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Tema: La independencia de los Estados Unidos y la contribución española

  1. #21
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    Re: La independencia de los Estados Unidos y la contribución española

    Gálvez: el militar español que se aventuró «solo» contra las defensas inglesas de Florida


    ESTEBAN VILLAREJO/MANUEL P. VILLATORO

    abc_es / MADRID

    Día 01/02/2015 - 16.48h



    En una batalla clave para la independencia de EE.UU., el malagueño entró con 4 navíos en una bahía repleta de navíos británicos: «El que tenga honor y valor que me siga», dijo




    US ARMY CENTER FOR MILITARY HISTORY


    Tropas españolas cargan contra los ingleses en el fuerte del «Rey Jorge»


    El país que estos días dirime entre Obama o Romney vivió en Pensacola una batalla decisiva para su independencia. Y, fíjense por donde, aquella lid de 1781 fue librada y ganada por la Infantería de Marina de la siempre olvidadiza España. Una vez más las casacas rojas de la Pérfida Albión se cruzaban en el rumbo de nuestra Historia. Esa vez, al inglés le tocó perder.

    El de Pensacola, en tierras de la Florida occidental, fue un desembarco audaz y osado dada la dificultad de acceder a su bahía. Una empresa temeraria que, exitosa finalmente, alumbraría para siempre el arrojo (cojones, que se dice ahora) de uno de los personajes más influyentes y desconocidos de la Historia común de España y de EE.UU: Bernardo de Gálvez Gallardo Madrid, vizconde de Galvestón y conde de Gálvez, oficial y luego general del Real Ejército, y virrey de Nueva España.

    Tras aquel fuego de Pensacola su escudo de armas siempre luciría el lema de «Yo Solo», porque así fue cómo entró en el bastión inglés de la Florida: «El que tenga honor y valor que me siga».

    «Para entender el desembarco de Pensacola, antes debemos remontarnos a la Guerra de los Siete Años (1756-1763), ganada por el Reino Unido a una coalición de naciones entre las que se encontraba Francia y España», relata José María Moreno Martín, jefe de la sección de Cartografía del Museo Naval, que este mes exhibe como «pieza destacada» un mapa en ocho viñetas sobre la batalla de Pensacola.

    Tras esa guerra, la España de Carlos III y la Francia de Luis XV, y después Luis XVI, aguardaban avizor una primera oportunidad para devolver el golpe a Inglaterra. Y esa vino con la sublevación de las Trece Colonias (1775) que para sufragar las guerras de la metrópli veían cómo sus cargas impositivas aumentaban sin cesar. La gota que colmó el vaso fue el nuevo impuesto del té, que originó un motín en Boston.



    España ayudó con dinero a los rebeldes norteamericanos desde el inicio



    España desde el primer momento ayudó económicamente a los rebeldes norteamericanos llegando a pertrechar a 30.000 rebeldes con sus uniformes, fusiles y 216 cañones, pero... ¿debía intervenir militarmente como hizo posteriormente la Francia de Luis XVI tras la insistencia de Benjamin Franklin? He ahí el dilema del Rey Carlos III. «España se encontraba en una posición más delicada. Por un lado nos encontramos con las tesis del Conde de Floridablanca, que abogaba por mantenerse neutral so pena de desencadenar un efecto dominó de independencias en las colonias españolas americanas. Por otro lado, el Conde de Aranda, embajador de España en París, veía en el apoyo a las Trece Colonias una oportunidad idónea para recuperar Gibraltar», explica Moreno Martín.

    Definitivamente se impusieron las tesis del Conde de Aranda y en 1779 España declaró la guerra a Gran Bretaña. Ya nada sería igual en la Guerra de Independencia de las Trece Colonias: Inglaterra se vería obligada a dividir esfuerzos en el Canal de la Mancha (contra Francia), el Mediterráneo (contra España) y el Golfo de México, donde Inglaterra había arrebatado años antes a España algunas plazas marítimas como era el caso de Pensacola, también conocida como San Carlos de Panzacola. Conclusión: las fuerzas de la guerra por la Independencia de las Trece Colonias se niveló. Por un lado, Reino Unido (120 navíos y 100 fragatas) y, por el otro, Francia (60 navíos y 60 fragatas) y España (60 navíos y 30 fragatas).

    Es aquí donde saldrá a relucir el ingenio del entonces gobernador de la Luisiana, el militar malagueño Bernardo de Gálvez (Macharaviaya, 1746 - Tacubaya, en Ciudad de México,1786) quien comenzó a forjar su leyenda militar como capitán en tierras de Nueva España, llevando a cabo una campaña contra los indios Apaches. Con 24 añitos y heridas a doquier, el futuro «Yo Solo», ameritaba ya el galón de comandante de armas de Nueva Vizcaya y Sonora (aproximadamente el actual estado de Nuevo México). El héroe militar español en tierras del ahora EE.UU. forjaba su leyenda, aunque antes regresaría a España para participar en la fallida expedición de Argel (1775), foco central de la piratería en el Mediterráneo.

    En su vuelta a América en 1776 Bernardo de Gálvez es destinado a la plaza de Luisiana. Y es por eso que cuando España decide librar batalla a Inglaterra en el Golfo de México todas las venturas se dirigen hacia él. Fijó como objetivo recuperar Pensacola; antes caerían las posesiones británicas de Manchac y Baton Rouge -en la desembocadura del río Mississipi- o Mobila (1779). El círculo se estrechaba así en torno a la capital de la Florida. Sin embargo, su disposición geográfica y su estrecho con escasa profundidad impedía acometer la empresa.
    «Se trataba de una operación bastante complicada, por no decir inverosímil», destaca el jefe de cartógrafos. Un 28 de febrero de 1781 partía desde La Habana la expedición española con 36 buques de guerra con José Calvo Irazábal como de jefe de la escuadra. En sus tripas los ansiosos infantes de Marina aguardaban el desembarco. Por tierras otras tropas españolas y después francesas esperaban el desembarco para envolver la plaza de Pensacola.

    En este momento nos dirigimos de nuevo al Museo Naval de Madrid. En el mapa de 8 viñetas que se exhibirá durante dos meses más como «la pieza detallada» (encargado a raíz del informe de la toma de Pensacola «con la clara intención de narrar la historia de una batalla») observamos en su parte central a los navíos españoles frente al escenario de la batalla. La ciudad de Pensacola en su bahía y la isla de Santa Rosa en la bocana de acceso, formando un estrecho con la posición fortificada de Barrancas Coloradas, desde donde provenía el principal riesgo de la empresa.



    La toma de la isla de Santa Rosa

    El trabajo se auguraba duro, ya que, para llegar hasta su objetivo, la escuadra tenía que pasar a través de un estrecho flanqueado por dos baterías de cañones. Una sentencia de muerte sin duda. Por ello, Bernardo de Gálvez se decidió a tomar el fuerte de la isla de Santa Rosa para así evitar ser aniquilados por un fuego cruzado.

    Con valentía, las tropas del malagueño desembarcan en el terreno dispuestas a derramar sangre inglesa pero, para su sorpresa, la fortaleza estaba desmantelada. «Consiguieron tomar la isla sin ninguna baja y sin ningún disparo», sentencia Moreno Martín. La moral aumentó pues, para entrar hacia la bahía de Pensacola, ya sólo tenían que pasar a través de la batería de las Barrancas Coloradas.



    «Yo solo»


    «Una vez conseguido esto, lo que pretendía Bernardo de Gálvez es pasar con toda la escuadra, eso sí, lo más cerca posible de la isla (ya española) para evitar el fuego de las Barrancas Coloradas», afirma el jefe de la sección de Cartografía. La empresa comenzaba a tomar forma, pero, al aventurarse por el estrecho, el fondo del casco del navío en el que viajaban el malagueño y Calvo (el San Genaro), tocó en el suelo: tenía demasiado calado para pasar. Por ello, fue necesario salir a aguas más profundas para no quedar encallados.
    En ese momento comenzaron las discrepancias pues, mientras Gálvez quería entrar en la bahía y tomar Pensacola, José Calvo (al mando de la escuadra), se negaba en rotundo a atravesar el estrecho. Y es que argumentaban, no sin razón, que no se conocía bien el terreno y que una peligrosa tormenta tropical se aproximaba hacia el lugar. Además, la batería situada en el fuerte de las Barrancas Coloradas seguía activa y, en el caso de que un navío quedara encallado, toda la escuadra podría sufrir su fuego y ser seriamente dañada.



    Gálvez entró en la bahía al grito de «El que tenga honor y valor que me siga»




    Para Gálvez, en cambio, no había opción. El marino subió a bordo de un bergantín llamado «Gálveztown» (un barco con menor calado que el «San Genaro») y se dispuso a llevar a cabo una de las mayores heroicidades de la Historia española: entrar sólo en la bahía pasando a través del fuego enemigo. Sus últimas palabras quedarían grabadas en la historia: «Una bala de a treinta y dos recogida en el campamento, que conduzco y presento, es de las que reparte el Fuerte de la entrada. El que tenga honor y valor que me siga. Yo voy por delante con el Galvez-town para quitarle el miedo».

    No había vuelta atrás, Gálvez enarboló la bandera de Comandante y entró en el puerto junto dos pequeñas cañoneras y un buque de transporte. En contra de lo que se puede pensar, no sufrió serios daños por parte de las baterías enemigas y, además, atrajo el fuego sobre sus barcos.

    «De aquí es donde viene la leyenda que se puede leer en su escudo de armas: ‘Yo Solo’, porque pasó sin que le siguiera en principio ningún comandante», explica Moreno. «Después pasó toda la escuadra, ya que había buques que hacían frente al fuego de las Barrancas Coloradas y podían atravesar la zona con seguridad» determina el experto.



    La marcha de Calvo y la llegada de refuerzos


    Tras la entrada en la bahía de Gálvez, el resto de buques se decidieron a seguirle. ¿Todos? No. Hubo uno que se retiró, y es, según fuentes históricas, el navío en el que se encontraba José Calvo. Al parecer, el oficial decidió volver a La Habana tras ver el éxito del malagueño. Definitivamente, su misión había acabado, como más tarde le haría saber Gálvez mediante una misiva.

    Antes de llegar a su destino, sin embargo, se detuvo en Matanzas (Cuba) donde preparó minuciosamente su defensa ante las posibles acusaciones que sufriera al llegar a territorio español. ¿Se apoderó la vergüenza de él?, probablemente, pero nunca se supo a ciencia cierta. Lo que es cierto es que, al partir, dejó a la flota española sin su navío, un gran activo en la contienda.



    Una nueva escuadra llegó para reforzar a los españoles




    Tras el ataque inicial, y como estaba planeado, una fuerza terrestre española tomó posiciones para ayudar a asediar Pensacola. Pero esos no serían los únicos refuerzos que recibiría Gálvez. «Ese mes llegó una nueva escuadra de navíos, en un principio se pensaban que era enemiga y que venía a ayudar a los sitiados en Pensacola, pero descubrieron que eran españoles comandados por José Solano y Bote que acudían a socorrer a Gálvez», destaca Moreno. Con esta flota eran ya casi 8.000 los hombres preparados para iniciar el asedio en contra de los 3.000 ingleses.

    Además, a los asaltantes también se les unieron cuatro fragatas francesas con casi 800 soldados. Y es que, Francia quería aportar también en esta batalla su pequeño granito de arena (o de pólvora), para favorecer la expulsión de Florida de los ingleses y, por lo tanto, luchar a favor de la independencia de los colonos.



    La caída de Pensacola

    Tras la entrada en la bahía, todo dependía ahora de las fuerzas terrestres, comandadas por José de Ezpeleta. Este, tenía órdenes de tomar los tres fuertes que defendían Pensacola: el de la «Media Luna», el del «Sombrero» y el del «Rey Jorge». «El siguiente episodio se produjo cuando las fuerzas españolas consiguieron tomar la fortaleza de la Media Luna, donde murieron 52 británicos», explica el jefe de Cartografía.

    «A partir de ahí consiguieron pasar a la del Sombrero, luego a la del Rey Jorge y asaltar por detrás la ciudad», finaliza Moreno. La misión tocó a su fin, pues en menos de diez días Pensacola se rindió a los españoles. Las Barrancas Coloradas fueron las siguientes en abandonar la defensa, y es que, tras la caída de la ciudad, poco tenían que hacer ante el arrojo de Gálvez.



    Una tormenta imperfecta

    Una vez finalizada la contienda un nuevo enemigo se asomó entre las nubes: un huracán que causó grandes problemas a los españoles entre el 5 y el 6 de mayo de 1781, como bien puede apreciarse en una de las últimas viñetas del mapa. «Se puede ver como el autor dibuja una mar rizada y los barcos inclinados con sensación de movimiento», sentencia el experto. Sin embargo, no hubo que lamentar grandes daños, ya que los buques se retiraron de la costa y acudieron a proteger la entrada de la bahía frente a posibles refuerzos ingleses.
    A pesar de las pocas bajas que sufrieron los dos bandos durante esta contienda (74 españolas por 145 inglesas), sin duda la de Pensacola fue una de las batallas que favoreció la independencia de los EE.UU. Y es que, gracias a la toma de la ciudad, se abrió otro frente para los ingleses, que se vieron obligados a destinar soldados a las inmediaciones de la zona descuidando en cierta manera la lucha contra los colonos.

    La hazaña le valdría a José Solano y Bote el título de «Marqués del Socorro» por la ayuda prestada. A su vez, Gálvez recibiría gracias a la toma de Pensacola el nombramiento de mariscal de campo, además de un título que no le abandonaría jamás… «Yo solo».

    En la España descafeinada de hoy, apenas nadie recuerda aquellos avatares acaecidos en la Florida a fines del siglo XVIII. Si preguntáramos en un instituto, Universidad o redacción de periódico (sí, también) qué es Pensacola nos sorprenderíamos con la respuesta. Eso será en España, porque en EE.UU. aún tienen claro que sin el arrojo de Bernardo de Gálvez quizás todo habría sido diferente.

    PD- No se pierdan las conferencias sobre el Mapa de la Batalla de Pensacola los próximos 25 de noviembre y 30 de diciembre en el Museo Naval de la Armada, en Madrid.






    4 preguntas al Comandante General de la Infantería de Marina, Pablo Bermudo y de Espinosa (General de División)


    E.V./M.P.VMADRID

    1. ¿Qué importancia tiene la Batalla de Pensacola?

    Lo más destacable es, sin duda alguna, la trascendencia de haber participado de una manera directa y decisiva en el proceso de independencia de los Estados Unidos de América. Este vínculo histórico continúa presente hoy en día y se pone de manifiesto en las excelentes relaciones existentes entre la Fuerzas Armadas de ambos países, y en particular de la Infantería de Marina y el Cuerpo de Marines estadounidense.


    2.¿Por qué cree que es tan desconocida en España esta batalla, por otra parte vital para la independencia nada menos que de EE.UU.?

    A diferencia de lo que ocurre en EE.UU y en otros países de nuestro entorno, la atención prestada hacia la historia militar en España constituye todavía una asignatura pendiente en todos los ámbitos del sistema educativo. Nuestro pasado está repleto de hechos gloriosos de los que debemos sentirnos orgullosos, ya no solo como militares, sino como españoles y que deben ser rescatados del «baúl de los recuerdos» dado que constituyen un excelente ejemplo de valores tan importantes y necesarios hoy en día como son el honor, el valor, la disciplina y la lealtad.


    3. ¿Cómo eran aquellos infantes de Marina del último tercio de siglo XVIII?

    Me atrevo a decir que el lema actual del Cuerpo de Infantería de Marina define perfectamente cómo eran aquellos infantes de finales del Siglo de las Luces, unos «valientes por tierra y por mar».


    4.¿Cómo definiría la personalidad y visión militar de Bernardo de Gálvez?

    El carácter expedicionario que ha caracterizado a la Armada y, en particular a la Infantería de Marina prácticamente desde su creación en 1537 (recordemos que es la más antigua del mundo) ha marcado la personalidad de todos sus miembros desde siempre. Bernardo de Gálvez fue un militar destacó por su extraordinario valor y honor, virtudes humanas que han movido muchas veces la rueda de nuestra historia.





    _______________________________________

    Fuente:

    Gálvez: el militar español que se aventuró «solo» contra las defensas inglesas de Florida - ABC.es
    Vainilla dio el Víctor.

