Fuente: Boina Roja, Octubre-Noviembre de 1953, Número 4, páginas 1 y 2.
DE CÓMO ESPAÑA RECOBRÓ SU BANDERA
De una carta de Fal Conde al general Mola, de 6 de julio de 1936.
Nada que allí no conste ha sido pedido por nosotros y todo lo en ellas mencionado se reduce a dos puntos sintetizados en la segunda. Uno sustantivo de futura gobernación sobre base de antiparlamentarismo, desaparición de toda política de partido y reconstrucción social para la vida política nueva en forma orgánica o corporativa, en que, atendido el problema religioso, se encauce toda la política del Estado a esa transformación y urgente renovación. Y otro relativo al símbolo. Jamás saldremos en acción militar con la bandera tricolor; mas tampoco sin ninguna bandera, ni aún con la bicolor, si el contenido sustancial ha de ser republicano; y en la carta de 5 de junio de V. se dice: “El Directorio se comprometerá durante su gestión a no cambiar en la Nación el régimen republicano…”.
De la carta del general Mola a Fal Conde, de 7 de julio de 1936.
4.º En cuanto al símbolo yo prometo solemnemente hacer cuestión de gabinete, tan pronto las circunstancias me lo permitan, y procurar inmediatamente sea restituida la bandera bicolor; pero de momento no puede salirse con ella, por ser impolítico y nos restaría muchas colaboraciones de orden militar que son imprescindibles para la victoria.
De la carta de Fal Conde al general Mola de 8 de julio de 1936.
4.º No me negará V. que esa imposición del símbolo republicano por algunos colaboradores es muy sospechosa de que esos mismos exijan, como caso de honor militar, que consecuentemente con el hecho de haber ostentado ese símbolo y triunfado con él, se le deje adoptado y, lo que es peor, se respeten las esencias que esa bandera representa.
¿Se sacará, por tanto, la bandera tricolor, aunque sea nada más que en el coche del General en Jefe o en los edificios públicos?
Aunque se deje oculta esa bandera, ¿se mantienen los compromisos del Directorio de respetar el régimen republicano?
Carta del general Mola a Fal Conde, de 9 de julio de 1936.
Al recibir su grata de ayer he adquirido el convencimiento de que estamos perdiendo el tiempo. El precio que Vds. ponen para su colaboración no puede ser aceptado por nosotros. Al Ejército sólo le interesa la salvación de España; nada tiene que ver con la ambición de los partidos.
Recurrimos a Vds. porque contamos únicamente en los cuarteles con hombres uniformados, que no pueden llamarse soldados; de haberlos tenido nos hubiéramos desenvuelto solos.
De la carta del general Sanjurjo al general Mola, transcrita literalmente en otra del propio Sanjurjo a Fal Conde, ambas de 9 de julio recibidas respectivamente por Mola y Fal Conde los días 10 y 11 de julio.
Mi parecer sobre la bandera debía, por lo pronto, solucionarse dejando a los tradicionalistas que usen la antigua, o sea, la española; y que aquellos cuerpos a los que hayan de incorporarse fuerzas de la Comunión no lleven ninguna. Esto de la bandera, como usted comprende, es cosa sentimental y simbólica, debido a que con ella dimos muchos nuestra sangre y envuelto en ella fue enterrado lo más florido de nuestro ejército; y se dio el caso que en nuestra guerra entre tradicionalistas y liberales, unos y otros llevaron la misma enseña. En cambio, la tricolor preside el desastre que está atravesando España.
Compromiso íntegro enviado por el general Mola a Fal Conde, el día 11 de julio, por medio de su enlace y confidente D. B. Félix Maíz, a quien acompañó, además, el enviado del general Sanjurjo que llevaba a Fal Conde su ya citada carta. Maíz copia el compromiso en su libro ALZAMIENTO EN ESPAÑA (pág. 253).
CONFORME CON LAS ORIENTACIONES QUE EN SU DÍA DÉ EL JEFE DEL GOBIERNO PROVISIONAL, GENERAL SANJURJO. FIRMADO: EMILIO MOLA VIDAL.
Del citado libro de Maíz, enlace y confidente del general Mola.
¿Bandera?
No es posible ya seguir opinando, ni mucho menos discutir sobre las razones que puedan influir en pro o en contra de determinada enseña. No somos nosotros los que la impongamos. Que decida España.
Toda enseña que cobije fuerzas anticomunistas puede agruparse con nosotros.
Pero el general Mola también necesita una bandera:
– ¿Y yo? –pregunta.
Los reunidos callan. Por fin se oye una voz:
– Mi general, ¿podría enarbolar su coche la Bandera de Navarra?
Para el coche del general se va a confeccionar un Banderín con el escudo de Navarra. (Alzamiento en España: pág. 258).
Del Decreto restableciendo la bandera de la patria, dictado por la JUNTA DE DEFENSA NACIONAL, pocas semanas después del Alzamiento, el 29 de agosto de 1936.
El movimiento salvador de España, iniciado por el Ejército y secundado inmediatamente por el pueblo, fundidos en el fervoroso anhelo de reanudar su gloriosa historia, ha sido presidido espontánea y unánimemente por el restablecimiento de la tradicional bandera bicolor, roja y gualda.
Sólo bastardos cuanto criminales propósitos de destruir el sentimiento patriótico en su raíz, pueden convertir en materia de partidismo político lo que, por ser símbolo de la Nación, está por encima de parcialidades y accidentes.
[…]
Bajo sus pliegues gloriosos se ha producido ahora esta vibración patriótica, jamás superada, y al recoger este clamoroso anhelo popular y restablecer oficialmente la bandera bicolor, pabellón de España, la Junta de Defensa Nacional no hace sino dar estado oficial a lo que de hecho existe ya en todo el territorio liberado.
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