Efectivamente.

Desde el momento en el que se abrieron iglesias al culto se hizo necesaria la presencia del platero, al menos para las tareas elementales como composturas y limpiezas.

Los plateros de esa primera época no son sólo peninsulares (andaluces..). Así, algunos portugueses (Clemente Méndez a quien se paga un acetre en El Salvador en 1635), franceses (Honorato Estacio en Las Palmas; Guillermo Bigot en La Laguna), flamencos (Juan Roberto), italianos (Doria trabajó en La Palma y se le abonó varios trabajos en este templo en 1616), dominicano (Diego González Moreno también en La Palma)...

Desde el segundo cuarto del siglo XVII los plateros que trabajan en El Salvador son palmeros o proceden de Tenerife, existiendo para casi todos ellos documentación que así lo confirma.

Cuando en este templo se cita a Miguel Silva como "platero de la iglesia" (1816-1843), no indica sino una mayor asiduidad en los trabajos cotidianos que no excluyen la intervención de otros artífices.

En la platería palmera hay que destacar algunas familias de plateros. Una es la de los Leonardos, cuyo primer miembro conocido es Pedro, llegado de la Península y activo desde 1570 hasta su muerte ocurrida en 1586. Aunque no pudo formarse con él, su hijo Pedro Leonardo de Santa Cruz continúa el oficio paterno trabajando con Juan Pablo de Gumiel y enseñando a su hija María que mantendrá el taller familiar a lo largo del XVII, a la sombra del tercero y más importante platero del mismo nombre, su sobrino Pedro Leonardo de Escovar y Santa Cruz, autor de una magnífica custodia procesional en 1664-1671 siguiendo la tipología piramidal desarrollada por Juan de Arfe. En el primer cuerpo, sol de plata calada procedente de La Habana.

A finales del siglo XVII aparecen en La Palma los Viñolys, procedentes de La Orotava (Tenerife). El primero de ellos, Silvestre,fue el padre de Diego Viñoly, quien debió compartir el taller con su amigo y luego yerno Diego Sánchez de la Torre. Su hijo Diego Eloy muere en 1773 y fue también oficial d platero.

La última familia, los Silva, trabaja ya en el siglo XIX.Antonio Juan de Silva era nieto por vía materna de Diego Eloy Viñoly. Dos de sus hijos van a trabajar también como plateros, Miguel, el único reconocido como "platero dela iglesia" y Narciso.

Hay que añadir que también había mujeres trabajando como plateras. María Leonardo de Santa Cruz y alguna de sus hermanas, a las que conocían como "las Leonardas". En el XIX llamaban en la documentación a una tal Francisca la Conda.