Bueno, pues mejor no hablemos de música, que no es más que una de las muchas manifestaciones del arte. Si usted piensa que lo mismo vale Picasso que Murillo o una instalación que una estatua de Miguel Ángel, es muy libre de pensarlo. O si le gusta más el ruido que la armonía. De todos modos, aunque sé muy bien que la mayoría de los que escuchan rock satánico no son satanistas, jamás se me ocurriría escuchar ni pagar una música que exalta y glorifica lo diabólico.

Por cierto, a mí no es que me guste la música clásica. Hay muchas obras de música clásica o de Ópera que no me gustan, aunque claro está, lo que me gusta entra dentro de los parámetros del orden y la belleza, ya sea música clásica o folklórica. Por cierto, no recuerdo (aunque si fue en los 80 ya no vivía en España y tal vez me perdí algo), pero ¿quienes cantaban "Libertad, libertad" no eran Jarcha? Mocedades eran más bien románticos. En todo caso ya eran famosos desde por lo menos 1970, cuando empezaron cantando una versión preciosa del Pange Lingua (aunque no fuera válida para la liturgia) y "Más allá" (inspirada en la Sinfonía del Nuevo Mundo).

Eso de "la EGB de toda la vida" suena a chiste. La EGB fue tan pasajera como lo que vino después. La EGB y el BUP, ya mediados los años setenta (a mí me tocó estudiar el último año del plan antiguo y pude ser testigo de ambos) fueron el principio de la decadencia y la debacle en la enseñanza. Sin duda no serían tan terribles como la NO-LOG-Sé y todo ESO, pero ya era una enseñanza raquítica y sin sustancia. Y le advierto que los que estudiamos por planes más antiguos no teníamos que aprendernos las lecciones de memoria (sólo el Catecismo, por la necesidad de la precisión teológica, pero eran frases breves), sino entender las cosas bien, tener claros los conceptos, pero eso sí, cualquier niño de primaria sabía (y no exagero) mucho más de geografía o historia, por ejemplo, que muchos titulados universitarios de hoy. Y cuando alguien le diga que teníamos que aprendernos la lista de los reyes godos, respóndale con un sonoro ¡MENTIRA!, porque la susodicha lista yo no la he visto más que mencionada en los tebeos. Sólo aprendíamos los importantes. Mis padres sí tuvieron que aprender la lista, pero la suprimieron poco después de la guerra.

Yo conozco a muchos jóvenes que ciertamente se puede decir que son la esperanza, el futuro de España. Jóvenes cómo los de siempre, que con sus ímpetus juveniles tienen una buena formación cristiana y patriótica, son buenos estudiantes, y por supuesto les gusta pasarlo bien y divertirse, y se divierten como jóvenes que son, aunque para sin emborracharse ni excederse. Pero yo he conocido tiempos en que lo normal era que los jóvenes (con sus excepciones, claro), tuvieran ilusiones, grandes aspiraciones en la vida, no se quedaban en el puro hedonismo. He visto varias generaciones, he visto cómo ha cambiado el mundo, cómo se le ha dado la vuelta al calcetín y no lo reconoce ni la madre que lo parió. Se ha alienado a la juventud (aunque no toda se haya dejado alienar).

La comparación de la música con una escopeta no me parece acertada. Una escopeta es un utensilio, un instrumento, como un martillo que lo mismo sirve para construir un mueble que podría excepcionalmente para matar a alguien de un martillazo. En cambio, la música es arte. No es físicamente necesaria, aunque como arte, puede y debe contribuir a elevar el espíritu. Está a otro nivel y tiene otro finalidad.