EL NEGRITO DEL SEMÁFORO
Apegado a su semáforo,
Queda el negrito sonriente,
De buen ánimo y sincera sonrisa,
Ante el sol más ardiente,
Intenta vender pañuelos,
Por el hervido y oscuro asfalto,
Y ese calor le pica más,
Que todo su calor nigeriano,
Con chanza pide monedillas,
Porque dice que hablará con Obama,
Imaginación que recorre,
Hábil, batiendo palmas,
Canturrea su propio son,
De bronca suavidad africana,
Su sombrerete le va cubriendo,
Su camisa, la más larga,
Cerca del campo de la feria,
Su fama intenta labrar,
Aquel negro simpaticón,
En Sevilla nunca deja de soñar,
Dice que una gran persona,
No es quien tiene mucho dinero,
Sino que es el buen corazón,
El que determina su señuelo,
Inocente, corazón alegre,
Entre los coches parados,
Allí queda el negrito zumbón,
Allí, a su semáforo apegado.
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