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Tema: La odiosa y muy trillada e inexacta comparación: Estados Unidos y Roma

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    La odiosa y muy trillada e inexacta comparación: Estados Unidos y Roma

    4 de julio de 2013

    LA ODIOSA Y MUY TRILLADA E INEXACTA COMPARACION: ESTADOS UNIDOS Y ROMA





    Es muy frecuente, al hablar del auge y decadencia de Estados Unidos y de su "imperio" compararlo con Roma, si levanta el muro fronterizo, se recuerda la militarización del limes romano o el Muro de Adriano, la entrada de los inmigrantes (descendientes, por su vena hispana, de los romanos) entran al país de origen anglosajón (descendiente de los bárbaros germanos) se compara a la invasión de los bárbaros, se habla, por parte de los Neoconservadores de lograr la Pax Americana como en su momento hubo la Pax Romana, y la influencia cultural norteamericana es comparada con la romanización...


    Pero... como decimos en México... hay niveles. Bien puede ser que en EUA viva procesos similares a los de Roma, pero eso es tal y como los ha tenido cualquier otra potencia hegemónica en la convulsa Historia Occidental, por lo demás, quizá esa comparación con Roma la han buscado los propios norteamericanos, desde el propio emplazamiento de su capital, Washington: en las riberas del Potomac y sobre siete colinas, con un estilo de construcción neoclásico imitando a la arquitectura romana en los edificios públicos, cayendo en el error de suponer que las esculturas clásicas estaban en el color blanco del mármol, algo normal en esa época, pues no ha sido sino hasta recientemente que se concluyó que las estatuas, relieves y aun edificios estaban profusamente pintados de los más brillantes colores, (el mármol de Carrara o del Pentélico era el material elegido por ser blanco y poder pintar encima de él, no por una supuesta pureza de la piedra) aunque, en algo que ilustra el carácter artificial de Estados Unidos, ante la falta de canteras de mármol en las proximidades, tanto la Casa Blanca como el Capitolio, --palacio legislativo al que los norteamericanos colocaron sobre una colina y dieron el mismo nombre que los romanos al principal templo de la orbs urbi, y cuya cúpula actual, además, en mucho es copia de la de la Basílica de San Pedro-- así como la Suprema Corte y otros monumentos, no están hechos de la noble piedra, sino de cantera gris o ladrillo y encima están pintados de blanco. Para el naciente Estado en 1800 resultaba muy caro el importar mármol de Europa salvo para las estatuas, así que economizaron y encima aplicaron pintura para aparentar que habían construido una "Cuarta Roma", más tarde, el cine de Hollywood, a través del Peplum, como se denominó al género histórico ambientado en la época clásica grecorromana, pretendió ser un vehículo propagandístico de esa idea de un EUA continuador de Roma y de la Grecia Clásica, con sus ideales de Democracia, Libertad e irónicamente, de Imperio, a costa de dar una imagen de Grecorromanos y Judíos bíblicos bastante distante de la realidad: se les representó altos y rubios, netamente anglosajones, y ni pensar que fueran morenos y de cabellos oscuros como los despreciados latinoamericanos, y buena parte de los españoles, italianos o franceses, sus descendientes, o los griegos modernos, mostrados como una curiosidad folklórica pero sin nexos con un glorioso pasado pagano de héroes de cabellos platinados, según ellos.

    La romanidad es algo común a las dos grandes civilizaciones nacidas en Europa, según la clasificación que hace Samuel Huntington de las distintas grandes sociedades: por un lado está la civilización Occidental, a su vez compuesta por varias culturas: Europa Mediterránea o Latina, El ámbito germánico-nórdico, los países anglosajones y Latinoamérica, por otro lado, está la Civilización Eslavo-Ortodoxa, integrada fundamentalmente por Rusia y buena parte de sus ex-provincias o repúblicas soviéticas, Grecia y los Balcanes, ambas civilizaciones tienen como fuente común al Imperio Romano y su división en 395 a la muerte de Teodosio en dos mitades, culminando un proceso que incluso, empezaba a manifestarse desde la muerte de Julio César y un reparto del gobierno de la agonizante República entre Octavio y Marco Antonio al oeste y este de los dominios romanos.



    1.- La Herencia Romana en los Símbolos:



    Roma se convirtió tanto para el Oeste como para el Oriente en un modelo a seguir político, social y jurídico, de modo que se buscó continuar con la idea del orden romano y surgieron muchos herederos: en Occidente, Carlomagno pretendió restaurar el Imperio y tras su dinastía y el desmembramiento de su Imperio, Alemania se convirtió en el presunto heredero de ese orden, constituyendo el llamado Sacro Imperio Romano Germánico, por ello, vemos que hasta el día de hoy el águila, que entre los romanos representó a Zeus/Júpiter, deidad máxima del panteón grecorromano que protegía al Imperio, es el escudo nacional germano. Austria, igualmente, tras la liquidación del Sacro Imperio y su separación del resto de Alemania, adoptó también el Aguila: primero un águila con una sola cabeza que mira hacia el occidente; tras la caída del Imperio Romano de Oriente, adoptó el águila bicéfala, animal heráldico surgido con Diocleciano y la Tetrarquía, para significar con las dos cabezas a los dos Augustos y las dos garras a los dos Césares mirando a los puntos cardinales opuestos. El Imperio de Oriente, tras la toma de Constantinopla por los Cruzados y romper definitivamente la Cristiandad Oriental con la Occidental, no reconocería a los emperadores germanos, y por tanto, con la Dinastía Paleólogo, en vez del águila que miraba al oriente adoptó como símbolo el águila de dos cabezas.



    El águila de dos cabezas, por tanto, es una representación alegórica y heráldica del mundo, e implica un poder universal, pero un poder dividido, que mostraba las dos cabezas de un solo cuerpo, por ello, como puede verse en la foto de aquí a la derecha, hay una sola corona sobre las dos cabezas, para significar que la soberanía radica en un solo monarca sobre las dos mitades del Imperio. Claro, habría quien buscaría unificar al imperio en un solo todo. Napoleón adoptaría el águila romana para mostrarse como heredero de los Césares, lo mismo que Hitler, que incluso, adoptaría el mismo tipo de estandarte que los romanos, el lábarum, para el partido Nazi y para el Tercer Reich coronado por un águila, pero sería Rusia que, tras la caída de Constantinopla asumiría más la idea de romanidad: el Gran Príncipe Iván III se casaría con Zoé Paleologina, princesa romano-oriental y sobrina del último César Constantino XI, pocos años después de caída la "Segunda Roma" en poder del Islam de los Otomanos, por este matrimonio, así como por los lazos de sangre que ya unían a los entonces reinantes Riurikovich con las dinastías imperiales romano-orientales, es que el Gran Príncipe se proclamó "César" que en ruso se pronuncia Tsar o Zar, y se proclamó que Moscú sería la "Tercera Roma", la ciudad ya estaba junto a un río, el Moskova, como el Tíber o el Cuerno de Oro, y se decidió extender a la ciudad hacia unas colinas, buscando 7 para asumir la identidad romana. Basilio III y después Iván IV "el Terrible" convirtieron a la capital rusa de una aldea de cabañas de madera en una ciudad con una arquitectura imperial, construyendo el actual Kremlin y la Catedral de San Basilio entre otros monumentos.

    Y adoptando el águila bicéfala, que salvo los 70 años en que el escudo fue sustituido por el no menos imperial escudo soviético, que en mucho es similar al gran escudo del Imperio Ruso adoptado por los Romanov:




    Ambos escudos forman círculos, en vez del águila bicéfala, representante del mundo, aparece el globo terráqueo con la hoz y el martillo superpuestos, en vez del estandarte real, la estrella roja de la Revolución, y en vez de los 15 escudos de las provincias imperiales, el lema del comunismo: "¡Proletarios del mundo, uníos!", en los 15 idiomas de cada una de esas provincias, después Repúblicas Soviéticas, en vez del escudo personal del apellido Romanov, el sol naciente, y en vez de las hojas de laurel y encino, las espigas de trigo: mismo mensaje, diferente símbolo.

