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Tema: Las Españas. Esplendor y decadencia del Imperio heredado por Felipe II.

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    Las Españas. Esplendor y decadencia del Imperio heredado por Felipe II.

    Las Españas. Esplendor y decadencia del Imperio heredado por Felipe II.


    El contexto histórico del barroco español.

    El Siglo de Oro transcurre a partir del momento de mayor empuje histórico de la España recién surgida como un Estado unificado, a partir de la Reconquista y la unificación de las coronas de Castilla y León, enriquecida con el reciente descubrimiento de “las Indias” y empeñada en la titánica tarea de su colonización; hasta el comienzo de su decadencia.



    Unificada bajo el imperio de los Reyes Católicos y regida ulteriormente por soberanos firmemente defensores de la Fé , a partir del surgimiento de la Reforma , España se concentra en la lucha contra el separatismo religioso. Se convierte en paladín de la evangelización del nuevo continente americano, al tiempo que, en su ámbito interno, se mantiene el espíritu de la religión católica tradicional, mediante una censura intensa y rígida; respaldada en la institución de la Inquisición española, llamada “El Santo Oficio” frecuentemente mencionada en las obras literarias de esta época.

    Pero, al mismo tiempo, la situación social interna se caracterizó por la existencia de grandes diferencias entre ricos y pobres. El afianzamiento del sistema monárquico aparejó un fortalecimiento del régimen nobiliario - los “grandes de España” - en tanto que el sistema del mayorazgo expulsaba de su núcleo a los “segundones”, excluidos de la sucesión y librados a la carrera eclesiástica o militar, o a la búsqueda de éxito en la aventura americana.

    La expulsión de los moros y los judíos luego de la Reconquista , introdujo también un factor negativo en el orden económico tanto como en el demográfico; que se vio agravado por los efectos de la peste y las hambrunas. Junto a ello, la falsa riqueza producida por el mercantilismo, solventada por los metales preciosos aportados por América, dio lugar al surgimiento de una gran cantidad de menesterosos, marginados de la vida económica, que dieron origen al prototipo social y cultural del “pícaro”.

    Poco a poco, el Imperio Español se fue convirtiendo en una potencia de segundo orden; frente al surgimiento de Inglaterra y Francia, que desarrollan sus economías reales y terminan quedándose también con los metales preciosos. España ingresó paulatinamente en una grave crisis política y militar. En particular Francia, aprovechó la creciente debilidad militar española para expandirse sobre los territorios europeos españoles no peninsulares.

    La decadencia militar y política del Imperio Español se inició con la derrota de la Armada Invencible (1588), y continuó con la sufrida por su infantería en la batalla de Rocroi , en Francia, el 19 de mayo de 1643, que puso fin a la Guerra de los Treinta Años en la Paz de Westfalia de 1648 y en el Tratado de los Pirineos de 1659; y se prolongó al ingresar el Siglo XVIII, con la Guerra de

    En ese contexto, la cultura barroca resulta ser en buena medida reflejo de esas circunstancias conformadas por la decadencia, la crisis, el malestar social, las tensiones religiosas y una resultante común de frustración y desengaño. Se asiste al derrumbe del idealismo renacentista, con su amor a la vida y su visión armónica del mundo; y se impone una concepción negativa del mundo y de la vida.

    LA ESPAÑA DE LA EDAD DE ORO



    El así llamado Siglo de Oro español abarca en efecto dos siglos, el XVI y el XVII. En el primero, regido por el Renacimiento que viene de Italia, España se abre al mundo, sobre todo durante el período imperial de Carlos V. Durante la segunda mitad del siglo XVI, con el reinado de Felipe II, y durante todo el siglo XVII, con el reinado de Felipe III, Felipe IV y Carlos II, España se dedica a desarrollar una cultura española nacional, fuertemente marcada por el catolicismo.

    La sociedad española:

    La monarquía española de los Habsburgos tenía un sello personal y paternalista. Era una monarquía autoritaria regida por la persona del Rey, así como una monarquía centralista , al menos en el reino de Castilla, pero jamás se convirtió en monarquía absoluta , como en Inglaterra o Francia, por su carácter federativo.

    Los Habsburgos reconocían la organización federal de España y la autonomía administrativa de cada estado, cuya autoridad residía en las Cortes. Después de 1665, los municipios obtuvieron de la corona la facultad de determinar sus propios tributos, haciendo entonces innecesaria la intervención de ellos en las Cortes castellanas. A la vez, los monarcas aumentaron la intervención real en ellos con el nombramiento de corregidores y alcaldes mayores .



    La nobleza, desde la época de los Reyes Católicos, se había vuelto palaciega (vivía en palacio) y había perdido su poder señorial y militar anterior. Además, durante el período de los primeros Habsburgos , Carlos V y Felipe II preferían usar a letrados burgueses para el desempeño de cargos de responsabilidad. Esto agravió más el poder de la alta nobleza. En la Edad Media , la alta nobleza (la de los Grandes de España o «ricos hombres» y la nobleza titular [duques, condes, marqueses]) gozaban de grandes privilegios. La baja nobleza (los hidalgos de sangre ) constituía la nobleza guerrera que tenía cierta propiedad y, como los demás nobles, estaba exenta de impuestos o tributos (además, no podían ser torturados o ahorcados). Los hidalgos de privilegio eran los que, no siendo de sangre noble, recibían reconocimiento real por algún servicio a la corona o por el pago de una suma de dinero.

