"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
En el capítulo 3 de J.R.R. Tolkien, Señor de la Tierra Media, que tiene por título "La modernidad en la Tierra Media", cuyo autor es Patrick CURRY, se encuentran estas palabras:
"...la obra de Tolkien que ha tenido una mayor repercusión en el público es un relato de la resistencia a la amenaza contemporánea que se abate sobre tres grandes bienes, incluidos uno dentro de otro: primero, la comunidad, la comarca, después la Naturaleza, la Tierra Media con todas sus maravillas ... y, finalmente, los valores espirituales".
Finalmente, en decidido contraste, la perfección reduccionista e imperialista del Poder que amenaza la supervivencia de estos tres bienes ..., está, por supuesto, encarnada en Sauron y Mordor.
... El término taquigráfico que empleó para referirse a ello (el ensayista se refiere a la globalización económica) es modernidad, pero tiene al menos tres ramales importantes, perfectamente distinguibles, aunque no separables, que el trabajo de Tolkien pone en tela de juicio: la nación -estado; la ciencia y la tecnología, y el capital financiero.
Más adelante el ensayista dice:
...Pero la acusación predominante contra Tolkien ha sido la de escapista y reaccionario; y, como se desprende de sus otros escritos, una abrumadora mayoría de estos críticos suscriben esos mismos "valores de la modernidad": estatismo, cientificismo, economismos y materialismo, implicados en la dinámica patológica que tanto alarmaba a Tolkien y que continua preocupando profundamente a sus lectores hoy en día, que perciben, aun de modo incipiente, el nihilismo cultural, el malestar social y la destrucción ecológica que la ideología del Progreso trata de disfrazar..."
Y se añade: " ¿Y para quiénes es el escapismo un crimen tan atroz? Para los carceleros, naturalmente, de la clase que sean."
En definitiva, para los tiranos del mundo y sus secuaces.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
Tolkien suele ser calificado en nuestro tiempo como un escritor de " ciencia ficción ", y nada más alejado de la realidad. Amén de su amor por el mito ( Releía continuamente la Ilíada, la Odisea, etc. ) conjugado con la filología, Valmadian lo aporta muy bien: Tolkien busca en la forma de la parábola.
Empero, yo sí creo que Tolkien era reaccionario, y es que ser reaccionario no es nada malo, al contrario, es algo muy sano, lo que pasa que a día de hoy, también está mal explicadoGabriela Mistral dijo eso mismo de Ramiro de Maeztu. Y es que ser reaccionario no implica ir contra la ciencia ni nada de eso. Solzhenitsyn también cayó en esta dialéctica.
Y D. Cosme, yo de momento todo eso lo he visto a través de la biografía de Pearce y a través de mis pinitos en la trilogía del Señor de los Anillos.
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