  2. #22
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    Re: La independencia de los Estados Unidos y la contribución española




    Macharaviaya recrea la gesta de Bernardo de Gálvez que entregó la Independencia a los EEUU


    30.06.2016 - 17:56h • EUROPA PRESS



    • El municipio malagueño de Macharaviaya celebra por octavo año consecutivo la festividad de la Independencia de los Estados Unidos de América del '4 de julio' para conmemorar la victoria de su célebre paisano, el militar Bernardo de Gálvez, durante la popular batalla en la bahía de Pensacola contra los ingleses.



    El alcalde del municipio, Antonio Campos, ha mostrado su satisfacción por el impulso y reconocimiento público que la figura de Bernardo de Gálvez ha alcanzado en estos últimos años por parte del país estadounidense "colocando su retrato en el Capitolio, tras nombrarlo Ciudadano Honorario por el Congreso y Senado; y a través del pueblo español donde se suceden publicaciones, charlas y exposiciones que promocionan su trayectoria".

    En este sentido, Campos ha explicado, a través de un comunicado, que "siglos después nuestro vecino macharatungo nos sirve de puente para estrechar las relaciones entre España y Estados Unidos".

    Así, como cada edición, la festividad del 4 de julio, declarada Fiesta Singular de la provincia de Málaga, se celebrará en fin de semana para facilitar la afluencia de visitantes.

    En concreto, este sábado, día 2 de julio, comenzaran los actos a las 21.30 horas el desfile de tropas de Gálvez formadas por las asociaciones de Granaderos y Damas de Gálvez, Torrijos 1831,y este año por primera vez, el colectivo Málaga Recrea y el alumnado del centro educativo Custodio Puga de Torre del Mar, que recientemente ha protagonizado un recreación similar con gran éxito en su localidad.

    El desfile recorrerá las principales calles de Macharaviaya para concluir en la plaza Bernardo de Gálvez donde tendrá lugar una recreación de los hechos que dieron lugar a la independencia del país americano y la batalla de Pensacola.

    Además, este año como novedad, el Ayuntamiento ha ampliado el aforo de localidades a más de 200 para presenciar los principales actos de izada de banderas, y entrega de distinciones. También el público asistente puede disfrutar de un mercadillo de gastronomía americana y española, artesanía local y verbena.

    A la festividad se espera, según previsiones, la llegada de unas 3.000 personas. De igual modo, durante la jornada podrá visitarse el mausoleo de los Galvez localizado debajo de la Iglesia de San Jacinto donde se encuentra los restos de José de Gálvez -Marques de Sonora- y de su esposa, así como de otros miembros de la familia.

    Por otro lado, este viernes la localidad protagonizará un desfile de las tropas de Gálvez a cargo de una unidad de Granaderos de Gálvez, una británica, damas de Gálvez, los alumnos del CEIP Custodio Puga y una banda de música por el centro urbano de Málaga con el objetivo de promocionar la festividad e invitar a residentes y turistas a asistir al evento.

    Este año el recorrido terminará en el Teatro Romano donde se realizará un pequeño acto homenaje a Ángeles Rubio Arguelles, condesa de Berlanga y esposa de Edgar Neville, en reconocimiento a su labor promocional de Macharaviaya y la familia Gálvez.

    Bernardo de Gálvez, que nació en 1746 en Macharaviaya, formó parte del apoyo español a favor de los americanos en la Guerra de la Independencia de EEUU y, entre otras acciones destacables, tomó en 1781 Pensacola (Florida), movimiento que se considera decisivo para el triunfo final de las tropas americanas sobre el ejército inglés.



    _______________________________________

    Fuente:

    Macharaviaya recrea la gesta de Bernardo de Gálvez que entregó la Independencia a los EEUU - 20minutos.es
    Vainilla dio el Víctor.

  3. #23
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    Re: La independencia de los Estados Unidos y la contribución española

    Bernardo de Gálvez y EEUU; Héroe español que hizo posible la independencia de EEUU


    Bernardo de Gálvez fue un magnífico militar y político español clave para la independencia de EEUU. Sin sus acciones Inglaterra hubiese mantenido sus colonias y la historia sería muy diferente a la que conocemos..






    https://www.youtube.com/watch?v=dF1p...ature=youtu.be

  4. #24
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    Re: La independencia de los Estados Unidos y la contribución española

    ARANJUEZ Y LA INDEPENDENCIA DE LOS EEUU.

    11 abril, 2016

    blogGloria




    ARANJUEZ Y EL DOMINIO AMERICANO DE CARLOS III.


    12 de abril de 1779, Tratado de Aranjuez. Tras meses de intentos de negociaciones la guerra se hizo inevitable e Inglaterra comete el error de subestimar la España de Carlos III. Cuatro años mas tarde la pérfida Albión perderá sus posesiones americanas mas valiosas y España se consolidará como la principal potencia del escenario americano.

    Existe una anécdota curiosa, Inglaterra ofrecía a España el Peñón de Gibraltar seis meses después de la firma de este pacto si se abstiene de apoyar a los rebeldes americanos. Pero la oferta no fue suficiente para las expectativas que tanto Francia como España tenían para Inglaterra, tan altas como su invasión, y, aunque tal objetivo no pudo ser alcanzado, los EEUU siempre estarán en deuda con las consecuencias de este pacto secreto sellado en Aranjuez el 12 de Abril de 1779 por el diplomático francés Charles Gravier, Conde de Vergennes y el Secretario de Estado español José Moñino y Redondo, I Conde de Floridablanca.Estos son algunos de los puntos del tratado franco-español firmado en Aranjuez que fueron posibles tras su firma:


    SUPREMACÍA ESPAÑOLA EN AMÉRICA. Mas de un 90% de España era territorio americano.

    RECUPERACIÓN DE MENORCA. Uno de los mejores fondeaderos del Mediterraneo.

    RECUPERACIÓN DE LA FLORIDA. Arrebatada por los ingleses en la Guerra de los Siete Años.

    INDEPENDENCIA DE LOS ESTADOS UNIDOS. Para vencer a Inglaterra apoyamos la independencia de sus colonias.

    Hacemos sonar los tambores de guerra y entramos en materia:RECUPERACIÓN DE MENORCA.

    LLUVIA DE PROYECTILES SOBRE MAHÓN Y EL INICIO DE LA PASCUA MILITAR.






    Planta del castillo de San Felipe, 1780. La estrecha entrada al puerto estaba bien defendida por la fortificación principal y las dos periféricas, San Carlos (Norte) y Marlborough (Sur).


    Menorca fue disputada por España e Inglaterra durante todo el siglo XVIII por seruno de los mejores fondeaderos de aguas profundas del Mediterráneo. España recuperó Menorca, 6 de enero de 1782. Toda la isla tembló tras la lluvia de mas de 83.000 proyectiles hispano franceses sobre la guarnición británica que no tuvo mas que rendirse. A raíz de este importante hecho, Carlos III condecorará anualmente los méritos en las distintas acciones militares, lo que derivó con el tiempo en la conocida como Pascua Militar. Tras este hecho se intentará recuperar Gibraltar de forma fallida (por tercera vez tras su pérdida). Posteriormente esta isla aún tendría mas batallas que librar. Mas datos pinchando la imagen superior.Gibraltar no fue recuperada, pero su bloqueo marítimo resultó un éxito al hacer que el inglés mermara esfuerzos en las américas por proteger el peñón. Juan Antonio Cebrián dice que si la flota empleada en Gibraltar hubiera marchado a puertos americanos hubiera sido mucho mas larga la contienda en el escenario americano.


    BERNARDO DE GÁLVEZ RECUPERA LA FLORIDA.


    APOYO A LA INDEPENDENCIA DE LOS EEUU.

    La firma del pacto de Aranjuez reconoce internacionalmente la independencia de los EEUU. Hasta el momento tan sólo Francia había reconocido abiertamente al nuevo estado a través de un tratado de Amistad y Comercio el 6 de febrero de 1778.El 4 de febrero de 1777 Carlos III daba a conocer la decisión de no reconocer abiertamente a los estados unidos, pero apoyar en lo posible a los colonos. El Conde de Floridablanca, primer secretario de estado, escribió en marzo de 1777, “el destino de los intereses de las colonias nos importa mucho, y vamos a hacer por ellos todo lo que las circunstancias lo permitan”.España recuperó la Florida en el 1783 (perdida en la Guerra de los Siete Años) bajo las ordenes de Bernardo de Gálvez, abriendo un segundo frente (sur) a los británicos en sus colonias y apoyando abiertamente al “Ejercito Continental” de George Washington. Ya desde la decisiva batalla de Saratoga el 17 de octubre de 1777 será el brazo del general español Bernardo de Gálvez quien suministre en la sombra armamento y equipe a los rebeldes ingleses.Es por ello que el 9 de Mayo de 1783 los “Padres Fundadores” acuerdan homenajear al héroe con su retrato en el Congreso, junto con otros personajes ilustres como Thomas Jefferson o George Washington. También obtuvo la ciudadanía honoraria de los Estados Unidos, honor a la altura de personalidades como la Madre Teresa de Calcuta o el Marqués de Lafalette.Igualmente, Bernardo de Gálvez es el único español que tiene un retrato suyo en el Senado de los Estados Unidos como reconocimiento honorífico a la participación de España en su independencia.






    Augusto Ferrer-Dalmau Título «Por España y por el Rey, Gálvez en América» Escena inspirada en la batalla de Pensacola, la batalla mas importante librada por España contra su enemigo inglés.


    ¿Sabías que durante esta guerra y bajo el auspicio de la familia Gálvez se traen las primeras pacanas y el plátano occidental al Jardín del Príncipe?











    El arte español entre Roma y Paris P. 383


    Las miras de la España ilustrada de Carlos III no fueron apoyar a la independencia de los actuales EEUU, fue mantener una España fuerte a todos los niveles en América y Europa protegiendo desde el comercio de la sempiterna piratería inglesa a importantes expediciones científicas como la de Martín Sessé (patrocinada por Gálvez) de la que los jardines de Aranjuez fueron receptores y notables testigos del avance ilustrado del momento bajo la coordinación de importantes figuras como Casimiro Gómez Ortega, director y catedrático del Real Jardín Botánico madrileño y principal encargado de la aclimatación de estas plantas.Además, dicha Expedición a Nueva España (México), sigue la obra comenzada por Francisco Hernández, en época de Felipe II, distinguido botánico y enamorado de Aranjuez, donde enraizaron numerosos ejemplares de las primeras investigaciones científicas americanas. En un futuro post ampliaremos información de estos ilustres personajes y sus logros.En Aranjuez rendimos honores al territorio de La Florida con el nombre de una de las calles principales del Real Sitio. El 21 de noviembre de 1801 el Gobernador de Aranjuez, Miguel Andrade propone al Primer Ministro Pedro Cevallos el nombre de La Florida para una de las avenidas principales de Aranjuez por el que hasta hace poco pasaba la antigua Carretera de Andalucía en dirección sur, actualmente sigue manteniendo ese nombre.Aunque las comparaciones son odiosas… ¿Sabías que la ciudad de Florida celebra Galvez Day todos los 8 de mayo? Todos los años rememoran y escenifican la victoria de la Batalla de Pensacola (Florida).La familia Gálvez es protagonista en las acciones americanas del momento: Bernardo de Gálvez, Gobernador de la Louisiana, su padre: Matías de Gálvez, Capitán General de Guatemala, centro américa y, su tío, José de Gálvez, Marques de Sonora, Gobernador del Consejo de Indias.Aranjuez también será el triste protagonista de la muerte de este último, José de Gálvez, el 17 de Junio de 1787 a la edad de 67 años. Él, junto con Floridablanca, fueron los personajes que mas incitaron a Carlos III para la firma de este histórico acuerdo.



    SE RECUPERA EL PODER EN CENTRO AMÉRICA POR PARTE DEL PADRE DE BERNARDO DE GÁLVEZ.


    ESTANDARTES Y BANDERAS DE GUERRA EN EL REAL CONVENTO DE SAN PASCUAL





    Imágen de bandera británica conquistada por Bernardo de Gálvez en la Batalla de Pensacola (Florida) Está en el museo del ejército en Toledo. No es la instalada en San Pascual. Actualmente nosotros desconocemos la ubicación de las banderas traídas a Aranjuez.




    1782, tras la Batalla de Roatán se recupera la Honduras británica, centro América, a las ordenes de Matías de Gálvez, padre de Bernardo de Gálvez y presidente de la Audiencia de Guatemala. Esto hace caer los centros de piratería ingleses y recuperar importantes rutas comerciales tras el sitio de Yorktown, batalla que finaliza la independencia americana.

    Curiosidad: El bloqueo naval de Yorktown (última batalla de la guerra de la independencia) del almirante francés Grasse impide cualquier operación británica de reavituallamiento por mar a los ingleses, mientras que tropas terrestres francesas y patriotas rodeaban la ciudad y vencen al inglés. Los ingleses solicitan la paz tras su derrota en Yorktown. Esta acción es posible gracias a que España paga 1200,000 libras tornesas al conde de Grasse, importante pago realizado en la isla de Cuba, pues Francia y EEUU se había quedado a sin dinero estas alturas . Bernardo de Gálvez podía haber mandado a esta flota a conquistar Jamaica, pues tenía poder y los planes trazados para tomarla, pero prefirió bloquear Yorktown.

    os cubanos aún bromean diciendo que gracias a ellos se independizaron los Estados Unidos. El préstamo fue solicitado por el almirante Grasse a la isla de Cuba y como se puede leer en el diario del propio Grasse: “Debe decirse, en honor de los vecinos de la colonia que todos estuvieron dispuestos a hacerlo; y que hubo hasta señoras que ofrecieron sus diamantes”.

    Volviendo a centro América, la batalla de Roatán (1782) haría caer la Honduras británica y las banderas tomadas al enemigo inglés en aquellas batallas (Roatan, Que-Priba y Criba o Phithe) fueron enviadas a España como trofeo de guerra el 21 de Abril de 1782. Parte de estos trofeos de guerra son destinados en 1783 a Aranjuez a la iglesia de San Pascual. Banderas y estandartes que, según detalla este link, fueron instalados en la iglesia en el 1786. Aunque actualmente no se encuentran si se puede ver una bandera inglesa en el Alcázar de Toledo (Museo Militar) tomada por Bernardo de Gálvez en Pensacola. Una segunda fuente sobre el tema de las banderas: ABC / Sevilla


    CONTINENTE AMERICANO, 1794.





    América 1794, tras las acciones de Carlos III y la recién independizada EEU
    U.


    Para vencer al inglés en el mar era vital la unión de las armadas francesa y española de la que este pacto es protagonista y objetivos como la toma de Gibraltar o Jamaica no fueron posibles por la retirada de los franceses del pacto pues, pese a los intentos españoles, estos no podían seguir aguantando económicamente el peso de la guerra como bien se ejemplifica en el préstamo cubano.También hay que hacer notar que este tratado fue una decisión complicada para Carlos III. Aunque fue un acierto aplicar el “divide y vencerás” de Julio Cesar, apoyar a los EEUU era apoyar una revolución contra la metrópoli y esto era un arma de doble filo. Años mas tarde los aires revolucionarios se extenderían en la Francia de Luis XVI (Revolución Francesa 1789) dando comienzo a la Edad Contemporánea.Tratado de Aranjuez, 12 de abril de 1779. Año de Carlos III.




    Ciencia de cámara: Casimiro Gómez Ortega (1745-1818): el científico cortesano. CSIC.


    El arte español entre Roma y París (siglos XVIII y XIX): Intercambios artisticos y circulación de modelos. Editado por Luis Sazatornil Ruiz,Frédéric Jiméno. Casa de Velázquez.


    Instituto Schiller- articulos en Español


    Yorktown, «La Batalla que Cambio el Curso de la Historia»


    Mapas américanos de finales del siglo XVIII: Asentamientos español y portugués en América, final del siglo XVIII


    Aranjuez, sitio, pueblo. Aranjuez, 1750 – 1841. Autor: Ángel Ortíz Córdoba.


