Como comprenderán los sufridos lectores, no pretendo realizar un artículo erudito sobre el flamenco, en primer lugar porque no tengo los suficientes conocimientos sobre el tema. Eso sí, con toda la humildad del mundo, y como joven aficionado que me siento de esta música que forma parte importante de nuestra Tradición, me dispongo a hacer unas observaciones, que no sólo son mías, sino también refrendadas o discutidas en conversaciones con flamencos por derecho; como por ejemplo mi santo padre, D. Antonio Moreno Becerril; o flamencos paisanos nuestros, como Fernando Rodríguez, Enrique Ruiz Lora o Paco Santos Mora. Y, por supuesto, hacer una reivindicación, que no creo que sea sólo personalista, y mostrar mi sincero amor por tan noble cante.
Sobre el origen flamenco la polémica es casi interminable comenzando por su propia nomenclatura. Rechazada las hipótesis arábigas por los propios arabistas, “ flamenco “ sólo nos quedaría en lengua castellana o bien los soldados de los Tercios de Flandes, o bien posteriormente el adjetivo “ flamenco “ como sinónimo de “ farruco, fanfarrón, arrojado “, etc.; que en el caso de Antonio Mairena y Ricardo Molina se lo atribuyen exclusivamente como un adjetivo con que los castellanoparlantes identificarán a los gitanos ( Antaño llamados grecos, egipcianos, rom---Aún llamados así en la Rumanía---, dom, romanís, calorrís, etc. )….Como pronto comenzaremos con complejas polémicas, quisiera ofrecerle los siguientes extractos del libro Mundos y Formas del Cante Flamenco, de Antonio Mairena-Ricardo Molina---Los Libros de la Bienal---( Ed. Ensayo ), que tan gentilmente prestóme el cantaor Manuel Calero. A mi juicio, acá reside la columna vertebral de muchas polémicas/contradicciones teóricas. Vamos a ver, pues:
“.... El pareado en que consisten muchas letras, está, por lo general, constituido por dos versos desiguales y asonantes, pentasílabo el primero, decasílabo el segundo:
“ De hora en hora
me va gustando más tu persona.
……………………………………………………
Te quiero yo
Más qu´a la mare que me parió.
…………………………………………………
Vente conmigo
Dil´a tu mare que soy tu primo. “
Rodríguez Marín investigó las probables y posibles relaciones del pareado flamenco con coplas de otras regiones españolas y aun extranjeras. El reciente descubrimiento de las jarchyas arábigo-andaluzas abre insospechadas perspectivas. En esas milenarias canciones mozárabes se prefiguran ya las principales formas estróficas típicas del cante flamenco.
Concretamente, existen pareados análogos a los que acabamos de describir. Buen ejemplo es la copia núm. 7 de la Colección Stern:
“ Filyolu alyenu
bebitex e durmis a meu seu “
El trístico presenta cuatro formas diferentes : La típica “ soleá “, la llamada “ soleariya “, la “ siguiriya “ corta ( Como la calificó Demófilo ) y la “ coda “ de la seguidilla castellana.
La “ soleá “ es, teóricamente ( Y para los preceptistas literarios ), una estrofa de tres versos octosílabos con rima asonante ( O consonante ) los impares. ( De hecho la soleá utiliza indiferentemente el trístico que hemos calificado “ soleá típica “ y la cuarteta octosilábica asonantada ).
“ Quisiera ser como el aire
p´a yo tenerte a mi vera
sin que lo notara naide. “
He aquí lo que hemos llamado “ soleá típica “. La libertad métrica es grande. Aunque el canon lo represente, desde luego, el trístico de versos octosílabos con rima asonante el primero y tercero, la realidad es que frecuentemente se rompe la supuesta regla y entonces aparecen versos de nueve sílabas:
“ No se me daba cuidao,
m´hago cuenta qu´ha sío un ensueño
y lo pasaíto, pasao. “
Ignoramos cuándo surgen estos trísticos en el folclore andaluz; pero es posible reconocer algunos en obras literarias del siglo XVI. La profesora en literatura Srta. Luisa Revuelta ha señalado en la obra de Cervantes la existencia de trísticos análogos en ritmo y espíritu a la soleá típica ( Vid. “ Soleares “ )
“ No sé por qué
la paloma aburre el nío
y no puede entrar en él. “
( * El primer verso, “ no sé por qué “ queda reducido al ser cantado a “ sé por qué “ , manteniendo o pretendiendo mantener su valor negativo. )
Entonces tenemos la llamada “ soleariya “, que si métricamente difiere de la soleá típica, musicalmente no se diferencia en nada.
La denominación no arraigó nunca en el mundo flamenco. De hecho, hoy se registra apenas en la práctica.
Otro trístico flamenco es la siguiriya corta, constituida, generalmente, por dos hexasílabos ( 1º y 3º verso ) y un endecasílabo ( 2º ):
“ Yo no sé qué tiene
la yerbabuena de tu güertecito
que tan bien me güele “
La regla carece de rigidez. A su lado prosperan estrofas compuestas por un heptasílabo ( 1º verso ), un dodecasílabo ( 2º ) y un eneasílabo ( 3º ):
“ Y Dios mandó el remedio
y p´a este mal mío y de mi compañera
que yo lo busco y no lo encuentro. “
Otras letras, como la popular del Sr. Manuel Molina, de Jerez, muestran un heptasílabo ( 1º verso ), un decasílabo ( 2º ) y un hexasílabo ( 3º ):
“ Y no me des más penas
que yo seré esclavito tuyo
hasta que me muera. “
El famoso cante “ Dinero “, de Enrique “ El Mellizo “, es un terceto formado por un trisílabo ( 1º verso ), un endecasílabo ( 2º ) y un octosílabo:
“ Dinero,
p´a yo pagarle a esta gitana buena
toíto lo que yo le debo. “
La enumeración de excepciones de la regla será interminable.
La “ coda “ o estrofa de tres versos con que se remata o termina la seguidilla castellana ( Verbigracia: Sevillanas, serranas, etc. ) consta de dos tercios pentasílabos ( 1º y 2º ) y uno heptasílabo ( 3º ).
Rodríguez Marín ha explicado satisfactoriamente el origen de este trístico en su estudio sobre las coplas ( op. cit., págs 37 y 38 ). Nacieron, sencillamente, por omisión del primer tercio entre los siglos XVI y XVII.
En oposición a las estrofas anteriormente estudiadas, la “ coda “ de la seguidilla castellana es más estable y rígida. Su aparición literaria ( no folclórica ) data de 1621 en Las paredes oyen de J. Ruiz de Alarcón ( R. Marín, op. cit. página 38 ).
Estrofas de cuatro versos son la soleá, la siguiriya gitana, la bulería ( Que desciende de la soleá y también utiliza el trístico propio de aquel cante ), el tango, la toná, etc., pero presentan formas diferenciadas que son: 1.º la soleá; 2.º la endecha ( Característica y exclusiva de la siguiriya gitana ), y 3.º la seguidilla castellana tradicional.
La “ soleá “ que ahora nos interesa es una cuarteta octosílaba que rima asonante o consonantemente los versos pares. Su precedente es mucho más remoto de lo que suponía Rodríguez Marín. Entre las jarchyas coleccionadas hasta ahora suelen encontrarse coplas análogas a la cuarteta: tal la 4.ª de la Colección Stern:
“ Garid vos, ay yermanelas,
con contenere a meu mali;
sin el habib non vivreyu
ed volarei demandari. “
Es probable que las primitivas cuartetas octosílabas procedan del romancero, con el que se vinculan directamente las “ corridas “ o “ romances gitanos “, manifestaciones del tradicional cante gitano de la Baja Andalucía, tan viejos como las tonás. SI el metro natural del pueblo español, lo que pudiéramos llamar su “ respiración métrica “ es el octosílabo, lógico es suponer que también lo sea del cante flamenco.
