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Tema: Tomista,, Carlista de "Limpieza de Sangre","aliado de recuperar de lo ario ancestral

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Ek Erylar Tomista,, Carlista de... 06/01/2019, 02:52
Ek Erylar Re: Tomista,, Carlista de... 07/01/2019, 18:01
ALACRAN Re: Tomista,, Carlista de... 09/01/2019, 10:10
Hyeronimus Re: Tomista,, Carlista de... 09/01/2019, 13:02
Valmadian Re: Tomista,, Carlista de... 12/01/2019, 12:29
Ek Erylar Re: Tomista,, Carlista de... 12/01/2019, 16:04
Valmadian Re: Tomista,, Carlista de... 13/01/2019, 00:24
Valmadian Re: Tomista,, Carlista de... 13/01/2019, 00:37
Valmadian Re: Tomista,, Carlista de... 13/01/2019, 00:57
Valmadian Re: Tomista,, Carlista de... 13/01/2019, 01:56
Ek Erylar Re: Tomista,, Carlista de... 13/01/2019, 02:38
Valmadian Re: Tomista,, Carlista de... 13/01/2019, 02:51
Valmadian Re: Tomista,, Carlista de... 13/01/2019, 03:50
Ek Erylar Re: Tomista,, Carlista de... 14/01/2019, 13:18
Valmadian Re: Tomista,, Carlista de... 14/01/2019, 19:17
Valmadian Re: Tomista,, Carlista de... 14/01/2019, 20:45
Valmadian Re: Tomista,, Carlista de... 15/01/2019, 01:51
Valmadian Re: Tomista,, Carlista de... 13/01/2019, 02:21
Valmadian Re: Tomista,, Carlista de... 13/01/2019, 02:27
DOBLE AGUILA Re: Tomista,, Carlista de... 13/01/2019, 02:43
Ek Erylar Re: Tomista,, Carlista de... 13/01/2019, 12:48
DOBLE AGUILA Re: Tomista,, Carlista de... 13/01/2019, 14:16
DOBLE AGUILA Re: Tomista,, Carlista de... 13/01/2019, 14:59
Ek Erylar Re: Tomista,, Carlista de... 18/01/2019, 18:53
Ek Erylar Re: Tomista,, Carlista de... 19/01/2019, 04:38
Ek Erylar Re: Tomista,, Carlista de... 13/01/2019, 15:02
Ek Erylar Re: Tomista,, Carlista de... 13/01/2019, 20:45
Valmadian Re: Tomista,, Carlista de... 13/01/2019, 18:59
  1. #1
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    Tomista,, Carlista de "Limpieza de Sangre","aliado de recuperar de lo ario ancestral


    La pureza tética (de: tesis), no impide bi la dialéctica, ni la oposición racional a la antítesis cuando no es pura. Un frente común contra lo peor de la Revolucion judeomasónica que prepara cada vez más perfectamente la entrobizacion del Anticristo en un mundo gobernado por la macrosecta sionista, es necesario. La disolución de las patrias y estirpes europeas, y su depotenciación en favor de la judeomasonería fomentadora del mestizaje, la descristianización y desarianización de los pueblos blancos civilizadores, es imprescindible Fe, valentía, labor, racionalidad, raza, Patrias, jerarquía, Doctrina tradicional de lo mejor del "paganisno", y la desarrollafa por la Escolastica y el Magisterio solemne papal hasta Ss. Pío XI, con excepciones en enseñanzas de sus sucesores como Juán Pablo II en su Encíclica "Veritatis Splendor". Dificil determinar y expresar lo conxreto a que nos referimos, sin exponerlo del todo. Ha de ser labor progresiva y de controversia.
    Ek Erylar, y el Canín de Santo Domingo. Ricardo de Perea y Gonzalez, alias Cesar Borgia, " in memoriam triplicis Principis: Ecclesiae (Cardinalis), Militiae, et Saeculi".
    Benditos sean los "Reyes" Magos. Hispali, 6,1,MMXIX.

  2. #2
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    Re: Tomista,, Carlista de "Limpieza de Sangre","aliado de recuperar de lo ario ancest

    Primero habríamos de entender a nuestros propios clásicos, por ejemplo Jaime Balmes ¿ Liberal, Tradicionalists, anticarlista, vaticanista, tomista? Hasta Elías de Tejada se desdijo:https://ricardodepereablog.wordpress...o-padre-dr-sr/

  3. #3
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    ALACRAN está en línea "inasequibles al desaliento"
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    Re: Tomista,, Carlista de "Limpieza de Sangre","aliado de recuperar de lo ario ancest

    Parece interesante su blog y su persona. Implacable su crítica al sr. Elías de Tejada.

    Convendría que el moderador, si fuera posible, activara su participación directa en este foro.
    Última edición por ALACRAN; 09/01/2019 a las 10:17
    DOBLE AGUILA dio el Víctor.
    "... Los siglos de los argumentadores son los siglos de los sofistas, y los siglos de los sofistas son los siglos de las grandes decadencias.
    Detrás de los sofistas vienen siempre los bárbaros, enviados por Dios para cortar con su espada el hilo del argumento." (Donoso Cortés)

  4. #4
    Avatar de Hyeronimus
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    Re: Tomista,, Carlista de "Limpieza de Sangre","aliado de recuperar de lo ario ancest

    Habrá que estudiarlo, pero parece un tanto ecléctico. TendráNo dudo que tenga su parte de bueno, pero lo veo un poco raro.

  5. #5
    Avatar de Valmadian
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    Re: Tomista,, Carlista de "Limpieza de Sangre","aliado de recuperar de lo ario ancest

    Sincretismo, he visitado su perfil y no puedo decir otra cosa.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


    Nada sin Dios

  6. #6
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    Re: Tomista,, Carlista de "Limpieza de Sangre","aliado de recuperar de lo ario ancest

    Sincretismo me dice un señor con el anagrama del Victor. ¿Era sincretista Santo Tomás de Aquino porque asumió de Platón, Aristóteles, paganos, y de un sin fin de autores? ¿Lo era Suárez, cuando sigue en alguna cosilla (Cf. Cornelio Fabro) a Santo Tomás y en otras a Duns Escoto? Sincretista es quien acumula tesis inconexas, o no tiene un sistema metafísico. Lo mismo en lo político. ¿Era sincretista Vázquez de Mella, perfectamente racista, de lo ario, y que cogió asertos de un sin fin de autores?. De algo sólo semejante (: eclecticismo [apriórico, antiescuela, asistemático, cumulativo, disperso, arbitrario, etc., supongo] llegó a acusarse a Balmes, que críticó duramente el eclecticismo o "Escuela ecléctica", al refutar a Victor Cousin.
    Es facil decir una palabra, un calificativo, pero no vale nada si no se fundamenta EXPRESAMENTE en argumentos demostrativos. Oiga, o lea, no basta decir, es menester demostrar lo que se dice, sobre todo cuando el calificativo es de desvalorización y hace a su víctima aparecer cual digno de menosprecio.
    Soy aristotélico, platónico, tomista, Albertomagnista, Balmesiano, Vazquezmellista, pero sin contradicciones internas, que yo conozca, sin intención de acumular tesis inconexas y caprichosas, sin pretender ser asistemático, puesto que mi sistema es tomista, y si hay algo de nuevo que cojo, que esté en oposición a dicho sistema dígaseme qué, al menos. Y, por supuesto, si hallo algo en que juzgo qie Santo Tomás se equivoca, como algunas veces por ejemplo cuando niega la Inmaculada Concepción, retengo errónea la tesis, aunque yo siga siendo fundamental y sistemáticamente tomista, con cuanto de pagano cogió. Y tomista sería el Inquisidor de LLerena, acérrimo defensor de las tesis rigurosas radicales e inquisitoriales españolas de Limpieza de Sangre. ¿Fue sincretista El Generalísimo Franco, o Blas Piñar, cuando el primero decretó la famosa Unificación y creó la F.E.T. ...? No, porque el Caudillo creó entonces un sistema político propio, organico, el de las Leyes Fundamentales del Reino. ¿Fueron sincretistas Jose Antonio y Pemartin, cuando encomiaron la Dictadura del General Primo de Rivera? "A otro perro, con ese hueso", soy el pequeño can de Santo Domingo y en mis fauces llevo una antorcha, no carroña.También se acusa encubiertamente de sincretista a Nietsche cuando se niega que este filósofo tuviera un sistema. Y lo tenía; no es posible demostrarlo aquí en pocas líneas; por lo menos me remito a la bibliografía nietschana sobre esto, por ejemplo el libro de Pierre Chassard, "La Philosophie de l' Histoire dans la Philosophie de Nietsche", Marseille 1975.
    El Canín de Santo Domingo Pbr°. Con un cordial saludo, camarada.

    Parece que este señor confunda sincretismo con eclecticismo. Tampoco soy ecléctico, al menos al día de hoy, pues pertenezco a una Escuela teológica y filosófica, la Escuela tomista, en la que destacan no sólo los dominicos, sino tambien algunos Carmelitas descalzos, benefictinos, etc..

    Sinembargo es muy dificil que algún sutor se escape de ser algo ecléctico. Lo han sido fundadores de Escuelas como el propio Aquinate.

    Cf. https://ricardodepereablog.wordpress...l-sincretismo/
    Última edición por Ek Erylar; 12/01/2019 a las 21:43

  7. #7
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    Re: Tomista,, Carlista de "Limpieza de Sangre","aliado de recuperar de lo ario ancest

    Cita Iniciado por Ek Erylar Ver mensaje
    Sincretismo me dice un señor con el anagrama del Victor.
    El símbolo del "Víctor" lo otorgan en este sitio todos los foristas a aquellos otros cuyos post gustan por alguna razón. Por tanto yo no tengo el "Víctor" como símbolo propio ni lo exhibo porque a mi me guste o parezca bien.




    ¿Era sincretista Santo Tomás de Aquino porque asumió de Platón, Aristóteles, paganos, y de un sin fin de autores? ¿Lo era Suárez, cuando sigue en alguna cosilla (Cf. Cornelio Fabro) a Santo Tomás y en otras a Duns Escoto? Sincretista es quien acumula tesis inconexas, o no tiene un sistema metafísico. Lo mismo en lo político. ¿Era sincretista Vázquez de Mella, perfectamente racista, de lo ario, y que cogió asertos de un sin fin de autores?. De algo sólo semejante (: eclecticismo [apriórico, antiescuela, asistemático, cumulativo, disperso, arbitrario, etc., supongo] llegó a acusarse a Balmes, que críticó duramente el eclecticismo o "Escuela ecléctica", al refutar a Victor Cousin.
    Es facil decir una palabra, un calificativo, pero no vale nada si no se fundamenta EXPRESAMENTE en argumentos demostrativos. Oiga, o lea, no basta decir, es menester demostrar lo que se dice, sobre todo cuando el calificativo es de desvalorización y hace a su víctima aparecer cual digno de menosprecio.
    Claro, y usted forma parte del mismo elenco, en este caso "Conjunto de personas destacadas que realizan una misma tarea o forman un equipo." (Dicc. del Estudiante RAE, 2º acepción de la entrada, pág., 535, con los que usted se identifica, pero no forma parte de ellos, por lo que el sincretista será usted, pero no ellos necesariamente.

    Además va de culto y da lecciones de Semántica, aunque su particular interpretación del término sincretismo a mi me suene diferente que a usted:

    "Conciliación de elementos diferentes, especialmente doctrinas o ideas." Op.cit. RAE página 1281

    Vamos lo que en definitiva hace usted. Y, por cierto, eclecticismo es sinónimo de sincretismo:

    ECLECTICISMO.

    Denomínase eclecticismo la actitud intelectual de aquellos filósofos que se limitan a examinar los resultados del pensamiento ajeno, escogiendo lo que les parece verdadero y valioso sin intentar reunir en un todo acabado los fragmentos recogidos (véase el fragmento escrito por usted que he marcado en negrita y subrayado a continuación). Si la aceptación de concepciones ajenas y diversas se realiza sin examinar su contenido de verdad (es decir, producto de un análisis en profundidad), cabe hablar de sincretismo."


    Diccionario de Filosofía BRUGGER Walter. Biblioteca HERDER, pág., 190


    Soy aristotélico, platónico, tomista, Albertomagnista, Balmesiano, Vazquezmellista, pero sin contradicciones internas, que yo conozca, sin intención de acumular tesis inconexas y caprichosas, sin pretender ser asistemático, puesto que mi sistema es tomista, y si hay algo de nuevo que cojo, que esté en oposición a dicho sistema dígaseme qué, al menos. Y, por supuesto, si hallo algo en que juzgo qie Santo Tomás se equivoca, como algunas veces por ejemplo cuando niega la Inmaculada Concepción, retengo errónea la tesis, aunque yo siga siendo fundamental y sistemáticamente tomista, con cuanto de pagano cogió. Y tomista sería el Inquisidor de LLerena, acérrimo defensor de las tesis rigurosas radicales e inquisitoriales españolas de Limpieza de Sangre. ¿Fue sincretista El Generalísimo Franco, o Blas Piñar, cuando el primero decretó la famosa Unificación y creó la F.E.T. ...? No, porque el Caudillo creó entonces un sistema político propio, organico, el de las Leyes Fundamentales del Reino. ¿Fueron sincretistas Jose Antonio y Pemartin, cuando encomiaron la Dictadura del General Primo de Rivera? "A otro perro, con ese hueso", soy el pequeño can de Santo Domingo y en mis fauces llevo una antorcha, no carroña.También se acusa encubiertamente de sincretista a Nietsche cuando se niega que este filósofo tuviera un sistema. Y lo tenía; no es posible demostrarlo aquí en pocas líneas; por lo menos me remito a la bibliografía nietschana sobre esto, por ejemplo el libro de Pierre Chassard, "La Philosophie de l' Histoire dans la Philosophie de Nietsche", Marseille 1975.
    El Canín de Santo Domingo Pbr°. Con un cordial saludo, camarada.
    Si antes la muestra no era suficiente, ahora lo es más, mezclando todo lo que a USTED conviene. Vuelvo a insistirle en que el sincretismo es suyo, de USTED, amén de soltar auténticas barbaridades mezclando el racismo ario con el Mensaje salvífico de Cristo, o sea el Cristianismo. ¿Puede usted decir qué tenían de racistas Santo Tomás, Alberto Magno, Balmes, Platón o Aristóteles? Más todavía, le reto a demostrar en qué parte de las Sagradas Escrituras está contenido toda la tesis del racismo modernista, por que no de otra cosa habla usted. Pero yo no necesito resumir aquí en pocas palabras lo que dice usted de Nietzsche, muestra impresionante de la confusión en la que usted parece estar aunando fe cristiana, racismo ario y ya, para dar la puntilla, nada menos que toda la doctrina revolucionaria anticristiana de Nietzsche, se la resumen aquí:

    http://148.206.53.84/tesiuami/UAM3332.pdf

    Parece que este señor confunda sincretismo con eclecticismo. Tampoco soy ecléctico, al menos al día de hoy, pues pertenezco a una Escuela teológica y filosófica, la Escuela tomista, en la que destacan no sólo los dominicos, sino tambien algunos Carmelitas descalzos, benefictinos, etc..

    Sinembargo es muy dificil que algún sutor se escape de ser algo ecléctico. Lo han sido fundadores de Escuelas como el propio Aquinate.

    Cf. https://ricardodepereablog.wordpress...l-sincretismo/
    Yo no confundo nada, eso lo hace usted, y ya he replicado a sus errores manifiestos, pero insiste afirmando que pertenece a una Escuela teológica y filosófica. ¿Se trata de alguna corriente que funciona por ahí, de su propia cosecha o, tal vez, se refiere a algún grupo concreto con cierta entidad? Seria interesante que lo aclarase.

    Y ya que menciona diversas órdenes monásticas, con las que probablemente gracias a su integridad mantendrá contacto con algunos de sus miembros, ¿nadie le ha explicado que el racismo es un pecado directo contra la Creación hecha por Dios?

    Proverbios 22:2

    El rico y el pobre se encuentran, pero al uno y al otro los hizo Yavé.

    Proverbios 24:23

    No está bien tener acepción de personas en el juicio.

    .
    Hechos 10:28

    Dios me ha mostrado que a ningún hombre debo llamar impuro o inmundo...

    Hechos 10:34-35

    ...no hay en Dios acepción de personas...

    Hechos 17:26

    Él hizo de uno todo el linaje humano para poblar toda la faz de la tierra.

    Romanos 10:12-13

    No hay distinción entre judío y gentil. Uno mismo es el Señor de todos...

    Gálatas 3:28

    No hay ya judío o griego, no hay siervo o libre, no hay varón o hembra, porque todos sois uno en Cristo Jesús.

    Colosenses 3:9-11

    No os engañéis unos a otros; despojaos del hombre viejo con todas sus obras y vestíos del nuevo, que sin cesar renueva para lograr el perfecto conocimiento según la imagen según la imagen de su Creador, en quien no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro o escita, siervo o libre, porque Cristo lo es todo en todos.

    Santiago 2:8-9

    Si en verdad cumplís la ley regia de la Escritura: "Amarás al prójimo como a ti mismo", bien hacéis; pero si obráis con acepción de personas , cometéis pecado, y la ley os argüirá de transgresores.

    1 Juan 2:11

    Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda a oscuras, sin saber adónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos.



