecuado de la evidencia.
La FE CRISTIANA es una FE OBJETIVA, debe tener un objeto.
El concepto cristiano de “fe salvadora” establecen una relación de uno con Cristo (el objeto) y se opone al uso filosófico del término. El cristiano debe rechazar la expresión corriente de “no importa lo que uno crea, siempre que crea”.
Es así porque el valor de la fe cristiana no está en el que cree, sino en el objeto de su fe, así si se pudiera demostrar que Criston no resucitó de entre los muertos no tendría sentido seguir manteniendo la fe cristiana.
La FE CRISTIANA es FE EN CRISTO y su valor no está en el que cree sino en aquél en el cual se cree. No en el que confía, sino en aquél en cual se confía.
Los musulmanes (o budistas; etc.) suelen decir que tienen más fe en Mahoma que los cristianos en Cristo. Puede ser, pero el cristiano está salvo pues no importa cuanta fe tenga uno sino más bien cuál es el objeto de su fe. Eso es lo importante en la perspectiva cristiana de la fe.
Sería un error imaginar que las características de una religión histórica se mantendrían si el Cristo de los teólogos estuviera divorciado del Jesús histórico.
Los redactores del Nuevo Testamento fueron testigos oculares, directos de los hechos, o recogieron los testimonios de primera mano de testigos presenciales. Conocían perfectamente la diferencia entre mito, leyenda y realidad.
Hay una gran diferencia entre la mitología (griega, por ejemplo) y los eventos de la vida de Jesús (nacimiento virginal, resurrección, etc.).
Los hechos y eventos aplicados a la mitología NO se refieren a seres reales de carne y hueso sino seres de leyenda.
Mientras que los eventos y hechos aplicados a Cristo se refieren a una persona a la que los redactores conocieron en la historia dimensional de tiempo y espacio, un personaje histórico que conocieron real y personalmente.
Los redactores del Nuevo Testamento apelaron a conocimientos de primera mano que tenían sus lectores y oyentes respecto a la evidencia y los hechos de la persona de Cristo. Los redactores no dijero solamente: “escuchen, nosotros vimos esto o escuchamos aquello ...” sino que se expusieron ante sus más grandes críticos y adversarios diciendo: “vosotros también sabéis estas cosas y también las habéis visto y oído personalmente”
Los apóstoles fueron testigos de la vida de Jesús resucitado (Lucas 24:48; Juan 15:27; Hechos 1:8; 2:32; 3:15; 4:33; 5:32; 10:39; 10:41; 13:31; 1 Corintios 15:4-9; 1 Corintios 15:15; 1 Juan 1:2; Hechos 22:15; Hechos 23:11; Hechos 26:16).
LOS PREJUICIOS HISTÓRICOS.
Algunos afirman que si se pretende estudiar históricamente la vida de Cristo nos encontraríamos con un hombre notable, pero no con el Hijo de Dios. Es decir, siguiendo el método histórico jamás podría descubrirse la resurrección.
Pero ¿Es esto cierto?
Muchos estudiosos de la historia están convencidos de que no hay Dios, que los milagros no son posibles, que vivimos en un sistema cerrado y no hay vida sobrenatural.
Cargados de prejuicios inician su investigación “crítica, abierta y honesta” de la historia.
Así cuando estudian a la vida de Cristo y leen respecto de sus milagros o la resurrección concluyen que no hubo tal milagro o resurrección pues sabemos (filosóficamente, no históricamente) que no hay Dios ni milagros. Por tanto tales cosas no pueden ser posibles. Así se eliminan la resurrección, los milagros, la vida sobrenatural antes siquiera de haber iniciado la investigación histórica.
Pero estas presuposiciones no son referencias ni estudios históricos, son simples prejuicios filosóficos. Su manera de ver la historia se basa en la “presuposición racionalista” de que Cristo no pudo levantarse de entre los muertos. En vez de acudir a datos históricos simplemente eliminan esa posibilidad por una especulación metafísica, nada científica ni histórica.
El hecho de la resurrección o los milagros no pueden desdeñarse, a priori, sobre bases filosóficas racionalistas. Los milagros o la resurrección sólo son imposibles si se definen de esa manera, pero tal definición excluye la adecuada investigación histórica.