    El pueblo llano (la mayoría de la sociedad) estaba compuesto, en el campo, de labradores libres con posesiones de tierras, o jornaleros que estaban a su servicio. En la ciudad había artesanos o menestrales dedicados a varios oficios y agrupados en gremios . A la vez, en las ciudades se creó otra clase social, la de letrados (bachilleres y licenciados universitarios), que podía ser de familia de familia hidalga o burguesa. Las profesiones ejercidas por los letrados eran las de abogados, administradores y consejeros de familias nobles o de instituciones. También había comerciantes . Otra clase social aparte era la del clero . El alto clero era educado y venía de familia noble. El bajo clero vivía austeramente y no provenía de la nobleza. Como consecuencia de las reformas del Concilio de Trento , la Iglesia se preocupó en la educación religiosa de todos los clérigos. Entre las clases inferiores había siervos y esclavos , así como seres marginados y nómadas, como los gitanos . En la clase ínfima , había mendigos, vagabundos, ladrones, bandoleros, delincuentes y pícaros, seres que se valían de su astucia o defectos para ganarse la vida de los recursos de otras personas.

    La vida religiosa:



    A pesar de las manifestaciones religiosas públicas que son típicas del catolicismo, hubo en el siglo XVI individuos que valoraban la devoción personal e íntima que se asocia más con el protestantismo. En España, estas personas se llamaban « alumbrados », ya que su experiencia religiosa se basaba en un tipo de «iluminación» personal que los hacía «especiales». Entre las mujeres había mujeres piadosas llamadas « beatas » a quienes se les atribuía la capacidad de curar a enfermos o predecir el futuro. Muchos de los judíos conversos mostraron interés por este tipo de religión intimista y menos institucionalizada. Los intelectuales (humanistas) también mostraron interés por estas prácticas religiosas, que en efecto habían sido propuestas por Erasmo de Rótterdam , un pensador católico holandés que tuvo mucho éxito en la primera mitad del siglo XVI.

    Entre los más famosos erasmistas españoles tenemos a Alfonso de Valdés (1490-1532), autor del Diálogo de las cosas acaecidas en Roma (también llamado Diálogo de Lactancio y un arcediano ), obra en la cual justifica el Saco de Roma por el emperador Carlos V para castigar el lujo excesivo de la corte papal romana. Su hermano Juan de Valdés (1498-1541) fue famoso por su Diálogo de la lengua , donde valora el castellano y las lenguas vulgares en lugar del latín. A la vez, varios de estos alumbrados se convirtieron en santos místicos como Santa Teresa de Jesús (o de Ávila) [1515-1582], doctora mística, y San Juan de la Cruz (1542-1582), uno de los más famosos poetas del Renacimiento cristiano. Sin embargo, la Inquisición vigilaba a estos grupos, ya que la última consecuencia de este intimismo religioso personal podía terminar en el desdén o rechazo del individuo por los sacramentos de la Iglesia.

    Otra de las manifestaciones más importantes de la vida religiosa española durante los siglos XVI y XVII fue su espíritu misionero. Los misioneros franciscanos , dominicos y jesuitas se ocuparon de llevar la religión católica a todos los países conquistados por España o Portugal en América, Asia y África, así como en países europeos. A la vez, el afán por mantener la pureza de la fe cristiana católica en los países que conquistaban creó una diferencia entre los cristianos viejos (los que no tenían ascendencia hebrea o árabe) y los cristianos nuevos (los que sí tenían ascendencia hebrea o árabe). Estos últimos fueron discriminados por falta de « limpieza de sangre », sobre todo por la clase popular, a pesar de ser defendidos por nobles y miembros de la Iglesia como los jerónimos y jesuitas. Por razones religiosas, a los judíos, los moros y los herejes se les había prohibido ingresar en el Nuevo Mundo.

    La educación:



    Durante el siglo XVI (durante el período de Carlos V y Felipe II) se establecieron múltiples universidades en toda la Península : Toledo (1520), Lucena (1533), Sahagún (1534), Baeza (1538), Granada (1540), Oñate (1542), Santiago (1544), Gandía (1546), Osuna (1548), Ávila (1550), Almagro (1553), Orihuela (1555), Oviedo (1557), Estella (1565), Vich (1570), Córdoba (1572) y Tarragona (1572). Sin embargo, sólo dos universidades mantuvieron su lugar predominante en este período: la Universidad de Salamanca (con 7.832 estudiantes y 150 profesores en 1557) y la Universidad de Alcalá de Henares (con 2.800 estudiantes). La especialidad de ambas era la teología y el derecho civil y eclesiástico. Hubo también escuelas de sordomudos y escuelas pías , establecidas para la educación popular primaria de las clases humildes.