    ¿Le parecen a usted suficientes razones, o necesita de algunas más? Porque me reservo la cuestión de Nocedal y de Vázquez de Mella a los que usted ha mencionado.
    Última edición por Valmadian; 13/01/2019 a las 00:30
    Kontrapoder dio el Víctor.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

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  8. #8
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    Re: Tomista,, Carlista de "Limpieza de Sangre","aliado de recuperar de lo ario ancest

    Cita Iniciado por Ek Erylar Ver mensaje
    Sincretismo me dice un señor con el anagrama del Victor. ¿Era sincretista Santo Tomás de Aquino porque asumió de Platón, Aristóteles, paganos, y de un sin fin de autores? ¿Lo era Suárez, cuando sigue en alguna cosilla (Cf. Cornelio Fabro) a Santo Tomás y en otras a Duns Escoto? Sincretista es quien acumula tesis inconexas, o no tiene un sistema metafísico. Lo mismo en lo político. ¿Era sincretista Vázquez de Mella, perfectamente racista, de lo ario, y que cogió asertos de un sin fin de autores?. De algo sólo semejante (: eclecticismo [apriórico, antiescuela, asistemático, cumulativo, disperso, arbitrario, etc., supongo] llegó a acusarse a Balmes, que críticó duramente el eclecticismo o "Escuela ecléctica", al refutar a Victor Cousin.
    Es facil decir una palabra, un calificativo, pero no vale nada si no se fundamenta EXPRESAMENTE en argumentos demostrativos. Oiga, o lea, no basta decir, es menester demostrar lo que se dice, sobre todo cuando el calificativo es de desvalorización y hace a su víctima aparecer cual digno de menosprecio.
    Soy aristotélico, platónico, tomista, Albertomagnista, Balmesiano, Vazquezmellista, pero sin contradicciones internas, que yo conozca, sin intención de acumular tesis inconexas y caprichosas, sin pretender ser asistemático, puesto que mi sistema es tomista, y si hay algo de nuevo que cojo, que esté en oposición a dicho sistema dígaseme qué, al menos. Y, por supuesto, si hallo algo en que juzgo qie Santo Tomás se equivoca, como algunas veces por ejemplo cuando niega la Inmaculada Concepción, retengo errónea la tesis, aunque yo siga siendo fundamental y sistemáticamente tomista, con cuanto de pagano cogió. Y tomista sería el Inquisidor de LLerena, acérrimo defensor de las tesis rigurosas radicales e inquisitoriales españolas de Limpieza de Sangre. ¿Fue sincretista El Generalísimo Franco, o Blas Piñar, cuando el primero decretó la famosa Unificación y creó la F.E.T. ...? No, porque el Caudillo creó entonces un sistema político propio, organico, el de las Leyes Fundamentales del Reino. ¿Fueron sincretistas Jose Antonio y Pemartin, cuando encomiaron la Dictadura del General Primo de Rivera? "A otro perro, con ese hueso", soy el pequeño can de Santo Domingo y en mis fauces llevo una antorcha, no carroña.También se acusa encubiertamente de sincretista a Nietsche cuando se niega que este filósofo tuviera un sistema. Y lo tenía; no es posible demostrarlo aquí en pocas líneas; por lo menos me remito a la bibliografía nietschana sobre esto, por ejemplo el libro de Pierre Chassard, "La Philosophie de l' Histoire dans la Philosophie de Nietsche", Marseille 1975.
    El Canín de Santo Domingo Pbr°. Con un cordial saludo, camarada.

    Parece que este señor confunda sincretismo con eclecticismo. Tampoco soy ecléctico, al menos al día de hoy, pues pertenezco a una Escuela teológica y filosófica, la Escuela tomista, en la que destacan no sólo los dominicos, sino tambien algunos Carmelitas descalzos, benefictinos, etc..

    Sinembargo es muy dificil que algún sutor se escape de ser algo ecléctico. Lo han sido fundadores de Escuelas como el propio Aquinate.

    Cf. https://ricardodepereablog.wordpress...l-sincretismo/
    Por cierto, otro que se autocita y es que el enlace es a un blog suyo, de USTED:

    https://ricardodepereablog.wordpress...19/01/12/3857/


    Aunque después desarrolla más lo que a usted le parece que es el sincretismo mezclando las cosas y poniendo ejemplos según le convienen, o eso cree. Y eso sin contar con que el enlace que usted ha puesto no funciona:

    https://ricardodepereablog.wordpress...l-sincretismo/
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  9. #9
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    Re: Tomista,, Carlista de "Limpieza de Sangre","aliado de recuperar de lo ario ancest

    No es usted sincretista, ¡¡¡ NO !!! por eso esto está en su blog, no lo ha escrito usted pues el autor tiene otro apellido "no alavés", a no ser que sea el segundo o tercero suyo, claro está. Pero si se encuentra en su blog, porque Cristo, nacido de María, del linaje de David, no era judío. ¡Ah! pero que digo, si es que todos, historiadores, arqueólogos, teólogos, cronistas antiguos desde Flavio Josefo, antropólogos sociales, los exégetas o los 70 sabios convocados por Ptolomeo II que elaboraron la Biblia de los Setenta, Alejandrina o también Septuaginta, todos equivocados, y todos nosotros también, faltaría más.

    ¡Jesús no era judío!

    Publicado el 4 enero, 2019 por ricardodeperea

    ISRAEL, judíos, hebreos. Los hebreos se apropiaron de estos nombres El nombre Israel es un nombre germánico para las tribus germánicas y se encuentra mucho antes que los judíos en Palestina (montañas de Palestina), traídos allí por las tribus germánicas emigradas. Los hebreos se han apropiado de este nombre para ser considerados como una Hoveress, como una Santa de Dios y portadora de la promesa. Las doce familias de Israel eran doce tribus germánicas, no hebreas. Según los informes de los pictogramas de Bohusläner, los invasores atlantes deben haber sido una bestia. Incluso se mezclaron sexualmente con animales, como perros, ovejas y cerdos, por lo que recibieron el nombre de cerdos = Eberer = Ebräer = hebreos. El nombre de los judíos proviene del "bien", "Goten"


    https://ricardodepereablog.wordpress...war-kein-jude/

    Mire, en mi opinión usted se ha equivocado de sitio, y con los 61 años que dice tener ya debería haber entrado en razón hace mucho.
    Última edición por Valmadian; 13/01/2019 a las 00:59
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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    Re: Tomista,, Carlista de "Limpieza de Sangre","aliado de recuperar de lo ario ancest

    Y es que Jesucristo no era judío, no, para nada y todos los nombres que aparecen en las listas eran arios, incluido el propio Dios (al final de la lista de San Lucas). De traca no, de jaula.



    La genealogía de Cristo según San Mateo

    La genealogía de Cristo según el Primer Evangelista desciende de Abraham a través de tres series de catorce miembros cada una; la primera pertenece al orden patriarcal, la segunda al real y la tercera al de ciudadanos privados. Mateo 1,17, muestra que este ordenamiento fue intencional; porque el escritor expresamente expone: "De manera que todas las generaciones, de Abraham a David, fueron catorce generaciones. Y de David a la deportación a Babilonia, fueron catorce generaciones y de la deportación a Babilonia a Cristo fueron catorce generaciones"

    Primera Serie....... Segunda Serie....... Tercera Serie.......
    1. Abraham. 1. Salomón. 1. Jeconìas.
    2. Isaac. 2. Roboam. 2. Salatiel.
    3. Jacob. 3. Abiá. 3. Zorobabel.
    4. Judá. 4. Asaf. 4. Abiud.
    5. Fares. 5. Josafat. 5. Eliakim.
    6. Esrom. 6. Joram. 6. Azor.
    7. Aram. 7. Ozías. 7. Sadoq.
    8. Aminadab. 8. Joatam. 8. Aquim.
    9. Naassón. 9. Ajaz. 9. Eliud.
    10. Salmón. 10. Ezequías. 10. Eleazar.
    11. Booz. 11. Manasés. 11. Mattán.
    12. Obed. 12. Amón. 12. Jacob.
    13. Jesé. 13. Josías. 13. San José.
    14. David. 14. Jeconías. 14. Jesucristo.

    La lista del primer evangelista omite a ciertos miembros en la genealogía de Cristo:

    El escritor da sólo tres nombres durante el tiempo del exilio egipcio (Esron, Aram, y Aminadab), aunque el período duró 215 ó 430 años; esto concuerda con Génesis 15,16, donde Dios promete guiar a Israel de vuelta en la cuarta generación. Pero según Génesis 15,13, el extranjero afligirá a Israel durante cuatrocientos años.
    Los tres nombrados Booz, Obed y Jesé cubren un período de 366 años. Omitiendo otras explicaciones menos probables, la dificultad se resuelve más fácilmente admitiendo una laguna entre Obed y Jesé.

    Según 1 Crón. 3,11-12, Ocozías, Joas, y Amasías median entre Joram y Azarías (el Ozías de San Mateo); estos tres nombres no pueden haber sido desconocidos para el Evangelista, ni puede suponerse que fueron omitidos por los transcriptores, pues esta conjetura destruiría el cómputo de catorce reyes del Evangelista.
    Según 1 Crón. 3,15, Joaquín interviene entre Josías y Jeconías. Podemos ignorar la pregunta de si San Mateo habla de un solo Jeconías o de dos personas con ese nombre; ni hay necesidad de exponer aquí todas las dudas o dificultades conectadas con cualquier respuesta.

    San Mateo pone sólo nueve eslabones entre Zorobabel y San José para un período que cubre unos 530 años, así que cada generación debe haber durado más de 50 años. La genealogía como la presenta San Lucas enumera dieciocho generaciones para el mismo período, número que armoniza mejor con el curso ordinario de los eventos.

    Acerca de la omisión de miembros en las listas genealógicas vea genealogía.


    La genealogía de Cristo según San Lucas

    La genealogía en Lc. 3,23-28 asciende de San José a Adán o más bien hasta Dios; esta es la primera diferencia notable entre las genealogías según presentadas en el Primer y Tercer Evangelio. Otra diferencia se encuentra en su disposición: San Mateo pone la lista al principio de su Evangelio; San Lucas, al comienzo de la vida pública de Cristo. El carácter artificial de la genealogía de San Lucas puede observarse en la tabla siguiente:


    Primera Serie....... Segunda Serie....... Tercera Serie....... Cuarta Serie.......
    1. Jesús. 22. Salatiel. 43. David. 57. Tara.
    2. José. 23. Nerí. 44. Jesé. 58. Najor.
    3. Helí. 24. Melkí. 45. Obed. 59. Serug.
    4. Mattat. 25. Addí. 46. Booz. 60. Ragáu.
    5. Leví. 26. Cosam. 47. Sala. 61. Fálek.
    6. Melkí. 27. Elmadam. 48. Naassón. 62. Eber.
    7. Jannái. 28. Er. 49. Aminadab. 63. Sala.
    8. José. 29. Jesús. 50. Aram. 64. Cainam.
    9. Mattatías. 30. Eliezer. 51. Esron. 65. Arfadax.
    10. Amós. 31. Jorim. 52. Fares. 66. Sem.
    11. Naúm. 32. Mattat. 53. Judá. 67. Noé.
    12. Eslí. 33. Leví. 54. Jacob. 68. Lámek.
    13. Nangay. 34. Simeón. 55. Isaac. 69. Matusalén.
    14. Maaz. 35. Judá. 56. Abraham. 70. Henoc.
    15. Mattatías. 36. José. 71. Járet.
    16. Semein. 37. Jonam. 72. Maleleel.
    17. Josec. 38. Eliaquim. 73. Cainam.
    18. Judá. 39. Meleá 74. Enós.
    19. Joanán. 40. Menná. 75. Set.
    20. Resá. 41. Mattatá. 76. Adán.
    21. Zorobabel. 42. Natán. 77. Dios.

    La estructura artificial de esta lista puede inferirse a partir de las siguientes peculiaridades: contiene once septenios de nombres; tres septenios nos llevan de Jesús al Cautividad; tres, desde la cautividad al tiempo de David; dos, de David a Abraham; tres, asimismo, desde el tiempo de Abraham a la creación del hombre. San Lucas no llama explícitamente la atención sobre la construcción artificial de su lista, pero este silencio no prueba que el número repetitivo de nombres no fuese intencional, al menos en la fuente del evangelista. En la genealogía de San Lucas, los nombres Jesé, Obed, Booz, también cubren un periodo de 366 años; Aminadab, Aram, Esron llenan un hueco de 430 (ó 215) años, así que aquí se deben haber omitido varios nombres. En la cuarta serie, que da los nombres de los patriarcas antediluvianos y postdiluvianos, Cainán se ha insertado según la variante de los Setenta; el texto hebreo no contiene este nombre.

    Concordancia entre las genealogías de Cristo según San Lucas y según San Mateo

    La cuarta serie de la lista de San Lucas cubre el período entre Abraham y la creación del hombre; San Mateo no llega hasta ese tiempo, así que no puede haber discusión sobre cualquier concordancia. La tercera serie de San Lucas concuerda nombre por nombre con la primera de San Mateo; solamente se invierte el orden de los nombres. En esta sección las genealogías son más bien idénticas que meramente armoniosas. En la primera y segunda serie, San Lucas presenta los descendientes de David a través de su hijo Natán, mientras que San Mateo enumera, en su segunda y tercera serie, a los descendientes de David a través de Salomón. Es verdad que el Primer Evangelio da sólo veintiocho nombres para este período, contra los cuarenta y dos nombres del Tercer Evangelio; pero no puede esperarse que dos líneas diferentes de descendientes, deban mostrar el mismo número de vínculos para un período de mil años. Resumiendo, desde el carácter inspirado de las fuentes, uno está dispuesto a considerar el número dado por el tercer evangelista, como más en armonía con la extensión de tiempo que el número del Primer Evangelio; pero hemos señalado que San Mateo omitió conscientemente varios nombres en su lista genealógica, para reducirlos al múltiplo requerido de siete.

    Excepciones a la explicación anterior

    Se proponen tres dificultades principales contra la concordancia anterior de las genealogías: Primera: ¿cómo pueden converger en San José, si dan linajes diferentes desde David en adelante? Segunda: ¿cómo podemos explicar su convergencia en Salatiel y Zorobabel ? Tercera: ¿qué sabemos sobre la genealogía de la Santísima Virgen?

    Primera dificultad

    La convergencia de las dos líneas genealógicas distintas en la persona de San José se ha explicado de dos maneras:

    (a) La genealogía de San Mateo es la de San José; la de San Lucas es la de la Santísima Virgen. Esta afirmación implica que la genealogía de San Lucas incluye solo aparentemente el nombre de José. Está basada en el texto griego aceptado, on (os enomizeto ouios Ioseph) tou Heli, "siendo el hijo (tal como se supuso, de José, pero realmente) de Helí”. Este paréntesis realmente elimina el nombre de José de la genealogía de San Lucas, y hace a Cristo, por medio de María, hijo directo de Helí. Esta opinión es apoyada por una tradición que llama “Joaquín” al padre de la Virgen, una variante de la forma Eliacim, o su abreviación Elí, una variante de Helí, la cual se encuentra en la genealogía del tercer evangelista. Pero estas dos consideraciones, es decir, el texto aceptado y el nombre tradicional del padre de María, que favorecen la opinión de que San Lucas da la genealogía de la Virgen, se contrapesan con dos consideraciones similares, que hacen que la lista de San Lucas termine con el nombre de José. Primero, el texto griego preferido por los críticos textuales lee, on ouios, hos enomizeto, Ioseph tou Heli, "siendo hijo, tal como se supuso, de José, hijo de Helí", de modo que el paréntesis anterior se vuelve menos probable. Segundo, según Patrizi, la opinión de que San Lucas da la genealogía de María empezó a ser defendida solamente hacia fines del siglo XV por Annio de Viterbo, y tuvo seguidores en el siglo XVI: San Hilario menciona esta opinión como adoptada por muchos, pero él la rechaza (Mai, "Nov. Bibl, Patr"., t. I, 477). Puede decirse con seguridad que la tradición patrística no considera que la lista de San Lucas representa la genealogía de la Santísima Virgen.

    (b) Tanto, San Mateo como San Lucas dan la genealogía de San José, uno a través del linaje de Salomón y el otro a través del de Natán. Pero, ¿cómo pueden converger ambas líneas en San José? San Agustín sugirió que José, hijo de Jacob y descendiente de David a través de Salomón, pudo haber sido adoptado por Helí y así pudo haber llegado a ser descendiente adoptivo de David, a través de Natán. Pero Agustín fue el primero en abandonar esta teoría después de conocer la explicación ofrecido por Julio Africano. Según éste, Estha se casó con Matán, un descendiente de David a través de Salomón, y vino a ser la madre de Jacob. Después de la muerte de Matán, ella tomó por segundo marido a Matat, un descendiente de David a través de Natán, y por él vino a ser madre de Helí. Jacob y Heli fueron, por consiguiente, hermanos uterinos. Heli se casó, pero murió sin descendencia; por lo tanto, su viuda vino a ser esposa de Jacob por levirato, y dio a luz a José que fue hijo carnal de Jacob, pero hijo legal de Heli, combinando así en su persona dos linajes de los descendientes de David.

    Segunda dificultad,
    La segunda dificultad presentada contra la concordancia entre las dos genealogías se basa en la ocurrencia de los nombres Zorobabel y Salatiel en ambas listas; aquí, nuevamente, dos linajes distintos descendientes de David parecen converger. Y nuevamente, dos respuestas son posibles:

    (a) Se admite usualmente que los dos nombres en la lista de San Mateo, son idénticos a los dos en la serie de San Lucas; pues deben de haber vivido aproximadamente en la misma época, y siendo nombres tan raros, sería extraño encontrarlos apareciendo al mismo tiempo, en el mismo orden y en dos series genealógicas diferentes. Pero dos matrimonios de levirato explicarían la dificultad. Melkí, descendiente de David a través de Natán, puedo haber engendrado a Nerí de la viuda del padre de Jeconías; esto hizo hermanos uterinos a Nerí y a Jeconías. Jeconías puedo haber contraído, entonces, un matrimonio por levirato con la viuda sin hijos de Nerí, y engendrado a Salatiel que fue, por consiguiente, hijo de Neri por levirato. Zorobabel, el hijo de Salatiel, engendró a Abiud; quien también pudo haber sido obligado a pactar un matrimonio por levirato con la viuda de un pariente legal sin hijos, perteneciente a los descendientes de David a través de Natán y haber engendrado a Resá, quien continuó legalmente el linaje de Natán.

    (b) Una solución más simple de la dificultad se obtiene, si no admitimos que el Salatiel y el Zorobabel que aparecen en la genealogía de San Mateo son idénticos a aquéllos en San Lucas. Las pruebas anteriores para su identidad no son convincentes. Si Salatiel y Zorobabel se distinguieron en absoluto entre los descendientes de Salomón, no sorprendería que aproximadamente al mismo tiempo dos miembros de los descendientes de Natán se llamasen como ellos. El lector observará que solamente sugerimos posibles respuestas a la dificultad; siempre y cuando estas posibilidades se puedan señalar, nuestros oponentes no tienen ningún derecho a negar que puedan armonizarse las genealogías que se encuentran en el Primer y Tercer Evangelio.

    Tercera dificultad.
    ¿Cómo puede llamarse a Jesucristo "hijo de David", si la Santísima Virgen María no es hija de David?

    (a)Si en virtud del matrimonio de San José con María, Jesús pudo llamarse hijo de José, por la misma razón pudo llamarse "hijo de David" (San Agustín, Sobre la Concordancia de los Evangelios, II, I, 2).