La cuarteta octosílaba romancera es la “ copla por excelencia “ desde el siglo XVI. Cada grupo de cuatro versos de un romance llamábase “ copla “. Sus más lejanos antecedentes folclóricos fueron, según Rodríguez Marín, las viejas “ coplas “ del “ ay, ay, ay “, muy de moda a finales del siglo XVI:
“ Una señora me dixo
que sirviesse y no cansasse;
que sirviendo alcanzaría
todo cuando yo mandasse, ay, ay, ay,
todo cuando yo mandasse, ay, ay, ay. “
Otra estrofa de cuatro versos es la “ endecha “ o copla típica de la siguiriya gitana, de la que es privativa, opuestamente a lo que ocurre con las coplas de otros cantes, que suelen ser comunes a varios. Consta de tres versos hexasílabos ( Teóricamente; de hecho oscilan entre cinco y siete sílabas ) y un endecasílabo ( el 3.º ).
Las jarchyas ofrecen también la prefiguración de la siguiriya gitana. Compárese la jarchya núm.14 ( Colección Stern ) con una letra de siguiriya:
“ Al-sabach bono garme de on venis:
ya li se que otri armas
a mibi non queris. “
Acentuando la pausa es susceptible de ser escrita así:
“ Al-sabach bono
garme de on venis:
ya li se que otri amas
a mibi non queris. “
Aunque el tercer verso resulta corto, la atmósfera rítmica en que la copla se desarrolla es análoga a la de la siguiriya gitana.
Hemos definido la siguiriya canónica, mas aquí, como en casi todas las coplas flamencas, estamos en el mundo de las excepciones. Hemos observado en las siguiriyas que son adaptación de las castellanas un primer tercio de 7 sílabas, segundo y cuarto de cinco, tercero de once, obtenido por el procedimiento de repetir algunas palabras del tercer verso de la seguidilla castellana originaria. Véase un ejemplo:
“ Dice mi compañera
que no la quiero
cuando la miro, la miro a la cara
el sentío pierdo. “
En otras letras también procedentes de las seguidillas castellanas, el tercer verso es recreado casi por completo y en ese caso no se usa la repetición de palabras, como hemos visto en el ejemplo anterior. La popular siguiriya del “ Arbolito “ ilustra el caso:
“ Arbolito del campo
riega el rocío,
como yo riego las piedras de tu calle
con llanto mío. “
en la que tercer verso alcanza doce sílabas.
Ahora bien, la siguiriya propia, de cuatro versos, no conseguida por adaptación de la castellana, tiene, generalmente, tres versos de seis sílabas: El 1.º, 2.º y 4.º; y el 3.º de once:
“ Yo no sé por dónde
ni por dónde no
se m´ha liao esta soguita al cuello
sin saberlo yo. “
La seguidilla castellana es la estrofa característica de los cantes andaluces, en oposición a los gitanos ( Siempre de la Baja Andalucía ), que se sirven de la cuarteta romanceada, la soleá trística, la endecha y el romance.
Numerosos cantes andaluces hicieron de la seguidilla castellana su expresión literaria, tales como sevillanas, cantes de trilla, nanas, serranas, livianas, algunas cantiñas de Cádiz, etc.
Esta seguidilla se compone de dos heptasílabos ( Versos 1.º y 3.º ) y dos pentasílabos ( versos 2.º y 4.º ) con rima asonante o consonante en los versos pares. En el siglo XVI era ya muy popular y se llamaba indistintamente “ copla de seguida “ o “ seguidilla “ ( R. Marín, op. cit. pág. 33 ). La popular “ serrana “, atribuida a Silverio Franconetti, es un buen ejemplo de seguidilla castellana:
“ Yo crié en mi rebaño
una cordera;
de tanto acariciarla
se volvió fiera,
que termina en la “ coda “ o seguidilla abreviada que hemos estudiado entre los trísticos:
y las mujeres,
cuando más se acarician
fieras se vuelven. “
Quintillas. – Quintillas son la malagueña, la taranta, las verdiales, las cartageneras, las granaínas y la mayoría de los fandangos. La quintilla es otra copla octosílaba, pero de cinco versos rimados alternamente con rima perfecta e imperfecta:
“ Haciendo por olviarte
en la cama me metía,
mientras más dormío estaba
más presente te tenía,
porque de ti me acordaba. “
La rima es muy variable. Lo fundamental es que exista en los versos 3.º y 5º. Frecuentemente, queda libre el primero como en la copla transcrita arriba. A veces, la rima es alterna:
“ Se corta una rama verde,
se siembra y vuelve a nacer;
pero si una mare se pierde
no se vuelve más a ver,
cosa que tanto se quiere. “
Romances.- Desde su aparición histórica, el cante flamenco utilizó el romance no adaptándolo y reelaborándolo, sino tomándolo de la vieja tradición española. Son las “ letras “ llamadas “ corridas “ en el siglo XIX y de las que “ Escenas Andaluzas “ recogen algunas, en boga a principios del siglo pasado ( * XIX ).
La novedad de los romances no es ni podría ser métrica. Estriba, sobre todo, en los valores musicales, en las alteraciones argumentales, las peculiaridades léxicas, la transmutación en personajes gitanos de los arcaicos héroes de leyenda: Conde Olinos, Gerineldo, Bernardo del Carpio, Durandarte….Lo que sí hemos observado es cambio de rima dentro de un mismo romance, como el de Bernardo del Carpio, en interpretación reciente de Antonio Mairena ( “ Cantes de Antonio Mairena “, Columbia, CCLP, 31010 ).
AGRUPACIONES ARBITRARIAS E IRREGULARES DE VERSOS
Abundan las estrofas incalificadas compuestas espontáneamente por los cantaores, y en perpetuo devenir, tanto métrico como argumental. Los cantes de “ Caracoles “ y “ Mirabrás “ son a este respecto los más característicos. En los “ Caracoles “, por ejemplo, alternan las seguidillas castellanas muy incorrectas, con estrofas libres:
“ Primero que yo te olvide,
calle de Atocha,
se secará la fuente
de la Alcachofa.
………………………………..
Caracoles no son castañas,
Dame otros cuartos, precioso,
Porque estos están roñosos
Y yo soy muy delicá.
……………………………………..
Caracoles,
Caracoles,
Mocita, qué
Dijo usted.
El señor Paco Frascuelo
Va en caballo garabito
A los toros de Jerez….
En el “ Mirabrás “ también reina la polimetría:
“ A mí qué me importa
que un rey me culpe
si el pueblo es grande y me abona:
voz del pueblo voz del cielo
no hay más ley que son las obras
( Etcétera ). “
“ Consideramos que la totalidad de los cantes flamencos es reductible a cuatro grandes categorías:
1.º) Cantes flamencos básicos.
2.º ) Cantes flamencos emparentados con los básicos o influidos por ellos.
3.º ) Cantes flamencos derivados del fandango andaluz.
4.º ) Cantes folclóricos ( regionales ) aflamencados.
El primer grupo se define por su propio contenido. En él se incluyen “ Siguiriya “, “ Soleá “, “ Toná “ y “ Tango “, a los que estimamos básicos porque lo son. Juzgamos que nos es fundamento perdurable e imprescindible del cante. Respecto a los tangos, son el más consumado y perfecto arquetipo de cante festero ( complemento de los anteriores ), con personalidad propia e irreductible. Su ritmo los diferencia e individualiza; su riqueza inagotable acredita, como en las siguiriyas y la soleá, una vitalidad exhuberante. Por otra parte, su expansión es tan amplia como la de las bulerías ( menos personales y en estrecha vinculación con la soleá ). En cuanto a su alta calidad artística, hay pocos cantes que con los tangos puedan rivalizar.
Las cuatro modalidades básicas coinciden en ser pura e integralmente “ gitanas “ ( bajoandaluzas, se entiende ).