    Pero ya llegando a EUA, los norteamericanos, al constituirse como un Estado Federal con el Congreso Constituyente de Filadelfia en 1787, se adoptó también un águila, pero, a fin de demostrar que se trataba de una Nación surgida en América, sin nexos con las potencias europeas e iniciaba una nueva Historia, eligieron, en vez del águila real, de presencia mundial, al águila calva, una especie propia del continente americano y de las latitudes en las que se encuentra EUA en forma exclusiva, por lo demás, el diseño del escudo se plasmó en la misma forma imperial de alas desplegadas:




    Como se ve, hay una "romanidad criolla" en el símbolo: es un águila en posición heráldica, pero con la salvedad de ser de una especie endémica del norte de América, es simple: el Imperio ahora tiene su base en otro continente.



    2.- El Katékhon:

    San Pablo, en la Segunda Carta a los Tesalonicenses, pronuncia uno de los pasajes más enigmáticos de toda la Biblia, aún más difícil de entender que el Apocalipsis:

    "Porque antes tiene que venir la apostasía y manifestarse el hombre impío, el Ser condenado a la perdición,
    2:4 el Adversario, el que se alza con soberbia contra todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de culto, hasta llegar a instalarse en el Templo de Dios, presentándose como si fuera Dios.
    2:5 ¿No recuerdan que cuando estuve con ustedes les decía estas cosas?
    2:6 Ya saben qué es lo que ahora lo retiene, para que no se manifieste sino a su debido tiempo.
    2:7 El misterio de la iniquidad ya está actuando. Sólo falta que desaparezca el que lo retiene,
    2:8 y entonces se manifestará el Impío, a quien el Señor Jesús destruirá con el aliento de su boca y aniquilará con el resplandor de su Venida."


    La mayoría de los biblistas, desde la época de los Padres de la Iglesia (s.II-V d.C.), concluyen que el apóstol se refiere aquí al Anticristo, y también acerca de aquello que lo retiene o evita su aparición, un obstáculo, en griego katékhon, para ellos, dicho obstáculo o impedimento es el propio Imperio Romano o la "romanidad" misma, este fue un tema que incluso obsesionó al gran escritor de Ciencia Ficción Philip K. Dick, quien tras su conversión al Catolicismo se dedicó al estudio de la Teología en forma aficionada y sin una buena guía, lo que además, combinado con su adicción a drogas alucinógenas contribuyó a volverlo muy paranóico acerca de un "Imperio Romano" existente en las sombras y vigilante que llegó a imaginarse.

    ¿Qué se entendería por "romanidad" entonces, porqué el Imperio frenaría la aparición del Anticristo? Porque el Anticristo representa la anarquía absoluta y la ruptura con el orden natural del cosmos, Roma en cambio tejió un sistema que si bien, no perfecto, llevó a término la lucha que desde el Neolítico las sociedades antiguas habían librado para crear un orden político funcional y que sirviese como un marco de referencia para la existencia del mundo y el desenvolvimiento del ser humano dentro de un marco social definido y claro, sin que esto dependiese de la voluntad de un déspota, como ocurría en los Imperios de Medio Oriente, o de fuerzas externas que controlaban toda su existencia sin que existiera libertad (la predestinación divina): en Roma en cambio, se daba la idea de la existencia de una Civitas Universalis, en la que intervenía la divinidad y los hombres, y en que estos habían participado activamente tanto en la construcción como en el funcionamiento del orden, por lo que el Imperio Romano era un reflejo mismo del orden del universo.

    No en balde, el emperador romano en su ceremonial llegó a adoptar todo un simbolismo y unos títulos que implicaban esto: el solio o dosel situado sobre el trono, simbolizaba la bóveda celeste, el orbe, que aparece desde los primeros césares, representa al globo terráqueo que descansa sobre su mano, ya a partir del siglo V se adopta una corona cerrada, como un casco, que simboliza que el es la fuente suprema de la autoridad, y entre sus títulos, heredados de los monarcas helenísticos, está el de Cosmocrator: "rector del universo".

    De esta forma, aunque el Imperio Romano desapareciese en el Occidente Mediterráneo en 476 d.C., y en el Oriente en 1453, los Estados Europeos, sus sucesores, buscaron mantener vivo ese orden: de ahí la base del Derecho Romano para las legislaciones occidentales y aunque el Common Law tuviese un origen diferente, terminó adoptando una terminología latina, e Inglaterra misma en la coronación de sus monarcas el ceremonial de la coronación de los emperadores orientales. En mucho, la idea inaugurada por Carlomagno de revivir al Imperio en Occidente tendría como razón el mantener existente al katékhon u obstáculo, a ese orden social que, con dos cabezas: el Papado y el Imperio, mantenía una estructura sólida y clara a la dimensión humana.

    Con la caída del Ancién Régime a finales del siglo XVIII, empezando precisamente con la Independencia de EUA, y la Revolución Francesa, esta concepción de que el "Rey es Emperador en su reino" y la construcción de pequeñas reproducciones locales del orden romano que comenzó en la Edad Media y culminó con el Absolutismo Monárquico (una perversión de dicho orden, mismo que nunca había tendido a ese despotismo, sí a un autoritarismo, pero nunca a colocar al príncipe por encima de la Ley) se vio rota. Como dice el polémico reverso del escudo norteamericano: Annuit Coeptis, Novus Ordo Seculorum (no voy a entrar aquí a las disquisiciones sobre el origen masónico de EUA, ni su papel como "preparación del camino del Anticristo" como alegan muchos) se buscó crear un nuevo orden, sin embargo, este nuevo orden se quería representar también como un retorno a Roma, pero no al Imperio, sino a la República, exaltando los valores cívicos y la participación de los romanos de esos tiempos, así como de los Griegos de la Epoca Clásica, olvidando que la República Romana solo fue un paso transitorio en el desarrollo de la gran potencia mediterránea.

    Quizá los norteamericanos, protestantes que se apegaban a la Biblia sin interpretación, pero conocedores de la idea de los Padres de la Iglesia sobre el misterio del Katékhon, quisieron mantener la romanidad en su país recién independizado, aunque el "Nuevo Orden Secular" del que hablan en el lema de su escudo, es en mucho lo contrario al orden romano: éste era integrador, el que propugnan los norteamericanos, inspirado en la Filosofía de la Ilustración, es disgregador e individualista, los romanos: objetivistas, los norteamericanos: subjetivistas, y contra el papel que los antiguos latinos daban a la divinidad, y a pesar de la mención en los billetes, el secularismo.



    3.- ¿A quién se parece más Washington, a Roma... o a Tenochtitlan?:

    Pero yendo más allá de los terrenos simbólicos, veamos si existen semejanzas entre Roma y EUA. Para empezar, es casi unánime el considerar a este último como un Imperio, pero no es así, el economista Niall Ferguson considera que Estados Unidos, en realidad, es un "imperio fallido" o incompleto. ¿Porqué? Porque lo que caracteriza principalmente a los imperios es el sometimiento directo sobre territorios y pueblos diversos. EUA no lo ha hecho; él mismo ha buscado aglutinar a esos pueblos diversos en su territorio pero por la migración, mas no ha incorporado sus territorios al propio. Así, EUA tuvo una etapa inicial de expansión territorial que abarcó el siglo XIX, con episodios violentos, como la Guerra contra México o el exterminio de los indígenas, pero estas conquistas, que terminaron con la adición de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, de las que únicamente conservó a la segunda, no tuvieron más que nada el carácter de búsqueda de un "espacio vital" al estilo de lo que planteaba Hitler para Alemania en Europa del Este; el territorio original de Estados Unidos, constreñido a la costa atlántica y la ribera oriental del Mississippi, tras la obtención de territorios originalmente dirigidos por los Británicos para Canadá al terminar la Guerra de Independencia, no era considerado suficiente para el desarrollo exitoso de la nueva nación, se requería de recursos naturales, y por ello la expedición científica de los famosos Lewis y Clarke, que sondearon las riquezas de los territorios occidentales norteamericanos y los vieron como capaces de sustentar el desarrollo industrial del nuevo país. Cabe decir, por otro lado, que los territorios continentales de EUA por si mismos alcanzan la extensión del Imperio Romano, salvo que el mismo es el núcleo nacional y no contiene pueblos que fueron conquistados y absorbidos, como sí ocurrió en el caso de Roma, en cuyo territorio habitaban pueblos célticos, grecolatinos, bereberes o semitas entre otros.Roma ejercía su dominio más sobre pueblos diversos, a los que unió, que sobre extensiones de tierra.