    (b) La tradición nos dice que María también fue descendiente de David. Según Números 36,6-12, una hija única tenía que casarse dentro de su propia familia para asegurar el derecho de herencia. Después de San Justino (Adv. Tryph. 100) y San Ignacio (Carta a los Efesios 18), los Padres generalmente concurren en mantener la descendencia davídica de María, ya sea que supiesen esto por tradición oral o lo dedujeron a partir de la Escritura, por ejemplo, Rom. 1,3; 2 Tim. 2,8. San Juan Damasceno (De fid. Orth, IV, 14) expone que el bisabuelo de María, Pantero, fue un hermano de Matat; que su abuelo, Barpantero, fue primo de Helí; y que su padre Joaquín, era primo de José, hijo de Helí por levirato. Aquí Matat ha sido sustituido por Melkí, puesto que el texto usado por San Juan Damasceno, Julio Africano, San Ireneo, San Ambrosio y San Gregorio Nacianceno omite las dos generaciones que separan a Helí de Melkí. De todos modos, la tradición presenta a la Virgen María como descendiente de David a través de Natán.


    Bibliografía: KNABENBAUER in HAGEN, Lexicon Biblicum (París, 1907), II, 389 ss.; PRAT en Dictionnaire de la Bible (París, 1903), III, 166 ss. El asunto también se trata en la reciente Lives of Christ por FOUARD, DIDON, GRIMM, etc. El lector también hallará el tema tratado en los comentarios al Evangelio según San Mateo, o San Lucas, por ejemplo, KNABENBAUER, SCHANZ, FILION, MACEVILLY, etc. DANKO, Historia revelationis divinae Novi Testamenti (Viena, 1867), 180-192, da todas las principales publicaciones sobre el asunto hasta 1865.

    Fuente: Maas, Anthony. "Genealogy of Christ." The Catholic Encyclopedia. Vol. 6. New York: Robert Appleton Company, 1909. <http://www.newadvent.org/cathen/06410a.htm>.

    Traducido por José Luis Anastasio. rc



    https://ec.aciprensa.com/wiki/Geneal..._de_Jesucristo
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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    Re: Tomista,, Carlista de "Limpieza de Sangre","aliado de recuperar de lo ario ancest

    No me atrevo a llamarle imbécil, no sea que me lo tome como insulto. Su ignorancia es muy osada. Las definiciones de sincretismo y eclecticismo, sinónimos no unívocos, las reporto en el correspondiente artículo de mi blog. Que no examine las ideas que critico es obviamente falso. Naturalmente siempre puede profundizarse más. Flavio Josefo es un judío parcial, cuya historia, si es que lo es, está orientada a defender su sinagoga de satanás.
    No pertenezco a ningún equipo, contra la afirmación gratuita contraria de vd.. Como es lógico, como Santo Tomás, cojo de varios pensadores, sin pensar en todo idénticamente a ellos. Creo que todo el mundo hace esto, si no es un pluriclon de Ciencia Ficcion.
    En cuanto a la doctrina cristiana sobre la raza, la expongo en uno de mis articulos de crítica contra a Mayr (La nocion de raza a traves de la Historia). La aceoción de personas se refiere al trato digno que se ha de dar igualmente a pobres y ricis. La no distinción entre judío y gentil (distinción que existe, puesto que se nombran dos tipos de personas), se refiere a que no hay distinción desde el punto de vista de la pertenencia a la Iglesia católica, o desde el criterio de la opción a la gracia santificante, o la identidad de una misma fe, y en cuanto a los méritos morales, en fuero interno, para la vida eterna; pero nada más. Por lo demas hay distinciones de todo orden. Además San Pablo no habla de judíos en el sentido de judaístas, sino de miembros de un grupo o pueblo (?) así llamado. Y, por cierto, de raza nada, ni una palabra, entre otras cosas porque ni hay un pueblo judío homogéneo natural, ni una judía raza en sentido mendeliano. De la secta judía hay hasta negros y mongoloides. La idea de que una raza aria tenga nejores cualidades naturales que otra no es en sí ni cristiana, ni anticristiana, pero puede ser cristiana si es verdad, y toda verdad es cristiana en cuanto ha de ser aceptada por el Cristianismo y el cristiano, sin que sea Cristianismo, en cuanto no forma parte de su dogma. Pero la Fe no lo es todo, la Fe no es la Ciencia, ni siquiera es Cuencia, ni teológica, ni metafísica, ni empírica, ni demostrable por ninguna ciencia propiamente dicha. Es UNA parte, ápice, de la Sabiduría, mucho más amplia que la Fe, que impera, pero no substituye.
    La Fe tampoco es la creencia u opiniones personales.
    Que Cristo no era judío está abundantísi anente argumentado en los articulos, no míos, que reporto en algunos míos (P.ej. en "Las raices judías del Bolchevisno".
    Que la Arianidad es la mayor sede de Civilización no es teoría exclusiva de los judíos nacionalsocialistas Walter Gross y Alfred Rosenberg. En el discurso sobre el ideal de España defiende Vázquez de Mella la excelencia de li ario, y en itris lugares asevera que la raza es un elemento de la Patria y soporte de tradición y Civilización. Hasta el propio Balmes lo reconoce, si bien admite que es muy dificil determinar en qué grado influye dicho elemento. Claro que puefe uno profundizar más, pero en un blog no suele uno hacer tratados, sino artículos más bien sintéticos, breves, a pesar de lo cuál incluyo pdfs de tratados y estudios muy profundos de antropólogos sobre esa materia.
    La RAE hodierna no es la de las ediciones del Diccionario de Autoridades, y no vale tras el "crimen de lesa majestad", de suprimir la che como letra, pues corresponde a un fonema que no represenan ni la c ni la h separadas.
    Esto es un aperitivo. Como le encanta a vd. que se profundice, lo voy a hacer poniéndole mucho más verde con cuantas razones se me ocurran.
    Atentamente su seguro servidor
    El Canín de Santo Domingo.
    Última edición por Ek Erylar; 13/01/2019 a las 12:42

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    Re: Tomista,, Carlista de "Limpieza de Sangre","aliado de recuperar de lo ario ancest

    Cita Iniciado por Ek Erylar Ver mensaje
    No me atrevo a llamarle imbécil, no sea que me lo tome como insulto. Su ignorancia es muy osada. Las definiciones de sincretismo y eclecticismo, sinónimos no unívocos, las reporto en el correspondiente artículo de mi blog. Que no examine las ideas que critico es obviamente falso. Naturalmente siempre puede profundizarse más. Flavio Josefo es un judío parcial, cuya historia, si es que lo es, está orientada a defender su sinagoga de satanás.
    No pertenezco a ningún equipo, contra la afirmación gratuita contraria de vd.. Como es lógico, como Santo Tomás, cojo de varios pensadores, sin pensar en todo idénticamente a ellos. Creo que todo el mundo hace esto, si no es un pluriclon de Ciencia Ficcion.
    En cuanto a la doctrina cristiana sobre la raza, la expongo en uno de mis articulos de crítica contra a Mayr (La nocion de raza a traves de la Historia). La aceoción de personas se refiere al trato digno que se ha de dar igualmente a pobres y ricis. La no distinción entre judío y gentil (distinción que existe, puesto que se nombran dos tipos de personas), se refiere a que no hay distinción desde el punto de vista de la pertenencia a la Iglesia católica, o desde el criterio de la opción a la gracia santificante, o la identidad de una misma fe, y en cuanto a los méritos morales, en fuero interno, para la vida eterna; pero nada más. Por lo demas hay distinciones de todo orden. Además San Pablo no habla de judíos en el sentido de judaístas, sino de miembros de un grupo o pueblo (?) así llamado. Y, por cierto, de raza nada, ni una palabra, entre otras cosas porque ni hay un pueblo judío homogéneo natural, ni una judía raza en sentido mendeliano. De la secta judía hay hasta negros y mongoloides. La idea de que una raza aria tenga nejores cualidades naturales que otra no es en sí ni cristiana, ni anticristiana, pero puede ser cristiana si es verdad, y toda verdad es cristiana en cuanto ha de ser aceptada por el Cristianismo y el cristiano, sin que sea Cristianismo, en cuanto no forma parte de su dogma. Pero la Fe no lo es todo, la Fe no es la Ciencia, ni siquiera es Cuencia, ni teológica, ni metafísica, ni empírica, ni demostrable por ninguna ciencia propiamente dicha. Es UNA parte, ápice, de la Sabiduría, mucho más amplia que la Fe, que impera, pero no substituye.
    La Fe tampoco es la creencia u opiniones personales.
    Que Cristo no era judío está abundantísi anente argumentado en los articulos, no míos, que reporto en algunos míos (P.ej. en "Las raices judías del Bolchevisno".
    Que la Arianidad es la mayor sede de Civilización no es teoría exclusiva de los judíos nacionalsocialistas Walter Gross y Alfred Rosenberg. En el discurso sobre el ideal de España defiende Vázquez de Mella la excelencia de li ario, y en itris lugares asevera que la raza es un elemento de la Patria y soporte de tradición y Civilización. Hasta el propio Balmes lo reconoce, si bien admite que es muy dificil determinar en qué grado influye dicho elemento. Claro que puefe uno profundizar más, pero en un blog no suele uno hacer tratados, sino artículos más bien sintéticos, breves, a pesar de lo cuál incluyo pdfs de tratados y estudios muy profundos de antropólogos sobre esa materia.
    La RAE hodierna no es la de las ediciones del Diccionario de Autoridades, y no vale tras el "crimen de lesa majestad", de suprimir la che como letra, pues corresponde a un fonema que no represenan ni la c ni la h separadas.
    Esto es un aperitivo. Como le encanta a vd. que se profundice, lo voy a hacer poniéndole mucho más verde con cuantas razones se me ocurran.
    Atentamente su seguro servidor
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    Usted me tacha de ignorante y no sabe ni redactar, sin contar con la Ortografía tan cuidada ella, y cuidado con los términos que emplea.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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    Re: Tomista,, Carlista de "Limpieza de Sangre","aliado de recuperar de lo ario ancest

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    No me atrevo a llamarle imbécil, no sea que me lo tome como insulto. Su ignorancia es muy osada. Las definiciones de sincretismo y eclecticismo, sinónimos no unívocos, las reporto en el correspondiente artículo de mi blog. Que no examine las ideas que critico es obviamente falso. Naturalmente siempre puede profundizarse más. Flavio Josefo es un judío parcial, cuya historia, si es que lo es, está orientada a defender su sinagoga de satanás.
    Sobre los conceptos y definiciones de sincretismo y eclecticismo, son claras y no ofrecen dudas ¿o es que usted pretende enmendar a todo el mundo? Usted es un sincretista y punto.

    Sobre Josefo demuestra usted demasiada ignorancia y osadía, aparte de que su descalificación lo descalifica a usted. A continuación textos de Flavio Josefo:

    Referencia de Josefo a Juan el Bautista

    Algunos judíos creyeron que el ejército de Herodes había perecido por la ira de Dios, sufriendo el condigno castigo por haber muerto a Juan, llamado el Bautista. Herodes lo hizo matar, a pesar de ser un hombre justo que predicaba la práctica de la virtud, incitando a vivir con justicia mutua y con piedad hacia Dios, para así poder recibir el bautismo. Era con esta condición que Dios consideraba agradable el bautismo; se servían de él no para hacerse perdonar ciertas faltas, sino para purificar el cuerpo, con tal que previamente el alma hubiera sido purificada por la rectitud. Hombres de todos lados se habían reunido con él, pues se entusiasmaban al oírlo hablar. Sin embargo, Herodes, temeroso de que su gran autoridad indujera a los súbditos a rebelarse, pues el pueblo parecía estar dispuesto a seguir sus consejos, consideró más seguro, antes de que surgiera alguna novedad, quitarlo de en medio, de lo contrario quizá tendría que arrepentirse más tarde, si se produjera alguna conjuración. Es así como por estas sospechas de Herodes fue encarcelado y enviado a la fortaleza de Maqueronte, de la que hemos hablado antes, y allí fue muerto. Los judíos creían que en venganza de su muerte fue derrotado el ejército de Herodes, queriendo Dios castigarlo.

    —Flavio Josefo, Antigüedades judías, libro 18, capítulo 5.35



    Referencia de Josefo a Cristo.


    Testimonium Flavianum
    Γίνεται δὲ κατὰ τοῦτον τὸν χρόνον Ἰησοῦς σοφὸς ἀνήρ, εἴγε ἄνδρα αὐτὸν λέγειν χρή: ἦν γὰρ παραδόξων ἔργων ποιητής, διδάσκαλος ἀνθρώπων τῶν ἡδονῇ τἀληθῆ δεχομένων, καὶ πολλοὺς μὲν Ἰουδαίους, πολλοὺς δὲ καὶ τοῦ Ἑλληνικοῦ ἐπηγάγετο: ὁ χριστὸς οὗτος ἦν. καὶ αὐτὸν ἐνδείξει τῶν πρώτων ἀνδρῶν παρ᾽ ἡμῖν σταυρῷ ἐπιτετιμηκότος Πιλάτου οὐκ ἐπαύσαντο οἱ τὸ πρῶτον ἀγαπήσαντες: ἐφάνη γὰρ αὐτοῖς τρίτην ἔχων ἡμέραν πάλιν ζῶν τῶν θείων προφητῶν ταῦτά τε καὶ ἄλλα μυρία περὶ αὐτοῦ θαυμάσια εἰρηκότων. εἰς ἔτι τε νῦν τῶν Χριστιανῶν ἀπὸ τοῦδε ὠνομασμένον οὐκ ἐπέλιπε τὸ φῦλον.

    Por este tiempo apareció Jesús, un hombre sabio, si es que es correcto llamarlo hombre, ya que fue un hacedor de milagros impactantes, un maestro para los hombres que reciben la verdad con gozo, y atrajo hacia Él a muchos judíos y a muchos gentiles además. Era el Cristo. Y cuando Pilato, frente a la denuncia de aquellos que son los principales entre nosotros, lo había condenado a la Cruz, aquellos que lo habían amado primero no le abandonaron ya que se les apareció vivo nuevamente al tercer día, habiendo los santos profetas predicho esto y otras mil maravillas sobre Él. Y la tribu de los cristianos, llamados así por Él, no ha cesado de crecer hasta este día.

    Flavio Josefo, Antigüedades judías, libro 18, capítulo 3.




    No pertenezco a ningún equipo, contra la afirmación gratuita contraria de vd..
    No he afirmado, he preguntado, lea usted bien.


    Como es lógico, como Santo Tomás, cojo de varios pensadores, sin pensar en todo idénticamente a ellos. Creo que todo el mundo hace esto, si no es un pluriclon de Ciencia Ficcion.
    Usted puede tomar lo que quiera siempre que no lo mezcle, usted puede relacionar, enlazar, pero no mezclar. En cuanto a la ciencia-ficción, sería más adecuado pensar en una ucronía.

    En cuanto a la doctrina cristiana sobre la raza, la expongo en uno de mis articulos de crítica contra a Mayr (La nocion de raza a traves de la Historia). La aceoción de personas se refiere al trato digno que se ha de dar igualmente a pobres y ricis. La no distinción entre judío y gentil (distinción que existe, puesto que se nombran dos tipos de personas), se refiere a que no hay distinción desde el punto de vista de la pertenencia a la Iglesia católica, o desde el criterio de la opción a la gracia santificante, o la identidad de una misma fe, y en cuanto a los méritos morales, en fuero interno, para la vida eterna; pero nada más. Por lo demas hay distinciones de todo orden. Además San Pablo no habla de judíos en el sentido de judaístas, sino de miembros de un grupo o pueblo (?) así llamado.
    Sigue empeñado en el error, lo dice muy claro el NT, es pecado, a ver si se entera. Entre otras razones porque va contra la Creación de Dios que sólo hizo un hombre, UNO, U-N-O, de todos modos le voy a poner un enlace para que compruebe sus desbarres sobre los arios y demás zarandajas fritas. Se trata de algo que se está haciendo cada vez más, particularmente entre sectores sociales que buscan su "limpieza de sangre". Y, por cierto, hablando de ella, espero que no necesite usted algún día la de un negro, moro, judío, homosexual, etc., claro que no se enteraría porque si el grupo es compatible, en los bancos de sangre no se distingue raza alguna.

    https://www.myheritage.es/dna?utm_so...SAAEgL5ZvD_BwE



    Y, por cierto, de raza nada, ni una palabra, entre otras cosas porque ni hay un pueblo judío homogéneo natural, ni una judía raza en sentido mendeliano. De la secta judía hay hasta negros y mongoloides.
    Salvo pueblos muy aislados, NO EXISTE hoy en día ni una sola raza pura, empezando por la española. Revise usted todo el tema de los haplogrupos y entérese.

    http://hispanismo.org/historia-y-ant...en-espana.html

    La idea de que una raza aria tenga nejores cualidades naturales que otra no es en sí ni cristiana, ni anticristiana, pero puede ser cristiana si es verdad, y toda verdad es cristiana en cuanto ha de ser aceptada por el Cristianismo y el cristiano, sin que sea Cristianismo, en cuanto no forma parte de su dogma. Pero la Fe no lo es todo, la Fe no es la Ciencia, ni siquiera es Cuencia, ni teológica, ni metafísica, ni empírica, ni demostrable por ninguna ciencia propiamente dicha. Es UNA parte, ápice, de la Sabiduría, mucho más amplia que la Fe, que impera, pero no substituye.
    La raza aria es un mito. Y lo es porque no hay prueba alguna ni de su existencia, ni de sus rasgos, surge laq idea en el XIX de la mano de:

    En Europa, el concepto de la superioridad racial de los blancos surgió en la década de 1850, propagado por el francés Arthur de Gobineau y más tarde por su discípulo, el británico-alemán Houston Stewart Chamberlain , quien utilizó por primera vez el término “ario” para referirse a la “raza blanca”

    https://hdnh.es/significado-ario-origen-historia/

    De manera que se le aplica el mismo argumento que usted emplea para negar a los judíos, si éstos no son un pueblo, los arios tampoco existen. En otro orden de cosas, los nazis no gustan en este foro. Y a mi particularmente me producen alergia, tanta como los comunistas.


    La Fe tampoco es la creencia u opiniones personales.
    No me diga, y yo sin saberlo, ¡vaya! Se está usted cubriendo de gloria.