El grupo segundo está integrado por cantes cuya función no es básica, pues no sostienen nada ni son fundamento de otros. Carecen de la “ necesidad “ de unas soleares, por ejemplo, en el sentido de que el cante no sería afectado gravemente por la pérdida de alguno. Es el grupo más numeroso y lo componen especies emparentadas, no sabemos con qué tipo ni en qué grado de parentesco con alguno de los básicos, o bien influidas. Estos los llamamos así, porque consta que son de “ otra “ familia, pero están influidos por los básicos. Es el caso de las “ alegrías “, procedentes de la jota. Su diferencia con el polo es patente, pues de éste no sabemos sino que tiene íntimo parentesco con la soleá y lo mismo ocurre con las bulerías.
Hemos adoptado términos un poco vagos para eludir toda pretensión genealógica. Cuando decimos que la caña está emparentada con la soleá no pensamos en paternidad ni en filiación.
Se nos podría objetar que siendo las alegrías procedentes de las jotas deberían figurar en el cuarto grupo. A lo que respondemos que su inclusión en el segundo está determinada por su calidad, pues lo “ flamenco “ venció y se sobrepuso en ellas a lo extraandaluz quedando metamorfoseadas en lo que hoy son.
Los cantes del segundo grupo o son gitano-andaluces ( livianas, serranas, polo, caña, romeras, mirabrás, cantiñas, alegrías ) o gitanos puros ( romances, bulerías ). Se observará que ninguno tiene relación con los tangos, cosa natural sir recordamos que ( en las formas actualmente conocidas ) son más recientes que muchos de ellos. El grupo que describimos está formado por: A) “ Cantes emparentados con las siguiriyas “ ( livianas y serranas ); B) “ Cantes emparentados con la soleá “ ( polo, bulerías, caña, alboreá, romance ); C) “ Cantes influidos por la soleá “ ( Cantiñas gitanas, alegrías, romeras, mirabrás, caracoles y toda la gama de cantiñas, en general ), y D) “ Cantes emparentados con la toná “ ( Saetas ).
Los “ Cantes flamencos derivados del fandango andaluz “ forman el tercer grupo, muy numerosos también.
Si el grupo primero es gitano y el segundo gitano-andaluz en su mayoría, el tercero es íntegramente andaluz. Ante todo está constituido por una extensa gama de fandangos que llamamos locales para diferenciarlos de los de creación personal, menos interesantes y de reciente cuño: fandangos locales vivos en la actualidad e incluso en fase de revaloración ( de Huelva, Alosno, Valverde, etc. ....; verdiales, rondeñas, fandangos de Lucena, etc. ....). Del tronco de los fandangos locales procede el importante conjunto de los cantes levantinos y malagueños, con la taranta ( y el taranto ), la cartagenera, minera, granaínas, jaberas y malagueñas ( en su forma artística, de personal creación, esto es: de J.Breva, Chacón, La Trini, Canario, Fosforito, E. el Mellizo, etc. .... )
Hemos excluido las “ murcianas “, que no han superado el plano del folclore regional.
Finalmente, el grupo más débil es el cuarto, el de los “ Cantes folclóricos aflamencados “. Lo folclórico, lo regional, se equilibra con el “ aire “ que han tomado en préstamo a lo flamenco, e incluso, en casos, sobresale. Tres subdivisiones---necesariamente geográficas---clasifican su panorama:
1.º) “ Cantes folclóricos aflamencados andaluces “ ( peteneras, sevillanas, nanas, villancicos, campanilleros, bambas, trilleras, pajaronas, temporeras, marianas ).
2.º) “ Cantes folclóricos aflamencados de procedencia galaico-asturiense “ ( farrucas y garrotines ).
3.º) “ Cantes aflamencados de origen hispanoamericano “ ( guajiras, columbianas, habaneras, milongas, vidalitas y rumbas ....”
Para mí, en buena parte de este contenido radica la médula de las muchas contradicciones que sostienen los “ nacionalistas “ ( Aunque no sean nacionalistas militantes, actúan como y para tales ).
Si incluso se admite que los cantes que se creían “ del hogar gitano “ coinciden asombrosamente en los metros con la jarcha, que es la primera lengua romance hispánica....¿ Por qué no indagar en ese estudio y dejarse de aseveraciones que más tarde o más temprano pueden ser contradichas….? Y esto no es “ antigitanismo “; pero me parece que la “ gitanofilia barata “ cabalga por la misma estupidez de no querer ver más allá que la pretensión subjetivista de turno. Asimismo, la jarcha no es una lengua arábiga, es románica. Sólo que bebe de ciertas influencias de la lingüística árabe. Mozárabe viene del árabe “ must´arib “, esto es, “ el que se arabiza “, el cristiano hispano que vivía en territorios mahometanos. El que por ley no podía portar ni armas ni caballos y era asfixiado a impuestos cuando no a salvajes represiones. Esa es la “ tolerancia andalusí “ que los nacionalistas rebuznan. Ni tan siquiera se inclinan a estudiar si muchas de esas influencias “ árabes “ no son en realidad del tamazight. El mismo nombre de Granada deriva del tamazight beréber “ Kernata “ y no del árabe.
¿ Cómo el tema de los “ gitanos de la Baja Andalucía “, si los gitanos de otras regiones españolas no hacen nada que sea parecido ? ¿ Y los gitanos de otras naciones ? Sin embargo, sí encontramos parentesco del flamenco con el folclore de otras regiones; aun siendo el flamenco tan puramente original, que cualquier parecido ya es sorprendente. Ahí radica su grandeza, su misterio. De eso se aprovechan para devanear en su “ gnosticismo “; que no es otra cosa que ganas de marear la perdiz. El fandango de Huelva es similar en su métrica a la jota. Como lo son las verdiales de las serranías malagueñas o las alegrías de Cádiz en particular, y los “ cantes festeros “ en general. Como la farruca es de origen gallego y el garrotín astur. Como los romances y las tonadillas ( Aun siendo distintos ) ya tienen su antiguo origen en el folclore español. Así como el parentesco del baile alegre de las sevillanas con las seguidillas manchegas y/o los boleros, que tan bien inmortalizó Francisco de Goya.
¿ Cómo ese pretencioso “ exclusivismo bajoandaluz “ cuando es notorio el flamenco en otras regiones ? El mismo libro reconoce que la cartagenera no fue “ inventada “ por emigrantes andaluces en Murcia. ¿ Negaremos, también, el caso extremeño ? Parece tener muy clara la clasificación de los cantes andaluces pero como que riega con cierto “ esoterismo “ a los supuestos “ cantes gitanos “....Esto se aprovecha, desde Demófilo y Blas Infante, para las mayores elucubraciones y supercherías posibles.
Sin embargo, no se incide en un hecho que puede ser clave: Las variantes dialectales del castellano en las tierras andaluzas no es, como muchas veces---malamente---se nos ha dicho, un “ castellano mal hablado “. La repoblación de los Reinos Andaluces no fue sólo hecha por castellanos, y los mozárabes andaluces no eran mudos. Amén del factor lingüístico castellano, que es el que ha predominado, existió la jarcha ( Como los valencianos también recuerdan su origen mozárabe ); así como las influencias dialectales de repobladores de otras regiones, en especial de los troncos culturales galaico-portugueses y astur-leoneses. Aún quedan ciertos “ dejes “ en zonas rurales y esto no es casualidad. Como no es casualidad que multitud de “ arcaísmos “ del castellano sigan presentes y su influencia en las Indias de Castilla y León. ¿ Por qué no estudiar en esas incidencias culturales tan amplias, aún vigentes, y despistarse premeditadamente hacia un “ esoterismo gitano “ ( Que ni a la comunidad calé le interesa especialmente ) ? Cultura que en nuestra Andalucía es netamente hispánica, y que desde los Tartessos es símbolo de la historia autóctona de esta patria, por encima de los “ romanticismos orientalistas “, cuando no descaradamente proislámicos.