    El gobierno español frente a la independencia de Estados Unidos. Juan Hernandez Franco. Universidad de Murcia. PDF


    Noticias y papeles de la Expedición científica mejicana, dirigida por Sessé por ENRIQUE ALVAREZ LÓPEZ. PDF







    _______________________________________

    Fuente:

    Aranjuez Y La Independencia De Los EEUU | VisitAranjuez
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  5. #25
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    Re: La independencia de los Estados Unidos y la contribución española

    Cultura / DEUDA DE GUERRA


    EE.UU. y su corazón de plata española


    Un estudio jurídico cuantifica por primera vez la contribución, que nunca fue devuelta, de la Corona española a la guerra de Independencia



    JESÚS GARCÍA CALERO

    Día 29/11/2010

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    Capitulación de Cornwallis en Yorktown (John Trumbull, 1820)


    A veces la verdadera historia se halla oculta dentro de la misma historia, en pequeños trazos, datos dispersos, papeles nimios... hasta que alguien los encuentra y todo cobra otro sentido. Esto ocurre con el apoyo, bastante conocido y estudiado, que la Corona española ofreció a las colonias rebeladas contra Gran Bretaña en América durante la guerra de Independencia (1776 a 1783) que dio origen a EE.UU. Nuevos documentos invitan a una relectura de esta historia que indica que la primera potencia mundial no habría salido adelante sin la ayuda de España, porque la deuda fue astronómica y además porque no devolverla salvó de la quiebra al naciente Estado.

    Todo parte de un estudio jurídico presentado por el abogado José María Lancho la pasada semana en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Tras años de investigación en archivos de España y América, ha reunido correspondencia, documentos mercantiles y diplomáticos que le permiten cuantificar esa deuda, por primera vez sin utilizar estimaciones, en más de 3 billones de dólares al cambio actual —con interés compuesto pactado del 5%— (o en más de medio billón de dólares con interés simple). Cifra no definitiva, calculada por Lancho y el auditor Antonio Granero, muy moderada por no incluir pagos directos desde La Habana y tener en cuenta algunas compensaciones.

    No está en la intención del investigador que sus hallazgos supongan un ajuste de cuentas entre gobiernos que nos sacaría de la crisis, pero sí que sirva para que EE.UU. valore con nuevos ojos «la aportación hispana a su cultura desde el minuto cero de su historia» y para «derribar leyendas negras que aún se alimentan contra lo hispano allí». Así lo ha comprobado Lancho, por ejemplo, en el juicio contra los cazatesoros de Odyssey, que dio un vuelco gracias a su investigación de las indemnizaciones españolas del XIX.

    España no se expuso tanto como Francia en su ayuda a la rebelión americana. El rey francés estaba resuelto a debilitar al inglés hasta la aniquilación, pero España se movió con más cautela ante un problema que podía venírsele en contra en sus propias colonias. Aun así, los nombres de Benjamin Franklin, Baumarchais, John Jay, Jefferson, Carlos III, Floridablanca, Gálvez... permiten entrever un tablero donde jugaban las mejores mentes del siglo.

    Franklin llegó a París con la intención de financiar la rebelion. Reunió voluntades y el Tesoro francés acabó sufriendo tal mella que la ayuda contribuyó no poco a extenuar la Hacienda (y por tanto a convocar los Estados Generales). Esto es conocido, pero no lo son tanto los pasos en España de su sucesor, el plenipotenciario John Jay, joven abogado de Nueva York. Con dificultades trató de conseguir lo mismo de la Corte española. Apoyado por el embajador de Francia construyó su propia red de intereses desde Madrid, ciudad en la que nunca se encontró cómodo. Aquí murió una de sus hijas y no consiguió el éxito en la Corte que Franklin lograba en París. Aún así trató con el secretario de Estado, el conde de Floridablanca, otro abogado murciano con el que pudo entenderse, convencido de que había que fortalecer la posición española contra Londres.



    Por la puerta de servicio


    Pero España trata con él por puertas de servicio, para no ofender a Inglaterra ni provocar el enfrentamiento directo. Jay emite letras y recaba fondos sin dejar rastro. Por eso ha sido hasta ahora tan difícil cuantificar el monto total de una ayuda «sin la que no habría tenido éxito la empresa colectiva cuya consecución ha transformado la historia en los últimos siglos: el nacimiento de EE.UU», según Lancho.

    Repasando la importantísima historiografía, a la que debe mucho, y sumando sus aportaciones documentales, el abogado ha rastreado el devenir de la deuda que, en el primer tercio del siglo XX, se daba por pagada, aunque sin remitir a documento alguno. Desde el siglo XVIII los tratadistas afirman que no cabe la prescripción extintiva. Y en su estudio Lancho analiza el devenir del asunto en derecho internacional hasta nuestros días. EE.UU. no la otorga efectividad entre Estados. Por ello mantiene «la posiblidad jurídica de la vigencia de esta deuda».



    Materiales


    Lancho ha manejado los listados de materiales enviados por barco desde Bilbao y Cádiz, y desde alguna ciudad europea, a cargo del Real Tesoro. Barcos cargados de uniformes, armas, pertrechos o medicinas que partieron igualmente desde Nueva Orleans y La Habana, y el dinero contante que fue entregado según las pruebas en París, Bilbao, Nueva Orleans así como fuertes sumas a John Jay por letras que emitía él o por encargo del Congreso.

    El rastro, meticulosamente perseguido, ha permitido a este abogado demostrar la existencia de algunas partidas, cuantificar cabalmente otras o computar entregas que no eran consideradas ayuda. Documentalmente sostiene que se minimizó la ayuda (España no podía protestar en alto por la discreción con la que camufló este empeño antibritánico). «Los plenipotenciarios americanos en París deliberadamente alteraron las cifras que habían pasado por sus propias manos», afirma. Lancho.



    Kentucky


    En resumidas cuentas, gracias a la ayuda española los colonos pudieron mantener su lucha hasta la decisiva batalla de Yorktown en 1781, donde aún eran pagados y pertrechados los combatientes franceses (había más que americanos) con pecunio extranjero. Lafayette había escrito a su ministro Vergennes en 1780: «El ejército americano, señor conde, es poco numeroso, está mal vestido, medianamente artillado, y todos estos inconvenientes son debidos a la depreciación del papel».

    La plata española valía más: 3,5 millones de pesos. América estaba en quiebra y no podía pagar si pretendía salir adelante, tanto que Kentucky, que entonces englobaba mucho territorio, se planteó abandonar la Unión y —dato poco conocido— incorporarse a la Corona española. Por demás, pagar la deuda significaba alentar a los partidarios del Rey Luis XVI, pronto apresado y con España tratando de rescatarlo por todos los medios, incluso el soborno.




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    Fuente:

    EE.UU. y su corazón de plata española - ABC.es
    Última edición por Mexispano; 13/08/2016 a las 04:34
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  6. #26
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    Re: La independencia de los Estados Unidos y la contribución española

    Los cables hispanos de la independencia de EE.UU.


    Fuentes diplomáticas valoran el estudio de la deuda con España y empiezan a reivindicar la historia común



    JESÚS GARCÍA CALERO / MADRID

    Día 12/01/2011

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    Los hechos ocurren 230 años antes de Wikileaks. Cartas cifradas desde Madrid informan a los padres de la patria norteamericana de la disposición de Floridablanca a ayudar a la independencia de Gran Bretaña, así como de los detalles de cómo se entrega esta ayuda sin rastro. Van cifradas porque la Corona intercepta las comunicaciones. La administración española es un engranaje perfecto.




    ABC


    Retrato de José Solano y Bote en Florida (Museo Naval de Madrid)



    Estamos a finales del siglo XVIII. Las dinastías borbónicas han salido tocadas de la Guerra de los Siete Años. Para recuperar Manila y La Habana, España ha perdido la Florida y debe reforzar su posición frente a Londres. Las potencias viven entonces una década de pura guerra de información, espías y ayudas veladas. Enviados desde Madrid y las colonias, unos 3 billones de dólares en plata española, al cambio actual, financian la independencia de EE.UU., ayuda que nunca se devolvió y sin la cual el nuevo Estado habría quebrado, según el estudio jurídico de José María Lancho, adelantado en estas páginas.

    En una de las cartas cifradas, William Carmichael dice a John Jay, plenipotenciario de los colonos en España, en mayo de 1780, que trató de lograr caballos españoles para el ejército americano, sin que le fuera posible. Habla de la buena disposición de la Corte y dice que el Rey ha dado «una muestra de su amistad al encargar una suma adicional de 3 millones para permitirnos la compra de los pertrechos para 30.000 soldados». Su Majestad acordó también «enviar una armada considerable y fuerzas de tierra».

    La Guerra de Independencia estalla. En casa de George Washington fallece uno de los enviados españoles, Juan Miralles. La herencia hispana corre tanto por la plata como por la pólvora. Gálvez toma Pensacola y recupera Florida, distrayendo el esfuerzo bélico inglés. Solano y Bote gana con su providencial ayuda el título de Marqués del Socorro.

    Gran Bretaña quiere pagarnos con la misma moneda. Carmichael informa al Congreso en noviembre de 1781 de un agente inglés quien, bajo el nombre de Comodoro Johnson, pretendía obtener permiso del embajador portugués para poder desplazarse al Brasil. De allí iría a Caracas. Habla de la situacion de revuelta en Perú y su extensión a México. Y dice que reducirá la capacidad financiera de España en la guerra.

    Volvamos a los tiempos de Wikileaks. La noticia del estudio jurídico de Lancho ha sido bien valorada por medios diplomáticos. Fuentes de Exteriores han asegurado a ABC que la ayuda española a los padres de la nación americana «no es un episodio bien conocido en EE.UU., en parte por el poso antiespañol de los anglosajones. Y quien conoce el episodio siempre ha creído que la ayuda española era circunstancial».

    La diplomacia advierte de que es un buen momento para reivindicar el pasado hispano: «La Corona ayudó a la independencia con miedo y en secreto, para evitar que el mensaje emancipador se extendiese por América del sur. Por eso ni nosotros mismos lo dijimos muy alto, pero también hay que subrayar que no está olvidado del todo. En Washington y en Nueva Orleans hay, por ejemplo, estatuas de Gálvez, el conquistador de Pensacola».

    La cuestión es: ¿cómo hacer bien esta reivindicación? Los más progresistas ven esta historia común como «una vía de integración cada vez más necesaria. Nosotros debemos favorecerla, sin exclusivismos y buscando aliados, como puede ser México. Lo hispano está en la gastronomía, la topografía, la lengua, el arte...»

    Prueba de que el asunto está de plena actualidad es la exposición «El hilo de la memoria», que Seacex acaba de inaugurar en Nuevo México y se podrá ver en Santa Fe, El Paso y Nueva Orleans. Pero hay más: el acuerdo firmado por Ángeles González-Sinde y la NOAA ha proyectado también la recuperación de lo hispano en los santuarios nacionales marinos. La historia continuará.


    _______________________________________

    Fuente:

    Los cables hispanos de la independencia de EE.UU. - ABC.es
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  7. #27
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    Re: La independencia de los Estados Unidos y la contribución española

    Don Luis De Córdova captura 52 navíos británicos.

    Another Spanish contribution to USA INDEPENDENCE





    Córdova y Córdova, Luis de (1706-1796).

    Marino español nacido en Sevilla en 1706 y muerto en la isla de León en 1796. En su carrera militar alcanzó el grado de capitán general de la Armada.

    Era miembro de una ilustre familia andaluza, su padre fue capitán de navío. A los trece años realizó sus dos primeras singladuras a América, en compañía de su padre. En diciembre de 1721, cuando contaba con quince años, ingresó en la marina de guerra con el grado de guardia marina; inició de este modo una larga carrera militar plagada de éxitos y acciones bélicas. Luchó contra argelinos, austríacos e ingleses durante más de setenta y cinco años. Intervino en la expedición que llevó a Italia al infante don Carlos, en 1730; en la reconquista de Orán, en 1732; en la ocupación de Nápoles y Sicilia por Carlos de Borbón, en 1734; en la defensa de Cartagena de Indias por Blas de Lezo, en 1740; y en numerosas acciones contra corsarios argelinos. En 1740 fue ascendido, por sus méritos militares, al grado de capitán de fragata y siete años después alcanzó el de capitán de navío.

    Como capitán de navío se le concedió el mando del buque América, el cual, junto con el Dragón, protagonizó una serie de encarnizadas batallas contra los corsarios argelinos que asolaban el Mediterráneo. Por todo ello, en 1760 fue ascendido a jefe de escuadra y se le puso al frente de una flota que viajaba hasta América del Norte ese mismo año. Regresó en 1774 a Cádiz y se le concedió el rango de teniente general.

    Al comenzar la guerra entre España e Inglaterra, con motivo de la Independencia de los Estados Unidos, Luis de Córdoba fue puesto al frente, junto con el almirante galo Orvilliers, de una escuadra franco-española compuesta por 68 navíos. La escuadra apresó, en el Canal de la Mancha, al navío inglés Ardiente, de 74 cañones. En agosto de 1780 la escuadra combinada capturó en el cabo portugués de Santa María un gran convoy de 55 buques, junto con los tres barcos de escolta que lo protegían (éstos pasaron a la Armada española con los nombres de Santa Balbina, Santa Paula y Colón). Al año siguiente, mientras la flota combinada atravesaba el Canal de la Mancha les sorprendió una fuerte tormenta que lograron superar gracias a la pericia de Luis de Córdoba. Tras la tormenta se apoderaron de otro convoy británico de 24 barcos.

    Dada su larga carrera naval y los éxitos obtenidos, en 1782 se le puso al frente de las operaciones navales destinadas a reconquistar el peñón de Gibraltar, que se encontraba en poder inglés desde que el Tratado de Utrecht de 1715 sancionara los acontecimientos de la Guerra de Sucesión. No pudo evitar el fracaso de las baterías flotantes, incendiadas por los sitiados, pero hizo todo lo posible por salvar a la mayor parte de los tripulantes de las mismas. Mantuvo el bloqueo a Gibraltar ante los continuos ataques de los almirantes ingleses Rodney y Howe. Pese a que los ingleses lograron romper el asedio, Luis de Córdoba permaneció en Gibraltar hasta la firma del armisticio. Por su labor en la guerra contra los ingleses fue ascendido en 1783 al grado de capitán general y se le encargó la dirección general de la Armada.

    En 1796 falleció, tras haber prestado sus servicios a la Armada durante setenta años. Está enterrado en el panteón de marinos de San Fernando (Cádiz).La inscripción de su sepulcro dice: Aquí está encerrada la parte mortal del digno de inmortalidad Luis de Córdova, quien, a fin de multiplicar para sus descendiente los trofeos de sus antepasado, lanzas y escudos, yelmos y espadas, y conquistar lauros para sí mismo, abrazó la profesión de las armas, en la que brilló, no por halago del vulgo ni de la fortuna, sino por su fortaleza; elevado al ejercicio del mando supremo de la Armada, después de llevar a cabo tan memorables y útiles gestas como arduas y peligrosos sobre toda ponderación, cuantos honores recibió de España, a la que defendió, y cuantas riquezas obtuvo de España, a la que tantas proporcionó con las de sus enemigos; aplaudido por el Rey, los nobles y el Reino entero, todo lo empleó en honor de la Virgen Madre y en socorro, de los desgraciados, entendiendo que sólo las así empleadas, juntamente con el cortejo de las virtudes, eran sus verdaderas riquezas. Nacido en Sevilla, murió el 27 de julio del año del Señor 1796, habiendo vivido noventa años, cinco meses y diez y seis días. Aprende lector. En todos tus negocios toma siempre el camino que va desde las virtudes a la gloria eterna.






    https://www.youtube.com/watch?v=_Zxu...&feature=share
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    Re: La independencia de los Estados Unidos y la contribución española

    «La ayuda secreta de España a la independencia de EE.UU. fue importantísima, pero desconocida»


    La representante en Madrid de las Hijas de la Revolución Americana cree que las escuelas españolas deberían subrayar los más de tres siglos de historia común. «Hay que estar orgullosos por la historia de España», asegura







    Elizabeth A. Wise, regent del Capítulo Español de las Hijas de la Revolución Americana - M. T.Manuel Trillo - @manueltrillo Madrid

    21/09/2016 01:13h - Actualizado: 21/09/2016 18:36h. Guardado en: Cultura - Temas: España (País)




    Elizabeth Ann Wise es descendiente del teniente coronel John Ralston, que en 1777, durante la guerra de la Independencia de los colonos norteamericanos contra Gran Bretaña, guió a George Washington cuando atravesaba con las tropas rebeldes el condado de Chester, en Pensilvania. Wise es la regent (presidenta) del Capítulo Español de las Hijas de la Revolución Americana, una asociación estadounidense sin ánimo de lucro que se dedica a fomentar el patriotismo, la historia de EE.UU. y la educación.

    La representante en Madrid de las Daughters of the American Revolution (DAR) sostiene que la ayuda de España a la independencia de Estados Unidos fue clave, aunque, por su carácter secreto, más desconocida que la que prestaron los franceses. En cualquier caso, destaca que las escuelas españolas dejan «mucho que desear» en cuanto a enseñanza de la historia y que deberían fomentar el orgullo propio por un país que considera «magnífico».