    Que Cristo no era judío está abundantísi anente argumentado en los articulos, no míos, que reporto en algunos míos (P.ej. en "Las raices judías del Bolchevisno".
    Que la Arianidad es la mayor sede de Civilización no es teoría exclusiva de los judíos nacionalsocialistas Walter Gross y Alfred Rosenberg. En el discurso sobre el ideal de España defiende Vázquez de Mella la excelencia de li ario, y en itris lugares asevera que la raza es un elemento de la Patria y soporte de tradición y Civilización. Hasta el propio Balmes lo reconoce, si bien admite que es muy dificil determinar en qué grado influye dicho elemento. Claro que puefe uno profundizar más, pero en un blog no suele uno hacer tratados, sino artículos más bien sintéticos, breves, a pesar de lo cuál incluyo pdfs de tratados y estudios muy profundos de antropólogos sobre esa materia.

    Empiece por citar a esos antropólogos que yo le contaré qué son de verdad. ¿Arianidad, y esa que mierda es?

    Y ahora díganos, ¿los Evangelios están equivocados respecto a la genealogía de Cristo? Es decir, ¿San Mateo y San Lucas mienten? Está usted para meter en una jaula junto con todos los suyos, nazis de mierda.

    La RAE hodierna no es la de las ediciones del Diccionario de Autoridades, y no vale tras el "crimen de lesa majestad", de suprimir la che como letra, pues corresponde a un fonema que no represenan ni la c ni la h separadas.
    ¿Pero qué dice usted? La supresión de la che es un error, tanto como el llamarla crimen de lesa majestad.

    Esto es un aperitivo. Como le encanta a vd. que se profundice, lo voy a hacer poniéndole mucho más verde con cuantas razones se me ocurran.
    Atentamente su seguro servidor
    El Canín de Santo Domingo.
    Ni amenazas ni gilipolleces, está avisado.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  14. #14
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    Re: Tomista,, Carlista de "Limpieza de Sangre","aliado de recuperar de lo ario ancest

    Mi muy estimado correligionario:
    Ante todo disculpe de nuevo las erratas, con este aparato que uso no alcanzo a impedirlas.
    Vamos a ver, en el mar de palabras dichas espero que ahora me valgan más unas pocas: 1) DISCURSO EL IDEAL DE ESPAÑA, VAZQUEZ DE MELLA, CATOLICO INDUDABLEMENTE, EN ESE DISCURSO ATRIBUYE A ESPAÑA, CON RAZÓN O SIN ELLA, RAZA ARIA, LA ENCOMIA, LA JUZGA UTIL PARA LAS CAPACIDADES DE OBRAS DE VALIA, EN EL ORDEN NATURAL SE SUPONE. Le he dicho a Vd. que profeso la misma e idéntica doctrina, jamás condenada por la Iglesia. Por tanto, si condena vd. todo racismo (sin odio), y el de Vázquez de Mella ahí y en uno de sus discursos parlamentarios que todavía no le puedo citar, en coherencia lógica debe vd. condenar también el de V. de Mella. Tengo un artículo en mi Blog sobre ese punto en Mella y cito textualmente los párrafos interesados .

    2) Es falso que la Iglesia haya condenado el racismo que admite que los sujetos de razas distintas a la que se prefiera sean humanos y no inferiores en rango y dignidad a algunos brutos.

    3) Es perfectamente compatible con el catolicismo sostener que prefiero una
    persona a otra por sus cualidades naturales personales, y juzgar que uno es más capaz, o más sabio, o más hermoso, o más valiente, o más valioso en lo natural, que otro, sea que el juzgador prudente atribuya dichas capacidades individuales parcial y necesariamente a la raza del lisonjado, raza cual substrato de los actos encomiados y su altura, a cualidades hereditarias de linaje, sea que alabe al linaje por su especificidad racial.
    3) Es perfectamente compatible con el catolicismo afirmar que una raza es, al menos en general, superior a otra, o un linaje es superior a otro, por sus cualidades específicas, o por las facultades, formas, o potencialidades que hereditariamente se transmitan por via de linaje, por su caracter propio racial.

    Sin hablar o hablando, o suponiendo la raza, o una idea vaga de ella, TODOS LOS GRANDES TRATADISTAS ESPAÑOLES DE NOBILIARIA Y GENEALOGÍA CON ANALISIS HISTORICOS Y MORALES DE ENCOMIO HAN AFIRMADO DE CIERTOS LINAJES SER LOS MEJORES EN CAPACIDADES Y FRUTOS MERITORIOS NATURALES
    En la España tradicional era juicio común decir: "de buen linaje", o "de abolengo". El linajismo es más severo que el racismo (sin connotación moderna peyorativa), o etnicismo, valora con menos Extensión y más Comprensión (término técnico de Lógica, y Gramática), o sea, más particularmente, no a pueblos, no a razas, sino a linajes dentro de pueblos y dentro de étnias.

    4) El INQUISIDOR DE LLERENA, SACERDOTE DOMINICO, EN SU LIBRO SOBRE LIMPIEZA DE SANGRE, QUE HE PUBLICADO EN PDF EN MI BLOG, HACE ESO EN GRADO SUMO, PONE VERDES A JUDIOS, MOROS Y CRIMINALES Y DESCALIFICA SUS LINAJES COMO INVALIDOS U OBSTÁCULO OBSTÁCULO PARA ACCEDER A LO QUE PROHIBE LA LEY, PRAGMATICA SANCION DE 1505, POR CIERTO PROMULGADA POR LA VENERABLE ISABEL I DE ESPAÑA, ACERRIMA ANTIJUDIA Y ANTIMAHOMETANA, EN PROCESO DE CANONIZACIÓN. LAS LEYES RACIALES NACIONALSOCIALISTAS DE NÜREMBERG CONTRA JUDIOS SE QUEDA EN PAÑALES ANTE ESA PRAGMATICA, QUE ADEMÁS METE A MOROS, ENEMIGOS DE JESUCRISTO CUAL DIOS ENCARNADO, Y METE A TODOS SUS INFECTOS LINAJES.

    5) PREFERIR POR LAS CUALIDADES HEREDITARIAS QUE ALGUIEN LE ATRIBUYA A UNA RAZA, UNA CASTA A OTRA, SEA DE MANZANAS, DE PERAS, DE CABALLOS, O DE ANIMALES RACIONALES, siempre que se defienda que han de ser respetados todos los derechos naturales de toda persona humana, sea de la raza que sea, es lícito, compatible con la Fe católica e incindenable por la Iglesia.

    6) LA PROHIBICION DE ACEPCION FE PERSONAS NO IMPIDE NI O
    PUEDE, NI DEBE, IMPEDIR LA JUSTICIA: "Uniquique suum", a cada uno lo suyo, por su valía, su oficio, su posición, sus méritos, etc., sea que la raza tenga algo eficiente que ver, sea que no. Sobre esto ya le expliqué, incluso mejor, el sentido de los textos bíblicos que vd. me citó.

    Si juzga otra cosa, denuncie, no me ofende, es que sería muy interesante comprobar si o cómo los modernos jefes del aparato externo de la Iglesia condenan esas tesis o reportan textos eclesiásticos condenatorios.

    Gracias. Atentamente
    R.d.P. y G. .
    Última edición por Ek Erylar; 14/01/2019 a las 17:39

  15. #15
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    Re: Tomista,, Carlista de "Limpieza de Sangre","aliado de recuperar de lo ario ancest

    Después de la correspondencia privada que hemos mantenido en fecha de ayer a efectos de limar asperezas y llegar a un punto de acuerdo, compruebo con pesar que ha sido esfuerzo baldío y tiempo perdido. No voy a relatar aquí los contenidos de lo dicho, ni por usted, ni por mi, pero veo que o no ha entendido nada, o es que no quiere ceder ni un ápice en sus errores. De su larga perorata última destaco a los efectos una muestra de lindezas dignas de enmarcar en los anales de la locura.

    Cita Iniciado por Ek Erylar Ver mensaje
    4) El INQUISIDOR DE LLERENA, SACERDOTE DOMINICO, EN SU LIBRO SOBRE LIMPIEZA DE SANGRE, QUE HE PUBLICADO EN PDF EN MI BLOG, HACE ESO EN GRADO SUMO, PONE VERDES A JUDIOS, MOROS Y CRIMINALES Y DESCALIFICA SUS LINAJES COMO INVALIDOS U OBSTÁCULO OBSTÁCULO PARA ACCEDER A LO QUE PROHIBE LA LEY, PRAGMATICA SANCION DE 1505, POR CIERTO PROMULGADA POR LA VENERABLE ISABEL I DE ESPAÑA, ACERRIMA ANTIJUDIA Y ANTIMAHOMETANA, EN PROCESO DE CANONIZACIÓN. LAS LEYES RACIALES NACIONALSOCIALISTAS DE NÜREMBERG CONTRA JUDIOS SE QUEDA EN PAÑALES ANTE ESA PRAGMATICA, QUE ADEMÁS METE A MOROS, ENEMIGOS DE JESUCRISTO CUAL DIOS ENCARNADO, Y METE A TODOS SUS INFECTOS LINAJES.

    R.d.P. y G. .

    Pues bien, resulta dudoso que Dña Isabel promulgase dicha Sanción de 1505 por cuanto su fallecimiento se produjo el 26 de noviembre de 1504. Parece que usted se confunde con la REAL PROVISIÓN DE ORDENANZAS DE ISABEL I DE CASTILLA (ALCALÁ, 7-VI-1503) , que nada tiene que ver con lo que expone sobre las truculencias que le atribuye.

    Peculiarmente, entre dichas truculencias, por ejemplo ANTIMAHOMETANA, se refiere a esto:


    Real Cédula de 27 de enero de 1500

    La Reina reiteró en diversas ocasiones a las misiones de las tierras descubiertas por Colón, que procurasen atraer con suavidad y persuasión, con trato amable, ella deseaba la conversión de todos pero sin llegar a un fanatismo intransigente. Por el rumor que se extendió por los reinos de la Serranía de Ronda en Málaga, que
    afirmaba que los Reyes querían forzarlos a todos a hacerse cristianos, se hace pública

    unarealcédulade27deenerode1500,asegurándolesquebajopalabrareal“nuncaconsentirían
    queningúnmoroporfuerza,fuesetomadocristiano”.


    Se recoge en el Archivo de Simancas el contenido de dicha cédula.



    “DoñaIsabelporlagraciadeDiosReyna de Castilla, de León, de Aragón, etc.... a vos los
    Cádiz, alguaciles viejos e buenos hombre moros, nuestros vasallos de las villas e logares de
    las serranías de Ronda e Marbella e Axarquya e Garbia e a cada uno de vos: Ya sabeys
    cómo porque al Rey my Señor e a my fue fecha relación que algunos de vos dezian que
    nuestra voluntad hera de vos faser tornar cristianos por fuerça, vos ovimos enviado una
    nuestra carta por la qual vos enbiastes a segurar e a certificar cómo nuestra voluntad nunca
    fue ny es de vos faser tornar cristianos por fuerça; antes siempre avemos tenydo e tenemos
    voluntad que seays guardados e mantenydos en Justicia y de vos guardar las Capitulaciones
    que con vosotros mandamos asentar. E agora en respuesta de la nuestra carta vinieron a my
    Mamad Morabi e Caçin Modaguer llevadores desta, con los quales me escrebisteys
    teniéndome en merced de lo contenydo en la dicha carta del Rey mi Señor e mya e deziendo
    cómo estays en mucho deseo de guardar en todo nuestro servicio, lo qual yo asy tengo
    creydo de vos otros que, como buenos y leales vasallos, me servireys y asy sed ciertos que el
    Rey my Señor e yo, vos mandamos tener en Justicia e paz e sosiego e sy, necesario es, de
    nuevo por esta my carta vos aseguro por my Fe e palabra Real quel Rey my Señor e yo, no
    consentiremos ny daremos logar que ninguno de vosotros ny vuestras mugeres e fijos e
    nyetos, sean tornados cristianos por fuerça contra sus voluntades, antes queremos e es
    nuestra merced que seays e sean guardados e mantenydos en toda justicia como buenos
    vasallos... Dada en la cibdad de Sevilla a 18 dyas del mes de febrero año del nacimiento de
    Nuestro Señor Jhesu Christo de myll a quinientos años.- YOLAREYNA”.


    http://www.cuentayrazon.org/revista/...Num135_018.pdf

    En fin, resulta una extraña forma de ser ANTIMAHOMETANA.



    Afirma igualmente su "ferocidad" como ANTIJUDÍA. Pues parece tratarse de otra extravagancia más:

    Así se puede afirmar que en la actitud de Isabel hacia los judíos no hay racismo, ni rechazo, sino voluntad de integración en lo que parecía entonces como posible, y en esto también fue hija de su tiempo." Página 15 y última del siguiente pdf.

    http://ddfv.ufv.es/bitstream/handle/...=1&isAllowed=y

    En la página 12 del mismo documento se afirma que los Reyes Católicos mantuvieron una colaboración intensa con los judíos, en particular con Abraham SENEOR y su yerno Meir MELANED.

    No deja de ser interesante el documento de 1477 dirigido a la localidad de Trujillo (Cáceres).


    ¿Qué actitud adoptó la reina Isabel la Católica ante las minorías no cristianas?

    La documentación conservada pone de relieve que la reina Isabel protegió notoriamente a los judíos, así como a los mudéjares. Como se puede leer en un documento de la reina Isabel la Católica dirigido en el año 1477 a la localidad de Trujillo,

    «Todos los judíos de mis reinos son míos y están bajo mi protección y amparo y a mí pertenece de los defender y amparar y mantener en justicia», añadiendo, unas líneas más adelante, «os mando a todos y a cada uno de vos que de aquí adelante no consintáis ni déis lugar que caballeros ni personas algunas de esa ciudad ni fuera de ella constringan y apremien a los dichos judíos».

    Es más, en el año 1485 los Reyes Católicos se pusieron en contacto con el corregidor de Segovia ordenándole que prohibiera los durísimos sermones que predicaba contra los hebreos el dominico fray Antonio de la Peña.

    Ciertamente en las Cortes de Toledo del año 1480 se había ordenado que, en adelante, tanto los judíos como los mudéjares vivieran en barrios apartados. Mas a la larga, en concreto a finales del mes de marzo del año 1492, los Reyes Católicos decretaron la expulsión de los judíos de sus reinos, salvo que aceptaran el bautismo cristiano. Aquel suceso fue debido a la presión del pueblo y de la Iglesia, como lo ha puesto de manifiesto el historiador israelí Benzion Netanyahu. Asimismo dicho autor indica que fue el rey Fernando el que tomó aquella decisión, en tanto que Isabel, que previamente había hablado con el judío Isaac Abravanel, pretendió paralizarla, aunque sin resultado. Una década más tarde los Reyes Católicos tomaron una decisión semejante con respecto a los mudéjares de sus reinos.


    Isabel la Católica y la sociedad de Castilla y León / Julio Valdeón Baruque | Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes


    Usted afirma que había un inquisidor en Llerena. Yo le pregunté su se trataba del judío converso Torquemada, y usted vuelve a mencionar su existencia pero sin especificar su nombre. Por otra parte, le voy a hacer dos preguntas, de las cuales espero una respuesta clara y no una salida por la tangente:

    1.- ¿Considera usted que Cristo hubiese instituido la Inquisición, y no habiéndolo hecho por qué razón junto con la Iglesia? Lo que a la vista de los motivos que en ocasiones se exponen que hubiese sido bastante lógico, ¿o no?

    2.- ¿Puede usted sostener que no haya algunos inquisidores que no estén ardiendo en el Infierno?

    Si hay algo que caracterizó a la Inquisición en toda Europa donde estuvo instituida, fue su escasa caridad cristiana, rozando límites en algunos de los casos dignos de ser una vergüenza inconcebible en una Iglesia fundada por Nuestro Señor. Y es que mire usted, Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres Y Cristo nos MANDÓ, (Un mandamiento nuevo os doy; amaos los unos a los otros como Yo os he amado. ¿Se imagina a Cristo presidiendo un tribunal inquisitorial frailuno? Yo creo que no, vamos en modo alguno.

    https://infovaticana.com/2015/04/16/...e-los-hombres/

    Le agradecería que dejase por tanto de mentar a dicho tribunal de Llerena, porque fue el peor y con diferencia, de toda España.


    Resulta sorprendente su afirmación de que las leyes raciales de esos criminales nazis de Nüremberg se "quedan en pañales" comparadas con la mentada pragmática, y sorprende que usted ignore que esa forma de conducirse es pura leyenda negra contra la Reina Isabel y su causa de canonización impidiendo ésta, para la cual yo mismo he firmado en persona en su momento. Y haya sin embargo gente que sin ser católicos si la apoyan, mientras usted la perjudica más seriamente de lo que pueda creer. Y hablo nada menos que de César VIDAL que no cuenta con nuestras simpatías, pero que sale en defensa de la Reina, a petición de la CEE para la reapertura de su causa.

    Isabel la Católica, ¿santa o villana?

    Considero que el mejor favor que le puede hacer, es no mencionarla siquiera. Deje que otros sigan trabajando a fin de lograr llevarla a los altares.

    https://www.reinacatolica.es/


    Soy perfectamente consciente de que va a negar todo, no importa de que se trate ni de quienes lo digan, por que usted se considera en posesión de la verdad absoluta, pero con ello elige el peor de los caminos y tal como le manifesté, en su blog podrá deciur lo que se le ocurra o venga en gana, pero en Hispanismo.org NO ya que éste sitio no es suyo, hay unas normas y otros miembros. También le manifesté que con algunos de los contenidos de sus intervenciones me está escandalizando, y eso un cura no lo puede hacer.

    A partir de ahora le comunico que la tregua ha finalizado. Y deje de llamarme correligionario.
    Última edición por Valmadian; 14/01/2019 a las 19:27
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  16. #16
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    Re: Tomista,, Carlista de "Limpieza de Sangre","aliado de recuperar de lo ario ancest

    "Estáis firmemente convencidos acerca de que Nuestro Señor es de la raza de David según la carne (cf Rm 1,3), Hijo de Dios según su voluntad y el poder de Dios (cf Jn 1,13), nacido verdaderamente de una virgen... Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato...padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente." (Smyrn. 1-2)

    San Ignacio de Antioquía (Siglo II)


    ROMANOS 1, 1-7

    "Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado al apostolado, elegido para predicar el Evangelio de Dios, que por sus profetas había prometido en las Santas Escrituras, acerca de su Hijo, nacido de la descendencia de David, según la carne, constituido Hijo de Dios poderoso según el Espíritu de Santidad a partir de la resurrección de entre los muertos, Jesucristo Nuestro Señor, por el cual hemos recibido la gracia y el apostolado para promover la obediencia a la fe, para gloria de su nombre en todas las naciones, entre las cuales os contáis también vosotros, los llamados de Jesucristo, a todos los amados de Dios, llamados santos, que estáis en Roma, la gracia y la paz con vosotros, de parte de Dios, Nuestro Padre, y del Señor Jesucristo."