    Teólogos:

    Los grandes teólogos de esta época son el dominico Francisco de Vitoria (1486-1546), profesor de la Universidad de Salamanca; y el jesuita Francisco Suárez (1548-1617), profesor de filosofía en las universidades de Alcalá y Salamanca. Ambos son reconocidos hoy día por haber fundado el concepto de leyes que forman el así llamado Derecho internacional , atribuido falsamente a Hugo Grotius (1583-1645). Vitoria proclama la idea de una comunidad internacional en que cada estado es soberano e independiente de los demás. Suárez defiende el concepto de la soberanía popular como el origen inmediato del poder político, llegando a propugnar la autoridad del pueblo a deponer a su monarca en caso de tiranía.

    Otros teólogos famosos de la época fueron el jesuita Luis de Molina , quien defendió el concepto (católico) del libre albedrío contra la idea de la predestinación sostenida por el teólogo dominico Domingo Báñez . Ante el furor causado por esta controversia (todavía por concluir) el papa Paulo V prohibió terminantemente cualquier deliberación subsiguiente sobre este tema, bajo pena de excomunión.

    ESPAÑA BAJO LOS AUSTRIAS

    Durante los siglos XVI y XVII logra España una unidad cultural, política y económica, así como un concepto hispánico de unidad nacional. Este es el período también en que España trata de hispanizar al mundo entero. La historia de España bajo los Habsburgos se divide en dos etapas: la ascendente, entre 1517 y 1598 , bajo el rey Carlos I de España (conocido también como el emperador Carlos V de Alemania [el Sacro Imperio Romano]) y su hijo Felipe II ; y la descendente, entre 1598 y 1700 , bajo Felipe III , Felipe IV y Carlos II .

    La familia imperial:

    Carlos V
    era hijo de Juana « la Loca » de Trastámara (de la Casa Real de Castilla) y Felipe I «el Hermoso» de Habsburgo (de la Casa Real de Austria). Fue por lo tanto nieto de los Reyes Católicos y del emperador Maximiliano de Austria. Al morir Fernando «el Católico» en 1516 y Maximiliano de Austria en 1519, Carlos hereda no sólo el reino de España (que incluía no sólo España sino Sicilia , Cerdeña, Nápoles, el norte de África y los nuevos territorios americanos) sino el imperio austriaco (que incluía lo que hoy es Alemania y antes el Sacro Imperio Romano, así como el Franco Condado en Francia y los Países Bajos [Holanda]). Carlos V nació en Gante, en 1500 y, al llegar a España en 1516, con su corte flamenca (de Flandes, produjo descontento por tener que residir parte de su tiempo en el Imperio Romano.

    Contra el nuevo rey se sublevaron varias ciudades castellanas, entre ellas Toledo, en lo que se llama Guerra de las Comunidades . Sus quejas consistían en que el rey se ausentaba de España, daba cargos públicos a extranjeros (los flamencos) y usaba el oro y la plata del país para sus empresas imperiales que no tenían nada que ver con España. En Valencia y Mallorca, entre 1521 y 1523, hubo una Guerra de las Germanías , donde los trabajadores urbanos y los campesinos se sublevaron contra la nobleza y la burguesía rica por ausencia del rey. Carlos V pacificó estas regiones y estableció un régimen autoritario y centralista que se hizo sentir más en Castilla que en otras partes del reino. Las Cortes de Castilla le pidieron al monarca que se casara con Isabel de Portugal y, como consecuencia de este matrimonio nació el príncipe heredero Felipe II .

    Los enemigos políticos de Carlos V:



    Carlos V pasó toda su vida luchando contra Francia, el Imperio otomano turco y los príncipes alemanes luteranos. Hubo tres razones por las cuales Francia y España tuvieron conflictos: 1) el rey francés, Francisco I de Valois 1515-1547 aspiraba a ser nombrado emperador del Sacro Imperio Romano, 2) Francia deseaba apoderarse del Ducado de Milán en Italia y 3) Francia tenía miedo del poder de España y sus aliados, quienes en efecto habían puesto un cerco a Francia. Francia fue derrotada en Pavía en 1525 y el rey Francisco fue hecho prisionero y llevado a Madrid. Sin embargo, al ser puesto en libertad un año después, Francia se alía con Florencia , Milán, Venecia , Inglaterra y el papa Clemente VII en una Liga Santa para oponerse al Emperador español. Carlos V respondió invadiendo Roma en 1527 ( Saco de Roma ) y haciendo prisionero al Papa. La guerra terminó con la Paz de Cambray (1529) con la coronación de Carlos V en Bolonia.

    Carlos V luchó contra Turquía (el Imperio otomano) porque el Sultán, Solimán «el Magnífico» 1520-1566 había invadido Austria y Hungría en Europa mientras que los piratas turcos bajo Barbarroja atacaban las costas de Italia y España desde Argel y Túnez en el norte de África. Carlos V liberó a 20.000 cristianos en una expedición que hizo personalmente contra Túnez pero sólo su hijo Felipe II , bajo el capitán don Juan de Austria , hijo bastardo del Emperador, logró derrotar a los turcos en el Mediterráneo en la famosa Batalla de Lepanto ( 7 de octubre de 1571 ). Carlos V trató de establecer la paz con los príncipes alemanes luteranos del Sacro Imperio y para ello convocó la Dieta de Worms (1521) , ante la cual se presentó Martín Lucero. Sin embargo, Lutero se negó a retractar su posición y los obispos lo expulsaron del Imperio.

