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Tema: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

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  1. #1
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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

    Ramón de Bonifaz. Primer Almirante de España y fundador de la Marina Real de Castilla

    image.jpg


    En el año de nuestro señor 1245, el soberano de Castilla y más tarde Padre de Andalucía Fernando III el Santo visitó la ciudad de Burgos. Allí se encontraba la pequeña sede de todos los marineros castellanos que faenaban en las costas cántabras. En esta visita quedó encandilado de las sabidurías que poseía sobre los mares y de cómo navegarlos un viejo hombre de mar, Ramón de Bonifaz y Camargo.


    Aprovechando la posibilidad de atacar por mar a las huestes moras para la reconquista de Sevilla, Fernando III encargó a Bonifaz hacerse cargo de las flotas de Vizcaya y Guipúzcoa, las cuales debía de apresar en sus respectivos puertos. La empresa encomendada no fue difícil para Bonifaz. Apresó todos los barcos y los reunió coordinadamente en conjunto con los ejércitos del Rey. Ya rumbo hacia el sur de la península fue captando nuevos buques y marineros en Asturias y Galicia.


    En 1247 la armada de Bonifaz llega a Sanlúcar de Barrameda en la desembocadura del río Guadalquivir con el propósito de remontar el río rumbo a Sevilla. Tuvieron que batallar durante un año para poder llegar al puente de Triana en 1248. Lo que allí sucedió no pasó al olvido y se convirtió en una hazaña legendaria. Ramón de Bonifaz con gran lucidez esperó el momento oportuno de marea alta y el viento a favor. Así pues con los dos barcos más robustos de su flota que fueron reforzados en proa a modo de ariete, embistió al puente de barcas que unidas mediante gruesas cadenas, al pie del Castillo de San Jorge, impedía el paso y protegía la ciudad. Este hecho, ocurrido el día 3 de mayo de 1248, dió lugar a la toma definitiva de Sevilla por las tropas castellanas.


    En 1924 y en recuerdo a lo acaecido aquellos gloriosos días en la ciudad de Sevilla se decidió que apareciera una estatua en su honor sita en el monumento al Rey Fernando III, en la Plaza nueva de Sevilla.




    San Fernando, rey de los castellanos recompensa a Bonifaz con señoríos en Sevilla y en Burgos. De esta manera se convierte en un hombre muy popular en su tiempo llegando a eclipsar de alguna manera la figura del mismísimo Rey.


    En 1250 es nombrado "Caudillo de todos los navíos que son para guerrear” y "Almirante de Castilla", siendo el pionero en poseer este titulo en España. Este nuevo cargo supuso de manera inmedita la fundación de la primera Armada Española con Ordenanzas Militares ya que antes solamente existía una marina mercante.


    Nuestro ilustre y querido protagonista murió en su ciudad de Burgos en el año de 1256. Su cuerpo fue sepultado en su monasterio de San Francisco. Abajo del sepulcro, una inscripción:
    “Aquí yace el muy noble y esforzado caballero don Ramón Bonifaz, primer almirante de Castilla que ganó a Sevilla. Murió el año MCCLVI”.




    Uno de los homenajes más emotivos hacia la persona de Bonifaz se encuentra en Santander, ya que el escudo de los montañeses representa la reconquista de Sevilla por parte de marineros cántabros al mando del almirante. En el escudo figuran la Torre del Oro de Sevilla y la nave en la que Ramón de Bonifaz y sus hombres rompieron las cadenas que unían Sevilla con Triana, el 3 de mayo de 1248.


    image.jpg

    http://hispanememento.blogspot.com/2...te-de.html?m=1
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  2. #2
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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

    Cantabria y La Rioja en Castilla la Vieja



    La Constitución de 1978 hizo añicos la identidad de Castilla la Vieja, al despojarla de Cantabria y la Rioja. Es tiempo de reivindicar la unión de todos los territorios castellanos


    La Constitución de 1978 supuso para algunos territorios de España un hito para el desarrollo de su autogobierno. Este es el caso, por ejemplo, de Andalucía, Cataluña o Galicia, entre otros. En el lado opuesto, los castellanos y leoneses vieron como se daba puntilla a las esperanzas depositadas en la Transición para el desarrollo de su personalidad histórica. De este modo, y quizá presionados por los nacionalistas vascos, se desmembró el territorio de Castilla la Vieja amputando Cantabria y La Rioja. Se complacía así a los nacionalistas vascos, que quizá albergaban y posiblemente sigan albergando, la esperanza de anexionarse estas dos provincias y poder así expandir su exiguo territorio.


    Asimismo, se decidió en los despachos de Madrid en los que se cocinaba la nueva España, que leoneses y lo que quedaba de Castilla la Vieja debían compartir una misma autonomía (por cierto, una autonomía de segunda clase, ya que la división de honor autonómica estaría formada por las mal llamadas "comunidades históricas").