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    2) Es falso que la Iglesia haya condenado el racismo que admite que los sujetos de razas distintas a la que se prefiera sean humanos y no inferiores en rango y dignidad a algunos brutos.
    Hasta el Siglo XIX ¿cree usted que tuvo que hacerlo? Por otra parte, usted aquí maneja los términos con un doble sentido. Por una parte claro que la Iglesia no condena LAS RAZAS (concepto, o idea, totalmente abandonado ya por la Antropología Social al no responder a realidad alguna) dentro del GÉNERO HUMANO o RAZA HUMANA, única en todo el mundo. Pero por otra SI CONDENA el racismo como una ofensa a Dios y su obra creadora y por su carácter de lacra.

    Usted afirma que Cristo es ARIO, pues parece que contradice nada menos que a San Pablo. ¿Quizás es que el elegido de Dios para evangelizar el mundo también está equivocado? ¿o el equivocado es Dios al elegirlo? Cuando planteo preguntas es con la intención de que conteste aclarando su posición.



    3) Es perfectamente compatible con el catolicismo sostener que prefiero una persona a otra por sus cualidades naturales personales, y juzgar que uno es más capaz, o más sabio, o más hermoso, o más valiente, o más valioso en lo natural, que otro, sea que el juzgador prudente atribuya dichas capacidades individuales parcial y necesariamente a la raza del lisonjado, raza cual substrato de los actos encomiados y su altura, a cualidades hereditarias de linaje, sea que alabe al linaje por su especificidad racial.
    Oiga, no intente tomarme el pelo, porque se le nota mucho. Es que la analogía escogida no sirve porque no tiene nada que ver elegir una persona individualmente a otra por una serie de razones, que a una raza entera de personas. Las cualidades de un individuo no son extrapolables a toda un a etnia, pueblo o nación. Cuando usted elige a una persona usted opta por un prejuicio positivo al valorarla pre-conocimiento de la misma, mientras que si usted rechaza a una etnia, pueblo, nación por sus rasgos físicos generales, su historia y por comparación de desarrollo tecnológico, usted incurre en un prejuicio negativo racista. Y la razón es que ser blanco, europeo y haber recibido un legado secular, no garantiza que un individuo sea bueno, positivo y ejemplar ante su sociedad y ante las demás. Mientras que, en otras etnias, pueblos y naciones, también hay individuos sublimes y ejemplares en todos los sentidos. Pero usted aplica los criterios decimonónicos más estúpidos, producto de antropólogos de salón, o de viajeros que luego iban a exhibirse como pavos reales ante sus sociedades geográficas con un desdén insultante para el ser humano en general. Verdaderos pisaverdes petrimetres, payasos con dinero que sólo fueron parásitos sociales. Esas son sus fuentes y al parecer usted prefiere creer antes a De Bordieu, que a San Pablo, antes a las mamarrachadas pseudocientíficas de aquellos pájaros que a la Palabra de Dios contenida en Los Evangelios.

    Por cierto, sigo esperando la respuesta a mi pregunta acerca de si San Mateo y San Lucas estaban equivocados, y con esta van tres veces.


    3) Es perfectamente compatible con el catolicismo afirmar que una raza es, al menos en general, superior a otra, o un linaje es superior a otro, por sus cualidades específicas, o por las facultades, formas, o potencialidades que hereditariamente se transmitan por via de linaje, por su caracter propio racial.

    No lo es desde el momento en el que Dios hizo al hombre descender de UNA SOLA PAREJA. No lo es desde el momento en el que Cristo MANDA predicar el Evangelio A TODAS LAS NACIONES:

    "Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado se salvará, mas el que no creyere se condenará."

    LUCAS 16, 15-16

    Es decir, a todos los hombres, sin distinción de raza, sexo, edad, nación, cultura, historia, de ninguna clase. Porque su promesa es ésta:

    Escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.

    San Juan (10,11-18)

    ¿Quiere usted indicar en qué lugar de ese rebaño único edstá destinado a los arios, racistas y demás patulea patéticamente presuntuosa? Le añadiré algo, es una idea grosera pero muy real, blanco o negro, judío o "ario", rico o pobre, poderoso o sometido, es igual, todos hacen los mismos gestos en sus funciones de relación, se visten del mismo modo, expelen flatulencias, enferman igualmente, envejecen y mueren inevitablemente, ¡ah! y todos tienen la sangre roja, y ésta se agrupa no por razas, colores, inteligencia, cualidades morales, intelectuales, etc., etc., etc., sino por grupos sanguíneos presentes en todas ellas, unos tipos en mayor proporción y otros en menos, pero en todos por igual. Siendo, además, que el mestizaje es totalmente posible entre todos los seres humanos por tener UN ÚNICO CÓDIGO GENËTICO. De modo que ¿de qué me habla usted? ¿De cultura social? ¡Ah bueno! es que me había usted asustado. En tal caso le voy a explicar las diferencias entre lo que usted dice y la realidad.

    ¿Me casaría yo con una mujer de raza diferente a la mía? Pues si, y también no.

    Si, porque perteneciendo al mismo género humano seríamos perfectamente compatibles y podríamos dar cumplimiento al matrimonio procreando, función primordial del matrimonio. Y no le haría ascos por tener una piel distinta, o hablar otra lengua.

    No, porque LAS CONVENCIONES de su sociedad y la mía no serían iguales y sólo provocarían problemas y sufrimientos, especialmente a los niños que hubiera. Incluso porque esos problemas pudieran darse dentro del seno familiar de cada uno. No, porque en el caso de una musulmana su familia pretendería que yo apostatase de la fe verdadera, mientras impediría que ella pudiera convertirse.


    Sin hablar o hablando, o suponiendo la raza, o una idea vaga de ella, TODOS LOS GRANDES TRATADISTAS ESPAÑOLES DE NOBILIARIA Y GENEALOGÍA CON ANALISIS HISTORICOS Y MORALES DE ENCOMIO HAN AFIRMADO DE CIERTOS LINAJES SER LOS MEJORES EN CAPACIDADES Y FRUTOS MERITORIOS NATURALES
    En la España tradicional era juicio común decir: "de buen linaje", o "de abolengo". El linajismo es más severo que el racismo (sin connotación moderna peyorativa), o etnicismo, valora con menos Extensión y más Comprensión (término técnico de Lógica, y Gramática), o sea, más particularmente, no a pueblos, no a razas, sino a linajes dentro de pueblos y dentro de étnias.
    De momento usted debería citar los nombres de tales tratadistas y citar sus pretendidos análisis en los que lo que tales citas puedan aplicarse al racismo arianista, y no a buenas condiciones de un linaje que ha proporcionado a la sociedad hombres y mujeres de probada capacidad y bondad, lo que es muy distinto a lo que usted dice. Antaño si se hacía pero por una razón más que evidente: el acceso a la instrucción. Quien tenía medios para ello procuraba que su descendencia recibiese la de mejor grado posible, mientras que quien carecía de ellos estaba condenado a no poder aspirar a nada en la vida.
    Última edición por Valmadian; 14/01/2019 a las 20:54
    Kontrapoder dio el Víctor.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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  17. #17
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    Re: Tomista,, Carlista de "Limpieza de Sangre","aliado de recuperar de lo ario ancest

    Estimado Señor:
    Los citaré cuando tenga tiempo. Me referí al decreto de expulsión de judíos y moros, por parte de los Reyes Católicos. El Inquisidor de LLerena a que aludí es Fray Juán Escobar del Corro, O.P., en su "Tractatus Bipartitus..." Obras de Escobar del Corro, Juan - Pag. 1
    Si mi Iglesia Católica que es UNA, SANTA, ... o sea, la mísma desde su fundación por nuestro Dios y Señor Jesucristo, hasta el fin de los Siglos, una e idéntica a la que pertenecía Fray Juán, no lo condenó, tampoco yo lo condeno. Tenga en cuenta que me adhiero al Manifiesto Carlista del Sr. Don Rsmón Nocedal y Romea, que además profesaba querer la reinstauración de todas nuestras instituciones tradicionales, incluida la Santa Inquisición, titulada Santa por los respectivos Romanos Pontífices mientras existió en España y eran ellos, no los anteriores, ni los posteriores los únicos supremos competentes para con Autoridad máxima sancionar las reslidades que les eran presentes en aquel presente. "Semper Idem". La Santa Universal y Romana Inquisición siguió existiendo hasta adoptar otro nombre que antes tambien le era común: El Santo Oficio romano, Santo declarado por los Papas tradicionales. Por último se llamó Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, y en época reciente le fue oficialmente suprimida la denominación de Sagrada.
    Más noticias sobre Fray Juán hállanse reproducidas en mi blog. En cuanto a slgunos tratadistas de que hablamos, están citados por el judío yanki, excelente persona y librepensador en buen sentido, Albert Sicroff, en su libro sobre los procesos de Limpieza de Sangre antiguos. Tengo una xarta inéditada de dicho profesor, publicada en uno de nis blogs, misiva dirigida al Orofesor Domínguez, la cuál escanoteádale pir una discípula de Domínguez, y por tanto no leida por Domínguez, amigo mío y de Sicroff, me regaló gentilísimamente el destinatario. En ella se recrimina la doblez judaísta y el autor se petsuade ee que había de ser semejante a la que se atribuye a los judíos falsos conversos del tiempo de nestrs Santa, muy Santa, canónicamente Santa Inquisición. He dicho y "quod scriptum scriptum est".
    Recomiendo el original en francés, pues la traducción del libro del judío mencionado, publicada por la edit. Taurus no es buena.
    Por lo demás, tráteme, si puede, por favor, probablemente no acceda, como a un clérigo de los siglos XVI XVII preferiblemente, si bien no lo merezca del todo. Bueno, me puede poner, si quiere, con Gregorio XVI.
    En cuanto a mis tesis sobre etnicismo y linajismo, si no fueron condenadas en su día, estoy convencido de que no lo seran nunca directa y expresamente por la Autoridad Eclesiástica, al menos en la que creo.
    Una cosa es la Iglesia una, y la Patria Celeste una, y el universo o pluriverso, uno, y Dios Uno (y trino también), y otra la Patria natural de que trata el Aquinate, afirmando que el perteneciente a una de esas patrias, debe a los padres y ascendientes una virtud de puedad que no debe a las demás. Es una piedad de filiacion natural y linaje incluida raza o razas, pues el linaje es más que la raza, más exigente, más particular. Y una cosa es la Caridad, que es preceptica, y otra la amistad, que sólo se nos EXIGE para con Dios ...
    Atentamente
    R.d.P.yGlez., Pbro.
    Última edición por Ek Erylar; 15/01/2019 a las 01:58

  18. #18
    Avatar de Valmadian
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    Re: Tomista,, Carlista de "Limpieza de Sangre","aliado de recuperar de lo ario ancest

    Importante tesis del catedrático de universidad Joseph Pérez sobre la expulsión de los judíos de España.


    En 1492 termina, pues, la historia del judaísmo español, que sólo llevará en adelante una existencia subterránea, siempre amenazada por el aparato inquisitorial y la suspicacia de una opinión pública que veía en judíos, judaizantes e incluso conversos sinceros a unos enemigos naturales del catolicismo y de la idiosincrasia española, tal como la entendieron e impusieron algunos responsables eclesiásticos e intelectuales, en una actitud que rayaba en el racismo. Queda por sacar en claro los motivos que empujaron a los Reyes Católicos a tomar tan drástica medida. Se ha gastado infinidad de tinta en este esfuerzo y se han propuesto interpretaciones de toda clase, algunas francamente descabelladas. Todas estas interpretaciones pueden agruparse en torno a unos pocos esquemas.

    Hay que descartar, en primer lugar, una interpretación simplista: la codicia de unos soberanos apremiados por las necesidades financieras y deseosos de hacerse con la fortuna de los judíos. La hipótesis no resiste al examen. Súbditos y vasallos de la corona, los judíos dependían totalmente de ella; no disponían como los cristianos de una institución como las Cortes capaz de poner ciertos límites, siempre teóricos y muy relativos, pero reales. Los judíos no tenían ninguna garantía. Los monarcas podían exigir de ellos lo que se les antojaba y así lo hicieron en varias circunstancias a lo largo de la Edad Media y en tiempos de los Reyes Católicos, con motivo, por ejemplo, de la guerra de Granada. No se entiende lo que hubieran ganado los reyes con despojar a los judíos en el momento de la expulsión. Del edicto sacaron provecho particulares sin escrúpulos que compraron por poco dinero bienes valiosos y cometieron otros muchos abusos. La corona no parece que se haya beneficiado mucho de la operación. Los judíos les interesaban más como contribuyentes, pero con la expulsión de los contribuyentes desaparecen las contribuciones. Como dijo un día Antonio Domínguez Ortiz, la mejor manera de establecer un impuesto sobre el capital no es suprimir el capitalismo y los capitalistas; sería matar la gallina de los huevos de oro. La expulsión obligó a los judíos a malvender sus bienes en pocas semanas y en condiciones muy arriesgadas, pero no significó una confiscación en beneficio de la corona. Esta exigió, naturalmente, que los judíos le pagasen lo que le debían, pero tampoco aprovechó la oportunidad para despojarlos. En este sentido merece citarse la carta de Don Fernando al gobernador de Aragón, el 11 de junio de 1492: «Tenemos admiración que penséis que queramos tomar para Nos los bienes de los judíos, porque es cosa muy apartada de Nuestra voluntad [...]. Bien queremos que nuestra corte cobre, como es razón, todo lo que de justicia le perteneciere en los dichos bienes, así por las deudas que nos deben los dichos judíos como por razón de la pecha y otras rentas reales que tenemos sobre esa aljama; pero, pagado lo que a Nos pertenece y lo que se debe a los acreedores, lo que quedare se debe restituir a los judíos, a cada uno lo suyo, para que hagan dello a su voluntad».



    Además, se ha exagerado mucho la importancia de los judíos en la vida económica y su papel como motor del capitalismo incipiente. En el momento de la expulsión esta importancia y este papel ya no eran lo que habían sido. En vista de la documentación publicada sobre fiscalidad y actividades económicas, no cabe la menor duda de que los judíos no constituían ya una fuente de riqueza relevante, ni como banqueros ni como arrendatarios de rentas ni como mercaderes que desarrollasen negocios a nivel internacional. Es lo que confirma la situación en 1492 y en los años siguientes. La expulsión provocó en muchas localidades trastornos de todo tipo en la actividad económica. Hubo que prescindir de la noche a la mañana de determinados artesanos o comerciantes. Las rentas acusaron a veces bajas importantes, como está documentado para Sevilla y como se puede averiguar en otras muchas partes. A decir verdad, las dificultades habían empezado unos diez años antes con el establecimiento de la Inquisición; la emigración de conversos sevillanos a lugares de señorío acarreó un verdadero colapso en el comercio de la ciudad y en las rentas reales; su marcha provocó gran mengua en las finanzas municipales; el mayordomo Juan de Sevilla escribe el 2 de septiembre de 1482: «Los cuales dichos conversos eran los principales arrendadores». Lo mismo ocurrió en Zamora, Barcelona y otras muchas ciudades. A los reyes no se les había ocultado que su política en relación con judíos y conversos podía acarrear consecuencias de este tipo; lo pospusieron todo al objetivo que se habían fijado; es lo que se ve por la respuesta de Don Fernando a la ciudad de Barcelona: «Antes que nos hubiésemos deliberado en dar lugar en que esta Inquisición se hiciese en ciudad alguna de nuestros reinos, hubimos bien considerado y visto todos los daños e incrementos que desto se podía seguir y que a nuestros derechos y rentas reales le provendría. Pero como nuestra firme intención y celo es anteponer el servicio de Nuestro Señor Dios al nuestro [...], queremos que aquélla en todo caso se haga, todos otros intereses posposados». En la Crónica de Pulgar (cap. CXX), se atribuye a la reina la misma idea, casi en los mismos términos: «Como quiera que la ausencia desta gente despobló gran parte de la ciudad [Sevilla] y fue notificado a la reina que el gran trato que en ella había se disminuía y sus rentas por esta causa se abajaban en gran cantidad, pero ella estimaba en muy poco la disminución de sus rentas y decía que, todo interés pospuesto, quería limpiar su reino de aquel pecado de herejía». Esto demuestra que los Estados no siempre determinan su conducta en función del mero interés económico; en ciertas circunstancias son capaces de sacrificar deliberadamente intereses de este tipo para conseguir fines, incluso ideológicos, que les parecen merecer toda su atención, cueste lo que cueste 17 ( La historia de la Unión Soviética ofrece un notable ejemplo de ello. Sus dirigentes sabían perfectamente que su política de liquidación del campesinado libre y la instauración de una economía sometida al control del Estado iba a provocar de inmediato un caos perjudicial al desarrollo de la producción; no obstante, mantuvieron durante lustros la línea fijada porque lo que les interesaba más era la edificación de un nuevo tipo de sociedad basada en el colectivismo. En este caso sacrificaron el rendimiento y la productividad económica a una ideología. R ARaN (Plaidoyer pour l'Europe décadente, París, 1977, p. 85): «[los dirigentes soviéticos] subordonnent la rationalité économique a la rationalité idéologique; ou encore, si l'on préfere une autre expression, ils préferent l'idéologie a l'économie, le dogme de la propriété collective au regain de l'esprit individualiste, lié a la propriété privée».).