Es más, si indagamos mayormente en la Historia, tenemos que ir contra el descaro de la política actual. Andalucía no fue una unidad política hasta el estatuto de los jacobinos del 1978. Hasta las mismas Cortes de Cádiz reconocen la pluralidad de las tierras andaluzas, pluralidad que nos niegan los caciques del Palacio de San Telmo. Pluralidad que nos ahogan unos políticos que no hacen más que hablar---Mareando la perdiz, omitiendo lo importante---, y que encima, con su habitual arrogancia, al modo más totalitario posible, se arrojan el derecho de poseer el flamenco, cuando ni saben ni entienden ni lo promocionan verdaderamente. Hasta en muchos mapas del siglo XIX veremos que el Reino de Granada no entra en la geografía de los Reinos Andaluces, y, sin embargo, tiene su flamenco; como lo tiene el Reino de Murcia, o la Extremadura del Reino de Toledo. Esto pasa por mezclar la peor política, esta política de nuestros tiempos, que ahoga la verdadera representación ( Toda controlada por el Estado ) y que no mira más que por una clase política individualista al servicio del capital internacional.
Cierto es que conocemos las raíces del flamenco ya en el siglo XVIII. Igual no podemos ahondar más allá. Pues la bibliografía sobre el flamenco, propiamente dicha, no nos lleva más allá del siglo XIX. Pero no es más cierto que un determinado “ tipo “ o “ tipos “ de música no se inventan de un día para otro. Y por muy original que sea el flamenco ( Que lo es, y tremendamente apasionante por eso mismo ), siempre bebe de unas influencias, aunque a veces nos perdamos en el tiempo. Si con respecto al mismo nombre de “ flamenco “, los mairenistas llegan a la conclusión de que así conoció el pueblo español al gitano; por ser sinónimo de “ fanfarrón “, “ farruco “, etc.; ¿ por qué después reconoce abiertamente que “ farruco “ era conocido el gallego emigrante ? Con estos pobrecillos “ ejemplos semánticos “, vemos que andamos sobre el subjetivismo más idealizado. ¿ Por qué sólo existe ese empeño por clasificar a la soleá dentro de lo “ gitano-andaluz “ y no advertir que, aunque tenga maneras muy distintas, en la cultura gallega existe la soidade ? ¿ No interesa estudiar eso, aunque al final se tenga que reconocer por fuerza ?
Hablando de mairenistas....¿ Qué podemos decir al respecto ? Pues en mi humilde opinión ( Que ni tiene ni debe ser tenida en cuenta ), el mairenismo no se entiende sin el andalucismo. Alguna veleidad sobre el flamenco de Blas Infante podemos encontrar en “ Web Islam “ ( www.webislam.org ). La “ médula teórica “ de Antonio Machado Álvarez---“ Demófilo “, el padre de los genios poéticos hispalenses, que acabó casado con La Serneta, una de las mejores flamencas de todos los tiempos, gitanita oriunda de Jerez de la Frontera pero criada en Utrera---la encontramos resumida en la pequeña recolección del libro que prestóme mi familiar cantaor Manuel Calero. Blas Infante apela mucho a lo “ racial morisco “, cuando no a “ extravagancias esotéricas “. Demófilo, al “ hogar gitano “; los mairenistas, a lo “ gitano de la Baja Andalucía “.
Y aquí entramos en un amanerado cuadro ideológico con unos pedantes dislates, que encubre buena parte de la historiografía oficial con que se maleduca a muchísimos niños andaluces. Desde los Tartessos, se nos dice que fueron fenicios y griegos quienes nos enseñaron a cultivar el olivo y la vid. Luego, todo, todito, nos lo van enseñando entre romanos y moros; a los visigodos ni se les cuenta, aunque el Rey Egica estableciera su Corte en Híspalis....A los visigodos no se les puede contar porque, claro, fue con Recaredo I en el III Concilio de Toledo cuando el Rey, adoptando la religión del pueblo, afirma la esencia de patria de la Vieja Hispania; que no es otra que el Altar y el Trono. Y luego, cuando los berberiscos recién islamizados que aún conservaban mucha cultura romana ( Se ve en su poderosa ingeniería acuífera, en el arco de herradura que compone las mezquitas, etc. ) invaden la Península Celtibérica, eso ya es el culmen de nuestro paraíso....Todo nos lo enseñan de fuera; no tenemos nada nuestro....¿ Será esto clave para justificar la invasión actual que con el consentimiento de unos políticos que no representan a nadie más que a su comodidad aliñada de intereses macroeconómicos que al españolito de a pie se le escapan….? Igual estoy un poco “ conspiranoico “; pero un servidor de ustedes ya se está haciendo mayor; y casualidades ve pocas, por no decir ninguna....
El difícil gnosticismo de Blas Infante ( Masón de pro ), totalmente ahistórico, lleva a considerar las partes centrales de su imaginaria Andalucía en el “ clasicismo-paganismo “ grecolatino con Al Andalus. En esto entraríamos en un tema que, particularmente, me interesa mucho, y que creo que puede ir en harta ligazón con nuestro flamenco tema: Las relaciones de España con el África. En contra de lo que rebuznan y cacarean los nacionalistas, las relaciones de España con la Berbería no se limitan a Al Andalus. Por la contra, podemos defender objetivamente que el punto de fricción entre la tierra de Hispán y el Atlas se consuma con el islam. Como bien ha destacado entre otros, J.J. Benítez ( Sin entrar en su masturbación mental protestante y su obsesión por los extraterrestres ), la relación en el Mundo Antiguo es indudable; la arqueología lo testimonia, por ejemplo, entre iberos y etruscos con el mundo beréber. Parte del Norte de África fue llamada por los romanos la Hispania Transfretana ( Esto es, de “ trans fretvm “, “ más allá del Estrecho “---de Gibraltar---) o Hispania Tingitana. Lo que siglos después, aragoneses, portugueses, castellanos o leoneses quisieran reconquistar como el Oranesado Español. Por eso, cuando Tarik Ben Ziyad, caudillo beréber al servicio del árabe Musa ( Representante de la minoría elitista que estuvo amenazada de exterminio por los beréberes de Hispania en el siglo VIII, con la colaboración de no pocos hispanos convertidos al islam o muladíes ), lo hiciera con el Conde D. Julián, Señor Hispanogodo de Ceuta; que siglos más tarde sería reconquistada por los portugueses, conservando, pues, esta hispánica ciudad el blasón de Avís. La Mauritania fue una perita en dulce del Imperio Romano, y uno de los primeros exponentes de la Cristiandad. Sé que pocas cosas hay más pedantes en este mundo que autocitarse; no obstante, utilizaré algo que aprendí de Pedro Ruiz, y lo haré; exponiendo acá algo de mi extenso artículo Historia de los Beréberes y sus relaciones con la Hispania: ” Es muy curioso, pues el norte africano se cristianizó antes que España. Existe una teoría acerca del origen del Cristianismo de los hispanos, según la cual la vía principal habrían sido los ambientes militares, concretamente la Legio VII Gemina. Marcelo, martirizado en Tánger ( La romana Tingis ) era Centurión de la Legión y los mártires de Calahorra, Celedonio y Emeterio, fueron soldados de la misma unidad militar. La estancia de la Legión en el África sirve de fundamento para quienes consideran que el origen del Cristianismo hispano sitúase en aquella región, junto con la existencia de otros contactos, por la vía de las relaciones comerciales entre la Península Ibérica y las provincias africanas, dado que es muy frecuente la presencia de mercaderes de allá. Como es lógico, la relación entre la Hispania y la Mauritania fueron bastante intensas a lo largo de toda la historia del Mundo Antiguo ( Sin olvidar que una parte del África siempre fue de Hispania ), tanto entre las clases gobernantes como, sobre todo, por el traslado de unidades militares, dado que son varias las ocasiones en que llevóse la Legio VII Gemina al otro lado del Estrecho de Gibraltar, o por lo menos algunas de sus cohortes. En concreto, cronológicamente, algunos aspectos del cristianismo hispano, localizados en León y en Astorga, se consideran como el resultado del regreso de la Legio VII Gemina de la Mauritania, adonde fue trasladada en la época de Antonino Pío. Además, Astorga y León son lugares de recepción de la Legión. Emerita Augusta ( Esto es, la Mérida de la Extremadura Leonesa, antigua capital de la Lusitania ) era el punto fundamental de la vía entre Híspalis y Astorga, y la defensa de CaesarAugusta era uno de los objetivos de la Legión, localidades todas ellas que se citan en el primer documento verdaderamente significativo de la existencia del Cristianismo en Hispania: La carta del Obispo Cipriano de Carthago…
También en Hispania, entre los elementos foráneos, uno de los más frecuentes es el compuesto por los legionarios norteafricanos, lo cual se refleja en el material arqueológico, especialmente, según algunas interpretaciones, en la técnica y la temática de los mosaicos. Las relaciones comerciales se hicieron especialmente intensas a partir de la crisis del siglo III d.C., y, sobre todo, en el Bajo Imperio. Otros argumentos de base arqueológica se refieren a los sarcófagos y a las plantas de las basílicas. Por ello, para algunos autores, la entrada del Cristianismo en la Iberia sería producto de estas influencias, al menos principalmente, lo que notaríase en la persistencia de vínculos de las comunidades hispánicas con la Mauritania Romana a lo largo de toda la Edad Antigua. De ese modo, se explica la recientemente mencionada carta del Obispo Cipriano de Carthago, del año 254 d.C., con la que interviene en asuntos internos de la Piel de Toro, con motivo de los problemas surgidos entre Basílides y Marcial, por un lado, y los obispos que mantenían una actitud mayormente rigorista, por otro. Es posible que Basílides y Marcial hubieren acudido al Obispo Esteban de Roma por la buena fama de la cual éste gozaba, lo que podía hacer pensar en una mayor comprensión hacia los llamados “ libeláticos “ ( Los antiguos cristianos que para evitar las persecuciones se procuraban un certificado de apostasía ). En cambio, la misma inclinación de los obispos rigoristas poníase en relación con la dominante en la sede episcopal norteafricana. Era costumbre que este tipo de consultas se hicieran entre comunidades eclesiásticas que mantenían ciertos lazos entre sí, por comunidad de origen o por fundamentos de relaciones personales.