Kant demostró que todos los argumentos y sistemas comienzan con presuposiciones, pero esto no significa que todas las presuposiciones sean igualmente deseables.
Es mejor empezar con presuposiciones de método (que nos llevarán a la verdad) que con proposiciones de contenido substantivo (que ya suponen que hay un cuerpo de verdad).
En el mundo moderno hemos descubierto que las presuposiciones del método empírico cumplen mejor esta condición; pero hay que notar que estamos operando, únicamente, con las presuposiciones del método científico, no con las presuposiciones racionalistas del cientificismo.
El argumento más fuerte contra el escepticismo histórico es que el hombre que duda de la posibilidad de una correcta evidencia y tradición histórica no puede, por la misma razón, aceptar su propia evidencia, juicio e interpretación. Tal persona no podría limitar su duda a su crítica histórica, debe operarla en todas las facetas de su vida. Al hacerlo descubrirá que le falta la evidencia conclusiva en todos los aspectos de su vida, incluso los que había considerdo garantizados, porque ya no tendrá ningún tipo de evidencia sobre nada. Se vería forzado a aceptar un escepticismo filosófico general que va aparejado con su escepticismo histórico.
Así el escepticismo filosófico general es un juego intelectual que puede ser interesante, pero nadi podría vivir con él.
Hogaño hay una fe cristiana muy extendida que considera las afirmaciones de la fe cristiana como declaraciones confesionales que los individuos aceptan en calidad de miembros de la comunidad creyente. Sin dependencia de la razón o la evidencia. Estas personas no admiten que la investigación histórica tenga algo que decir sobre la singularidad de Jesús. Se muestran escépticos sobre la posibilidad de conocer algo que tenga que ver con el Jesús histórico.
Yo pienso que la revelación histórica de Dios en Jesús de Nazareth debe ser la piedra angular de cualquier fe cristiana. Cualquier interrogante histórico sobre el genuino Jesús que vivió en Palestina hace 20 siglos es fundamental.
Los eventos históricos son únicos y la prueba de su autenticidad puede ser únicamente el método documental aceptado que seguimos. Ningún historiador tiene derecho a usar un sistema cerrado de causales.
¿Qué nos ocurre, como historiadores, cuando encontramos sorpresas que contradicen nuestras expectativas, incluso nuestras convicciones e incluso la totalidad de la comprensión de la verdad de nuestra época?
La labor del historiador no es construir una historia de nociones preconcebidas, ajustándolas a su gusto, sino reproducirla a partir de la mejor evidenciay dejar que ella hable por sí misma.
Es muy útil para comprender los prejuicios de la gente al entrar en contacto con la historia. Es decir, el que niega la existencia de Dios no está entre los que creen e la Biblia. De igual modo que un musulmán convencido de que Dios no puede engendrar no aceptará como Palabra de Dios un libro que enseñe que Cristo es el unigénito de Dios.
Unos creen que Dios no es una persona, que “solo” es la causa Última, el Fundamento del Ser, estos estarán predispuestos a rechazar la Biblia como la autorevelación personal de Dios. Se basan en la premisa de que la Biblia no puede ser la palabra personal de YO SOY EL QUE SOY (Ex. 3:14).
Otros rechazan lo sobrenatural y no quieren dar crédito al libro que enseña que Cristo se levantó de entre los muertos.
Aquellos sostienen que Dios no puede comunicar su verdad sin distorsión a través de hombres pecaminosos, por tanto, para ellos la Biblia, al menos en parte, es una obra simplemente humana.
DEFINICIÓN BÁSICA DE LA HISTORIA.
Un conocimiento del pasado basado en testimonios.
Y aunque muchos dicen no estar de acuerdo, aceptan y creen en Cristobal Colón, pero hoy, ahora, no hay nadie que le haya conocido personalmente.
Por tanto la única manera de saberlo es mediante el testimonio.
Pero hay que tomar una cautela, vigilar y contrastar la veracidad de los testigos.
PROBANDO LA EXISTENCIA DE DIOS.
