Un análisis interesante. Ahí va el mío:
No creo que a nadie que de verdad le importe España pueda ser optimista con estos desastrosos resultados (más allá de la gran cantidad de votos obtenidos por PxC, que tampoco es la panacea). La verdad es que el nacionalismo catalán ha hecho muy bien su trabajo estos últimos 30 años. Han aprobado las leyes más antiespañolas que uno pudiera echarse a la cabeza y han sabido seducir al que consideran su enemigo -los castellanohablantes que como tales amenazan la supervivencia del catalán- consiguiendo su voto. Sólo así se explican los resultados de CiU en la provincia de Barcelona, a pesar de la considerable abstención, igual que el 26% de los votos para el PSC en 2006, cuando ya había quedado más que manifiesto su abierto perfil nacionalista/colaboracionista, o el 74% a favor del nuevo Estatut (79% si sumamos los votos en blanco en el referéndum). La verdad es que, para desgracia nuestra, hoy en día la inmensa mayoría de la sociedad catalana o bien ve con buenos ojos el nacionalismo y la discriminación de su propia lengua en el caso de los castellanohablantes (que son mayoría) o se desentienden de la política.
Ayer ganó por amplia mayoría un partido salpicado por casos de corrupción y cuyo líder, después de 30 años, se declara abiertamente separatista. Los 3 escaños de un partido antinacionalista favorable a las bodas moñas y al aborto, o el moderado crecimiento de un PP, también colaboracionista desde que echaron a Vidal-Quadras, no significan nada comparado con lo que tendría que ser un clamor popular contra los desmanes del régimen progre-separatista catalán.
Por mucho que digan, lo que no se consiguió durante el franquismo, que según el propio Josep Pla consiguió disminuir y mucho el número de catalanistas (por algo los ancianos son los menos separatistas) lo ha conseguido la democracia sin oposición alguna. El adoctrinamiento de la juventud ha dado sus frutos y hoy el número de traidores a la patria, tanto hablantes de catalán como de castellano, va en aumento. La ideología secesionista, que hasta hace poco más de una década todavía era marginal en Cataluña y se consideraba propia de extremistas radicales y proterroristas hoy en día es lo más normal del mundo y está de moda.
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