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Tema: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

  1. #41
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    Presencia de España en Norteamérica por Salvador Larrúa-Guedes





    https://www.youtube.com/watch?v=MVL8xlN1Hhk









    Presencia de España en Norteamérica, preguntas público





    https://www.youtube.com/watch?v=yyyFKGvTmWE
    Última edición por Mexispano; 10/12/2016 a las 03:49

  2. #42
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    Ya en los siglos XVI y XVII toda la línea del Mississipí fue repoblada de gentes del S. de España, en concreto, de Andalucía. Decenas de miles de repobladores se afincarían allí junto con franceses, mayormente.

    En esos siglos,del Imperio Español, los españoles ya tenían bases religiosas en Alaska.
    ReynoDeGranada dio el Víctor.

  3. #43
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    Miguel Angel Bernáldez

    Quid fles, Hispania?

    12 de enero de 2017

    En la conquista de Nuevo México. La guerra de los dos saltos.






    Éste es el relato de una antigua historia, de hace ya muchos años, demasiados. Un relato de viejas espadas, de cuando las viejas espadas no eran viejas, cuando los españoles eran conscientes de quienes eran y de la herencia que habían recibido y se sentían orgullosos de ello, se sentían herederos de una tradición heroica que despreciaba cualquier sacrificio, incluso la vida si estaba en juego su honor personal, el de su rey, el de su patria o el de su Dios. Una de las últimas conquistas que hicieron los españoles en el Nuevo Mundo a finales del siglo XVI, fue la de Nuevo México.

    Los personajes de esta historia fueron, por un lado, doscientos españoles al mando de Juan de Oñate y por otro, unos treinta mil indios, pueblos y navajos.

    Las primeras noticias de la ciudad de las nubes se deben a la expedición de fray Marcos de Niza, el cual encontró a unos indios pueblos que le relataron una extraña leyenda de una poderosa e inexpugnable ciudad suspendida de las nubes. Al conocer esta historia, Francisco Vázquez Coronado y sus hombres fueron atraídos hacia allá quedando mudos de asombro al ver aquellos farallones de más de trescientos sesenta y cinco pies de altura, Coronado describió la ciudad como uno de los lugares más fuertes que hemos visto. Se trataba de la ciudad de Acoma, cuyo único acceso en aquellos tiempos era un conjunto de escaleras casi verticales cortadas en la roca que se asomaban al precipicio. Se cree que este fue el primer contacto de europeos con la ciudad de Acoma. Coronado y los suyos fueron tratados con hospitalidad, debido, seguramente, a que los indios quedaron impresionados ante aquellos hombres barbados y montados sobre aquellos extraños animales y también a que los indios pueblos de Acoma veían en los españoles a unos posibles aliados frente a su peor pesadilla, los indios apaches.

    Pasaron los años, cerca de cincuenta, hasta que los indios de Acoma, volvieron a ver a los españoles, fue en 1.598, cuando otra expedición, la de Juan de Oñate, apareció por aquellos lugares, nuevamente, los indios, trataron con cortesía a los recién llegados. A la vista de esta actitud pacífica, Oñate, decidió fundar la ciudad de San Gabriel, y comenzó la exploración y poblamiento del nuevo territorio, Nuevo México, fundándose por doquier misiones para la evangelización de los indios, estos se iban sometiendo pacíficamente, todo estaba en orden, la situación parecía controlada, cuando Juan de Oñate decide enviar una expedición para explorar la parte oriental al mando de Juan de Zaldívar, que salió el día 18 de noviembre de ese año camino de la ciudad de las nubes, Acoma, llegaron en los primeros días de diciembre.

    Cuando los españoles llegaron hasta el pie de la ciudad, sus gobernantes, bajaron a recibirlos volviendo a mostrar su cordialidad y hospitalidad e invitaron a Zaldívar y sus compañeros a visitar Acoma, y aunque impresionados por la altura de aquella ciudad colgada del cielo, Zaldívar y otros quince españoles, accedieron a visitar Acoma. Lo que los españoles no se esperaban era lo que los indios habían tramado allá en las alturas. Zaldívar, no obstante, como soldado veterano, dejó a otros tantos hombres abajo, al cuidado de los caballos, así, los españoles que subieron, fueron visitando toda la ciudad, mientras los indios que se la iban enseñando les hacían toda clase de obsequios y zalemas, de esta forma, consiguieron que los españoles, se fueran separando y alejando unos de otros. De repente, el jefe de los indios, dio un estentóreo grito guerrero, que fue el inicio de lo que tenía que ser el exterminio de nuestros compatriotas, pero lo que ignoraban los indios era que se enfrentaban a españoles del siglo de oro y así, la lucha fue épica, pero desigual, la mayoría de los españoles, sorprendidos por los acontecimientos fueron cayendo uno tras otro. No obstante, algunos de ellos, y a pesar de la desventaja, a golpe de espada y gritando ¡Castilla!, ¡Santiago!, se fueron reuniendo poco a poco, todos heridos por macanas, flechas, cuchillos de piedra, etc. Al final quedaban cinco españoles, que lidiando como posesos, intentaban llegar al sendero de bajada, pero no lo consiguieron. Con las espadas chorreando sangre enemiga, cubiertos de heridas y acribillados a flechazos, fueron empujados hacia el precipicio, allí siguieron luchando, vendiendo caras sus vidas con un coraje sobrecogedor, al final no les quedó otro remedio que saltar al vacío. Fue un salto alucinante de más de cuarenta metros y ocurrió lo ilógico, algo que todavía algunos consideran milagroso, sólo uno murió en el intento, los otros cuatro, aunque malheridos, consiguieron salvar la vida, sus compañeros al verlos caer, los auxiliaron y se refugiaron bajo unos riscos.

    Conscientes de lo que significaba la encerrona y el peligro en el que se encontraban todos los españoles de Nuevo México, se dividieron en grupos y partieron, aprovechando la ventaja que les daban los caballos, para avisar y poner en guardia a sus compatriotas. Todos se reunieron en San Gabriel antes de que a los indios les diera tiempo de hacer nada gracias a la rapidez de los caballos. Allí, se improvisaron defensas y fortificaciones, se hizo acopio de provisiones y hasta las mujeres y niños se aprestaron a la defensa. Pero de momento los indios no atacaron.

    Juan de Oñate y sus oficiales se reunieron en consejo de guerra, sabían que lo de Acoma era el principio de una rebelión generalizada y decidieron que había que responder al golpe con otro golpe que cortara de raíz la rebelión o de lo contrario, significaría la expulsión de los españoles de Nuevo México. El problema era que los españoles, apenas contaban con doscientos hombres de guerra y si querían triunfar debían conquistar la más inexpugnable de las ciudades antes de que los indios atacaran San Gabriel. Así pues decidieron que el objetivo era la conquista de Acoma donde los indios contaban con más de trescientos guerreros a los que se le habían unido algo más de cien guerreros navajos. En total contaban con unos quinientos hombres de combate en una fortaleza imposible de debelar, pero Oñate sabía que la conquista de la ciudad era inexcusable, la vida de las mujeres, de los niños, de los misioneros y de todos los españoles de Nuevo México dependía de ello.

    Se organizó la expedición con setenta hombres al mando del sargento mayor Vicente de Zaldívar, hermano de Juan de Zaldívar, muerto en la anterior encerrona. Los españoles eran soldados veteranos y sabían a lo que iban, a vencer o a morir, se jugaban el todo por el todo, no cabían medias tintas, era la forma que tenían de entender la vida, no sabían vivir de otra manera. Con ellos llevaban por toda artillería un cañón pedrero, por defensas llevaban escarcelas, algunas corazas o gastadas cotas de malla y por armas de ataque sus espadas de acero toledano, mosquetes y arcabuces. Ni más ni menos que las que por aquellos días estaban usando los tercios de España en toda Europa y el Mediterráneo.

    Partieron de San Gabriel y llegaron el 22 de enero de 1.599. Los indios, sabedores de que los españoles se dirigían a la fortaleza, se habían fortificado a conciencia, habían ido acumulando defensa tras defensa a lo largo de la única subida a la altura, tenían preparadas sus armas y acumuladas toda clase de provisiones. Estaban convencidos de que nuestros compatriotas nunca conquistarían Acoma, pues parecía imposible desbordar los obstáculos que los indios habían ido acumulando en el camino que bordeaba el precipicio.

    Lo que ocurrió constituye uno de los episodios épicos más memorable de toda la historia de América del Norte. Al pie de la fortaleza, los españoles se encontraron a los indios con los cuerpos pintados de negro, insultándoles, dirigiéndoles gritos de desafío y vituperio, gritos de alguien que estaba convencido de su ventaja y de que los españoles nunca conquistarían la altiva ciudad suspendida del cielo. Los indios, todavía no sabían quiénes eran los españoles. Un heraldo se acercó, y haciéndose oir, reclamó la entrega de los responsables de la anterior matanza en nombre del rey de Castilla, si así se hacía, Acoma no sufriría ningún daño. Sólo recibió una ensordecedora salva de gritos, silbos y vilipendios. Zaldívar, sabía que con los medios de que disponía, era muy difícil la conquista de aquella inmensa mole, pero su código de honor le exigía tomar aquella fortaleza de alguna manera y estaban solos a los pies de aquella inmensidad, donde los indios no estaban dispuestos a dejarse vencer de ninguna manera. Pero se trataba de los descendientes del Cid y de pelayo y eso pesaba y les obligaba a realizar una hazaña de la que no existe igual en la historia. Eso era algo que no sabían los indios, por eso se sentían tan ufanos y tan seguros.

    Para entonces, Zaldívar ya tenía en mente un plan de ataque, era un plan basado en la sorpresa, un plan arriesgado, no obstante, había que intentarlo, conocía a sus hombres y confiaba en ellos.