    Los príncipes alemanes formaron la Liga de Smalkalda en 1531 y se aliaron con Francia y Dinamarca , forzando al Emperador a firmar la Paz de Nüremberg en la que reconocía a los luteranos el libre ejercicio de su religión. Bajo la Paz de Augsburgo (1555) , los príncipes luteranos obtuvieron el libre ejercicio de su religión y el derecho de imponerla a sus súbditos [de tal país, tal religión]). Ese mismo año (1555), Carlos V abdicó el Imperio, entregándolo a su hermano Fernando . La corona de España pasó a su hijo Felipe II, quien heredó los territorios de Italia (Nápoles, Sicilia , Milán, Cerdeña), los Países Bajos (Holanda), el Franco Condado ( Franche - Comté , al este y centro de Francia), el Rosellón (entre Francia y España, al nordeste) y las posesiones de América.

    Felipe II , hijo de Carlos V e Isabel de Portugal , nació en Valladolid en 1527. Era de temperamento poco guerrero. También era un rey administrador quien murió trabajando en su despacho en El Escorial (el palacio que construyó y que ahora es su tumba).

    Política exterior:



    Los problemas principales de Felipe II se dieron en Francia, los Países Bajos, Turquía (el Imperio otomano), Inglaterra y Portugal. En Francia, el papa Paulo IV se alió con el rey Enrique II de Francia y los turcos para combatir a los españoles en Italia. Los españoles ganan control de Nápoles y Lombardía en la gran victoria de San Quintín (1557) , lograda por el duque de Alba . Para celebrar esta victoria, Felipe II manda construir El Escorial , monasterio-tumba dedicado a San Lorenzo , en cuyo día se dio la batalla.

    Después de esta batalla, se declara la Paz de Cateau - Cambresis , en la que Francia reconoce el dominio de España en Italia. Para pactar esta paz, la hija del rey francés, Isabel de Valois , se casa con Felipe II, viudo entonces de María Tudor (su segunda esposa). La subsiguiente intervención de España en los asuntos de estado de Francia lograron que el protestantismo en Francia fuera eliminado y que el rey protestante Enrique IV se hiciera católico para unificar el reino. En los Países Bajos, la política agresiva de Felipe II no tuvo éxito. Las provincias del norte eran calvinistas mientras que las provincias del sur eran católicas. Felipe mandó al duque de Alba para pacificar la región, pero el uso de la fuerza de éste (el Consejo de Sangre ), el uso exclusivo de funcionarios españoles y la presencia de un ejército de ocupación permanente español causaron el malestar de los rebeldes, quienes nunca fueron sometidos. Felipe II finalmente cedió los Países Bajos a su hija Isabel Clara Eugenia , esposa del archiduque de Austria.

    En Turquía, el sultán Solimán el Magnífico atacó la isla de Malta y Austria en su afán de dominar Europa. Su sucesor, el sultán Selim II , conquistó Túnez en 1569 y después, en 1579, Chipre , que pertenecía a Venecia . A petición del papa Pío V se formó una alianza entre el Papa , Venecia y España para hacer frente a los turcos. Una flota aliada bajo el mando de don Juan de Austria (hijo bastardo de Carlos V y hermanastro de Felipe II) venció a los turcos en el golfo de Lepanto (en Grecia) en 1571 , eliminando para siempre el dominio de los turcos otomanos en el Mediterráneo. Chipre, sin embargo, fue cedida a Turquía por Venecia en 1573.

    Felipe II atacó Inglaterra por la persecución de católicos ingleses llevada a cabo por Isabel I , hermanastra de María I (« la Católica »), después de subir ésta al trono; por la protección que daba Inglaterra a los piratas Francis Drake , Cavendish y Hawkins , quienes atacaban las flotas españolas que venían de América; y para vengar la ejecución de la princesa católica María Estuardo en 1587, otorgada por Isabel I. Con el propósito de destronar a Isabel I, Felipe II mandó una Armada Invencible en 1588 , que fue derrotada por los navíos ligeros ingleses y por una gran tempestad. Consiguientemente, España pierde su dominio marítimo en el Atlántico.



    Finalmente, España intervino en Portugal al morir el rey Sebastián en la desastrosa batalla de Alcazarquivir (en Marruecos) en 1571 . Como la madre de Felipe II había sido portuguesa, al morir don Sebastián sin descendencia, el trono pasó a Felipe II. España gana así el inmenso territorio portugués en África, Asia y el Brasil. La Monarquía Dual , como se conoce históricamente, duró entre 1580 y 1640.

    Dos asuntos históricos han dañado la reputación de Felipe II, llamado el «Rey prudente» en España y el «Demonio del Mediodía» por los protestantes. El príncipe heredero, don Carlos , murió a los 23 años, supuestamente envenenado por su propio padre, a causa de la locura de su primogénito. La locura del príncipe se manifestó en su apoyo a los nobles protestantes en los Países Bajos. Este incidente histórico fue dramatizado posteriormente en Alemania por el dramaturgo Schiller y, en Italia, por el compositor Verdi , cuya ópera, Don Carlo , trata este asunto. Felipe II también ha sido severamente censurado por su persecución de Antonio Pérez , secretario del Rey en los Países Bajos, quien trató de ocultar sus relaciones ilícitas con la princesa de Éboli por medio de una falsa acusación de traición de su secretario Juan de Escobedo. Felipe II persiguió a Antonio Pérez de todas las formas posibles, usando incluso la Inquisición para poder finalmente atraparlo.

