¿Se puede comparar la filosofía de
Tomás de Aquino con la ciencia moderna?1
Juan José Sanguineti
jjsanguineti@gmail.com
https://revistas.unsta.edu.ar/index....e/view/221/250
Resumen: Una comparación entre la filosofía de Tomás de Aquino y la ciencia moderna es posible y puede ser fructífera. Algunos aspectos de su visión del mundo natural son incompatibles con nuestros conocimientos científicos, pero otros son del todo compatibles y relevantes para una correcta interpretación de los logros de las ciencias, teniendo en cuenta la distinción entre ciencia y filosofía, desconocida antes de la época moderna. El artículo explora brevemente esta temática en la cosmología, la teoría evolutiva (especialmente el problema de la contingencia y el indeterminismo) y la neurociencia.
Palabras clave: Creación; Evolución; Indeterminismo; Providencia de Dios; Neurociencia
Recibido: 17 de febrero de 2020
Aceptado: 20 de junio de 2020
1. Observaciones introductorias
¿Por qué cabe pensar en una relación entre la filosofía de Tomás de Aquino y la ciencia moderna? ¿Qué interés tiene esta comparación? Una amplia tradición académica propone análisis comparativos entre la filosofía de Aristóteles y Santo Tomás (especialmente su filosofía natural) y los logros de la ciencia moderna, sobre todo entre los filósofos de la naturaleza tomistas2. En muchos aspectos, desde el punto de vista tomista esto es comprensible, porque la filosofía natural de Aristóteles y el Aquinate representaban una síntesis del mundo físico tal como era conocido en su época, dentro del marco de las antiguas ciencias naturales (física, biología), así como la matemática y la astronomía. Tal síntesis constituía en Santo Tomás una visión orgánica y unitaria muy conseguida y profunda que estaba en continuidad con la metafísica y la teología. Esta cosmovisión del universo físico ciertamente puede relacionarse con la comprensión contemporánea de la naturaleza propia de las ciencias modernas. Una comparación de este tipo puede hacerse desde un punto de vista histórico, con el objeto de detectar las diferencias, pero también para ver ciertos puntos comunes o incluso pensando que quizá se podría lograr una nueva visión de la naturaleza que pudiera ser filosóficamente útil en algunos aspectos.
Las comparaciones históricas y científicas tienen interés si se hacen correctamente. Hay que mantener las divergencias de enfoques, sobre todo si la comparación se establece entre sistemas de pensamiento muy distantes. Hace falta reconocer los distintos niveles, no sólo entre los términos de la comparación, sino dentro de cada uno de esos niveles. Los hay en los escritos filosóficos del Aquinate y obviamente en la ciencia contemporánea. No son lo mismo, por ejemplo, la física cuántica como ciencia y sus interpretaciones filosóficas. La comparación es posible fundamentalmente porque las posiciones filosóficas no son inconmensurables, en el sentido de Kuhn (2005), e incluso en las ciencias es discutible si se da una inconmensurabilidad absoluta entre visiones y conceptos de paradigmas científicos diferentes.
Teniendo en cuenta las posibles redes comparativas que podrían establecerse entre el corpus científico tomista, incluyendo la base aristotélica, y todo lo que hoy sabemos gracias a la ciencia moderna, en esta contribución voy a referirme a algunos aspectos que podrían ser relevantes para el debate en cuestión. La base subyacente que hace posible la comparación es doble: el naturalismo y el racionalismo, tomados en un sentido amplio y no reductivo.
a. Naturalismo:la empresa científica aristotélica se toma en serio las explicaciones naturales porque ve a la naturaleza como inteligible y merecedora de investigación de acuerdo con sus múltiples causas. La primacía de la causalidad de Dios no elimina la validez de las causas segundas. La naturaleza no puede entenderse sólo desde arriba, es decir, desde las causas primeras. Puede conocerse más específicamente desde abajo, es decir, desde el análisis de las causas próximas. Por tanto, las ciencias son relativamente autónomas y no pueden deducirse de la metafísica o la teología.
b. Racionalismo: siguiendo la tradición griega, según Aristóteles y el Aquinate la razón, facultad capaz de descubrir el orden entre las cosas naturales, es el instrumento que el ser humano usa para desentrañar los principios de la naturaleza y, en consecuencia, para poner orden en la vida humana y también en la naturaleza, mediante intervenciones tecnológicas. De acuerdo con esta idea de la naturaleza y de la ciencia, pienso que hay una real continuidad entre algunos puntos tomistas y la ciencia moderna3. El gran cambio de la revolución científica fue principalmente metodológico, lo que obviamente llevó a una enormidad de descubrimientos y promovió la alianza entre la ciencia y la tecnología.
Las áreas principales en las que se hicieron comparaciones entre Tomás de Aquino y la ciencia moderna son la epistemología (teoría de la ciencia), la cosmología (el universo, la creación), la biología evolucionista y la neurociencia4. La comparación puede ser puramente histórica, pero los tomistas están interesados en algo más. ¿Es posible interpretar la ciencia moderna a la luz de principios aristotélicos y tomistas, como las cuatro causas, la teoría de la substancia y la esencia, el alma como principio de la vida y así siguiendo? Si fuera así, entonces tendríamos que eliminar de esos principios sus ejemplificaciones en algunos puntos claramente falsos de la antigua ciencia, como la teoría de los cuatro elementos, la distinción entre cuerpos celestes y terrestres, la tesis del movimiento circular o el geocentrismo.
Una distinción moderna que sirvió de ayuda, desconocida por los antiguos, fue utilizada por filósofos como Maritain, con el objeto de evitar comparaciones inadecuadas entre el Aquinate y la ciencia moderna. Se trata de la distinción entre la filosofía y las ciencias. Aristóteles, seguido por Tomás de Aquino, diferenciaba entre la metafísica, la física y la matemática, o también entre la metafísica y las ciencias particulares. La física estaba fundida, más que “confundida”, con lo que hoy llamamos filosofía de la naturaleza. Hoy, en cambio, distinguimos claramente entre la física y la filosofía de la naturaleza, cosa que no tenía sentido ni siquiera en el siglo XVII5. Esto creará nuevos problemas que no estaban presentes en el horizonte de Aristóteles y del Aquinate. Hoy nadie diría que la teoría de las partículas elementales es filosófica.
La comparación entre lo que consideramos conocimiento científico y la antigua ciencia en Aristóteles y Santo Tomás (pero no la filosofía) es posible, pero no tiene un gran interés filosófico. En este sentido se podría decir que la antigua ciencia, si no estaba completamente errada, constituyó una propedéutica para la ciencia moderna. Ciertas coincidencias y anticipaciones eran anecdóticas y poco significativas, por ejemplo, las viejas teorías de la generación espontánea de ciertos vivientes y la actual teoría evolutiva.
En el plano de las comparaciones, a veces se puso énfasis en el antagonismo entre la visión antigua y moderna. La ciencia del pasado en este sentido representaría un obstáculo para el progreso de la ciencia. Pero en la mayor parte de los casos la dificultad era de índole sociológica. Cuanto más prestigioso es un autor o una visión científica, más problemático resulta para futuras revisiones. El aristotelismo fue un obstáculo para el surgimiento de la ciencia moderna no tanto por sus principios, sino porque los aristotélicos tomaban las explicaciones de su maestro como inmunes a la crítica...
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