Cita Iniciado por Valmadian Ver mensaje
De San Sebastían, Donosti, son bien conocidas sus playas de La Concha, La Perla y Ondarreta. Hace unos años cuando se construyó el esperpento del Kursaal que ha venido a sustituir al antiguo, -el cual solía ser tragado por el mar periódicamente cuando éste se embravecía en exceso-, se aprovechó la coyuntura para sacar un buen espigón que cerró la antigua playa de Gros, peligrosa a más no poder por sus corrientes. Desde entonces, la verdad es que no recuerdo el año ni me importa, surgió "La Zurriola". Es una playa poco familiar, donde va mucho más turisteo, más gente joven marchosa, en fin, donde el amigo Odón ELORZA, a la sazón regidor de Donosti, permite el desnudo integral.

Así, en la Bella Easo, es posible contemplar desde la misma calle -espacio común de todos-, tías con las mandingas al aire, pero aún peor "antropoides pálidos y pelones" revolcar sus asquerosas partes de cerdos en una arena que el agua, ni en lo más alto de la marea llega a limpiar.

El espectáculo de semejantes individuos esperpénticos da una imagen patéticamente deplorable de una ciudad que fue considerada la "Perla del Cantábrico", y que los pithecantropus batasunoides, turistas de mochila con bocata y cogorza (los gritos producto de "las mierdas" o "melopeas" en tiorros y tiorras, duran hasta la madrugada por toda la Parte Vieja y por el Bulevard), que se mean y vomitan entre los contenedores de las basuras -(las tiorras se bajan los pantalones, o se suben las faldas, se levantan las bragas y mean, y esto lo he visto yo mismo, no me lo ha contado nadie)-, y rojos "regresistas" partidarios de la libertad paleolítica, han convertido una preciosa ciudad en un inmenso retrete.

Ante las críticas tales desvergonzados replican que no se mire, pero por la misma regla de tres hay que decirles que se vayan a su "puta casa" y allí se emporreten cuanto quieran y se rebocen en sus propias heces.

Siento ser tan poco elegante en mi lenguaje, pero no me da la gana emplear ni una sola sutileza para referirme a esta fauna de alcantarilla y cloaca. Ruego la comprensión de aquellos que leais este mensaje, pero mis antepasados, empezando por el más importante de ellos, mi padre, están enterrados en Polloe.

¿Cómo nos podemos horrorizar por el trasiego de cuerpos impúdicamente desnudos exhibiéndose en una playa mientras permanecemos, no ya impasibles, sino incluso complacidos ante la realidad monstruosa cotidiana en que consisten prácticamente todos los momentos de nuestra vida, mientras permanecemos inmersos en la vorágine del mundo presente, bregando miserablemente por abrirnos un "respetable" hueco en ella.

¿O acaso usted se avergonzaría por disponer de un automovil de 50.000 euros como remanente del despreciable producto de su jornada laboral...?

Muchos, demasiados ¡seamos claros! la inmensa mayoria, prostituye la practica totalidad de sus existencia por dinero, haciendo casi cualquier cosa por obtenerlo...

¿Como nos puede llamar a escándalo la visión de una mujer meando, o la de un individuo caminando desnudo por una playa pública mientras vivimos entregados, insensiblemente, a las más hondas devastaciones de la belleza originaria, del orden y de la justicia verdaderos...

Ciertamente simpatizo "a priori", créame, con un gran número de autoexcluidos, con un gran número de hombres que se encuentran en rebeldía aunque no sepan porqué ni para qué... Acaso la inmensa fealdad del mundo presente los haya arrebatado hacia vericuetos autodestructivos que no alcancen a concebir, habiendo sido llamados ciegamente por un instinto veraz, aunque terrible, hacia actitudes que, frecuentemente, transgreden la correción común.

Algunos, protagonistas esperpénticos, se precipitan con sus actitudes por sobre la mofa de sí mismos, de lo que les ha tocado ser como trágicos payasos que se revuelven patéticamente cotra el frenesí de las masas borregas, encarnando en sí mismos el sinsentido de la totalidad envolvente.

A mi me gustan, celebro su presencia y los quiero.

Sin embargo me repugna el ambiente de la pose hueca y de la corrección (o incorrección) sumisa y miserable, me repugna la media medida moral de esos pequeño burgueses que pretenden ir a salvarnos a todos pronunciando discursos e impostando gestos de falsa gravedad.

En tales casos y en las presentes circunstancias preferiero el desorden que la "injusticia", por contra de Göethe.