    Durante de la noche del 22 de enero de 1.599, Zaldívar mandó a doce de los suyos a la parte más escabrosa de la montaña cargando con el cañón pedrero, se pusieron sus cotas y sus morriones y mientras oían los cantos de guerra de los indios, que celebraban su victoria por anticipado, engrasaron todo lo que llevaban de metal para evitar cualquier ruido, se pintaron sus caras de negro, lo mismo hicieron con sus armaduras para que no brillasen en la oscuridad y empezaron a escalar el farallón, poco a poco, en plena noche cargando con el cañón atado con cuerdas. Los indios no se percataron de la maniobra y al amanecer, Zaldívar envió a sus arcabuceros a la parte norte de la roca y desde allí empezaron a disparar contra los indios a los que apenas causaban daño, tuvieron que acercarse más, pero entonces, fueron los indios los que los acribillaron a flechazos hiriendo a unos cuantos. Los indios, habían caído en la trampa y mientras se enfrascaban en la lucha contra los españoles del lado norte, los doce escaladores habían culminado su ascensión por la pared más escabrosa, pero resultó que estaba separada por un inmenso tajo del resto de la montaña, donde estaba la ciudad. Tanto esfuerzo, para nada. De todas formas, cargaron su cañón pedrero y lo dispararon contra una casa de la ciudad, pero de momento, los españoles no podían pasar de allí, la ventaja de la sorpresa se había perdido y los indios se concentraron entonces en la defensa de la ciudad por ese punto durante todo el día. A la vista de lo ocurrido, durante la noche siguiente, algunos de los que estaban arriba bajaron y junto con los que aguardaban abajo, se convirtieron en leñadores y talaron algunos pinos que venturosamente se encontraban por la cercanía y los subieron hasta donde estaban esperando los demás y detrás subieron los demás españoles. Durante el resto de la noche construyeron una pequeña y frágil pasarela y al amanecer un pequeño grupo la tendió de parte a parte y más veloces que el viento cruzaron antes de que los defensores quisieran darse cuenta. Los españoles ya estaban en Acoma, ya habían superado todos los obstáculos pero, uno de los soldados que cruzó precipitadamente la pasarela, cortó accidentalmente la cuerda que la sostenía quedando ésta colgando en el precipicio. De pronto el pequeño grupo que ya había cruzado, se vio aislado y separado de sus compañeros, los indios ya habían reaccionado y los españoles sabían que nada podían hacer sino bien morir plantando cara al enemigo y así se dispusieron a la defensa, hombro con hombro y espalda con espalda, mientras que los que quedaron al otro lado del tajo quedaron impotentes, no podían cruzar, no podían disparar sus arcabuces porque a los primeros heridos serían sus compañeros. Los que habían cruzado, tenían a su favor su destreza con las armas y sus defensas de cuero, pero dada la diferencia numérica, era cuestión de tiempo que todos terminaran sucumbiendo y los indios que lo sabían arreciaron en su acometida. Algo había que hacer, pero nadie sabía qué, cuando de pronto un soldado llamado Gaspar Pérez de Villagrá, salió corriendo hacia el precipicio y dando un impensable salto alcanzó el otro borde de la sima, consiguió llegar hasta el cabo de la cuerda que quedó suelto, lo agarró lo llevó hasta su asidero poniendo de este modo nuevamente la pasarela en servicio para que el resto de los soldados pudiera salvar el precipicio.

    Gaspar Pérez de Villagrá había dado el segundo salto de esta guerra, pero esta vez en horizontal y fue tan trascendental como el primero para asegurar la presencia de los españoles y del Evangelio en Nuevo México.

    Ya estaban todos los españoles frente a Acoma, ya no habría nada ni nadie que los parase. Los soldados de Zaldívar, aunque en desventaja de uno a diez, fueron abriéndose paso entre horrísonos cantos y gritos de guerra, ninguno de los dos bandos parecía humano, la lucha fue brutal, alrededor de cada español iban cayendo los valientes indios pueblos y navajos que se les enfrentaban, los españoles, por su parte, estaban caca vez más agotados por el no dormir, el poco comer y beber, por el esfuerzo realizado y por la gran cantidad de heridas que recibían en cuerpo y cabeza, pero seguían avanzando, por lo que los indios recurrieron a la defensa calle por calle y casa por casa. Los españoles recurrieron al envío nuevamente del heraldo ofreciendo el perdón pero, por tres veces los indios lo rechazaron. No quedaba más remedio que continuar el combate aunque ya el cuerpo dijera que no podía más, pero continuaron y empleando el cañón iban derribando una por una las paredes de las casas que con tanto esfuerzo habían construido los indios y por las brechas que se abrían penetraban los españoles, hasta que por fin el 24 de enero, los indios empezaron a acusar cansancio y debilidad. Los ancianos salieron de sus abrigos pidiendo la paz, mientras muchos de sus guerreros prefirieron precipitarse en el vacío, algo que recuerda a la gesta de los celtíberos en Numancia. Los españoles no se hicieron de rogar y de inmediato aceptaron la paz que se les demandaba. Ya no podían más.

    La ciudad quedó en ruinas y la noticia de su suerte corrió por todo el territorio, lo que hizo que el resto de indios pueblos que se preparaban para el asalto de San Gabriel, desistieran de su intento y en su lugar prefirieron presentarse ante Juan de Oñate para manifestar su sumisión. Todos los españoles quedaron heridos y las cicatrices de esas heridas las llevaron durante el resto de sus días en cuerpo y cara como testimonio del heroísmo de aquellos días.

    Y tras la rendición vino la evangelización. Pero este es otro capítulo de la historia de Nuevo México digna de ser contada en otro y más detallado relato.

    5.00/5




    __________________________________

    Fuente:


    En la conquista de Nuevo México. La guerra de los dos saltos. – Ahora Información
    Hyeronimus dio el Víctor.

  4. #44
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    Cultura

    La Pax Anza, el triunfo de los españoles frente a navajos, comanches y apaches

    El militar Juan Bautista de Anza logró pacificar el sur y oeste norteamericano en 1776, llegando a acuerdos para la colonización civil de California




    Juan Bautista de Anza abriendo la ruta de Nuevo Mexico a California


    BORJA CARDELÚS

    30/01/2017 00:59h - Actualizado: 30/01/2017 01:00h. Guardado en: Cultura



    1776. Una delegación de colonos españoles visita a Teodoro de Croix, comandante de las Provincias Internas del Virreinato de Nueva España, el enorme espacio del norte de México y el Suroeste de Estados Unidos. Su relato es desgarrador.

    «Vivimos en estado de angustia, porque sabemos que, antes o después, una cuadrilla de indios pondrá cerco al rancho de cualquiera de nosotros. Lo saquearán, nos matarán, y hasta raptarán a nuestros hijos pequeños y no los volveremos a ver. No podemos seguir viviendo así. Si no se cortan de raíz estos asaltos, abandonamos la tierra y volvemos a España».

    El problema es grave, porque las tropas de los Presidios nada pueden hacer ante los escurridizos indígenas, que asestan los golpes, huyen a caballo y se ocultan en la inmensidad del territorio al norte del río Grande. La milicia sale en su busca, pero es inútil: el ruido y la polvareda que levanta la hueste la delata a leguas de distancia, mucho antes de que siquiera se aproximen a los refugios indios. Tratar de localizarlos en aquellos páramos infinitos es como encontrar una barquilla perdida en el océano. Y si los colonos abandonan la tierra y sus ranchos, España se quedaría sin presencia efectiva, lo que ansían países como Francia o Inglaterra para ocupar su plaza.


    Un vasco en tierra de frontera

    Pero De Croix tiene al hombre adecuado. Se llama Juan Bautista de Anza, es de origen vasco, y acaba de abrir una ruta terrestre entre Nuevo México y California, conduciendo a través de desiertos y sierras una partida de doscientos cuarenta españoles, ganados y caballos, la semilla de la ocupación civil de California(esa ruta ahora es la Anza National Historic Trail). Y tras depositar salvos a los colonos en la Misión de Monterrey, Anza ha establecido en California el embrión de una nueva ciudad que se llamará San Francisco.

    Tantos méritos aconsejan a De Croix proponer al Rey Carlos III el nombramiento de Juan Bautista de Anza como Gobernador de Nuevo México, con el específico cometido de resolver el problema indio en la llamada tierra de frontera.

    Anza estudia el problema. De las grandes tribus de las praderas una es fiel aliada, los indios Pueblo, que aceptaron integrarse en la cultura occidental a través de las Misiones, y tres hostiles, reacias a cualquier forma de integración. Son los Apaches, Navajos y Comanches, estos cada vez más envalentonados, como acaban de demostrar asolando la Misión de San Sabá. Su jefe es el afamado Cuerno Verde, el caudillo invicto de las praderas. Anza decide centrarse en él a la hora de diseñar su estrategia.

    Como jefe superior de los Presidios, cuya disciplina militar es muy deficiente y la moral muy baja, toma bajo su mando las tropas y entrena a fondo a los soldados durante semanas. Y cuando los juzga preparados, parte al frente de la tropa. Ha ordenado forrar los cascos de los caballos para no levantar polvo; caminar de noche, en silencio, sin levantar hoguera alguna, y así se adentra en el territorio de Nuevo México, acercándose al corazón del pueblo comanche.


    Ataque por sorpresa

    El sigiloso acercamiento rinde el primer fruto, al sorprender a una pequeña partida comanche a la vera de un río. Les apresan y revelan el escondite preciso de Cuerno Verde y sus huestes. Ha llegado la hora de ejecutar la parte crucial del plan. Anza espera la llegada de las sombras para avanzar. Lo hacen despacio. Extreman el silencio. Y al amanecer caen en perfecta organización sobre los Comanches. Atenazados por la sorpresa, se defienden los indios atropelladamente, pero en la refriega que sigue el jefe Cuerno Verde muere, rindiéndose el resto sin más lucha.

    La primera parte del plan se ha consumado con éxito, y sucede ahora como preveía Anza: a la vista de que los españoles han acabado con su invencible jefe, la nación Comanche se rinde, ofreciendo su colaboración a Anza. Amedrentados, los Navajos les secundan y demandan la paz.

    Ahora Anza cuenta con la alianza de los Comanches y los Navajos, además de los Pueblo, y llega el momento de rematar su preconcebida estrategia: Reúne bajo su mando a todas las tribus y las lanza contra los Apaches, los más agresivos e irreductibles, los causantes de la mayor parte de los asaltos a los ranchos y haciendas españoles.

    Viéndose cercados por todas partes, los Apaches deciden deponer a su vez las armas. Al más clásico y teatral estilo indio, se acuerda entonces la paz de todas las tribus con España, la Pax Anza, fumando los jefes en una tienda la pipa de la paz con Juan Bautista de Anza, un genio de la milicia y de la política, uno de tantos héroes desconocidos españoles, que logró el imposible de llevar la tranquilidad y la estabilidad al Septentrión de la Nueva España, la tierra de frontera.





    __________________________________

    Fuente:


    La Pax Anza, el triunfo de los españoles frente a navajos, comanches y apaches

  5. #45
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    Presencia española en conflictos armados: La expedición de Pedro de Villasur a Nebraska

    Francisco Javier Illescas 29/06/2015

    Pocos conocerán el conflicto de la Guerra de la Cuádruple Alianza entre 1717 y 1721...





    ...pero menos sabrán que en el marco de este conflicto se produjo la expansión más oriental dentro de nuestro imperio americano.

    Y comenzaremos con el lema de esta pequeña serie de la que hace tiempo que no sacamos nada nuevo: “los españoles estuvimos en todos los fregados”. La Guerra de la Cuádruple Alianza fue un conflicto entre la España de Felipe V y una alianza formada por el Sacro Imperio Romano Germánico, Francia, Gran Bretaña y las Provincias unidad de los Países Bajos por el control sucesorio de los ducados de Parma y de Toscana, y que terminaron con la promesa de la sucesión de los ducados de Parma, Piacenza y Toscana para los hijos que Felipe V tuviese con Isabel de Farnesio… A la par que se renunciaba a cualquier derecho sobre los antiguos dominios españoles en Flandes.

    Lo que muchos no sabrán es que esta guerra en la que se libraron varias batallas a lo largo de la geografía europea tuvo su eco en lo que hoy son los Estados Unidos de América.

    Vamos a ponernos en situación: hasta bien entrado el siglo XIX, la mayor parte de los EEUU estaba bajo control español (Florida, Alabama, Misisipi, Tejas, Nuevo Méjico, California, Oregón, Washington, Louisiana y Alaska, así como algunos territorios más). Esta expansión comprendió el establecimiento de nuevos asentamientos al sur de las Grandes Llanuras para, desde allí, establecerse progresivamente hacia el norte fundando misiones y nuevos asentamientos. Sin embargo, como todo tiene un límite, el asentamiento más avanzado dentro del territorio de nuevo Méjico era el "presidio” (en aquella época se llamaba “presidio” también a las fortificaciones militares avanzadas) de Taos.

