UN NIÑO NECESITA UN PAPÁ Y UNA MAMÁ
Tomás I. González Pondal
Me produce cierto escalofrío el hecho de tener que venir a invocar principios elementales, como si se tratasen de algo extrañísimo. A veces no se puede creer que haya que estar mostrando cosas totalmente evidentes para contrariar aberraciones también de lo más evidentes. Pero aquí estamos a fuerza de los tiempos. Los niños tienen necesidad de un padre y una madre. Una vez más, la razón de ello es de lo más sencilla pero no por eso deja de ser de lo más profunda: lo exige la naturaleza. Hagan lo que hagan y digan lo que digan, no podrán jamás contra ese hecho concreto y evidenciable. Recuerdo lo sucedido hace años atrás en un pueblo de mi provincia. Llovió durante horas de una manera impresionante. Por entre el pueblo serpenteaba un río que, completamente descontrolado arrasó con todo a su paso, destruyendo viviendas y conduciendo con su furia arrolladora a vehículos hacia la desembocadura de un dique. ¿Fue solo una cuestión del agua? No. Resulta que en tiempos idos al río se lo desvío de su cauce natural, pero ante el descomunal diluvio buscó ese cause y nada le importó el artificial diseño. Hasta un río persigue su inclinación natural.
Por culpa de las perversidades modernas, un niño es dado en adopción a una pareja gay. Un día el menor le pregunta a uno de los dos “papás”: ¿por qué tengo dos papás?” lo que equivale a decir: ¿por qué no tengo una mamá? Las explicaciones dadas: “formamos parte de una nueva familia”, “nosotros amamos de esta manera”. Estúpidas razones. Nótese lo siguiente. Jamás en la vida un menor que vive con un padre y una madre ha preguntado a la mamá: “- ¿Por qué en vez de tenerte a ti no tengo dos papás?” Jamás tampoco le ha preguntado a su papá: “- ¿Por qué en vez de tenerte a ti no tengo dos mamás?” Y no sucederá nunca porque está inmerso en el cauce natural. Solo cuando vienen diseños pervertidos el niño se ve compelido a la pregunta inevitable, pues busca su cauce natural, y, por tanto, interroga: “¿por qué tengo dos papás?” En esas adopciones de menores por parejas gay se ve al egoísmo llamándose amor. No se busca en modo alguno el bien del chico, sino que, por el contrario, el chico es usado para satisfacción del egoísmo bestial de quienes han pervertido lo natural.
Los LGBT nos vienen con la trillada disyuntiva cargada de falacia: “-¿Qué prefieren? ¿Un chico adoptado y criado con amor por nosotros, o que quede abandonado en la calle?” Ya sabemos que el bien del menor desmiente ese “amor”, pero hay más: la disyuntiva es totalmente improcedente: no es “ellos” o “el abandono”. Es, en todo caso, el abandono o el darlo en adopción sencillamente a un hombre y una mujer, adoptantes de los que está repleto y respecto de los cuales los tribunales de justicia pueden dar perfecta cuenta. El abandono es una excepción usada por los ideólogos de género, para hacerse pasar como una buena opción que dé solución a la excepción. La adopción por parte de los LGBT implica –ya lo dije en muchas otras oportunidades- usar y someter lo natural para su causa nefasta.
Tenemos el caso de famosos sodomitas que han adoptado, y que, vienen a ser una suerte de modelos ejemplar a seguir. Es más, esos mismos famosos utilizan su fama y a los niños que adoptaron para promocionar aún más sus prácticas contranturales. Entonces la prensa tenebrosa nos habla, por ejemplo, de “la tierna respuesta de Riky Martín a la pregunta que un hijo le efectuó tocante a su paternidad. Prensa de cuarta que también hace entrar en la “tierna” noticia el hecho de que ese niño, hoy bajo el techo del cantante, es fruto del alquiler de vientres, proceso que, entre otras cosas aberrantes, implica la utilización de la mujer como si fuera una propiedad inmueble. Aquí la prensa y los LGBT no se quejan de que hay maltrato, ni de que hay discriminación, ni de que se está usando a la mujer como un objeto. La razón es fácil de entender si se tiene en cuenta las pretensiones del movimiento bestial: la mujer debe también ser sometida a los caprichos sodomitas, y ante la campaña mordaza nadie debe oponerse. Y que no caiga en saco roto el siguiente mensaje del cantante. Luego de contar a la prensa sobre las preguntas de sus hijos y sobre las respuestas que él les da, y tras contar porqué quiere ventilar esas cosas, agregó: “Es parte de mi misión y es parte de la misión de mis hijos". ¡Espantoso! No solo quiere cumplir la misión de los LGBT, sino que, lo que es más monstruoso, utilizar a sus hijos para que promuevan igual misión.
Para los naturalistas que siempre optan por no hablar de la religión de la bestia, los mismos servidores de ésta se encargan de exponerles que están en misión.
http://www.canalrcn.com/…/la-respuesta-de-ricky-martin-sus-…
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Fuente:
https://www.facebook.com/tomgonzalez...39845226182462
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