Estamos de acuerdo en lo de La Rioja y Cantabria, pero no hay que olvidar que en el caso de la primera denominación, ya desde los incios de la formación de esa provincia y en los trabajos preparatorios de la división provincial de 1833, se solicitó por parte de sus representantes la denominación de La Rioja. Además de puedo decir, por experiencia propia, que el gentilicio riojano se aplicó siempre a los habitantes de la provincia de Logroño. En el caso de Cantabria el tema es más complejo, simplemente recordar que el corónimo fue muy ambiguo, hasta el punto que durante una época fue aplicado a lo que conocemos como provincias vascongadas; sin olvidar que en al época alto-medieval comprendía el Norte de Palencia, parte de Burgos, Álava y Vizcaya, además del territorio de la antiuga provincia de Santander.

En cuanto a Anselmo Carretero, mis coincidencias con él se refieren a la especificidad de Castilla en relación a otros territorios españoles y a su idea del ámbito territorial castellano.