También se ha puesto de relieve que las actas del martirio de Fructuoso, Obispo de Tarragona, y de los diáconos Augurio y Eulogio, que tuvo lugar en el año 259, contienen en su redacción una serie de términos que revelan las mismas prácticas y definiciones conceptuales que eran habituales en la Berbería Románica y en los escritos cristianos procedentes de las escuelas allá localizadas. Entre tales expresiones podríase localizar la de commitio frater noster, de clara raigambre militar y utilizada también por el hispano Tertuliano, y la referencia a los milites que se encuentran en torno al obispado. Otros rasgos que son definidos como “ mauritanos “ se encuentran en los cánones del Concilio de Elvira, en que se refleja la existencia de comunidades regidas por presbíteros, caso bastante raro en el resto de las comunidades eclesiásticas, así como un cierto carácter hermético, opuesto al más flexible representado por Roma.
Por otro lado, se han encontrado rasgos mauritano-romanos en los restos arqueológicos. A partir de datos procedentes de este campo afirmado se ha, no sin cierta contestación, que en los restos dejados por los antiguos cristianos en la Hispania no se constata huella alguna de que hubieran atravesado los Pirineos. Tales montes cumplirían la función de barrera separadora entre su difusión en la Tarraco Hispana y en las Galias. A la Iberia llegarían por la costa: Los puertos servirían de punto de recepción, en consonancia con su función comercial, donde acogíase a mercaderes de diversos puntos del Mar Mediterráneo ( El aún Mare Nostrvm ), y desde ellos iniciaría su camino de penetración, principalmente a través de las hermosas vías fluviales. En zonas próximas al Pirineo, incluso bien comunicadas por las vías que atravesaban los montes, como es Montecillos, en la actual provincia de Huesca, las necrópolis contienen restos que se identifican con las formas berberiscas. En caso de atravesar el Pirineo, las formas artísticas identificadas con la Cristiandad haríanlo de sur a norte, y no de norte a sur. El camino de penetración sería el Valle del Ebro o la ruta de Tarraco a Ilerda. Por estas vías llegaría al interior, a Calagurris, a Clunia, a Briviesca, e incluso a León, Astorga, Lugo, etc. Otro camino pudo haberse iniciado en los puertos levantinos ( Sudeste ), de lo que quedarían huellas en la tradición relativa a los siete varones apostólicos, además del representado por el Río Betis ( El ahora Guadalquivir, de Wadï Al Kabir, “ río grande “ ) o por la Vía de la Plata. A cualquiera de los puertos pudo haber llegado desde cualquier punto del Mediterráneo. La procedencia concreta es discutida, pero los arqueólogos parecen inclinarse a pensar que las diferencias con las Galias se deben, no sólo a la falta de contactos significativos, sino a que el origen predominante es también diferente, debido a que en Hispania, tanto en los mosaicos como en los sarcófagos, y en ciertos monumentos funerarios, detectan la presencia de una identificación mauritano-romana, lo que concordaría con los demás datos, tanto los litúrgicos como los extraídos de las alusiones contenidas en las fuentes literarias y en la biografía de los primeros mártires, verosímilmente relacionados con la Legio VII Gemina y con sus actividades en el Norte del África. Entre los datos arqueológicos suelen citarse también las plantas de las basílicas que, en su proyección del Oriente al Occidente, habían adoptado en el África Romana formas luego extendidas en la Península Ibérica. En cualquier caso, la naturaleza de los datos no permite afirmaciones tajantes, y cada uno de ellos, así como la teoría general de su origen berberisco romanizado, están sujetos a controversia.
Pero es sobre todo en la liturgia donde este influjo parece más evidente, así como en la tradición básica de las versiones hispanas de la Biblia. El caso más significativo es el de la tradición norteafricana de los Salmos recogida en el Salterio visigodo, índice importante de la influencia dada la difusión de estas oraciones en la vida espiritual de los primeros siglos del cristianismo. Sin embargo, hay autores que creen en la existencia de similitudes y contactos entre el cristianismo en la Iberia y en la Berbería, pero que no consideran que pueda deducirse de ahí un origen preciso situado en esa zona, y que cuestionan los argumentos utilizados en defensa de la teoría del origen mauritano en la propagación del Cristianismo en Hispania.
