En San Pedro ("la venida del Señor") podemos leer:

"Es que voluntariamente quieren ignorar que en otro tiempo hubo cielos y hubo tierra, salida del agua y en el agua asentada por la palabra de Dios; por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en el agua, mientras que los cielos y la tierra actuales están reservados por la misma palabra para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los impíos...

Pero vendrá el día del Señor como ladrón, y en él pasarán con estrépito los cielos y los elementos, abrasados, se disolverán, y asimismo la tierra con las obras que en ella hay."


San Pedro 3, 5-7 y 10.

Fin del mundo y fin de los tiempos, son momentos distintos cada uno de ellos asociados a una determinada situación. Y sin necesidad de recurrir a interpretaciones diversas del Apocalipsis que, en efecto, no hay porque tomarlo sólo como destrucción, aunque la avisa, ya Malaquías, o en Números, Isaías y Ezequiel lo anticipan. En cualquier caso, es un tema muy controvertido que ha tenido muchas lecturas de muy diversa índole.