    Felipe II fue el gran defensor del catolicismo en Europa. Esto le ha traído honra y amor de parte de los españoles y católicos, así como odio de parte de los protestantes, sobre todo en Inglaterra y los Países Bajos. La gran tragedia de Felipe II fue que, a pesar de sus 8 hijos, no tuvo heredero que pudiera gobernar el inmenso imperio que dejaba a su muerte.

    Felipe III nació en 1578 y era hijo de Felipe II y Ana de Austria , hija del emperador Maximiliano II. Era débil y melancólico y fue fácilmente manipulado por el marqués de Denia , un noble ambicioso después conocido como el duque de Lerma . Las relaciones con Francia mejoraron con el casamiento de Luis XIII con su hija Ana de Austria , así como con el casamiento del futuro Felipe IV de España (hijo de Felipe III) con Isabel de Borbón , hija del rey francés anterior llamado Enrique IV. Intervino Felipe III en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648) a favor de los católicos del Imperio de Austria. Apoyó a los irlandeses, declarando guerra a Inglaterra en 1601-1604. Hubo victorias españolas en Flandes. Se trasladó la capital de Madrid a Valladolid entre 1601 y 1606. Finalmente, Felipe III expulsó de España a los moriscos (musulmanes cristianos) entre 1609 y 1614, a pesar de las quejas de los nobles, el Papa y la Inquisición.

    Felipe IV nació en Valladolid en 1605 y era hijo de Felipe III y la princesa Margarita de Austria . Subió al trono a los 16 años. Como en el caso de su padre, quien en efecto gobernó en lugar del rey fue su valido favorito, el conde-duque de Olivares , un noble irascible, ambicioso y orgulloso. Bajo el reinado de Felipe IV, España tuvo que reconocer la independencia de Holanda en 1648 (Paz de Westfalia ) , así como de las colonias en Asia que Holanda había arrebatado a Portugal. En 1659 , bajo la Paz de los Pirineos , España cede a Francia los territorios de Artois, Rosellón y Cerdeña. Finalmente, el duque de Braganza se declara rey de Portugal bajo el nombre de Juan IV . A pesar de estas pérdidas, la corte de Felipe IV fue una de grandes pintores y hombres de letras.

    Carlos II era hijo de Felipe IV y Mariana de Austria . Subió al trono a la edad de 4 años. Fue un hombre triste y enfermizo rodeado siempre de médicos y exorcistas (su apodo histórico es «el Hechizado»). A pesar de haberse casado dos veces, no tuvo descendencia. Durante su reinado, España pierde el Franco Condado , que pasa a Francia, y reconoce la independencia de Portugal. Antes de morir, Carlos II, dándose cuenta que sólo con la protección del rey Luís XIV se podría garantizar la integridad del Imperio español, nombra a Felipe de Anjou , nieto de su hermana María Teresa y Luís XIV de Francia como su heredero. A pesar de una obvia decadencia, España siguió influyendo en los destinos del mundo al final del siglo XVII.

    Imperio Español

    El Imperio Español corresponde al conjunto de territorios de América , Asia , África y Oceanía colonizados por España . Dicho proceso se inició a comienzos del siglo XV .



    Alcanzó su cenit bajo el reinado de Felipe II , del cual se decía que en sus territorios no se ponía nunca el sol . Durante ese periodo el Imperio Español estaba unido al Imperio Portugués ( 1580 - 1644 ) y comprendía también territorios europeos como Flandes, Borgoña, Milán, las dos Sicilias y otros lugares, dando lugar al primer imperio de alcance verdaderamente mundial, y territorialmente el más extenso de todos los tiempos al incluir el Brasil y parte de Asia . Era mucho más grande que el Imperio Británico , aproximadamente unas 20 veces el área del Imperio Romano en sus mejores épocas.

    En el siglo XVII se perdió Portugal, Flandes y el resto de los territorios europeos. En el transcurso del siglo XIX el imperio se desintegró debido a la Independencia de América ( 1810 - 1824 ), quedando reducido a las Filipinas , Cuba , Puerto Rico y otras posesiones menores en África y Oceanía (islas Marianas y Carolinas).

    Con la Guerra hispano-estadounidense ( 1898 ) pierde Cuba , Puerto Rico , las Filipinas y Guam .

    En su momento de máximo esplendor en el continente americano, el Imperio español abarcaba lo que en la actualidad es Alaska , la costa occidental y el sur de Estados Unidos , México y Centroamérica , y hasta el sur de Chile y la Patagonia , por el oeste; en tanto que por el este, comenzaba en el actual estado de Georgia (Estados Unidos), y se extendía hacia el sur, incluyendo las islas del Caribe , Venezuela , Colombia y Argentina . España ocupó también territorios del oeste del Sahara en distintas épocas, así como regiones costeras de lo que hoy en día es Guinea Ecuatorial , entre las que se cuenta la isla de Fernando Poo (en la actualidad, años 2000, Bioko ). En Asia, España gobernó sobre las islas Filipinas . En Oceanía, conservó las islas Marianas y las islas Carolinas.