    Ferguson mismo nos dice que EUA se mutiló en sus capacidades imperiales: el crear un Estado en los ideales de Democracia y Libertad, o al menos, en su discurso, impedía tomar un derrotero que llevara a la conquista y absorción de otros territorios y pueblos, pese a tener la capacidad para ello y demostrarla, simplemente en las Guerras Mundiales, sobre todo en la Segunda: EUA bien hubiera podido anexarse todo Japón y buena parte de Europa misma sin haber encontrado oposición, pero en vez de ello, decidió reconstruirlos y hacer negocio con ellos, obligándolos a esos países a convertirse en sus aliados incondicionales en contra de su rival: Rusia, que sí mantenía una política imperial tradicional de conquista y absorción o sometimiento total de una serie de Estados, los satélites, que mantuvieron su independencia en forma nominal.

    Y es qué ¿cómo podía EUA construir un imperio colonial propiamente dicho al estilo británico, o emular la expansión ultramarina de España y Portugal si fue producto del primer proceso descolonizador? ¿Cómo conquistar otro territorio y hacerlo propio cuando fue Woodrow Wilson el que estableció como parte del Ius Cogens Internacional al principio de la Soberanía de los Pueblos, la No-Intervención salvo en casos humanitarios, y la ilicitud de las guerras de conquista? Además, una República Democrática y Representativa no juega bien con el hecho de administrar como metrópoli un imperio y dejar a otros in representación para la fijación de impuestos, como bien lo supieron ellos respecto del Parlamento y la Corte de Londres, aparte, el destino que se fijaron ellos era la difusión de los ideales políticos del Racionalismo Inglés y la Ilustración que les dieron origen, en cierta forma, debían contagiar de esa misma libertas que ellos tenían, era su "Destino Manifiesto" que se desprendía de la misma tesis calvinista de la predestinación.

    De esta manera, Estados Unidos se desmarca totalmente de Roma, lo mismo que en su ideal que impulsó sus conquistas: para Roma, era dotar al mundo de orden, para EUA, expandir los ideales de Democracia y Libertad individual... y en realidad, el hacer negocio... las intervenciones militares norteamericanas han sido guiadas por los intereses de sus corporaciones industriales y financieras, en cierta forma, existe más semejanza entre Washington y el gran rival de Roma: Cartago, con su expansionismo motivado por intereses mercantiles, o incluso, con los anteriores imperios americanos, como los Mexica o las otras civilizaciones del hoy altiplano central mexicano: estos, jamás constituyeron un imperio realmente unificado, sino que, debido a las limitantes en medios de transportación y comunicación, debieron constituir entidades bastante laxas estructuradas en el pago de tributos, la concesión de monopolios y privilegios comerciales a los mercaderes mexica de Tlatelolco (recuérdese que éstos tenían un acuerdo con el Gobierno Mexica de actuar hasta como espías, y si uno revisa la expansión de este último imperio mesoamericano, se verá que la misma siguió las rutas comerciales), proporcionar tropas a la alianza militar y el reconocimiento de una supremacía más bien nominal, aunque sujetos a la amenaza constante de ser atacados si había algún atisbo de rebelión.

    Este tipo de imperios es bastante débil y para mantenerse debe encontrarse en un estado de guerra permanente, y eso es lo que ha hecho EUA de 1945 a la fecha, o incluso desde 1919 tras la Primera Guerra Mundial: invade, establece un gobierno con "instituciones democráticas", financia la reconstrucción y se retira, o deja alguna pequeña base militar que servirá para mantener vigilancia sobre el sector o el área, pues tarde que temprano, el gobierno establecido en el país objeto de la invasión se convierte en enemigo de nueva cuenta y se necesita de una nueva invasión, o al vecino, para asegurar la estabilidad en el "aliado", esto lleva a la creación de unas fuerzas armadas inmensas y siempre en estado de alerta, se busca además que las mismas tengan capacidad para responder a cualquier acción hostil en cualquier parte del mundo en cualquier momento, y de ahí el desarrollo tecnológico del armamento, la construcción de grandes flotas de la armada de guerra y la fuerza aérea; como es de esperarse, los costos para la manutención de todo este aparato militar son elevadísimos, más cuando vemos que, por la propia naturaleza del "Imperio norteamericano", un estado como la Pax Romana, una Pax Americana es imposible, no puede darse, ya que la administración central, por así decirlo, no puede controlar, ni predecir la conducta futura de sus "aliados" que de pronto pueden convertirse en rivales, como ocurrió con el Irak de Saddam Hussein en 1991. Al igual que los Mexica, que celebraban las "Guerras Floridas" frecuentemente, tienen que librar guerras periódicamente para asegurar que los enemigos no se levanten ni se fortalezcan.

    Y lo que sucede es que la propia potencia que mantiene este imperio, se desgasta: la sangría de recursos y de vidas es constante, pero además, se va quedando solo, no tiene aliados firmes y se gana el odio del resto, ¿qué pasó con los Mexica? la llegada de Cortés fue un catalizador de los odios y la conquista española fue, en realidad, una rebelión masiva en contra de su poder. Al final, fue más decisiva para la derrota el enorme número de rebeldes y aliados indígenas del hispano que los caballos, armas de acero y cañones que éste traía consigo de Europa... Hoy en día, el antiamericanismo está alcanzando cotas ya rayanas en el racismo y el odio a muerte a las personas de nacionalidad estadounidense en muchas partes del mundo.

    Resulta sorprendente el símil, pero si se le piensa bien, tal parece que los norteamericanos son más sucesores de los Mexica que nosotros los mexicanos, al menos, sus esquemas imperiales se parecen mucho, uno fue limitado y condicionado por las carencias de medios de transporte y comunicación, el otro, se autolimitó ideológicamente desde el principio y se enfocó a fines sumamente pragmáticos y monetarios, los dos en realidad, distaron mucho de los logros de Roma en la estructuración de una verdadera administración y un orden imperiales propiamente dichos.



    4.- Estabilidad y Permanencia:



    El Imperio Romano, iniciado con la entronización de Augusto (a la izquierda) en 27 a.C. duró en Europa Occidental hasta el año 476 d.C. en que Rómulo Augusto es depuesto por el bárbaro Odoacro, esto nos da un total de 503 años, ahora, si consideramos que el Imperio no cayó realmente sino hasta la muerte de Constantino XI (abajo a la derecha) en la defensa de Constantinopla ante los Turcos en 1453, dado que del Julio-Claudio hasta el Paleólogo hay una sucesión ininterrumpida en el trono, tenemos que el Imperio duró, en realidad 1,480 años... nada mal, el Imperio Romano ha sido el sistema político más estable del hemisferio occidental, lo cual sin embargo, palidece ante el Imperio Chino, fundado en 221 a.C. y terminado en 1912 con el derrocamiento de Puyi y el inicio del turbulento periodo revolucionario que no concluiría sino hasta 1949 con la llegada de los Comunistas y la recuperación de estabilidad; la monarquía china, por tanto, duró 2,133 años sin apenas cambios y pese a que extranjeros como los Mongoles Yuan o los Manchurianos Quing ocuparon el trono.

