Recuerdo un artículo que escribía Ramiro Ledesma para «La Conquista del Estado» en el que decía:
«El máximo temor, insistimos, reside en que España se degrade hasta el extremo de apoyar y ver con simpatía la conspiración minoritaria de los separatistas.» [He aquí el artículo al completo: http://www.filosofia.org/hem/193/lce/lce141a.htm]
Ese temor del que hablaba Ramiro Ledesma [ya hablaba de este temor en junio del 1931] parece haberse convertido en realidad. Ya no hallamos solo traidores que reniegan de España entregándose a un ficticio nacionalismo de raíces masónicas en Cataluña, sino que también encontramos traidores que se postulan a favor de tal empresa siendo estos de otros lugares de España.
En el Congreso de los Diputados poseemos un partido de ámbito nacional que cuenta con 71 diputados [aproximadamente 5 millones de votos] y en cuyo programa electoral veíamos que este apoyaba el derecho de autodeterminación no sólo de Cataluña, sino también el de Vascongadas y Galicia. A este partido habría que sumarle el PSOE y C's, el primero siendo capaz a lo largo de su historia de pactar con los separatistas y hablar constantemente de «diálogo» —no sé qué hay que dialogar cuando hablamos de la unidad nacional— y el segundo por hablar continuamente de «concenso» proponiendo una España «federal».
Ante este panorama, el PP ha mostrado una actitud despreciable entorno a la crisis en Cataluña caracterizada por la cobardía histórica de tal partido.
Mientras tanto, la situación en Cataluña es cuanto menos preocupante y me temo que la traición hacia España no vendrá de aquel enemigo separatista, sino de los traidores que tenemos, me temo que observaremos pronto una intención de ir hacia un referéndum pactado en Cataluña.
Y termino este hilo con un extracto del artículo de Ramiro Ledesma que decía:
«Y garantizamos que habrá sangre de sacrificio, la nuestra, y que los separatistas se verán obligados a luchar. Porque interceptaremos su camino con fusiles. ¡Viva la España, una e indivisible!»
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