    Ahora bien, ¿cuál debió haber sido el formato autonómico conveniente para Castilla y León? Sobre este punto, debemos tener en cuenta las siguientes consideraciones:


    Castilla la Vieja y León son dos territorios claramente diferenciados. Geográficamente, la línea divisoria natural es, al norte del Duero, el río Pisuerga. Históricamente, ambos territorios presentan una evolución diferente, que forjó una identidad diferenciada durante la Edad Media. Durante la etapa de Castilla como condado dependiente del Reino de León, y dado su carácter fronterizo, los reyes leoneses hicieron diferentes concesiones a los colonos del norte. Esto produjo rápidamente una diferenciación respecto al feudalismo del Reino. Asimismo, y por influencia de los colonizadores cántabros y vascos, el latín se deformó en el norte del condado castellano, dando origen al idioma castellano. Estas peculiaridades hicieron surgir ya en la Alta Edad Media conflictos entre los condes castellanos y los reyes leoneses, situación que finalmente derivaría en la independencia castellana, que se asocia históricamente al conde Fernán González.
    Por otro lado, y a pesar de las diferencias entre Castilla la Vieja y León, no es menos cierto que los elementos comunes a ambos territorios son muy fuertes. Ambos territorios comparten un espacio geográfico común, la Meseta Norte. Asimismo, desde muy temprano, los reinos de Castilla y León se unieron, dando origen a una historia común.
    Por tanto, ¿cuál debería ser el marco institucional para castellanos viejos y leoneses dentro del Estado Español? La respuesta es una Federación. Sin embargo, esta figura no está permitida en el marco de la Constitución de 1978. Esta Federación, denominada Castilla y León estaría integrada por dos Autonomías:
    1. León, compuesta de las provincias de León, Salamanca y Zamora. La capital de esta autonomía sería la ciudad de León.
    2. Castilla la Vieja, formada por las provincias de Ávila, Burgos, Cantabria, La Rioja, Palencia, Segovia, Soria y Valladolid. La capital de esta autonomía sería la ciudad de Burgos, capital histórica de Castilla la Vieja.
    Ambas autonomías tendrían parlamentos propios. Castilla y León, tendría como capital administrativa la ciudad de Valladolid.


    http://www.cantabriaencastilla.org/

    http://www.causes.com/causes/259299-...la-vieja/about
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    Antonio Aparisi

  3. #3
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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

    Por Ramón de Bonifaz:



    Michael. Sin duda alguna si algo es La Montaña es la Castilla primigenia, por lo que sí existió una época en que La Montaña era Castilla, o mejor dicho Castilla era La Montaña, en tanto que el germen de lo que luego sería el reino de Castilla fue La Montaña (aunque existieran aportes vascongados y en menor, en todo caso menos relevantes que el aporte montañés en la fundación de Castilla). El propio linaje del conde Fernán González se puede rastrear, a partir del conde hacia atrás, al conde don Munio Núñez de Brañosera, durante la repoblación y aforamiento de esa villa y de la comarca por hombres libres, siguiendo el esquema que se puede considerar como el mismo origen de la cosmovisión castellana primigenia, del mismo modo históricamente, es razonablemente probable que el propio linaje de don Fernán González tuviera su origen en La Montaña dado que los repobladores de Brañosera y firmantes del fuero de Brañosera provenían mayoritariamente de los pobladores cristianos de La Montaña. No obstante, considero que el papel que históricamente ha jugado La Montaña en tanto respecto a lo que podríamos llamar "región de Castilla", una vez que el reino de Castilla se expandió hacia el sur en Reconquista y Repoblación, es decir, cuando, por decirlo de un modo sui-generis "Castilla alcanzó su mayoría de edad" es bastante similar a lo que ha sucedido en el caso de la cuna del reino de León, que no es otra que la heroica Asturias (o las Asturias de Oviedo), en que, aunque en ambos casos las regiones donde se halla en origen de ambos reinos . Hay citas que parecen indicar en este sentido. Si bien es obvio que históricamente la cuna del reino de León fue la gloriosa Asturias, en lo estrictamente referido a adscripción regional no dejan de ser dos regiones diferentes, en el caso de la Montaña y la región de Castilla, que no el reino, una vez que la expansión del reino de Castilla produciría lo que sencillamente llamamos "Castilla". Que tal adscripción regional montañesa, dentro del reino de Castilla pero no exactamente la "región castellana" se puede encontrar ya en Edad Media y una vez el reino de Castilla ya ha excedido las fronteras del original condado de Castilla, se puede encontrar en citas de la época, por citar dos ejemplos:


    -Poema de Fernán González (datado en torno al siglo XIII, si mal no recuerdo), estrofa 148, en la parte del poema "Canto a España y a Castilla":
    148
    Sobre todas las tierras mejor es la Montaña,
    De vacas e de ovejas non hay tierra tamaña,
    Tantos hay ahi de puercos que es fiera fazaña,
    Sírvense muchas tierras de las cosas de España.


    Poema de Fernn Gonzlez (2) - Poema de Fernn Gonzlez - Hemeroteca - Turismo rural Burgos - Arlanza.com


    -Fray Antonio de Guevara (escritor y eclesiástico montañés, natural de la localidad de Treceño en el valle de Valdáliga, finales del siglo XV y casi la primera mitad del siglo XVI). En su "Libro Primero de las Epístolas Familiares" (como se ve, ya acá, a finales del siglo XV, había una cierta conciencia de que el solar montañés desde el punto de vista regional es distinto al solar propiamente dicho castellano -Castilla, en cierto modo, es el fruto de la mesetarización y cambio de solar del elemento montañés, con aportes vascongados que explican características diferenciales de la lengua castellana respecto a otras lenguas románicas, y del antiguo reino visigodo ya en menor medida, estando el elemento godo en relativamente mayor proporción en el reino de León que en el reino de Castilla en sus orígenes-, aunque formando parte de la empresa castellana del mismo modo que castellanos o los pueblos de la Andalucía o del reino de Murcia, fruto de la Reconquista):


    "A los que somos montañeses no nos pueden negar los castellanos que cuando España se perdió, no se hayan salvado en solas las montañas todos los hombres buenos, y que después acá no hayan salido de allí todos los nobles."