    En el caso de Japón, si bien los Yamato se han mantenido en el Trono del Crisantemo desde el 660 a.C. hasta nuestros días, el sistema político nipón ha cambiado en numerosas ocasiones, oscilando del absolutismo monárquico al régimen militar del Shogún a la anarquía feudal y hoy en día a una monarquía constitucional y un régimen parlamentario, todos muy diferentes entre sí, por lo que no se puede decir que siga existiendo el mismo régimen pese a la familia que ha ostentado la dignidad imperial lo siga haciendo desde el origen, pero el rol y la actuación del Tenno ha cambiado a lo largo de la Historia.

    En el caso romano, tenemos 1,480 años de Imperio, a los que debemos sumar unos 500 años de República y 200 de Reino como Ciudad-Estado.

    Por contraste, EUA apenas tiene 232 años de existencia como Estado independiente, más 150-200 años de conquista y colonización de la costa atlántica norteamericana por los Ingleses, por lo que como Nación está en pañales, comparando, apenas estaría en los inicios de la República, sin embargo, EUA ha sido una de las potencias de más rápido crecimiento y empoderamiento, en mucho debido a la autodestrucción de los Estados Europeos más poderosos desde las Guerras Napoleónicas y las Dos Guerras Mundiales, la república norteamericana, entre tanto, aislada y lejana de este lado del océano, pudo crecer, gestionando además, exitosamente su única gran crisis: la Guerra Civil.Sin embargo, EUA nunca ha evolucionado de la República, --podríamos decir que la Epoca Colonial fue la Monarquía y con la Independencia pasaron a la etapa republicana, haciendo el símil con Roma-- sin que se haya avanzado a la construcción de un Imperio con la acumulación de poder en un magistrado, y aunque los últimos Presidentes han ejercido cada vez más poder, siguen limitados por el Poder Legislativo y la Judicatura y no colocados por encima de las instituciones como ocurrió en Roma, poniendo fin a los conflictos entre facciones senatoriales y entre cónsules.

    Quizá pudo darse el cambio a algo similar a un Imperio con el General Douglas McArthur durante la Guerra de Corea: muy probablemente, el victorioso militar de la II Guerra Mundial, ante las malas decisiones tomadas por el Presidente Truman, a quien veía como el hombre que le había entregado media Europa a Stalin planeó dar un golpe de Estado e implantar un régimen castrense necesario para afrontar la Guerra Fría, sin embargo, Truman, que si bien ha sido el Presidente con el más bajo nivel educativo y cultural que ha llegado al poder en EUA, y falto de luces en política exterior, era un zorro para el tráfico de influencias, la corrupción y las intrigas, medios con los que llegó al círculo cercano de Franklin D. Roosevelt, llegando a Vicepresidente, así que echó mano a todas estas malas mañas y con ellas logró restarle influencia y posibilidades al gran general, que es apodado incluso el César Americano.
    Pero este César del siglo XX no pudo contra su Pompeyo...

    Lo que es más, pasaron siglos para que el poderío romano decayera, incluso durante el periodo de las grandes crisis finales de la República, posteriores a la derrota de Cartago y la rebelión de Espartaco, era claro que Roma no tenía potencia rival, el Egipto de los Ptolomeos cayó con relativa facilidad, y el Imperio al ser instaurado por Octavio, no tuvo ya enemigos de nivel sino hasta fines del siglo II, cuando empieza la presión de Iránios y Germánicos a las fronteras, y aún así, pasó mucho tiempo para que pusieran realmente a tambalear al Imperio. Perdida la parte Occidental, el Imperio de Oriente, bajo Justiniano, bajo los Isáurios, los Macedonios y los Comneno logró salvarse de innumerables crisis y ser uno de los Estados más potentes del mundo, no entrando en decadencia sino hasta después de la toma de Constantinopla por los Cruzados en 1204, y todavía tuvo cierto lustre durante el siglo XIV, sobre todo en el terreno cultural.

    Estados Unidos, en cambio, no se convierte en una potencia emergente sino hasta derrotar a México en 1848, antes, era uno más de los países recién independizados del continente, tan débil que fue casi destruido por los Británicos en 1812, y visto con curiosidad por su sistema político, como lo hizo Tocqueville, quien pese a que generalmente se piensa lo contrario, en realidad distó de elogiar al régimen norteamericano, llegando a cuestionar los puntos débiles del sistema democrático y republicano y las contradicciones de su sociedad, por ese entonces, todavía muy inglesa.

    No es sino hasta después de la Guerra Civil que EUA también se convierte en una poderosa potencia industrial y ya a inicios del siglo XX tiene la industria más productiva y potente del planeta; así, se puede decir que EUA llega al apogeo de su poder a partir de 1919 con el fin de la Primera Guerra Mundial y el debilitamiento del Imperio Británico que empieza a desgajarse. A como vamos ahora, parece que el poderío norteamericano se apaga en pos de China en el terreno económico y por los acontecimientos que estamos viendo en Medio Oriente y América Latina, está cediendo protagonismo político a Rusia e Irán y al propio "Celeste Imperio". Curiosamente, esto pasa apenas dos décadas después de que EUA hubiese vencido a Rusia que había pasado 70 años experimentando con el comunismo, más esto no representó la caída del gigante eslavo, sino solo una derrota y el fracaso de una ideología que había asumido como bandera, resurgiendo ahora que está regresando a sus raíces. Hace 20 años, se hablaba de un orden unipolar y el nipo-americano Francis Fukuyama pregonaba que la Historia había terminado y ya no había nuevas páginas qué escribir

    De ser así, el esplendor o predominio norteamericano solo habrá durado unos 100 años, un suspiro apenas en la milenaria existencia de Roma o de China, e incluso menor al apogeo de las otras potencias occidentales como España, Francia e Inglaterra.



    5.- La Influencia Cultural: Romanidad Vs. American Way of Life


    Discutía con un amigo por el Facebook acerca de que el Rock & Roll y el Pop fueron géneros musicales que se impusieron a todo el mundo gracias al dominio de los medios de comunicación y al dinero de las corporaciones, como las disqueras, norteamericanas, lo cual es muy cierto; también el señalaba que aquello había terminado por empobrecer culturalmente al mundo, al imponer unos modelos y patrones al resto del mundo y que aquellos, --en este caso, músicos-- que no se apegaran a ellos estaban condenados a desaparecer o adaptarse. Y tiene razón.

    Ya Anthony Giddens hablaba de la McDonalización del mundo en la década de los 90 para referirse a la Globalizción, y hay muchos que dicen que la influencia cultural que ejerce EUA en el mundo es algo sin parangón en la Historia ni la forma en que influye sobre otros pueblos y culturas, algunos comparan esto con la Romanización ocurrida bajo el Imperio, pero quizá sea algo demasiado pronto para preverlo así.

    En primer lugar: erróneamente se compara a Estados Unidos que es sólo una parte de la Civilización Occidental con el Imperio Romano, que en sí mismo fue una civilización, nuestro vecino del norte es la última de una serie de potencias hegemónicas que han imperado sobre Occidente y más allá, que han sido, en este orden: España, Francia e Inglaterra antes que él; la realidad es que Occidente se parece más al Mundo Griego que a Roma por su fragmentación política; precisamente, Carlomagno y la idea del Imperio, o de la Respública Christiana medieval buscaron la unidad política de todo el orbe cristiano, lo cual no se logró, sino que la Civilización Occidental se caracterizaría por la formación de diversas identidades nacionales que culminaron en la creación de distintos Estados, identificados igualmente por diferentes lenguas y costumbres pero todos con un sustrato común compartido: la concepción racional griega, el sentido político romano, la moral y religión judeo-cristianas y el pragmatismo germano.

