Como su madre: de gran cultura, y mucha virtud. Y como ella humillada, ajada, despreciada por esas costumbres régias, y de otros poderosos en Inglaterra.
Es una lástima que la gente no se acerque a la más parecida a su abuela: Isabel. Catalina hasta cuido leprosos, era muy querida allí por el pueblo. Ejerció la regencia admirablemente en ausencia de Enrique VIII ( Si no recuerdo mal, cuando marcho a Calais). Tomas Moro, Luis Vives, Erasmo que tanto impregnaron su cultura. Y todas esas virtudes las heredo su hija Maria.
Sangrienta la dicen, ¡penoso! Llamar así a esta mujer por unos hechos, que frente a otros que se dieron, se daban y se siguieron dando en aquella Inglaterra. Si hasta en cifras la superan.
La amargaron hasta límites.
Una forma de descubir si era un "coco", como me escribio en el foro "uno", es este libro.
Este país necesita entender muchas cosas. Y dejar de juzgar alegremente a su realeza, como si el pueblo fuese el perfecto y todo lo de fuera exótico y apasionante.
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