La esclavitud, los mitos entre Norte y Sur
Vicksburg, Mississippi
Publicado Por: CIRCULO CARLISTA CAMINO REAL DE TEJAS diciembre 16, 2021
Estimado lector norteamericano:
El asunto de la esclavitud en los Estados Unidos de América es muy polémico.
Los barcos de esclavos fueron propiedad de y estuvieron a cargo de hombres del norte, de los estados de Nueva Inglaterra y Nueva York principalmente, de hecho, el comercio de esclavos estaba financiado también por bancos de esos estados. Por ejemplo, en 1750, sólo la flota del comercio de esclavos de Newport, Rhode Island, estaba compuesta por 170 barcos de esclavos capaces de transportar más de 20.000 esclavos por año al Nuevo Mundo. En contraste con este hecho, no hubo barcos de esclavos fletados desde ningún puerto del sur. Estos procedían mayoritariamente de Boston, Newport, Providence y Nueva York.
Por otra parte, es un mito que el norte no estuvo implicado en la esclavitud en su propio territorio. La verdad histórica revela algo muy diferente. Cuando el sur asedió Fort Sumpter, había 8 estados esclavistas en la Unión; Maryland, Delaware, Virginia, Kentucky, North Carolina, Tennessee, Arkansas and Missouri, frente a 7 estados esclavistas en la Confederación; South Carolina, Mississippi, Florida, Alabama, Georgia, Louisiana y nuestro estado de la Estrella Solitaria de Tejas.
Esto demuestra que el norte no combatió para emancipar a los esclavos, como, por desgracia, piensan tantos norteamericanos, incluso sureños.
Lincoln y el Gobierno Federal buscaban el apoyo de los estados fronterizos arriba citados, que dependían del trabajo esclavista para su estabilidad económica. Si hubieran anunciado que combatían al Sur Confederado para abolir la esclavitud, el norte habría perdido cualquier esperanza de apoyo de los mencionados estados. El propio Lincoln dijo ante 75.000 soldados el día 15 de abril de 1861 que no tenía el menor propósito de prohibir la esclavitud en aquellos estados en los que existía: «no tengo ningún derecho para hacerlo, y tampoco tengo la menor intención». El secretario de Estado del norte de la época, William Seward, declaró oficialmente a los embajadores de las naciones extranjeras que: «La situación de la esclavitud en los estados permanecerá inalterada ya triunfe la revolución (contra La Unión) ya fracase».
Otro hecho interesante tuvo lugar en la conferencia de Washington DC del 27 de febrero de 1861, en la que, los delegados del norte reunidos, votaron contra una enmienda constitucional que pretendía acabar con la esclavitud. Otra oportunidad se presentó en diciembre de 1861; el Congreso se reunió en pleno para debatir un proyecto de ley con la que quedaría abolida la esclavitud en el territorio «rebelde». Sin embargo, tal ley nunca fue aprobada. ¿Por qué no iban a votar a favor de abolir la esclavitud si se supone que era el motivo por el que habían empezado la guerra? La respuesta es sencilla, los yankees querían que los beneficios del comercio de esclavos se quedaran en sus bancos sin sufrir penalizaciones.
Otro mito muy extendido es que el Norte abolió rápidamente la esclavitud, más pronto de lo que lo hizo el sur. Pero la verdad es que Lincoln mantuvo a los esclavos en su condición de siervos en los estados que habían sido miembros de La Unión. Los últimos esclavos negros liberados en el sur fueron 240 hombres, mujeres y niños en Charlestown, Carolina del Sur. No fueron liberados hasta que sus dueños fueron obligados a hacerlo por los líderes yankees de la Unión después de que la guerra ya había acabado. La ironía de todo este asunto es que los dueños de esos esclavos arena negros. Más aún, pocos saben que la mujer del general unionista Ulysses Grant fue propietaria de esclavos todo el tiempo que duró la guerra, mientras nuestro muy admirable General Lee ya había liberado a los suyos antes de que estallase la contienda.
En resumen, el norte yankee estuvo muy implicado en la esclavitud; y en el comercio de esclavos tanto o más que el sur. El norte yankee no combatió para liberar esclavos, antes bien, se beneficiaron con su comercio hasta que finalizó la guerra, y una vez vencedores utilizaron la esclavitud como arma propagandística para desmoralizar el orgullo de los estados del Sur ocupados.
Sobre el asunto de los esclavos irlandeses nos enfrentamos a una situación similar, en la que la verdad tiene que abrirse paso entre una montaña de mentiras y mitos creados para evitar explicarla o para esconder su aspecto más incómodo.
Los negros de África capturados por los protestantes holandeses que ejercían como traficantes de esclavos en 1619 no fueron los primeros esclavos llevados a América. Los primeros fueron traídos por colonos ingleses protestantes, para los que los católicos de Irlanda, Escocia y la propia Inglaterra eran considerados criminales. Todos esos esclavos tenían algo en común, eran blancos y eran propiedad de protestantes también blancos. Desde 1558 hasta 1820 la práctica pública del Catolicismo fue ilegal en Inglaterra. Y quienes era sorprendidos asistiendo a la Santa Misa, eran condenados al pago de una multa o enviados a prisión, en este último caso junto con auténticos criminales, miles de esos prisioneros católicos irlandeses e ingleses fueron considerados «prisioneros políticos» y embarcados para las colonias norteamericanas como esclavos para pagar sus multas. Muchos permanecieron como esclavos permanentemente.
Los esclavos católicos blancos comenzaron a llegar a Jamestown hacia 1609, en cumplimiento de las directivas del Gobierno Británico, que incluía a hombres, mujeres y niños. Los esclavos negros empezaron a llegar en 1619. Al principio lo hicieron en número muy reducido, porque eran mucho más caros que los esclavos católicos blancos. De 1641 a 1652 más de 500.000 católicos irlandeses fueron asesinados por soldados protestantes ingleses y alrededor de 300.000 fueron vendidos como esclavos, constituyendo la primera fuerza de trabajo en Norteamérica durante los siglos XVII y XVIII. Todo ello fue consecuencia de las políticas anticatólicas y de la conquista de Irlanda promovida por el malvado Cromwell.
Hay muchos más datos y estadísticas que profundizan en este asunto, pero no pretendo abrumarles con números. Considero que los hechos referidos muestran un aspecto muy diferente de la historia llena de prejuicios y la propaganda oficial sobre la invasión useña al Sur Confederado.
General Etxegaray, CSA
https://periodicolaesperanza.com/archivos/9537
Marcadores