    Libro primero de las epístolas familiares - Antonio de Guevara - Google Libros


    Otro ejemplo se puede citar en que los pobladores de origen montañés del Virreinato de La Plata (concretamente de la ciudad de Buenos Aires), cuando fundaron durante los primeros años del siglo XIX el "Tercio de Cántabro Montañeses" (unidad miliciana de infantería urbana de la recién mencionada ciudad), primero para la defensa de la desembocadura de La Plata de las invasiones y ataques ingleses, y luego para unirse a los mal llamados "libertadores" (más bien todo lo contrario). O, si bien no me equivoco, también en ultramar, el periódico de nombre "La Montaña" era editado por la comunidad cubana de ascendencia montañesa de La Habana. Por citar solo dos ejemplos ya en los habitantes de las Españas de ultramar de ascendencia montañesa.


    Si entendemos como castellanos los territorios pertenecientes al reino de Castilla (que no de la Corona de Castilla y León, que fue la unión dinástica de dos reinos diferentes, es decir, no incluyo a los territorios y pueblos del reino de León por mucho que ya a partir del siglo XIII ambos reinos caminaran definitivamente en destino político unido), entonces La Montaña sí es castellanísima, al igual que, desde este criterio, merecerían los antiguos reinos del Andalucía, la llamada Castilla Novísima, o los por usted mencionados Reinos Castellanos de Indias (que, regionalmente hablando, no son Castilla, aunque sí se puedan englobar de algún modo dentro de "la cosmovisión castellana" dentro de "la cosmovisión hispánica", siendo también el elemento montañés fundacional esencial en esa cosmovisión castellana), en cuyo caso estoy de acuerdo en lo referente a La Montaña). No así desde el punto de vista estrictamente regional.


    El término Cantabria, si bien parece ser que existen algunas referencias a su uso para referirse a La Montaña, a partir del siglo XVI (lo cual no ha de confundirse con el antiguo Ducado de Cantabria del reino visigodo de Hispania, que, en teoría, contaba con una extensión bastante mayor a La Montaña), aunque como término bastante menos usado que La Montaña, me inspira menos confianza histórico que el de La Montaña, a pesar de que la labor (ámbito educativo y fundamentalmente institucional) del estatalismo de cuño autonomicista-regionalcentralista de las últimas décadas, por llamarlo de alguna manera, actual, esté desplazando del imaginario popular montañés el uso del término La Montaña por el de Cantabria al ser esta la denominación oficial desde la constitución de la Comunidad Autónoma de Cantabria. Igual que han hecho, por otro lado y cosa también mala, con la indudable vinculación histórica de La Montaña a Castilla. Cosa que considero cierta si bien, en los términos que acabo de exponer, muestro mi desacuerdo con la a mi juicio excesivamente reduccionista frase "Cantabria es Castilla". Considero del mismo modo que la historiografía "cantabrista" trata de hacer una especie de revivimiento pseudo-historicista de la actual Cantabria como heredera de la Cantabria prerromana. Cuando la auténtica Cantabria (la que es ya algo más que un conjunto de pueblos diversos que, no obstante , o mejor dicho La Montaña, es fruto ya del elemento civilizador grecolatino y, sobre todo, cristiano. De ahí los prerromanos cántabros, o la parte de ellos que sobrevivió a su derrota, pasa, tras ese influjo civilizador, a ser lo que luego se conocería como montañeses o incluso "castellanos primigenios", considerando cual fue el germen del condado de Castilla:

    image.jpg
    Ramón de Bonifaz dio el Víctor.
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  4. #4
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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

    Estimado Michael se agradece el esfuerzo en el armado de este hilo!

  5. #5
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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

    Cita Iniciado por juan vergara Ver mensaje
    Estimado Michael se agradece el esfuerzo en el armado de este hilo!

    De nada, gran amigo Juan Vergara. Siempre es un deleite leer tus aportes y opiniones. Siempre estoy a tus órdenes.


    Abrazos en Nuestro Señor.
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

  6. #6
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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

    Estimado amigo Ramón: gracias por tus interesantes y muy buenos aportes. Es un placer leerlos.

    un abrazo.
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    Antonio Aparisi

  7. #7
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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

    La Montaña:

    image.jpg
    Mapa físico de Cantabria


    La Montaña es, junto a Cantabria y Santander, uno de los nombres que ha recibido históricamente la comunidad autónoma de Cantabria, en el norte de la península ibérica (España).


