(...) DE LA SOCIEDAD Y DEL LENGUAJE
La sociedad, considerada bajo el punto de vista católico, ni es un ser abstracto, ni un ser concreto, dotado de libertad y de inteligencia. Lo que el espacio es en lo físico, eso mismo es la sociedad en lo moral : es el lugar en que fué puesto el hombre, en cuanto es inteligente y libre; es la atmósfera propia de la libertad y de la inteligencia humana.
En su profunda ignorancia de todas las cosas, las escuelas racionalistas han convertido a la sociedad y al hombre en dos abstracciones absurdas. Considerándolos separados entre sí, no han hecho otra cosa sino dejar al hombre sin atmósfera en que respirar, y sin espacio en que dilatarse ; y al espacio y á la atmósfera propia de la humanidad sin la humanidad que en ellos respira y se dilata: lo cual viene á ser lo mismo que considerar el espacio material sin las sustancias corpóreas que le llenan; y á las sustancias corpóreas fuera de los espacios que las contienen. Y como el absurdo que va delante, llama con grande é imperioso clamor al que viene detras, y este al que le sigue, del absurdo que consiste en considerar separadamente al hombre y al espacio en que se mueve, los racionalistas han ido á dar en otro mayor, que consiste en crearse el hombre á sí mismo su propio espacio, sin la ayuda de un espacio preexistente : lo cual es tanto como suponer que el hombre primitivo, sin estar en parte ninguna, procedió a la creacion de un lugar que le fuera propio para estar en alguna parte. El hombre, en este sistema, es á manera de un conquistador, que no extiende , sino que crea sus propias conquistas.
En el mismo error cayeron los que no alcanzaron á ver en el lenguaje sino una invencion humana. El lenguaje no es una cosa distinta separada y del pensamiento : es el pensamiento mismo, considerado en su forma esencial é invariable : y así como un ser, considerado en su existencia individual y concreta, no puede separarse nunca de la forma que le circunscribe, por la misma razon el pensamiento del hombre no puede ser considerado como existiendo individual y concretamente, sino limitado y circunscrito por la palabra. El hombre ocupado en crear el lenguaje, es tan absurdo como el que se ocupa en inventar la sociedad; como quiera que el primero es una sustancia que busca su forma, y el último una existencia que busca su espacio. Por cualquier lado que se le mire, el racionalismo va a dar en un círculo vicioso : á la creacion del hombre por el hombre.
La cuestion entre el catolicismo y el racionalismo está circunscrita у viene planteada en los términos siguientes : «Averiguar qué cosa es más razonable; si creer que hay un Ser que existe de suyo, y en quien tienen origen todas las cosas creadas ; ó creer en un ser que ni existe de suyo, ni es creado por nadie , sino que se crea á sí mismo.
Muchos son los filósofos que se han ocupado en formular la definicion del hombre : entre ellos, el que menos se aparta de la verdad es M. de Bonald, cuando dice de él, tomando los elementos de su definicion de San Agustin, que es «una inteligencia servida por órganos. » El error de M. de Bonald no está en los elementos que tomó á San Agustin; está en haber pensado que estos elementos bastaban para componer la definicion apetecida.. Esa definicion es, por un lado, equívoca; y, por otro, incompleta. (…)
La prueba de que la sociedad y el lenguaje son cosas que van supuestas en el hombre, y que son partes constituyentes de su naturaleza, está en que ni la una ni la otra han sido nombradas distintamente por Dios. Dios no habla del lenguaje ni de la sociedad cabalmente porque habla del hombre, en el cual está esencialmente contenida la sociedad y sobreentendido el lenguaje. (…)
De lo dicho se infiere, no solamente que la sociedad y el lenguaje son anteriores á toda invencion humana , sino tambien á toda revelacion divina. El lenguaje y la sociedad no son asunto de invencion ni de revelacion, sino de creacion: siendo atributos esenciales de la naturaleza del hombre, fueron creados cuando su naturaleza fué creada. Ni cabe siquiera imaginar que el hombre saliera de las manos de Dios sin estar adornado de todos sus atributos esenciales.