Otro dato que están destacando muchos historiadores últimamente es la importancia de la mujer en la propagación del Cristianismo, sobre todo, en Hispania y en las Galias. Con el Cristianismo, las mujeres podían esperar más para casarse ( Muchas eran llevadas al desposorio a partir de los 11/12 años ); amén de su doctrina totalmente contraria al aborto. “
Si el nacionalismo gusta tanto de su “ propio esoterismo “ para justificar sus “ levitaciones “....Ya que tanto habla de la influencia de la salmodia, de la música religiosa, desde la saeta a los campanilleros, ¿ por qué no se dedicó a estudiar, pues, la influencia paleocristiana; y sólo se fija en los tardíos y especulativos “ sustratos moriscos “ ? Para colmo, donde se refugia ese último reducto morisco es en Granada, no precisamente en su ficticia Baja Andalucía. Tienen que aludir a los supuestos “ moriscos escondidos “ que pulularon por la Baja Andalucía....Cuando no tienen más remedio, reconocen la influencia de los repobladores y de la autóctona jarcha. Lo suyo no fue la investigación histórica, sino la especulación ideológica. Lo suyo no fue la música, sino la pedantería. Por eso digo que influencias norteafricanas tiene que haber por fuerza, aunque muchos medievalistas amanerados ( Como bien dice mi paisano el historiador Francisco Rivas ) no lo quieran reconocer, siendo éstos igual de nacionalistas que Infante y compañía. Como influencias ibéricas aún pervivirán en el Norte del África. Como también la podremos ver en conexión con no pocos pueblos italianos. Pero eso tiene su base de estudio, y no la artificiosa pretenciosidad elitista de los señoritos masones del Ateneo. Los beréberes aún utilizan instrumentos como flautas y violines. ¿ Por qué no estudiaron mejor esas raíces que vienen desarrollándose desde el Mundo Antiguo, y por la contra, Blas Infante comenzó a hablar de “ raza morisco-andaluza “ en sus viajes de placer por Xauen ? Sin embargo, ¿ no hubiera resultado más productivo analizar el influjo de los hispanos muladíes en la vitalidad de esas urbes magrebíes, por poner un ejemplo ? ¿ Qué hay coincidencias “ físicas “ ? ¡ Acabáramos ! Los pueblos libio-berberiscos no son ni negros ni semitas. Su “ base racial “ sería “ blanca mediterránea “. ¡ Claro que, a pesar de la mezcla distinta que han experimentado estos antiguos pueblos norteafricanos, seguirá habiendo coincidencias ! Como que aún vemos a un Zinedine Zidane, que si no nos dicen su origen argelino, nos creemos que puede ser un italiano, un español o un francés sureño....Se ha intentado apelar a la lingüística comparada, muchas veces entre beréberes, vascones, iberos o etruscos; y no se han conseguido resultados aún concretos, la verdad. Y aquí entramos en una especie de “ moda “: Los españoles nos hemos mezclado mucho mientras que otros no....Semejante tontería no tiene aval ninguno. Empezando porque las “ razas puras “ no existen; y por el contacto, por ejemplo, con pueblos asiáticos ( Tanto mongoles como mestizos ), que han tenido pueblos de Centroeuropa y Escandinavia. Si la “ raza pura “ existe, igual quien la han llevado más cabo han sido los chinos; que aun lo vemos cómo se relacionan en tierras lejanas a la suya....Sea como fuere, he aquí otro tema complejo que el “ irrefutable evolucionismo darwinista “ ( Que ha dado lugar a aberraciones tales como el nacionalsocialismo o el marxismo, productos del cientificismo, desarrollo de la mal llamada “ Ilustración “ ) explica con el azar….¿ Por qué, si todos venimos del mismo primate africano, en el África aparecen blancos, negros o semitas ? ¿ Por qué en la India aparecen “ indoarios “ y drávidas ? ¿ Por qué si todos venimos del mismo mono, o del mismo “ hombre cutre “, se da esa diversidad etnocultural ? Ah, el azar que todo lo puede; y encima se erige como ciencia progresista encomiable e incontestable....¿ Es entonces, el hombre de raza negra, el “ hombre menos evolucionado “, según esos presupuestos....? En fin....
Un problema que siempre ha tenido el flamenco ha sido precisamente ese, la falta de su estudio. La “ falta académica “, creo yo que también podría decirse. A principios del siglo XX, jóvenes artistas y estudiosos, convocados principalmente por la iniciativa del eximio poeta Federico García Lorca, con Eugenio D´Ors y Manuel de Falla, también con la camaradería de Juan Ramón Jiménez, se dispusieron a abocar el tema, convocando incluso concurso. Ya García Lorca se pregunta algo que es clave: Si el flamenco es gitano, ¿ por qué los gitanos de otras regiones no lo hacen ? Se dice que García Lorca y compañía pecaron de “ ingenuos “ y que poco sacaron en claro. Que les faltaba mucho más conocimiento práctico. No obstante, Eugenio D´Ors, aun siendo catalán, se mostró como un entusiasta de esta “ cultura musical “; y el ahínco estudioso de entonces estos jóvenes intelectuales me resulta mucho más sano que la ideologización nacionalista. Todo ello me hace recordar una sentencia del moguereño ( Esto es, parte del Reino de Sevilla ) Juan Ramón Jiménez cuando le preguntaban acerca de su poesía: “ A la minoría, siempre “. A veces, los que gustamos del flamenco ( Como bien dice mi amigo, el carlistón Juan Manuel Rodríguez, de rancio abolengo utrerano, “ de las músicas más ricas de Occidente “, con toda la razón del mundo ) nos inclinamos por ese “ radicalismo “. Yo mismo escribí estos mediocres versos:
“ Flamenco no es cualquier cosa,
No todo el mundo lo puede hacer,
¿ “ A la minoría, siempre “; como Juan Ramón Jiménez ?
Quién sabe si eso es lo que salva su ser....”
Dejando a un lado la pedantería de la autocita, dentro del “ panorama cerril “ en el cual nos insertamos ( Y voluntariamente ) los aficionados al flamenco, no podemos oponernos a que el flamenco, como arte precioso que es, se de a conocer y se expanda. No creo que peligre su pureza al respecto. En cambio, los nacionalistas pensaban todo lo contrario. Por eso se quejaban amargamente de la labor de Silverio Franconetti. Silverio Franconetti promocionó en Sevilla los llamados “ cafés de cante “, donde ya se reunía un nutrido público, podemos decir que interclasista, que, con todos los errores, podían disfrutar de las variantes de este grandioso tronco musical. Demófilo oponíase, “ argumentando “ que el cante iba a perder la pureza, pues salía de su hábitat natural, que no era otro que el calor del hogar gitano....Mientras que al nacionalismo vasco le daba por tipos sanguíneos, al nacionalismo andaluz le daba por “ exotismos esotéricos “....Paco Santos me confirma que aún se comenta, sin embargo, que el Nitri, eminente cantaor gitano, jamás atrevióse a cantar junto a Silverio; ya que Silverio cantaba bastante mejor....Según el mairenismo ( Esto es, la versión más nuevecita en el flamenco del nacionalismo ), los maestros de Franconetti hubieron de ser gitanos....Sin embargo, después reconoce la influencia, y más en los cafés de cante, de los cantes andaluces....No sé, no sé....Veo yo demasiada salida por la tangente y poca objetividad. Sí sabemos que Silverio emigró a Hispanoamérica. No obstante, aún parecen algo enigmáticos los cantes de ida y vuelta, o, como los llama el libro de Mairena y Molina, “ los cantes aflamencados de origen indiano “ ( A mí me gusta más “ cantes indianos “ ); no sabemos si fue por influencia de Silverio o por el ingenio del sublime Manuel Marchena su origen. Ya los mismos mairenistas dicen que Antonio Chacón pertenece al “ bel canto “ flamenco. En el fondo, están diciendo que su arte no era tan puro....
Aquí entraríamos en una “ comidilla flamenca “....Normalmente, los cantaores gitanos no son demasiado dados a arrancarse por cantes indianos. Pero más allá de eso, existe una especie de “ refrán gitano “ que, poco más o menos, prohíbe cantar la petenera, so pretexto de que éste palo da “ mu mal vajío “....Esto, que no sería ni tan siquiera un “ casticismo gitano “ ( Pues sería generalizar, y muy injustamente, a los cantaores calés ), es ideologizado hasta el extremo por los mairenistas; llegando a ridiculizar la “ Romería Loreña “, milonga tan bien cantada, entre otros, por el Niño de la Huerta. No caeré yo en sus mismos supuestos.
Sin embargo, los nacionalistas ya reconocen el estudio de García Matos, el cual nos habla de la existencia de, cuanto menos, “ realidades preexistentes “, anteriores a la llegada de los gitanos. Por eso, preferimos decir que esos gitanos que hacen flamenco de hace mucho, es porque han adquirido y entroncando con los caracteres musicales ya establecidos en distintos puntos del Sur de las Españas. Que muchas familias de excelentes cantaores han aportado sus puntos personales y han elevado al cante flamenco a las más altas cumbres, como así ha sido la casta de Manolo Caracol. Y que Antonio Mairena fue un excelente artista cuya labor aún reconocemos a día de hoy, como reconoceremos por siempre; pero como ideólogo, pésimo. Igual no sé si dejóse utilizar por determinados listillos nacionalistas, o que a él gustóle ese papel; o Dios sabrá......Lo que sí es verdad es que, como me recuerda Paco Santos Mora, mientras Mairena vivía nadie le tosía. Y del granito de arena se ha hecho una montaña, que en política ha logrado cuajar.