    ¿En que contribuyó España a la independencia de las colonias británicas en Norteamérica?

    La historia de España para Estados Unidos es fantástica, tremenda, importantísima. Al empezar el movimiento de la independencia ante Gran Bretaña, las trece colonias contaban ya con la ayuda de Francia, que tenía sus posesiones en Norteamérica. Sin embargo, Gran Bretaña, siendo una fuerza naval bien situada en toda la zona del este, era un contrincante difícil de vencer. España veía con malos ojos el poder de los ingleses en América del Norte, así que, cuando vio las intenciones de nuestras trece colonias, Carlos III decidió ayudar en secreto, al no estar aún en guerra contra dicho país.

    Se organizó el envío de municiones y suministros para ayudar a los americanos. En el sur, se sabía que los planes de los ingleses eran bloquear la entrada del rio Misisipi para evitar justamente la entrada de esta ayuda, de modo que Bernardo de Gálvez, gobernador de Luisiana y quien protegía la costa del golfo de México, recibió instrucciones de atacar los asentamientos de Mobile y Baton Rouge para luego imponerse en Pensacola.

    También Diego de Gardoqui prestó ayuda, ya que aceptó que en cada barco que mandaba desde Bilbao incluiría municiones, mantas, objetos que podrían ser útiles para nuestros militares, por lo que para Estados Unidos es otro de los muchos héroes que tiene España.

    España no quería que el ejemplo de las colonias británicas prendiera en sus territorios y por eso el apoyo fue en secreto. ¿Fue ese el motivo por el que no se le haya reconocido su papel en la historia y que se conozca más el de Francia?
    Sí, totalmente. El hecho de que la ayuda fuera en secreto, por debajo de la mesa, es la razón principal de que se desconozca. No hay muchos documentos escritos indicando «haz esto, haz lo otro», porque podían haber caído en manos británicas. Habría sido una declaración de guerra y España no estaba preparada para luchar contra Inglaterra, habría sido un caso perdido. Mientras, había que tratar de minar su poder.



    ¿Qué supuso Bernardo de Gálvez en el proceso de independencia?

    Fue posiblemente el mayor héroe de España que nos haya ayudado. Abrir el Mississippi para la entrada de avituallamientos y municiones por España, y después por los granjeros mexicanos, no habría sido posible si Inglaterra se hubiera apoderado del río.



    Recientemente se ha colgado en el Capitolio el retrato de Bernardo de Gálvez y se le ha concedido la ciudadanía honoraria. ¿Se empieza a reconocer en Estados Unidos el papel de España en la guerra?

    Sí, eso ha sido un paso muy importante. Nuestra asociación está contribuyendo con esfuerzos para ayudar al Departamento de Parques a mantener y mejorar las misiones en California, la historia de España está presente en Texas, en San Agustín (Florida)… Cuanto más respaldo damos, cuantas más fechas y descubrimientos se consiguen, más lucharemos para hablar de ello.



    «En España había un antiamericanismo muy fuerte, pero en los últimos años el español se siente orgulloso de la ayuda que prestó a Estados Unidos».

    Elizabeth A. Wise



    ¿Se valora suficientemente en España su papel en lo que hoy son los Estados Unidos?

    Después de tantos años aquí, estoy satisfecha de que ahora, poco a poco, se va comprendiendo la historia de España con Estados Unidos. Los primeros años puedo decir que era minimo. A mí entender, había un antiamericanismo muy fuerte. Pero ese ambiente era no solo político, también desconocimiento: se pensaba que era un país joven que estaba imponiéndose al resto del mundo y era el enemigo público. En los últimos años, empieza a sentirse el español orgulloso de la ayuda que prestó.



    Pero queda mucho por hacer, ¿no?


    Queda mucho, porque no solo es repasar y recordar lo que ya tenemos. La juventud lo oirá hoy y en tres años se habrá olvidado. Hay que estar constantemente con museos, conferencias, libros, educación en las escuelas. Es en las escuelas donde se debería subrayar y dedicarse a esos años tan importantes. Con conocimiento se comprende y se consigue un orgullo hacia un país magnífico.



    ¿Tenemos los españoles ciertos prejuicios o complejos con nuestra propia historia?

    Sí, pero es por falta de conocimiento. Hay que estar orgullosos de la historia de España y enseñar a los estudiantes en ese sentido. Ha sido un país donde no se ponía el sol, no podemos comprender cómo no hay un orgullo por él.



    ¿En Estados Unidos se va introduciendo esos 300 años de España allí?

    Sí, ahora, con tantos inmigrantes, el segundo idioma en Estados Unidos es el español. España Chapter de las Daughters amadrina una escuela en Estados Unidos y enviamos material para su departamento de español. Somos un grupo pequeño, pero hay Chapters por todo el mundo que pueden estar haciendo lo mismo. El esfuerzo del departamento de Extranjería y Educación es subrayar la importancia de España. Pero eso no se hace de un minuto para otro.



    ¿Cómo difunden las Hijas de la Revolución Americana la historia común de Estados Unidos y España?

    Nuestra labor es el patriotismo, la historia y la educación. Estando en España, buscamos todo lo relacionado entre Estados Unidos y España, y hay una historia común importantísima, que es lo que tenemos que buscar. Por ejemplo, hemos estado con arqueólogo en un pueblo al sur de Aranjuez, donde se considera que está enterrada la esposa de Bernardo de Gálvez, para tratar de encontrar sus restos. También hemos tratado de encontrar la casa de Juan Antonio de Riaño. Intentamos unir los cabos entre los héroes y sus familias.

    Otro ejemplo es que se está arreglando la zona alrededor de la capilla donde está enterrado el primer gobernador de California, José Joaquín de Arrillaga, cerca de Monterey, para salvaguardar sus restos y poner una placa más grande para los que vayan a visitarlo. Son cosas que parecen pequeñas, pero van a favor de la historia de España, lo que estando aquí nos hace mucha ilusión.



    ¿Y aquí encuentran una contraparte con la que hacer todas estas cosas o las Daughters están haciendo más que los propios españoles?

    Sí, es un trabajo conjunto con España: nombres y hechos de personajes españoles que tratamos de revivir, reanimar, para seguir levantando esta historia de España hacia nuestras colonias. Estamos orgullosas de la colaboración que existe entre nuestros dos países, y trabajaremos para que esto siga así.

    Quisiera subrayar que habrá un gran número de familias españolas que podrían ser miembros tanto de las DAR como de los SAR -Sons of the American Revolution (Hijos de la Revolución Americana)- por tener un miembro de su familia, en línea directa, que ayudó o luchó en nuestra revolución. Les invitamos a que tomen contacto con nosotras para ayudarles y explicarles el procedimiento a seguir.





    Las Hijas de la Revolución Americana: «Dios, Hogar y Patria»

    Fundada en 1890 por cuatro mujeres que querían perpetuar la memoria de sus ancestros que lucharon por el bando rebelde en la Guerra de la Independencia de Estados Unidos (1775-83), la asociación de las Hijas de la Revolucion Americana, con sede en Washington DC, cuenta en la actualidad con cerca 180.000 socias repartidas en 3.000 capítulos en los distintos estados de la Unión y en 14 países extranjeros.

    Bajo el lema «Dios, Hogar y Patria», estas descendientes de los héroes que contribuyeron a la fundación de los Estados Unidos se dedican a fomentar el patriotismo, la historia norteamericana y la educación.

    Para ser miembro de esta asociación femenina, las aspirantes deben pasar un riguroso análisis de su examen genealógico para determinar su descendencia directa de alguien que combatió o participó de forma activa en la Guerra de la Independencia a favor de los colonos frente a Gran Bretaña.

    El Capítulo Español, creado hace 15 años, trata de buscar también españoles cuyos ancestros contribuyeran a la causa. Su presidenta, Elizabeth A. Wise, anima a quienes los tuvieran a sumarse a las asociaciones de Hijas o Hijos de la Revolución Americana.



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    Re: La independencia de los Estados Unidos y la contribución española

    Bernardo de Gálvez, el genuino héroe americano y español de nuestra historia

    Don Felipe inauguró ayer en la Casa de América la muestra que rinde homenaje al militar ilustrado español que fue decisivo en el nacimiento de Estados Unidos





    El cuadro de Augusto Ferrer-Dalmau - ISABEL PERMUY


    JESÚS GARCÍA CALERO - caleroje

    Madrid
    04/12/2015 02:48h - Actualizado: 04/12/2015 17:04h. Guardado en: Cultura - Temas:Gálvez , George Washington , Historia




    «Valor: conocido. Aplicación: mucha. Capacidad: regular. Conducta: buena. Estado: soltero». Este retrato somero de Bernardo de Gálvez a los 28 años figura en su hoja de servicios de 1771. Y desde ahí a su muerte, a los 40 años, no paró de asombrar con sus logros políticos y militares, que permitieron, entre otras cosas, el nacimiento de una nación como Estados Unidos. Decisivo en la batalla, generoso frente al adversario (del que valoraba sus cualidades, como hizo con los apaches), valeroso y prudente en el liderazgo (comandó la primera fuerza multicultural de la historia), y sagaz en la política, es una figura irrepetible de nuestra historia que merece mayor reconocimiento en la España de hoy. Por ello la Casa de América abre al público, en colaboración con el Instituto de Historia y Cultura Militar del Ejército, esta exposición «Bernardo de Gálvez y la presencia de España en México y los Estados Unidos», que ha sido posible gracias al patrocinio de Iberdrola.






    El comisario de la exposición, el teniente coronel José Manuel Guerrero Acosta, ha logrado reunir más de cien piezas que retratan de manera fidedigna la época y la épica de Gálvez. Cuadros y documentos, mapas y manuscritos, maquetas y hasta la reconstrucción de una trinchera de la batalla de Pensacola permiten a los visitantes un verdadero viaje en el tiempo, presidido por el lienzo del pintor de batallas, Augusto Ferrer-Dalmau, realizado para esta ocasión y que lleva por título «Por España y por el Rey, Gálvez en América», del que ya informó ABC.

    Despues de contemplar la maravillosa escultura de Gálvez, obra de Salvador Amaya, en la entrada de la muestra, el público se adentra en las salas que presiden el retrato de George Washington de la Real Academia de San Fernando, único retrato del estadista en Europa, y otro de Carlos III, así como elementos de las artes y el vestuario del XVIII.





    El comisario de la muestra, José Manuel Guerrero Acosta- ISABEL PERMUY



    Pero es en las salas de la planta superior donde se relata de forma espectacular la vida y las aventuras de este héroe tan genuinamente español como americano. No en vano EE.UU. le concedió la ciudadanía honorífica y un retrato suyo está en el Capitolio.

    La primera sala recorre su biografía. Y qué vida de novela, desde su Macharaviaya natal, pasando por la Academia Militar de Ávila y el desembarco de Argel, hasta la lucha contra los apaches en los inmensos páramos desérticos y su llegada a la Luisiana y su matrimonio con la joven indiana francesa Felicitas de Saint-Maxent. Hasta su nombramiento de virrey de la Nueva España y su temprana muerte, a los 40 años por disentería.

    Llama la atención la indumentaria de los soldados españoles de frontera, que recorrían el desierto de Sonora y los territorios que hoy son Nuevo México, Arizona y California. Se protegían con pequeñas adargas (similares a los escudos de los indios) y con cueras de las flechas de los indios.





    Escultura de Salvador Amaya, en la entrada de la muestra- ISABEL PERMUY


    En el momento que estalla la guerra, en 1779, Gálvez toma todas las plazas inglesas en el Misisipí, que se convierte en la vía de entrada de la ayuda española. Una ayuda que fue casi secreta porque la Corona no quería ofender en demasía al inglés y además temía que la noticia de su apoyo a las colonias contra la metrópoli se extendiese a sus propios dominios. Hay documentos que cuantifican envíos: uniformes para todo el ejército de Washington, que nunca superó los 12.000 hombres, pertrechos, armas y dinero contante, los viejos reales de a 8 que dieron paso al dólar. Toda esa ayuda facilito la victoria de las Trece Colonias, sin duda. De ahí el reconocimiento que Gálvez hqa tenido en EE.UU.





    Maqueta de la entrada del Galvezton en Pensacola- ISABEL PERMUY



    En la parte bélica, destacan Mapas como el trazado en Pensacola nada más capturar la ciudad y documentos como el bando en el que Gálvez protege las propiedades y establece las condiciones del sitio.

    Para llegar a la última sala se atraviesa la trinchera reconstruida en medio de un fragor de cañones y disparos. Al otro lado, una bandera capturada por Gálvez al inglés en Pensacola –tal vez la que aparece abandonada, un poco más allá, en el cuadro de Ferrer-Dalmau– y un homenaje a la Armada Española, cuyo papel es fundamental en esta historia.





    La familia de Gálvez en Luisiana- ISABEL PERMUY



    Maquetas de las batallas, marinas espectaculares, maniquíes, banderas y audiovisuales, cierran este viaje por uno de los momentos más importantes de la historia de España. Guerrero Acosta cuenta que esta exposición «transmite valores importantes, como el compromiso, la abnegación». También patriotismo, al recordar la mejor historia que nos queda por contar, la de aquella España que se esforzaba unida, proyectada al exterior. ¿Cuándo estudiarán esta historia en la escuela los jóvenes españoles?



    _______________________________________

    Fuente:


    Bernardo de Gálvez, el genuino héroe americano y español de nuestra historia
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  10. #30
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    Re: La independencia de los Estados Unidos y la contribución española

    Siguiendo con la temática del apoyo español a los colonos rebeldes contra Gran Bretaña, publicamos este interesante fragmento de una carta de George Washington en donde se expresa la enorme consideración que tenía la ayuda española para el general del llamado Ejército Continental. A continuación incluiremos la misma cita en el original en inglés para que no haya ambigüedad en la interpretación (la... traducción al castellano es nuestra y es solo aproximada, es para que se entienda el sentido):

    "If the Spaniards would but join their fleets to those of France, and commence hostilities, my doubts would all subside. Without it, I fear the British navy has it too much in its power to counteract the schemes of France."

    - To Edward Rutledge, South Carolina. Fishkill, 5 october, 1778.

    Fuente: https://books.google.com.ar/books?id...lities&f=false

    También os recomendamos el siguiente artículo, donde igualmente se cita la carta: United States of ... Spain? | The Huffington Post Ver más





    _______________________________________

    Fuente:


    https://www.facebook.com/77125717629...type=3&theater
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  11. #31
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    Re: La independencia de los Estados Unidos y la contribución española

    LOS ESTADOS UNIDOS SE FUNDARON CON PLATA Y PERSONA HISPANOAMERICANA. SIN EL DINERO HISPANOAMERICANO LOS ESTADOS UNIDOS NO EXISTIRÍAN. FUE EL DINERO SALIDO DE CUBA, NUEVA ESPAÑA Y SANTO DOMINGO EL QUE FINANCIÓ EL TRIUNFO FINAL DE WASHINGTON Y FUERON LAS TROPAS DE CUBA, MÉXICO, PUERTO RICO, SANTO DOMINGO, VENEZUELA Y LA LUISIANA ESPAÑOLA, ENTRE OTRAS, LAS QUE SELLARON LA FUNDACIÓN DEL GIGANTE DEL NORTE


    Bueno, bueno, con tanta bronca con lo de Trump y como hispanoamericano que soy, ahí les va esto, aunque no se lo merecen.

    La ayuda financiera y militar de las provincias españolas americanas a la Revolución Americana, la revolución independentista de las Trece Colonias británicas en América del Norte, fue fundamental para que consiguieran su independencia.

    La Monarquía Hispánica aportó con cantidades ingentes de recursos para la independencia de los Estados Unidos. Al gobierno revolucionario la Monarquía, nuestra Monarquía, le regaló 216 cañones de bronce, 209 cureñas de cañón, 27 morteros, 29 locomotoras acopladas, 12.826 bombas, 51.134 balas, 300.000 cajas de pólvora, 30.000 escopetas y bayonetas, 4.000 tiendas de campaña y 30.000 trajes militares. Un millón de libras tornesas para comenzar y durante el trascurso de la revolución estadounidense, una verdadera fortuna.

    La contribución financiera total de la Monarquía Hispánica, incluyendo sus provincias americanas es difícil de determinar, puesto que, al principio, la ayuda era secreta y no se registraban las cuantías; el aporte económico llegaba de diferentes partes de Hispanoamérica como Luisiana, California, México, Cuba y Santo Domingo. Sólo desde la Península fueron enviados 7.944.806 reales y 17 millones de maravedíes durante 1776, 1777 y 1778.

