Voy a abordar este tema de una forma que, creo, no se había hecho hasta el momento. Empezaré por la parte negativa, el punto débil por el que se puede y sería lícito un ataque para luego centrarme en la excepcionalidad positiva.
Para tranquilidad de la mayoría aclaro que me estoy refiriendo a una raza vacuna que ha adquirido un estatus simbólico en la Montaña de una forma poco homologable con otros ejemplos, luego explico el porqué.
Por delante vaya el reconocimiento de la situación de absoluto deterioro del panorama agrario, social, etc, compartido con prácticamente toda la España rural, el desastroso impacto de la cultura de la subvención, la desunión entre familias alentada por la cultura partidista, del ordenamiento jurídico, del territorio, administrativo y demás con que el liberalismo ha aniquilado casi por completo los mecanismos de amortiguamiento de la conflictividad social del Régimen Tradicional o la desunión intrafamiliar causada por la destrucción del ordenamiento de valores que construyó por siglos la Fe Católica a la que estaban adheridas por completo aquellas repúblicas locales nuestras.
Que tenemos ganaderos subvencionados, algunos de ellos asilvestrados, enconados por fustraciones de lo más diversas, desunidos entre ellos, incluso en ocasiones enfrentados dentro de sus familias y toda la retahila de reproches que se suelen hacer (*) ... pues sí. El medio rural no se escapa a la debacle social del mundo moderno.
Hasta ahí nada nuevo, lo esperable, innegable y homologable con el resto de la sociedad que nos ha tocado vivir y entre todos hemos construído.
Ahí es cuando entro al tema de la RAZA TUDANCA, que es una raza autóctona SIN NINGÚN TIPO DE CARACTERÍSTICA DE RENTABILIDAD ECONÓMICA en el contexto actual y que en su época de mayor expansión abarcaba gran parte de lo que hoy es provincia de Cantabria y zonas de las provincias de León, Palencia y Burgos.
Es indudable que uno de los elementos principales que sostiene esta raza es la subvención de la comunidad autónoma a los criadores de la misma. Esto vuelve a ser un aspecto común a lo que sucede con otras razas autóctonas.
Donde llega lo excepcional es el mencionado estatus simbólico que ocupa esta raza, hasta el punto de hablarse desde hace bastantes décadas de "totem". No quiero ni de lejos mencionar la palabra "veneración" en un foro católico que algunos emplean pero sí de un AFECTO innegable que solo puede explicarse desde el punto de vista de "fidelidad". Es difícil de comprender esto si no se ha conocido desde pequeño o se ha visitado los lugares donde todo esto se percibe.
No existe ni un sólo argumento económico, al menos de impacto directo, que justifique la afección a una raza sin aptitud cárnica ni lechera. Sin embargo, el colectivo de ganaderos que se aferran irracionalmente a una raza por cuestiones de BELLEZA, INTELIGENCIA, NOBLEZA y en algunos casos hasta de AGRADECIMIENTO me parece algo que solo puede encajar como un resto de valores arraigados en el viejo régimen.
Ver los eventos ganaderos donde los asistentes miran con reconomiento las más variadas razas que muestran evidentes atributos valorados desde el punto de vista productivo pero JAMÁS LA ADMIRACIÓN que se profesa en cuanto desfila una cabaña de tudancu es algo de dejará atónito al visitante ajeno que observe cómo todo una hilera de público cambie su foco de atención, ignorando automáticamente a muy buenas vacas y de mayor valor económico, para volverla sobre las "del país".
Soy consciente de que ese sentimentalismo lleva camino de acabar barrido por la "lógica" económica... pero no deja de sorprender la fuerza que tiene la inercia de la tradición.
Si el hilo despierta interés iré poniendo más cosas para comprender este curioso fenómeno. Uno de los días grandes de este fenómeno se produce precisamente en el día de la Hispanidad, fiesta de Nuestra Señora del Pilar, razón por la cual tienen especial difusión las rosetas de adorno en la testuz con los colores de la bandera nacional. Aquí una foto, creo que del año pasado:
Saludos y a ver qué me contáis.
PD: os cuento, tocante a este tema, que llegué a darme el primer encontronazo con el mundo identitario, paganista, etc... a cuenta de la curiosa veneración totémica que hay en los círculos nucleareas de ese mundillo con respecto al LOBO, al que defienden a ultranza... hace ya sus años que saltaron las primeras chispas y sí, esta es una de las razones por las cuales los tengo "atravasaos en el gargüelu" a esos aspirantes a abanderar una falsa tradición, al menos en España, mucho menos en la Montaña.
(*) para recopilar todo el repertorio basta con abservar a defensores del lobo en cualquier discusión de ese incendiario debate que hasta componentes teológicas pudiera tener.
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