Las enseñanzas de la Iglesia católica romana son muy claras en lo referente a la necesidad de un salario de subsistencia para el trabajador. Hace más de un siglo, el papa León XIII (1891) dijo en su trascendental carta encíclica Sobre la condición del obrero:
"Aceptando, entonces, que el obrero y el patrono realicen convenios libres y, en particular, acepten la cantidad del salario; no obstante, existe un dictado de la naturaleza más imperioso y más antiguo que cualquier trato entre hombres, a saber, que la remuneración debe ser suficiente para sustentar al obrero en una comodidad razonable y frugal. Si por necesidad o por miedo de un mal mayor, el trabajador acepta pactos más difíciles e incondicionales del patrono o el empresario, el mismo es víctima de coerción e injusticia" (p. 21-22).
En el cuadragésimo aniversario de la declaración de León XIII, la carta encíclica del papa Pío XI sobre La restauración del orden social (1931) dice de manera similar:
"El salario pagado a un obrero debe ser suficiente para su propio sustento y para el de su familia. [...] las madres han de dedicarse, sobre todo, al hogar y a las cosas relacionadas con el mismo; pero es intolerable abuso que las madres de familia, por la insuficiencia del salario del padre, sean forzadas a ocuparse en labores remuneradas a expensas de los quehaceres domésticos y propios, en particular la educación de sus hijos. A esto debemos oponernos con todas nuestras fuerzas. Debe hacerse todo lo posible para que los padres de familias reciban un salario que satisfaga las ordinarias necesidades domésticas. Si las condiciones presentes de la sociedad no siempre posibilitan esto, la justicia social exige que se introduzcan cuanto antes reformas que garanticen a todo trabajador adulto tal salario" (pp. 144-145).
S.S. León XIII continúa explicando: “La preservación de la vida es deber de todos y cada uno, y no cumplir con él es un crimen. Se sigue que cada uno tiene derecho a procurarse los medios para vivir; y los pobres no pueden procurarlos más que con trabajo y salario” (p. 21).
En otras palabras, puesto que las personas tienen derecho a la vida, tienen asimismo el derecho a esas necesidades que posibilitan la vida; y esto lo logra un salario justo y suficiente, el salario inadecuado no.
Pío XI señaló que para que un salario sea justo, no debe calcularse partiendo de una sola base, sino de varias, entre ellas los aspectos individuales y sociales del trabajo (p. 144). Según esta enseñanza papal, el patrón que remunera al obrero basándose estrictamente en el rendimiento económico viola la justicia.
Ya sabemos todos que hay personas que, aún diciéndose católicas, coinciden con los que no lo son en no ver valor alguno en estas enseñanzas papales o las intenten tergiversar de modo torticero. Aún así, debe hacerse hincapié en afirmar que S.S. León XIII y S.S. Pío XI no enuncian aquí conceptos excepcionalmente católicos; más bien, expresan la ley natural, y ella es válida para todas las gentes de todos los tiempos.
Ambos insisten en la dignidad del hombre y llaman a todos los empresarios a que traten a sus empleados con la justicia, imparcialidad y compasión que merecen. Los papas sostienen que es una violación de la dignidad de los obreros verlos solo desde el punto de vista económico, por ejemplo, como la capacidad productiva de una máquina. ¡Es intolerable que los trabajadores sean considerados como mera inversión de capital, al igual que lo es una máquina!. Porque el hombre, lejos de ser lo que el liberal-capitalismo o el comunismo predican, es en todo momento portador de Valores Eternos y no una mera mercancía o herramienta de producción. ¿Pero qué podemos esperar de una sociedad como la nuestra en la que cada año se tritura la vida de casi doscientasmil personitas inocentes...?. ¿Qué podemos esperar de gobiernos tan inhumanos y tan asesinos como los nuestros?. Pues, en cuanto al salario se refiere... solamente los 645,30€ mensuales por una jornada laboral completa que el gobierno le congela a las familias..... además de mas de seis millones de personas en España sin empleo a causa de la desindustrialización. Ésto es lo único que puede aportar el capitalismo a la dignidad de los obreros españoles y de sus familias.
Un saludo
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