    En esa civilización, ocurrió como en el caso griego, multitud de entidades políticas compitieron entre sí por la supremacía y se turnaron en ella: en Grecia, podemos ver el predominio de Micenas, de la Jonia, de Atenas, Esparta, Tebas y finalmente Macedonia, y en la Epoca Helenística continuó esto con la lucha entre los grandes reinos de los Seleúcidas, los Ptolomeos, y los Antigónidas. Así nos ha pasado, EUA es el último en lograr la supremacía occidental.

    Así, lo que ha ocurrido en mucho es que el proceso de occidentalización empezó desde antes. Es cierto que EUA fue quien abrió a Japón al comercio mundial en el siglo XIX, pero las influencias que occidentalizaron a Japón no vinieron de América, sino de Europa, en específico de Alemania y de Inglaterra y lo mismo pasó con otras partes de Asia y Africa: en otros casos anteriores, Rusia había adoptado la vestimenta y costumbres europeas mucho antes, en el siglo XVII-XVIII por decreto de Pedro el Grande y tomándolos de Alemania, los Países Escandinavos, Holanda e Inglaterra. Turquía, también occidentalizada por decreto, adoptaría las influencias europeas también de Alemania, y Egipto, de Francia e Inglaterra.

    Y no solo se adoptaron los pantalones o las corbatas, en vez de túnicas, turbantes y kimonos, también el Derecho y gustos artísticos, cuando los norteamericanos se alzaron como primer potencia con las dos guerras mundiales, el terreno ya estaba bastante abonado y la occidentalización, avanzada.

    La realidad es que lo que ha influido en otros lados no es la alta cultura norteamericana, que la hay, aunque muchos no la vean: Hemingway, Faulkner, Hawthorne, Melville, Dickinson y Poe, entre otros, en la literatura, Pollock, O'Keeffe y otros en la pintura, Meyerber y Bernstein en la música o la cocina criolla de Nueva Orleans en la gastronomía, sino lo que ha influido son los aspectos lúdicos y comerciales de la misma: películas de acción, deportes profesionales, música jazz, rock y pop, comida chatarra, literatura barata de Best Seller tipo Dan Brown o Crepúsculo, etc. caricaturas, cómics y dibujos animados, y toda esta influencia quizá se ha magnificado y permanece gracias a los medios tecnológicos y de comunicación que existen hoy en día y que tienen mucho de su centro en EUA. Ciertamente, hay cuestiones culturales de neto origen anglosajón que se han adoptado en otras partes, como son las concepciones jurídicas subjetivas y la falta de un carácter científico del Common Law que han sido las que han propiciado la legalización del aborto, el "matrimonio" homosexual, la legalización o aceptación social del consumo de drogas, la eutanasia o hasta los "derechos" de los animales, todo ello por la falta de conceptos claros de "persona", "libertad", "orden público" y otros conceptos que en la tradición jurídica romano-canónica estaban claramente definidos y eran protegidos. Tal laxitud en la concepción del orden jurídico y su reducción a una mera costumbre y sujeta a su mutabilidad, el individualismo y el materialismo, así como la a veces puritana, a veces libertina ética protestante, junto con su pesimismo antropológico y angustia existencial, es la que ha llevado a su sociedad a tener una rápida descomposición, sobre todo desde la década de los 50: desintegración familiar, promiscuidad, vicios, pornografía, rebeldía juvenil, etc.

    Habría que preguntarnos entonces, qué pasará cuando EUA pierda el predominio y deje de ser el modelo a seguir, tanto en los terrenos políticos con el cada vez más claro fracaso de las Democracias, la incompatibilidad de su visión jurídica del Common Law subjetivista y relativista ante realidades muy ajenas a las de la Inglaterra medieval y la creciente influencia latina al interior de su país. Porque si bien EUA ha influido en el mundo, está a su vez recibiendo fuertes influencias de otros lados, que le están modificando también su esencia: EUA, de ser una Nación WASP, de blancos, anglosajones y protestantes, cada vez tiene una mayor presencia de católicos, conversos incluso entre los protestantes, un mayor peso de los afroamericanos --que han llegado al poder con Obama-- y una enorme presencia hispana que le está modificando el rostro.

    ¿Qué sucederá cuando alguna de las potencias emergentes, con visiones muy distintas del mundo, más conservadoras o más dogmáticas incluso que la angloamericana sea la imperante? Muy probablemente, lo que hoy se ve como avances o aportaciones de EUA a la Historia se desvanecerán y su influencia irá disminuyendo, pues sus bases son débiles y más si demuestran ser a la larga, perniciosos como el materialismo, la mercantilización y el individualismo desbocados que los norteamericanos practican.

    Hoy quizá estamos viendo el inicio de ello, en mucho, las reacciones ante el caso Snowden y la hipertrofia del poder militar estadounidense desde Bush y Obama están manifestando el hartazgo contra este predominio, y aunque no sea santo de mi devoción, la candidez de un Evo Morales refleja también el hartazgo ante la imposición de determinados moldes culturales.

    Como sea, EUA ha aportado cosas positivas como también ha aportado cosas negativas: la idea de libertad y dignidad personal, el fomento a la ciencia y la tecnología, instituciones educativas, etica de disciplina personal en el trabajo, reconocimiento a la excelencia y al mérito, y la búsqueda de un estándar material de vida digno para el ser humano, son cosas que sin duda, debemos emular y que quizá quedarán en la Historia como su legado, sin embargo, esto no es suficiente para considerar a los Norteamericanos como iguales o superiores o más trascendentes que los Romanos, no es así, Estados Unidos ha fallado al intentar formar una identidad nacional reconoscible, carece de raíces y fundamentos, y ha sido un simple experimento sociopolítico de aplicación de una ideología, como Rusia lo fue bajo los Bolcheviques, pero no una Nación natural ni tampoco tiene el afán o el objetivo de Roma de ser parte de algo trascendente, de algo que va más allá de la materia, por ello, está destinado a fracasar y no hay punto de comparación como para encontrar similitud entre la decadencia romana y la norteamericana.

    Lo triste es que EUA es el último eslabón en la cadena de potencias occidentales, no se ve que vaya a surgir una nueva potencia posteriormente en nuestro hemisferio y todas nuestras sociedades, en mayor o menor medida, en uno u otro aspecto, mostramos ya la misma descomposición que la sociedad norteamericana. Estados Unidos resume las virtudes y los vicios de Occidente, su caída, será la de todos nosotros, y después...

    La Historia continuará...



    ____________________


    Fuente:

    EL MUNDO SEGUN YORCH: LA ODIOSA Y MUY TRILLADA E INEXACTA COMPARACION: ESTADOS UNIDOS Y ROMA
    Última edición por Mexispano; 29/12/2015 a las 06:39
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    Re: La odiosa y muy trillada e inexacta comparación: Estados Unidos y Roma

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    11 de octubre de 2021

    LA CRISIS DE ESTADOS UNIDOS





    En el post anterior dije que EUA también va a pasar a la Historia como un fracaso, otro país inventado en este continente surgido de la colonización europea: española, británica y portuguesa --la presencia francesa, la verdad, fue marginal-- en el que, a partir de 1776 comenzaron a surgir países artificiales, empezando, precisamente con nuestro vecino del norte, el cual, muy probablemente fue concebido como un experimento social y político de la aplicación de las ideas de la Ilustración, quizá echado a andar por la masonería del Gran Oriente Francés, y a la vez, un proyecto borbónico que desató fuerzas o efectos que los propios Borbón no serían capaces de controlar y que les costaría la pérdida del trono francés y de los territorios americanos de España. A veces creo, y me parece que haya sido plausible, que lo que Jefferson, Franklin y demás buscaban era sólo amagar y presionar a la corona británica para obtener representación parlamentaria en Westminster, pero que fueron empujados a la independencia por España y Francia, ambos gobernados por la Casa de Borbón, deseosa de vengarse por las derrotas en la Guerra de los Siete Años... así se explicaría el famoso memorial del Conde de Aranda, en el que éste advertía a Carlos III de España sobre el Frankenstein que acababan de crear, al consumarse la independencia americana con el Tratado de París de 1783.