    Desde el siglo XVI el término ha hecho referencia en España a todo el reborde montañoso, perteneciente a la Cornisa Cantábrica, de la parte central de Cantabria y del extremo norte de Palencia y Burgos, sin límites fijos. Posteriormente el territorio conocido como La Montaña se identificó con la recién nacida provincia de Santander[1] (al principio, sensiblemente más grande que la Cantabria actual). En la actualidad, y por extensión, se denomina al conjunto de la comunidad autónoma cántabra con el topónimo de La Montaña, nombrando a los cántabros con el gentilicio de montañeses. Sin embargo, la identificación con la provincia de Santander fue desde el principio inexacta.


    La Montaña identifica un amplio espacio que se localiza en el área central de la Cornisa Cantábrica, en sus dos vertientes. Carente de un territorio propio, puesto que ninguna demarcación se corresponde con este espacio histórico, responde en mayor medida a sus rasgos geográficos (...)


    La Montaña comprendía y comprende tanto el espacio Peñas al Mar como el orientado de Peñas a Castilla. Elementos de referencia geográfica innegable porque identifican por un lado la costa, por el otro la Castilla llana y dilatada (...), de acuerdo con una percepción geográfica establecida desde la Baja Edad Media, al menos (García, 1985).




    Antonio Bar Cendón; De la montaña a Cantabria (1995).[1]
    No es históricamente adecuado fundamentar la Cantabria autónoma en la Montaña tradicional (...) La Montaña tradicional (...) constituye un referente equívoco.


    Alfonso Moure Romanillo; Cantabria: historia e instituciones (2002).[2]

    La Montaña - Wikipedia, la enciclopedia libre
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    Antonio Aparisi

  8. #8
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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

    Pleito de los Nueve Valles
    Pleito de los Nueve Valles




    Tipo Pleito


    Ámbito Historia de Cantabria


    Suceso Nombramiento de Íñigo López de Mendoza como señor de los valles y reclamación del realengo por éstos.

    Lugar Santillana del Mar

    Ubicación Marquesado de Santillana (Corona de Castilla, España)

    País España

    Fecha 1544 - 1581

    Participantes Valles de las Asturias de Santillana contra los duques del Infantado

    Organización

    Organizador Chancillería de Valladolid

    El pleito de los Nueve Valles o simplemente pleito de los Valles fue un proceso que enfrentó a nueve valles de las Asturias de Santillana con los duques del Infantado. Comenzado en 1544, fue fallado en 1581 a favor de los Nueve Valles.[1] Su importancia fue capital en el proceso de la configuración territorial de Cantabria, ya que logró la independencia de los valles, constituidos en la provincia de los Nueve Valles en 1589, germen a su vez de la provincia de Cantabria de 1778,[1][2] y provocó el retroceso de los dominios señoriales en la región.[3] Su memorial ocupa 178 folios.[4]


    Es importante señalar que las Asturias de Santillana se organizaban en valles paralelos al mar. Es decir, a pesar del auge del feudalismo, la sociedad coetánea no tenía como núcleo únicamente la aldea, sino que había conexiones entre todas las aldeas de un valle,[5] existiendo una suerte de federación de concejos.[6] Cada valle tenía su junta y sus ordenanzas. Cuando los vecinos de esos territorios litigaron contra la nobleza, lo hicieron por tanto a través de la representación de cada valle.[5] El pleito no estuvo aislado en el tiempo, ya que otras regiones de la actual Cantabria trataron de sacudirse el dominio señorial, como sucedió en Liébana.[7]


    Historia
    Contexto




    Durante la Baja Edad Media el territorio que hoy es Cantabria estaba dividido en merindades, divisiones administrativas fiscales y jurídicas del reino de Castilla controladas por un merino. Sus diferentes parcelas tenían distintos grados de administración. Podían ser de realengo (dependientes del rey de Castilla), de abadengo (de un abad), solariegas (de un noble) y de behetría (de la Corona, pero supeditadas a un noble, libremente elegido, al que pagar tributo).[9]


    Desde el siglo XII y, sobre todo, desde el XIII, ese territorio lo dominó la nobleza en detrimento del poder de los abades, que desde el siglo IX habían copado los privilegios de la región, especialmente los de la abadía de Santa Juliana. Los privilegios de los señores se engrosaron continuamente, obteniendo más territorios por gracia real[10] o usurpación de territorios antes pertenecientes a la Corona de Castilla en materia de impuestos, autoridad y jurisdicción.[11] A su vez mermaban los derechos del campesinado, que en un principio había podido elegir a sus señores.[3][10] Los valles de las Asturias de Santillana, antes de que por ellos se extendiese el poder del primer duque del Infantado, tenían libertad para celebrar juntas generales. La primera documentada fue en 1430 en el Campo del Revolgo de la villa de Santillana.[12][13] El aumento del poder señorial está documentado por comparación entre el Becerro de Behetrías (1351) y el Apeo de 1404, documentos ambos que señalan las condiciones de los lugares. En el primero hay más territorios de realengo y behetría y en el segundo más de señorío.[9]


    Uno de los señores más importantes del siglo XIV fue Garci Lasso de la Vega I, valido de Alfonso XI de Castilla y chanciller de Valladolid, quien comenzó el linaje De la Vega y obtuvo territorios en las Asturias de Santillana. Durante el siglo XV los De la Vega se enfrentaron al poder de la Corona de Castilla, creando la figura del mayordomazgo para extender su poder, sistema administrativo controlado por ellos.[14] Los Vega recibieron en 1341, de la mano de Alfonso XI, los valles de Carriedo, Villaescusa, Cayón, Camargo y Cabezón, junto a otras propiedades.[15]Leonor Lasso de la Vega, heredera del linaje, se casó con Diego Hurtado de Mendoza, dando lugar a la casa De la Vega-Mendoza. Su primogénito, Íñigo López de Mendoza, quedó a la muerte de Leonor con los territorios de las Asturias de Santillana.[16] En 1445 el rey Juan II de Castilla le confirmó sus posesiones, hecho que no reconocieron los valles como lícito.


