CATÁLOGO RAZONADO DE LOS LIBROS DE CABALLERÍAS que hay en lengua castellana o portuguesa, hasta el año 1800
Discurso preliminar por D. Pascual Gayangos (de la Real Academia de la Historia)
Madrid, año 1874
(La ortografía es la de la propia obra)
(…) En España este movimiento literario parece haberse sentido mas tarde que en ningun otro pueblo de Europa, y la razon es obvia. De muy antiguo nuestra historia se halla revestida de cierto barniz caballeresco y legendario, que la hace en este punto mas pintoresca y animada que otra alguna. Tanto es esto verdad, que entre algunos trozos de la Crónica general, y principalmente los que tratan de Bernardo del Carpio y los siete Infantes de Lara, entre las relaciones populares del Cid y Fernan Gonzalez, la historia fabulosa de don Rodrigo, las leyendas monacales mas antiguas, y ciertos pasajes del Amadis, la transicion es casi imperceptible, sin advertirse mas diferencia entre unos y otros que la de estar aquellos fundados en la popular tradicion y referirse á personajes históricos, y tratar estos de héroes enteramente fabulosos. Por estas y otras razones, entre las cuales no entra por poco el estado de una sociedad en lucha continua con un enemigo interior, la novela caballeresca en prosa fué poco conocida en la Península antes de principiar el siglo XIV.
Mucho tiempo antes gozaban ya de gran crédito en Bretaña, Inglaterra y aun en el centro de Francia, libros de gesta en verso, como Le roman de Brute y el de Rou, compuestos ambos por Roberto Wace, trovera normando, á mediados del siglo XI; el de Sangreal, atribuido á Tomás Lonelich, poeta de la corte de Enrique VI de Inglaterra; el de Perceval, cuyo autor, Christian de Troyes, floreció en el siglo XII; Les enfances d'Ogier le Danois, o las Mocedades de Ugiero, cuyas principales escenas pasan en nuestra península ó en países fantásticos y regiones imaginarias.
Nada de esto habia á la sazon entre nosotros, como si los héroes nacionales y sus gloriosas empresas contra el comun enemigo bastaran ya para llenar cumplidamente la curiosidad de los oyentes y lectores, y satisfacer su mas ardiente patriotismo. De Artús y su Tabla Redonda poco ó nada se sabia por entonces, y el mismo Carlomagno no aparece en los cantares y romances sino como un invasor del suelo patrio, sufriendo cruel derrota á manos de Bernardo del Carpio y sus invictos montañeses.
La primera y mas antigua de estas imitaciones parece ser la Historia del caballero del Cisne, que el rey Alfonso el Sabio ingirió en su Gran Conquista de Ultramar, ya que no sea, como hay motivos para sospecharlo, traduccion de un libro francés. Por otra parte, la Crónica de don Rodrigo, último rey de los godos, no es mas que un conjunto de fábulas y patrañas, un verdadero libro de caballerías, ideado en el siglo XV por Pedro del Corral, a pesar de que muchos y graves autores la hayan mirado como historia verdadera.
Pero si España fué tardía en admitir, fué tenacísima en conservar este género de literatura, ampliándole y perfeccionándole en tiempos mas modernos, hasta el punto de haberle, por decirlo así, resucitado, dándole nueva vida y formas nuevas, é imponiéndole a su vez á la Europa entera. Por causas que no son de este lugar, el espíritu caballeresco, ya decadente en los demás reinos de Europa, se hallaba en nuestra Península, á fines del siglo XV, mas floreciente y vigoroso que nunca. El celo ardiente (dice un escritor moderno), que arrancó á tantos cristianos de sus hogares para conducirlos á los sitios de la pasion de nuestro Redentor; los sentimientos exaltados de honor y de amor, tan vigorosamente delineados en las ficciones de la Tabla Redonda , grandes y nobles objetos de la piedad de nuestros mayores, habian ya dejado de existir ó estaban lastimosamente modificados. La astucia y la perfidia habian reemplazado entre los soberanos de Europa á la lealtad caballeresca.
En Francia, un libertinaje grosero, revestido de maneras cortesanas, ocupaba el lugar de aquel idealismo del amor, móvil y causante de gloriosas empresas siempre que animaba el corazon de verdaderos caballeros. Juan de Ligny vendia la poncella de Orleans, mujer y prisionera, á Felipe de Borgoña, quien se la revendía á los ingleses. La política y la disciplina sustituian ya en Inglaterra al espiritu caballeresco, y este cambio se operaba principalmente en el arte de la guerra y en la organizacion de los ejércitos. Eduardo III debió sus victorias contra la Francia á la formacion de escuadrones regulares, contra los cuales se estrellaba el fogoso ardimiento y la inconsiderada valentía de los caballeros franceses. En Italia, micer Poggio el florentino, Pulci y Maquiavelo se burlaban de las proezas de los antiguos paladines, y daban pruebas patentes de un escepticismo político y religioso.
