REINTEGRISMO QUIJOTESCO
Me cuentan que ayer hubo “duelo de titanes”. Cuando me dijeron que los presuntos titanes a los que se referían eran no otros que Zapatero y Rajoy, no supe si reír o llorar.
Me cuentan que muy recientemente se va a celebrar en Andalucía el día de la “patria andaluza” (sic); y es que tiene que ser que yo vivo en otro país, y todavía no me he enterado, a lo mejor es que lo soñé, que hubo una Reconquista en tiempos de Fernando III El Santo.
Me cuentan que el sinsentido común manda votar, a los que somos católicos, a un Partido Popular que si lo dejan a su antojo no se le da una higa en convertirse en Frente Popular (todo sea por los votos...); que ese Partido Popular es la alternativa a Zapatero, pues es el “mal menor”. Y me cuentan que, o voto a un tal Arenas (¿movedizas?), o Manuel Chaves tendrá que jubilarse como presidente de la "comunidad autónoma andaluza" (¿qué será eso?) a la edad del comandante Fidel Castro.
Y me siguen contando: bla, bla, blas... infante que, por lo visto, hubo un tal Blas Infante que nadie pone en cuestión. Y hasta los populares llevan trapos blanquiverdes a sus mítines. Ya no sé si es que Andalucía forma o no parte de España, o es Magreb norte. Me cuentan muchas cosas, y mi perplejidad crece y va en aumento. ¿El Partido Popular es patriota? ¿Zapatero es patriota? Tal vez es que no estemos hablando de la misma patria, y los populares arenosos quieran una Andalucía infantesina y Zapatero quiera una España del Grande Oriente.
Mucha modernura, mucha farsa y mucha componenda, trapicheando con los votos de las viudas, los huérfanos y los pobres; chalaneando con España estos charlamentarios que llevan España en el talonario de cheques y la venden a la vuelta de la esquina. ¡Oh, Caballero de la Triste Figura, a cuántos malandrines tendrías que combatir lanza en ristre! ¡Oh, Ingenioso Hidalgo de la Mancha, resurge y vuelve contra los que venden nuestra España palmo a palmo, convirtiéndonos en el ludibrio de las Naciones! ¡Oh, cuántos barberos y bachilleres, cuántos zapateros y marianos remendones pueblan nuestros ayuntamientos, nuestras diputaciones y nuestra Patria!
Rajoy se empeña en que los inmigrantes sigan en España, eso sí, firmando un papel mojado con el que podrán suplantar el papel higiénico cuando gusten (un contrato o cosa así). Zapatero me habla de política social, y todavía estoy esperando que alguien mande ayuda a mi vecino el ciego que, soltero y sin valimiento, vive solo sin amparo en la casa de abajo. El que presuntamente es defensor del capitalista –el PP- va contra la propiedad intelectual (si es que hubiera "existencia de intelecto" en nuestros artistas y “gente de la cultura”, que todo está por demostrar); y el que presuntamente por ideología tendría que estar a favor de la abolición de la propiedad privada nos endiña un “canon” para que la progresía malabarista y turiferaria siga viviendo a todo trapo, como Duques Rojos. Aquí no hay quien se aclare.
Mi mujer vio el “duelo de titanes” –ella les llama “títeres”-, y mejor que ella no lo puedo decir yo: “Lo peor de todo es que uno es presidente de España, y el otro lo puede ser” -me dijo, por ser tan lista la quiero cada día más. Y yo, como detesto profundamente todo lo que apesta a moderno, ni quiero a unos ni quiero a otros, y apuesto por lo que nunca ha fallado y permanece íntegro desde tiempo inmemorial. Mi posición política es el Reintegrismo Quijotesco, esa es la alternativa española a la que votaría gustoso, esa la comunión tradicionalista con la que cierro filas, ese el frente español que anhelamos ver aparecer en el horizonte. Esa la familia y vida que todos tenemos que respetar y amparar.
¡Quijote y cierra España! ¡Santiago y cierra España!
Así habla en nuestros corazones católicos y españoles el Caballero de la Triste Figura, del que somos descendientes. Así habla nuestra alma española que añora una España auténtica, inexpugnable y fuerte. Y sobre las conciencias de nosotros, los “reintegristas quijotescos”, nunca podrá caer el peso de un futuro que pretende arrebatarnos el suelo patrio, cambiarnos el campanario por el minarete y los zapatos por babuchas. Ese porvenir áspero que preparan las covachuelas de trujimanes no lo habremos causado nosotros con nuestro voto. Sobre nuestras conciencias no tendremos nunca el peso ni del “mal mayor” de Zapatero, ni tampoco del “mal menor” de Rajoy.
Así habla nuestro propio sentido de españoles y católicos, contra el sinsentido común de los zapateros o de los remendones.
Publicado por Maestro Gelimer
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