    Hoy, tras doscientos treinta y ocho años de aparente éxito, el experimento comienza a mostrar señales de peligro y deterioro, y de que siempre se ha sostenido sobre bases endebles cuyos crujidos ante los sismos que produce la Historia se escuchan cada vez más fuertes, anunciando la posibilidad de derrumbe.

    Muchos dirán que Estados Unidos de América es la más grande potencia jamás existente, pero esto no es cierto, la realidad es que es un Imperio fallido que jamás pudo consolidarse como tal, y cuyo crecimiento se debió no tanto a sus éxitos como a la debilidad y errores de las potencias europeas, que estuvieron muy preocupadas por sus rivalidades, dejando a EUA, junto al resto de América, un tanto olvidadas y en el aislamiento, interesaban únicamente como fuente de materias primas, como el algodón o el tabaco de Virginia y Georgia, o como deudor para la banca londinense, lo mismo que los vestigios del Imperio Español. Los primeros gobiernos norteamericanos, motivados por la creencia fanática derivada de las doctrinas calvinistas, en el Destino Manifiesto, sin embargo, no dejaron de creer que el nuevo país que habían creado estaba llamado a ser algo nuevo y a tener un futuro maravilloso como "pueblo elegido" para extender los ideales de Democracia y Libertad... concebidos desde la perspectiva --liberticida en realidad-- del protestantismo más irracional, sentimental, puritano y angustiante.

    Sin embargo, las élites norteamericanas, conformadas por descendientes de segundones de la nobleza británica sin fortuna, que en América encontraron la manera de enriquecerse rápidamente, o refugio para las extravagantes sectas derivadas de los múltiples cismas sufridos por el Anglicanismo, el Luteranismo y el Calvinismo en su caos teológico, fueron más inteligentes de lo que serían las élites criollas hispanoamericanas cuarenta años después, y decidieron no matarse entre ellos --de momento, eso lo dejarían para 1860-- por modelos de país o por el poder en bruto, fijaron las reglas del juego: la Constitución de Filadelfia de 1787 y las aceptaron; finalmente, el chiste era crear un sistema que aplicara las ideas de la Ilustración, que estableciese una república en vez de la monarquía británica, pero que, en esencia, dejara las cosas como estaban... finalmente al día de hoy, existen dos apellidos en la política norteamericana ya presentes desde los primeros asentamientos en Nueva Inglaterra: Clinton y Bush, que siempre se han mantenido en la cúspide de la pirámide.

    De igual manera, e impulsados por esa idea fanática religiosa puritana del Destino Manifiesto, es que buscaron una expansión territorial a expensas del México recién independizado y posesiones británicas que le fueron vendidas por una corona británica que nunca comprendió a cabalidad la riqueza que podía tener en sus posesiones en Norteamérica sino hasta más tarde, o Francia, con un Napoleón para el que la Louisiana era sólo un terreno baldío y España que le vendió la Florida necesitada de recursos tras haber sido vapuleada por la ocupación de las fuerzas de Bonaparte. Y al final, la adquisición de Alaska, por la venta hecha por Alejandro II, algo que casi un siglo más tarde Stalin recriminaría, pues aquello hubiera representado la victoria en la Guerra Fría.

    Pero tras esas adquisiciones territoriales, Estados Unidos dejó de buscar la expansión territorial; cierto, vino la Guerra contra España en 1898, que tuvo como principal objetivo sacar definitivamente a España de América y evitar que una potencia europea siguiera con influencia en su patio trasero. Cuba se independizó bajo su égida, aunque luego no podría evitar que se convirtiese en un enemigo con el que tiene una extraña relación, porque le ha dejado vivir, como ya lo he platicado antes aquí, en su vecindad e influir en el contenido y quizá hasta en su interior a través de la Izquierda. Filipinas sería un protectorado que obtendría la independencia tras la Segunda Guerra Mundial bajo el dictador Ferdinando Marcos y su extravagante esposa Imelda, tras ver destruida su identidad hispana, y Puerto Rico se mantendría adherido en una situación extraña como "Estado Libre Asociado".

    Posteriormente, Estados Unidos ha intervenido en multitud de conflictos, pero en realidad, no ha ganado ninguno por sí mismo y ninguno ha refrendado realmente un carácter genuinamente imperial, como si lo tuvo Inglaterra, España o incluso Francia o Portugal, en el pasado, vamos:


    - En la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos intervino del lado de los aliados en contra de Alemania tras descubrirse el "telegrama Zimmerman" con el que se prometía a México, de parte del Kaiser la recuperación de sus territorios perdidos en 1847 a cambio de que atacara a EUA; realmente, la postura era suicida, y hasta estúpida de parte de los alemanes, tomando en cuenta que México estaba inmerso entre 1916 y 1917 en una guerra civil en que Carranza, si bien era el caudillo más fuerte, aún no podía contar con estabilidad y consolidar su Gobierno, con todo y un Constituyente en marcha. No era un peligro serio; EUA interviene como parte del negocio que ya llevaba a cabo de financiar y proveer a los aliados, la entrada en la guerra fue muy tardía, pues sus tropas no llegaron al frente occidental sino hasta ya empezado el año 1918, y si bien constituyeron refuerzos importantes, la derrota del ejército del Segundo Reich se debió más a su agotamiento y a las malas decisiones de su alto mando que al empuje del --por demás poco capaz, pues anteriormente no pudo capturar a un bandolero como Villa-- General Pershing y sus tropas.

    - En la segunda Guerra Mundial, y pese a la propaganda, la victoria del bando aliado sobre la Alemania Nazi se debió al sacrificio inmenso de la Unión Soviética, mismo que ciertamente, contó con el apoyo financiero y de materiales de EUA, quien sí llevó el peso de la contienda en el Pacífico contra Japón, pero que en el frente norafricano y europeo tuvo en realidad un peso secundario, el frente occidental sirvió de distractor para que la aplanadora rusa pudiese empujar a la Wehrmacht hasta Berlín; norteamericanos y británicos se empantanaron tras el desastre de Market Garden y las Ardenas, además de la absurda orden de frenar a Patton, el general más hábil de las armas americanas que más tarde sería al parecer asesinado para que no generase problemas con Moscú y no fuese rival político para el general de oficina Eisenhower.

    - Corea terminó en un humillante empate porque el Presidente Truman, un hombre inculto, de pocas luces, corrupto y mediocre, frenó a McArthur, un genio militar pero que era incómodo igualmente para la Clase Política Norteamericana, además de que quiso evitar un conflicto contra la Rusia de Stalin por invadir a China, recientemente conquistada por Mao, como lo proponía el gran general.

    - Vietnam, ni se diga, una guerra innecesaria por creer que el movimiento nacionalista de Ho Chi Minh sería desde el principio comunista; a pesar de los repetidos intentos de Ho por ser reconocido como aliado de EUA, desde la década de 1920, los norteamericanos, para evitar verse enfrentados a Francia, tomaron la batuta de estos y se vieron envueltos en una guerra brutal y sangrienta que fueron incapaces de ganar, golpeados por la propia Izquierda norteamericana en la farándula --Jane Fonda-- y en las universidades, terminó con la retirada humillante de Saigón y posteriormente, la tan ansiada alianza entre Vietnam y EUA ante un peligro común: China.

    - Pese al mensaje de difundir el respeto a la Democracia y los derechos humanos, EUA aceptó aliarse y hacerse de la vista gorda con dictaduras siempre y cuando éstas le permitiesen contrarrestar los avances del Comunismo, incluso, fomentando el Islamismo Wahabita-Salafista, como lo hemos dicho, y qué decir de los regímenes militares en Hispanoamérica; aún así, apoyó a Fidel Castro en Cuba quien después cambió de bando e hizo migas con Moscú, para luego ser incapaz de frenar la influencia del régimen isleño en el continente.