Por esta razon, cuando Dios crió al hombre, lo crió varon y hembra, es decir, variedad y unidad , sociedad é individuo; y hablándole, le dijo: creced y multiplicaos; que fué tanto como decir : « Conservad por la generacion lo que hice por la creacion: conservad por la una lo que habeis recibido de la otra : sed individuo y sociedad perpétuamente. » Por donde se ve que, en el instante mismo en que el hombre sale de la nada, le vemos escuchando y entendiendo la plática divina : lo cual supone en él el don de la paJabra , y en sociedad con Dios, y en sociedad con el hombre. Poco despues, Dios instituye la familia ; y el hombre pone a todos los animales sus nombres propios : lo cual no significa que hubo intervalo entre la creacion del hombre y la creacion del lenguaje y de la sociedad, que son sus atributos necesarios, sino solamente que, así la sociedad como el lenguaje caen bajo la jurisdiccion del tiempo, por lo relativo á sus formas especiales y concretas.
Mis lectores no llevarán á mal que pase por alto aquella en otro tiempo famosa teoría , segun la cual la sociedad es el resultado de un contrato ajustado en presencia de Dios y en medio de las selvas por salvajes sapientisimos en las cosas divinas y en las humanas, fundadores de todas las instituciones religiosas, políticas y sociales; y aquella otra , segun la cual esos mismos salvajes andaban pensativos por los bosques para ver de qué manera habian de traducir en una palabra una contorsion, y en una frase un gesto. Solo á un filósofo le es dado ser mas ridículo y absurdo que aquellos salvajes. (…)
Hemos dicho que el catolicismo no habla nunca de la sociedad en general, ni del lenguaje, porque los considera como hechos preexistentes; y para demostrarlo, recordamos el primer mandamiento del Señor, cuando, dirigiéndose al hombre que acababa de formar del barro de la tierra , le dijo: Creced y multiplicaos : con lo cual dió el Señor por sentados dos supuestos ; conviene á saber: que el hombre nació enriquecido con el don de la palabra, como quiera que entender la palabra ajena viene á ser tanto como hablársela á sí mismo,
haciéndosela suya; y que el hombre era, por un lado, un individuo, y por otro, una sociedad; sin lo cual, ni hubiera podido crecer, ni hubiera podido multiplicarse. Demuéstrase esto además por aquello mismo que no parece sino que lo contradice; es decir : por una parte, con la institucion de la familia; y por otra , con la revista que pasó Adan, como rey de la creacion, á todos los animales, en la cual , hablándoles, les puso sus nombres. La institucion de la familia , sociedad especial, supone la existencia anterior de la sociedad humana; y la plática de Adan, al entrar en posesion de sus dominios, supone que habia recibido ya el don del lenguaje. Y como antes de estos dos actos solemnes no habia habido ninguno sino el solemnísimo de la creacion , se saca por consecuencia forzosa que el hombre, el lenguaje y la sociedad fueron el resultado de una creacion simultánea.
De aquí se infiere que los que proponen la cuestion que consiste en averiguar cuál es el origen de la sociedad y del lenguaje, la plantean absurdamente, resolviéndola ya de mala manera en el acto mismo de plantearla. De este primer extravío han resultado otros mayores y de altísima trascendencia : porque , caminando en la suposicion de que las sociedades se rigen por las mismas leyes que las invenciones humanas , han concluido de aquí, que despues de haber sido bosquejadas groseramente por los primeros hombres, van creciendo en belleza y perfeccion con el transcurso de los años. Segun esta ley, que llaman de perfectibilidad y de progreso, los hombres han comenzado por vivir vida áspera y salvaje; han vivido luego vida trabajada y cazadora ; despues vida errante y pastoril; más adelante vida asentada y quieta , basta llegar al estado y punto en que hoy los vemos, el cual irá pulimentándose y perfeccionándose hasta realizar en este bajo suelo el bello ideal de una perfeccion absoluta.