    Los gobernadores de Luisiana, Luis de Unzaga y Bernardo de Gálvez, le dieron frazadas, pólvora, armas, alimentos, medicinas, incluyendo la quinina, y otras provisiones vitales al general Charles Lee, segundo al mando del general Washington, y al general George Rogers Clark. La ayuda de la Luisiana resultó de mucha importancia para el Ejército Continental en Virginia y para la campaña del general Clark en el valle de Ohio.

    Las provincias españolas americanas también aportaron considerable ayuda financiera a las Trece Colonias.

    En California, el presidente y fundador de las primeras misiones franciscanas, Fray Junípero Serra, pidió que cada español contribuyera con dos pesos y cada indio con uno. La cantidad recaudada fue enviada al general francés, el Conde de Rochambeau, quien con sus 6,000 soldados luchaba con las tropas del general Washington en la última campaña de la guerra en el área de la bahía de Chesapeake en Virginia.

    En la primavera de 1781 tanto el general Washington como el general Rochambeau estaban desesperados. Ambos comandantes necesitaban dinero para comprar alimentos, armas, ropas y provisiones, así como para pagar los sueldos de sus soldados que estaban muy atrasados. El general francés Rochambeau escribió una serie de cartas al almirante de Grasse, cuya flota acababa de llegar a Santo Domingo. El general Rochambeau le informó al almirante francés que a su ejército y al del general Washington se les estaban agotando los recursos y necesitaban urgentemente un millón de libras tornesas para expulsar a los británicos de Norteamérica.

    La situación penosa y deplorable de las tropas norteamericanas fue descrita en una carta del general Nathanael Greene del 7 de diciembre de 1780 donde expresó lo siguiente: “Nada puede ser más miserable y penoso que las condiciones de los soldados, famélicos con frío y hambre, sin tiendas ni equipo de campamento. Los contingentes de Virginia están, literalmente, desnudos; y en gran parte completamente incapaces de cualquier clase de servicio.” El Congreso Continental en Filadelfia estaba literalmente en bancarrota.

    Carmen de Reparaz, en su libro "Yo solo: Bernardo de Gálvez y la toma de Panzacola en 1781" (1986), explicó que el enviado especial del rey Carlos III, Francisco de Saavedra, escribió en su Diario (inédito) como se obtuvieron los socorros para el sitio de Yorktown. Reparaz explicó que el almirante de Grasse no pudo recaudar esa considerable suma en la colonia francesa de Santo Domingo, por eso envió a La Habana a tres de sus mejores fragatas, entre ellas la Aigrette, bajo el mando de Saint-Simon.

    Saavedra escribió lo siguiente en su Diario: “Llegamos a La Habana el 15 de julio de 1781; fui a ver a los generales y después al intendente y tesorero… Manifestaron que en la Tesorería no había dinero… Así que hacendados como comerciantes habían prestado muchos caudales al rey… Echose la voz entre los vecinos y se dijo por medio de esquelas a los pudientes que el que gustase contribuir con su dinero para socorrer la escuadra francesa que se iba hacer una expedición de que acaso dependía la prontitud de una paz ventajosa, lo hiciese inmediatamente enviándole a la Tesorería… En seis horas se juntó el dinero necesario, se embarcó y a las ocho de la noche se hizo la fragata la vela.” El dinero fue dado por comerciantes, tabacaleros y por una mujer, la Marquesa de Cárdenas.

    Con este dinero se financió la última campaña de la guerra, la cual terminó con la rendición de las tropas británicas el 31 de octubre de 1781 en Yorktown. Esta importante ayuda traída desde La Habana fue crucial. El historiador estadounidense Stephen Bonsal afirmó que “el millón que fue dado a Saint-Simon por las damas de la Habana para pagar a las tropas, en verdad se puede considerar como la base en dólares sobre la cual fue erigido el edificio de la independencia norteamericana.”

    Además de la ayuda financiera, militar y naval, Cuba, La Habana, específicamente, ayudó a los independentistas de las Trece Colonias en otra forma significativa. Durante el conflicto, los barcos norteamericanos hallaron una bahía segura y fueron reparados y provistos de todo lo necesario en los astilleros de La Habana. En 1779 el gobernador de Cuba y capitán general, Diego José Navarro, expidió patentes de corso a los mercantes que lo solicitaron con barcos armados y dispuestos a pelear contra barcos ingleses. Muchos barcos de Cuba atacaron y capturaron barcos mercantes británicos causando pérdidas a Gran Bretaña.

    Sin la ayuda financiera, militar y naval tan significativa de las provincias americanas de la Monarquía Hispánica al ejército de los Estados Unidos, hubiera sido imposible que George Washington derrotara al ejército británico. La ayuda financiera, por supuesto, nunca fue pagada a ninguna de las provincias españolas americanas que contribuyeron con tal. Y la militar y naval fue retribuida de otras formas, entiéndase la ironía.

    La participación militar española americana también fue importante para sellar la independencia. Juan de Miralles, Jorge Ferragut, y sobre todo Bernando de Gálvez con su campaña en el valle del río Mississippi, en el territorio de la Luisiana y la captura de Mobile y Panzacola (Pensacola) en la Florida, acabaron de cercar y preparar la expulsión final de los británicos de América del Norte. La expedición final para la toma de Penzacola zarpó de La Habana el 28 de febrero de 1781. El ejército de Gálvez, con refuerzos adicionales, llegó a tener 7.677 soldados y marinos nacidos en la Península y en las provincias españolas americanas como Luisiana, México, Cuba, Santo Domingo, Puerto Rico, entre otras.

    El historiador Orwin Rush se ha referido a la batalla de Panzacola como “un factor decisivo en el resultado de la revolución y una de las batallas de la guerra ejecutadas más brillantemente”. Las tropas de Gálvez tuvieron 74 muertos y 198 heridos. La Armada perdió 21 marineros y sostuvo cuatro heridos. Gálvez marchó junto a Washington en la marcha triunfal de celebración tras la derrota británica.

    Esta fue también la única batalla de la Revolución Americana sobre la cual un relato contemporáneo fue escrito por el oficial al mando. El Diario de Campaña de las operaciones de la expedición contra la plaza de Panzacola del general Gálvez es una narración notable, día a día, de esta batalla. El Diario fue publicado en la Gaceta de Madrid el 10 de agosto de 1781. Gálvez fue el único general que peleó en la guerra de independencia de los Estados Unidos y que escribió un diario tan detallado de una campaña que duró dos meses.

    El 31 de octubre de 1781 los ejércitos del general Washington y del general Rochambeau derrotaron al ejército inglés de Lord Cornwallis en la batalla de Yorktown poniendo así fin a la guerra de independencia. Dos años después se firmó el Tratado de Versalles y las Trece Colonias obtuvieron su independencia y España recuperó La Florida.

    El general Bernardo de Gálvez ha sido honrado en los Estados Unidos con un sello de 15 centavos que fue emitido el 23 de julio de 1980. El sello conmemora la batalla de Mobile de 1780. También existen dos estatuas ecuestres de Bernardo de Gálvez hechas por el escultor Juan de Ávalos. Una de ellas fue presentada por el gobierno de España al pueblo estadounidense durante la celebración del bicentenario en 1976. Esta estatua está situada muy cerca del Departamento de Estado en Washington, D.C. La otra se encuentra en Nueva Orleans frente al río Mississippi. La misma no representa solamente al mismo Gálvez, sino a todos los hispanoeuropeos e hispanoamericanos que sirvieron y aportaron con "plata y persona" para la independencia de los Estados Unidos.

    Los soldados y marineros hispanoeuropeos e hispanoamericanos desempeñaron un papel significativo y decisivo en la guerra de independencia norteamericana. Es una historia que necesita ser conocida.

    Todos debemos conocer que españoles e hispanoamericanos, no sólo exploraron y colonizaron grandes partes de los actuales Estados Unidos, sino que también lucharon por y consiguieron su independencia.



    (La imagen es una caricatura británica de 1778 que satiriza el pedido de ayuda de los independentistas anglosajones a la América Hispana.)






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    Fuente:

    https://www.facebook.com/francisco.n...16411651942286
    Última edición por Mexispano; 10/02/2017 a las 06:12
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  12. #32
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    Re: La independencia de los Estados Unidos y la contribución española

    LA HUELLA DE ESPAÑA EN EE.UU.

    La ayuda española e hispana al nacimiento de Estados Unidos

    A pesar de la difícil situación económica de España, Carlos III decidió prestar un apoyo a las fuerzas rebeldes que resultó decisivo para su victoria





    Estatua de Carlos III en el Presidio de Santa Bárbara, California - ABC


    BORJA CARDELÚS - @abc_cultura

    06/02/2017 01:04h - Actualizado: 07/02/2017 10:06h.

    Guardado en: Cultura


    George Washington, comandante en jefe de las fuerzas de las Trece Colonias de América del Norte, que luchan por emanciparse de Inglaterra, recibe un despacho urgente: la España de Su Majestad Carlos IIIha declarado la guerra a Inglaterra, en apoyo de la causa emancipadora. Y a Washington le invade la emoción, porque sabe lo que eso significa: que ahora va a ganar la guerra y la Independencia.

    Las Colonias habían decidido emanciparse del yugo británico, que no veía en ellas otra cosa que una ubre de donde obtener utilidades. Pero su improvisada tropa de granjeros, que dejaban por unas horas la recogida de heno para incorporarse a la milicia, era incapaz de vencer a la poderosa maquinaria bélica británica. Y por ello enviaron a Europa una comisión, encabezada por Benjamin Franklin, para procurar la ayuda de las dos potencias europeas enemigas de Inglaterra: Francia y España. Y ambas dinastías borbónicas aceptan apoyar la causa rebelde, coordinando sus ayudas y comprometiéndose a no actuar por separado.

    Pero la ayuda española ha de hacerse secretamente, porque Carlos III necesita tiempo para reorganizar las depauperadas administración y economía españolas, y enfrentarse ahora abiertamente a Inglaterra sería un suicidio militar y político. Por de pronto, los barcos corsarios de los rebeldes norteamericanos que hostigan a las embarcaciones inglesas son autorizados a recalar y aprovisionarse en los puertos del Misisipi, hecho que protesta Inglaterra y que España esquiva con sutiles evasivas.


    Grandes remesas

    Tras las entrevistas de Franklin con el embajador en París, conde de Aranda, y de Arthur Lee en Burgos y Vitoria con el ministro Grimaldi, España eleva el nivel de sus contribuciones. A través de La Habana y sus puertos en el Misisipi, comienza a remitir grandes remesas de lo que se halla tan escaso el ejército de Washington: armas, munición, pólvora. Envía también abundancia de tiendas de campaña, mantas, ropa militar, alimentos, medicinas… avituallando con suficiencia a las tropas rebeldes.

    Y España envía, además, dinero, grandes sumas de dinero en forma de empréstitos a favor del gobierno provisional de las Trece Colonias. La primera entrega, un millón de libras tornesas, a las que seguirán otros muchos envíos que financian la campaña de Washington, fondos que son canalizados a través del banquero bilbaíno Diego Gardoqui.

    Para una España en profunda crisis económica, esta ayuda supone un gigantesco esfuerzo, y recurre a sus posesiones americanas. Toda la América hispana se moviliza entonces, en una suerte de llamada a rebato: en México se aprueban impuestos especiales; en California Junípero Serra recauda dos pesos de cada español y un peso de cada indio; los gobernadores de Nuevo México y Luisiana demandan esfuerzos adicionales a sus súbditos; las damas de Cuba entregan sus joyas para ayudar a la causa rebelde contra Inglaterra. España, sus provincias y sus súbditos, con la proverbial y apasionada generosidad hispana, se vuelcan a favor de las Trece Colonias. Y ahora que Norteamérica parece estar dando la espalda a México y los hispanos, conviene no olvidar que el mundo hispano contribuyó, de una manera decisiva, a la causa de la Independencia y al nacimiento de los Estados Unidos.

    Resulta increíble que la inmensa contribución española a la Independencia haya quedado silenciada en la historia. Se halla establecido que fue Francia, con su general Lafayette al frente, quien ayudó a los Estados Unidos en su emancipación, ignorando la decisiva aportación de España. Secuelas del magnífico marketing francés y del nulo español de todos los tiempos.


    Pieza fundamental

    La victoria de Washington en Saratoga anima a Francia a declarar unilateralmente la guerra a Inglaterra, rompiendo el acuerdo de actuación coordinada con España. Pero Carlos III continúa con lo pactado y prosigue su ayuda en la sombra. Mas el resultado de la guerra sigue siendo incierto. Washington comprende, y así lo declara, que sin la intervención directa de España será imposible obtener la victoria sobre los ingleses. Y es que España era una pieza fundamental en el escenario del conflicto. Controlaba la ribera occidental del Misisipi, el puerto de Nueva Orleans, la Luisiana, el virreinato mexicano de Nueva España, Cuba y el Golfo de México.

    Pese al secretismo, Inglaterra no es ajena a las ayudas españolas y las relaciones con España se enrarecen progresivamente. Pero, al mismo tiempo, el gobierno de Carlos III logra que España enderece su economía y recupere su peso político. Solo es cuestión de tiempo que España declare oficialmente la guerra a Inglaterra. Y cuando Washington recibe el despacho que anunciaba el hecho, supo que la victoria final era cierta.

    Había llegado la hora del apoyo militar español a la causa rebelde y de la irrupción en escena de alguien que llevaba tiempo preparándose para la lucha armada. Se trata del joven gobernador de Luisiana Bernardo de Gálvez, a quien tocará escribir la más brillante página de la ayuda de España a la Independencia de los Estados Unidos.




    ______________________

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    La ayuda española e hispana al nacimiento de Estados Unidos
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  13. #33
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    Re: La independencia de los Estados Unidos y la contribución española

    Fernando de Leyba y Córdoba.

    December 26, 2016 Confederación Hispanica

    Por Máximo González-Palacios Franco



    Los españoles somos los peores divulgadores y propagandistas de nuestros propios logros históricos” en comparación con otros países.


    Existe un buen número de personas que llevaron a cabo actos que merecen un enorme reconocimiento, pero a los que hemos ignorado sistemáticamente

    Cuando Henry Kamen presentó su obra Poder y Gloria. Los héroes de la España Imperial (Ed. Espasa) se quejó de que en este país, por culpa de la falta de consenso a la hora de interpretar la Historia, se le ha negado a los héroes “un papel reconocible”

    Otro más de los innumerables héroes olvidados por la Historia de España.

    Don Fernando de Leyba y Córdoba.Teniente Coronel del Regimiento Fijo de la Luisiana Española.Gobernador de la Luisiana.







    Nacio en la ciudad de Ceuta, España en 1734 y fallecio en San Luis de los Illunueses, provincia de la Luisiana española en 1780, actuales EEUU.

    Era el quinto de siete hijos nacidos de capitán Gerónimo de Leyba y Córdova y Josefa Vizcaigaña. En su infancia vivio en diferentes lugares de España, Fernando firmó como cadete a la edad de 16 con el regimiento de Infantería España.

    Fernando de Leyba perteneció a la familia Leyba y Córdova de la localidad malagueña de Antequera, cuyas raíces se remontan a la reconquista hispana de la Península Ibérica.

    En el siglo XV, sus antepasados ​​se asentaron en Andalucía sobre la tierra concedida por el Rey de Castilla en recompensa por sus servicios en la conquista a los moros del Reino de Granada.Con el tiempo, los caballeros y nobles del línaje de Leyba y Córdova se convirtieron en ciudadanos prominentes en Antequera, una pequeña ciudad en la provincia de Málaga donde poseía varias casas y granjas.

    Casado con Maria Concepción de Cesar en la ciudad de Cartagena,tuvo dos hijas, Maria Josefa y Rita.

    Desarrolló su carrera militar en Andalucia, norte de Africa, Cuba (donde cayó prisionero por los britanicos en la defensa de la Fortaleza del Morro ) y EEUU.

    El 14 de Julio de 1778, cuando es nombrado tercer gobernador adjunto de la Luisiana, por entonces española, para ayudar al gobernador don Bernardo de Gálvez. Este lo destinó a San Luis (Missouri), una villa fundada por los franceses en 1764 que controlaba el río Missisipi desde su margen occidental antes de la unión con el río Ohio y después de la del Missouri. Se trataba de un pueblo que no llegaba al millar de habitantes que carecía por supuesto de fortificación. Asimismo tenía también a su cargo un pequeño poblado 30 millas al sur llamado Santa Genoveva. La rebelión de las colonias inglesas en norteamérica harán que San Luis cobre relevancia geoestratégica.