Cierto es que Triana es un lugar clave del flamenco. Variante de soleás ( Como la del Zurraque, la de la Cava, etc. ) y de otros palos. Como cierto es que Triana, antes de tener su populosa gitanería ( Que desde hace poco ya no radica allá, sino en las 3000 Viviendas mayormente ) fue el barrio de muchos oficios---gremial---, amén como ser uno de los barrios marineros de las Andalucías por excelencia, en muy vivo contacto con las Américas. Cádiz sería otro punto clave. Como Lebrija, Utrera o Morón de la Frontera. Pero es que, realmente, las serranías malagueñas del Reino de Granada también lo son. Luego estaría la viveza de los Cantes de Levante....
Al menos el libro somete un estudio sobre las variantes de guitarra, que llegan realmente tarde al flamenco. Poco veo que ahonde sobre otros instrumentos tradicionales como las castañuelas. Tampoco en otros como la gaita gastoreña, en tierras gaditanas. Igual esto propiamente no es “ flamenco “....¿ Pero lo es Joaquín Cortés y Sara Baras....?
He escuchado más de una vez que Manuel Marchena dejó dicho aquello de: “ ¡ No le entreguéis el flamenco a los gitanos ! “. Aun entendiendo un “ cierto contexto “ en el que esa frase pudo ser dicha ( Igual nunca se dijo ); yo refutaría que ¡ NO LE ENTREGUÉIS EL FLAMENCO A LOS NACIONALISTAS ! Las nuevas y falsas “ escuelas flamencas “ son, cuasi mayoritariamente, y muy a mi pesar y al de muchos más, tan sólo malos imitadores del Camarón de la Isla. Que en nuestros días no viene imperando el buen gusto se ve en este caso: Camarón, cuando mejor cantaba, no era una estrella. Comenzó su “ boom mediático “ cuando el pobrecito tenía tal adicción a tantas cosas que no podía cantar y mayormente chillaba. Sin embargo, no se imita al mejor Camarón, se hacen malas imitaciones y encima fusionando ritmos de muy diversa índole. No se presta atención al flamenco, que ya de por sí ofrece un muy amplio abanico en su interior. Sencillamente, no es que Ketama, Navajita Plateá, Mantequita Colorá, El Cigala y todos estos de cuyo nombre no quiero acordarme, asiduos del Canal Sur y de otros muchos medios, no sean artistas. Simplemente me conformo con que los muchos ignorantes periodistas que hay se ahorren el calificativo de “ nuevo flamenco “. El flamenco no tiene por qué estar cerrado a los nuevos talentos, que éstos aporten puntitos personales, que incidan más en un ritmo u en otro. No me opongo a Enrique Morente o a su hija Estrella, y su voz “ dulcemente temblona “ en las alegrías y los tangos. Lo que sí me opongo que Arcángel, un cantaor con buenas condiciones, ya bastardee. Pero que no llamen “ flamenco “ a algo que no lo es. Si yo cojo un silbato y digo que hago música celta, gaiteros de todo el mundo bramarán contra mi osadía. Y si encima los periodistas y las instituciones me secundan, en un momento habré montado un circo....Pues algo así pasa con el flamenco. A todos esos políticos que no se representan más que a ellos mismos y al capital internacionalista, se les llena la boca hablando de flamenco; pero la práctica real es muy distinta. Salvo la Bienal y poco más, el cante sobrevive gracias a sus aficionados y, en todo caso, a alguna intervención municipal. Es lo mismo que la Constitución y sus estatutos, mucho hablar de derechos, pero a la hora de la verdad....Ya nos vamos conociendo.
Asimismo, sobre los macroespectáculos de baile flamenco....Realmente, incluso Caracol fue criticado en su época por “ poco purista “. Quizá por introducir algo de orquesta....Estos macroespectáculos me da a mí que son más bien “ cosas modernas “; y no sé hasta qué punto todo esto es “ idiosincrasia flamenca “. ¿ Y se critica, entonces, desde la óptica mairenista, a Vallejo o Chacón....?
No me gusta ni en el flamenco esa “ dicotomía “ de “ gitano vs. payo “. “ Payo “ es un término despectivo, como reconoció Juan de Dios Ramírez Heredia ( Ahora líder de los “ gitanos socialistas “ o algo así; pero en su día locutor de la radio del Frente de Juventudes....) en un debate del programa “ Moros y Cristianos “, presentado por Jordi González hace años en Tele 5. El periodista Manuel Barrios también ha hablado de eso. No soy castellano, pero no me importa que un gitano viejo me llame “ castellano “; como aún lo hacen. Porque para mí que me llamen “ castellano “ no es despectivo. Soy andaluz del Reino de Sevilla, y no me resulta despectivo que me llamen vasco, aragonés, valenciano o etc. Ni tampoco que me llamen gitano. Pero si vamos a acabar con los tópicos insultantes, acabemos de una vez. Ahora que lo pienso, en el franquismo sí que gustaban mucho los tópicos, bien ensalzados en el cine y con las peores maneras que no nos dejaban muy bien en nuestras “ relaciones interespañolas “: El madrileño chulo, el aragonés bobo e iletrado....Y el andaluz, que si era locutor de radio, que disimulase su acento; pero qué bien que salía Carmen Sevilla tan escotada y con esos acentos tan artificiosos y falsos que ahora recupera el Canal Sur mediante Máximo Valverde y demás habituales....El Canal Sur, a través de sus insoportables programas, nos hace creer que en todos los puntos andaluces existe esa variedad artificiosa de acentos. Nada que ver con la realidad. Así anda el politiqueo.
Y es que, sea como fuere, si bien se distinguen ciertos tipos de voces, o, por ejemplo, se asocian las “ voces laínas “ a los no gitanos; encontrámonos con cantaores como José Menese, que no siendo gitano, por ese convencionalismo lo parecería.....Y en todo caso, el cantaor gitano es quizá el que llega al flamenco encontrándose con temas que ya existían en esta antigua tierra. Se dice que el cantaor gitano es más “ espontáneo “, o incluso más “ bronco “, y que el no gitano es más “ cuadriculado “ o más “ dulce “.....Igual esto es hablar por hablar.
El catalanismo comenzó como un movimiento cultural donde participaron a priori eminentes hombres de la Iglesia y de la Cultura, tales como el Obispo Josep Torras i Bages, Mossen Jacint Verdaguer i Santaló, Antoni Gaudí....Incluso los primeros visos de Renaixença como revitalización de la lengua catalana y recuperación artístico-cultural no pintaban nada mal. Pero llegó la clase política, y a lo largo de los años, el nacionalismo, ciertos tintes racistas, tendencias ultraderechistas y marxistas, han acabado por trastocar un movimiento que pudo ser interesante. Del Canigó, L´Atlántida, els Jocs Florals ( Los Juegos Florales ) y la Sagrada Familia hemos pasado a los escupitajos de Pujol y los numeritos de Pepe Luis Pérez Carod. De la Oda a Espanya de Joan Maragall i Gorina, ese que decía “ mes que vosaltres “ cuando le preguntaban por su españolidad; a su descendiente Pasqual Maragall y su alcohólica garraspera....En nuestros días, el PNV impone el batua. Que el vascuence tenga una gramática en condiciones no es algo que debiera escandalizarnos. Sería una herramienta útil para la comunicación escrita. Ahora bien, lo que es impresentable es que impongan una nueva forma de hablar. Lo mismo hacen los nacionalistas con los bables asturianos, reprendiendo a quienes los llevan parloteando desde guajes. Bien, con este tipo de imposiciones del nacional-terrorismo, están logrando que zonas vascoparlantes del Reino de Navarra ( Muchas de profunda raigambre carlista, como también ocurre con los pageses catalanes ) dejen de utilizar el euskera por hartazgo de tanta mala política. ¡ Si José María Iparraguirre Balerdi, el poeta del Árbol de Guernica; o Juan María Acebal, el Príncipe de los Poetas Bables, levantaran la cabeza….! ( Ambos carlistones, por cierto ) Igual ha pasado en Galicia: De Rosalía de Castro o Joan Manoel Pintos al BNG....Los nacionalistas andaluces tienen ahora coto privado; a partir de la Junta, todo esto es su finca y pretenden el control absoluto, como buenos totalitarios y herederos del jacobinismo. ¿ Pasará, en poco tiempo, que la gente deje de escuchar e interesarse por el flamenco, harta de tantas burdas manipulaciones ? Ojalá que no. Pero me temo que todo apunta a eso. Y me da mucha pena. Tanto criticar la Romería Loreña....Pues ahora toma “ flamenquito “ o “ nuevo flamenco “....En vez de “ fusión “, “ confusión “ le llaman algunos. Y con razón.