    Estos son algunos ejemplos de cómo EUA no consolidó una verdadera dominación imperial sobre el mundo, en mucho, porque ideológicamente desde el principio no podía convertirse en un imperio cuando surgió de una rebelión contra otro imperio; pero también, por la visión mercantilista y los intereses financieros e industriales que han dominado su política: la guerra es un negocio, y es mejor mantener vivos los posibles conflictos con la conversión de aliados en enemigos y viceversa para nutrir a las empresas y bancos proveedores de armas y recursos para las aventuras bélicas, dándole cada vez más un poder mayor a estas entidades e intereses privados que finalmente, se han ido contra el propio Estado.

    Porque quizá donde más se aprecia la crisis es al interior: la idea de querer fundar un "mundo nuevo", la "ciudad en la colina", o la "nueva Jerusalén", llevó a los norteamericanos a rechazar la herencia cultural británica, crearon una especie de cultura similar a un recipiente genérico, un tupperware, en el que todo cabe, sustentada en meros conceptos políticos y económicos: Democracia, Libertad, Capitalismo, al verse dueños, tras la derrota mexicana, de un inmenso territorio, y por sus prejuicios protestantes que generaron o justificaron el racismo, sin contar con la población anglosajona necesaria para ocuparlo, rechazaron integrar a los indígenas a la nación, y abrieron la puerta a la inmigración masiva, además de depender de mano de obra esclava de los africanos. Sin embargo, las diferentes comunidades étnicas no se integraron ni mezclaron casi, no ocurrió un fenómeno de mestizaje, ni ocurre en la actualidad, como sí ocurrió al sur del Río Bravo. La migración y la adopción de logros de otros lados alimentó ciertamente el desarrollo de la ciencia, la técnica y la educación en EUA, pensemos por ejemplo, en la carrera espacial y la conquista de la Luna, finalmente fue la obra de un alemán: Werner Von Braun, y la tecnología tomada del Tercer Reich, que colaboró con los norteamericanos a cambio de, hay que decirlo: impunidad por posibles crímenes de guerra.

    Como resultado, no se generó una verdadera identidad nacional, en un país que ni siquiera tiene un nombre propio que identifique su Historia, su origen o sus raíces, sino que es una genérica referencia a su régimen político y cuyos habitantes, sólo tienen como referencia geográfica la del continente, por lo que para referirse a su país tienen que llamarle America, al no tener otra manera de decirle sin recitar el largo nombre oficial y sólo así darse un gentilicio que los refiera a un lugar.

    El Puritanismo degeneró en el Progresismo, que lo mismo que el primero, desea construir la utopía de una sociedad perfecta y pura, en la que todos sean incluidos y no haya ofensas para nadie, en que todos los defectos y errores no sean perdonados, porque son contrarios a la pureza, por eso, se derriban monumentos a Colón o a Washington por haber sido esclavistas y no haber pensado como en el siglo XXI viviendo en los siglos XV o XVIII; a lo que se añade la llamada Generación de Cristal, formada en el bienestar de décadas y que no resiste las mínimas presiones o dificultades, y que actúa bajo una concepción voluntarista y sentimental, que no acepta la realidad y ha convertido en tema principal, la identidad sexual, los fetichismos, perversiones y en general, los gustos de alcoba se convierten en temas centrales y definitorios de la persona, impulsados por una mentalidad antinatalista y Malthusiana que busca la reducción de la población para optimizar los recursos para producir innumerables chácharas para sostener una economía basada en el consumo.

    Lo que hemos visto desde marzo de 2020 ha sido una serie de acontecimientos cuyo impacto irá más allá de estos años. Sin duda, estamos ante un punto de inflexión de la Historia; como lo he mencionado, la evidente derrota de EUA en Afganistán --porque eso es, es una derrota en toda la regla-- es sólo uno de los síntomas de la crisis que está cimbrando a nuestro vecino del norte, crisis que se ha venido gestando, precisamente desde hace veinte años y que finalmente, ha terminado por estallar ante la suma de varios factores:


    - El auge de las ideologías progresistas y los movimientos identitarios.

    - El accidentado final del Gobierno de Donald Trump, mismo que puso en evidencia la fractura interna en la sociedad norteamericana, de un lado, unas élites financiera, tecnológica, burocrática y de las comunicaciones/espectáculos, que han abrazado el credo progresista contra una clase media mayormente conservadora, así como la división entre el Estados Unidos urbano y "liberal" de ambas costas y el centro rural y conservador.

    - El conflicto electoral que sembró serias dudas respecto al sistema democrático y constitucional estadounidense y que llegó a su punto álgido con la toma por manifestantes del Capitolio en Washington, D.C., el 06 de enero último.

    - La pandemia del COVID, que se ha convertido en la principal bandera para todos los conflictos políticos internos en EUA.

    - La crisis migratoria en la frontera sur y la incapacidad de plantear una respuesta ante el ascenso de la Izquierda al sur del Río Bravo, ni ante la posibilidad de quiebre del régimen comunista cubano.

    - La competencia económica china, y la injerencia política de Arabia Saudita de la que hablé en un post anterior.

    - La derrota en Afganistán, que derrumba definitivamente el mito de la supremacía militar norteamericana y parece poner punto final a su intervencionismo en el exterior.

    - La crisis de confianza entre EUA y sus aliados de la OTAN, evidenciado con el conflicto de los submarinos australianos que acaba de estallar con Francia.

    - La aparente realización de un golpe de Estado en la sombra efectuado por la cúpula militar norteamericana en contra de Trump, con la "bendición" de Pekín, según todo lo indica.


    Perdonarán muchos de ustedes mis lectores que estos últimos posts me haya dedicado a tratar el tema de Estados Unidos de América, pero es que a nivel internacional no hay nada más importante que esta crisis que estamos viendo, ya que, al ser hasta ahora la república del norte la principal potencia mundial, lo que ocurra respecto a ella repercutirá en todo el mundo, principalmente en la Civilización Occidental, y por supuesto, en México; de hecho, hemos empezado a ver las consecuencias de la debilidad y de lo errático de la política seguida por la Administración que encabezan Joe Biden y Kamala Harris.

    Y la verdad, el panorama no luce alentador para nadie.

    En EUA se está dando una polarización política cada vez mayor y una división en la sociedad muy peligrosa para la unidad nacional. Es un proceso que inició bajo Obama, quien, lejos de simbolizar una reconciliación interna entre la población anglosajona y la de origen africano, que en el pasado, durante la etapa colonial y los primeros ochenta años de vida independiente fuera sometida a la esclavitud y luego a un régimen de discriminación y segregación racial por otros cien años en buena parte del país, reabrió las heridas y contaminó la vida política y social del país con el discurso de la Izquierda de luchas entre opresores y oprimidos, reivindicaciones artificiales e identidades, que han dividido y fragmentado, y llenado de odio el ambiente, y todo con la simple finalidad del lucro político para el Partido Demócrata.

    Trump por su parte, alentó aún más la división erigiéndose en el discurso --y poco en los hechos, salvo su postura pro-vida-- como quien reivindicaba al clasemediero norteamericano (de todas las etnias y no solamente al WASP) contra las élites mezquinas, a quienes en realidad no tocó ni un pelo; y si bien, por un lado, el neoyorkino atizó una campaña viral en Internet sustentada en teorías de la conspiración a través de ese movimiento llamado Q-Anon, las élites respondieron mediante los medios masivos demonizando al entonces mandatario al que no se bajaba de todas las fobias ni dejaba de achacársele tendencias autoritarias.