    Aunque España no estaba oficialmente en guerra con Inglaterra, desde Nueva Orleans llevaba tiempo Bernardo de Galvez enviando ayuda a los rebeldes subiendo el río Missisipi, por ello Leyba es destinado para proteger a San Luis tanto el libre acceso a las colonias, como de mercancías.

    Era de los jalones más importantes del dominio español en el alto Valle del Misissipi, fue la consolidación del asentamiento de Paincourt, más conocido como San Luis de Ilinueses. En 1767 una expedición española al mando del Capitán Francisco Rui, establece dos fuertes en la confluencia del Misissipi y el Missouri, 30 km al norte de San Luis.

    La política indiana de los españoles, a diferencia de los ingleses, no permitía esclavos indios en su territorio, ni siquiera a las tribus hostiles. O’Reilly, en nombre del Rey de España, dio instrucciones para que a los indios se les proporcionara pan y arroz, cuando visitaran San Luis y Sta. Genoveva y que se mantuviera con ellos un trato exquisito.





    Figura 1 – Localización de San Luis en los actuales EEUU.



    Con una población propia de frontera que en su mayoría no era española sino francesa, y que apenas tenía costumbres agrícolas, Leyba debía crear una milicia y entrenarla para el conflicto armado que estaba por venir. Aunque su autoridad real no era tal en un lugar tan alejado de los centros de gobierno y a pesar de que Gálvez no pudo satisfacer su petición de 200 soldados, las gentes de San Luis reaccionaron favorablemente ante la peligrosa situación prebélica originada por los ingleses.

    Así que manteniendo una apariencia de neutralidad comenzó la construcción de un fuerte y a finales de julio de 1778 se encontró con George Rogers Clark oficial norteamericano que hostigaba a los ingleses en la frontera oeste. Intercambiaron información y se le facilitaron suministros llegados de Nueva Orleans, pero además tras los ataques rebeldes por el Missisipi, don Fernando de Leyba facilitó de su propio bolsillo nuevos suministros para Clark. El oficial español había empeñado su fortuna con los habitantes de San Luis: “la llegada de los norteamericanos a este distrito me ha arruinado por completo“. Como las desgracias nunca vienen solas su mujer “vio frustradas todas sus esperanzas en el laberinto de deudas en el que me vio metido y le invadió una melancolía tal que, después de sólo dos días de estar enferma en cama murió“.





    Figura 2 – Mapa de San Luis y sus planes de fortificación




    Todo esto para enfrentarse las fuerzas del coronel británico Henry Hamilton, un rival que no tomaba ninguna precaución para decir que “los españoles son débiles y los franceses los odian, los franceses son veleidosos y no tienen un hombre con capacidad para aconsejarles o liderarles“. Afortunadamente el tiempo pone a cada uno en su sitio y el 24 de febrero de 1779 la milicia franco-canadiense de Hamilton, lo abandonó rindiéndose sin pegar un sólo tiro ante las fuerzas de Clark que eran la mitad, quedando el oficial británico prisionero. El sacrificio daba sus frutos, la zona quedaba por el momento asegurada.





    Recreación Histórica Regimiento Fijo de la Luisiana Española.



    Pero poco a poco la atención norteamericana fue desplazándose a otros frentes dejando la zona desprotegida cuando el 21 de Junio de 1779 España declaraba formalmente la guerra a Gran Bretaña. Para comienzos 1780 se empezaron a recibir informes de planes de ataque británico sobre San Luis, interrumpiendo de esa manera el transporte de ayuda y dejando el flanco oeste de los rebeldes y el norte de los españoles muy vulnerables. Los británicos una vez consiguieran su objetivo seguirían hacia el Sur para recuperar las posiciones perdidas ante el genio militar de Bernardo de Gálvez. Para ello desde febrero del mismo año se había ido reclutando en Canada una fuerza compuesta en su mayoría por “indios menominees, siux, sacs y fox que se uniría al regimiento británico en la desembocadura del río Wisconsin” además de a una pequeña milicia de comerciantes y criados. En total sumaban unos 750 hombres bajo el mando de Emanuel Hesse, que avanzaban hacia el Sur sumando cada vez más combatientes pero perdiendo el factor sorpresa, algo que parece que nunca existió pues ya antes de la ruptura de hostilidades Leyba sabía que más que a soldados ingleses se iba a enfrentar sus aliados indios. Y es que los exploradores y espías españoles eran fundamentales para Gálvez y Leyba.






    Figura 3 – San Luis y sus defensas.



    Aunque el militar español se había prevenido levantando, con su propio dinero y el de una colecta, una pequeña fortificación bautizada como Fuerte de San Carlos, esta distaba mucho de estar acabada no contando con sus cuatro torres completamente acabadas y mucho menos la muralla. Para colmo de males la salud de don Fernando empezó a degradarse alarmantemente pero ante lo apremiante de la situación hizo de tripas corazón y ordenó excavar dos trincheras que unieran las cuatro torres. Sin ayuda de Nueva Orleans los americanos le propusieron un contraataque para ayudarle, pero ya era tarde, el enemigo se aproximaba con 1200 hombres.
    300 soldados ingleses

    200 siux

    250 sacs

    450 indios de otras tribus


    Para enfrentarlos Leyba contaba con un total de 210 personas:

    2 barcos

    5 cañones (3 de 4 libras y 2 de 6 libras)

    21 soldados regulares

    39 milicianos

    150 milicianos de Santa Genoveva

    Estas últimas tropas llamadas de la vecina Santa Genoveva con alrededor de 150 hombres, todos ellos buenos tiradores serían muy importantes para los acontecimientos posteriores. Con el enemigo ya próximo don Fernando dispuso 20 combatientes al mando de Silvio Francisco Cartabona para proteger a mujeres y niños, distribuyó a sus hombres por las trincheras, ordenó colocar un cañón en una de las torres y en otra se dispuso a dirigir muy enfermo la defensa del pueblo. Tan calamitoso era su estado de salud que “no podía ni escribir una carta” pero encontró fuerzas para defender el pueblo tomando el mando de sus tropas.





    Figura 4 – Primer ataque sorpresa a San Luis.




    Finalmente el ataque tuvo lugar el 26 de mayo de 1780 en el que inicialmente el enemigo tomo por sorpresa a algunos colonos y esclavos en los campos de cultivo adyacentes, que intentaron ponerse a salvo, mientras la maestra de escuela Maria Josefa Rigauche armada con una pistola y un cuchillo hacia salidas para rescatarlos. Muy confiados por el éxito inicial, los indios e ingleses se lanzaron hacia el pueblo pero allí encontraron a 210 hombres en dos trincheras haciendo fuego muy vivo junto con los cañones. Con esa desagradable sorpresa los indios, ya muy asustados por la artillería, y los milicianos ingleses no estando acostumbrados al asalto de fortificaciones y terminaron cediendo en pocas horas ante la decisión y firmeza de los defensores gracias al buen mando de don Fernando de Leyba que dejaba ante todos sus últimas fuerzas dirigiendo a sus hombres.






    Figura 5 – Una de las torres y las trincheras.




    La derrota frustró de tal manera a los indios aliados ingleses que comenzaron a realizar sanguinarios ataques sorpresa aislados sin ningún tipo de beneficio militar, simplemente pura venganza destripando y desmembrando a los infelices que estaban a su alcance. Tal barbarie lleva a Leyba a “armar a toda la población, incluidas las mujeres“. Aunque se temía un segundo ataque los británicos optaron por retirarse ya que no podían contar con unos aliados que se hallaban fuera de control. El balance final para los atacantes se desconoce no así para los defensores cuyas bajas fueron casi todas civiles:

    22 muertos (7 esclavos)

    7 heridos (1 esclavo)

    70 prisioneros (13 esclavos)

    Dos semanas más tarde Leyba organizó una expedición de 100 hombres junto a 200 norteamericanos para perseguir a los atacantes, pero no encontraron rastro de un enemigo que había puesto pies en polvorosa. Ya moribundo don Fernando pudo enviarle el 20 de junio de 1780 su última carta a Gálvez en la que informaba de persecución conjunta y de la enfermedad que acababa con él. Dejaba a Cartabona a cargo de San Luis mientras su vida se extinguía sin remedio. Unos días más tarde, el 28 de junio de 1780, don Fernando de Leyba fallecía, siendo enterrado “el mismo día, frente al altar de la iglesia parroquial de la ciudad que había defendido de manera tan brillante“. Y gracias a ello el río Missisipi vía de aprovisionamiento de las colonias se mantendría seguro, al igual que los flancos españoles y norteamericanos, lo que sería en conjunto fundamental para el devenir de la independencia de los Estados Unidos de América. Al conocer la noticia de su muerte Gálvez le concedió a título póstumo el grado de teniente coronel, pues quedó profundamente impresionado por la fortaleza demostrada por Leyba hasta sus últimos momentos, en los que cumplió más allá de lo exigible lo encomendado por él. Perdió todo lo que tenía, perdió a su mujer y finalmente su propia vida.

    En el año 1780, el 28 de junio, yo F. Bernad monje capuchino y misionero apostólico, cura de San Luis, condado de Ilinueses, provincia de Luisiana, obispado de Cuba, he enterrado en esta iglesia, inmediatamente opuesto a la balaustrada de la derecha, el cuerpo de don Fernando de Leiba, capitán de infantería del batallón de la Luisiana, y comandante de este puesto, habiendo recibido todos los sacramentos de nuestra Madre, la Santa Iglesia.







    Dedicado a mi queridísima Fina Berenguel González.





    Fuentes:


    Kristine L. Sjostrom investigadora independiente del NSDAR-España.Autora de una biografía de Fernando de Leyba y Córdoba.

    Archivo General de Indias, Archivo General de Simancas, Archivo Histórico Municipal de Antequera, Archivo Histórico Diocesano de Málaga, Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios (Ceuta), Iglesia de Santa Maria de Gracia (Cartagena), Gazeta de Madrid.

    Indiana Historical Society, Missouri Historical Society, y New Orleans Archivo Notarial .

    Fernando de Leyba y Luis de Unzaga y Amezaga, 6 de junio de 1771, legajo 107 F. 247, Papeles de Cuba, Archivo General de Indias,Sevilla, España.




    ______________________

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    Re: La independencia de los Estados Unidos y la contribución española

    #TeMostramos El retrato de Juan Manuel González de Cossío, conde de la Torre de Cossío, uno de los personajes más importantes de la Nueva España; fue el encargado de realizar el cobro de la ayuda prestada por la Corona española a las recién independizadas “trece colonias”, que dieron origen a los Estados Unidos de América, quienes admitieron su deuda, alegando que el pago se haría en especie, lo cual no fue aceptado por España que requería el pago en oro.

    Ante este hecho, la Corona decidió que los novohispanos solventaran este gasto a través del cobro de un impuesto extraordinario. Fue así como González de Cossío consiguió el dinero requerido; consciente por la injusticia cometida al virreinato, más tarde fue promotor de la Guerra de Independencia.

    Descubre más secretos de la #colecciónMNH en tu siguiente visita.

    Foto: Omar Dumaine







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    Re: La independencia de los Estados Unidos y la contribución española

    JUAN DE MIRALLES: BIOGRAFÍA DE UN PADRE FUNDADOR DE LOS ESTADOS UNIDOS

    Como anticipo de lo que será su próximo libro, tenemos el privilegio de publicar hoy un artículo de nuestro admirado amigo, el Dr. Salvador Larrúa-Guedes, que gentilmente nos ha remitido, y en el que glosa la figura histórica de Juan de Miralles, uno de los padres fundadores de los Estados Unidos de América; y la vital contribución española a la causa de esa independencia..





    "Nadie desconoce que la independencia de los Estados Unidos se logró con ayuda extranjera. Realmente parecía imposible que los rebeldes de las Trece Colonias pudieran vencer a la poderosa máquina de guerra de Gran Bretaña. En un enfrentamiento los ingleses tenían una ventaja enorme, porque Inglaterra era una de las potencias mundiales más fuertes, y la población del reino alcanzaba los once millones, frente a los dos millones y medio de colonos de Estados Unidos, un quinto de los cuales eran esclavos negros. La armada británica o Royal Navy era la mayor del mundo y casi la mitad de sus buques participaron inicialmente en el conflicto con los nacientes Estados Unidos. El ejército era una fuerza profesional bien equipada y entrenada; hacia el año 1778, llegó a tener cerca de cincuenta mil soldados estacionados sólo en Norteamérica, a los cuales se añadieron 30.000 mercenarios alemanes en el transcurso de la guerra.

    En cambio, los rebeldes tenían que empezar de cero. El Ejército Continental contaba con menos de cinco mil efectivos permanentes, apoyados por unidades de las milicias estatales de diferentes tamaños. En la mayoría de los casos estaban mandados por oficiales inexpertos y no profesionales. George Washington, el comandante en jefe, sólo había sido coronel de un regimiento en la frontera de Virginia y carecía de experiencia en combate. No sabía nada de mover grandes masas de soldados y nunca había dirigido un asedio a una posición fortificada. Muchos de sus oficiales habían salido de las capas medias de la sociedad: había posaderos convertidos en capitanes y zapateros en coroneles, como exclamó, asombrado, un oficial francés. Es más, “sucede con frecuencia que los colonos preguntan a los oficiales franceses qué oficio tienen en Francia”. No es de extrañar, pues, que los británicos pensaran que el ejército insurgente no era “más que una banda despreciable de vagabundos, desertores y ladrones” incapaces de rivalizar con los casacas rojas de Su Majestad. Tan grande parecía la diferencia entre ambos ejércitos, que un general británico llegó a decir que con mil granaderos podía “ir de un extremo a otro de Norteamérica y castrar a todos los hombres, en parte por la fuerza y en parte con un poco de persuasión”.

    Esto significa que los rebeldes norteamericanos dependían del apoyo que pudieran recibir del exterior para conquistar la independencia de las Trece Colonias, y con esta victoria echar a andar la hermosa Constitución que ha servido de garantía para que nunca desaparezca de la faz de la tierra y se mantenga, en este país, el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

    El apoyo vino de Francia y de España. Francia aportó todo un ejército que llegó a sumar 10.000 hombres, el apoyo de su Armada y grandes financiamientos. España hizo lo mismo, y en realidad mucho más, pero no se habla de la ayuda española. Parece como si Washington y sus tropas mal armadas y desentrenadas sólo hubieran contado con el apoyo de los franceses.





    El apoyo de España fue enorme. Los dominios españoles de América compartían una larga frontera con los Estados Unidos. A través de Nueva España y Luisiana, se podía enviar socorros directos a Washington. La isla de Cuba, situada apenas a 90 millas de la Florida, era una inmensa base de operaciones desde donde se podían lanzar grandes ataques a los territorios británicos de Norteamérica, y La Habana contaba con un astillero donde se reparaban y artillaban los barcos de la recién nacida escuadra norteamericana. De Cuba iban a salir, además, docenas de corsarios que

    iban a dañar definitivamente el comercio inglés con norte y sur América. Por otra parte, las colonias españolas tenían grandes agrupaciones de tropas, sobre todo en Nueva España, en Cuba y en Luisiana, que podían intervenir y efectivamente intervinieron en la guerra.

    Sin embargo, no se habla de la colaboración española. En los textos escolares no se menciona. Los textos oficiales de historia la minimizan, si es que la mencionan…

    Imaginemos que España no hubiera dado su aporte a la independencia de los Estados Unidos. Supongamos una España neutral porque Carlos III decidiera no intervenir y no declarara la guerra a Gran Bretaña en 1779. ¿Qué hubiera sucedido entonces? ¿Qué habría pasado sin las iniciativas de Bernardo de Gálvez? ¿Sin la ayuda que dio el Conde de Aranda en forma de suministros y armamentos? ¿Sin participación de Francisco de Saavedra, que ayudó a obtener en La Habana los financiamientos que hicieron posible la victoria de Yorktown? ¿Si el rey Carlos III no hubiera nombrado a Juan de Miralles como su delegado y agente diplomático extraordinario y plenipotenciario ante el Congreso Continental?

    ¿Si el Almirante español Luis de Córdova no hubiera apresado dos grandes escuadras inglesas en aguas europeas, una de 75 y otra de 26 embarcaciones, que suman 101 en total? ¿Si los españoles no hubieran retenido miles de soldados ingleses en Gibraltar y Centroamérica, que no podían lanzarse contra Washington?

