Pobres pitiusos que primero vieron convertirse su isla mediterránea en destino obligado para cientos de hippies porreros, allá por los años sesenta... para después convertirse en el mayor prostíbulo de Europa para putas y maricones de lujo. Al final van a tener que ser ellos los que se vean obligados a salir de la isla en un "vaixell de reixeta".
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