    Aunque la casa De la Vega-Mendoza era la más poderosa, otras familias nobiliares se disputaban los territorios, incluso en algunos de los nueve valles. Es el caso de los condes de Castañeda, que tomaron por la fuerza posesión de algunas zonas del valle de Camargo.[14]


    Cabe decir que a comienzos del siglo XVI, en los territorios controlados por el duque del Infantado, y especialmente las Asturias de Santillana, el campesinado sufrió un aumento continuo de los impuestos, lo que agitaba el descontento. Independizarse del dominio señorial era deseable, puesto que los impuestos podían quedar en cantidades simbólicas. Esa situación se dio en Trasmiera, los valles de Soba y Ruesga, y en el de Carriedo desde que el duque del Infantado perdió el poder tras la sentencia de 1505. Además algunas de estas comunidades no debían pagar aranceles por importar artículos de primera necesidad. Sin embargo, ganado el pleito y vueltos los nueve valles al estado de realengo, la presión fiscal se intensificó todavía más.[7]


    Los primeros pleitos
    Muchas veces se considera que el pleito de los Nueve Valles duró desde 1438 hasta su resolución en 1581 o incluso hasta la creación de la provincia de los Nueve Valles en 1589; esto es, cerca de 150 años.[11] En realidad se trató de una serie de pleitos, el primero de los cuales fue el pleito Viejo de los Valles, que favoreció al poder señorial.


    El pleito Viejo de los Valles (1438-1444)
    A comienzos del siglo XV el campesinado de la Merindad de las Asturias de Santillana, harto de su situación, se levantó en diversos pleitos en contra de la casa De la Vega-Mendoza. El pleito Viejo de los Valles comenzó en 1438[17] por discutir los valles su pertenecía al señorío de Íñigo López de Mendoza, aduciendo que durante las últimas décadas habían permitido quedar bajo el dominio de la casa De la Vega únicamente porque pensaron que el rey no hubiera escuchado sus quejas, al ser el titular amigo suyo.[18] Durante el mandato de Leonor de la Vega el tacto de ésta había evitado eclosionar las quejas. Sin embargo Íñigo entró con gran violencia en los valles, tomando posesión de ellos por las armas, lo que provocó la ira y la rebelión de los campesinos.[19]


    En 1444 fue fallado el primer pleito por apartamiento del corregidor de las Asturias de Oviedo[17] a favor de Íñigo López de Mendoza, que al poco tiempo obtuvo los títulos de marqués de Santillana y conde del Real de Manzanares.[3] Este hecho significó la entrega de Santillana del Mar al marqués de Santillana, y por tanto el fin de su merindad y de sus juntas generales, puesto que la jurisdicción de las Asturias de Santillana pasó a ser privilegio de la casas De la Vega-Mendoza, lo cual confirmó Juan II en 1448.Véase[20][3] Dicho marquesado incluía los valles de Carriedo (posteriormente escindido tras su pleito), Cayón, Penagos, Villaescusa, Piélagos, Camargo, Reocín, Cabezón, Cabuérniga, Alfoz de Lloredo (todos ellos escindidos tras el pleito de los Nueve Valles), Anieva, Cieza y Lamasón, además de la villa de Santillana, los dominios agrupados bajo el nombre tierra de La Vega, y Pando (actual Torrelavega).[21][22] En 1475 el marqués de Santillana recibió también el ducado del Infantado.[3]


    El pleito de Carriedo (1495-1499)
    Leonor de la Vega, en su testamento, había legado el valle de Carriedo a Íñigo López de Mendoza, a pesar de que este valle no le pertenecía desde que en 1403 se había solucionado un conflicto respecto a su posesión con el corregidor de la Hermandad de las Cuatro Villas de la Costa.[17] No obstante, en 1495 el campesinado de dicho valle quiso emanciparse, presentando su solicitud ante la monarquía en lo que se conoce como pleito de Carriedo.[23] Carriedo, situado al sureste de las Asturias de Santillana, pertenecía entonces a la familia Velasco y era codiciado por los Mendoza; los campesinos se resistían a caer frente a los señores, quienes emplearon la violencia para hacerlos desistir de su empeño.[3] El pleito fue fallado por la chancillería de Valladolid en 1499 a favor del valle, que logró así su independencia jurisdiccional.[23] La sentencia fue recurrida y de nuevo confirmada en 1504, 1505 y 1546.[3]


    En el pleito de Carriedo el valle declaró que no había denunciado su situación señorial durante los reinados de Juan II y Enrique IV de Castilla «porque siempre existió la privanza y el favor y las guerras y los miedos y temores».[24] Al igual que Carriedo, los otros valles enjuiciados de las Asturias de Santillana reclamaron más tarde que tampoco ellos habían considerado nunca legítima la dominación señorial.