    ¿Si una corriente ininterrumpida de armamentos, artillería, bayonetas, pólvora, municiones, tiendas de campaña, uniformes, medicinas y provisiones de boca y de guerra no hubieran nutrido y pertrechado a los voluntarios de Washington a través de La Habana y Nueva Orleans? ¿Si los agentes españoles no hubieran alzado a los indios aliados lanzándolos contra la retaguardia de los destacamentos ingleses o emboscando los convoyes de armas y municiones? ¿Si toda la extensión del imperio español en América no hubiera asegurado por tierra las fronteras de Norteamérica impidiendo cualquier maniobra de los ingleses?

    ¿Si la retaguardia de los rebeldes no hubiera quedado protegida por la costa del golfo al sur y por el Mississippi al oeste, que fueron tomadas por Bernardo de Gálvez, que conquistó los fuertes ingleses de Manchac, Panmure, Natchez, Fort Bute, Mobila y Pensacola movilizando 7,000 soldados de los regimientos de España y de Cuba? ¿Si el Mar de las Antillas hubiera sido controlado por los ingleses, y las grandes islas españolas de Cuba y Puerto Rico, alejadas de la contienda, no hubieran colaborado con los rebeldes norteamericanos? ¿Si España no hubiera tomado Manchac, Natchez, Panmure, Fort Bute, New Richmond, Baton Rouge, Mobila y Pensacola? ¿Si el Mariscal de Campo Cajigal no hubiera tomado las Bahamas y ocupado New Providence? ¿Si los corsarios españoles y cubanos no hubieran destruido el comercio y los suministros apoderándose de miles de barcos mercantes británicos, más de 3500 mercantes ingleses apresados durante la contienda? ¿Si el reino de España y sus colonias de la isla de Cuba, la Luisiana y Puerto Rico no hubieran puesto en acción miles y miles de combatientes, y sus escuadras para luchar contra Inglaterra por tierra y por mar?





    Las respuestas son tajantes y no admiten réplica. Definitivamente, Francia y Estados Unidos no hubieran ganado la guerra. George Washington, sus congresistas y sus generales, sólo con el apoyo de los franceses Lafayette, Rochambeau, el caballero de Luzerne y y el Conde De Grasse, el
    alemán Von Steuben y el polaco Tadeusz Kosciuszko; no hubieran obtenido la victoria final. Hacía falta el coraje de los Mariscales de Campo Bernardo de Gálvez y de Juan Manuel Cajigal, los barcos de la Armada Real al mando de los Almirantes Luis de Córdova y José Solano, los trabajos de retaguardia realizados por Francisco Rendón y Francisco Bouligny, y no podía faltar la red de agentes de Juan de Miralles y sus gestiones personales, o la astucia de Fray Antonio de Sedella y el apoyo de Diego Gardoqui, ni la solidaridad de los comerciantes de La Habana que en seis horas completaron más de un millón de libras tornesas para que se pudieran pagar tropas y suministros y vencer en la batalla de Yorktown, con una suma de dinero que bastaba para sostener durante cuatro meses un ejército de 5.000 hombres, ni el flujo constante de material de guerra y de dinero que España hizo llegar a los voluntarios y las milicias de Washington.

    En este libro se ha utilizado una copiosa bibliografía pero su mayor valor histórico reside en la base documental, además de documentos procedentes de Archivos españoles y cubanos, además de documentos inéditos, desconocidos hasta el presente, que aclaran muchos aspectos y desecan lagunas que han quedado como interrogantes o como afirmaciones escasamente fundadas en historias anteriores, además de ofrecer nuevas informaciones.





    El resultado es el relato de la vida de un hombre que puso todo el poder de su inteligencia, toda la energía de su espíritu, la fuerza de su cuerpo e incluso su vida y su fortuna personal, para que los rebeldes norteamericanos pudieran alcanzar la victoria, y las grandes razones que tuvo para ello: la lealtad a su Patria, España, el afecto a sus grandes amigos norteamericanos, a los que entregó incluso su fortuna, y el deseo de derrotar al sempiterno enemigo inglés, al que combatió siguiendo el ejemplo de sus padres y abuelos.

    Esta obra presenta, sobre todo, una verdad incontrovertible: la ayuda de España y sus colonias fue imprescindible para que las Trece Colonias conquistaran su independencia. Y en gran parte, esa ayuda dependió de un solo hombre: Juan de Miralles Traillon, el valioso agente del rey Carlos III ante el Congreso Continental y el propio George Washington, quien fue un personaje fascinante, un hombre clave que supo crear condiciones, coordinar acciones, y que por sus esfuerzos, sacrificios, disponibilidad y servicios más que extraordinarios, debe tener un sitio propio entre los Padres Fundadores de esta gran nación.

    Sin embargo, en los Estados Unidos sólo existió un hombre capaz de valorar la dimensión completa de Juan de Miralles, y este hombre fue un ser humano de talla excepcional llamado George Washington, su gran amigo, quien en todo momento dio pruebas indiscutibles de su agradecimiento y de su inmensa amistad.

    Sea este libro un acto de justicia, para Juan de Miralles y su amadas Patrias, España y Cuba, que sus páginas den cuenta de la verdad histórica y ayuden a conservar el recuerdo de sus hechos heroicos en este país que en gran medida fue libre por su esfuerzo, para futura memoria."



    Dr. Salvador Larrúa-Guedes

    En Miami, Florida, 9 de junio de 20





    ______________________

    Fuente:

    http://salondeltrono.blogspot.mx/201...n-padre.html16
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  16. #36
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    Re: La independencia de los Estados Unidos y la contribución española

    Gibraltar, la deuda pendiente de la independencia de Estados Unidos

    La devolución de la colonia era condición para que España entrara en la guerra. La batalla que se perdió para nuestro país sirvió para ganar la contienda para EE.UU.




    Benjamin Franklin - ABC



    JOSÉ MARÍA LANCHO Madrid

    27/03/2017 01:03h - Actualizado: 27/03/2017 01:03h. Guardado en: Cultura


    La idea de que la independencia de Estados Unidos dependió en una medida importante de hispanos y de la ayuda económica y militar de España ha sido, y resulta aún, una conclusión difícil de aceptar para buena parte de la ideología oficial de Estados Unidos. Lo mismo que Gibraltar era parte del precio. Es significativo que en 200 años los Estados Unidos no hayan sido capaces de desarrollar, con todos los recursos de la ciencia historiográfica, un detalle correcto de la participación hispánica en su proceso de nacimiento.

    Sin embargo, sin ayuda exterior masiva los colonos norteamericanos no habrían obtenido la independencia de los Estados Unidos. Al menos no se habría conseguido en el momento en que se produjo y con el protagonismo de Washington, Franklin, Jefferson, Adams o Paine los caracteres que la concibieron en origen, dando lugar a la república que ahora conocemos.


    El dominio del mar

    ¿Habría bastado sólo la ayuda francesa para lograr la independencia? Los datos del conflicto son la más eficaz refutación de esta idea: la alianza entre la rebelión americana y el Reino de Francia carecía de dos ingredientes fundamentales para producir la independencia de las colonias: cantidad suficiente de plata y el dominio del mar. Gran Bretaña era una manzana demasiado grande para la Francia de entonces. Hasta la entrada de España los datos son concluyentes y el Reino de Francia (y la rebelión americana) pasan por una situación crítica, como corrobora el número de buques destruidos y capturados franceses, la escasa dimensión de los posibles combates y sus resultados, la incapacidad de dotar de una asistencia adecuada a sus aliados, la ruina muy importante y poco analizada hasta ahora del comercio marítimo francés asolado por el corso…

    En ese momento y en esas circunstancias ayudar a los rebeldes americanos no parecía ningún buen negocio. Además, España limitaba con Inglaterra en 5 continentes, a través del mar… Un conflicto con ese país sería necesariamente mundial y aquella situación amenazaba con repetir los desastres de la Guerra de los 7 años en que La Habana, Manila y Florida fueron saqueadas por fuerzas británicas.


    Armas españolas

    Sin embargo, Carlos III de España no se mantuvo neutral nunca en este conflicto. Financió desde el primer momento a los rebeldes, los protegió en su territorio, les abrió sus puertos y les dio acceso a sus arsenales. Como investigador, tengo la certeza de que parte de las armas que se dispararon en Lexington por los rebeldes, donde nació la guerra de independencia americana, fueron españolas, proporcionadas a Jeremiah Lee. Otro de los aportes españoles fundamentales fue el desmantelamiento de todas las posibles alianzas británicas en Europa comenzando con Portugal, el tradicional aliado inglés, a Prusia y Rusia.

    Oficialmente, España, antes de la guerra, ofertó su mediación imponiendo un reconocimiento de facto de la independencia de Estados Unidos bajo la protección española y francesa con una tregua, muy similar en su concepto a la de los 12 años entre España y las provincias rebeldes holandesas (1609). El Tratado de Aranjuez (15 de abril de 1779) con Francia vinculó finalmente a España con una guerra que no podrá cerrar ningún acuerdo sin que se concierte la independencia de Estados Unidos (artículo 4) y ambas partes se comprometieron a no deponer las armas, ni hacer tratado alguno de paz, o suspensión de hostilidades, sin que hubieran obtenido respectivamente la restitución de Gibraltar para España y la libertad de fortificación de Dunquerque para Francia. Esta propuesta era congruente con el pacto secreto acordado entre los norteamericanos y Francia para que esta última pudiese acomodarse con España. El último esfuerzo británico de apartar a España de la guerra fue la oferta de Gibraltar por el Comodoro Johnson, jefe de la escuadra británica en Lisboa en 1779.

    Las colonias americanas sin recursos, sin industria, sin fuerza naval considerable, poco y mal armadas se dieron cuenta que una mera dimensión local del conflicto les era insostenible frente a Inglaterra. El imprescindible teatro europeo fue posible gracias a algunas de las mentes más valiosas de Norteamérica que lo entendieron así y se desplazaron al viejo continente para que el conflicto fuera global.


    Batallas decisivas

    Por eso en Europa se libraron algunas de las más decisivas batallas de aquella guerra: la guerra económica que tanto debe a España, Francia y Holanda y que desbordó la capacidad financiera del Reino Unido, la de los mares europeos y las plazas de Gibraltar y Mahón. Aquellas fueron algunas de las batallas más sangrientas, duras y costosas de toda la guerra de independencia de Estados Unidos. Batallas invisibles ahora en los libros de historia pero no lo vivieron así los norteamericanos de aquella época.

    De hecho, una de las apuestas estratégicas de Benjamin Franklin fue crear una armada de corsarios desde Europa para enfrentar al comercio y los suministros británicos. Varios de aquellos buques corsarios norteamericanos, y con el protagonismo del gran John Paul Jones, padre de la marina de ese país, concebían la lucha por Gibraltar como parte fundamental de la guerra común. No sólo actuaron cerca del Estrecho sino que Jones, además de dificultar el abastecimiento de la plaza, concibió e intentó interrumpir los movimientos de la flota inglesa del báltico por su directa conexión con los abastos a Gibraltar, afirmando que, de haber sido respaldado por el intermediario francés Chaumont, «la bandera española ondearía rampante en Gibraltar». Todo ello, por supuesto, bajo la supervisión y dirección de Benjamin Franklin. El asalto de Gibraltar y Mahón obligó a Gran Bretaña a destinar una inmensa cantidad de recursos económicos y militares para mantener ambas plazas. Cualquiera de las tres expediciones para abastecer Gibraltar por Inglaterra podría haber desequilibrado el balance de fuerzas en América septentrional, impedido la derrota de Yorktown o asegurado el control para Inglaterra del territorio de Nueva York hasta Canadá.


    Incapacidad de Inglaterra

    El historiador británico Piers Mackesy no dudó de que fue la incapacidad de Inglaterra de dominar el mar lo que posibilitó la independencia. En ese sentido, Gibraltar desvió la atención de recursos que podrían haber permitido el dominio del mar por Inglaterra y que habrían permitido que incluso el general Clinton se enfrentase con éxito a Washington impidiendo que la batalla de Yorktown se hubiera sucedido.

    En Gibraltar combatieron más ingleses que en la batalla de Saratoga y casi los mismos que en la de Yorktown. Los costes de mantener la defensa de la plaza fueron ingentes, y hay que tenerlo en cuenta cuando la batalla de Yorktown nunca habría sucedido sin que España no hubiera financiado en esa ocasión a las tropas francesas y a las propias americanas y, desde luego, a la propia flota francesa.

    En la pugna por Gibraltar son muchas las expresiones de respaldo de George Washington, Thomas Payne, el mismísimo Benjamin Franklin, el admirable John Adams, incluso su esposa Abigail... Confiaban en que la toma de Gibraltar acabaría definitivamente con la guerra.

    Sin embargo, España no consiguió la toma de Gibraltar y la dura negociación por la paz exigió, por su parte, el sacrificio de la exigencia de Gibraltar. La batalla que se perdió para España sirvió para ganar la guerra para los Estados Unidos.





    Franklin ayudó a diseñar la toma de la colonia

    Benjamin Franklin recibió el empleo de coronel y adquirió experiencia militar antes de la guerra de indepedencia americana. Además de impulsar y coordinar el corso norteamericano, recuperó su papel de científico para lograr una idea que permitiera tomar la fortaleza de Gibraltar, y se sabe que se le dotó de mapas al efecto. Franklin prestó su inteligencia para elaborar planes de toma y conquista de Gibraltar incluso antes de la entrada en guerra de España contra Inglaterra. Este hallazgo es transcendental para demostrar que la conquista de Gibraltar fue una propuesta de los aliados (Francia y los rebeldes norteamericanos) para que España se decidiera a entrar en la guerra.

    La toma de Gibraltar fue el mayor debate militar de los filósofos del XVIII. Se conserva correspondencia de Franklin con importantes ingenieros que le sometían sus inventos y esperaban su intermediación para la toma de la fortaleza de Gibraltar. De hecho, pocos saben que los hermanos Montgolfier idearon el globo con vistas a la toma de Gibraltar, siendo su primera prueba poco después de la firma de la paz, con la asistencia de Franklin.

    Por eso no tardó en presentarse el globo en Madrid. Franklin mantuvo siempre su proximidad con esta cuestión y llegó a intimar con el duque de Crillon, que comandó las fuerzas españolas y francesas en la toma de Mahon y en el intento de toma de Gibraltar.



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    Gibraltar, la deuda pendiente de la independencia de Estados Unidos
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  17. #37
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    Re: La independencia de los Estados Unidos y la contribución española

    La ayuda española a la independencia de los Estados Unidos sale del olvido

    Inaugurada en Bilbao la exposición "La memoria recobrada", organizada por Iberdrola, que rescata el desconocido pero importante papel de la monarquía hispánica en la Revolución americana





    Manuel Trillo - @manueltrillo Bilbao

    28/03/2017 01:30h - Actualizado: 28/03/2017 18:49h. Guardado en: Cultura


    Pese a que Francia ha pasado a la Historia como la gran aliada de los rebeldes norteamericanos, España contribuyó de manera tan decisiva o más a que lograran su independencia de Gran Bretaña. Desde el principio, envió armas, munición, medicinas y paños, así como ayuda financiera, y proporcionó refugio a sus barcos. Es más, mientras que los franceses participaron con 5.000 hombres, España envió a América más del doble, 11.000, aunque la gloria se la llevaron los galos al estar junto a George Washington en la célebre batalla de Yorktown de 1781, en la que los británicos fueron derrotados.

    La exposición «La memoria recobrada. Huellas en la historia de los Estados Unidos», que se inauguró este lunes en la planta 25 de la Torre Iberdrola de Bilbao, pretende saldar esa deuda con la historia y rescatar del olvido «el poco conocido papel que jugó la Monarquía española en la independencia» de «la primera potencia mundial», explica el comisario de la muestra, el experto en Historia Militar José Manuel Guerrero Acosta.





    La componen más de 200 piezas, entre obras de arte, documentos, mapas, trajes, miniaturas y escenificaciones, procedentes del Museo del Prado, el Museo Naval, el Wandsworth Atheneum Museum of Art de Connecticut, el Lázaro Galdiano de Madrid y el de Bellas Artes de Bilbao, entre otras colecciones públicas y privadas.

    Los accionistas de Iberdrola podrán visitar la exposición desde este martes, 28 de marzo, y estará abierta para el público general entre el 10 de abril y el 2 de julio.


    Ayuda encubierta

    Pero, ¿por qué ese desconocimiento de la contribución española? Guerrero apunta, en primer lugar, la fuerte influencia de la «herencia anglosajona» en el relato oficial de la historia de EE.UU., así como el hecho de que los españoles no hayan sido «buenos publicistas» de su propio pasado y no hayan contado bien lo que hicieron en Norteamérica.



