No, durante la dictadura de Primo de Rivera no se prohibieron los piropos, como se puede ver en el texto de la ley. Se prohibía, con toda razón y justicia, decir groserías a las mujeres. Cosa que suscribo totalmente. Desconocía esa ley, pero siempre he pensado que debía castigarse con multa. Un piropo es un elogio, en sentido figurado; en sentido propio, es una piedra preciosa. Una expresión sinónima de piropear es "echarle flores a alguien". Pues claro que hay que piropear a las mujeres. ¿O acaso quieren que las llamemos feas? Pero uno de los principales medios de los que se valen para transformar y destruir la sociedad es alterar el sentido de las palabras. Cambiando las palabras cambian las mentalidades.