    La fuerza militar española era limitada, reducida a unos 150 elementos de los llamados “Dragones de cuera”, una fuerza militar de valerosos voluntarios nativos (en el sentido de que habían nacido ya en territorio de la Nueva España) que se alistaban por un periodo de diez años y que fueron los primeros –pese a su reducido número- en enfrentarse de manera eficaz a las tribus indias (apaches, comanches y sioux) empleando, incluso, sus propios métodos de combate. Sus métodos, formación bélica –eran tropas mixtas capaces de combatir tanto a pie como a caballo- y conocimiento del terreno les permitieron una defensa eficaz de nuestras fronteras hasta, como ya hemos dicho, bien entrado el siglo XIX. Se caracterizaban por vestir un sombrero de ala ancha (el antecesor de los populares “stetson” vaqueros de toda la vida) y un abrigo de piel sin mangas, denominado cuera por estar confeccionada por varias capas de cuero, y diseñada para protegerlos de las flechas indias.






    Pero volvamos al tema principal: estalla la Guerra de la Cuádruple Alianza, y al llegar la noticia de una posible presencia francesa en el valle del Mississippi, se envía una expedición al mando del gobernador Antonio Valverde y Cossío que, al llegar a los territorios de Nuevo Méjico y Colorado, reciben la noticia por parte de los apaches de que hay franceses en las Grandes Llanuras que comercian con una nueva tribu india de gran ferocidad… A los que proporcionan armas de fuego: los pawnees. Obviamente, el gobernador informó puntualmente al virrey Baltasar de Zúñiga y Guzmán, marqués de Valero, que le encargó el establecimiento de un nuevo puesto avanzado más hacia el este, “El Cuartelejo”, que era un asentamiento de apaches e indios pueblo para, desde allí, enviar una expedición hacia el norte con objeto de evaluar el impacto y alcance de la presencia francesa hacia el oeste.

    Valverde cumplió las órdenes rápida y eficazmente. Estableció el puesto y formó la expedición, a cuyo mando puso a su segundo: el teniente gobernador Pedro de Villasur.

    Adscritos a esa expedición iban también un francés al servicio de la Corona y soldado español, Jean L’Archevêque, en calidad de intérprete; el capitán José Naranjo, hijo de negro e india, veterano explorador y enlace con la tropa india; el padre Juan Mínguez –un sacerdote-, 42 dragones de cuera y 60 indios pueblo, a lo que hay que sumar todo el bagaje y logística necesaria –armas, víveres y caballos de repuesto, por ejemplo-.





    Esta expedición, al mando de Pedro de Villasur, se puso en movimiento a mediados de junio de 1720, atravesó el río Arkansas, llegó a El Cuartelejo y, desde allí, se movió a través de Nuevo Méjico, Colorado, Kansas y Nebraska. Allí llegaron prácticamente al centro de los actuales Estados Unidos, casi a la desembocadura del río Platte (un afluente del Mississippi). Es en ese punto, y estando ya a 6 de agosto de 1720, que han de tomar una decisión crítica al hallarse en terreno desconocido. ¿Deberían establecerse allí y montar un nuevo punto fortificado? ¿Quizás deberían volver e informar del fracaso de la misión encomendada? ¿O deberían seguir adelante y llegar hasta el final? Como buenos soldados españoles, escogieron la última opción.

    Atraviesan el Platte, descrito como “largo y ancho” (y al que bautizaron como “río de Jesús y María”) y, después, atravesaron también el río Lobo (bautizado como “San Lorenzo”) el 7 de agosto. Ese mismo día, los exploradores del capitán José Naranjo detectaron indios Pawnees bailando una danza de guerra.



    __________________________

    Fuente:

    Reportaje: Presencia española en conflictos armados: La expedición de Pedro de Villasur a Nebraska - ciencia - - Fantasymundo.com
    Última edición por Mexispano; 25/03/2017 a las 04:38

  6. #46
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    Presencia española en conflictos armados: La expedición de Pedro de Villasur a Nebraska

    Francisco Javier Illescas 29/06/2015

    Pocos conocerán el conflicto de la Guerra de la Cuádruple Alianza entre 1717 y 1721...





    Toda vez que los Pawnee habían sido localizados, Pedro de Villasur intentó parlamentar con ellos. Para tal misión disponían de un joven pawnee cristianizado que había sido esclavizado por los apaches y que, en ese momento, era sirviente de uno de los oficiales españoles, el capitán Serna. Este indio, que atendía al nombre de Francisco Sistaca, fue enviado a parlamentar con los suyos con el objetivo de que averiguase si había franceses en sus poblados. Se hizo llegar a los indios una serie de regalos como prueba de buena voluntad, pero Sistaca desertó a las primeras de cambio.

    Estos contratiempos no desalentaron a la valerosa expedición española, que intentó retomar el contacto enviando despachos en francés redactados por L’Archevêque. Dichos despachos quedaron sin respuesta, y los Pawnee comenzaron a mostrarse hostiles. Ante ello, Villasur dio orden de volver a atravesar el río Lobo y acampar.

    Es en este punto en el que quedó patente la falta de experiencia del teniente gobernador en lo tocante a la guerra india, puesto que no pudo acampar en un lugar estratégicamente peor: de espaldas a un río, en un lugar llano y desprotegido y con el enemigo al acecho.

    Así que estamos a 13 de agosto de 1720… Se establece el campamento y, confiando en la superioridad de las armas españolas, los soldados se disponen a pasar la noche. Se establecen dos campamentos: uno para los españoles y otro para los indios Pueblo, bajo guardia de estos últimos y de unos pocos soldados españoles para vigilar los caballos. Y es en este punto en el que comienza el desastre.





    14 de agosto de 1720: los pawnees, al amparo de las altas hierbas y con el apoyo de algunos franceses, atacan el campamento español. Las primeras bajas se producen sin que hayan podido siquiera despertarse, pero el instinto de los veteranos Dragones de cuera funciona como un reloj… Forman automáticamente en círculo para establecer un eficaz perímetro defensivo. Villasur da las primeras órdenes y encarga al soldado Domingo Mendizábal que le acerque su carabina, pero no tendrá tiempo de utilizarla al ser de los primeros en caer. Tras breves, pero duros combates, la expedición española cae ante la abrumadora superioridad franco-pawnee –y, pese a todo, rechazó varios ataques-.

    Murieron en esta batalla 35 soldados españoles, entre los que se encontraban el propio Pedro de Villasur, el capitán José Naranjo, el padre Juan Mínguez y el valeroso francés Jean L’Archevêque, así como once indios pueblo. Sólo sobrevivieron siete soldados españoles y cerca de 45 indios pueblo, que no fueron perseguidos por haber podido escapar a caballo y porque los pawnee sufrieron cuantiosas bajas. ¡Y se conoce el nombre de seis de estos supervivientes! Antonio de Armenta, Melchor Rodríguez, Manuel Tenorio de Alba, Alonso Rael de Aguilar, Santiago Giravalle y el cabo Felipe Tamariz.

    Precisamente es a este último al que debemos el saber el itinerario de esta operación, ya que llevaba un diario en el que escribía los hechos y sus impresiones que ha llegado de manera casi milagrosa hasta nuestros días, pues quedó en manos de los Pawnee, y fue conservado hasta que fue recuperado y publicado en 1921. Por lo demás, el testimonio de estos supervivientes fue vital para reconstruir este desastre bélico.





    Y en este punto algunos se preguntarán: ¿Desastre bélico? ¿35 bajas de militares regulares y 45 de tropas indígenas? Sí. Lo es. Os recuerdo que la guarnición de Dragones de cuera para todo el territorio de Nuevo Méjico era de 150 hombres. Casi un 22% de la fuerza militar española se perdió en una sola batalla, lo que imposibilitó a Valverde el organizar una nueva expedición punitiva o exploratoria en territorio francés, amén de complicar la defensa de los dominios españoles.

    Pese a que las decisiones de Antonio Valverde no se pueden calificar de negligentes (confió el mando a su segundo para no dejar sin gobernador los territorios de Nuevo Méjico, además de que le asignó a sus hombres más preparados y experimentados –el capitán José Naranjo y L’Archevêque, por ejemplo- así como proporcionó apoyo y logística correctos a la expedición), el desastre no quedó sin el correspondiente castigo: 200 pesos, así como su cese como gobernador de Nuevo Méjico (fue sucedido en el cargo por don Juan Domingo Bustamante).

    Es curioso el eco que esta expedición ha dejado para la historia: además del diario de Tamariz, se conserva en el Museo de Santa Fe un dibujo indio sobre tres pieles de búfalo de la masacre en la que se pueden ver a los dragones de cuera formados en cuadro con sus característicos chapeos de ala ancha y sus cueras defendiéndose de los pawnees y los franceses, con sus característicos sombreros de tres picos. En él se ha conseguido identificar a Villasur, vestido de rojo, al capitán José Naranjo –a caballo- y al padre Mínguez, de rodillas asistiendo a un herido.





    Además, en el lugar donde se cree que ocurrieron los hechos –aún no totalmente confirmado- un panel conmemorativo hace honor a la expedición.

    Y es en este punto donde nos toca pensar: imaginaos que esta expedición hubiera acabado bien, con los franceses detectados y derrotados, el tráfico de armas de fuego paralizado, los Pawnee sometidos… Seguro que otras expediciones se habrían aventurado hacia el norte, y la Historia de los Estados Unidos, seguramente, habría resultado muy diferente. Pero eso, queridos lectores, es otra historia.



    Os facilito algunas referencias bibliográficas por si queréis investigar un poquito más:

    -“La expedición a Nebraska de Pedro de Villasur”. José Enrique López Jiménez. Revista “Ejército” nº 836. Diciembre 2010.

    -“Banderas Lejanas”. Fernando Martínez Láinez y Carlos Canales Torres. EDAF. 2009.

    -“Spain in the Southwest. A Narrative History of Colonial New Mexico, Arizona, Texas and California”. University of Oklahoma Press. 2002.







    __________________________

    Fuente:

    Reportaje: Presencia española en conflictos armados: La expedición de Pedro de Villasur a Nebraska - ciencia - - Fantasymundo.com
    Última edición por Mexispano; 25/03/2017 a las 04:42

  7. #47
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    La Expedición de Anza

    En 1775, un equipo multiétnico, compuesto de 240 colonizadores, vaqueros, guías inígenas y mulas empacadoras, se embarcó en una excursión peligrosa. La pequeña expedición, encabezada por el teniente Juan Bautista de Anza, aventuró unas 2000 kilometros para fundar un presidio y una misión cerca del Puerto de San Francisco.

    Anza y los colonizadores llegaron a Alta California con el apollo de comunidades indígenas. El logro de la expedición y su legado han sido conmemorados en los Estados Unidos como El Sendero Histórico Nacional de Juan Bautista de Anza.

