Re: ¿Por qué son tan tóxicos los grupos de WhatsApp?
Aunque se salga del tema del hilo, hay una relación en el uso cada vez más extendido de las llamadas "locuciones". Esas voces fantasmagóricas que surgen del auricular cada vez que se llama a una institución pública o una empresa cualquiera. No sólo es que resulte imposible en muchos casos hacer la pertinente consulta, o la reclamación, que de todo hay, es que es una total y absoluta muestra de desprecio y falta de respeto hacia cualquiera que intente comunicarse con el lugar al que se pretende acceder. Somos personas, y con personas hemos de tratar y no con unas estúpidas y ridículas maquinitas dotadas de voces robóticas que ni informan, ni interesan. Y todo ello sin contar con el tiempo perdido, que también tiene sus costes, o con dinero tirado pues no todas esas llamadas son gratuitas. Esta es una muestra más del grado de perversión que ha ido adquiriendo el Sistema.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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