    De todas formas, la expulsión de los judíos produjo problemas a nivel local, pero no una catástrofe nacional. Es a todas luces descabellado atribuir a aquel acontecimiento la decadencia de España y su pretendida incapacidad a adaptarse a las transformaciones del mundo moderno. Todo lo que sabemos ahora demuestra que la España del siglo XVI no era precisamente una nación económicamente atrasada. Su pujanza, en el terreno demográfico y comercial, le venía de antes y la expansión se prolongó por lo menos hasta finales de la centuria. La expulsión de los judíos se realizó en un momento de auge y prosperidad. En términos estrictamente demográficos y económicos y prescindiendo de los aspectos humanos, la expulsión no supuso para España ningún deterioro sustancial, sino solamente una crisis pasajera rápidamente superada. En muchos casos los judíos habían sido desplazados por los conversos, pero éstos no estaban implicados en el edicto de 1492. Ahora bien, subrayan los partidarios de esta tesis, no se puede separar a los judíos de los conversos; ambos grupos están unidos en una común persecución: se destierra a los unos; la Inquisición se encarga de los otros. Es cierto y, con este argumento, pasamos a una interpretación más amplia, de tipo materialista, que ha conocido larga difusión. Estaríamos frente a un episodio de la lucha de clases entre los tradicionales grupos de privilegiados y una burguesía incipiente. Según esta tesis, la expulsión habría sido inspirada por la nobleza feudal a fin de eliminar aquel sector de las clases medias -los judíos, principalmente que podía constituir una amenaza para ella y para su ambición de dominar y controlar el Estado; la nobleza como tal representaba un estamento del pasado y se negaba a admitir la influencia creciente en la sociedad de aquellos elementos que se apoyaban en el capital y en las actividades económicas. La defensa de la fe y de la ortodoxia no serían, pues, sino un mero disfraz ideológico para encubrir objetivos mucho más concretos; por medio de las sentencias de muerte, confiscaciones de bienes, inhabilitación para ocupar cargos públicos, que eran las penas pronunciadas por la Inquisición contra los judaizantes, de lo que se trataba en realidad era de amedrentar a todos los conversos y eliminar una clase rival, la burguesía incipiente; la expulsión de los judíos era la prolongación lógica y cronológica de la creación del Santo Oficio y perseguía los mismos fines 18 (Ésta es también la tesis defendida hace algunos años por J. A SARAIVA (A Inquisiçáo portuguesa, Lisboa, 1956; Inquisiçáo e Cristiáos novos, aporto, 1969) y B. NETANYAHU (The Marranos of Spain. From the late XIVth to the early XVIth Century, Nueva York, 1966): la religión fue un simple disfraz para encubrir una lucha de clases; lo que se procuraba no era la extirpación del judaísmo, sino la eliminación de los marranos, ya que en realidad la inmensa mayoría de los conversos eran crístianos sinceros; paradójicamente, fue la Inquisición la que dio un nuevo impulso al marranismo. I. S. REVAH (Les Marranes portugais), buen conocedor del marranismo peninsular, se opuso rotundamente a esta interpretación: «Si tous les nouveaux chrétiens avaient été persécutés sans motif religieux réel, on ne s'expliquerait pas que tant de milliers d'entre eux se soient enfuis, du XVI' au XVIII' siecle, pour rejoindre les communautés juives ou en fonder de nouvelles dans des pays ou le judáisme était auparavant toléré officieusement, publiquement admis ou parfois totalement inconnu».).


    Las cosas no son tan claras. Sería absurdo sostener que la política religiosa de los Reyes Católicos se guiaba sólo en el terreno de las ideas puras, sin mezcla de consideraciones materiales. Estaban en juego muchas cosas: intereses concretos, desde luego, pero también la concepción de lo que debía ser el Estado moderno. En sí la interpretación de determinados acontecimientos en términos de lucha de clases es aceptable; todo depende de las situaciones que se pretende explicar. ¿Fueron la Inquisición y la expulsión de los judíos un episodio de la lucha de clases? Una respuesta afirmativa implica dos condiciones previas:

    -Que existan clases

    -Que estas clases estén enfrentadas.

    Demos por sentado que la nobleza formara una clase social, a pesar de los distintos niveles que puedan existir en su seno, les den ayuda incurren en pena de confiscación de bienes, vasallos, fortalezas, heredamientos, mercedes. Esta mención, por sí sola, nos enseña que los Reyes Católicos sospechaban de una posible intervención de los nobles a favor de los judíos. Un episodio posterior acaba aclarando el problema. La revolución comunera fue, a mi juicio, de claro sentido moderno; trató de cambiar profundamente la ordenación política del reino, introduciendo un control sobre el poder real. Fue, si se quiere, un movimiento burgués o, por lo menos, de clases medias. Pues bien, la revolución comunera fracasó porque chocó con la oposición de la nobleza y también con la de los auténticos burgueses, los de Burgos. La defección de Burgos y su adhesión a los gobernadores fueron un golpe durísimo asestado a la Junta de Tordesillas que nunca volvió a recuperarse. En esta ocasión, los burgueses, dueños del gran comercio internacional, se sintieron solidarios de los magnates, ya que sus intereses eran exactamente complementarios: a los nobles, como propietarios de ganados y pastos, les convenía mantener la producción de lana merina que los negociantes de Burgos vendían en el extranjero. No puede darse caso más evidente de solidaridad política basada en intereses económicos complementarios. Sería, pues, erróneo ver en la nobleza y en la burguesía castellanas de fines del siglo XV y principios del XVI dos clases antagónicas; todo parece indicar lo contrario. En una variante de la interpretación clasista no es la nobleza la que se propone eliminar a los judíos, sino la burguesía o, mejor dicho, las oligarquías urbanas.

    Estas han apoyado a los Reyes Católicos durante la guerra de sucesión y les han permitido acceder al poder. Como recompensa, habrían exigido y obtenido la expulsión de los judíos. Es cierto que varios concejos y las Cortes, emanación de las ciudades, se han mostrado en repetidas ocasiones hostiles a los judíos, pidiendo el cumplimiento de disposiciones anteriores sobre discriminación de aquella categoría y, principalmente, la aplicación de las leyes contra la usura. Es que las oligarquías urbanas, cuya voz se oye en las Cortes, representación de las ciudades, son deudoras de prestamistas judíos, tanto a título personal como colectivo, como miembros de los regimientos; por ello ponen tanto empeño en reclamar que se prohíba o regule la que ellas llaman usura. Desde 1480 en adelante, los reyes habían satisfecho aquellas reivindicaciones y se habían mostrado muy rigurosos en llevarlas a la práctica. Aquella tesis no tiene en cuenta dos elementos de la cuestión. Primero, la expulsión viene a completar el dispositivo iniciado con la creación de la Inquisición, es decir, que no son únicamente los judíos los perseguidos, sino también los conversos. Si se tiene en cuenta la posición que los conversos ocupaban en los regimientos, no se explica que estos regimientos hubieran desencadenado una represión que forzosamente recaía también sobre los conversos. En segundo lugar, los Reyes Católicos controlan los regimientos: la presencia de corregidores, de nombramiento real, en las principales ciudades impide a los municipios entrometerse en ciertos asuntos que se consideran reservados a la corona; los mismos corregidores tienen gran cuidado de evitar que se designen como procuradores a Cortes a personas que puedan encabezar cualquier forma de oposición; los corregidores procuran también que no se den a aquellos procuradores poderes limitados o condicionales como sería votar los servicios a cambio de determinadas concesiones por parte de la corona. Todo está previsto, pues, para que no surjan oposiciones y para que la corona tenga en cada momento las manos libres. En estas condiciones, ¿cómo hubieran podido las oligarquías urbanas imponer a un régimen autoritario como el de los Reyes Católicos una decisión de tanta trascendencia como la expulsión de los judíos? Parece muy poco probable.

    Ninguna de las interpretaciones precedentes se ajusta, pues, a la realidad histórica. Es que buscan en el edicto de 1492 segundas intenciones, lo que puede haber detrás del disfraz ideológico. Si en vez de tratar de descubrir en el edicto lo que se calla intentamos analizar lo que se dice, nos encontramos con una evidencia, una perogrullada si se quiere: los reyes justifican su decisión por motivos únicamente religiosos; lo que les preocupa es la asimilación total y definitiva de los conversos; para ello, fracasadas las medidas anteriores, acuden a una solución drástica: la expulsión de los judíos para cortar de cuajo el mal. ¿Por qué no tomar en serio aquella voluntad declarada? Hay una lógica antiherética en el edicto; lo que importa es explicarla: ¿cómo entender este ensañamiento contra judíos y judaizantes, si descartamos toda explicación fundada en las infraestructuras sociales y económicas, ya que por esta vía parece que no llegamos a ninguna parte?

    Planteada así la cuestión, topamos con una respuesta simple ya decir verdad simplista: el odio de las masas cristianoviejas contra judíos y conversos, odio que los reyes o bien comparten personalmente o bien utilizan de una manera demagógica para congraciarse con la opinión pública, diríamos hoy, y seguir la corriente mayoritaria. Lo primero es insostenible. Todo indica, al contrario, que los reyes no sentían ninguna repugnancia personal hacia judíos y conversos. Varios de sus colaboradores de más confianza procedían de este grupo. Pensemos en el mayordomo Andrés de Cabrera, que desempeñó un papel decisivo en la proclamación de Doña Isabel; pensemos en Abraham Seneor , que también interviene en los primeros meses del reinado, prestando dinero en momentos de apuros, a quien los reyes confían los mecanismos financieros de la Santa Hermandad ya quien nombran tesorero mayor del reino. Pensemos en otros muchos judíos (Mayr Melamed, Isaac Abravanel...) que ocupan puestos clave, sin hablar de los médicos que asisten a la reina en el cuidado de su salud o en circunstancias delicadas. Pensemos en fray Hernando de Talavera, confesór de Doña Isabel, a quien encontramos en todos los acontecimientos importantes: la guerra de sucesión, la reorganización llevada a cabo en las Cortes de Toledo, la puesta en marcha de la Santa Hermandad, la guerra de Granada, las discusiones con Colón a propósito de los viajes de descubrimiento... Otro tanto se puede decir de Don Fernando. Los reyes no manifestaron, pues, ninguna repugnancia u odio personal contra judíos o conversos; de lo contrario, no se comprendería que se hubiesen rodeado de tantos judíos hasta 1492 y de tantos conversos, antes y después de 1492.

    ¿Trataron los reyes de congraciarse con las masas fingiendo compartir unos prejuicios de que ellos mismos estaban alejados? Esto es más o menos lo que sugiere Américo Castro: el rey -a quien Castro atribuye el protagonismo principal en el asunto-19 (Opinión compartida por algunas fuentes israelitas.) tomó la decisión de expulsar a los judíos a fin de complacer al pueblo y crear una monarquía popular. La hipótesis no tiene sentido. Los reyes imponen un régimen autoritario; no permiten que el estamento nobiliario se entrometa en los asuntos políticos; procuran limitar al máximo los privilegios del clero en materia de jurisdicción; reducen el papel de las Cortes y ¿hubieran capitulado ante una opinión pública que no tenía un ápice de representación organizada en aquella época? Es totalmente improbable. En otro libro, he tratado de señalar cuál era la base social del régimen de los Reyes Católicos: esencialmente la nobleza, el clero, las clases medias {ganaderos, comerciantes, letrados); la política económica de los reyes favorece a la Mesta, a la ganadería trashumante, a la exportación de lanas y materias primas, en detrimento de los agricultores, artesanos y manufactureros; éstas son las clases aplastadas, en palabras de Pierre Vilar: el campesinado castellano esencialmente que formaba la inmensa mayoría de la población, pero una mayoría muda, que no tiene la palabra ni a nadie que hable por ella para defenderla y que se ve sacrificada. ¿Por qué hubieran tenido los reyes que preocuparse por lo que opinaban las masas acerca de judíos y conversos cuando no atendían a los intereses más concretos de aquellas masas? De las tres versiones que se conservan del edicto de expulsión -la de Torquemada, la castellana y la aragonesa-, sólo la tercera, firmada sólo por Don Fernando, se refiere al tema de la usura, en términos muy duros, por cierto: «Hallamos los dichos judíos, por medio de grandísimas e insoportables usuras, devorar y absorber las haciendas y sustancias de los cristianos, ejerciendo inicuamente y sin piedad la pravedad usuraria contra los dichos cristianos públicamente y manifiesta como contra enemigos y reputándolos idólatras, de lo cual graves querellas de nuestros súbditos y naturales a nuestras orejas han pervenido». En las otras dos versiones no se lee una sola mención, ni siquiera la menor alusión, a este asunto. Otras de las acusaciones que se venían repitiendo desde hacía siglos contra los judíos, pueblo deicida, profanación de hostias, crímenes rituales..., no aparecen en ninguna de las tres versiones a pesar del muy reciente caso del Santo Niño de La Guardia, cuyo desenlace ocurrió sólo cuatro meses antes de la firma del decreto. Lo que sobresale en el decreto son los aspectos religiosos. No cabe duda de que las medidas represivas contra judíos y conversos encontraron amplia aceptación en las masas cristianoviejas pero ello no significa que hayan sido inspiradas por aquellas masas.

    Varios autores lo admiten hoy: es el celo por la religión el que inspira fundamentalmente a los reyes a la hora de expulsar a los judíos. No se trataría de antisemitismo en el sentido moderno de la palabra, sino de antijudaísmo. A partir de estas premisas, correctas desde luego, algunos van más lejos: todo lo explican por el fanatismo de una reina 20 ( Es sobre todo a Isabel a quien se carga con esta tacha; a Fernando -¿será la influencia del juicio de Maquiavelo?se le atribuyen motivaciones más racionales: utilizar la religión con fines políticos. Sin embargo, Llorente, en su famosa historia de la Inquisición publicada a principios del siglo XIX, achaca la creación del Santo Oficio a una iniciativa de Don Fernando, mucho más entusiasta que la reina en este asunto. ) impregnada de devoción, dispuesta a sacrificarlo todo por ensalzar la fe católica, por complacer a Dios. No parece acertado este camino.

    Desde luego, Fernando e Isabel eran sinceramente católicos y procuraban cumplir los preceptos y las obligaciones que ello suponía. Es posible que Isabel lo fuera más que Fernando y que haya llevado hasta la perfección el cultivo de las virtudes evangélicas; por ello han pensado algunos en nuestro tiempo que merecía ser canonizada. No puedo ni quiero terciar en este tema; doctores tiene la Iglesia para estos casos. Lo que pasa en el fuero interno, nadie lo sabe a ciencia cierta. Al historiador sólo le compete examinar los hechos en su objetividad. Desde este punto de vista, Fernando e Isabel fueron esencialmente monarcas, políticos, y como tales hay que valorar su conducta. Cualesquiera que fueran sus sentimientos íntimos, realizaron una labor que se puede apreciar en términos objetivos, sin apelar a motivos de índole religiosa. Antes de que empezara el reinado, en 1473, el poeta y futuro colaborador de los Reyes Católicos Gómez Manrique daba estos consejos a la princesa Isabel: «No os demandarán / cuenta de lo que rezáis; / ni si os disciplináis / no os lo preguntarán./ De justicia si hicistes, / despojada de pasión; / si los culpados punistes, / o los malos consentistes. / [...] Desto será la cuestióm» .Lo que se propone a la futura reina es un programa esencialmente político; se la invita a no confundir los planes: la religión es una cosa; la política es otra; puede que coincidan; puede que no. Naturalmente, no conviene llevar la separación demasiado lejos; Fernando e Isabel no son ni podían ser indiferentes a los problemas religiosos; pero, en el fondo, Gómez Manrique tiene razón: son jefes de Estado y sus preocupaciones esenciales son de orden temporal; no subordinan la política a la religión. Maquiavelo insinuaba lo contrario: para él, Fernando por lo menos tuvo la tentación de utilizar la religión para fines políticos; al fin y al cabo la Inquisición es una cuestión política. El restablecimiento del prestigio de la monarquía, la creación del Estado moderno, la guerra de Granada, la expansión en Italia yen el Nuevo Mundo, todo ello puede explicarse sin tener que acudir a una inspiración predominantemente religiosa. No hay ningún motivo objetivo para tachar a los Reyes Católicos o a la sola Isabel de fanatismo religioso en el sentido peyorativo que se da a la palabra. La expulsión de los judíos fue un acto de una terrible dureza y fue llevada a cabo en condiciones particularmente inhumanas, sin miramientos ni escrúpulos, pero aquella dureza y aquella inhumanidad no fueron peores que otros acontecimientos que ocurrieron en la época y en toda época, dentro y fuera de España. Pensemos en la manera en la que se desarrollaron varios episodios de la guerra de Granada, por ejemplo cuando se redujo a esclavitud a toda la población de Málaga. Nada nos autoriza, en el caso del tratamiento dado a los judíos, a achacar al fanatismo religioso de los reyes esta medida, por cruel que parezca. La razón de los Estados nos ha acostumbrado a semejantes atropellos a los derechos humanos. La idea de expulsar a los judíos parte de la Inquisición; de esto no hay duda y se explica por motivos de carácter religioso: a muchos, en Europa -ya hemos visto cómo reacciona el alemán Popielovo- les extraña la singularidad de España, donde los judíos siguen teniendo una existencia legal. Parece ser que, en Sevilla (1478-1479), el nuncio Nicolás Franco transmitió a los reyes las preocupaciones del papa Sixto IV por la anomalía que significaba aquel hecho. El mismo Sixto IV, en una bula de 1484, no disimula su disgusto: «en los reinos de España, y sobre todo en la provincia de Andalucía, judíos y sarracenos viven mezclados y juntos con los cristianos y que visten la misma clase de trajes que éstos». Torquemada hace suyo el argumento y lo desarrolla: el objetivo final del cristianismo es lograr que los judíos se conviertan, pero la esperanza de lograrlo se pierde si el judaísmo sigue siendo legalmente autorizado; además el estátus jurídico de los judíos incita a los conversos a judaizar; la solución definitiva del problema converso exige, pues, la prohibición del judaísmo 21 ( PÁRAMO (De origine e! progressu Officii Sanctae Inquisitionis..., Madrid, 1598, p. 163) confirma esta interpretación: Torquemada ha sido el que convenció a los Reyes Católicos de que había que expulsar a los judíos porque éstos constituían el principal obstáculo a la asimilación de los conversos.). Es interesante observar que éste ya fue uno de los argumentos que se esgrimió para justificar la expulsión de los judíos de Inglaterra: su presencia impedía que se asimilaran completamente los convertidos y les incitaba a judaizar 22 ( C. Rorn, Histoire des marrones, París, Liana Levi, 1992, pp. 13-14.). A la Inquisición le pareció, pues, la expulsión de los judíos la mejor forma de acabar con los conversos judaizantes: quitada la causa -la comunicación con los judíos-, desaparecería el delito. Éstos son los motivos que se exponen largamente en las tres versiones del edicto de expulsión. Los Reyes Católicos toman la idea a su cuenta, pero esto no quiere decir que obren bajo la presión de los inquisidores. Las preocupaciones, para ellos, también son religiosas: la herejía no es de su agrado; quieren limpiar el reino de ella. También hay que tener en cuenta el ambiente mesiánico en el que vive la corte después de la toma de Granada: los reyes deben de estar convencidos de que ya ha llegado la hora de que se marchen los judíos; aquella premisa escatológica parece implícita en la redacción del decreto de expulsión. Además sus preocupaciones son políticas: esperan que la eliminación del judaísmo facilite la asimilación definitiva y la integración de los conversos en la sociedad española. El acuerdo entre los inquisidores y los reyes sobre la decisión disimula un desacuerdo sobre los motivos de aquella decisión.