Es frecuente acusar al cristiano de dar un salto en la obscuridad.
Según Hume la evidencia histórica no tiene valor por cuanto no puede establecer la verdad absoluta. Y según John W. Montgomery estamos en desventaja para hacer elecciones significativas a priori.
La resurrección de Cristo nos prové de una base en la PROBABILIDAD HISTÓRICA para poner a prueba la fe cristiana. Admitimos que la base es únicamente la probabilidad, algo que no es seguro 100%. Pero la probabilidad es, sin embargo, la única base sobre la que los seres humanos (finitos) podemos tomar nuestras decsiones.
Solamente en la lógica deductiva y en las matemáticas puras se encuentra la “certidumbre convincente” pues ellas se derivan de axiomas formales que tienen su propia evidencia (por ejemplo la tautología si A, luego A) pero no involucran un asunto de hecho.
Es cuando entramos en el campo de los hechos es cuando dependemos, totalmente, de la probabilidad. Puede parecernos poco afortunado, pero es inevitable.
John W. Motgomery dice en sus artículos, sobre historia y el cristianismo: “de demostrar que el peso de la probabilidad histórica yace del lado de la validez de las declaraciones de Jesús de ser el Dios encarnado, el Salvador de la humanidad, y el Juez venidero del mundo. Si en efecto la probabilidad apoya estas declaraciones (¿y pueden negarse si se estudian las evidencias?) entonces debemos actuar a favor de ellas.
EXCUSAS INTELECTUALES.
El rechazo de Cristo, generalmente, no es una cuestión de la mente sino más bien de la VOLUNTAD. No suele tratarse de un “no puedo” sino de un “NO QUIERO”.
Muchos exponen excusas intelectuales, pero realmente muy pocos con PROBLEMAS intelectuales. La inmensa mayoría de las veces son simples excusas que encubren multitud de razones.
Tenemos gran respeto por el que se ha tomado el trabajo de investigar las aseveraciones de Cristo y honestamente concluye que no puede creer. Estamos en armonía con el que sabe por que no puede creer (basado en hechos y la historia) pues nosotros sabemos por qué creemos (basados en los hechos y la historia) por lo que tenemos una base común si bien llegamos a conclusiones diferentes.
La mayoría rechazan a Cristo por una de las siguientes razones: Ignorancia, Orgullo, y/o problema moral.
Es frecuente el caso de los que afirman tener un problema intelectual para no creer en Cristo. Al preguntarles ¿por qué no puedes creer? Responden el Nuevo Testamento no es digno de confianza.
Pero si se les repregunta: Si te demostrara que el Nuevo Testamento es una de las obras más dignas de confianza ¿creerías?
Replican con un rotundo NO
Entonces queda demostrado que el problema no es intelectual ni de la mente, es de VOLUNTAD.
Igual ocurre cuando se les pregunta: si te demostrara, sin sombra de duda, que Cristo resucitó de entre los muertos y es Hijo de Dios ¿Lo aceptarías como tu Salvador?
La respuesta suele ser un NO enfático.
Pongamos de ejemplo a dos ateos célebres: Aldous Huxley y Bertrand Russell.
Huxley admitió sus propios prejuicios (End and Means, pg. 270) cuando dice: “yo tenía motivos para no desear que el mundo tuviera un significado; en consecuencia supuse que no lo tenía y pude hallar sin dificultad razones satisfactorias para dicha suposición. El filósofo que no halla significado en el mundo no está preocupado simplemente por con un problema de metafísica pura, sino que su preocupación también será probar que no hay razón valedera por la cual él no debiera hacer como desea hacer … En lo que a mí concierne, la filosofía de la falta de significado fue esencialmente un instrumento de liberación sexual y política”.
Russell es un ateo inteligente que sin embargo no hizo un examen cuidadoso de las evidencias del cristianismo.
En su ensayo Porqué no soy cristiano, ni siquiera consideró la evidencia de y para la resurrección de Jesús y, por sus propias declaraciones es dudoso que siquiera hubiera leído el Nuevo Testamento.
Es inconcebible que alguien no tome en cuenta la resurrección en lo que vale siendo el fundamento del cristianismo.
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