No dudo que fuese la postura de Blas Piñar y del Ilmo. Sr. Guerra Campos, pero se me hace difícil ver esa postura en el pragmático y librecultista general Franco. En 1938, en plena Cruzada, manda construir la primera mezquita de España en Ceuta (como si no hubiera bastante sitio en el Rif para satisfacer a los moros). En los años 40 construyen otra en Melilla, para que no se diga. Mientras tanto, el protestantismo campa a sus anchas con un seminario en Madrid y periódicos y propaganda con facilidades en el cupo de papel y en la censura, como denunciaba Melchor Ferrer en un texto que ha transcrito en este foro Martin Ant. Mucho hablar de la conspiración judeomasónica, pero en los años 50 también se instalaban sinagogas en Madrid y Barcelona, con la permisividad total del régimen, que hasta dejaba (o quizá ordenaba) que se hicieran
reportajes sobre la comunidad judía en España. Todo ello de manera ilegal, en contra del convenio de 1941 con la Santa Sede y del concordato de 1953, el cual —al igual que el concordato de 1851— se refería a la Religión Católica, Apostólica, Romana como «la única de la nación española».
Solo año y medio después de la nefasta «Dignitatis humanae» España ya tenía ley de libertad religiosa, y se cambiaba el engorroso artículo 6 del Fuero de los Españoles. ¿Alguien duda que Franco lo estuviese deseando? Había que quedar bien con moros, yankees y judíos; la diplomacia es lo primero.
Marcadores