Con todo, no entiendo esa manía de despreciar la “ charanga y la pandereta “....A algunos les molesta que el flamenco sea una especie de “ arquetipo español “. En cierto modo es normal. El flamenco, sin ser un “ folclore ortodoxo “, pues se pierde entre lo culto y lo popular, entre lo alegre y lo triste, entre lo melancólico y lo histórico, entre lo abierto y lo cerril, copa buena parte de la cultura de las regiones del Sur de las Españas, que son harto populosas. No entiendo esa molestia, pues también son arquetipos españoles el cachirulo aragonés, la bota de vino, la tauromaquia, San Fermín de Navarra, la boina....Y hasta hace poco, la misma devoción de Santiago Matamoros o la Inmaculada Concepción. Como estamos en la moda laicista, y vivimos en una sociedad soberbia que se cree saberlo todo y vivir a la perfección, las “ cosas de Dios “ estorban. El caso es que se ha intentado exportar la música de otras regiones españolas y no ha tenido la misma repercusión a niveles nacionales e internacionales que el flamenco. No es algo que venga de ahora. Ya tenemos el ejemplo del interés de Eugenio D´Ors. O incluso hasta algunas mamarrachadas románticas de Washington Irving. Ojalá todo fuera como eso. Si ese “ arquetipo “ no entra en la ofensa, en la falsedad, no tiene por qué ser malo. A mí no me molesta que esos rasgos representen a España. Al contrario. Más me molesta el reguetón o los McDonalds; o tanta telebasura como hay, que nos viene caracterizando....Eso sí que es triste. Como tristes eran las ignorantes críticas de los eximios escritores noventayochistas, ignorantes del flamenco como de tantas cosas de las Españas; como aquella de “ Castilla la médula “ en el sentido materialista orteguiano....
El flamenco no es sólo de los gitanos. No es sólo de los mal llamados “ payos “. El flamenco es algo muy hispano, pues desde las entrañas más profundas del terruño, sabe transmitir un mensaje universal. Con eso, al calor del cristianismo, los sevillanos conquistaron las Canarias y con los extremeños arribamos a las Américas. Y los portugueses por el África, el Asia....Pretender encerrar todo un gran elenco en estas cortas y falsas miras me parece un exabrupto criminal que puede traer consecuencias muy negativas, y que aún quizá no podamos ser conscientes. A veces, se dice que el nacionalismo no ha tenido repercusión en las Andalucías. Pero mi generación viene comiéndose con papas la obligación de cantar el himno de Infante desde chico ( Luego se quejarán de que con Franco se cantaba el “ Cara al Sol “ ) y pasear la banderita de los almohades. ¿ De verdad los almohades sólo representan a Andalucía ? ¿ O es la justificación para continuar con esta unidad política ahistórica que sigue ahogando a sus pueblos ? Achacaban los nacionalistas el latifundio nada más y nada menos que a la Reconquista....Pero no hablaban nada de aquel robo sacrílego malamente llamado “ Desamortización “. ¡ Cuánto robo artístico y cuánto perdió el campesino ! Escuelas rurales cerradas y farolas apagadas mientras las fincas se las repartían los oligarcas burgueses en el compadreo más absoluto. Unas fincas donde el campesino tenía que pagar el diezmo pero vivía en tranquilidad y tenía libertad para cultivar. Luego, cuando llegó el poder burgués, convirtió al campesino en jornalero, esclavizándolo con muchas horas de trabajo y salario irrisorio. Ése fue el germen del caciquismo y ése fue el auténtico cáncer de nuestra tierra. La imposición liberal que ya conspiraba, siendo minoría, en las Cortes de Cádiz, mientras un pueblo leal y valiente se desangraba contra el terrible Bonaparte. Ésa es la cobardía del nacionalismo, que no se atreve a cantar las verdades del barquero y se escora por mentiras torpes y “ oscurantismos “.
¿ Seguirán muchos “ flamencólogos de moda “ debatiendo sobre si el cante de La Serneta es en verdad jerezano y no utrerano ? ¿ Sobre si el ritmo del tango proviene de los africanos ? ¿ Sobre cantes superiores e inferiores ? ¿ Sobre si las sevillanas no son flamenco ? ¿ Se seguirán inventando más tonterías y dejando en el tintero, por poner un ejemplo, los rasgos del tipismo leonés presentes en el folclore del Reino de Sevilla, a partir de la flauta y el tamboril ? Que se sigan preocupando de estas cosillas y dejen de preocuparse por lo verdaderamente importante, y por lo que se pueda avecinar….
¡ Ay del nacionalismo….! El “ culto a la nación “ por encima de la espiritualidad, de la propia Tradición en sí, que se suplanta o se inventa. De la Religión, claro. Otro producto más de la barbarie de la Revolución Francesa, simbolizada en la guillotina. ¡ Cuántos campesinos masacrados ! Lo mismo que en la Revolución Rusa o en la Mexicana....Le vino muy bien eso al pangermanismo, que absorbió a no pocos nobles austriacos. Y al paneslavismo, que logró destronar la conciencia de Dignidad Imperial Bizantina. Le quiso venir bien a Napoleón III y a su ministro Michel de Chevalier, cuando Francia invadía México, el panlatinismo, Francia como la madre superior de los pueblos latinos….¿ Cuándo fuimos latinos ? En todo caso romanos. Griegos o palestinos no hablaban latín y eran tan romanos como nosotros. Ellos no se decían “ bizantinos “, sino “ romaioi “. Igual que fueron romanos los moros, los mauritanos. Éstas son las estupideces de los nacionalismos, sean grandes o chicos. La cabra siempre tira al monte. Y al final, tanto va el cántaro a la fuente que se acaba rompiendo....
¡ Oh Españoles de las Andalucías, de la Extremadura del Sur y de Murcia; sed conscientes del tesoro que tenéis; conocedlo para amarlo y para saber transmitidlo, como yo así lo recibí en mi familia ! ¡ Oh, gentes de las Españas, amad toda la música tradicional: Amad la gaita, la charanga, la pandereta, la castañuela, la sardana, el espanyolet, la jota, esa expandida y querida jota que agarróse fuerte en la Guerra de la Independencia ! Yo, que comencé escuchando el amor del fandango en mis tíos Ramón y Felipe, lo jondo por mi padre, las colombianas de mi tía María Manuela, las sevillanas por mi madre....Yo que me metía con mi padre por escuchar tanto flamenco y al final he aprehendido todos sus discos, que son muchos y buenos.....Por eso amo tanto este mundo tan rico, por haberlo mamado desde la cuna, por haber aprendido a enriquecerme, a ir distinguiendo poquito a poco. El flamenco es a la literatura lo que la gran poesía: El flamenco no es una música discotequera pegadiza, sino que se debe escuchar lentamente, saborearlo aprendiendo; como cuando uno lee a los buenos poetas. Por eso me duele tanto lo que se hace con él; o mejor dicho, contra él. Por eso me duele el flamenco como a otros les dolía España. Esta vida tiene premios y castigos. Y el flamenco ha sido uno de mis premios gordos. ¡ Que no me lo quiten ! ¡ Que no nos lo quiten !
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