    Esta película fue realizado por el National Park Service y Environmental Exchange en 2012. Descubra más: www.nps.gov/JUBA.





    https://www.youtube.com/watch?v=eIsJ4uXcGbs

  8. #48
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    #UnDíaComoHoyEnSonora pero de 1698 el padre Eusebio Kino descubrió que Baja California no era una isla. Los exploradores europeos pensaban que B.C. era un territorio separado del continente americano. Pero un día, el padre Kino realizó una expedición hacia el norte de Sonora y luego de más de quince días de viaje, el 22 de septiembre de 1698 llegó a la cúspide de un cerro desde donde pudo ver que los litorales de Sonora y California se unían, descubriendo que B.C. no era una isla, sino una península. En la imagen, un antiguo mapa en el que B.C. aún aparece como un territorio separado. — con Sociedad Sonorense de Hostoria, Eusebio Francisco Kino e Historia de Baja California.





    https://www.facebook.com/mirindagd19...type=3&theater






    El 12 de diciembre de 1771 el gobierno de la Nueva España designó al irlandés Hugo O’Connor inspector de los presidios militares de las provincias del norte novohispano. Su tarea consistió en lograr la paz en las poblaciones norteñas, por lo que las recorrió para reforzarlas, crear compañías volantes, adiestrar a los vecinos para su defensa y combatir a los indígenas en resistencia. En el desempeñ...o de su trabajo fundó el presidio de Tucson, actual ciudad con este nombre. Durante seis años se desempeñó sin descanso y recorrió largas distancias en carreta, a caballo o a pie. Como recompensa fue nombrado gobernador de Yucatán en 1777. Murió en aquellas tierras tres años después. En la imagen, un mapa que ilustra la red de presidios y los caminos que O’Connor recorrió por años.





    https://www.facebook.com/mirindagd19...type=3&theater





    ¿Qué otro “Marqués de Sonora” conocen? #UnDíaComoHoyEnSonora recordamos el nacimiento de José de Gálvez, venido al mundo un día como hoy pero de 1720 en Macharaviaya, España. Viajó a la Nueva España como visitador y con la tarea de informar al Virrey las condiciones del territorio. Llegó a Álamos y desde ahí autorizó la apertura del puerto de Guaymas. Por sus servicios para organizar la fiscalía y el gobierno de estas tierras, al regresar a España el Rey lo nombró Marqués de Sonora.





    https://www.facebook.com/mirindagd19...type=3&theater

  9. #49
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    Isabel de Castilla, la primera mujer en aparecer en monedas y sellos de los Estados Unidos

    Publicado hace 1 año - Guillermo Carvajal















    Anverso y reverso del cuarto de dólar isabelinoCien años antes de que se organizase un jaleo tremendo por la celebración del quinto centenario de la llegada de Colón a América, hubo un cuarto centenario. Sucedió en 1893 y la celebración no fue en España sinó en Chicago, que aquel año organizaba la Exposición Universal. El tema de la exposición fue precisamente el descubrimiento y por eso se la llamó también Exposición Colombina Mundial.
    Para la ocasión la Fábrica de Moneda norteamericana creó una serie de monedas conmemorativas. Todas ellas se pusieron en circulación, excepto una, el cuarto de dolar de Isabel (Isabella Quarter) que mostraba en su anverso el busto de la reina castellana.

    ¿Cómo se convirtió Isabel en la primera mujer en aparecer en una moneda de los Estados Unidos? La organización de la Exposición Universal de Chicago tenía dos direcciones, una masculina (Board of Gentleman Managers) y otra femenina (Board of Lady Managers). Esto había quedado establecido por el Congreso de los Estados Unidos un año antes, gracias a la insistencia de Susan B. Anthony, una de las más destacadas activistas por los derechos de la mujer en el siglo XIX. Ambas direcciones tenían la capacidad de proponer y vetar iniciativas.

    Un año antes el Congreso también había aprobado la creación de la primera moneda conmemorativa de los Estados Unidos, una moneda de medio dólar destinada a ser vendida en la Exposición Universal, el medio dólar Colombino. Además de ser la primera moneda conmemorativa del país, también fue la primera moneda americana en que se representaba un personaje histórico, Cristóbal Colón. Cuando las lady managers vieron el resultado la consideraron poco artística, y se propusieron ser las autoras de la primera moneda realmente bella y artística emitida por el gobierno de los Estados Unidos.

    Decidieron emplear para ello los diez mil dólares que el gobierno debía pagarles por su trabajo, pidiendo que se utilizasen en la creación de una nueva moneda conmemorativa. Se decidió que sería de un cuarto de dólar, y eligieron la figura de Isabel de Castilla, por la ayuda prestada a Colón en su expedición. En el anverso aparece la reina española de perfil y con corona, mientras que en reverso se optó por una figura femenina hilando, cuyo origen es un relieve del templo de Zeus en Olimpia.

    Parece que la moneda no tuvo mucho éxito en su momento y apenas se vendieron unas pocas de las 40 mil acuñadas durante la Exposición, principalmente porque su precio era de un dólar, cuatro veces más que el valor que representaba. Unas 15 mil fueron devueltas al gobierno para ser refundidas, y un número similar fueron adquiridas por coleccionistas. Al final tan solo unas 24 mil fueron distribuidas al público. Sin embargo, hoy en día son muy codiciadas por los coleccionistas que pueden llegar a pagar hasta 6.000 dólares por hacerse con un ejemplar.







    Con motivo de la misma Exposición Universal se realizó una emisión especial de sellos, la primera emisión conmemorativa publicada por los Estados Unidos y que representaba varios eventos de la vida de Colón. También aquí aparece Isabel representada en al menos dos sellos, los de 5 y 15 centavos y los de 1 y 4 dólares. En el caso del sello de 1 dólar, que representa a Isabel prometiendo sus joyas a Colón, fue el primer sello jamás emitido por Estados Unidos con un valor superior a 90 centavos. El de 4 dólares sería el primer sello norteamericano en mostrar el retrato de una mujer.

    En 1992 Italia, España, Portugal y Estados Unidos emitirían réplicas de aquella serie incluyendo los 16 sellos originales de la emisión colombina de 1893. Todas son exactamente iguales, salvo por el idioma.

















    __________________________

    Fuente:

    Isabel de Castilla, la primera mujer en aparecer en monedas y sellos de los Estados Unidos

  10. #50
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    1744-1751 España y la Confederación Comanche. Un conflicto entre imperios

    Publicado el 15 diciembre, 2016




    Las guerras hispano indias en Norteamérica del siglo XVIII fueron muy sangrientas. Es una historia poco conocida en España pero los historiadores norteamericanos han escrito gran cantidad de libros sobre el tema. Los habitantes hispanos de Nuevo México y Texas eran apenas 20.000 mientras que las tribus comanches y apaches les triplicaban en número. El resultado fue un grave conflicto armado entre el imperio español y las poderosas tribus indias de Norteamérica

    Los Comanches, poderosa confederación tribal india de Norteamérica, iniciaron un proceso de expansión a principios del siglo XVIII. Desde su territorio original en la zona de Arkansas, avanzaron con decisión expulsando y desplazando a los Apaches y estableciendo un auténtico imperio en las llanuras centrales de Norteamérica. A mediados de la década de 1740 empezaron sus ataques contra las ciudades y asentamientos españoles en Nuevo México, que de esta forma se vio arrastrado al conflicto.

    En 1746 el gobernador español de Nuevo México, Joaquín Codallos y Rabal prohibió la participación Comanche en las ferias comerciales de Nuevo México y emprendió al fin una expedición de castigo a gran escala. Con un ejército de 500 soldados y tropas auxiliares indias sorprendió a un gran campamento comanche junto al río Chama. Las tropas españolas dieron muerte a 107 Comanches, apresaron a otros 200 y se apoderaron de casi 1000 caballos.

    Fue una importante victoria, pero los Comanches lejos de rendirse redoblaron su ofensiva, aliados con indios Ute y Taobayas y atacando con mosquetes franceses, hachas de hierro y flechas y lanzas con punta de metal. Entre 1744 y 1749 murieron 150 colonos hispano mejicanos en ataques Comanches.

    A partir de 1.750 el nuevo gobernador Tomás Vélez Cachupín fortificó las ciudades y pueblos de Nuevo México con torreones y trincheras y tras un intento fallido de negociar con los indios, una nueva batalla cambió las cosas. Tras un ataque Comanche contra la ciudad de Pecos, el gobernador Tomás Vélez persiguió a 300 saqueadores indios con 100 soldados y milicianos hispanos y no consiguió acorralarlos en un desfiladero sin salida en el Llano Estacado, una extensa meseta desértica que comprende parte del actual este de Nuevo México y del oeste de Texas.

    Tuvo lugar una dura batalla cuerpo a cuerpo. Los españoles eran mucho más expertos que los indios en la lucha cuerpo a cuerpo y después de varias horas los indios se quedaron sin flecha ni pólvora. Los españoles incendiaron los arbustos y castigaron a los indios con letales descargas de fuego de mosquete. Murieron 112 indios y se rindieron 40.

    Esta victoria espectacular permitió al gobernador Tomás Vélez negociar con ventaja y surgió un tratado de paz en el que los Comanches renunciaban a sus ataques a cambio de poder volver a comerciar.

    La paz duró 10 años y luego la guerra volvió a empezar. Todavía quedaban muchos años de enfrentamientos Hispano Comanches.


    Fuentes:
    “El Imperio Comanche” de Pekka Hamalainen. 2013. Ediciones Península.

    “Storms brewed in other mens worlds. The confrontation of Indians and Spanish in the Southwest 1540-1795” Elizabeth John. Texas University Press 1975


    Rafael María Molina Sánchez. Historiador.





    __________________________

    Fuente:

    https://somatemps.me/2016/12/15/1744...ntre-imperios/

  11. #51
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    La Guerra hispano-apache, 1784-1791

    Publicado el 9 diciembre, 2016





    GUERRA HISPANO APACHE 1784-1791

    A finales del siglo XVII los Apaches devastaban las provincias hispanas del norte de México, Texas y Nuevo México. Fueron necesarias campañas muy enérgicas para contrarrestar su amenaza. A partir de 1783 la ofensiva hispana se intensificó, pues antes la mayor parte de los recursos se destinaban a financiar y a apoyar la guerra contra Inglaterra, que tenía prioridad para la Corona.

    En abril y mayo de 1784 el gobernador de Nuevo México, Juan Bautista de Anza al frente de una fuerza de 500 hombres de los presidios de Sonora y Nueva Vizcaya invadió el territorio de los Apaches occidentales o gileños, matando 68 de ellos, capturando 13, recuperando 168 caballos y mulas y gran cantidad de pieles de búfalo. Anza logró la alianza de los Navajos, que a partir de 1785 participaron también en las ofensivas anti Apaches.





    Otros comandantes de la frontera como el Coronel Rengel al mando de la provincia de Nueva Vizcaya también golpearon a los Apaches en ofensivas trimestrales. En primavera y verano de 1787 Rengel lanzó una ambiciosa ofensiva combinada con 2 pequeños ejércitos y un total de 500 soldados y milicianos hispanos junto con indios aliados para atacar una importante concentración Apache detectada en la región de Sierra Madre.

    Una tercera fuerza hispana de 180 hombres de Sonora, mandada por el capital Manuel Echegaray, cortarían la retirada de los Apaches prevista hacia la zona de las montañas Mimbre. El resultado de la ofensiva fue un relativo éxito. Murieron 68 Apaches y se recobraron 100 caballos.