    El pleito de los Nueve Valles




    Tras el fallo del pleito de Carriedo decidieron apelar a la monarquía los valles de Alfoz de Lloredo, Cabezón, Cabuérniga, Camargo, Cayón, Penagos, Piélagos, Reocín y Villaescusa, parte de las Asturias de Santillana, que pertenecían a los duques del Infantado, también marqueses de Santillana.[25] Los valles presentaron su querencia en 1544 al duque del Infantado.[3] Reocín y Cabuérniga fueron posesiones tardías del duque, y Cabuérniga se unió al pleito más tarde, por lo que a veces no son presentados como querellantes. Los valles protestaron ante el rey diciendo que:


    ...los Concejos y vecinos de los valles de Camargo, Alfóz de Lloredo, Villaescusa, Cayón, Penagos, Piélagos, Cabezón y Riocín, manifiestan, que todos los dichos valles, lugares, Concejos y vecinos dellos, con su término y montes, pastos, dehesas y vasallos, jurisdicción alta y baja, civil y criminal, mero y mixto imperio y las rentas y pechos y derechos con todas las otras cosas anejas á los valles, son realengas y de la corona real destos vuestros reinos y behetría de mar á mar. Y así no se pudieron ni pueden apartar, ni dividir, ni partir de dicha corona real, libres y exentos de todo vasallage, ni señorío alguno, no siendo vasallos del dicho duque ni pudiendo ser de derecho, ni lo debiendo, como no se le debe vasallaje, ni servicio, ni pecho, ni derecho, ni otro tributo alguno. El dicho duque por fuerza y no debidamente, tiene entrados y ocupados contra toda razón y justicia los dichos valles...[18]


    Sentencia de 1553: La primera sentencia (en grado de vista[26] ), del 17 de octubre de 1553,[17] fue positiva para los valles, quienes consiguieron avances en asuntos de impuestos y rentas para los duques, así como considerar la jurisdicción civil y criminal de su territorio como derecho real, devolviéndolo al realengo.[3][26] Esta conclusión llegó al considerarse que los Mendoza habían forzado su poder sobre los valles, diciéndose que habían obtenido el favor de los


    parientes mayores de los dichos valles para que fuesen sus vasallos dándoles muchas dádivas y acostamientos porque tuviesen maneras con los otros menores para que los recibiesen por tal señor.


    Ortiz Real, J.; Cantabria..., pp. 84-99.
    Esta sentencia no otorgó validez a los documentos presentados por Íñigo López de Mendoza relativos a su herencia. Incluso, el fiscal Juan García llegó a considerar perjuros a más de cincuenta testigos que declararon a favor del duque,[27][28] quien presentó hasta cuatro alegatos.[29]


    Sentencia de 1568: La sentencia fue recurrida por los duques, pero en 1568 se confirmó la sentencia anterior.[17][30]


    Sentencia de 1578: En 1578 la chancillería de Valladolid confirmó la devolución de la jurisdicción civil y criminal a los alcaldes de los valles. Los valles de Reocín y Cabuérniga, que no habían formado parte del señorío hasta 1544, fueron incluidos.[17]


    Sentencia de 1581: En 1581 se confirmó por última vez la situación de realengo de los valles y se fijó la construcción de una provincia que los incluyera.[3]


    La provincia de los Nueve Valles


    Las consecuencias directas de la resolución del conflicto fueron la devolución de los valles a la corona castellana, integrados en 1589 la provincia de los Nueve Valles de las Asturias de Santillana, la recuperación del poder real y la merma del poder señorial en la zona.[1][25][13] La nueva provincia fue constituida en la casa de juntas de Puente San Miguel, lugar donde en 1778 se decidió su integración en otra provincia, la de Cantabria, que aunque de corta duración se considera el origen político e histórico de la actual comunidad autónoma.[11]


    La provincia de los Nueve Valles obtuvo privilegios, entre otros monarcas, de Felipe IV (1630), quien le permitió regirse por alcaldes ordinarios.[25] Este hecho hace que otras veces se considera 1630 como fecha para la creación de la provincia.[31] Otras veces, la fecha tomada es 1581, año en que terminó el pleito.[32] En 1645 entraron en vigor las ordenanzas generales de la provincia, que fueron reformadas en 1757.[25]


    Argumentos
    De los valles
    Los Nueve Valles quisieron unir el pleito de Carriedo como precedente y concentraron sus argumentos en los siguientes puntos:[17]


    Justicia. Los duques no les permitían adoptar alcaldes, merinos ni otros cargos judiciales, lo que les obligaba siempre a recibir la justicia de la villa de Santillana del Mar, controlada por los propios duques.
    Seguridad. Los caminos entre las localidades no se protegían, lo que daba lugar a que los viajeros que debían acudir a Santillana fuesen fácilmente asaltados e incluso muertos muchas veces. La inseguridad se incrementó aprovechando los pleitos, para que los que debían acudir murieran en los caminos.
    Economía. Los duques obligaban a los labriegos a pagar tributo para sufragar la administración de la justicia de la que se quejaban. Apresaban también a los procuradores concejiles díscolos.
    Corrupción. Los duques pagaban a los escribanos para tenerlos a su disposición. Además los soldados a las órdenes de los duques, aprovechando la tensión generada por los pleitos, no castigaban la violencia, ni siquiera el asesinato, con lo que ésta se incrementó.