    EDUCACIÓN DE PRÍNCIPES



    La mayor parte de la literatura política, estrechamente relacionada con la moral y el derecho, que se elaboró en el siglo de Oro español fue desarrollo de la doctrina del Aquinate , y su obra De regimine principum (1270) fue tomada como el "Evangelio de la política cristiana". Aunque no todos los autores españoles seguían las enseñanzas tomistas, al menos compartían dos principios básicos: un príncipe perfecto envuelve el concepto de hombre perfecto y aun lo supera; y se debe educar al hombre con miras al príncipe: "que si todo rey, para ser el primero de los hombres ha de ser el mejor de los hombres, para ser el primero de los reyes ha de ser el máximo de los reyes","de una heroica educación sale un heroico rey", escribía Baltasar Gracián en su tratado El Político .

    Cuando en el siglo XVII la crisis comienza a apremiar y a dibujar la necesidad de un gobernante genial que salve al Estado, Gracián , Quevedo y Saavedra-Fajardo, entre otros, evocarán la figura de Fernando el Católico, las técnicas y estrategias utilizadas en su personal forma de entender y ejercer la política: "La verdadera y magistral política fue la de Fernando, segura y firme, que no se resolvía en fantásticas quimeras. Util , pues le rindió reino por año. Honesta, pues le mereció el blasón de Católico . Conquistó reinos para Dios; coronas, para tronos de su Cruz; provincias, para campos de la Fe ; y, al fin, el fué el que supo juntar la tierra con el Cielo".

    La política barroca era entendida, en cuanto ciencia, como sabiduría y experiencia; en cuanto técnica, como las reglas sobre el modo de manejar las cosas para lograr el fin perseguido; y, en cuanto arte, como la forma de conjugar prudentemente las máximas de la razón de Estado. Si para Gracián ésta es el arte o conjunto de reglas para gobernar, un arte que ha de ser conocido, pero del que no se puede ser aprendiz, para desempeñar el oficio o empleo de ser rey; la prudencia es la norma superior y la mayor prenda del político: "es la capacidad el fundamento de la política (...) Es la capacidad en el seno de la prudencia"; la mayor virtud para consolidar el poder ("con el valor se consiguen las coronas, y con la prudencia se establecen", y la "madre de la buena dicha" . El buen arte de gobernar, las reglas de conducta que definen una labor política capaz de proteger al Estado no han de poner en peligro su integridad ética y cristiana: existen políticas labradas "conforme a las verdaderas reglas de policía cristiana); si ello no se cumple, entonces no cabe hablar de razón de Estado sino de "razón de establo".

    POLÍTICA DE SÍ MISMO

    El político deberá, pues, llevar a cabo la tarea nada fácil de conocerlas, de conocer a los otros y a sí mismo para poder medirse con los demás: "Si es tan dificultoso conocerse cualquier hombre, ¿qué será un rey? Conocerse en sí mismo, no lo permite la propia afición; conocerse en los otros, no lo sufre la trascendental adulación. No tiene espejo un rey, pero aquí entra la industria si él es sabio". Gracián nos ofrece diversas "artes" o conjunto de reglas para gobernar y/o gobernarse: para conocer a los otros es necesario primero tener conocimiento de uno mismo; para gobernar es preciso primero gobernarse: "el señorío verdadero, sabed que no consiste en mandar a otros, sino a sí mismo " .

    Este nuevo significado que Gracián parece dar a "lo político" permite comprender que se pueda hablar de "política de cada uno" y que ésta se identifique con el saber práctico del hombre. De este modo sus tratados pueden interpretarse como manuales que enseñan a "saber vivir"; "arte de vida" que no sólo es "arte de política" ( El Político , 1640), sino "arte de ser héroe" ( El Héroe, 1637), "arte de ser discreto" ( El Discreto , 1646), "arte de prudencia" ( Oráculo manual y arte de prudencia , 1647), y "arte de ingenio" ( Agudeza y arte de ingenio , 1648).

    "Genio e ingenio " , son "los dos ejes del lucimiento discreto", sobre ellos se estructurarán las prendas y a partir de ellos debe un aspirante a discreto conocerse: "comience por sí mismo el Discreto a saber, sabiéndose". La humana naturaleza debe adelantarse cada día con una y otra perfección a través del arte y la cuidadosa industria, para alcanzar el "señorío en el decir y en el hacer", " requiérese el continuado ejercicio en los empleos; que de la continuidad de los actos se engendra el hábito señoril".

    El pensamiento de Gracián no sólo refleja el sentir de su época, sino que se revela como uno de los que más informan la praxis moral y política pues llevó las doctrinas teóricas de la razón de Estado a la práctica-didáctica de la "razón de estado de cada uno" o "arte de vivir". Sus patrones de conducta, propuestos a lo largo de toda su producción, modelan el ideal de "hombre completo" contrarreformista que va desde el hombre heroico, político, discreto, prudente, estético, crítico-filosófico hasta el hombre religioso, porque el "arte de vivir" se completa necesariamente con un "arte de morir".