    «Francia no tenía nada que perder, pero España sí y se lo pensó más. Antes quería estar segura de que podíamos ganar la guerra»

    José Manuel Guerrero Acosta, comisario de la exposición


    Guerrero Acosta recuerda que se trataba de «una ayuda encubierta», ya que «la Corona no quería que se supiera que ayudábamos a los revolucionarios norteamericanos por miedo a que se extendieran esas ideas a sus provincias americanas». Tampoco deseaba que los británicos se enterasen de que los españoles prestaban ayuda a los revolucionarios antes de la declaración de guerra, que no llegó hasta 1779. «Francia no tenía nada que perder, pero España sí y se lo pensó más, porque antes quería estar segura de que podíamos ganar la guerra», señala el comisario.Este secretismo, apunta, «ha hecho muy difícil que se pudiera investigar y demostrar las cantidades de los suministros que se enviaron».




    Escrito de 1776 del conde de Aranda en el que detalla la ayuda a los colonos- M. T.


    No obstante, la verdad se va abriendo paso. En la exposición figura la copia de un escrito de 1776 del conde de Aranda, embajador español en París en la época, que demuestra la ayuda a los colonos prácticamente desde el estallido del conflicto. En él se detallan a qué se dedicaban «los dos millones de libras tornesas destinados por ambas Cortes para auxiliar a las colonias inglesas de América». Por ejemplo, especifica, a enviar 216 cañones de bronce, 12.826 bombas y 30.000 fusiles con sus bayonetas.

    El comandante en jefe del Ejército Continental y después primer presidente de EE.UU., George Washington, pidió la ayuda española, porque «solo con el apoyo de Francia no podía haber ganado la guerra», asegura a ABC Elizabeth Wise, regent del Capítulo Español de las Hijas de la Revolución Americana, organización que colabora en la muestra. Pieza clave fue el comerciante bilbaíno Diego María de Gardoqui, a quien Carlos III encargó secretamente el envío de suministros y dinero de 1777 a 1783 a través de su compañía marítima. Gardoqui sería el primer embajador en EE.UU.


    Recorrido por la exposición

    “La memoria recobrada” está dividida en cinco espacios. El primero de ellos está dedicado al Siglo de las Luces, en el que tiene un marcado protagonismo Carlos III, el monarca ilustrado en cuyo reinado se enmarca la ayuda de España a los sublevados en Norteamérica, así como las reformas que impulsó. En este capítulo también se pueden observar aspectos de la sociedad de la época, como sus modas, las tertulias o los salones de baile. Se incluye un traje original de embajador utilizado por Diego María de Gardoqui, un bilbaíno clave para hacer llegar la ayuda española a la independencia americana.



    «Washington pidió ayuda a España porque solo con el apoyo de Francia no podía haber ganado la guerra»

    Elizabeth Wise, regent del Capítulo Español de las Hijas de la Revolución Americana


    La segunda sección se titula “Tiempo de tempestades” y aborda cómo la Revolución se encuadraba dentro de un conflicto internacional más amplio. En este sentido, Francia declaró la guerra a Inglaterra en 1778, al año siguiente se sumó España y en 1780, Holanda. En ese contexto, la exposición recuerda que la Corona española intentó recuperar Gibraltar y Menorca. En este espacio se muestra una animación digitalizada del enorme cuadro “La muerte del general Mercer en la batalla de Princeton”, de John Trumbull, perteneciente al Wandsworth Atheneum Museum.Se incluye también la “Descripción de las provincias de América” del conde de Aranda, embajador en París y gran impulsor de la ayuda española a la independencia de los Estados Unidos. Así mismo, hay un retrato del almirante José Solano, a cuyas órdenes se encontraba el convoy que trasladó a 11.000 soldados a América, una obra que procede del Museo Naval de Madrid. Además, se expone otra obra de Ferrer-Dalmau, “Por España y por el Rey, Gálvez en América”, que representa al que fue gobernador de Luisiana, el malagueño Bernardo de Gálvez, dirigiendo a sus tropas en el asedio a Pensacola en 1781. Junto al lienzo, se exponen mapas originales de aquella operación.





    La tercera parte, “Paz y guerra en la mar”, reconoce la importancia de la navegación comercial y de la guerra naval en el siglo XVIII. Se muestran en ella documentos del Archivo General de Simancas y del Archivo de Indias, así como objetos cotidianos de los marinos conservados en el Aquarium de San Sebastián.

    En esta sección se exhibe por primera vez también un nuevo cuadro del pintor de batallas Augusto Ferrer-Dalmau, “Pabellones hermanos”, que se ha encargado expresamente para este evento y que refleja la olvidada conquista de Bahamas a los británicos por una fuerza combinada de españoles y norteamericanos.

    Así mismo, un óleo de Rafael Monleón y Torres procedente del Museo Naval recoge una batalla entre barcos españoles y británicos, mientras que la dura vida en el mar queda reflejada en un cuadro de Antonio de Brugada procedente del Prado, “Naufragio de un galeón”, y la llegada de navegantes, comerciantes y suministros para la Revolución a la otra orilla del Atlántico es el motivo de “La costa de Beverly”, un paisaje de John Frederick Kensett del Wandsworth Atheneum Museum.




    La exposición muestra trajes y costumbres de la época de la Revolución americana- ABC


    La cuarta sección sigue la pista de las huellas vascas en América, desde aquellos que llegaron en busca de bancos de pesca y ballenas a las costas de Terranova, en la actual Canadá, a los jugadores de cesta punta que popularizaron el jai alai en Florida, pasando por los vaqueros y leñadores que se instalaron en los estados montañosos del oeste. En este espacio se muestra el testamento del ballenero Echaniz, fallecido en la península del Labrador en diciembre de 1584 y conservado en el Archivo Histórico de Protocolos de Guipúzcoa, que, según los organizadores de la muestra, es probablemente el documento escrito más antiguo de Canadá.

    Completa la exposición una quinta sección, “La luz de un siglo”, que recoge aspectos de la historia de Iberdrola y de Avangrid, su filial en Estados Unidos. Se presenta como un enlace entre el Siglo de las Luces, el XVIII, y “La luz de un siglo”, el XX.




    ABC


    Abierta al público general desde el 10 de abril

    El presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, ha inaugurado este lunes la exposición "La memoria recobrada. Huellas en la historia de los Estados Unidos", dentro de la Semana del Accionista, que concluirá este viernes con la celebración de la Junta General de la compañía en la capital vizcaína.

    Galán señaló que, con la organización de esta muestra, Iberdrola quiere “contribuir a recuperar la profunda huella que los españoles –y los vascos en particular– han dejado en los Estados Unidos a lo largo de su historia, especialmente durante su nacimiento”.

    Los accionistas de la compañía podrán visitar la muestra desde este martes, 28 de marzo, y estará abierta para el público general entre el 10 de abril y el 2 de julio.

    En esa línea, Iberdrola ofrece también en el atrio del centro Azcuna de Bilbao la composición audiovisual “Elevated Projection”, del artista holandés Edwin van der Heide. Se trata de una instalación de luz y sonido que juega con la arquitectura del espacio, a la vez que crea nuevas estructuras y experiencias en su interior. Forma parte de la serie LSP (Laser Sound Performance), donde Van der Heide explora la relación entre el sonido y la imagen tridimensional, jugando con proyecciones láser sobre humo.




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    Re: La independencia de los Estados Unidos y la contribución española

    "PABELLONES HERMANOS" (FERRER-DALMAU):

    Acaba de presentarse el último cuadro de Ferrer-Dalmau, "Pabellones hermanos", en el que muestra dos fragatas de la flota hispano-estadounidense que llevó a cabo la conquista de Jamaica y las Bahamas en 1782, en el contexto de la Guerra de la Independencia de EEUU contra los británicos. Una de las pocas veces en la que estos dos aliados lucharon juntos.






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    Re: La independencia de los Estados Unidos y la contribución española

    Regimiento Español fijo de Luisiana 1781, Batalla de Pensacola

    Oleo sobre lienzo -Medida 61x50 cm

    Bernardo de Gálvez tenía bajo su mando a 7.800 hombres de los soldados más veteranos de España como el batallón fijo de Luisiana, los regimientos del Rey, la Corona y el Príncipe, el Real Cuerpo de Artillería, los regimientos España, Soria, Navarro, Guadalajara, Mallorca, Navarra, Aragón, voluntarios de Cataluña y Toledo, el batallón fijo de La Habana, y los tres regimientos de casacas rojas de la famosa brigada irlandesa de España, los regimientos Hibernia, Irlanda y Ultonia más un pequeño grupo de patriotas norteamericanos.







    https://www.facebook.com/j.ferre.cla...type=3&theater









    RECONQUISTA ESPAÑOLA

    Nueva obra - Oleo sobre lienzo 60x46 cm.

    Momentos del asalto de los Granaderos Españoles con el apoyo de los Milicianos de la Habana, consiguiendo la decisiva victoria del ejército Español sobre los casacas rojas de la Gran Bretaña en el fuerte George.

    Guerra de la Independencia de los Estados Unidos cuando Los españoles bajo el mando de Bernardo de Gálvez, recuperaron la Florida Occidental en 1779 tras las batallas de Baton Rouge, Fuerte Charlotte, San Fernando de Omoa y Mobila y la Florida Oriental tras la célebre victoria en la batalla de Pensacola (marzo-mayo de 1781).






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    Re: La independencia de los Estados Unidos y la contribución española

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    La olvidada conquista de Bahamas en la que España y EE.UU. combatieron juntos a los británicos

    Augusto Ferrer-Dalmau rescata en su nuevo cuadro, «Pabellones hermanos», la única ocasión de la Guerra de la Independencia en la que españoles y norteamericanos lucharon mano a mano y que reafirmó el apoyo hispano a los rebeldes




    «Pabellones hermanos», de Augusto Ferrer-Dalmau


    Manuel Trillo - @manueltrillo Madrid

    27/03/2017 01:03h - Actualizado: 27/03/2017 10:34h. Guardado en: Cultura


    Augusto Ferrer-Dalmau se ha hecho de nuevo a la mar. El pintor de batallas por excelencia ha recreado sobre el lienzo la conquista de las Bahamas en 1782, una acción naval en la que españoles y estadounidenses combatieron mano a mano para arrebatar el archipiélago a los británicos. Se trata de un episodio poco conocido tanto a uno como a otro lado del Atlántico y, salvo una pequeña escaramuza cerca de San Luis de Illinois, del único de la Guerra de la Independencia en el que barcos de España y los rebeldes norteamericanos lucharon juntos.

    La nueva obra de Ferrer-Dalmau, titulada «Pabellones hermanos» y realizada una vez más con el asesoramiento en los aspectos náuticos por el escritor Arturo Pérez-Reverte, es un encargo para la exposición «La memoria recobrada. Huellas en la historia de los Estados Unidos», que acogerá próximamente la Torre Iberdrola de Bilbao.



    «Es importante que los americanos sepan que los españoles apoyamos su independencia»Augusto Ferrer-Dalmau


    A juicio del pintor catalán, es importante mostrar la aportación de España la Revolución americana y que «los españoles y los propios americanos sean conscientes de que apoyamos su independencia», asegura a ABC.
    Nunca hasta ahora se había reflejado en un cuadro la conquista de Bahamas y Augusto Ferrer-Dalmau considera que era algo de lo que merecía la pena dejar constancia.





    Españoles y americanos, contra Gran Bretaña


    Habían pasado ya siete años desde que los colonos americanos encendieron en 1775 la chispa de la revolución con los primeros disparos contra los casacas rojas en torno a un puente de Concord, cerca de Boston. Al año siguiente, en Filadelfia, el Segundo Congreso Continental habían declarado la independencia de trece colonias británicas en Norteamérica.

    Aunque en un principio no de manera abierta, España se había ido decantando del lado de los sublevados, proporcionándoles ayuda en forma de dinero, mantas y municiones, pero también brindándoles el paso franco por el río Misisipi –que España controlaba al poseer la Luisiana- y con acciones militares que tuvieron una importancia decisiva.

    A lo largo de la guerra de la Independencia, los españoles habían dado una serie de golpes que minaron las posibilidades de las tropas del Reino Unido de doblegar a los rebeldes. El gobernador de Luisiana, el militar malagueño Bernardo de Gálvez, se había hecho con el control de los fuertes británicos en la zona baja del Misisipi y había arrebatado Mobila (hoy Mobile, en Alabama) y Pensacola (en la costa del golfo de México del actual estado de Florida).


    [Consulta La olvidada historia de los españoles en Estados Unidos, en diez hitos]


    Después de tres años de guerra contra Gran Bretaña, tanto en América como en Europa, España se dispuso en abril de 1782 a hacerse con el archipiélago de las Bahamas, en manos de la pérfida Albión. En aquel momento, Gálvez se encontraba en Santo Domingo preparando el asalto a otra posesión británica en el Caribe, la isla de Jamaica, por lo que el capitán general de Cuba, Juan Manuel de Cajigal, pidió a varios buques norteamericanos que se encontraban anclados en La Habana que ayudaran a escoltar el convoy que iba a trasladar a la infantería española.

    Para la expedición, la Armada española solo pudo utilizar lanchas cañoneras, pequeñas embarcaciones de transporte y la fragata San Antonio, ya que la mayor parte de los buques se encontraban ocupados en otras operaciones. En cuanto a los estadounidenses, contaban con la fragata South Carolina, pagada por Francia y al mando del marino Alexander Gillon, de Carolina del Sur. En total, se juntaron medio centenar de embarcaciones, que transportarían a unos 3.000 soldados de infantería y diversas piezas de artillería. Los norteamericanos servirían de guías a través de los temidos canales de Bahamas, llenos de peligrosos arrecifes y que ellos conocían como la palma de su mano.





    Mapa de Bahamas- Cortesía del Centro de Mapas Norman B. Leventhal de la Boston Public Library


    La escuadra combinada se presentó el 23 de abril de 1782 ante Nassau, en la isla de Providence. Las fuerzas españolas, gracias a la infantería y la artillería, tomaron el islote de Hogh, desde el que tenían a tiro la ciudad, y Cajigal exigió al gobernador, John Maxwell, que rindiera la plaza. Tras un tira y afloja de varios días, en los que hubo intercambio de disparos y de negociaciones, los británicos capitularon el 8 de mayo, izando la bandera blanca sobre el fuerte Montagu.



    «La conquista de las Bahamas ayudó a conseguir la derrota británica en América»José Manuel Guerrero Acosta


    La victoria de españoles y norteamericanos en las Bahamas contribuyó a apuntalar la victoria de los rebeldes, que después de los descalabros de los redcoats en Pensacola y en Yorktown en 1781, ya tenían el viento a favor. «Fue una acción que ayudó a conseguir la derrota británica en América, en la zona del golfo de México y el Caribe», señala el comisario de la exposición «La memoria recobrada», el experto en Historia Militar José Manuel Guerrero Acosta. En 1783 el Tratado de París pondría fin a la guerra y reconocería definitivamente la independencia de las trece colonias de Gran Bretaña.El óleo «Pabellones hermanos» muestra el momento en el que las fragatas española y norteamericana navegan en paralelo a su llegada frente a Nassau, mientras son cañoneados desde la costa por los británicos, cuyas balas levantan penachos de espuma al impactar sobre las aguas. En este caso, las aguas tienen «un color esmeralda, más caribeño» que en otros cuadros de escenas navales y «la luz es diferente», explica el pintor.





    Exposición «La memoria recobrada» en la Torre Iberdrola de Bilbao



    La exposición «La memoria recobrada. Huellas en la historia de los Estados Unidos», organizada en el marco de la Semana Iberdrola, que concluirá el próximo viernes con la celebración de la Junta General de la compañía eléctrica en la capital vizcaína, busca acercar al público la poco conocida contribución de la monarquía hispánica a la formación de los Estados Unidos de América, poniendo el foco además en la inmigración de los vascos en Norteamérica.

    Comisariada por José Manuel Guerrero Acosta, está compuesta por más de 200 obras de arte, documentos, mapas, trajes, miniaturas y escenificaciones, procedentes de museos como el Wadsworth Atheneum Museum of Art, el Prado, el Lázaro Galdiano de Madrid o el de Bellas Artes de Bilbao y de colecciones privadas.






    ______________________

    Fuente:

    La olvidada conquista de Bahamas en la que España y EE.UU. combatieron juntos a los británicos

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