    En octubre de 1788 Echegaray con 400 hombres lanzó una importante operación en la región Zuñi y Acoma, cerca del rio Gila, matando o capturando 234 Apaches y recobrando 60 caballos.

    Las campañas de comandantes decididos como Anza, Echegaray, Rengel y otros como Juan de Ugalde, lograron pacificar gradualmente la frontera Apache. Entre 1784 y 1791 más de 1000 Apaches murieron en combate contra las tropas hispanas y otros 1000 fueron capturados.



    La fuente para este artículo ha sido el libro “Apache Frontier” de Max Moorhead.


    Rafael María Molina Sánchez. Historiador




    __________________________

    Fuente:

    https://somatemps.me/2016/12/09/la-g...che-1784-1791/

  12. #52
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    Juan de Oñate, la verdadera conquista del Oeste Americano

    Conquista Oeste Americano, Juan de Oñate 20/06/2017







    Mucho se ha oído hablar – y más aún ver en las películas de Hollywood – sobre la conquista del Oeste norteamericano. Lo que ya no es tan conocido es que la primera y verdadera conquista de aquellos territorios corrió a cargo del novohispano Juan de Oñate, si bien es de justicia señalar que los actuales moradores de la zona otorgaron hace cinco años al explorador un merecido reconocimiento al erigir en su honor en El Paso (Texas) – ciudad fundada por él – la estatua ecuestre más grande del mundo con unos diez metros de altura, obra del escultor estadounidense John Sherrill Houser, financiada con 2 millones de dólares en donaciones privadas y montada tras diez años de trabajo del escultor y un faraónico ensamblaje por piezas junto al aeropuerto de El Paso…… pero veamos cual es la historia de la expedición de Oñate para comprender mejor lo justo y merecido de este reconocimiento.


    Si quieres leer el artículo mas tarde, descárgatelo en PDF y léelo cuando te plazca: Descárgalo AquíJuan de Oñate, la verdadera conquista del Oeste Americano.


    A mediados del siglo XVI se encontraron grandes minas de plata en Chihuahua, lugar que marcaba la zona más al norte colonizada por los exploradores españoles. La posibilidad de que más allá de esta zona existiesen más riquezas despertó la curiosidad y la ambición de nuevos exploradores, pero había surgido un nuevo problema para estos conquistadores: el rey Carlos I aprobó en 1541 las Leyes Nuevas según las cuales quedaban prohibidas las conquistas violentas. Estas tenían que ser pacíficas, acompañadas de religiosos y utilizando el diálogo y la persuasión para convencer a los indios de que se uniesen a la corona española y aceptasen la religión cristiana. Y claro, más al norte de Chihuahua se encontraban las tierras de los indios apaches, pueblo guerrero y tan difícil de vencer como de convencer.


    La preparación

    A finales de 1595 el virrey de Nueva España Luis de Velasco firmó un contrato con Don Juan de Oñate, nacido en Zacatecas (Nueva España), hijo del conquistador Cristóbal de Oñate, capitán de Hernán Cortés, por el cual se le daba permiso para colonizar el territorio de lo que hoy son los estados de Nuevo México y Texas. El objetivo oficial de esta misión era el de difundir la fe católica entre los nativos americanos y crear nuevas misiones siempre de forma pacífica y sin violencia. Se trataba de una expedición de colonización ya que contaba entre sus miembros a mujeres y niños y unas 7000 cabezas de ganado, provisiones y herramientas para construir. Por dicho contrato Juan de Oñate pasaba a ser adelantado, capitán general y gobernador de Nuevo México.


    Cruzando el Río Grande

    No partieron hasta principios de 1598, marchando por delante de ellos el capitán Vicente de Zaldívar, sobrino de Juan de Oñate, junto a 17 hombres que inspeccionaban el camino antes de que llegase la gran caravana. El 20 de abril cruzaron Río Grande y pronto terminaron de atravesar el desierto de Chihuahua, en lo que hoy podría ser El Paso lugar en el que pararon para construir una iglesia y celebrar una misa de acción de gracias. Y ya que estaban declararon la soberanía española sobre estos territorios. Igualmente celebraron una pequeña obra de teatro compuesta por el religioso Marcos Farfán sobre la evangelización de los nativos siendo ésta la primera representación teatral de la historia en territorio de los actuales EEUU.


    Fundación de San Gabriel

    Prosiguieron viaje hacia el norte y entablaron conversaciones con diversas tribus indias a las que se les hizo saber las intenciones de la expedición de fundar y poblar aquellos territorios y extender su religión. Los caciques en un principio estuvieron de acuerdo y se procedió a fundar la primera población española en Nuevo México, San Gabriel. Allí reconstruyeron un viejo pueblo indio abandonado y pasaron el invierno. Los al principio ilusionados colonos fueron reparando en que la tierra que estaban recorriendo y en donde iban a poblar era una tierra dura y muy seca, difícil de cultivar y siempre bajo la amenaza de los ataques indios. Esto provocó que comenzaran a arrepentirse de la aventura emprendidaLa rebelión no tardó en producirse. 45 familias pidieron volver a México y abandonar la expedición, pero Juan de Oñate no podía permitirlo. Los rebeldes fueron detenidos, se les acusó de desertores y se intentó castigarlos pero la intervención de los religiosos franciscanos logó calmar los ánimos y el perdón del gobernador. Sin embargo, al poco tiempo, 4 soldados desertaron y Oñate ordenó su persecución siendo capturados dos de ellos. Ambos fueron acusados de traición y de faltar a su palabra de honor como hidalgos por lo que fueron condenados a muerte y ejecutados en las afueras de San Gabriel.Tranquilizados los ánimos, Juan de Oñate pensó que debía de haber tierras mejores que sirvieran para fundar una gran y próspera ciudad y para ello organizó una expedición con Vicente de Zaldívar al frente para explorar las tierras situadas al este de San Gabriel (el actual territorio de Texas) y encontrar esas manadas de bisontes de las que tanto habían oído hablar y que podían suponer la salvación de la expedición. Felizmente para ellos encontraron dichas manadas y exploraron todo ese territorio con la idea también de encontrar el Océano Atlántico, algo que pensaban que estaba cerca de allí.


    La ciudad de las Nubes

    El grupo de Juan de Oñate se encaminó hacia el este dejando San Gabriel atrás y atravesaron las llanuras de lagos salados, Puaray y llegaron a Acoma el 27 de octubre de 1598. Era ésta una ciudad construida en lo alto de una pequeña meseta con acantilados de casi cien metros de altura. Un lugar casi inexpugnable que asombró a los españoles. Los indios queres eran quienes vivían allí y bajaron a recibir a los extraños, invitando a Oñate y sus ayudantes a visitar la ciudad. Allí fueron agasajados y regresaron al poco continuando camino hacia Moqui y Zuñi.Mientras tanto Vicente de Zaldívar regresó a San Gabriel en búsqueda del grueso de la expedición para contarle a Oñate lo que habían explorado y descubierto en su viaje hacia el este, pero éste ya se había marchado. Pasaron unos días allí recuperando fuerzas y el después salieron tras sus pasos que le llevaron a la ciudad de Acoma y sus impresionantes precipicios. Fueron igualmente bien recibidos por los jefes indios y dejando a 16 hombres abajo subieron con 14 soldados a visitar la ciudad de las nubes. En su paseo por la misma fueron dispersándose sin darse cuenta de la situación de peligro que se estaba generando. De repente y a la señal de un alarido de uno de los jefes todos los habitantes de la ciudad se abalanzaron sobre los españoles y fueron matándolos o hiriéndolos. Tan solo lograron escapar cuatro de ellos lanzándose por las empinadas paredes y llegar hasta donde se encontraba el horrorizado grupo de españoles que habían quedado abajo. Huyeron y se dirigieron hacia Moqui para alertar a Oñate de lo ocurrido y de que una gran rebelión de los indios Pueblo estaba preparándose. Volvieron a San Gabriel y la fortificaron. Juan de Oñate preparó una expedición pero solo disponía de 200 soldados y en Acoma había por lo menos 300 guerreros a los que había que sumar varios indios navajos que se unieron a ellos. Finalmente, solo 70 hombres partieron a la conquista de Acoma. En un principio exigieron a los indios Queres la entrega de los causantes de las muertes de los españoles asesinados allí en noviembre, con la idea de que así podrían llegar a un acuerdo y paz, pero todas las propuestas fueron rechazadas y las respuestas acompañadas con una lluvia de flechas y piedras lanzadas desde lo alto de la ciudad.Los españoles decidieron dividirse en varios grupos para el ataque. El primero de estos grupos por la noche tomó posición cerca de lo alto de la ciudad sin ser visto. Debajo de ellos otros soldados españoles encaramados en grietas construyeron un pequeño puente portátil. Mientras tanto por la ladera norte Zaldívar lanzó un ataque de distracción para atraer hacia ellos la atención de los indios dejando desguarnecido el flanco donde habían situado el cañón y en donde se preparaban para colgar el puente. A una señal dispararon el cañón y colgaron el puente logrando entrar en la ciudad y enfrentarse a los indios que tras una larga e intensa lucha tuvieron que rendirse y aceptar las órdenes de los españoles. Acoma había caído, pero a un alto precio en vida de los indios, sin embargo los españoles solo tuvieron dos muertos.Esta victoria asentó a los colonizadores en Nuevo México, su éxito llegó a todos los rincones de la zona advirtiendo de la fuerza de los conquistadores pero aun así hubo tribus indias que siguieron alzándose y luchando. Regresaron a San Gabriel y tras todas las bajas sufridas Juan de Oñate pidió al rey refuerzos humanos y materiales llegando estos en diciembre de 1600. Este refresco motivó a Oñate que organizó nuevas expediciones.Envió a Vicente Zaldívar con 70 hombres hacia las costas de California buscando comunicación marítima pero fracasaron al quedarse sin provisiones demasiado pronto. Él mismo partió de nuevo hacia el este hacia Quivira encontrando solo tierras pobres y secas. No había nada que encontrar por allí. Pero lo peor fue cuando regresaron a San Gabriel y se encontraron con que un grupo grande de colonos hartos de vivir en lugar tan solitario y sin posibilidad de prosperar cogieron sus cosas y se volvieron a México. El virrey les perdonó porque entendió perfectamente sus razones para esa traición y no actuó contra ellos.


    Declive de Juan de Oñate y fundación de Santa Fe

    Estos hechos fueron minando la autoridad de Juan de Oñate hasta que finalmente fue cesado de su cargo de gobernador de Nuevo México y sustituido por un colono: Juan Martínez de Montoya. Y este en 1609 fue sustituido por Pedro de Peralta que llevaba la orden de crear una ciudad embrión de la capital de Nuevo México. Para ello fundó Santa Fe y allí se desplazaron los colonos supervivientes de San Gabriel. Por este lugar pasaría el Camino Real de Tierra Adentro a través de la cual se organizaba una gran expedición llamada “conducta” que llevaba y traía todo tipo de productos, alimentos, muebles, objetos, etc., que necesitaba la colonia.Santa Fe fue la primera capital de territorio en Estados Unidos que logró asentarse y llegar hasta nuestros días a pesar de ser frecuente objetivo de ataques apaches y de la dureza del clima y el terreno.