    De los duques
    Derecho. Los duques del Infantado aducieron que los territorios habían pertenecido a la casa de la Vega por 100 años.[18] Afirmaban también que en 1420 Juan II de Castilla había dado a Leonor de la Vega confirmación de la posesión sobre los valles, a pesar de que ésta no se ejerció hasta 1448, cuando se hizo por medio de la fuerza.[18]
    Reacciones


    La realeza
    La realeza estaba contenta de poder recuperar poder en el norte de la península Ibérica, sucesivamente perdido desde hacía tres siglos. Además de crearse la provincia de los Nueve Valles, a quienes diferentes reyes fueron sumando ordenanzas, el valle de Carriedo, antecedente del pleito de los Valles, recibió del rey el título de Real Valle de Carriedo.[33]


    Los duques del Infantado
    La respuesta de los duques fue muy violenta. Existen varios testimonios acerca de las atrocidades cometidas por orden de Íñigo López de Mendoza, sus allegados y seguidores antes y durante los años que duraron los pleitos. Juan Martínez, testigo en el pleito, aseguró que el duque había entrado en su valle rodeado de hombres con pendones, atabales y trompetas y lo había rendido a la fuerza, haciendo huir a personas y ganados a los montes. Después, quemó las casas e impuso castigos a quienes pudo encontrar.[18] A Pero Díaz y Juan de Matamorosa, opositores al duque, les quemaron sus casas y les arrojaron por sendas ventanas.[17] Don Íñigo llegó a maltratar a opositores hidalgos emparentados con la casa de la Vega, y encarceló durante ocho meses a uno de ellos.[18] Cuando finalmente el Infantado perdió el pleito de 1581, el duque coetáneo decidió centrar su atención en los últimos territorios que le fueron concedidos en otros lugares de la península.[3]


    Memorial
    El nombre del documento del pleito, impreso en 1566, es Memorial contra las escrituras que el fiscal y valles presentan por autos de jurisdicción. En él están contenidos documentos de pleitos anteriores contra la misma familia nobiliar, siendo uno, por ejemplo, de 1398, anterior al pleito Viejo;[34] otro de los documentos adjuntos data de 1351.[35] En 1910 la Jurisdicción de Cantabria lo publicó bajo el título Memorial presentado al Rey por el Duque del Infantado en el pleito sostenido contra el Fiscal y los 7 valles de Villaescusa, Cayón, Penagos, Camargo, Cabezón, Alfoz de Lloredo y Piélagos.[36]


    La documentación del pleito, perdida, se recuperó el 8 de febrero de 1957, cuando el periodista y escritor Antonio Bartolomé Suárez descubrió los documentos originales en una casa de Reocín, donde una familia los preservaba.[37]


    El memorial en su conjunto cuenta con numerosas adiciones y documentos que dan una buena muestra del estado de La Marina desde comienzos del siglo XIV, entre ellos el Apeo de Pero Alfonso de Escalante.[34]


    Lugares señoriales de los valles
    Artículo principal: Torres defensivas de Cantabria.
    El memorial del pleito ha sido estudiado en referencia a la historia de Cantabria por incluir un listado de las torres y casas fuertes que contenían los ocho valles (sin incluir Carriedo). En total son 43 torres y 2 casas fuertes, además del castillo de Liencres, bastantes fortificaciones para un territorio tan pequeño.[38][28] Se cree que en el siglo XVI había en la totalidad de las Asturias de Santillana más de 200 torres y casonas fuertes[38][14] junto con más de 1000 solares de hidalgos, tal y como se menciona en el memorial.[39] La tabla muestra la aportación de Fernando José de Velasco y Ceballos, que asoció algunas de las torres citadas a posibles linajes.[38]


    Torres y casas fuertes citadas en el memorial[38]


    Valle Torres y linajes
    Villaescusa Torre de Liaño (Liaño); torre de la Concha (de la Concha); torre de Obregón (Obregón); torre de Villanueva (Ceballos).
    Cayón-Penagos Torre de Totero; torre de La Penilla; torre de Tahulú (Ceballos Escalante).
    Camargo Torre de Estaños; torre de Maliaño (Herrera); torre de los Orozco en Escobedo (Escobedo); cuatro torres en Igollo (Portas Discutido); torre de Herrera (Herrera).
    Piélagos Torres de Cianca (Ceballos); dos torres en Quijano (Quijano); torre en Renedo (Ceballos Discutido); torre en Zurita (Ceballos); Fortaleza de Rueda (Ceballos, después Sánchez de Tagle); tres torres en Oruña, torre de Arce (Ceballos Escalante); castillo de Liencres (Casa de la Vega).
    Cabuérniga Torre de Sancho de los Ríos; torre en Terán (Terán); Torre de Valle (Díaz CossíoDiscutido); torre de Ucieda (TeránDiscutido); torre en Sopeña (Díaz de Cossío), torre en Ruente (Mier y Terán).
    Alfoz de Lloredo Casa fuerte de Comillas (Casa de la Vega); torre de Ruiseñada (Bracho); torre de Udías (Ceballos); torre de Cubillas (VillegasDiscutido), torre en Trasierra (Villegas); torre en Castro (Villegas); torre en Nuño (Villegas).
    Reocín Torre de Quijas (Bustamante); torre en Quijas (Calderón); torre de Ibio (Guerra); torre en Cabezón de la Sal (Casa de la Vega); torre en Cos (Casa de la Vega); torre de Santibáñez (Gayón); torre junto al río Agüera (Agüeros, después de los Peredo).

