Este dicho no es desconocido en Hispanoamérica, pero suele adoptar otras formas según los países. Así, es frecuente decir "quien fue a la villa perdió su silla", y muchos países tienen versiones propias como "quien fue a Barranquilla perdió su silla" (Colombia), "quien fue a Melipilla perdió su silla" (Chile), "quien fue a Barranco perdió su banco" (Perú; Barranco es un distrito de Lima. el del famoso puente de los suspiros, "del puente a la Alameda" cantaba Chabuca Granda) y "quien fue a Quito perdió el banquito" (Ecuador).
Y así como a veces en España se dice con una coletilla "quien fue a Sevilla perdió su silla y quien va a Granada no pierde nada", en Perú también se oye "quien fue a Barranco perdió su banco y quien fue a Lima se sentó encima".
Es curioso. El dicho tendría que haber sido en realidad "quien se fue de Sevilla perdió su silla", pero siempre se ha dicho al revés. Y también es curioso que aquí en Sevilla se diga también "quien fue a Sevilla" cuando precisamente estamos en esa ciudad y no tiene por tanto mucho sentido. Podría haberse hecho otra adaptación y decirse "quien fue a Melilla", pero ya es tarde.
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