    Autor: Ignacio del Pozo Gutiérrez para revistadehistoria.es


    Bibliografía

    López Jiménez, José Enrique (2015). “La Conquista de la Ciudad del Cielo”. España. HRM Ediciones.

    Simmons, Marc, The Last Conquistador: Juan de Oñate and the Settling of the Far Southwest, University of Oklahoma Press, Norman, Oklahoma, 1991

    Hammond, George P., and Agapito Rey, Don Juan de Oñate, Colonizer of New Mexico, University of New Mexico Press, Albuquerque, 1953

    Vehik, Susan C. “Onate’s Expedition to the Southern Plains: Routes, Destinations, and Implications for Late Prehistoric Cultural Adaptations.” Plains Anthropologist, Vol 31, No. 111, 1986, 13-33.

    Hoig, Stan Came men on horses : the conquistador expeditions of Francisco Vázquez de Coronado and Don Juan de Oñate University Press of Colorado 1924

    Carta de el Capitan Gaspar de Villagra, para justificacion de las muertes, justicias, y castigos que el Adelantado don Iuan de Oñate dizen que hizo en la Nueua Mexico, como vno de sus soldodos [sic], y por lo que deue, por auer sido su Capitan general, suplica humildemente a V. Señoria, se note, y aduierta lo que en este memorial por el se pone … de las cosas que los foragidos le imputan, y de lo que por aquellas tierras y entrada passaron Autor Villagrá, Gaspar de 1555-1620



    __________________________

    Fuente:

    https://revistadehistoria.es/juan-de...ste-americano/

  13. #53
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    Hecho histórico

    Españoles y comanches, la guerra en Nuevo México





    Ataque comanche a la misión de San Sabá (Texas)


    El 16 de marzo de 1758, unos 2.000 comanches saquearon el enclave y dieron muerte a dos frailes.

    DEA / ALBUM

    1/4






    6 de agosto de 2013


    Hacia finales del siglo XVIII, tras haber llegado a acuerdos de paz con los indios pueblo y los apaches, los españoles de Nuevo México se enfrentaron a los implacables y belicosos comanches


    En 1775, el gobernador español de Nuevo México, don Pedro Fermín de Mendinueta, refería que, durante ese año, los españoles habían enterrado a seis neomexicanos por cada comanche muerto. Los comanches campaban a sus anchas por los actuales estados de Texas, Oklahoma, Kansas, Colorado y Nuevo México. En este último, incluso Santa Fe, la capital, sufría las amenazas e incursiones de los nuevos dueños de las praderas. De hecho, el pueblo de Pecos, a unos 40 kilómetros al este de la capital, y Galisteo, a menos de 50 kilómetros al sur, fueron las poblaciones más castigadas. Desde 1750, ambas plazas habían perdido la mitad de su población. Los ataques se habían hecho tan frecuentes que los supervivientes ya no se atrevían a trabajar los campos y en el verano de 1776 se alimentaban de pieles viejas de animales cocinadas en forma de torreznos o, a falta de éstas, freían suelas de zapatos viejos.

    Más información




    Nativos americanos: el caballo y el Nuevo Mundo


    Atrás quedaban tanto los casi cien años que los españoles de Nuevo México habían tardado en encontrar la paz con los indios pueblo como los recientes acuerdos con los apaches, la tribu que, gracias a los caballos traídos por los españoles al Nuevo Mundo, se había hecho dueña de las grandes praderas desde mediados del siglo XVII. Los españoles habían construido sus ciudades más importantes al lado de los asentamientos de los pueblo, y la supervivencia de ambos dependía del entendimiento mutuo. Las relaciones con los apaches habían llegado a un nivel de confianza tal que éstos dejaban a sus mujeres e hijos con los españoles cuando los hombres salían a cazar búfalos durante varios meses. Pero parecía que los españoles habían elegido aliarse con la tribu equivocada.


    Cazadores de cabelleras


    Una de las razones por las que los apaches habían abrazado la paz con los españoles era la búsqueda de protección frente a los comanches, que se habían apoderado de las praderas a finales de la primera mitad del siglo XVIII. Habían desplazado a los apaches de las tierras fértiles y estos últimos habían encontrado el alivio en las tierras yermas y bajo la protección de los españoles.


    El caballo se había convertido en el elemento clave de una guerra que los comanches dominaban por completo.


    La sociedad comanche se había expandido gracias a su dominio del arte de la guerra y al hecho de que su jerarquía social se basaba en las hazañas de sus guerreros. Los comanches coleccionaban cabelleras de sus víctimas, y éstas cobraban más importancia si habían sido arrancadas en el fragor de la batalla y no cuando el enemigo ya había muerto. El caballo se había convertido en el elemento clave de una guerra que los comanches dominaban por completo. Además, disponían de las mejores armas de fuego que se podían encontrar en la región gracias a los franceses, que siempre habían ayudado a las tribus más poderosas para frenar la expansión británica hacia el oeste; ni siquiera los españoles tenían tantos mosquetes como los comanches. El mismo gobernador De Anza compró armas de fuego a los comanches en la feria de Taos. Los comanches no hacían prisioneros: no tenían dónde guardarlos presos. Y en la batalla no mostraban ninguna compasión por sus enemigos, de la misma forma que ellos no la esperaban si eran derrotados. En la batalla, el comanche luchaba hasta la muerte.


    Ataques sin respuesta

    Los españoles no estaban preparados para la guerra que llevaban a cabo los comanches. Por lo general, los apaches se habían conformado con robar los caballos de las poblaciones y rara vez sus rápidas incursiones se convertían en enfrentamientos directos, lo que limitaba el número de víctimas por ambas partes. Cuando los españoles eran atacados, enviaban a un grupo de soldados a la captura de los saqueadores. Años de disputas con los apaches habían permitido a los españoles conocer la gran mayoría de lugares que aquellos elegían para esconderse.


    Los comanches evitaban los enfrentamientos directos en campo abierto. Basaban sus victorias en ataques sorpresa y huidas vertiginosas.


    Los comanches llevaban a cabo sus ataques en grupos más numerosos, lo cual les permitía enfrentarse a sus defensores en superioridad de condiciones.
    Los españoles, en la mayoría de los casos, debían protegerse en el torreón de la plaza atacada y esperar a que los comanches se marcharan. Cuando la incursión terminaba, los comanches escapaban a lugares más lejanos y desconocidos por los españoles. La mayoría de las veces, los soldados españoles no lograban seguir el rastro de la partida de comanches, sufrían una emboscada por parte de éstos o se perdían en un terreno que no conocían. Otras veces, se topaban con un grupo de indios totalmente ajeno al ataque y descargaban su frustración en ellos. Desesperado, Fermín de Mendinueta escribió al virrey de Nueva España y llegó a considerar el abandono de Nuevo México si no recibía 1.500 caballos y más pólvora para los viejos mosquetes de sus soldados.

    La situación fue a peor hasta que Juan Bautista de Anza tomó posesión del gobierno de Nuevo México en el año 1778. Venía de colonizar California y sabía que sólo conseguiría una paz duradera con los comanches mediante una demostración de fuerza. De Anza recibió los caballos que se necesitaban y reunió un ejército de 600 hombres entre soldados, colonos e indios pueblo. Sabía que no podía seguir luchando contra los comanches de la misma forma en que las tropas europeas se enfrentaban unas con otras. Los comanches evitaban los enfrentamientos directos en campo abierto. Basaban sus victorias en los ataques por sorpresa y en huidas vertiginosas.


    Guerra comanche

    De Anza golpeó a los comanches en su propio territorio. Cuerno Verde, el jefe comanche que había aterrorizado la zona durante años, protegía a sus mujeres y niños cerca del actual Colorado Springs. Era difícil llegar allí sin ser descubierto por los comanches apostados por todo el territorio. En agosto de 1779, De Anza optó por dar un rodeo por el oeste, tomando una zona más montañosa (el final de las Rocosas) que estaba controlada por los utes. En su camino, consiguió reclutar para su ejército unos doscientos hombres más, pertenecientes a los apaches jicarillas y a los utes.


    Las distintas tribus comanches se mostraron divididas a la hora de buscar la paz con los españoles

    Cuando llegaron al poblado de Cuerno Verde, el jefe indio y sus guerreros no estaban allí. Iban de camino a Taos para saquear la ciudad. De Anza atacó el poblado y cuando Cuerno Verde se enteró de la noticia se apresuró a volver. Los españoles le tendieron una emboscada, y Cuerno Verde y sus guerreros lucharon hasta la muerte. De Anza volvió victorioso y presumiendo de haber sufrido tan sólo una baja en la batalla. Ya estaba en posición de firmar la paz con los comanches.

    Las distintas tribus comanches se mostraron divididas a la hora de buscar la paz con los españoles. De Anza aseguró que no aceptaría la paz con tan sólo unos clanes: firmaría si todos los comanches se ponían de acuerdo bajo un mismo caudillo. La facción de Toro Blanco pedía venganza, mientras que la facción del jefe Ecueracapa era partidaria de la paz. La estrategia de Juan Bautista de Anza dio resultado. Ecueracapa asesinó a Toro Blanco y la paz con los españoles fue posible. De Anza ofreció libre comercio a los comanches y éstos encontraron en la frontera del oeste de la Comanchería una zona donde comprar productos europeos y vender los caballos robados en el resto de sus territorios. La paz duró hasta 1821, año en que Nuevo México proclamó su independencia y dejó de pertenecer a España.




    Pocahontas: una india entre dos continentes



    Hasta entonces, y durante doscientos años, una minoría de colonos y soldados logró gobernar la inhóspita frontera norte del Imperio hispánico gracias a los acuerdos de paz con las poblaciones autóctonas: primero, con los indios pueblo; luego, en el siglo XVII, con los apaches, y, finalmente, en el siglo XVIII, con los comanches.



    Para saber más

    Banderas lejanas. Fernando Martínez Laínez, Carlos Canales Torres. Edaf, Madrid, 2009.

    El imperio comanche.
    Pekka Hämäläinen. Península, Barcelona, 2011.




    ___________________

    Fuente:

    Españoles y comanches, la guerra en Nuevo México

  14. #54
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    Juan de Miralles Trayllón, el español olvidado que luchó por la independencia de Estados Unidos


    El historiador cubano Salvador Larrúa Guedes rescata del olvido a este personaje, rico comerciante asentado en La Habana que fue íntimo amigo de George Washington, en su último libro: «Juan de Miralles: biografía de un padre fundador de los Estados Unidos»


    Juan de Miralles Trayllón - EFE


    Aunque no pese en el imaginario popular, la figura del español Juan de Miralles Trayllón tuvo una gran importancia en el proceso de independencia de Estados Unidos, donde es un gran desconocido entre el grueso de sus ciudadanos. Ahora, el historiador cubano Salvador Larrúa Guedes rescata del olvido a este personaje, rico comerciante asentado en La Habana que fue íntimo amigo de George Washington, en su último libro.


    «Juan de Miralles: biografía de un padre fundador de los Estados Unidos» (Alexandria Library), que se presentará la semana próxima en Miami, narra la vida de este comerciante a la vez que explica la historia de la contribución que España hizo a la independencia estadounidense.