    Pleito de los Nueve Valles - Wikipedia, la enciclopedia libre
    La Iglesia es el poder supremo en lo espiritual, como el Estado lo es en el temporal.

    Antonio Aparisi

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    re: Asturias de Santillana / La Montaña / Cantabria

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    Ramón de Bonifaz. Primer Almirante de España y fundador de la Marina Real de Castilla

    image.jpg


    En el año de nuestro señor 1245, el soberano de Castilla y más tarde Padre de Andalucía Fernando III el Santo visitó la ciudad de Burgos. Allí se encontraba la pequeña sede de todos los marineros castellanos que faenaban en las costas cántabras. En esta visita quedó encandilado de las sabidurías que poseía sobre los mares y de cómo navegarlos un viejo hombre de mar, Ramón de Bonifaz y Camargo.


    Aprovechando la posibilidad de atacar por mar a las huestes moras para la reconquista de Sevilla, Fernando III encargó a Bonifaz hacerse cargo de las flotas de Vizcaya y Guipúzcoa, las cuales debía de apresar en sus respectivos puertos. La empresa encomendada no fue difícil para Bonifaz. Apresó todos los barcos y los reunió coordinadamente en conjunto con los ejércitos del Rey. Ya rumbo hacia el sur de la península fue captando nuevos buques y marineros en Asturias y Galicia.


    En 1247 la armada de Bonifaz llega a Sanlúcar de Barrameda en la desembocadura del río Guadalquivir con el propósito de remontar el río rumbo a Sevilla. Tuvieron que batallar durante un año para poder llegar al puente de Triana en 1248. Lo que allí sucedió no pasó al olvido y se convirtió en una hazaña legendaria. Ramón de Bonifaz con gran lucidez esperó el momento oportuno de marea alta y el viento a favor. Así pues con los dos barcos más robustos de su flota que fueron reforzados en proa a modo de ariete, embistió al puente de barcas que unidas mediante gruesas cadenas, al pie del Castillo de San Jorge, impedía el paso y protegía la ciudad. Este hecho, ocurrido el día 3 de mayo de 1248, dió lugar a la toma definitiva de Sevilla por las tropas castellanas.


    En 1924 y en recuerdo a lo acaecido aquellos gloriosos días en la ciudad de Sevilla se decidió que apareciera una estatua en su honor sita en el monumento al Rey Fernando III, en la Plaza nueva de Sevilla.




    San Fernando, rey de los castellanos recompensa a Bonifaz con señoríos en Sevilla y en Burgos. De esta manera se convierte en un hombre muy popular en su tiempo llegando a eclipsar de alguna manera la figura del mismísimo Rey.


    En 1250 es nombrado "Caudillo de todos los navíos que son para guerrear” y "Almirante de Castilla", siendo el pionero en poseer este titulo en España. Este nuevo cargo supuso de manera inmedita la fundación de la primera Armada Española con Ordenanzas Militares ya que antes solamente existía una marina mercante.


    Nuestro ilustre y querido protagonista murió en su ciudad de Burgos en el año de 1256. Su cuerpo fue sepultado en su monasterio de San Francisco. Abajo del sepulcro, una inscripción:
    “Aquí yace el muy noble y esforzado caballero don Ramón Bonifaz, primer almirante de Castilla que ganó a Sevilla. Murió el año MCCLVI”.




    Uno de los homenajes más emotivos hacia la persona de Bonifaz se encuentra en Santander, ya que el escudo de los montañeses representa la reconquista de Sevilla por parte de marineros cántabros al mando del almirante. En el escudo figuran la Torre del Oro de Sevilla y la nave en la que Ramón de Bonifaz y sus hombres rompieron las cadenas que unían Sevilla con Triana, el 3 de mayo de 1248.


    image.jpg

    Hispane Memento: Ramón de Bonifaz. Primer Almirante de España y fundador de la Marina Real de Castilla
    Sobre la biografía de este indudablemente insigne personaje, como tantos otros, de la Historia de los pueblos hispánicos. Creo necesario añadir de forma breve también que, con la bendición del rey Don Fernando III de Castilla y de León, el Almirante y ricohombre de Castilla, "sabidor de las cosas de mar" y protagonista del lance naval en el Guadalquivir durante la Reconquista de Sevilla, don Ramón de Bonifaz y Camargo, fue un gran benefactor del monasterio franciscano de San Francisco de Burgos, al oeste de Santo Domingo de Silos, en los últimos años de vida, si bien el monasterio ya databa de unas pocas décadas con anterioridad a los últimos años de la vida de Bonifaz. Ello le valió recibir sepultura en dicho monasterio, que, por desgracia, fue prácticamente destruido durante la Guerra de la Independencia contra la Francia revolucionaria napoleónica, y demolido ya en 1837 bajo los auspicios del Gobierno liberal-progresista, tras la usurpación ilegal e ilegítima al trono que se produjo en 1833 a la muerte de Fernando VII.

    Charlas en el viejo molino: Almirante Bonifaz

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