La España sola conservaba aun en toda su fuerza su primitiva aficion a los pasos de armas, torneos y todo género de ejercicios caballerescos. En la sola Crónica de don Juan II se citan nada menos que veinte y tres de aquellos. Fernando de Pulgar, secretario de los Reyes Católicos, asegura con cierta arrogancia que en su tiempo eran en mayor número los caballeros españoles que iban á reinos extraños á buscar fortuna, que los extranjeros que venian á España, y mosen Diego de Valera habla con marcada complacencia de sus propios duelos y combates en Bohemia y Hungría. ¿Qué mucho, pues, que mientras Cárlos V llevaba sus armas victoriosas á varios puntos de Europa y Africa; cuando, fiado solo en su palabra, atravesaba el territorio de su mortal enemigo; cuando proponia á Francisco I un duelo á la antigua usanza, entregando los destinos de una nacion entera á las eventualidades de un combate personal; cuando libertaba á España y á Europa toda de las invasiones del Turco y de los progresos del luteranismo, los patrióticos sentimientos del pueblo español hallasen solaz y deleite en las increibles hazañas de Bernardo del Carpio, en los gloriosos hechos del Cid y otros héroes nacionales, y que, á falta de personajes históricos, se forjasen nuevos campeones, cuyas altas proezas y nunca oidas hazañas sirviesen de meta y límite á las aspiraciones de pechos nobles y generosos? Así es que, siendo los españoles, como ya lo dijo Lope de Vega, «ingeniosísimos en este género de composicion, sin que en la invencion les haya aventajado ninguna otra nacion, muy pronto la literatura caballeresca alcanzó límites que hoy dia nos parecen casi increibles.
Para tratar de estos libros con el debido órden, convendrá dividirlos en tres grandes ciclos: el breton, el carlovingio y el greco-asiático. Los dos primeros son, con alguna ligera excepcion, exclusivamente franceses; el tercero fué engendrado en la Península por la brillante imaginacion de nuestros escritores. A este último habrán necesariamente de agregarse otra multitud de libros, así en prosa como en verso, que, estrictamente hablando, no son mas que una modificacion del género, como son la novela caballeresca-sentimental, los libros de caballerías morales o á lo divino, los que están fundados sobre la historia de España, y por último, las bellísimas epopeyas caballerescas traducidas ó imitadas del italiano.
***
1. CICLO BRETÓN
Merlin y sus profecias.-El libro del Baladro.-La Demanda del Santo Greal.- Lanzarote del Lago. - Tristan de Leonis y Tristan el joven.-Tablante de Ricamonte y Jofre, hijo del conde don Ason.-Sagramor y segunda Tabla Redonda.
2.° CICLO CARLOVINGIO.
Crónica fabulosa del arzobispo Turpin.-Carlomagno y sus doce pares.- Segunda parte. Tercera parte.
3º CICLO GRECO-ASIÁTICO .
Amadis de Gaula.- Consideraciones generales sobre este libro.-Conjeturas acerca de la prioridad de una version castellana anterior á Vasco de Lobeira.-Garci-Ordoñez de Montalvo.-Sergas de Esplandian. -Don Florisando.-Lisuarte de Grecia. — Muerte de Amadis, por el bachiller Juan Diaz.--Amadis de Grecia.- Florisel de Niquea.-Rogel de Grecia.-Don Silves de la Selva.-Esferamundi y sus descendientes.
4.° LOS PALMERINES.
— El de Oliva. — Primaleon. - Platir. – Flortir. — Palmerin de Inglaterra. Pruebas de su origen español.--Don Duardos de Bretaña.- Don Clarisel.
5.º LIBROS DE CABALLERÍAS INDEPENDIENTES.
Tirante el Blanco.-Arderique.- Claribalte.- Cifar.—Clarian de Landanis, con sus continuaciones. Florambel de Lucea.- Don Floriseo de la Extraña Aventura.- El caballero de la Cruz, Lepolemo.- Leandro el Bel.- Félix Marte de Hircania.-Florando de Inglaterra.-El caballero del Febo.- Febo el Troyano, y otros.
6ª HISTORIAS Y NOVELAS CABALLERESCAS.--
Relaciones de santos.-Libros de caballería á lo divino.-Otros fundados sobre historia de España.- Traducciones é imitaciones del Orlando.
Marcadores