Por otra parte, en ese momento, Fernando ya daría por perdida toda esperanza de sucesión (ni con el potaje de criadillas de toro consiguió nada) y su hija Juana (la Loca) ya era reina de Castilla, aunque de facto reinaba Felipe el Hermoso. Por tanto, es de suponer que prefirió amarrar Navarra, frente a las pretensiones francesas, pensando en la herencia de su nieto Carlos. Aparte, se supone, de respetar la voluntad de la reina doña Blanca.
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