    Hemos señalado varias veces la correlación que se da casi siempre entre los momentos de máxima tensión antijudía y las épocas de crisis económicas o debilitamiento del poder político. Es entonces cuando se procura achacar a los judíos la responsabilidad de las dificultades o cuando las facciones usan del tema judío para atraer partidarios a su causa. Las matanzas de 1391 constituyeron la más clara demostración de aquella regla; el hambre y la carestía coincidieron con un vacío de poder, con lo cual los energúmenos de Fernán Martínez tuvieron rienda suelta. Las medidas discriminatorias de los Reyes Católicos no parecen adecuarse a este esquema. Castilla conoce un período de expansión y nadie se atreve ya a luchar contra el poder estatal y sus representantes. La comunidad judía se recupera y la protección real le garantiza la seguridad. Sin embargo, es entonces cuando el judaísmo español sufre la más grave tragedia de su historia hasta quedar totalmente eliminado. Es que la monarquía de los Reyes Católicos se está alejando en aquella época de los moldes medievales. Algo nuevo se está gestando que implica planteamientos originales. Luis Suárez Fernández está en lo cierto al situar la expulsión de los judíos dentro del proceso de construcción del Estado moderno. Este Estado, que trata de imponer su autoridad -el poderío real absoluto- a todos los grupos e individuos del reino, ya no se daba por satisfecho de la variedad de los tiempos medievales. Exigía una mayor cohesión social y para ello la unidad de fe parecía lo más apropiado. «Antes de los nacionalismos forjados en el siglo XIX -escribe Braudel-, los pueblos no se sentían verdaderamente vinculados más que por el sentimiento de pertenecer a una misma religión». Lo explica muy bien Julián Marías: «En la Edad Moderna, que empieza a ser racionalista, surge un principio de unitarismo y uniformidad. Se piensa que, puesto que España es cristiana, los españoles deben ser cristianos; se desliza en las mentes la noción, más o menos clara, de que el que no es cristiano no es plenamente español, es en alguna medida "desleal", lo que no se le hubiera ocurrido a un hombre de la Edad Media» 23 ( MARíAS, España inteligible, Madrid, Alianza Editorial, 1985, p. 183). Estamos frente a un típico problema de identidad nacional para los reyes de España, como para todos los soberanos de Europa, la cohesión del cuerpo social exige la asimilación de las comunidades minoritarias a la cultura dominante, considerada como consustancial al concepto de nación. Así se comprenden, primero, la creación de la Inquisición para obligar a los conversos a asimilarse definitivamente, luego, el decreto de 1492: el que no quiera asimilarse -es decir convertirse-, que salga del reino.

    Los reyes esperaban probablemente que la inmensa mayoría de los judíos de España se convirtiera; de esta forma, por vía compulsoria, se llegaría a la meta: una nación que comulgara en los mismos ideales. No se trataba de racismo: lo que se pretendía desterrar no era una raza, sino un credo religioso. Hoy nos parece una barbaridad -y lo es- semejante planteamiento por el que se quiere obligar a una minoría a renunciar a su fe, a sus creencias religiosas o filosóficas. En el siglo XVI se sienta la norma de que los súbditos deben seguir la religión del príncipe ( cuius regio eius religio); cuando éste es protestante, aquéllos también lo serán, mal que les pese; y si el príncipe es católico, obligará a sus súbditos a serIo también; véase lo que ocurre en Francia en el siglo XVII: Luis XIV expulsa sin miramientos a los protestantes en 1685, en vísperas del Siglo de las Luces. Los judíos y los protestantes de Francia han tenido que esperar hasta 1789 para quedar incorporados plenamente a la comunidad nacional; a los católicos de Inglaterra, sólo en 1830 se les permitió gozar de los derechos cívicos. En toda Europa, y no solamente en España, desde el inicio de la Edad Moderna, triunfa el principio de unitarismo y racionalidad: la pertenencia a una nación exige la homogeneidad cultural y ésta se fundó primero en la religión, mucho más tarde en normas laicas. Al proceder a la expulsión de los judíos, España no se aleja, pues, de la modernidad europea; no impone la uniformidad ideológica cuando Europa comienza a caminar por la senda del pluralismo, sino todo la contrario: España se anticipa a la que, en toda Europa, va a convertirse en norma hasta el final del Antiguo Régimen: una ley, una fe, un rey. Los judíos de España fueron víctimas de aquella norma. España no constituye ninguna excepción, salvo que se adelantó a las demás naciones, tal vez porque no estaba aún totalmente unificada. Más allá de las diferencias que siguen existiendo entre los territorios castellanos y los de la Corona de Aragón, la comunidad de fe viene a reforzar el sentimiento de solidaridad entre todos los súbditos. Las medidas de los años 1480-1492 señalan un cambio significativo en la política religiosa de la España medieval que, a decir verdad, representaba un caso singular en la Europa cristiana. La tolerancia medieval -o la que se suele llamar así- se explica por la situación de la Península, dividida en territorios moros y cristianos. Con el final de la reconquista ya no tiene sentido tolerancia anterior; España se convierte en una nación cristiana más, como todas las que existen en Europa. No es casual, el decreto de expulsión de los judíos se haya firmado tres meses después de la toma de Granada.

    Estas circunstancias, sin embargo, sólo explican un aspecto de la cuestión. Hay otro que creo oportuno destacar. Lo que desaparece en 1492 no es únicamente el judaísmo; es la comunidad judía con su estatuto de relativa autonomía. Al leer algunos autores o ensayistas que han tocado el tema se tiene la impresión de que se trata de una cuestión de tolerancia religiosa a nivel individual: ¿qué más les daba a los reyes que algunos de sus súbditos fuesen judíos y otros, la mayoría, cristianos? En realidad, la situación antes de 1492 era mucho más compleja. El judaísmo no era una simple cuestión individual; el catolicismo tampoco, por cierto. Estaba organizado como una comunidad separada, una microsociedad, al margen de la sociedad cristiana mayoritaria. Dentro de las aljamas, se regía por sus propias normas jurídicas y culturales; disponía de sus propios dirigentes y jueces; tenía no sólo lugares de culto, sino escuelas, cementerios..., que les eran particulares; para mantener aquellas estructuras, recaudaba tasas especiales. Los procuradores de las aljamas se reunían de vez en cuando en asambleas que examinaban los problemas comunes a todas, particular pero no exclusivamente las contribuciones que exigía la corona. O sea, que el judaísmo español no era cosa privada y personal; tenía una estructura comunitaria dotada de autonomía; formaba un enclave en la sociedad feudal. ¿Podía el Estado, sobre todo un Estado moderno, con su afán de racionalización, admitir la permanencia de tal estructura derogatoria, separada del derecho común? ¿Es compatible la presencia de comunidades separadas y autónomas con la pertenencia a la nación? Este es el problema que tuvieron que examinar los reyes; de la afirmación del derecho de cada uno a ser diferente se pasa pronto a exigir una diferencia de derechos, es decir, la constitución de comunidades separadas. La España de los Reyes Católicos resolvió el problema de manera negativa. Lo que se pretendió entonces fue asimilar completamente a judaizantes y judíos para que no existiera más que cristianos. Debieron de pensar los reyes que la perspectiva de la expulsión animaría a los judíos a convertirse masivamente y que así una paulatina asimilación acabaría con los restos del judaísmo. Se equivocaron en esto. Una amplia proporción prefirió marcharse, con todo lo que ello suponía de desgarramientos, sacrificios y vejaciones, y seguir fieles a su fe. Se negaron rotundamente a la asimilación que se les ofrecía como alternativa.


    Se dirá: ¿por qué no se procedió de la misma forma con los mudéjares que formaban minorías importantes en el valle del Ebro, en el reino de Valencia y en el recién conquistado de Granada? No hay que interpretar la diferencia del trato concedido a judíos y musulmanes en 1492 como una renunciación de los soberanos a establecer la unidad religiosa de España. La verdad es que el caso de los moros parecía menos urgente. Se pensaba en una paulatina conversión de los moros. El primer arzobispo de Granada, fray Hernando de Talavera, desarrolló en este sentido un apostolado y una política persuasiva que contrasta con los métodos violentos empleados contra los judíos. Esta política no podía dar resultados inmediatos. Por eso, a finales del siglo xv, las autoridades decidieron anular varias de las garantías concedidas en 1492, cambio de actitud que provocó la sublevación de la población mora de Granada en 1500. Dos años más tarde, los reyes aplicaron a los moros medidas semejantes a las que habían tomado contra los judíos; se les obligó a convertirse o a salir de España. La mayoría de ellos prefirió quedarse en España; se hicieron católicos, pero los cristianos nuevos de moros, los moriscos, cambiaron poca cosa a sus creencias, su existencia, sus costumbres. Ya les llegará su turno a los moriscos que también serán expulsados a principios del siglo XVll. En su esencia, el problema es el mismo, pero mudéjares, primero, luego moriscos presentan características distintas de las de los judíos y conversos. Forman minorías sumisas, estrechamente vigiladas por los señores que explotan aquella mano de obra barata y dócil. Sobre todo los moriscos -ellos también cristianos nuevos como los conversos, al fin y al cabo no ocupan en la sociedad puestos relevantes, ni en la administración, ni en el clero, ni en los negocios; viven en el campo o en la sierra ocupados en sus labores, sin entrometerse en los asuntos de los cristianos. Por ello se observa la relativa paciencia y mansedumbre con que fueron tratados por las autoridades y por la Inquisición durante decenios hasta que, en tiempos de Felipe II, decidió el Estado forzarlos a renunciar, no sólo a sus creencias, sino a su lengua, a sus vestidos, a sus costumbres tradicionales. Se trataba en este caso también de asimilar los moriscos al resto de la sociedad, como se había hecho antes con los judíos. El resultado fue el mismo. En ambos casos España fracasó.


    ¿Qué consecuencias tuvo para España la expulsión de los judíos? En 1813, durante la discusión, en las Cortes de Cádiz, del proyecto de decreto para suprimir el tribunal de la Inquisición, uno de los oradores exclamó: «No debe reputarse por una paradoja decir que la ignorancia de la religión, el atraso de las ciencias, la decadencia de las artes, del comercio y de la agricultura y la despoblación y pobreza de España provienen en gran parte del sistema de la Inquisición, porque la industria, las ciencias, no menos que la religión, las hacen florecer hombres grandes que fomentan, vivifican y enseñan con su ilustración, con su elocuencia y con su ejemplo». Efectivamente, siguiendo esta línea, la historiografía liberal del siglo XIX estuvo convencida de que la decadencia de Espala se debía fundamentalmente a la política religiosa inaugurada por los Reyes Católicos: la Inquisición, que se ensañaba contra los conversos, y la expulsión de los judíos privaron a la nación de sus elites económicas y culturales; el fanatismo impidió que España se desarrollara desde el punto de vista material y científico; el prejuicio de la limpieza de sangre sometió a los conversos -que eran los elementos más dinámicos y emprendedores de la población española- a una serie de discriminaciones que les impidieron dedicarse a fondo en los negocios y el cultivo de la ciencia; las actividades económicas e intelectuales quedaron desvalorizadas por considerarlas privativas de los conversos; los cristianos viejos se apartaron de ellas; todos querían ser hidalgos, nadie mercader; España se hundió en la miseria y el oscurantismo. [...]







    <<LA INQUISICIÓN Y LA EXPULSIÓN DE LOS JUDÍOS>>
    (Págs 195-212)

    LOS JUDÍOS EN ESPAÑA JOSEPH PÉREZ. MARCIAL PONS HISTORIA. MADRID 2005



    LA INQUISICIÓN Y LA EXPULSIÓN DE LOS JUDÍOS. JOSEPH PÉREZ - Biblioteca Gonzalo de Berceo
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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    Re: Tomista,, Carlista de "Limpieza de Sangre","aliado de recuperar de lo ario ancest

    Cita Iniciado por Ek Erylar Ver mensaje
    Primero habríamos de entender a nuestros propios clásicos, por ejemplo Jaime Balmes ¿ Liberal, Tradicionalists, anticarlista, vaticanista, tomista? Hasta Elías de Tejada se desdijo:https://ricardodepereablog.wordpress...o-padre-dr-sr/

    "Los hay qie lo proclaman tomista, otros tomista y suareziano (Elias de Tejada), otros ecléctico, otros un no escolástico; el Profesor, Tradicionalista Carlista, Francisco Elías de Tejada con su hiriente e insultante temeridad pone a Balmes de intelectual mediocre o inferior a sus émulos que ganaron las cátedras para las que se postuló sin lograr finalmente obtenerlas. ¿Quién recuerda aadichos émulos? ¿Cuánto valen en su legado científico y político, comparados con Balmes? De esa épocaésigue siendo el más famoso e influyente pensadpr de estirpe autóctona catalana. Apenas Torrás y Bagués y Magín Ferrer se escapan del olvido de los hombres cultos. Igualmente temerario es el juicio de elias de Tejada, calificando muy categóricamente a Balmes, de absoluto ignorante de.la tradiccion politica y de filosofía pilitica carlista catalana, y afirma, con un par de apuntes biográficos que coge como si fueran oráculos, que Balmes sólo estudió a Santo Tomas de Aquino, Francisco Suárez algún escolástico de segunda fila, y Dios sabe qué autorcillos franceses.. (En AAVV., “EL Otro Balmes”, Sevilla, 1974, pgs. 302 y ss., “Balmes en la Tradición Política de Cataluña”, artículo de ese año o así, confutando su propio estudio que presentó en 1948, al Congreso Internacional de Filosofía”, celebrado entonces en Barcelona:"

    https://ricardodepereablog.wordpress...o-padre-dr-sr/

    Se desdijo, pero usted no, porque lo dice como si Elías de Tejada estuviese totalmente equivocado. No obstante, después de ponerlo de chúpame de domine, se agarra a él y a su supuesta rectificación para defender a Balmes, sin duda un nacional-socialista en potencia, es ironía por no decir que sarcasmo. Pero resulta que Balmes no pertenece a ninguna escuela o corriente en particular,​ al que Pío XII calificó como Príncipe de la Apologética moderna.


    Introducción

    A menudo, los grandes son desconocidos o, peor aún, mal conocidos. Probablemente, Jaime Balmes haya sido en eso un caso paradigmático. El hombre que, desde sus humildes orígenes campesinos fue uno de los más brillantes polemistas de su tiempo, que presidió las sesiones del Ateneo de Madrid en 1846, que fue nombrado por unanimidad académico de la Española, y autor de una obra filosófica de gran interés, falleció de tuberculosis poco antes de cumplir los 38 años de edad, el 9 de julio de 1848. Muerto demasiado joven para la filosofía, nunca hubiera erigido su gloria, a diferencia de Donoso Cortés, sobre el dogmatismo o la intransigencia

    Y a pocos autores les es de tan cabal aplicación el dicho de «líbreme Dios de mis amigos, que de mis enemigos ya me guardo yo», como a Balmes. El pensamiento político de Balmes, de extrema originalidad cuando se formuló, fue sepultado por la catarata de etiquetas calificativas, si bien descalificadoras, con las que se lo quiso fijar a una tendencia política singular. La operación de convertir a Balmes uno de los autores más destacados del pensamiento tradicionalista español y de la escolástica del siglo XIX fue un gran fiasco, pese a que su notable éxito propagandístico haya perdurado, sobre todo, tras la exaltación de su figura efectuada en los primeros años del franquismo. El principal resultado de todo ello ha sido, lamentablemente, el haber sumido su obra en el desdén del olvido, al haberle fabricado una imagen oficial irreconocible cuando se leen sus textos.

    El mérito inicial de esa tergiversación correspondió al joven Menéndez Pelayo que, en su tan célebre como entusiasta Historia de los Heterodoxos Españoles (1880), obra que escribió a los 27 años de edad, clasificó a Balmes entre los pensadores más destacados de la reacción tradicionalista española. Y no ha bastado con que, más tarde, al alcanzar madurez y perspectiva, variase el ilustre polígrafo, y muy considerablemente, sus juicios y opiniones, tanto sobre Balmes, como sobre otros muchos autores.

    En concreto y sobre Balmes, con ocasión de la reedición, en 1910, de El Protestantismo comparado, con el Catolicismo en sus relaciones con la civilización europea, Menéndez Pelayo rectificaría esa calificación anterior de «restaurador de la tradición neo-escolástica y neo-tomista», destacando la modernidad del pensamiento balmesiano, así como su afinidad con las ideas de libertad y tolerancia, más bien propias del mejor liberalismo, que del tradicionalismo que le había imputado inicialmente.

    Sin embargo, fue esa primera calificación dada la que ha perdurado y, siguiendo a Menéndez Pelayo, lo han catalogado como neotomista, neoescolástico, o tradicionalista, casi todos los que se han referido a Balmes con posterioridad. Una caracterización ésta en la que, por injusto que pueda parecer, han coincidido después con el joven Menéndez Pelayo pensadores muy dispares que, probablemente, opinan así porque nunca tuvieron un conocimiento suficiente de la obra balmesiana. El caso es que, puede que porque les pareciera demasiado elemental, o puede que por desinterés u otras razones, el calificativo ha venido siendo habitualmente bien aceptado, pese a la poca o ninguna realidad que contiene. Y Así, han coincidido en ese tipo de calificaciones, u otras, personajes tan dispares como Unamuno y Ortega y Gasset, o como Artola y Tuñón de Lara, entre otros muchos.

    Sin embargo, algunos estudiosos del pensamiento español que sí lo han leído con cierto detalle, han expresado opiniones diferentes. Por ejemplo, José Luis Abellán en su Historia del Pensamiento Español, destaca la singularidad de la obra balmesiana, pese a que lo califique de «ecléctico», con cierta imprecisión no exenta de injusticia, ya que el «eclecticismo», y muy particularmente el eclecticismo político de los doctrinarios, fue uno de los grandes adversarios teóricos a los que combatió Balmes en su obra. Sólo Ferrater Mora, en su imprescindible Diccionario de Filosofía, efectúa un juicio conciso, pero mucho más aproximado a la realidad de la obra balmesiana, subrayando la gran originalidad de su pensamiento. Un juicio éste que es, desde luego, mucho más atinado en sus conceptuaciones.

