Diez pueblos de Sevilla con encanto
La mayoría de los sevillanos mira a la costa. Pero no está mal virar la brújula tierra adentro para apostar a pueblo ganador. Aquí algunas pruebas.
Carmona
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Un paseo por las murallas de Carmona nunca defrauda
El primer punto a favor de Carmona (muy a tener en cuenta para los más perezosos) es su cercanía a la capital. Sólo 30 kilómetros lo separan de Sevilla. Lo cual quiere decir que en un periquete está usted en la plaza de San Fernando, contemplando el antiguo Ayuntamiento y deleitándose con sus muchas casas de estilo mudéjar y renacentista.
Carmona bien merece un paseo. Y dos. Nunca defraudan sus murallas, el Alcázar de Arriba y la Puerta de Marchena. Tampoco, el Alcázar de la Puerta de Sevilla. Se quedará con ganas de volver: las iglesias de Santiago, San Blas, San Felipe… No se abarcan en un solo día. Pare en el Parador Alcázar del Rey don Pedro, y en la Necrópolis romana.
Marchena
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La iglesia de San Juan Bautista de Marchena acoge el museo de Zurbarán
Bienvenidos a la campiña; a una tierra fértil en la que el olivar es el rey. Raíz del flamenco, muy golosa para los buscadores de arte: atentos los sentidos, que Marchena fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1966. Tome nota: la iglesia de San Juan Bautista alberga el museo de Zurbarán.
Por esto, ya sería imprescindible. Solo que alberga además esculturas de Alonso Cano. Inclúyalo en su ruta junto al Arco de la Rosa (Puerta de Sevilla). Y la iglesia de Santa María de la Mota; la de San Agustín; la de San Sebastián… Es un suma y sigue de escalas, con regusto a dulce de las monjitas de Santa María y San Andrés.
Osuna
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Además de universitaria, Osuna es un referente del turismo deportivo
«Naturalmente histórica», le aguarda con sus ases bajo la repapalilla (o sea, su tortillita de bacalao): los museos de la Colegiata y del monasterio de La Encarnación. Y haga hambre, que Osuna conquista (también) por el estómago: la ardoria, el cocido ursaonés y las gachas de San Arcadio son bocados obligados.
¿Con ganas de más… o de bajar el almuerzo? Le esperan el Museo de Osuna y el museo arqueológico Torre del Agua. La universitaria Osuna late con el senderismo, la pesca de carpas en el pantano del río Corbones o los paseos a caballo. ¿Había pensado en un fin de semana de turismo rural en Osuna? Ahí se lo dejamos.
Estepa
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Estepa cuenta con un espléndido centro histórico
Asómese al «balcón de Andalucía», que el único vértigo que sufrirá será el de tanto encanto reunido. Ríndase a su aceite de oliva con denominación de origen de Estepa, que no es un marchamo que abunde, y también a sus polvorones. Eso, obligatorio. Sus amigos no le perdonarían que regresara a casa con las manos vacías.
Declarado en 1965 conjunto histórico-artístico, le brinda un paseo delicioso en el que debiera incluir la torre del Homenaje y el propio recinto amurallado del Alcázar (siglo XV); la iglesia parroquial de Santa María de la Asunción; las iglesias de San Sebastián, del Carmen y de Nuestra Señora de los Remedios; el convento de Santa Clara, el de San Francisco, la casa-palacio de los marqueses de Cerverales y la torre de la Victoria.
Écija
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Écija, conocida como «la ciudad del sol»
Écija tiene tres etiquetas: «ciudad del sol», «ciudad de las torres» y, cómo no, «sartén de Andalucía». La Iglesia y la aristocracia dieron esplendor a Écija en la Edad Moderna. De modo que se impone una ruta por los conventos y los palacios en busca de esas huellas.
En el primer periplo, los conventos de las Teresas, Descalzos, Marroquíes, Florentinas, Santa Inés y Santo Domingo. En el segundo, los palacios de Cárdenas, Palma, Valdehermoso, Peñaflor, Santaella y Benamejí. Para reponer fuerzas, la sopa de gato. Elaborada evidentemente con… pimientos, tomates, migas de pan, ajo y agua.
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