Sectarismo e inconsecuencia en el callejero gijonés
Hay que felicitarse, y felicitar muy especialmente a los vecinos y comerciantes de esa vía, por la renuncia del Ayuntamiento de Gijón a cambiar el nombre de la Calle de la Merced por el de José Manuel Palacio Álvarez, Alcalde socialista que fue de esta villa y concejo entre 1979 y 1987 (antes había sido concejal con Franco, elegido en 1970 por el entonces llamado tercio sindical).
Llevado a cabo el intento con nocturnidad y alevosía, anunciado y aprobado por sorpresa un jueves, no habían tenido ocasión de reunirse ni la Junta Local de la Comunión Tradicionalista de Gijón, ni la directiva de este Círculo Vázquez de Mella. No obstante sí fueron muchos de sus miembros, colaboradores y amigos a firmar contra el cambio en los comercios de esa calle, y a dar a conocer el atropello.
Atropello que surge al parecer de una ocurrencia del conocido ultraizquierdista Mario Suárez del Fueyo, ahora concejal por la lista llamada Xixón Sí Puede (los espartaquistas de Podemos), apoyada hipócritamente por el PSOE (que echó traicioneramente a Palacio en su día) y por Izquierda Unida (Partido Comunista que secundó la toma del Ayuntamiento de Gijón por su antiguo dirigente Vicente Álvarez Areces, a pesar de que éste a su vez los había traicionado: había mucho que ganar). Pero el apoyo decisivo, y la defensa cerrada (ayer y hoy mal disimulada, ¡como si se olvidara todo en dos días!) de ese cambio de nombre vino de la derecha. De la Alcaldesa Carmen Moriyón y de su partido, Foro.
Un partido, "Foro Asturias de Ciudadanos", que nace del empecinamiento de Francisco Álvarez-Cascos, un individuo que se ha atrevido incluso a reivindicar la herencia de don Juan Vázquez de Mella, sin que su partido haya tenido la decencia de devolver al callejero gijonés el nombre del Verbo de la Tradición, creador del asturianismo político.
Fue precisamente el Ayuntamiento de José Manuel Palacio el que quitó la calle a Vázquez de Mella, en un acto a la vez de ignorancia profunda y de sectarismo inaudito. El entonces famoso concejal Villaverde, mano derecha "cultural" de Palacio, argumentó que el nombre era "franquista". Y no se apeó aun cuando se le señaló que Francisco Franco se había hecho con el poder dentro del bando nacional a fines de 1936, pero que Mella había muerto en 1928 y el acuerdo de dar su nombre a una calle gijonesa era de 1930...
Aquel mismo Ayuntamiento empezó a llenar las calles Gijón de nombres propios de un pequeño y ridículo Leningrado cantábrico: Pablo Iglesias, Manuel Llaneza, y un sinfín de nombres a cuál peor. Vamos a ser generosos y señalar uno de ellos para que le den su nombre a una calle importante. Porque, viendo lo que vino después de él, Palacio resultó mucho menos malo. Que le pongan José Manuel Palacio a la calle ahora llamada de Carlos Marx, nombre que es un insulto a Gijón y el hazmerreír del mundo civilizado (o de lo que quede de él).
Que la Santísima Virgen de la Merced, redentora de cautivos, redima a Gijón y lo libre de estos torpes y sectarios munícipes. Que nuestra villa mantenga en su calle el recuerdo del convento de su orden y de la capilla a Ella dedicada, víctimas que fueron de la Desamortización, de la barbarie liberal del siglo XIX.
Círculo Cultural Juan Vázquez de Mella de Asturias
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