Aquí tienen su origen todas esas aspiraciones voraces é insensatas de los hombres turbulentos, y todas esas deslumbradoras utopias que ensordecen al mundo como címbalos huecos y resonantes. La escuela liberal, compuesta de trabajadores flojos, ha tomado para sí , en la obra comun, el encargo de pulimentar los gobiernos. Las escuelas socialistas, compuestas de obreros intrépidos é infatigables, sabiendo que el reino de Dios padece fuerza , han resuelto hacer irrupcion en él, tomándlolo por asalto. Cuando ese gran dia se levante, todo se transfigurará en la tierra, y en el cielo, y en los infiernos; el Dios católico, que en esta gran tragedia del mundo representa el papel del tirano, será reducido á prisiones: el antiguo dragon, aherrojado hoy con cadenas , subirá á lo alto , iluminando los nuevos horizontes con los resplandores y cambiantes de sus sonoras escamas: el primero es el mal, vencedor del bien en los tiempos paradisáicos; el segundo es el bien , que prevalecerá sobre el mal en las edades socialistas. Por lo que hace á la tierra, será transfigurada en aquella nueva Jerusalen, de que han tenido una vaga noticia todas las gentes , cuyos muros espléndidos estarán asentados en piedras preciosas.
Despues de haber visto como los socialistas declaman acerca de lo pasado y de lo futuro, no será fuera del caso dar una muestra aquí de cómo Moisés nos revela lo futuro, refiriéndonos sencillamente lo pasado : Adam vero cognovit uxorem suam Hevam, quae concepit et peperit Cain, dicens: Possedi hominem per Deum. Rursumque peperit fratrem ejus Abel. Fuit autem Abel pastor ovium, et Caïn agricola. (Génesis, cap. IV , v. 1, 2.) De donde se infiere claramente que todas aquellas maneras de vivir que nuestros filósofos conciben como el resultado de invenciones sucesivas, coexisten en el tiempo, como coexistieron en la creacion, que, siendo una, es completa y simultánea.
De lo dicho se infiere que entre la escuela católica y las racionalistas hay una contradiccion absoluta. La primera supone que, cuando se afirma el hombre, se afirma á un tiempo mismo la sociedad y el lenguaje : las segundas, que cada una de estas cosas es objeto de una afirmacion diferente. La primera supone que el hombre criado por Dios, fué criado digno de Dios: las segundas sostienen que el hombre nace imperfecto, es decir, indigno de Dios; y que siendo indigno de Dios é imperfecto, se diviniza y se perfecciona á sí propio. La escuela católica , al afirmar que no hay mas que una creacion, y que esa fué perfectísima; asegura que el hombre fué hecho viril, sapientisimo y santo; perfectísimo el lenguaje, y la sociedad civilizada y perfecta : las escuelas racionalistas, al afirmar que hay una serie infinita de creaciones, y que de esas las mas perfectas son las últimas, aseguran que el hombre criado por Dios, lo fué de mala manera; que fué hecho torpe y flaco : y en cuanto al lenguaje y á la sociedad, que son cosas fuera de toda proporcion con el alcance divino y con la divina potencia, de suyo rudimentaria.
Como se ve, todo el artificio inventor de las escuelas racionalistas se resuelve en poner una negacion al lado de cada una de las afirmaciones católicas, y en contradecir perpétuamente las creencias universales del género humano. Dios ha afirmado de sí, que es Dios, y que Dios es la perfeccion infinita : el racionalismo le niega la sustancia y los atributos , y afirma que Dios, ni es Dios, ni es perfecto. Dios ha afirmado del hombre que es hombre; y el racionalismo afirma que es Dios, y va contando una por una sus creaciones maravillosas. El género humano, por su parte, ha creido con robustísima fe que la criatura es menos que su Criador: y el socialismo le contradice , afirmando que el Criador es menos que su criatura. Vanamente se les responde que todos esos son términos contradictorios; porque luego al punto replican, que no hay verdad donde no hay contradiccion en los términos. (…)
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