    La Corona española puso armas, dinero y hombres a disposición de los patriotas de las «Trece colonias», nombre con el que se conocían en el siglo XVIII a las posesiones británicas en lo que hoy es Estados Unidos. De Miralles comerciaba con los patriotas desde Cuba ya antes de ser nombrado por Carlos III su representante ante los independentistas.


    El fraile Antonio de Sedella
    España también aportó inteligencia, pues, entre otras muchas cosas, De Miralles armó un servicio secreto que operó en favor de los independentistas y en contra de Inglaterra, con «superagentes» como el fraile Antonio de Sedella, quien «no fue descubierto en 50 años», tal y como relata Larrúa Guedes en una entrevista con Efe.


    El historiador de Camaguey, que salió de Cuba en 2005 y recibió asilo político en EE.UU., lamenta el «silencio oficial» que impera desde hace por lo menos dos siglos en Estados Unidos acerca de la contribución española al proceso de independencia y lo compara con el importante funeral que tuvo De Miralles en 1780 en Morristown (Nueva Jersey).


    Juan de Miralles, que había nacido en Petrer (Alicante) en 1713 y se había ido a Cuba en torno a 1740, murió de una pulmonía en 1780 en casa de George Washington, atendido por Martha, la esposa de quien fue el primer presidente de Estados Unidos, y el médico personal de este. A su entierro asistió el Congreso estadounidense en pleno, dice Larrúa Guedes, que se ha documentado exhaustivamente en el Archivo de Indias de Sevilla (España).


    También buceó en los archivos de la Biblioteca del Congreso en Washington y encontró infinidad de cartas cruzadas entre Washington y De Miralles, en las que se puede ver que «eran muy amigos».


    «Cuando se quiere despojar a alguien de algo, no se le encumbra», dice el académico cubano para explicar la razón de que De Miralles, el almirante Luis de Córdova y otros españoles que ayudaron a que triunfara el levantamiento de las colonias británicas en 1776 sean desconocidos para el gran público estadounidense. El mejor parado ha sido Bernardo de Gálvez, quien luchó contra los ingleses en lo que hoy es el sureste de Estados Unidos y que fue reconocido en 2014 como «ciudadano honorífico» de este país.


    Larrúa señala que los estadounidenses codiciaron desde el principio las posesiones que España tenía en Norteamérica. No hay que olvidar, dice, que la dos terceras partes de lo que hoy es Estados Unidos eran territorio español en el siglo XVIII. Florida, por ejemplo, tiene más historia como española que como estadounidense, son tres siglos frente a 196 años, subraya Larrúa.


    El libro es una «biografía rigurosamente histórica» sobre Juan de Miralles, quien llegó a ser uno de los hombres más ricos de su época y uso parte de su fortuna para ayudar al triunfo de la causa independentista en Estados Unidos.


    George Washington- EFECuando George Washington se quedó sin dinero para pagar a su ejército de patriotas «voluntarios», en La Habana los grandes comerciantes, como Juan de Miralles, lograron juntar una cantidad de oro que equivaldría a 300 millones de dólares de hoy. Los grandes comerciantes de La Habana y en general toda Cuba, que era territorio español, querían la revancha por la toma de La Habana por los ingleses en 1762, explica Larrúa.


    El cargamento fue llevado al norte por una flota francesa y al llegar a las «Trece colonias» fue puesto a resguardo en una casa, cuyo suelo se hundió por el peso, cuenta el historiador. Fue un préstamo a fondo perdido, pues, lograda la independencia, nunca se le devolvió el dinero a aquellos comerciantes.



    Juan de Miralles Trayllón, el español olvidado que luchó por la independencia de Estados Unidos

  15. #55
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    Norteamérica 1783: más de la mitad pertenecía a la monarquía hispánica


    Así era el mapa en 1793 de la actual Norteamerica. Las posesiones de la Monarquía hispana superaban a los estados Unidos y las de la Corona inglesa. En el siglo XIX, los ingleses no cejarían en apoyar rebeliones de los criollos, hasta deshacer el gran imperio español. Pero la historia está ahí y nos demuestra hasta donde llegó una España unida.




    https://somatemps.me/2017/07/04/nort...uia-hispanica/
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  16. #56
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    NORTEAMÉRICA ESPAÑOLA

    NORTEAMÉRICA DESDE EL 12 DE OCTUBRE DE 1492


    15 de julio de 2017

    tags: Historia





    CRISTÓBAL COLÓN ENCONTRÓ TIERRA DE NORTEAMÉRICA EN LA ISLA DE SAN SALVADOR DEL ARCHIPIÉLAGO DE LAS ISLAS BAHAMAS





    EL VIRREINATO DE LA NUEVA ESPAÑA COMPRENDÍA TODO EL TERRITORIO DE NORTEAMÉRICA, PORQUE NI INGLATERRA, NI HOLANDA, NI FRANCIA TENÍAN DERECHO AL TERRITORIO DE AMÉRICA

    1493, EL PAPA ALEJANDRO VI CONCEDIÓ LA DONACIÓN DE TODO EL CONTINENTE AMERICANO A ESPAÑA, A EXCEPCIÓN DE UNA PORCIÓN PEQUEÑA DE LA AMÉRICA DEL SUR, QUE LE TOCÓ A PORTUGAL.

    LAS BULAS ALEJANDRINAS DE 1493 Y 1494 CON EL TRATADO DE TORDESILLAS SEÑALARON LAS DONACIONES ENTRE LAS DOS POTENCIAS MARÍTIMAS DE LA ÉPOCA: ESPAÑA Y PORTUGAL.





    EL PAPA ALEJANDRO VI EXPIDIÓ A LOS REYES CATÓLICOS LA BULA DE DONACIÓN

    4 de Mayo de 1493

    En marzo de 1493, al saberse en la corte de Castilla el éxito de la expedición de Cristóbal Colón, los Reyes Católicos buscaron resolver y fundamentar jurídicamente la incorporación de “Las Indias” a la Corona de Castilla y el derecho a ocupar dichas tierras, así como las que faltaren por descubrir.


    LAS BULAS ALEJANDRINAS

    Las Bulas Alejandrinas son un conjunto de cinco documentos pontificios de carácter arbitral que otorgan a Castilla el derecho a conquistar América y la obligación de evangelizarla. De estas bulas derivarán muchos conflictos pues los documentos fueron antedatados y en algunos casos, sus fechas no corresponden al día o al mes en que fueron expedidas:

    La primera bula: Inter Coetera, llamada de donación, está fechada el 3 de mayo de 1493. Por medio de ella, el Papa concede a los Reyes de Castilla las tierras descubiertas y por descubrir, que no pertenecieren a algún príncipe cristiano.

    La segunda bula: Inter Coetera, datada el 4 de mayo de 1493 –motivo de esta efeméride es conocida como Bula de Partición, se le llama así porque divide el océano en dos partes, mediante una línea de polo a polo trazada a 100 leguas al oeste de las islas Azores y Cabo Verde; las tierras al occidente de esa frontera serán para Castilla y las del oriente portuguesas.

    La tercera bula: Pius Fidelium, expedida el 25 de junio de 1493, es considerada bula menor, está dirigida a fray Bernardo Boyl y por ella se le dan facilidades para ejercer su labor misionera.

    La cuarta bula: Eximiae Devotionis, datada el 3 de mayo y también bula menor, otorga a los Reyes Católicos en sus territorios los mismos privilegios que a los Reyes de Portugal en los suyos.

    La quinta bula: Dudum Siquidem, bula menor, del 26 de septiembre de 1493, es conocida como Ampliación de la Donación, porque amplía la concesión de la primera Inter Coetera y señala que serán para los castellanos las tierras que hubieran por descubrirse hacia la India.

    La concesión es de dominio -por ser tierras de infieles- con sus señoríos, ciudades, castillos, lugares y villas y con todos sus derechos y jurisdicciones y excluyen a toda otra persona de cualquier dignidad, estado, grado, orden o condición, incluso imperial o real, en el comercio o en cualquier otra cosa, sin licencia expresa de Los Reyes Católicos.

    Serán excomulgados los que viajen a las Indias por el Oeste sin autorización de los reyes de Castilla, y estos reyes estarán obligados a evangelizar las tierras concedidas. La importancia crece aún más, si se recuerda que tales documentos constituyeron una de las bases fundamentales, si no la base fundamental,sobre la cual España y Portugal elaboraron pretensiones exclusivas de soberanía sobre América…


    ACLARACIÓN PERTINENTE

    Aunque las Bulas Alejandrinas no fueron destinadas a lo que hoy llamamos América; con este nombre… [aún no se sabía que se trataba de un nuevo continente, ni como se llamaría] “Las Bulas Alejandrinas son comprensibles únicamente si se les considera documentos medievales. Cualquier consideración sobre su significado, al examinárlas aisladamente, pierde de vista el elemento tradicional que es el meollo de todo documento Papal relativo a asuntos temporales”.

    “Las Bulas Alejandrinas de Partición, de 1493, constituyen una de las últimas aplicaciones prácticas de una vieja teoría jurídica, elaborada de forma explícita en la corte pontificia a fines del siglo XI… conforme a la cual todas las islas pertenecen a la especial jurisdicción de San Pedro y de sus sucesores, los pontífices romanos, quienes pueden libremente disponer de ellas.

    Esta teoría… bajo el nombre de doctrina omni-insular es, sin duda alguna, una de las elaboraciones más originales y curiosas del derecho público medieval…

    La situación histórica del Papado medieval, en cuyo seno la doctrina se originó y por quién fue aplicada repetidamente, existía inalterada en lo fundamental aún a fines del siglo XV, cuando las Bulas Alejandrinas fueron promulgadas.

    En cuanto a su origen, significado y espíritu, se enlazan definitivamente con la Edad Media aun cuando sirvan de puente hacia la Edad Moderna; y vienen a ser el epílogo de una larga costumbre jurídica medieval”.

    Las polémicas y debates más intensos sobre el contenido de estas bulas (títulos de dominio sobre América o sobre la calidad y trato dados a los indígenas), alcanzarán sus puntos más álgidos en la Junta de Burgos de 1512 y la Junta de Valladolid de 1550-1551.


    POR LO ANTERIOR QUEDA DEMOSTRADO QUE TODO EL TERRITORIO DE NORTE AMÉRICA FUE CONCEDIDO A ESPAÑA, PARA SU EXPLORACIÓN, CONQUISTA Y LA EVANGELIZACIÓN DE LOS PAGANOS. PORQUE EL ÁRBITRO DE LA CRISTIANDAD DE ENTONCES, ERA EL PAPA DE ROMA.

    HASTA ANTES DEL MOVIMIENTO DE LOS PROTESTANTES, TODAS LA MONARQUÍAS EUROPEAS DEBÍAN OBEDECER EL ARBITRAJE PAPAL.

    CON LO CUAL QUEDA DEMOSTRADO QUE LA POSESIÓN DE TIERRAS NORTEAMERICANAS POR LOS INGLESES; HOLANDESES Y FRANCESES EN EL SIGLO XVII, FUE A TODAS LUCES ILEGAL, ES DECIR: FUE UN ROBO AL DOMINIO ESPAÑOL.

    NI INGLATERRA, NI FRANCIA, NI HOLANDA TUVIERON CONCESIÓN ALGUNA PARA OBTENER TIERRAS EN AMÉRICA.