    Sin embargo, la figura de Biden en la Casa Blanca parece ser todo aquello que le achacaban al magnate convertido en político. El otrora Vicepresidente con Obama ha resultado --cosa curiosa-- muy similar a lo que es Andrés Manuel López Obrador en México, a quien, aparentemente, no considera bien. Ambos mandatarios aparentan cierta senilidad, pero en realidad resultan ser dos adictos al poder, que buscaron siempre la primera magistratura hasta obtenerla ya siendo ancianos, con discursos en pro de la honestidad, pero plagados de mentiras y realidades corruptas y oscuras, que reaccionan con ira, descalificaciones sarcásticas e incendiarias a los opositores y críticos, y han desplegado una pasmosa ineptitud en el ejercicio del poder presidencial, cada uno en su contexto; de súbito, los dos países más importantes de Norteamérica se encuentran gobernados por dos viejos veteranos de la política partidista, izquierdistas recalcitrantes, pero sobre todo, que ven al poder como un fin, pero no como un medio para lograr el bien común, sino sólo para el enaltecimiento de su ego y el engrosamiento de sus fortunas personales y las de sus familiares.

    Sus planteamientos para el combate del coronavirus, como es la obligatoriedad de la vacunación, el señalar que los patrones despidan a los trabajadores no vacunados, y sus ataques a los gobernadores republicanos, como Ron de Santis del estado de Florida, por ejemplo, muestran una vena autoritaria que Trump jamás llegó a tener, así como una intención de invadir la esfera de la autonomía de los estados, esencia del sistema federal y lo que es más, derechos fundamentales, como la autonomía de la voluntad de las personas, un pilar del sistema norteamericano.

    Si en los primeros meses del Gobierno de Biden, ante sus constantes dislates que hacen sospechar de que padece de sus facultades cognitivas, se hablaba de la "Administración Biden-Harris", sin embargo, la Vicepresidente cada vez más decepciona a propios y extraños, desde que ante la crisis migratoria, Biden le nombró encargada de la situación en la frontera, la californiana se ha comportado igualmente de manera errática, y en las entrevistas siempre termina carcajeándose nerviosamente, para ahora desaparecer ante la debacle afgana, y una total inacción ante la situación fronteriza, la cual parece estar siendo orquestada por carteles del narcotráfico y trata de personas ante la impotencia de los dos seniles mandatarios a ambos lados del Río Bravo, mientras se multiplicaban las denuncias de antiguos empleados en contra de la californiana, que la señalan como iracunda, que emplea el acoso laboral y el despotismo para con su equipo de trabajo, así como tener una carrera inflada por sus relaciones personales y conectes, sin más méritos que el ser mujer y ser descendiente de inmigrantes.

    Lo que más impacta quizá sea la verdadera catástrofe que se encuentra en la jefatura de las fuerzas armadas (teóricamente) más potentes del mundo. La verdad es que han incurrido en verdadera traición, con la confesión hecha por el Jefe del Estado Mayor Conjunto, el General Milley, hecha al periodista (y activista de Izquierdas) Bob Woodward, de que, al ser un opositor a Trump y temer que éste iniciara una agresión contra China, se comunicó con el alto mando chino para tranquilizarlos, en el sentido que, de existir algún posible ataque contra el Celeste Imperio, él mismo les avisaría con tiempo para que estuvieran preparados...

    Ante todo esto, hay que señalar que lo que principalmente está provocando el quiebre de Estados Unidos es la cada vez mayor brecha existente entre las dos posturas ideológicas que se enfrentan; si uno ve o lee los comentarios de representantes del conservadurismo norteamericano, como a Tucker Carlson de Fox News, o a Ben Shapiro y Matt Walsh de Daily Wire, es que ellos se ciñen a la letra a la doctrina del destino manifiesto y al excepcionalismo norteamericano, una creencia romántica de Estados Unidos como el "mejor país del mundo", a la que se contrapone la visión de la Izquierda Norteamericana extrema, como Black Lives Matter o Antifa, y que incluso comparten muchos hispanistas que predican el antiamericanismo: una verdadera "leyenda negra" que plantea que EUA se encuentra "maldito" desde su origen por el "racismo sistémico".

    Pero vamos, ni tanto de un lado, ni del otro. Hay que reconocer, por un lado, que la Izquierda norteamericana ha hecho algo bueno en cuanto a abrir espacio a la autocrítica de Estados Unidos tanto por lo que ve a sus reales y graves problemas internos, como respecto a sus políticas al exterior, realmente agresivas e imperialistas, además de fallidas; hace unos años, causó cierta polémica la escena de una serie de TV con el actor Jeff Daniels en la que éste, interpretando a un periodista que da una conferencia a estudiantes universitarios en la que señalaba que EUA no era el mejor país del mundo, ni el más democrático, ni el de mayor bienestar del mundo, y es cierto; países como Japón, Suiza, Austria o Nueva Zelanda cuentan con un mejor nivel de vida que EUA, y son bastante democráticos. En julio pasado, causó polémica un número del cómic del Capitán América, en el que el patriótico personaje de Marvel reconocía que el American Dream no era más que un mito, desmentido por la dura realidad que muchos norteamericanos viven y el desengaño de muchos inmigrantes al llegar a la "tierra de las oportunidades" y enfrentar pobreza, desempleo, crimen y discriminación, lo cual también es cierto.

    En este sentido, resulta curiosa la postura cada vez más sensata que ha venido adoptando en el último año el comediante Bill Maher, que si bien es un ateo recalcitrante y crítico de la moral tradicional cristiana, cada vez aparece más abierto de manera inteligente a ella, así como cada vez más se distancia de la Izquierda Progresista y su discurso extremo: señala cómo EUA no es un país perfecto, y ninguno lo es, y tiene muchos y muy serios problemas sociales, económicos y políticos, como cualquier otro, y que ideas tales como el destino manifiesto, excepcionalismo norteamericano y american dream, por supuesto que son mitos, mismos que han sido necesarios para impulsar el patriotismo y la lealtad a una serie de ideales identificados con el país y estimular la integración de las oleadas migratorias llegadas a EUA; pero que también, los problemas existentes no son tan graves como para decir que se trata de un país monstruoso o de una sociedad cruel e infernal, como la Izquierda predica en su mensaje enfocado en la necesidad de una transformación; los inmigrantes, llegan a EUA no porque crean que sea el paraíso en la Tierra, sino porque a comparación de los lugares horrendos de donde salen, es un lugar mucho mejor, y en el que sí existen más y mejores oportunidades de una vida mejor. Como el propio Maher lo señala, quizá no haya imagen que mejor ilustre esto que ver a afganos desesperados entregar a soldados gringos a sus bebés, pidiéndoles que los traigan a este continente, porque consideran que en EUA tendrán oportunidades de crecer y desarrollarse, lo cual los Talibán están truncando en su propia tierra... una imagen poderosa sin duda:





    EUA ha cometido enormes crímenes en su Historia, le arrebató injustamente, a México, la mitad de su territorio, por ejemplo, y arrojó dos bombas atómicas a Japón; país que tampoco fue un ejemplo de ética y de respeto al Derecho Internacional con sus vecinos, pero también es claro que ha intentado ser un Imperio Generador, y no solo un depredador: el Plan Marshall y la reconstrucción de Japón tras la Segunda Guerra Mundial así lo demostraron, y en mucho es posible que el establecer regímenes democráticos en países invadidos haya sido una verdadera convicción, más allá de intereses mezquinos de sus élites; quizá no le ha salido bien del todo, y sólo España logró triunfar en el proceso de creación de naciones modernas tras la Conquista en el siglo XVI, decididamente, Estados Unidos ha fracasado como Imperio, pero lo ha intentado.

    Y es que nos guste o no, EUA es la cabeza de Occidente; los modelos alternativos al propuesto por los gringos con todo y sus defectos son: el despotismo ruso, la tenebrosa teocracia islámica sunnita-wahabita de los sauditas o la república islámica chiíta, nacionalista y expansionista de los iránios, el totalitarismo del Partido Comunista Chino o las narcodictaduras cubana y venezolana... Ustedes dirán, qué es preferible.




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    EL MUNDO SEGUN YORCH: LA CRISIS DE ESTADOS UNIDOS

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