Teóricamente el régimen liberal-progresista tiene en la libertad de expresión y en el pluralismo ideológico uno de los fundamentos básicos. Sin embargo, en Francia, la cuna de dicho régimen, se está imponiendo el pensamiento único, el totalitarismo y el terror. Dos representantes del pueblo francés, M. Gollnisch, profesor de la Universidad de Lyon, y miembro electo del Frente Nacional y Christian Vanneste, profesor de filosofía y miembro electo por la UMP, están siendo sometidos a procesos judiciales sólo por expresar su opinión: El primero dijo que “pertenece a los historiadores discutir la existencia de cámaras de gas” y el segundo, con motivo de la fiesta de las madres dijo que “en todas las sociedades, el incesto y la homosexualidad se han considerado antinaturales [...]; si la homosexualidad se convirtiera en un fenómeno universal, sería una amenaza para la Humanidad”.
Se puede estar o no de acuerdo, pero el neo-totalitarismo liberal-progresista no cree en eso de “estar o no de acuerdo”, del pluralismo ideológico, de la libertad de expresión, del relativismo... Y nunca han creído en ello, simplemente lo han utilizado de manera plañidera para hacer con el poder. Y una vez lo tienen, crean una nueva Inquisición laico-progre, una nueva Gestapo-Cheka, como es la Alta Autoridad para la lucha contra la Discriminación y por la Igualdad (¿pero se puede ser tan hipócrita, en un país donde se ha impuesto la Ley del velo que, recordemos, también afecta a los cristianos?), y envían a los nuevos “herejes” a tribunales penales para que castiguen su “herejía”.
Sin embargo, el pueblo francés no se acobarda ante la hipócrita y arbitraria represión progre-liberal: Las últimas encuestas recogen un sensible avance del Frente Nacional y es casi seguro que pasará a la segunda vuelta en las próximas elecciones presidenciales.
Los políticos, empresarios, periodistas, etc. con sus puercos intereses (conseguir unos pocos votos más o mano de obra barata y consumidores dejando entrar miles de extranjeros), están gestando una de las mayores catástrofes para Europa: los europeos desapareceremos en silencio. Personalmente, prefiero alzar la voz, como ya han hecho más de cinco mil jóvenes australianos que la semana pasada se rebelaron porque se niegan a desaparecer en silencio.
Teniendo en cuenta la mentalidad neo-totalitaria del régimen liberal-progresista no sería de extrañar que los metieran a todos en un campo de concentración-reeducación.
¡¡¡¡¡ REVUELTA !!!!!
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