    "Leyenda Negra" antiespañola Alvaro de Maortua



    La «leyenda negra» es a la vez anticatólica y antiespañola . Se generó y se desarrolló en Inglaterra y Francia en el curso de la lucha entre España y la Inglaterra de los Tudor y posteriormente con los franceses . El antihispanismo llegó a ser parte integral del pensamiento inglés. Escritores y libelistas se esforzaron por inventar mil ejemplos de la vileza y perfidia española, y difundieron por Europa la idea de que España era la sede de la ignorancia y el fanatismo, incapaz de ocupar un puesto en el concierto de las naciones modernas. Tal idea se generalizó por la Europa secularizada de la Ilustración y el Enciclopedismo, señalando a la Iglesia como causa principal de semejante «degradación» cultural española. Los hispanistas han atribuido desde hace mucho tiempo este prejuicio y sentimiento mundial antiespañol , a las tergiversaciones de los hechos históricos cometidas por los enemigos de España».

    No sólo tergiversaron la Historia española y la grandeza de la empresa española en América, sino que a la vez silenciaron sus sistemas coloniales que del siglo XVII al XIX exterminaron casi por completo a los aborígenes de Norteamérica y sometieron a tantos pueblos africanos, asiáticos y oceánicos a una casi total esclavitud. Silencian la permanencia actual de las razas aborígenes en los países colonizados por España, así como el intenso mestizaje que desmiente toda mentalidad racista. Y también naturalmente silencian que las intervenciones pontificias en defensa de los indígenas, obedecieron a peticiones de la Corona española que, ya con anterioridad, había dictado normas humanitarias como esa gloria jurídica de España que son las leyes de Indias y el Derecho de gentes.



    Fuente: http://librerosdeviejo.com/exposicio...eriofelipe.htm
    Última edición por Lo ferrer; 14/12/2005 a las 01:27
    Pious dio el Víctor.
    "Donau abric a Espanya, la malmenada Espanya
    que ahir abrigava el món,
    i avui és com lo cedre que veu en la muntanya
    descoronar son front"

    A la Reina de Catalunya

  2. #2
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    Re: Las Españas. Esplendor y decadencia del Imperio heredado por Felipe II.

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    LA HACIENDA ESPAÑOLA EN EL SIGLO XVII

    Costosas son las guerras; por las guerras nos hemos arruinado los españoles. Peleamos en Flandes, en Italia, en Portugal, en Francia; sometemos por la fuerza las Américas. Para ocurrir a tan enormes dispendios, se aumentan considerablemente los tributos y se altera el valor de la moneda. De los reinos de León y Castilla, donde en el siglo XIV aparecen, generalízanse a toda la nación las alcabalas. Estableciéronse en un principio sobre las ventas; las extienden los Reyes Católicos a los trueques y permutas. (…)

    Desatienden los monarcas el fomento de la agricultura. Logran privilegios la carretería, la ganadería lanar, la cría de yeguas y potros; se conceden exenciones a los empleados de la Real Hacienda, a los cabos de ronda, a los guardas, a los estanqueros de tabacos, de naipes y de pólvora, a los dependientes del ramo de la sal, a los ministros de la Inquisición, a los de la Cruzada, a los de las Hermandades, a los síndicos de los conventos mendicantes. Pesan sobre el labrador todas las cargas concejiles; le agobian las quintas, los bagajes, los alojamientos, la recaudación de bulas y papel sellado.

    Los mismos derechos de la propiedad rústica son desconocidos. Creíase que la riqueza de las naciones estriba en la ganadería; y en que la ganadería prosperase pusieron su empeño nuestros reyes. No repararon en arruinar la agricultura. Dispúsose que los propietarios no pudiesen romper ni labrar sus dehesas sin permiso del Consejo de Castilla, permiso difícilmente concedido; autorizóse la entrada del ganado lanar en las viñas y olivares después de alzados los frutos; prohibióse cerrar las tierras y arrendar las dehesas a quien no tuviese ganados; quitóse a los arrendadores la libertad de fijar el precio del arrendamiento; concedióse a los ganaderos los privilegios de tanteos, alenguamientos, exclusión de pujas, fuimientos, amparos, acogimientos, reclamos «y todos los demás nombres exóticos sólo conocidos en el vocabulario de la Mesta».

    Desde el reinado de Felipe IV, la ruina nacional progresa rápidamente. Con las continuas guerras y la expulsión de los moriscos, la población amengua; con el aumento de sisas, alcabalas y millones, la industria perece. La corte arde en fiestas; celébranse funciones de comedias en huertos y salones aristocráticos, fastuosos saraos en el Buen Retiro, espléndidos autos de fe en la Plaza Mayor. Afluyen a Madrid los provincianos; rebosan las casas de los grandes y los patios de Palacio de pretendientes. Carlos II, en 1684, determina expulsar los forasteros.