    LUIS OZDEN




    _______________________________________

    Fuente:

    https://eccechristianus.wordpress.co...tubre-de-1492/
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  17. #57
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    La herencia española en los Estados Unidos por Borja Cardelús





    https://www.youtube.com/watch?v=wx36rEjTLA4

  18. #58
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    En España ignoramos que derrotamos militarmente a Estados Unidos, luego de humillar muchas veces a Inglaterra. Sí, como se lee. La Monarquía Hispánica (con el concurso de los criollos, como siempre) fue determinante, junto con Francia (Las Dos Coronas, como se conocía a los Pactos de Familia) para que aquellos contrabandistas y traficantes de esclavos mal organizados pudieran independizarse del Imperio Británico. Sin embargo, poco o nada lo agradecieron. Muy pronto comprenderían lo que dijo Cromwell en el siglo XVII: España es el enemigo providencial. Y así, en menos de una década ya estaban ejerciendo de malnacidos (pues si de bien nacidos es ser agradecidos...), irrespetando la inmensa e imprecisa frontera de la Florida y la Luisiana, que no se corresponde con los actuales y homónimos estados, sino con más de la mitad del actual territorio estadounidense. Empero, todas las intentonas de los filibusteros angloamericanos, ya fuera en Texas, Luisiana o Florida, fueron sistemáticamente derrotadas, tanto en el campo militar (y una vez más, con el concurso de criollos, mestizos, indios y negros) como en el diplomático. Y no sólo eso, sino que hasta 1898, Estados Unidos podría vacilar de tener una marina potente, pero no hubiera resistido una guerra tierra adentro contra España; empezando porque más de la mitad de Cuba era españolista, y ni que decir tiene Puerto Rico, que no tuvo ni guerra. El pueblo hispanoantillano se les hubiera echado encima como lobos hambrientos. Sin embargo, sólo una traición entre liberales/masones, calcado de lo que pasó en la pantomina de Ayacucho, terminó de tirar por tierra todos los esfuerzos militares y diplomáticos españoles (que no era de un "estado español europeo", sino de una monarquía que se extendía por cuatro continentes) en el continente americano.


    Así las cosas, cuando los liberales nos hablen de salvar la patria y le echen las culpas de nuestros males a los "reaccionarios", desde el estado español hasta las repúblicas americanas, recordémosles cómo hicieron sus grandes hazañas, desde que el liberal Mina llegó a México desde la Península y le ofreció el virreinato de Nueva España a José Bonaparte; o desde que Riego impidió la llegada de veinte mil soldados peninsulares para ayudar a unos realistas americanos que a la altura de 1820 tenían la guerra ganada (y el tal Riego murió llorando y abjurando de sus ideas...), hasta Cuba, Puerto Rico y Filipinas, pasando por el abrazo de San Martín y La Serna y el decidido resultado del Ayacucho que fue Huamanga.


    Doscientos años de soledad es demasiado tiempo. Es hora de que nos tomemos esto en serio y cojamos el toro por los cuernos, dejándonos de romanticismos estériles y discusiones bizantinas. O eso o extinguirnos.





    https://www.facebook.com/escritorant...68009083397562
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  19. #59
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    Descubren el asentamiento europeo más antiguo de Estados Unidos

    Guillermo Carvajal 22 Diciembre, 2015





    Licenciado en Historia del Arte, ex-bibliotecario, en la blogosfera desde 2005 con La Brújula Verde. Escribo sobre historia, arte, cultura, viajes, geografía...Trabajando en tylium.es, contenidos y publicidad para blogs.




    La disputa territorial entre Estados Unidos y Haití que dura más de 200 años



    Evidencias de la hoguera más antigua de la Edad de Piedra en Europa halladas en una cueva española






    En agosto de 1559 Tristan de Luna y Arellano fundó el primer asentamiento multianual (con una duración superior al año) europeo y español de los Estados Unidos en lo que hoy es Pensacola, Florida. Esa colonia, llamada Santa María de Ochuse, precedió en seis años a la de San Agustín, y casi en medio siglo (48 años) a la de Jamestown en Virginia, la primera colonia inglesa. Pero hasta ahora su localización seguía siendo un misterio.
    Pero la búsqueda por fin ha terminado, el misterio ha sido resuelto. El yacimiento histórico se encuentra en un barrio del centro urbano de la ciudad de Pensacola, perfectamente alineado con los dos naufragios vinculados a la expedición de Luna existentes en la bahía de la localidad. El segundo de los pecios fue descubierto hace ahora diez años, mientras que el primero se encontró en 1992.

    Y es que, casi por accidente, en octubre pasado el historiador Tom Garner se encontró con el descubrimiento más importante de su carrera. La demolición de una vivienda puso al descubierto restos de objetos del siglo XVI, como trozos de recipientes de barro, vajilla y utensilios de cocina, cuentas comerciales venecianas, pesas de plomo para pescar y otros.










    Tras ser analizados y estudiados por arqueólogos de la Universidad del Oeste de Florida (UWF), llegaron a la conclusión de que el lugar se corresponde con la colonia perdida fundada por Luna en 1559. Las evidencias son altas ya que los artefactos hallados son consistentes con los encontrados en los naufragios, cuyo estudio y excavación todavía continúa hoy en día.

    Ahora están intentando obtener el permiso del resto de vecinos del lugar para poder excavar bajo sus casas en busca de nuevas evidencias.

    Se sabe que la colonia se mantuvo hasta 1561 y que incluia 550 soldados españoles, 200 aztecas y un número indeterminado de esclavos africanos. Un huracán la arrasó apenas cinco semanas después de su llegada en agosto, el 19 de septiembre, y hundió los seis barcos que le llevaban suministros. La ayuda no llegaría hasta diciembre.







    El 9 de abril de 1561 Ángel de Villafañe asumiría el poder en Ochuse como gobernador y capitán general. Dejó 50 hombres en la colonía y embarcó con el resto, unas 230 personas. Tras varios desembarcos a lo largo de la costa de La Carolina la flota fue azotada por un huracán. Los barcos supervivientes llegarón hasta la isla La Española y luego a La Habana, donde los soldados se dispersaron. Tras tres meses en Cuba, Villafañe volvió a Ochuse para rescatar a los 50 hombres restantes de la colonia, llevándolos de regreso a México.

    Solo un yacimiento europeo anterior a esa fecha ha sido identificado hasta ahora por los arqueólogos. Se trata del de la expedición de Hernando de Soto en Tallahassee, que acampó allí en el invierno de 1539 hasta principios de 1540.
    Todavía anteriores serían los de Juan Ponce de León, cerca de Fort Myers en 1521 y Lucas Vázquez de Ayllón cerca de Brunswick en 1526, pero estas no han sido descubiertas todavia.




    _______________________________________

    Fuente:

    Descubren el asentamiento europeo más antiguo de Estados Unidos

  20. #60
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    Re: La gran olvidada, España en la historia de Norteamerica

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    La huella de España en EE.UU.: Una historia de amor en la California española

    A comienzos del siglo XIX, San Francisco fue testigo de la relación entre Conchita Argüello y Nikolai Rezanov, que inspiró hasta una ópera rusa de gran éxito




    Una joven contempla el océano en un acantilado en California - ABC



    Borja Cardelús 06/08/2017 02:52h - Actualizado: 06/08/2017 16:51h.

    Guardado en: Cultura Libros


    Cada mañana, Conchita Argüello, la más bella joven de California, se asoma al inmenso Pacífico y escudriña el horizonte, por ver si los vientos le traen el barco de su amado Nikolai

    Nos situamos en San Francisco, a comienzos del siglo XIX. España ha organizado varias expediciones marítimas por la costa pacífica, llegando incluso hasta Alaska, de la que ha tomado posesión como nación soberana. El objetivo era detectar la posible existencia de establecimientos rusos, en una tierra que considera de soberanía española, y ha dado por fin con ellos. En efecto, los rusos han erigido en el litoral californiano una cadena de factorías para comerciar con salazones y con pieles de nutria marina. A diferencia de las relaciones con los ingleses, que siempre fueron pésimas, los encuentros con los rusos son cordiales, porque no parece haber intenciones soberanistas por parte de Rusia.

    Así las cosas, en 1806 un embajador comercial ruso, Nikolai Rezanov, recala en la gran bahía de San Francisco y se pone en contacto con el comandante de la guarnición española, José Darío Argüello. Su propósito es claro: desea intercambiar regularmente productos con el virreinato español de Nueva España: pieles y salazones rusas, a cambio de frutos, galleta, carne seca y vinos californianos.

    Pero la Corona española no permitía comerciar con naciones extranjeras, de modo que el trato no era posible por el momento. Pero la estancia del agente en San Francisco rinde un fruto de muy distinta naturaleza: El apuesto Rezanov y la hija del comandante, Concepción Argüello, Conchita, se enamoran perdidamente, hasta el punto de jurarse fidelidad y prometerse en matrimonio.

    En un principio, el Comandante Argüello se opone a tal enlace, vistas las diferencias de edad, nación y religión de ambos, pero es tal la convicción de la pareja, que acaba por ceder. Acuerdan que Rezanov partirá para tratar de obtener aprobación al tratado comercial entre España y Rusia, y además lleva cartas para el Papa, el Zar y Carlos IV de España, con el fin de que dispensen su casamiento con su amada. Promete estar de vuelta antes de un año para celebrar el matrimonio. Y Conchita, mientras tanto le esperaría…


    Larga espera

    Y así lo hizo la fiel Conchita. Cada mañana se asomaba al océano, y así pasaron semanas, meses, años… pero Nikolai no regresaba. Un viajero le insinuó que, tras zarpar de San Francisco, se había olvidado de la promesa hecha, pero ella no le creyó. Solo la fina intuición femenina conoce las profundidades del corazón, y ella estaba segura del amor y la fidelidad de Nikolai. Indiferente a sus muchos pretendientes, le siguió esperando, y asomándose a los acantilados del Pacífico cada mañana…

    A estas alturas, el lector estará interesado en saber qué había ocurrido con Nikolai Rezanov. Porque tanta fue la repercusión de esta bella y verídica historia, que inspiró una ópera rusa, un éxito extraordinario que aún sigue reponiéndose.

    Al poco de partir de San Francisco, Rezanov, presuroso por cumplir su promesa, enfermó de neumonía hasta tres veces, lo que le obligaba a guardar reposo cada vez durante largo tiempo, y eso retrasó mucho sus planes. Su estado físico se deterioraba, sufría de fiebres y se encontraba en gran estado de agotamiento. Y un día, mermado de facultades, viajaba por las planicies de Siberia cuando cayó del caballo, y poco tiempo después moría, dedicando los últimos suspiros a su amada.


    Desenlace

    Cuéntase que alguien que llevaba a California la noticia de la muerte de Rezanov naufragó en el viaje, de modo que el mensaje no llegó a oídos de Conchita. Solo muchos años después se enteró del triste desenlace, e ingresó en un convento. Le dijeron también que sus últimas palabras habían sido para ella. También en la hora de su muerte, Conchita Argüello rezó por encontrarse con su Nikolai Rezanov, y gozar juntos de la eternidad.





    _______________________________________

    Fuente:

    La huella de España en EE.UU.: Una historia de amor en la California española

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