CHIARA CORBELLA, OTRA MADRE HEROICA



Chiara Corbella y su esposo Enrico Petrello


TODA LA GRANDEZA DE LA MATERNIDAD HEROICA



Como aquellas vírgenes prudentes que mantuvieron encendidas las lámparas, así. Así mantuvo encendida su lámpara la joven Chiara Corbella.


Estas cosas -como lo que estos días se ha vivido en Italia- son de las que nos hacen replantearnos muchas cosas. Y si no nos las replanteamos, es que no tenemos remedio.


Enrico Petrello es el marido de Chiara Corbella. Enrico y Chiara se conocieron en Medjugorje. Se enamoraron, se casaron y formaron un matrimonio cristiano. Hasta aquí, todo normal. Cuando decidieron tener su primer hijo, Chiara quedó encinta, pero no tardó en presentarse una de las tremendas pruebas que el matrimonio tendría que afrontar: los médicos hallaron que el feto tenía una grave malformación. Aunque el equipo médico comunicó que el bebé no resistiría su nacimiento, la madre siguió adelante hasta darlo a luz no sin dificultades. Nació aquella criatura y tuvieron el tiempo para bautizarla, poniéndole el dulcenombre de María.


Pero el joven matrimonio volvió a intentarlo. No tardaron nuevamente en presentarse los problemas. Se averiguó que el feto no tenía piernas y, una vez nacido, murió. Pero este matrimonio no se rindió y, al tercer embarazo, los médicos pudieron darle buenas noticias a los progenitores: el feto no presentaba anomalías según las ecografías y podría augurarse que nacería sano. Felicidad de esa joven pareja de enamorados que podrían tener su hijo.


Pero no. A Chiara le diagnosticaron un tumor maligno, cuando llevaba en su seno a este hijo. Y los médicos plantearon el dilema: si Chiara quería tener posibilidades, tendría que someterse a la quimioterapia... Y si se sometía a la quimioterapia, el bebé que llevaba en su vientre sufriría las consecuencias. Chiara se negó a recibir la terapia para ella y el 30 de mayo de 2011 nació sano y salvo Francesco, el hijo tan esperado que el mes de mayo recién pasado cumplió un año. Sin embargo, el cáncer fue avanzando inexorablemente, consumiendo el cuerpo de la joven madre, haciéndole perder el ojo derecho.


El 13 de junio de 2012, a los 28 años de edad, Chiara Corbella expiró. Con la serenidad que da la fe y la confianza, rodeada de sus seres queridos. Cuentan que, conforme la muerte se avecinaba sobre esta mujer heroica, Chiara preguntaba:"¿Cómo será el paraíso?". Los que no creen dicen que ha muerto. Los que creemos, pero todavía nos falta mucho para ser como Chiara, nos hemos quedado admirados de este testimonio de amor, de fe y de esperanza: de amor, de un amor grandioso que se inmoló por la vida y la salud de su hijo.


De esperanza, pero no de esa esperanza terrena, tan fácil de confundir con la ilusión de los ilusos: esperanza, la virtud teologal capaz de sobrenaturalizar el barro del que estamos hechos.


De fe que es el puente a la gloria.





Carla Levati


Tenemos presente el testimonio de Gianna Beretta Molla. Pero es que, sin movernos de Italia, podemos recordar que, en el año 1993, Carla Levati (28 años de edad) se negó a recibir tratamiento para evitar daños al hijo que llevaba en su seno y que nació por cesárea, muriendo ella a las ocho horas después. Y en el año 2008 queremos recordar a Paola Bredda (38 años) que también rechazó la terapia contra el cáncer para dar a luz a su hijo Nicola... Todas ellas fueron en esta tierra católicas fervientes y hoy forman parte de la Iglesia Triunfante.



Paola Bredda






LIBRO DE HORAS Y HORA DE LIBROS