    Los hidalgos descuidan o malbaratan sus haciendas por alcanzar en la guerra una gineta o una roja cruz de Santigo. Saavedra Fajardo, escribe que el «espíritu altivo y glorioso» de los españoles, «aun en la gente plebeya, no se aquieta en el estado que le señaló la naturaleza y aspira a los grados de nobleza, desestimando aquellas ocupaciones que son opuestas a ella». Más tarde, en 1682, Carlos II declara, en una pragmática, que se le ha informado de cómo una de las causas de la ruina industrial es «el haberse llegado a dudar si el mantener fábricas de paños, sedas, telas y otros cualesquiera tejidos de oro, plata, seda, lana o lino, contraviene a la nobleza».

    Desdeñan los españoles los mecánicos ministerios. ¿Cómo pudiera concillarse el idealismo de quien asombraba al mundo por su generosidad y su valor con las innobles artes del mercader? No es la vida del espíritu y del corazón propia a las granjerías de la industria y del comercio. Pobreza lleva aparejada esta vida, pero fieramente encubren su pobreza los que así viven. Pasan increíbles estrecheces en lo íntimo del hogar, toman noble apostura y apacible semblante en el público trato humano. No se quejan, ni descubren sus lacerías: la dignidad con que sufren los rigores de la fortuna les ennoblece. Teresa de Jesús habla, en sus “Fundaciones” , de gentes «muy honradas, que, aunque mueran de hambre, lo quieren más que no que lo sientan los de fuera». Todos los españoles son esas gentes: más se precian de vivir pobres con dignidad, que de allegar caudales con bajeza… Enmudecen los talleres; paralízase el comercio. Sesenta mil telares reposan en todo el reino; los tres mil de Sevilla quedan reducidos a sesenta. Arruinanse las fábricas de paños de Segovia, las boneterías de Toledo, las guanterías de Ocaña, las sederías de Valencia y Murcia.

    Exaltan los arbitristas la balanza de comercio; pero imposible no traer a España lo que en España hace falta y no se fabrica. Traemos de Francia: peines, alfileres, estuches, flautas, bocacies, espejos, fustanes, coches de plomo, cascabeles, trompas de París, camas, sillas, almohadas, colchas, sobremesas, relojes; de Genova: listonería, hiladillo, papel, gambalos, botones, juguetes de porcelana, abanicos, clavazón dorada para sillas, cambrayones, medias de peso y de arrollar; de Milán y Holanda: puntas, lanas, felpas; de Inglaterra: paños, amascotes para monjas y frailes; de Breda: sombreros, guarniciones de oro y plata, puntas para corbatas de soldados…

    Los extranjeros se apoderan de los oficios que reputamos «bajos y viles». 120 000 ocupan los oficios de aceiteros, vinateros, palanquineros, esportilleros, costaleros, capacheros, jiferos, carniceros, taberneros, bodegoneros, salchicheros, mesoneros, pasteleros, caldereros… Los naturales, les ponen pleitos y estorban sus empresas. «Harto mejor hubiera sido», se ha escrito, «que hubieran procurado vencerlos por el agrado y la constancia en el trabajo. Lo escribe un economista, no un psicólogo».

    Aun el comercio con América tienen acaparado. Prohibiéronlo nuestros reyes a los extranjeros; pero casábanse los extranjeros en Cádiz, Sanlúcar, Puerto de Santa María, Sevilla, y gozaban sus hijos los privilegios reservados a los naturales de España. Mandábanlos a educarse a Francia, Genova, Holanda, en casa de sus abuelos, o sus tíos, y una vez instruidos en las artes del comercio y navegación, volvían a España y hacían por cuenta de sus deudos la carrera y tráfico de las Indias.

    La administración de la Hacienda está a cargo de empleados malversadores, «Absorbían las dos terceras partes de ella», dice un economista. «Roban cada año de millones, alcabalas y estancos, cuatro millones», escribe otro.

    Secuela obligada de la pobreza es la usura. A fines del siglo XVIII, los “Cinco gremios mayores de Madrid” se constituyen, por protección de influyentes personajes, en lonja de estafadores y banco de ladrones. Prestaban a familias de la grandeza en urgencias de bodas, viajes u otras necesidades; incautábanse de sus rentas, y venía a suceder, que cobrado el débito con creces fabulosas, todavía quedaba el prestatario en descubierto por reparaciones que fuera preciso hacer en los bienes incautados. Prestaban otras veces en invendibles géneros averiados —que el mismo prestamista volvía a tomar a una cuarta parte de su valor— y se hacía la escritura como prestado todo en metálico. Cierto abogado de Madrid defendió a una de estas víctimas: excusóse el depredador con el ejemplo de otros siete compañeros que habían hecho lo mismo.

    Arruinado el erario, decadentes las artes, pobres los ciudadanos, llega España a los primeros años del siglo XIX en estado propicio a políticas alteraciones y desmanes populares.

    FUENTES:

    Sempere y Guarinos. Biblioteca española económico-política , (Madrid, 1801-4).

    Jovellanos. Informe sobre la ley agraria .

    Pedro Delgado. Exposición al Congreso nacional reunido en Cortes sobre las rentas y recursos de la monarquía española . (Madrid, 1820).

    Saavedra Fajardo. Idea de un príncipe político christiano . (Mónaco, 1640).

    «Papeles curiosos», en la Revista calasancia ; Junio, Julio y Agosto de 1895.


    Tomado de “El alma castellana” (Azorín, año 1900)

    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)



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