Si bien no son monedas, pues carecen de valor facial, las medallas de proclamación solían respetar los mismos tamaños de cospeles que las monedas de curso legal de la época, aunque hay excepciones.
En todo caso, muchas de ellas, mandadas a hacer normalmente por las autoridades locales, o bien por particulares, son un testimonio excepcional de la época. En este sentido, las de 1808 son especialmente interesantes.
En todo caso, espero comentarios no necesariamente numismáticos, sino históricos. Estas piezas además de por su belleza, nos son útiles porque nos evocan de forma directa, hechos que todos conocemos.

Medalla de proclamación de Carlos IV en Montevideo (1789)
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