    La obra política de Balmes

    La obra política de Balmes tiene dos aspectos claramente diferenciables, uno teórico y otro práctico, aunque ambos se encuentran muy imbricados entre si. No fue Balmes un político teórico meramente especulativo, fue también un ciudadano activo, que participó con la palabra, con el consejo y hasta con intervenciones directas, en los más complejos problemas políticos de la época, ejerciendo una gran influencia en la opinión pública. Sin ser nunca un hombre de partido, fue el portavoz de un grupo de hombres de bienintencionados que, aún viniendo de campos opuestos, buscaron con gran sentido práctico una fusión de derechos, una legalidad que, amparando a todos, hiciese imposible la renovación de la guerra civil carlista y fundase sólidamente la paz. La fórmula de Balmes, el matrimonio de Isabel II con el heredero carlista, el Conde de Montemolín, no triunfó por muchas razones, pero de la limpieza de sus motivos e intenciones nadie dudó. Como tampoco hubo dudas de la habilidad con que condujo aquella campaña, pese a su fracaso final.

    En el ámbito de lo teórico, Balmes dejó tres textos políticos principales, que son el ensayo de 1840, titulado Consideraciones Políticas sobre la situación de España, las Observaciones sociales, políticas y económicas sobre los bienes del clero, también de ese año, y su última obra, Pío IX, escrita en 1848. Además, dejó también una ingente obra de periodismo político distribuida por multitud de medios de prensa de la época y, muy especialmente, de aquellos en los que él mismo participó dirigiéndolos o animándolos, como La Sociedad, El Pensamiento de la Nación, La Civilización, o El Conciliador, que serán estudiados en otra sesión de este Bicentenario.

    Los fundamentos del pensamiento político de Balmes se han de buscar, además, en otras dos obras. Me refiero a El Protestantismo comparado, con el Catolicismo en sus relaciones con la civilización europea (1841) y su Vindicación Personal (1846). De excepcional importancia es sobre todo la primera de ellas, probablemente la más importante de nuestro autor y la que más ha perdurado, en la que traza las bases de lo que podríamos considerar un pensamiento que tiende a aproximarse al liberalismo y a la democracia, al considerarlos también como realidades objetivas que en nada tiene por qué afectar a la religión, además de poseer ellas mismas imborrables raíces cristianas. Unas ideas que Balmes desarrollaría posteriormente en otras obras.

    El adversario al que combatió Balmes en ese texto, y en general en toda su obra política, no lo fue tanto el liberalismo revolucionario, o el naciente socialismo. No, su principal adversario teórico-práctico fue la denominada escuela ecléctica y, en particular, su ex*presión teórica más concreta, el llamado doctrinarismo político, que cautivaba por entonces a las mentes más cultivadas del liberalismo español. El partido moderado, del cual fue Balmes juez, más o menos benévolo, pero nunca partícipe, ni tan siquiera aliado, había convertido en su teórico de cabecera a Guizot, el líder y teórico máximo de los doctrinarios franceses.

    Fue Guizot un seco y honrado protestante francés, varias veces ministro con el rey Luis Felipe de Orleans (1830-1848), e historiador de las instituciones, aunque filósofo de la his*toria muy menor, por razón de su rígido y abstracto dogmatismo ecléctico que, aspirando a simpli*ficar los fenómenos sociales, le hizo ignorar muchos elementos básicos de la realidad en su obra la Historia General de la Civilización en Europa. Una obra que ha quedado sepultada en el olvido con todo merecimiento.

    En toda la obra de Balmes, y muy especialmente en la relativa a los temas políticos, se aprecia una gran continuidad argumental, sin sobresaltos ni grandes cambios. Y junto a ella, una acusada orientación hacia el pragmatismo honrado del hombre de principios que, sin renunciar a sus convicciones, se plantea la necesidad de aceptar la realidad de las cosas para poder incidir sobre las mismas. Como afirmó en su obra Pío IX, en relación con las cada vez más intensas tendencias hacia la libertad política existentes en las sociedades europeas y americanas de la primera mitad del siglo XIX «no se trata de saber si hay en esto un bien o un mal, sino de saber lo que hay».

    La coherencia balmesiana se armonizaría en esto también con la idea de «objetividad» que atraviesa la totalidad de su obra filosófica y, desde luego, todo su pensamiento político. Una coherencia que se hace tanto más apreciable al revisar los aciertos y errores de su actividad práctica, entre 1843 y 1848, en la política española.

    Bases para una nueva política conforme al tiempo nuevo

    En esto, como en todo, Balmes fue siempre fiel a sí mismo. El análisis frío y desapasionado de los hechos se impone en la obra balmesiana, en todas las situaciones, como un prius imprescindible, anterior a la defensa de los principios o a la contraposición de los distintos ideales. Maestro del análisis objetivo, lo prioritario para Balmes, en todos los casos, era tener la idea más completa y cabal posible de la realidad, antes de pasar a fijar principios o a plantear propuestas.

    El punto de partida de la teoría política balmesiana es la constatación de que la sociedad tradicional, la anterior a la época de las revoluciones, ha perecido. Inútiles serán, pues, los esfuerzos para volver a resucitarla y levantarla de la tumba. De modo que el absolutismo monárquico, que caracterizaba las formas políticas de esa sociedad tradicional, ha quedado sin base y fundamento. La alianza del Trono y el Altar habrá sido necesaria para el Trono, pero no ha resultado nada buena para el Altar, que tampoco la necesitaba, dirá en su Pío IX. El absolutismo no tiene porvenir, pues responde a la realidad de sociedades que ya no existen. El tiempo presente, lleno de luchas revolucionarias en toda Europa, hace perceptible con toda certeza que el porvenir corresponde a las incipientes democracias. El carlismo, por ello, no podía ser considerado seriamente como una opción política de futuro.

    La cuestión a solventar, para Balmes, es la atención adecuada a la necesaria reorganización de las sociedades europeas que, por efectos de la revolución, han quedado profundamente desestructuradas. En realidad, de todas las naciones europeas de la época, sólo Inglaterra poseía tradición en el gobierno liberal, en razón de su dilatada trayectoria parlamentaria, lo que la convierte casi en un modelo para Balmes. Y en América, los Estados Unidos, ofrecen, para él, el ejemplo de cómo la democracia puede también ser un sistema de orden, progreso y respeto a los valores del humanismo cristiano que profesaba, más y mejor que el absolutismo austriaco o ruso de la época, o que el derrotado carlismo.

    Esa desestructuración social y política que ha derivado de los procesos revolucionarios, es especialmente aguda en el caso de la sociedad española. En ella, la experiencia de un constitucionalismo ordenado es demasiado inédita, ya que, en tiempos de Balmes, España ya había conocido hasta cinco Constituciones –la de Bayona, de 1808, la de 1812, de de 1834, la de 1837 y la de 1844–, todas ellas con periodos de vigencia demasiado breves, como para que las virtudes del régimen liberal, y particularmente la flexibilidad que lo caracteriza, permitieran alcanzar la estabilidad necesaria para poder adentrarse en el camino del progreso social y económico. Sobre todo tras los agudos espasmos revolucionarios padecidos entre 1833 y 1840 que, además, habían estado acompañados de una larga, cruenta y desgarradora guerra civil.

    La política, para Balmes, aunque contenga algunos fines en sí misma, es sobre todo un medio para alcanzar otros fines superiores, más en sintonía con los ideales del humanismo cristiano que le inspiran. Por ello Balmes pretenderá establecer alguna idea general que permita orientar la acción política en la sociedad, como medio para la consecución de esos otros fines superiores, como lo es el mantenimiento de la paz. Y es que la paz civil y la paz social son dos de los principales objetivos de la gran política. Y Balmes entenderá que ambas sólo serán posibles dentro de un régimen político flexible a los cambios, al tiempo que firme agente para la armonización de los intereses particulares, que si bien han de ser respetados, han de estar subordinados al interés general.

    Sus planteamientos políticos concretos se pueden resumir en su propuesta de hermanar la razón y la justicia con la conveniencia pública. Quizá por ello, resulte más que oportuno destacar el dato del exquisito trato que siempre mantuvo con todos los personajes de la política de la época, amigos o enemigos, con los que nunca cruzó insultos o descalificaciones, pese a que él mismo sí que las sufrió, y a veces con exceso, en numerosas ocasiones. Balmes predicó con la palabra, pero también con el ejemplo.

    Dentro de sus líneas generales, la armonía universal se convierte en uno de los valores supremos de la política en el pensamiento político balmesiano. Una idea de armonía que posee perfiles religiosos, sin duda, pero que se formula desde presupuestos puramente civiles. La armonía balmesiana reenvía a las nociones de concordia entre los ciudadanos, de acuerdo y conformidad de los gobernados con los gobernantes, de solidaridad social y de fraternidad cívica. La idea de concordia sería, precisamente, una de las que inspiraría su acción política más célebre, la reintegración de la unidad dinástica con el fin de impedir el retorno de la guerra civil. El lema con el que abordó ese y otros empeños políticos concretos, «acción, unión y Gobierno verdaderamente nacional, a votar y a perdonar; no queda otra salvación para España», lo acreditan sobradamente.

    Balmes no fuese quizá tanto un pensador liberal, desde luego, o al menos no en sus bases y presupuestos iniciales, que eran fundamentalmente de inspiración católica. Pero su radical objetividad, al reconocer definitivamente caídos los sistemas anteriores a la revolución, su consideración de la tolerancia como valor político primordial –«no es tolerante quien no tolera la intolerancia»– y su defensa de la libertad de prensa, le fueron aproximando, con el tiempo, más y más, a los planteamientos liberales. Su temprana muerte deja abiertas en esta materia muchas más interrogantes, si cabe, que las existentes en otras partes de su obra filosófica.

    Por último, debe destacarse que en la política de Balmes, desde el primer texto elaborado por el autor sobre esta materia, sus Consideraciones Políticas sobre la situación de España, de 1840, se bosqueja una filosofía de la Historia de España, base desde la que nacerían muchas de sus ideas políticas. Una filosofía de la historia nacional, en sintonía con la filosofía de la Historia Universal, plasmada en la que probablemente es su obra más destacada, El Protestantismo comparado, con el Catolicismo en sus relaciones con la civilización europea.

    Debe recordarse que la antes citada obra de Guizot, a la que Balmes contrapondría la suya, tuvo una indudable influencia en la opinión general durante todo el siglo XIX y comienzos del XX. Una influencia reforzada especialmente por la aparición en 1904 de los artículos de Max Weber sobre sociología de la religión que cristalizarían después en un libro cuya traducción al inglés por T. Parsons, en 1930, llevó por título El Protestantismo y la Ética del Capitalismo. Sin embargo, tras la Primera Guerra Mundial, el auge progresivo que fue alcanzando la denominada Escuela Austríaca de Economía (Menger, Von Misses, Hayek y otros), con su reivindicación del origen católico de los principios y fundamentos de las ciencias económicas y del liberalismo, centrado en figuras como la del clásico español del Siglo de Oro, Juan de Mariana, ha puesto de nuevo de relieve las aportaciones efectuadas a este respecto por el pensamiento de Balmes.

    Balmes y Donoso Cortés, o las coincidencias casuales

    En 1910, Menéndez Pelayo reconoció que el juicio sobre Balmes, expresado en su Historia de los Heterodoxos Españoles, había sido un tanto exagerado. Y fijó también un primer término de comparación de Balmes con Donoso Cortés al indicar que «Balmes parece un pobre escritor comparado con el regio estilo de Donoso, pero ha envejecido mucho menos que él, aun en la parte política. Sus obras enseñan y persuaden, las de Donoso re*crean y a veces deslumbran, pero nada edifican, y a él se debieron principalmente los rumbos peligrosos que siguió el tradicionalismo español durante mucho tiempo». Frente a la riqueza literaria y las imágenes fulgurantes de Donoso, centradas en la condena de la modernidad, Balmes había iniciado la exploración del liberalismo desde bases católicas.

    Y es que, hasta para el mismo Menéndez Pelayo, que en su juventud pensaba que Balmes y Donoso representaban, prácticamente, una misma posición conservadora opuesta al liberalismo, en general, el tiempo no pasó en balde. Y así, también él acabó por apreciar la radical disparidad existente entre la filosofía política de ambos autores, y hasta sobre la importancia como teóricos que cabía atribuir a cada uno de ellos.

    Porque la realidad de la trayectoria intelectual de ambos autores, en lo que se refiere al pensamiento político, no sólo es dispar sino que se puede afirmar que se trata de trayectorias contrapuestas. Los dos se movieron en la misma línea, pero en direcciones inversas. Y, mientras Donoso Cortés se desplazaba a gran velocidad desde el liberalismo exaltado, aun cuando nunca estuviese en las posiciones más extremadas, hacia el conservadurismo más acendrado, aunque nunca llegó a unirse al carlismo, Balmes recorría el camino contrario, desde la tradición católica más templada, avanzando con la prudencia que siempre le caracterizó hacia posiciones cada vez más próximas al liberalismo. En las últimas obras de cada uno de ellos, el Ensayo sobre el Catolicismo, el Liberalismo y el Socialismo de Donoso Cortés, y el Pío IX de Balmes, se pueden apreciar con toda claridad las diferencias que los separaban, e incluso hasta cuál había sido el punto de llegada de cada uno de ellos en sus respectivas trayectorias.

    En el comienzo de su Ensayo, Donoso expuso su intención de oponerse al pensamiento socialista. Sin embargo, la posición de Donoso, lejos de constituir una refutación del socialismo, era más bien una confirmación de las injusticias que denunciaban los socialistas, limitando sus objeciones a tratar sobre cual fuera la base que hubiera de tener esa sociedad idílica prometida desde el socialismo y contra Dios, a la que Donoso opondrá la sociedad encarnada en la tradición católica.

    Su crítica al socialismo no se formuló tanto desde la defensa de la sociedad abierta, en la que ya no creía, sino desde la objeción general a que se pueda llegar establecer sobre la tierra el bien absoluto por decreto, que para los socialistas sería «la voluntad del proletariado» y, para él, el Reino de Dios que, por definición, no es de este mundo.

    Sin embargo, en el desarrollo de su obra se aprecia perfectamente que el enemigo para Donoso Cortés no es tanto el socialismo como el liberalismo. Y es que, para él, el liberalismo, como teoría, es impotente para el bien por carecer de afirmaciones dogmáticas, y es incapaz para el mal, porque le causa horror toda negación absoluta. Para Donoso, la doctrina liberal era como un puerto evitable, en la ruta que el barco de la sociedad deberá seguir, bien para dirigirse al puerto seguro y definitivo del catolicismo, o bien para estrellarse indefectiblemente, naufragando en las escolleras del socialismo.

    No caben para Donoso, pues, vías intermedias entre la revolución y la reacción, ha de tomarse partido entre una u otra, inevitablemente. En esa lucha a muerte entre el Bien y el Mal que representan para él catolicismo y socialismo, respectivamente, el liberalismo sólo puede dominar en los momentos de debilidad en que la sociedad desfallece, y el período de predominio liberal se identifica con el momento transitorio y fugitivo en que el mundo no sabe si elegir a Barrabás o a Cristo, dudando entre una afirmación dogmática y una negación suprema.

    Por el contrario, Balmes, en su Pío IX, hizo una apología de las reformas liberalizadoras adoptadas por el Papa Pío IX en los inicios de su pontificado. Unas medidas como la amnistía general, la libertad de prensa y la convocatoria de elecciones en los Estados Patrimoniales del Papado.

    Con ello, Balmes, no sólo proclamó su adhesión al nuevo pontífice, sino que, sobre todo, terminó de consolidar las ideas que ya había apuntado en sus primeras obras de carácter más directamente político. En su última obra, no hizo otra cosa que reafirmar el pensamiento político que había ido madurando al largo de su vida, al resumir la empresa abordada por Pío IX con estas palabras:

    «Conceder a la época lo justo y conveniente, negándole lo injusto y dañoso; mejorar la condición de los pueblos sin precipitarlos en la anarquía; prevenir la revolución por medio de la reforma…»

    Para a continuación definir el proyecto político en el que él finalmente había llegado a creer, aunque atribuyéndolo al nuevo Papa:

    «…cimentar un orden político y administrativo que se sostenga por sí propio, sin necesidad de bayonetas extranjeras; desarrollar en los Estados Pontificios un espíritu público que los prepare para atravesar sin trastorno las profundas vicisitudes que ha de sufrir Europa…»

    Balmes llegaba así, en 1848, al final de su recorrido intelectual y también al final de su vida. Siempre se había manifestado plenamente respetuoso con el régimen político constitucional, al que consideraba inevitable, así como con los principios en los que éste se fundamenta. Con ello culminaba en el ámbito de lo teórico, en concepto de auténtico precursor, un largo proceso de reflexión, efectuada desde el catolicismo, respecto a la necesidad de adoptar una posición de plena aceptación de las realidades políticas nacidas tras las convulsiones de la época de las grandes revolucione= s de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. Aparentemente ñopera más que un pionero, y esa aceptación era exclusivamente teórica y, seguramente, de carácter muy personal. Pero Balmes había sido uno de los primeros en realizarla, justo en el momento inmediatamente anterior a su muerte. Su camino sería seguido luego por muchos y, finalmente, por casi todos.

    Donoso Cortés y Balmes solo habían coincidido, pues, en algún momento y en algún punto, cuando uno iba en una dirección y el otro en la contraria. Coincidieron en la fracasada operación de casar a Isabel II con el heredero carlista, y coincidieron en la fe católica. Pero no coincidieron en mucho más. Donoso Cortés trabajó en ese propósito entre bambalinas, mientras Balmes lo hizo al descubierto. Donoso estuvo siempre en los aledaños del poder, y Balmes jamás ostentó cargo público alguno. Donoso alcanzó a ser Marqués de Valdegamas y Balmes sólo un modesto curato. Sin embargo, ambos lograron el más amplio reconocimiento público y, quizá, la paz y el juicio benévolo de Dios, tras su muerte. Pero no mucho más.



    Pedro López Arriba, La polÃ*tica de Balmes (o Balmes frente a Donoso Cortés), El Catoblepas 107:11, 2011
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


    Nada sin Dios

  20. #20
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    Re: Tomista,, Carlista de "Limpieza de Sangre","aliado de recuperar de lo ario ancest

    "¿Quién recuerda a dichos émulos? ¿Cuánto valen en su legado científico y político, comparados con Balmes?"

    Hombre, si se escribe en la barra de búsqueda de GOOGLE Elías de Tejada, "sólo" aparecen 7.020.000 entradas, no cabe duda que algo es. Considerando el prestigio que tiene dentro del Carlismo militante, es un poco atrevido que usted se defina como carlista, permítame que lo dude.

    https://www.google.com/search?q=elia...hrome&ie=UTF-8
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


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